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La poesía de la semana

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Blog de la AMPA

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil,
[algo que no encontró lo que buscaba.]*

(Jorge Luis Borges)

El poema de esta semana (primero del 2026) está directamente relacionado con esa fecha de tránsito en la que todos nos reunimos alrededor de la televisión, con un plato de doce uvas (hay quienes también con prendas rojas, anillos dentro de las copas, o incluso debajo de las mesas) dispuestos a comerlas conforme las campanadas van marcando. Pero, como no podía ser de otra manera, el escritor argentino Jorge Luis Borges se aparta de la simpatía de los Estopa o de la provocativa frivolidad de la Pedroche, componiendo, como suele ser habitual en él, un poema no tan preocupado por la sonoridad y las rimas sino más bien por su metafísico contenido, que convoca a través de sus versos, en una danza de carácter existencial, tanto a Heráclito como al enigma de ese Tiempo (en mayúsculas) que se antoja un personaje de manriqueñas resonancias.

Un poema que no invita al brindis despreocupado y entusiasta, sino más bien a la reflexión estoica, puesto que el calendario cambia pero el mundo sigue siendo el mismo, como si esas doce repetitivas campanadas remitieran en realidad al eterno retorno que predicara Friedrich Nietzsche.

El yo poético borgiano no espera de nosotros transformaciones ni cambios radicales sino, en una línea típica de la poesía de nuestro fray Luis de León, que aceptemos con serenidad el devenir de la vida tal y como es: con sus hábitos y con sus límites. Un sereno brindis poético que celebra discretamente el placer de lo cotidiano.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Memória, Rosalía (ft. Carminho)

“Obra maestra” o “el disco más impresionante que cualquier estrella pop haya hecho en décadas”, son algunas de las críticas que ha recibido el nuevo álbum de Rosalía, LUX.

En este disco, la cantante abandona el ritmo, las letras, es decir, los códigos de su anterior álbum Motomami, lo cual ella mismo afirmó en una entrevista: “LUX es un viaje lírico, experimental y orquestal, nada que ver con mi anterior álbum”.

Son numerosas las canciones que componen este nuevo disco, sin embargo, hoy nos centraremos en una canción diferente, puede que no sea tan comercial, como otras composiciones que podemos encontrar pero, para mí, es uno de los temas más profundos. Hablo del fado: Memória

La letra está principalmente en portugués, lo que refuerza la autenticidad del género al que apela, y en ella se despliegan preguntas que remiten a la identidad, al paso del tiempo y al deseo de ser recordado. Por ejemplo: “Ainda te lembras de mim? / Ainda sabes de onde eu vim?” (“¿Aún te acuerdas de mí? / ¿Aún sabes de dónde vine?”).

El texto de la canción gira en torno a la memoria, a lo que se pierde, a lo que somos cuando ya no nos quedan los recuerdos: “Cuando morir, no quiero olvidar lo que viví”, es uno de los versos que destaca en la letra de este fado.

Creo que es maravilloso que una artista internacional como Rosalía haya conseguido unir la modernidad con la tradición, en este caso, con el fado portugués, que habla de saudade, ausencia e identidad.

Jimena Ortega (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

JOAQUÍN SABINA, SE RETIRA UN “MAESTRO”.

CANCIÓN “CALLE MELANCOLÍA”.

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría

por la ciudad camino no preguntes adónde,

busco acaso un encuentro que me ilumine el día

y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.

Las chimeneas vierten su vómito de humo

a un cielo cada vez más lejano y más alto

por las paredes ocres se desparrama el zumo

de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser primavera,

cruza por mi mirada un tren interminable,

el barrio donde habito no es ninguna pradera

desolado paisaje de antenas y de cables.

Vivo en el número siete, calle Melancolía,

quiero mudarme hace años al barrio de La Alegría,

pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía,

en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido

que viene de la noche y va a ninguna parte

así mis pies descienden en la cuesta del olvido

fatigados de tanto andar sin encontrarte.

Luego de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,

ordenó mis papeles, resuelvo un crucigrama,

me enfado con las sombras que pueblan los pasillos

y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera

que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy

esa absurda epidemia que sufren las aceras,

si quieres encontrarme ya sabes dónde estoy.

Vivo en el número siete, calle Melancolía,

quiero mudarme hace años al barrio de La Alegría

pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía,

en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Joaquín Sabina. Letra extraída del disco “Joaquín Sabina y Viceversa, en directo”. Ariola 1986.

 Resumir la vida de este poeta, cantautor, bohemio, no cabe en una breve reseña y, en el tiempo de las primeras evaluaciones invernales, me es imposible. Elegir una de sus canciones, es difícil. Unas son sátiras, ironías, de amores perdidos y encontrados, del tiempo que pasa, de humor…Yo me quedo con su poética melancólica.

 Ahora me siento en la escalera, y pienso en las primeras veces que escuché a Joaquín Sabina. Primera impresión: sus actuaciones en la única televisión del país, junto con Javier Krahe y el “hombre orquesta”, Alberto Pérez.  Nos iban presentando su repertorio en plena “Movida madrileña”, en  la sala La Mandrágora. Alguno de mis amigos consiguió el disco para, a los más pobretones, grabárnoslo en cinta de casete. ¿Quién era mejor? ¿Krahe y sus canciones de “Marieta la malvada”? ¿“La Hoguera” o los boleros versionados de Alberto Pérez, o Sabina, a veces ironía, u otras más poético?

 Sigo sentado en la escalera, no enciendo un cigarrillo porque nunca he fumado, y recuerdo la primavera de 1986, campaña  de la OTAN, la Plataforma Anti-OTAN da su mitín en Zaragoza: aparcamiento de La Romareda, habla el escritor Antonio Gala y otros políticos que no recuerdo. Cierra Joaquín Sabina, con un gran concierto, y gratis.

 Mismo año: Sabina resucita la canción protesta. Con Javier Krahe, canta. “Cuervo ingenuo”, crítica ácida contra la posición de los socialistas y el presidente Felipe González, por su cambio de postura sobre la permanencia en la Alianza Atlántica. Intentos de censura, que no prosperan. Joaquín Sabina enriquece su propuesta musical, añadiendo a sus giras una magnífica banda de rock: “Viceversa”. Disco doble, y gira por España.

 Fiestas del Pilar de 1986: plato fuerte, Joaquín Sabina y Viceversa en la Carpa de la Romareda. No está inventado Internet, las entradas se sacan en la taquilla, media hora antes, sin problema, a trescientas pesetas. Entonces a los gobiernos les daba por subvencionar los conciertos. A una generación nos acostumbraron así, mal o bien.

 Después de cuarenta años, Joaquín Sabina es un mito, digno de un premio Nobel de Literatura, como el que le concedieron a Bob Dylan. Hace unos días, dejó de actuar y, como los mejores, salió por la “puerta grande”.

 Gracias, don Joaquín Sabina, y gracias a todas las calles de la Melancolía, que por lo menos nos dan la esperanza de viajar a los barrios de las “Alegrías”.

Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

Durante estos días, en 1º de ESO, hemos estado comparando el mito de Apolo y Daphne con otros textos de la tradición literaria que abordan el tema del amor no correspondido. Evidentemente, han aparecido nombres de autores consagrados (no ha podido faltar Bécquer), aunque también ha habido propuestas más actuales (hemos disfrutado y analizado canciones de Shakira o Bad Bunny). Pero, para la ocasión, traigo a colación un excelso soneto de ese gran poeta que fue don Francisco de Quevedo y Villegas, donde el autor de Los sueños nos habla de la desesperación que suponen el amar en vano.


A fugitivas sombras doy abrazos,
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día,
con un trasgo que traigo entre mis brazos.

Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.

Voyme a vengar en una imagen vana,
que no se aparta de los ojos míos;
búrlame, y de burlarme corre ufana.

Empiézola a seguir, fáltanme bríos,
y como de alcanzarla tengo gana,
hago correr tras ella el llanto en ríos.

(Francisco de Quevedo)

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

“Salir corriendo”, Amaral

Nadie puede guardar toda el agua del mar

En un vaso de cristal

¿Cuántas gotas tienes que dejar caer

Hasta ver la marea crecer?

¿Cuántas veces te ha hecho sonreír?

Esta no es manera de vivir

¿Cuántas lágrimas puedes guardar

En tu vaso de cristal?

Si tienes miedo

Si estás sufriendo

Tienes que gritar y salir

Salir corriendo

¿Cuántos golpes dan las olas

A lo largo del día en las rocas?

¿Cuántos peces tienes que pescar

Para hacer un desierto del fondo del mar?

¿Cuántas veces te ha hecho callar?

¿Cuánto tiempo crees que aguantarás?

¿Cuántas lágrimas vas a guardar

En tu vaso de cristal?

Si tienes miedo

Si estás sufriendo

Tienes que gritar y salir

Salir corriendo

Si tienes miedo

Si estás sufriendo

Tienes que gritar y salir

Salir corriendo

Si tienes miedo

Si estás sufriendoTienes que gritar y salir

Salir corriendo

Aunque ya había publicado dos discos, Amaral (1998) y Una pequeña parte del mundo (2000), fue con su tercer álbum Estrella de mar (2002) cuando el grupo zaragozano Amaral consiguió notoriedad tanto nacional como internacional con temas míticos como “Sin ti no soy nada”.

“Te necesito” o “Toda la noche en la calle”, fueron nominados a los Grammy Latinos en la categoría de “Mejor álbum de pop”, el grupo ganó el MTV European Music Award, y “Sin ti no soy nada” se hizo con el premio Ondas a la mejor canción.

La canción que nos ocupa, “Salir corriendo”, es la sexta de este tercer álbum del grupo, y trata una situación de violencia dentro de una relación afectiva. La letra describe el miedo, la confusión y la necesidad de escapar que experimenta alguien que convive con este tipo de maltrato.

Es una canción que deja espacio a la letra y a la voz de Eva Amaral, que comienza de forma contenida y se intensifica progresivamente reflejando la tensión emocional que sugiere la historia. El mensaje hace que la canción siga tristemente vigente a día de hoy, como bien publicó el propio grupo el pasado martes 25 de noviembre, cuando compartía en sus redes sociales un vídeo de su gira “Dolce Vita” en el que tocaban este tema con el siguiente mensaje: “Este verano grabamos estas imágenes para “Salir Corriendo” con Ester Navarrete con el deseo de que su potencia traspasara la pantalla y llegara a todas aquellas que sufren violencia de género. Cantar esta canción, escrita hace 20 años, sigue doliendo como el primer día. Es insoportable. Esto tiene que para. Ni una más.”#25N

Isabel Martínez Esteban (Departamento de Inglés)

Camila Sosa Villada. La novia de Sandro (poemario)

Este es el elogio a mi fealdad

a su mano callosa y su oscura axila.

Este es el elogio a mi cuerpo que deambula

para huir de la memoria.

Este es un canto a mi nariz rota, a mis manos

de enano, a la sombra nigromante de mi barba.

Este es un sacrificio a mis tetas adolescentes,

a mis pómulos de india mansa,

a mis labios secos.

A los colmillos gastados en la rabia, a mis uñas rotas,

a mi sexo siempre a oscuras.

Estas son las últimas palabras de una amante

desahuciada,

una conversación con algún dios al que le sobra

el tiempo.

Camila Sosa (La Falda, Córdoba, 28 de enero de 1982) se ha convertido en un auténtico bombazo en Argentina. Es más, sus obras han sido traducidas a más de veinte idiomas. Esta licenciada en Comunicación social y Teatro, actriz, decente cantante, no deja indiferente a nadie. 

Tuvo que esperar a estrenar su primer espectáculo hasta 2009: Carnes tolendas, retrato escénico de un travesti. Además de varios notables ensayos, es la autora de la reconocidísima novela Las malas (Tusquets, 2019). Esta obra genial y rompedora le valió los galardones internacionales Sor Juana Inés de la Cruz 2020Finestres de Narrativa 2020 y el Grand Prix de l’Héroïne Madame Figaro 2021; narra crudamente, pero con complicidad, las andanzas de un grupo de travestis en un parque de provincias argentino.

También es responsable de Tesis sobre una domesticación (2024), de la que pronto prometen una versión cinematográfica en la que participan los actores Gael García Bernal y Diego Luna. No, no voy a hacer spoiler; incluso podéis disfrutar de un libro suyo de relatos: Soy una tonta por quererte (2022). Es altamente recomendable.

“La vida de las travasde la gente que vive en la calle, está signada por el fascismo. Las instituciones son fascistas, Todos tenemos un enano fascista adentro y a ese enano hay que tratar de patearle el culo y sacárselo de adentro”.

El viaje inútil, una autobiografía desnuda y reveladora, quizá nos dé una idea sobre esta increíble mujer. Sus padres, decía, nunca le dieron cariño, pero le marcaron a fuego dos cosas: la pasión por la lectura y la escritura. Que una cantante de cantina de barriada vulgar, vendedora ambulante y prostituta ocasional, marcada por una infancia opresiva y desesperanzadora, haya podido alzar su voz, dice mucho de la capacidad del ser humano para negarse a la aniquilación.

A los 14 años, en una villa pequeña de Córdoba, Camila tuvo que sobrevivir a risas maliciosas, a escupitajos y pedradas. Su propio padre le advirtió: acabarás en una zanja… A los 18, decidió buscar su camino. Al principio tuvo que subsistir en la gran ciudad eventualmente con la prostitución, después consiguió audiciones –no todas bienintencionadas- hasta que pudo debutar en el teatro; pequeños papeles, pero tenía talento. Hoy en día, ya es una actriz reconocida y respetada en Argentina. No sería ella si no nos hubiera contado su periplo desde la ruina hasta la cima.

Nadie nace de la nada. En su juventud, había publicado un libro de poemas (La novia de Sandro, 2015), que a mi juicio es el más limpio, sincero y acertado. Por eso lo he elegido como Poesía de la semana. La fama, las alabanzas… quizás han debilitado la llama, pero confío en ver de nuevo en Camila esa poesía fresca que me llamó la atención.

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

LEAN A GAMONEDA.

POEMA: “SIENTO EL AGUA”

Siento el agua

Me he sentado esta tarde a la orilla del río

mucho tiempo, quizá mucho tiempo,

hasta que mis ojos fluían con agua

y mi piel era fresca como la piel del río.

Cuando llegó la noche, ya no veía el agua

pero la sentía descender en la sombra.

No escuchaba otro ruido que aquel ruido en la noche;

no sentía en mí más que el sonido del agua.

¡Tantos seres humanos, tan inmensa la tierra,

y este ruido en la noche ha bastado para llenar mi corazón!

Yo no sé si he traicionado a mis amigos:

el cántaro está lleno de un agua oscura y dulce,

pero el cántaro sufre-el rojo, viejo barro.

Alguien tiene piedad de este cántaro.

Alguien comprende el cántaro y el agua.

Alguien rompe su cántaro por amor.

En todo caso, yo no he cogido el agua

para bebérmela yo mismo.

ANTONIO GAMONEDA. DEL POEMARIO “BLUES CASTELLANO”-1961-66, 2004.

Extraído, de Antonio Gamoneda, “Antología poética”. Literatura. El libro de bolsillo, n.º 5092, 1º de. 2006.

Antonio Gamoneda Lobón, es afortunadamente uno de los decanos de la poesía hispana, con 94 años. Nace en Oviedo en 1931, pero vive desde pequeño en León. Es un “niño de la guerra”, y siempre quedará marcado por los horrores del conflicto civil y la posguerra. Aprende de forma autodidacta a leer, con el único libro de poesías modernistas que había publicado su padre.

Con poca formación académica, pues muy joven entra a trabajar en un banco, el mismo va adquiriendo una amplia cultura, que le lleva finalmente a convertirse en funcionario y dirigir los servicios culturales de la Diputación de León. Es separado por el franquismo de su puesto de trabajo, y en los sesenta y setenta, le censuran y prohíben varios poemarios.

El mismo Gamoneda confiesa no pertenecer a ninguna generación poética, aunque los manuales lo adscriben a la generación del 50. Mantiene contacto, con escritores como Valente, Claudio Rodríguez o el novelista Caballero Bonald.

En los años ochenta, sobre todo con el Premio Nacional de Poesía por su antología “Edad”, empieza a publicar con más asiduidad y a contar con más presencia en los círculos culturales. Se suma a la moda de ediciones de sus poemas con fotografías, y junto con los artistas Antoni Tapies y Juan Barloja, publica sendos poemarios. Con Barloja, sus poemas versan sobre las matanzas de la plaza de toros de Badajoz en el verano del 36. El título es significativo: Mortal 1936.

Su poesía refleja los sentimientos, el paso del tiempo, la infancia perdida, la guerra y la posguerra, la rabia y la ira, fragmentos de sensaciones… Él mismo confiesa que la “acción poética, ha sido su forma de resistir. En una de las últimas entrevistas, realizada por el periodista Antonio Lucas en el suplemento literario del periódico “El Mundo”, Gamoneda confirma que siempre le han preocupado las injusticias, y que al final de su vida, lo que más le preocupa es el mundo que le va a quedar a su nieta.

Antonio Gamoneda no es un intelectual que aparezca en los medios de comunicación, pero sus opiniones sobre la situación de la sociedad, de la política actual, me parecen muy sensatas y acertadas. Afortunadamente, su obra literaria ha sido reconocida y premiada. Recibe el Premio de las Letras de Castilla y León, el Reina Sofía de Poesía y en el 2006, el Premio Cervantes. En el discurso de este premio, que merece la pena leerlo, dice que, como Cervantes y San Juan de la Cruz, él viene de la “cultura de la pobreza”, con poca formación académica, y que su obra parte de la “inocencia” y del “no saber”.

Por favor, les sirva esta humilde reseña para leer a un magnífico poeta, sencillo, que produce diferentes sensaciones cuando se lee y se vuelve a leer el mismo poema. Pueden comenzar con la “Antología poética”, publicada en El Libro de Bolsillo, de Alianza Editorial.

Lean a Gamoneda, gracias.

Francisco Javier Murillo Esteban (Dpto. Geografía e Historia)

“Remember, remember the 5th of November”

Remember, remember, the 5th of November,

Gunpowder, treason and plot.

I see no reason

Why gunpowder treason

Should ever be forgot.

Guy Fawkes, Guy Fawkes,

‘twas his intent

To blow up the King and the Parliament

Three score barrels of powder below

Poor old England to overthrow

By God’s providence he was catch’d

With a dark lantern and burning match

Holler boys, holler boys, let the bells ring

Holler boys, holler boys

God save the King!

Remember, remember the 5th of November, gunpowder treason and plot, I see no reason why the gunpowder treason should ever be forgot” es la frase con la que Natalie Portman empieza V de Vendetta, película de 2005 dirigida por James McTeigue. Esta frase no supone sino los primeros versos de una rima popular británica que conmemora la llamada “Conspiración de la pólvora” (Gunpowder Plot) que el personaje principal de dicha película pretende recrear (con distinto resultado).

La “Conspiración de la Pólvora” es uno de los acontecimientos más relevantes de la historia de Reino Unido en relación a la constante lucha de poder entre católicos y protestantes que tuvieron lugar tras la creación de la Iglesia Anglicana por parte de Enrique VIII en el siglo XVI. Este hecho en concreto es bastante posterior, y tendría que haber tenido lugar de haberse conseguido llevar a cabo el 5 de noviembre de 1605.

Por aquel entonces, el rey de Inglaterra era Jacobo I, rey protestante cuya política religiosa era bastante intolerante con los católicos. Por este motivo, un grupo de católicos liderados por Robert Catesby idearon un plan para volar las Casas del Parlamento Británico para así asesinar al rey y a la aristocracia protestante que ese día iba a presenciar la Apertura Estatal del Parlamento. Sin embargo, para evitar posibles víctimas y daños colaterales, uno de los conspiradores envió una carta anónima a un amigo suyo advirtiendo del peligro de acercarse a las Casas del Parlamento en la fecha indicada. Esta carta fue trasladada a las autoridades que, en un registro del edificio la víspera del día del crimen, encontraron al conspirador que ha pasado a la historia como la cara visible de la conspiración: Guy Fawkes. Guy Fawkes era el encargado de vigilar los barriles de pólvora que habían escondido en los sótanos del Parlamento, por eso fue el primer detenido y de los primeros que confesó tras días de tortura. El grupo de conspiradores fue arrestado y ejecutado meses después.

El 5 de noviembre comenzó a celebrarse en Inglaterra para conmemorar el intento fallido de regicidio, pero como todo, la celebración ha ido evolucionando con el tiempo. En Inglaterra es un día de fiesta en el que se recuerda el hecho histórico, pero también hay espectáculos de fuegos artificiales y se hacen hogueras donde se queman muñecos que representan a Guy Fawkes.

Pero la trascendencia de esta figura no queda ahí, la cara de Guy Fawkes pertenece ya a la cultura popular, gracias a la película antes mencionada, V de Vendetta, que es a su vez adaptación de una novela gráfica del mismo título escrita por Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. Del mismo modo, la máscara que usa el personaje principal, tanto en la película como en la novela, es la que usa el colectivo de ciberactivistas y hackers Anonymous.

V de Vendetta no es la única manera de acercarse a este suceso histórico. Por ejemplo, recientemente, Kit Harington, conocido por interpretar a Jon Nieve en la serie Juego de Tronos, protagonizó una miniserie de la BBC titulada Gunpowder (2017) en la que interpretó a Robert Catesby. Así mismo, en la Torre de Londres tienen lugar de vez en cuando experiencias inmersivas en las que el público participa y se sumerge en los acontecimientos que tuvieron lugar esos primeros días de noviembre de 1605.

Isabel Martínez Esteban (Departamento de Inglés)

“EL VAMPIRO”, DE CHARLES BAUDELAIRE

En más de una ocasión, hemos prestado atención a la relación que existe entre el terror y la poesía. Algunos autores como Edgar Allan Poe, Howard Philips Lovecraft o, más recientemente, Alejandra Pizarnik, han desfilado por esta sección. Pues bien, hoy le toca el turno a uno de los grandes clásicos de la literatura francesa, convenientemente traducido (eso sí). Charles Baudelaire fue el autor de un texto renovador y fundamental, una de las piezas seminales del simbolismo, Las flores del mal (1857), de donde surge “El vampiro”, poema que os reproducimos a continuación para vuestro deleite y disfrute.

Tú, que cual un puñal viniste a mi alma dura,

Tú, que cual un tropel de demonios furiosos

Llegaste, enardecida, con tu voz de locura,

Y el aire perfumaste de llantos contagiosos;

Tú que entraste, cual luna en la guarida impura

De un brujo, a iluminar con tus ojos piadosos,

Y que con un soplido apagaste, con premura,

El fuego de mi suerte y mis sueños hermosos;

Tú que, cual grave herida, te abriste en mi costado,

Tú que, cual vino ácido, te has vertido en mi ser,

Y has sembrado el desastre en mi noche y mi día;

¡Maldita seas! ¡Te amo! ¡Oh, fiera desdichada!

¡Tanto como la noche al lúgubre relámpago,

Tanto como el abismo ama el mar tempestuoso!

Evidentemente, no es un poema donde el vampirismo se trate desde la perspectiva propia leyendas o novelas como Carmilla o Drácula, sino que Baudelaire lo contempla desde el punto de vista del amor destructivo. La elegante estética del gran poeta francés combina a la perfección los elementos eróticos y los elementos terroríficos, transformando el amor en una fuerza que, tal que el vampirismo, absorbe la fuerza vital del individuo.

  El poeta hace uso de una retórica agitada, cargada de expresividad, donde destaca el uso de las exclamaciones y de una iconografía propia de las sombras del Romanticismo. La presencia de la luna, de la noche, del relámpago y, por supuesto, del mar tempestuoso, evocan los recovecos propios de la literatura gótica, al igual que esos “demonios furiosos”, esa “voz de locura” o ese “brujo” que pertenecen por mérito propio al ámbito de lo extraño, a la caverna poética donde habita ese vampiro que da título y esotérico sentido a una estética lírica tan siniestra como conmovedora.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

PABLO  GUERRERO, POETA Y CANTAUTOR EXTREMEÑO.

CANCIÓN “A CÁNTAROS”-  1968.

Tú y yo, muchacho, estamos hechos de nubes

Pero ¿quién nos ata?

Pero ¿quién nos ata?

Dame la mano y vamos a sentarnos

Bajo cualquier estatua

Bajo cualquier estatua

Que es tiempo de vivir, y de soñar y de creeer.

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros

Estamos amasados con libertad, muchacho

Pero ¿quién nos ata?

Pero ¿quíen nos ata?

Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio

Prepara tu marcha

Prepara tu marcha

Hay que doler de la vida hasta creer

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros

Ellos seguirán dormidos

En sus cuentas corrientes de seguridad

Planearán vender la vida y la muerte y la paz.

¿Le pongo diez metros en cómodos plazos de felicidad?

Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian

Que la siesta se acaba

Que la siesta se acaba

Y que una lluvia fuerte, sin bioenzimas, claro

Limpiará nuestra casa

Limpiará nuestra casa

Hay que doler de la vida hasta creer

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover

Tiene que llover a cántaros.

   Extraído de mi cinta de casete original “Pablo Guerrero en el Olympia” 1970.

 A finales del pasado mes de septiembre, nos dejó uno de los referentes de la canción protesta española, el extremeño Pablo Guerrero. La canción que reseñamos, quizás sea la más conocida y una de las primeras que compuso. Es injusto, y en este caso todavía más, recordar a un músico y escritor, que a lo largo de su vida público diecinueve discos y casi otros tantos libros de poesía, por una única canción.

 El teatro Olympia, en París, se convirtió en un referente para los cantautores españoles, a finales de los años sesenta, cuando muchas de sus canciones estaban prohibidas o recortadas por la censura de la dictadura. Los cantantes Paco Ibáñez, Luis Llach, y el mismo Pablo Guerrero realizaron discos en directo, donde aparecían los aplausos y las voces  del público entre canción y canción. Conseguí la cinta original de segunda mano en el mítico Rastro de Zaragoza, que en los ochenta se instalaba en la Plaza de Toros de Zaragoza. Ese fue mi primer contacto con este cantautor, y me aprendí casi todas de memoria: Extremadura, Pepe Domínguez el de la barba en flor, El ermitaño, A cántaros

 La segunda vez, gratis y en directo. Curso 1988-1989, José Antonio Labordeta, en la Universidad de Zaragoza, organiza un ciclo de cantautores. Todos los jueves, van pasando casi todos los míticos: Hilario Camacho, Paco Ibáñez, Javier Krahe…, en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, hasta completar el aforo. Pablo Guerrero, con su voz y guitarra, fue otro de los invitados del ciclo.

 Pablo Guerrero, nace en 1946, en un pueblo de Badajoz, Esparragosa de Lares.Cursa los estudios de Magisterio y Filosofía y Letras. Ya en 1968, se presenta al festival de la Canción de Benidorm, y gana el premio a la mejor letra, por  “Amapolas y espigas”. Durante su dilatada carrera recibirá numerosos premios  y reconocimientos, como la Medalla de Extremadura, La Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, y un Goya, en 2001, por la mejor canción, junto a Luz Casal,  por la película El bosque animado, de José Luis Cuerda.

 Sería injusto recordar a Pablo Guerrero por una única canción, cuando, en su larga carrera, es un músico y poeta que va incorporando nuevos elementos e influencias. Él mismo reconocía, que sus dos grandes maestros en la poesía y en la música fueron García Lorca y Cohen, respectivamente. Sin embargo, sus discos van combinando nuevas propuestas musicales e instrumentales. Si en los primeros discos está claro que sus referentes son Serrat, Luis Llach, Bob Dylan, y la canción protesta en general, no se aparta de la música de Lou Red, los Beatles…, y por supuesto del folklore extremeño.

 En 1976, en su disco Porque amamos el fuego, incorpora el sonido del jazz, y pone música a poemas de Alberti y José Ángel Valente. En los discos siguientes incorporará elementos del flamenco, y en la década de los 90, su influencia le llega de la New Age y la música experiemntal. Se siente influenciado por Sting, Peter Gabriel, Suzanne Vega.., la poesía mística española y las filosofías orientales. Todo se puede apreciar en sus libros de poemas y en sus discos. Con la moda del “disco-libro”, edita Los dioses hablan por boca de los vecinos, donde recita sus propias composiciones, con música de fondo del grupos Finis Africae.

 Por su labor de recuperación de las tradiciones extremañas, su obra poética y su trabajo en la búsqueda de nuevas músicas, quince compañeros cantantes versionan composiciones suyas en un disco homenaje: Hechos de nubes, en 2007. Lo tributan entre otros, Labordeta, Cabra Mecánica, Serrat, Luz Casal, Luis Pastor…

 Sigue publicando libros de poemas, y nuevos discos donde combina nuevos temas e innovaciones musicales, casi hasta el último año antes de fallecer.

 Sirva aquí mi homenaje a este gran músico, poeta y cantautor español.

Fco. Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

Escalones – Hermann Hesse

Así como toda flor se enmustia y toda juventud cede a la edad,
así también florecen sucesivos los peldaños de la vida;
a su tiempo surge toda sabiduría, toda virtud,
mas no les es dado durar eternamente.
Es menester que el corazón, en cada llamado,
esté pronto al adiós y a comenzar de nuevo,
esté dispuesto a darse, animado y sin pudores,
a nuevos y distintos desafíos.
En el fondo de cada comienzo hay un hechizo
que nos protege y nos ayuda a vivir.
Debemos ir serenos y alegres por la Tierra,
atravesar espacio tras espacio
sin aferrarnos a ninguno, cual si fuera una patria;
el espíritu universal no quiere encadenarnos:
quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos
escalón tras escalón. Apenas hemos ganado intimidad
en un morada y en un ambiente, ya todo empieza a languidecer:
sólo quien está pronto a partir y peregrinar
podrá eludir la parálisis que causa la costumbre.
Aun la hora de la muerte acaso nos coloque
frente a nuevos espacios que debamos andar:
las llamadas de la vida no acabarán jamás para nosotros…
¡Ea, pues, corazón, arriba! ¡Despídete, estás curado!

Hermann Hesse es uno de esos autores a los que prácticamente todo el mundo ha leído (aunque sea de manera obligada, bien el el instituto bien en la universidad). De hecho, así fue como lo descubrí yo, gracias a mi profesor de filosofía de 1º de Filología, don Jorge Ayala, con el que analizamos Demian (uno de sus grandes clásicos).

Desde entonces, El lobo estepario, El juego de los abalorios o Siddharta han sido otras de esas lecturas (que a todos nos suenan) que hicieron de Hesse uno de mis autores favoritos.

Así las cosas, hoy tengo a bien tratar brevemente de un aspecto menos conocido de este gran cultivador de la novela: la poesía (aprovechando una propuesta que mi amigo Javier Bernal hizo para el programa de “Poesía para llevar”, al que nuestro instituto pertenece y que comenzará en breve). Al igual que ocurre en su narrativa, Hesse no gusta de lo superficial, utiliza la literatura como método de reflexión. Por ello, su tendencia a la narrativa filosófica resulta perfectamente trasladable al campo de la poesía, tal y como es el caso del poema que nos ocupa, a través de cuyos versos Hesse lleva a cabo una reflexión acerca de la vida como acción, como posibilidad de experimentación constante que nos haga crecer, ascendiendo paso a paso por esos escalones que nos van elevando.

Esta tendencia de Hesse (premio Nobel de Literatura, por cierto), quien vio la luz entre 1877 y 1962, fue habitual en la literatura de la época (muy influida, sobre todo, por las corrientes existencialista). De hecho, los versos del poema elegido, Escalones, son fácilmente relacionables con dos de los autores más populares de nuestra Generación del 98: los esenciales Baroja y Unamuno. Sobre todo el segundo de ellos, don Miguel, también cultivó tanto la novela filosófica como la poesía, y coincidió con Hesse en su tendencia al cultivo de diversas disciplinas (además de novelista y poeta, Herman Hesse se dedicó también a la pintura, mientras que Miguel de Unamuno optó por el teatro).  

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Quiero comerme libros como Unamuno

Quiero comer los libros, uno a uno,
cual fueran encerados de jalea.
Quiero mi nuevo ser así los vea,
siguiendo directrices de Unamuno.
Quiero las letras tintas color bruno
se vuelvan rojo vivo en viva tea.
Con sangre iluminada yo los vea.
Viva su majestad. No sienta ayuno

Quiero comer los libros. Digerirlos.
Volver lo negro blanco –al descubierto-.
Hallar letra cursiva de lo oculto.

Quiero comer los libros. Dirigirlos
a un fuego hecho con sangre en campo abierto.
Como Unamuno hizo, siempre culto.

Pocos esperarían que un aguerrido centrocampista del Athletic de Bilbao, curtido en los campos embarrados de la posguerra, se dedicara en los minutos del los descansos a componer poemas. No parece el mejor ambiente para la expresión lírica, y quizás por eso en su escritorio guarda todavía cuentos, poemas, un par de novelas de juventud y hasta un guion cinematográfico que no han visto la luz. Siempre le contuvo la sensación de que sus compañeros y su familia le tomaran por “un bicho raro”.

Todo comenzó con un viaje a Madrid cuando, picado por el gusanillo, decidió entrar en los círculos del mundillo literario. La dueña de la pensión donde se alojaba regaló a Fede un libro de poemas de Antonio Machado, y esto le abrió los ojos a un mundo desconocido: 

El martirio de mi alma púber-adolescente me concedió el derecho de hurgar la verdad en mi propio ser y en la sociedad mentira que había creado y alimentado ese dolor.
Lo hice en un diario poético informal, que comencé a escribir a los diecisiete años recién cumplidos, con pluma de uña y tinta de sangre y que, a lo largo de mi vida, no he dejado de escribir…


DAR A LUZ
Me he ido
pariendo,
paso a paso,
duda a duda,
silencio a silencio,
sangre a sangre,
en el alma útero,
rompiendo
tinieblas…
hasta «dar a luz»
un propio
alumbramiento…

(Federico Bilbao, ¡Reniego!)

Siempre dijo que “para escribir poesía hay que saber esperar”, y quizás por esto, casi al borde de la jubilación,  desde 1996 (Sonetos de geografía cercana) ha publicado más de una docena de poemarios, y ha sido galardonado con el IV premio Elías Amézaga, entre otros muchos.

Federico Bilbao Solozábal (Getxo, 1935), conocido en el ambiente futbolístico como Fede Bilbao, fue uno de los componentes más talentosos de ese fenomenal Athletic que obtuvo el título de Liga en la temporada 1955-1956. También cosechó tres Copas del Rey (entonces del Generalísimo), antes de que una grave lesión lo retirara de los campos a los 25 años. Llevaba en el primer equipo desde los 18, rechazando jugosas ofertas del Real Madrid y el Barcelona, solo por el placer de jugar junto a sus ídolos: Arteche, Zarra, Gaínza, Carmelo, Mauri, Maguregui, Beitia…

Tras su forzada retirada de la vida deportiva por una doble rotura de tibia y peroné, comenzó a trabajar primero como administrador de fincas y luego en su amado puerto de Bilbao. Por ello, muchos de sus poemas recrean la Ría y el ambiente portuario. De su decena larga de poemarios, son destacables ¡Reniego!,  Una piedra en el círculo y Otoñales rosas del amor. Aquí te tejo unos versos:

Tengo un ramillete de amigas
en una edad sin edad
de lúcida y serena madurez:
Que Dios las conserve
con toda su frescura,
pues son, en un jardín del invierno:
«Otoñales rosas del amor».

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Mihai Eminescu, considerado el poeta nacional de Rumanía, nació el 15 de enero de 1850 en Ipotești, Moldavia. Su vida coincidió con un período de transformación política y cultural en Europa, marcado por el surgimiento del Romanticismo y las luchas por la independencia nacional. Aunque murió joven, a los 39 años, su legado literario perdura como uno de los más influyentes en la literatura rumana.

Entre sus poemas más celebrados se encuentran:

• «Luceafărul« (El Lucero): Un poema filosófico y místico que explora temas como el amor eterno y la naturaleza del universo.

• «Scrisoarea III» (Carta III): Una reflexión melancólica sobre el tiempo y la fugacidad de la vida.

• «Doina«: Una pieza lírica que evoca el folclore rumano, combinando emociones profundas con imágenes rurales.

Eminescu fusionó el romanticismo con elementos del folclore rumano y la filosofía oriental. Su escritura se caracteriza por:

• Un lenguaje rico en simbolismo.

• Referencias a la mitología y la naturaleza.

• Una mezcla de melancolía y espiritualidad.

Como datos curiosos merecen mención que fue políglota: dominaba el alemán, el francés y el latín, además del rumano. Trabajó como periodista y bibliotecario, lo que influyó en su visión cultural. Y que, a pesar de su fama póstuma, vivió en condiciones modestas y enfrentó problemas de salud mental.

Respecto a su legado, Eminescu sigue siendo un símbolo de identidad cultural en Rumania. Su obra ha inspirado generaciones de escritores y su imagen aparece en los billetes de 500 lei rumanos. Cada 15 de enero, se celebra el «Día de la Cultura Nacional» en su honor.

Amada, cada vez que yo pienso en nosotros,
un océano de hielo aparece ante mí:
sobre la blanca bóveda no hay ya ninguna estrella,
la luna es una mancha amarilla a lo lejos.
Sobre miles de témpanos que las olas se llevan,
un pájaro planea, las alas fatigadas,
mientras su compañera ha seguido adelante,
unida a la bandada que se pierde al poniente.
Hacia donde ella vuela mira desesperado.
Ya no siente ni pena ni alegría. ..Se muere,
soñando en un instante todo el tiempo pasado.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Más lejos uno de otro cada vez nos sentimos,
cada vez me hundo más en la sombra y el hielo,
mientras desapareces en la eterna mañana.

Este poema, impregnado de melancolía y simbolismo, retrata con gran sensibilidad el proceso de distanciamiento emocional entre dos amantes. Eminescu, conocido por su tono elegíaco y su conexión con la naturaleza como espejo del alma, construye aquí una poderosa metáfora del amor perdido a través de un paisaje ártico y desolado.

El tema central es la separación emocional que se siente como un abismo creciente entre los amantes. A medida que «ella» se aleja hacia «la eterna mañana», el hablante lírico queda atrapado en un océano de hielo —una imagen que representa no solo el frío físico, sino la soledad interior, el estancamiento emocional y la muerte del vínculo afectivo.

En el poema, Eminescu utiliza imágenes naturales y extremas para transmitir estados anímicos. El océano de hielo: simboliza la incomunicación, la frialdad de una relación que se ha congelado; la luna como mancha amarilla y la ausencia de estrellas: representan la pérdida de guía, la desorientación y la tristeza abrumadora; el pájaro solitario: figura conmovedora del yo poético, agotado, abandonado por su compañera, pero aún con la mirada fija en su vuelo lejano, por su parte la eterna mañana es una metáfora ambigua; podría ser una promesa de renacimiento o, para quien queda atrás, una condena a la soledad perpetua.

El tono del poema es sombrío, introspectivo, y el estilo se caracteriza por su lirismo contenido, imágenes poderosas y un ritmo pausado que acompaña el sentimiento de resignación. La estructura libre, sin rima aparente, refuerza la idea de un pensamiento que fluye como una meditación o un lamento.

El poema puede interpretarse como una elegía del amor que se enfría con el tiempo. El hablante, paralizado por el recuerdo y la pérdida, contrasta con la figura de la amada que se proyecta hacia un futuro luminoso y distante. Así, el poema no solo narra una ruptura, sino que explora el abismo que se abre cuando dos seres que se amaron ya no comparten el mismo tiempo ni el mismo espacio interior.

En mi humilde opinión, un poema precioso que a todos nos puede llevar a un triste recuerdo de lo que se sintió por alguien y poco a poco se fue apagando.

Marimar Castro (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

LUIS PIMENTEL (LUGO- 1895-1958). OUTONO-OTOÑO.

Outono                                                          OTOÑO

Outono, alto aoutono :                              Otoño. Alto otoño:

Destilado licor.                                            Destilado licor.

Ela espida, limpia,                                       Ella desnuda, limpia,

Nun suntuoso cadro,                                 en un suntuosocuadro,

  (luminoso marfil).                                           (luminoso marfil).

Quixiera ser ámbar                                   Quisiera serámbar

          a folla.                                                        la hoja.

Si batises o río,                                           Si batieses  elrío,

      sonaría a puro ouro.                                sonaría a purooro.

Outono, alto outono.                               Otoño, alto otoño.

Nada vibra                                                  Nada vibra

   nin se derruba;                                           ni se derrumba;

nada hai hostil na terra.                           Nada hay hostile n la tierra.

Almíbar transparente.                              Almíbartransparente.

Sereo, terso ceo.                                       Sereno, tersocielo.

Non percuréis agora                                 No busquésiahora

     o misterio                                                     el misterio.

       Luis Pimentel- 1950.

Luis Pimentel  (Lugo 1895-1958).

 Luis Pimentel médico y poeta en castellano y gallego.  Como muchos, un buen escritor olvidado y poco leído, que se debe recuperar. Nace y muere en Lugo, donde permanece toda su vida. Estudia la carrera de Medicina en la universidad de Santiago de Compostela, y realiza una estancia en la famosa residencia de Estudiantes de Madrid, donde entra en contacto con los intelectuales de la Generación del 27, y con los nuevos  movimientos de vanguardia poética.

Sus poemas son sencillos, intimistas,  e influidos por el vanguardismo: sobre todo el simbolismo y la composición del verso libre.

Alejado de los círculos culturales de Madrid, pasa toda su vida en su ciudad natal. Publica un solo libro en vida, “Triscos”, en gallego,  en 1950. El resto de su obra, no muy extensa, aparece en revistas de poesía, y en dos libros póstumos: “Sombra do aire na herba”, en gallego, y “Barco sin luces”, que recoge su producción es castellano. 

Las atrocidades de la Guerra civil Española, marcan un giro hacia el existencialismo, en consonancia con el pensamiento europeo de los años cuarenta y cincuenta. Los últimos poemas reflejan el lado sentimental de su profesión médica.

Queremos, con esta breve reseña, animar a los lectores de esta página a leer y considerer a un gran poeta, hoy desconocido y olvidado.  

Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

La gramola se pone en marcha esta semana con un tema fresquito y veraniego de un grupo de música independiente llamado “Los Aslándticos”. Desde Córdoba, este grupo de amigos que fusionan todo tipo de géneros y han realizado colaboraciones con La Mari de Chambao, entre otras, dando como resultado una música positiva y vitalista que os animo a escuchar. Un ‘chute’ de energía directamente desde el Sur Peninsular.

LOS ASLANDTICOS (“Infinito”)

Pongamos que vuelvo a nacer

Y alguien me pregunta ¿Yo quién quiero ser?

Si quiero reencarnarme en un ave y volar a placer

O vivir en los mares con forma de pez

Si quiero nacer en Australia, medir 1’80

O tener una mente empresaria

Yo tengo muy claro que voy a decir

Yo quiero quedarme así

Si me dieran a elegir, elegiría repetir

Yo no me canso de vivir así

Y si me dieran a elegir, elegiría repetir

Yo volvería a ser así, infinito

Y puestos ya, suponer, suponte que me dejan de nuevo escoger

Si quiero conocer a otra gente, cambiar de papel

Para no equivocarme con tal de aprender

Si quiero que suene la flauta y todo sea fácil

Pero no tenga gracia, mira

Yo tengo muy claro que voy a decir

Prefiero quedarme así

Si me dieran a elegir, elegiría repetir

Yo no me canso de vivir así

Y si me dieran a elegir, elegiría repetir

Yo volvería a ser así, Infinito

Si me dieran a elegir, elegiría repetir

Volvería a ser así, infinito.

Laura Pedret (Departamento de Geografía e Historia)

«Peces de ciudad« (Joaquín Sabina)

Se peinaba a lo garçon

la viajera que quiso enseñarme a besar

en la gare d’Austerlitz.

Primavera de un amor

amarillo y frugal como el sol

del veranillo de San Martín.

Hay quien dice que fui yo

el primero en olvidar

cuando en un si bemol de Jacques brel

conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York

da más sombra que los limoneros

la estatua de la libertad,

pero en desolation row

las sirenas de los petroleros

no dejan reír ni volar

Y, en el coro de babel,

desafina un español.

no hay más ley que la ley del tesoro

en las minas del rey salomón.

Y desafiando el oleaje

sin timón ni timonel,

por mis sueños va, ligero de equipaje,

sobre un cascarón de nuez,

mi corazón de viaje,

luciendo los tatuajes

de un pasado bucanero,

de un velero al abordaje,

de un no te quiero querer.

Y cómo huir

cuando no quedan

islas para naufragar

al país

donde los sabios se retiran

del agravio de buscar

labios que sacan de quicio,

mentiras que ganan juicios

tan sumarios que envilecen

el cristal de los acuarios

de los peces de ciudad

Que mordieron el anzuelo,

que bucean a ras del suelo,

que no merecen nadar.

El dorado era un champú,

la virtud unos brazos en cruz,

el pecado una página web.

En comala comprendí

que al lugar donde has sido feliz

no debieras tratar de volver.

Cuando en vuelo regular

pisé el cielo de Madrid

me esperaba una recién casada

que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje

sin timón ni timonel,

por mis venas va, ligero de equipaje,

sobre un cascarón de nuez,

mi corazón de viaje,

luciendo los tatuajes

de un pasado bucanero,

de un velero al abordaje,

de un liguero de mujer.

y cómo huir

cuando no quedan

islas para naufragar

al país

donde los sabios se retiran

del agravio de buscar

labios que sacan de quicio,

mentiras que ganan juicios

tan sumarios que envilecen

el cristal de los acuarios

de los peces de ciudad

Que perdieron las agallas

en un banco de morralla,

en una playa sin mar.

En 2002 el cantautor ubetense Joaquín Sabina publica su álbum «Dímelo en la calle» en el que se incluye un tema «Peces de ciudad» que es una de las canciones más representativas de Joaquín Sabina.

 

El autor se encontraba en Lima cuando escribió este tema, junto con su amigo Pancho Varona que compuso la melodía inspirado en la canción «To Ramona» de Bob Dylan. Solo faltaba contar algo, y Joaquín Sabina puso las rimas.

Hay que decir que no nos era desconocida, pues ya la habíamos escuchado en la voz de Ana Belén, que en 2001 publicaba el disco «Peces de ciudad» con la canción que su amigo le había regalado.

«Peces de ciudad» es una canción muy poética. En sus versos hace referencias a lugares y personajes, estaciones de trenes, amores que dejaron huella, personas que se cruzaron en su camino. Habla de amores intensos y efímeros, de recuerdos y olvidos. La letra juega con la ambigüedad y la crítica social, pero también tiene un toque de nostalgia y resignación.

Es una metáfora de la vida en las grandes ciudades como París, Nueva York, El Dorado o Madrid, donde las personas se sienten atrapadas, como peces nadando sin rumbo fijo en un agua que no conocen, inmersas en una corriente que no pueden controlar y de la cual no pueden escapar, perdiendo su esencia y volviéndose mundanas.

Alicia López (Departamento de Biología y Geología)

“Marta, Sebas, Guille y los demás”, Amaral

Marta me llamó a las seis, hora española

Solo para hablar, solo se sentía sola

Porque Sebas se marchó de vuelta a Buenos Aires

El dinero se acabó, ya no hay sitio para nadie

¿Dónde empieza y dónde acabará

El destino que nos une y que nos separará?

Yo estoy sola en el hotel, estoy viendo amanecer

Santiago de Chile se despierta entre montañas

Aguirre toca la guitarra en la 304

Un gato rebelde que anda medio enamora’o

De la señorita rock’n’roll

Aunque no lo ha confesado

Eso lo sé yo

Son mis amigos

En la calle, pasábamos las horas

Son mis amigos

Por encima de todas las cosas

Carlos me contó que a su hermana Isabel

La echaron del trabajo sin saber porqué

No le dieron ni las gracias porque estaba sin contrato

Aquella misma tarde fuimos a celebrarlo

Ya no tendrás que soportar

Al imbécil de tu jefe

Ni un minuto más

Son mis amigos

En la calle, pasábamos las horas

Son mis amigos

Por encima de todas las cosas

Son mis amigos

Alicia fue a vivir a Barcelona

Y hoy ha venido a mi memoria

Claudia tuvo un hijo

Y de Guille y los demás, ya no sé nada

Son mis amigos

En la calle, pasábamos las horasSon mis amigos

Por encima de todas las cosas

Son mis amigos

En la calle, pasábamos las horas

Son mis amigos

Por encima de todas las cosas

Son mis amigos

“Son mis amigoooooos, en la calle pasábamos las horaaaaaas”

… ¿Quién no ha coreado el estribillo de esta mítica canción de Amaral alguna vez? Es un imprescindible de cualquier fiesta de barrio, ciudad o pueblo, así como de cualquier DJ de boda que se precie. Es la típica canción que, cuando suena, hace que busques a tus amigos con la mirada y te juntes con ellos a cantarla a voz en grito mientras os cogéis por los hombros.

“Marta, Sebas, Guille y los demás” habla de la amistad a lo largo del tiempo. De cómo los caminos de un grupo de amigos se van separando y tomando rumbos diferentes. Es ley de vida, esto nos pasa a todos en mayor o menor medida al terminar el instituto o la carrera, cada cual sigue su camino. A algunos los sigues viendo los fines de semana, a otros una vez al año cuando hacéis una cena en Navidad, y a otros ya nos los vuelves a ver. Sin embargo, la magia ocurre en esos momentos de reencuentro: todo y nada ha cambiado, la conversación fluye como si nada y parece que os visteis ayer.

Los amigos de los que habla esta canción son los de Eva Amaral y Juan Aguirre, los componentes de Amaral, grupo de pop rock procedente de Zaragoza con múltiples reconocimientos tanto nacionales como internacionales. Actualmente se encuentran en plena gira promocional de su último disco, Dolce Vita, y este fin de semana deleitarán a la ciudad con sendos conciertos el viernes 16 y el sábado 17 en el Pabellón Príncipe Felipe.

Ver en directo a Eva y a Juan es siempre espectacular, pero verlos actuar en Zaragoza es más especial y emotivo por el cariño mutuo entre ellos y el público lleno de familiares y amigos. Amigos que seguro esperan cantar todos juntos este fin de semana eso de “son mis amigoooooos…”

Isabel Martínez Esteban (Departamento de Inglés)

SI ERES UNA MUJER FUERTE 

Si eres una mujer fuerte 

protégete de las alimañas 

que querrán almorzar tu corazón.

 Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra: 

se visten como culpas, como oportunidades, 

como precios que hay que pagar. 

Te hurgan el alma;

meten el barreno de sus miradas 

o sus llantos hasta lo más profundo del magma de tu esencia, 

no para alumbrarse con tu fuego 

sino para apagar la pasión la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte 

tienes que saber

 que el aire que te nutre acarrea también parásitos, 

moscardones, menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

 No pierdas la compasión, 

pero témele a cuanto conduzca a negarte la palabra, 

a esconder quién eres, lo que te obligue a ablandarte

 y te prometa un reino terrestre a cambio de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte 

prepárate para la batalla: aprende a estar sola, 

a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo,

 a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta, 

a nadar contra corriente. 

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto 

Es menester que cultives enormes amistades,

 que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres, 

que te hagas un círculo de hogueras 

y enciendas en el centro de tu habitación una estufa siempre ardiente 

donde se mantenga el hervor de tus sueños. 

Si eres una mujer fuerte 

protégete con palabras y árboles 

e invoca la memoria de mujeres antiguas. 

Haz de saber que eres un campo magnético 

hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados 

y el óxido mortal de todos los naufragios. 

Ampara, pero ampárate primero. Guarda las distancias.

Constrúyete. Cuídate. Atesora tu poder.

Defiéndelo. Hazlo por ti. 

Te lo pido en nombre de todas nosotras. 

(Gioconda Belli)

Gioconda Belli (Managua, 1948) es una poeta, novelista y activista nicaragüense. Su obra literaria se caracteriza por su compromiso político y por rescatar y ahondar en el universo femenino, reivindicando el papel de las mujeres en la sociedad y en la construcción de la cultura. En 1972, con su primer libro, Sobre la grama, revoluciona la poesía centroamericana al abordar sin tapujos el cuerpo y la sexualidad femenina. Su activismo le llevó a militar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), y a ocupar durante un tiempo (1979 a 1994) cargos de responsabilidad una vez los sandinistas derrocaron a Somoza. El país de las mujeres (2010) habla de un país gobernado por mujeres. En octubre de 2020, su poemario El pez rojo que nada en el pecho ganó el XXX Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma.

Tenemos que recordar que no somos perfectos, pero eso no nos hace menos válidos. Somos valiosos por el mismo hecho de existir. Si tuvieramos que apostar por algo en esta vida, debería ser por nosotros mismos.

Miriam Martínez (Departamento de Física y Química)

Ya no soy más que yo

para siempre y tú

ya

no serás para mí

más que tú. Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

(Idea Vilariño)

La Generación del 98 y la Generación del 27 son los dos grandes grupos de artistas, fundamentalmente literarios, de nuestro país. Pero el concepto de Generación afecta a otros países y épocas, tal y como es el caso de Uruguay, de donde procede la voz de Idea Vilariño, escritora que junto a Mario Benedetti, Ángel Rama o Juan Carlos Onetti conformaron la Generación del 45.

Y es precisamente al propio Onetti, quien fuera amante de la mentada Vilariño, a quien ella dedicó el poema que hoy hemos elegido, como muestra de que precisión y hondura no están reñidas y que, como suele siempre ocurrir en los grandes poemas, con muy pocas palabras puede mucho decirse.

Y sí, como suele también ser propio de los grandes poemas, es éste de amor, y al mismo tiempo de desamor (el asunto, obviamente, no es mera moda romántica sino sentimiento tan universal como atemporal) y, al igual que don Pedro Salinas (Generación del 27) hiciera en La voz a ti debida, el juego con los pronombres de Idea Vilariño establece un interesante diálogo (como dirían los modernos) con éste; aunque, obviamente, de signo contrario, trocando la alegría del estar juntos por esa pequeña muerte del olvido.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

A UNA GOTA DE ROCÍO

Lágrima viva de la fresca aurora,

a quien la mustia flor la vida debe,

y el prado ansioso entre el follaje embebe;

gota que el sol con sus reflejos dora;

que en la tez de las flores seductora

mecida por el céfiro más leve,

mezclas de grana tu color de nieve

y de Irene su grana encantadora:

Ven a mezclarte con mi triste lloro,

y a consumirte en mi mejilla ardiente;

que acaso correrán más dulcemente

las lágrimas amargas que devoro…

mas, ¡qué fuera una gota de rocío

perdida entre el raudal del llanto mío!

(Carolina Colorado)

Entre José de Espronceda, Gustavo Adolfo Bécquer o Ramón de Campoamor se encuentra una de las grandes voces del Romanticismo español, mucho menos conocida porque, sobre todo, no suele aparecer en los libros de texto o “manuales oficiales de literatura”. Me estoy refiriendo a doña Carolina Coronado, que en sus textos, como es el caso del elegido, también trató del amor.

Pero, como no podía ser de otra manera, su tratamiento también procede de la frustración y la desesperación, si bien el uso de algunos elementos poéticos(sobre todo el uso del soneto) evocan la renacentista y suave lírica garcilasiana.

Nacida en Almendralejo (Badajoz) en 1820, doña Carolina no solo se labró un nombre entre los grandes bardos de su tiempo, sino que fue fundadora de una de las tertulias literarias más importantes del Madrid de su época, donde participaron algunas de las más destacadas plumas de, como venimos diciendo, ese movimiento romántico al que perteneció.

Además, al igual que otras voces del periodo, tanto masculinas (por ejemplo, Mariano José de Larra) como femeninas (por ejemplo, Mary Shelley), Carolina Colorado también dedicó su pluma a criticar aspectos sociales que consideraba injustos, siendo (al igual que la citada Shelley) una de las primeras activistas a favor de los derechos de las mujeres.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Un particular estado del mundo (Chus Pato)

Decimos

no decimos el nombre

otra cosa no podemos decir

«me levantaba todas las mañanas a las cinco para ir a trabajar»

quien así dice

expresa el asombro de no aguardar por el amanecer

¿o?

porque no son sólo / (…)

sino también ese hijo/a de puta

cabrón /a que te baja la grandeza del cuerpo

y tú que no te dejas de ser el arma letal

que cualquiera es frente a los asesinos

Todavía la firmeza en la voz

cuando escucho la pregunta

qué significa el lenguaje?

María Jesús Pato Díaz (también conocida como Chus Pato) fue galardonada con el Premio Nacional de Poesía, correspondiente al año 2024, por su obra ‘Sonora’ (Xerais)

Los miembros del jurado eligieron  ‘Sonora’ por “ser una obra experimental, una expansiva y concentrada conversación entre el poema y la muerte, aquella que, tras la orfandad de la madre, arrastra a los lectores hacia los abismos del propio linaje. Auténtico fulcro de la poesía gallega, Chus Pato explora nuevas formas de deconstruir y reconstruir los marcos del pensamiento poético tradicional”.

Asimismo, el jurado señaló que el poemario “crea espacios textuales repletos de fugas: retóricas, semánticas, capaces de hibridar distintos códigos en los que se despliega toda su inextinguible potencia sonora. En Sonora, memoria personal, social y política susurran las múltiples voces de una de las más audaces poetas contemporáneas. En su obra, Chus Pato nos muestra el enfoque de la poesía como elemento transformador del lenguaje”.

Chus Pato consigue el galardón, aumentando a siete la racha de mujeres que vienen ganándolo desde Antonia Vicens en 2018.

Nacida en Orense, en 1955, se expresa en lengua gallega, y es autora de varios poemarios por los cuales ha recibido premios como el Premio Nacional de la Crítica Española, en su modalidad de poesía gallega. Sus poemas han sido editados en países como Argentina, Chile, Portugal, Holanda, Bulgaria, Rusia, Francia y Bélgica, entre otros, y su obra ha sido recogida en decenas de antologías nacionales e internacionales.

Sus primeros poemas aparecieron en la revista ‘Escrita’ (1984) y, posteriormente han ido apareciendo muestras de su obra poética en las revistas ‘Luzes de Galiza’, ‘Festa da palabra silenciada’, ‘Andaina’, ‘Gume Ólisbos’, ‘Revista das letras’, ‘Dorna’ o ‘Clave Orión’, así como en los libros editados por el Festival de poesía del Condado.

Ha publicado, entre otros títulos de poesía, ‘Urania’ (1991), ‘Heloísa’ (1994), obra traducida al castellano por ediciones La Palma, ‘Fascinio’ (1995), ‘Nínive’ (1996), por la cual fue galardonada con el premio Losada Diéguez, ’A ponte das poldras’ (1996), ‘m-Talá’ (Xerais), ’Un Ganges de palabras’ (antología bilingüe gallego-castellano, 2003), ‘Charenton’ (2004),’Nacer é unha república de árbores’ (2010), ‘Carne de Leviatán’ (2013), ‘Un libre favor’ (2019) o ‘Sonora’ (2023).

Es miembro del PEN Club, de Redes Escarlata y Mujeres y Letras y el 23 de septiembre de 2017 ingresó en la Real Academia Galega.

‘Sonora’, es el poemario más reciente de la escritora publicado en lengua gallega por el sello editorial Xerais. Chus Pato, una de las autoras fundamentales de la poesía gallega contemporánea, y está siendo traducida al español por Gonzalo Hermo para la editorial Ultramarinos. Esperamos que disfrutes descubriendo a esta magnífica escritora.

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

(Rosalía de Castro)

Rosalía de Castro (1837-1885) fue una de las grandes poetisas de la historia de España. Nacida en Santiago de Compostela, fue el fruto de la aventura de un sacerdote, José Martínez Viojo, con una soltera de escasos recursos económicos, María Teresa de la Cruz Castro.   Se fue con una tía paterna a la pequeña aldea de Ortoño. Esta marcha de la ciudad sería determinante en su vida, pues allí se familiarizó con el idioma gallego y las gentes que lo hablaban.

Los biógrafos sitúan en esta desdichada infancia el origen de “la negra sombra”, expresión recurrente en su obra que usaba para simbolizar ese pesimismo que la acompañó toda la vida.

En 1863 publicó Cantares gallegos, un recopilatorio de poemas sociales, amorosos, intimistas y costumbristas escrito íntegramente en gallego. Era la primera vez en tres siglos que alguien escribía gran literatura en esa lengua, por eso la obra es considerada el hito fundacional de la literatura contemporánea gallega.

El poema habla de la sensación de Rosalía de que, a pesar de saber lo que es la madurez y que el tiempo pasa, decide hacer caso omiso a lo dicho, queriendo vivir la vida tranquilamente sin pensar en la vejez. Es decir, la poeta se niega a perder la esperanza.

Es un poema que invita a vivir como cada uno quiera, sin importar lo que otros piensen. Invita a tomar tus propias decisiones tendiendo en cuenta lo que esto pueda costar; por ejemplo, que te llamen loco. Se ve entonces la fuerte personalidad de Rosalía, que nunca dejó de hacer lo que consideraba su tarea, sin importarle el qué dirán.

Es una crítica a las críticas que a ella le hacían, dejando claro que, a pesar de lo que se ha dicho de ella y de su tierra, ella da la cara y se posiciona defendiendo lo que ha hecho desde siempre. Esto nunca  le quitaría las ganas de seguir viviendo, luchando y  escribiendo…

Miriam Martínez

POR EL ANIVERSARIO DE ANTONIO MACHADO

De toda su obra poética, la pieza seleccionada (Una noche de verano) es de mis favoritas, por su contundente brevedad y por su emotiva sinceridad, fruto del desgarro interior del poeta tras perder a su joven esposa. En mis clases, para explicar la elegía, suelo utilizarla junto al poema que Rosalía De Castro escribe a su niña muerta (inconmensurable) y, cómo no, junto a las célebres Coplas de Jorge Manrique.

Entre Machado y Manrique, un margen (aproximado) de unos quinientos años; por lo que hay que llamar la atención del cambio de tono (los versos del poeta medieval quedan encorsetados dentro de los márgenes de una concepción clásica, mientras que Machado tiende hacia una expresividad más libre). Pero, sin embargo, el dolor ocasionado por la pérdida del ser querido humedece los versos de don Antonio y de don Jorge (y empapa hasta la médula el poema de doña Rosalía). Pasen los siglos que pasen, seguimos siendo débiles seres humanos que nos despojamos de todas nuestras fortalezas y certezas ante el inconmensurable misterio de la muerte.

Obviamente, alguna diferencia hay, pues los tres autores son hijos de tiempos diferentes y, así las cosas, mientras en el poema de Manrique se asume la muerte con “voluntad placentera”, Machado la repudia, se rebela, se ofusca hasta la desazón ante lo que considera una terrible injusticia (no digamos nada de lo que opinaría Rosalía de Castro, pues no encontraríamos las palabras).

Así las cosas, callemos prudentemente y acompañemos en su ciento cincuenta aniversario al bueno de don Antonio en su lírico penar.

Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró. 
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos, 
algo muy tenue rompió. 
Silenciosa y sin mirarme, 
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho? 
La muerte no respondió. 
Mi niña quedó tranquila, 
dolido mi corazón. 
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

(Antonio Machado)

A unos labios sin amor

¿Para qué tanto fuego y tanta loca
plenitud de color y lozanía,
si tan sólo tenéis por compañía
la soledad de vuestra misma boca?

Buscasteis el amor y se hizo roca.
¿Para quién esa llama, esa porfía,
si vuestra roja y prieta valentía
al aire más ajeno desemboca?

Esa vibrante luz desordenada,
tras la doliente piel en la que brilla
se quedará en sí misma sepultada.

O ha de quedarse pálida, amarilla,
desmayándose lenta, calcinada,
y soñando el amor desde su orilla.

(Rafael Morales)

Como dice la canción, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…”. Y, en efecto, sorprendidos se quedaron nuestros alumnos de 1º de ESO cuando el otro día leímos un curioso poema de Rafael Morales (uno de nuestros premios nacionales de literatura para más señas) dedicado nada más y nada menos que al cubo de la basura.

Quizás los manuales de literatura nos hayan malacostumbrado, haciéndonos creer que el arte lírico se encarga siempre de temas elevados, cuando, sin ir más lejos, los mismos Francisco de Quevedo y Luis de Góngora gustaron de tratar temas incluso escatológicos con culterano estilo.

El caso es que don Rafael ha tenido siempre a la originalidad y, el poema (un perfecto soneto desde el punto de vista de su métrica y su rima) elegido en esta ocasión no se centra en el beso correspondido sino, curiosamente, en el labio que no tiene a quien besar, conformándose, quizás, consigo mismo. Es decir, un poema que nos habla, quizás, del desamor; aunque llega a sus terrenos de manera tan indirecta como elegante. Un poema que tiene la rara virtud de resultar incluso cómico, tras un primer vistazo, pero que, leído con atención y profundidad, resulta tan desesperanzador como amargo.

En resumidas cuentas, toda una joya de nuestra lírica.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

JOAQUÍN CARBONELL- “CANCIÓN DEL OLIVO”, DEL DISCO CON LA AYUDA DE TODOS, 1976.

 Cien olivos rotos de La Codoñera

buscan las raíces de sol y de piedra,

buscan las raíces fuera de la tierra.

 Tierra resecada en el San Benón,

maman del aceite de llanto y dolor,

maman del aceite de negro color.

  Y al anochecer todos los olivos

se van a beber, con el clarear

todos los olivos vuelven a llorar.

 En la lenta rama del viejo olivar

cuenta las olivas el viejo pardal,

cuenta las olivas y se echa a volar.

 Vuela por las viñas de Montalbosos,

a las cinco en punto ya se marcha el sol,

a las cinco en punto se acaba el señor.

 Y al anochecer todas los olivos

se van a beber, con el clarear

todos los olivos vuelven a llorar.

 Ordeña la oliva desde la escalera,

con los dedos rotos de la ventolera,

con los dedos rotos de la llegadera.

 Llega de la moza que vas a llevar,

échame la toca que me he de tapar,

échame la toca que me voy a helar.

 Y al anochecer todos los olivos

se van a beber, con el clarear

todos los olivos vuelven a llorar.(bis)

Joaquín Carbonell-1976.

Nota bene: la canción está escrita de memoria. No he podido descifrar, y posiblemente sea incorrecto el topónimo “Montalbosos”.

 Hacía tiempo que quería hacer una reseña de este polifacético artista turolense: cantautor, poeta, periodista, presentador de televisión, novelista. Vitalista, optimista e inquieto creador, que el COVID se lo llevó en el 2020.

 Carbonell, nace en Alloza, pueblos de olivos y minas de carbón en 1947. Estudia el bachillerato, en  Teruel, y coincide con una generación magnífica de profesores y compañeros. Labordeta, el historiador Eloy Fernández Clemente, y el dramaturgo Sanchís Sinisterra ,autor de ¡ Ay Carmela!, serán algunos de sus influyentes maestros. El periodista Federico Jiménez Losantos, el economista Manuel Pizarro, y otras no menos importantes que no nombramos, serán colegas de estudios y de inquietudes culturales y políticas.

 En 1973, comparte cartel con Tomás Bosqué, José Antonio Labordeta y La Bullonera, en el mítico concierto del Teatro Principal de Zaragoza, y nace la “Nueva Canción aragonesa”. Generación de artistas que reivindican las libertades políticas y el reconocimiento de Aragón, sus peculiaridades y sus problemas sociales y económicos.

 En plena Transición democrática, y en los años dorados de la canción protesta española, Carbonell, publica  de 1976 a 1979, tres discos. El disco primero, Con la ayuda de todos, es el que más éxito y reconocimientos tiene. Canciones como “La peseta”, o “La beata”, se escuchan en las radios españolas, y se convierten en cantos de veladas de campamentos.

 Finales de los setenta, la música de la “Movida” arrincona a los cantautores, y quedan en un segundo plano. El propio Carbonell no deja de ofrecer recitales, pero tarda años en volver a editar un disco. A los pocos años nuevos cantautores, como Joaquín Sabina, Krahe y las nuevas propuestas de Serrat, Ana Belén, Víctor Manuel, hacen resurgir a este género. El propio Joaquín Carbonell, vuelve con un disco de versiones del padre de la canción francesa, Georges Brassens. A partir de aquí, y hasta su muerte, buscando nuevas iniciativas, su carrera musical se cierra con diecisiete discos. Los últimos años, forma un trío , “Los Tres norteamericanos”, versionando canciones populares de ambiente festivo.

 Carbonell combinó la música con el periodismo. Fue articulista en el periódico zaragozano El Día, y después en El Periódico de Aragón. Durante muchos años, fueron muy leídas y comentadas sus entrevistas en página entera a los personajes de la actualidad nacional y aragonesa.            Fue presentador y entrevistador en el centro territorial de RTVE. Su peculiar estilo se basaba en hacer la entrevista sobre un ring de boxeo, donde él se titulaba como “El Tigre de Alloza”.

 Como escritor, toco casi todos los géneros. Fue biógrafo de Joaquín Sabina, del jotero “El Pastor de Andorra”, y de su amigo José Antonio Labordeta. Ganó el premio San Jorge, de poesía , con su poemario Misas separadas. Escribió varias novelas, como La mejor tarde de Goyo Letrinas, que leí por recomendación de un amigo, y que guardo en mi biblioteca. Con el periodista Roberto Miranda, escribió varios libritos de humor “somarda” aragonés, como, Aragón a la brasa y Gran Enciclopedia de Aragón, preta.

 En el 2019, otra vez el Teatro Principal acoge un recital homenaje a sus cincuenta años como cantautor. Circula el concierto por las redes y recomiendo escucharlo.

 La canción poema que reseñamos está dedicada al paisaje del Bajo Aragón. Tierra de olivares, de inviernos siberianos y veranos sofocantes. El paisaje marca a las gentes, y estas resisten como los olivos, al viento, al sol, a la sequía. Una toma de conciencia de la esencia aragonesa, en forma de sencillos y contundentes versos.

Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de geografía e Historia)

YA CINCO AÑOS DEL COVID-19…

En tres actos vivimos una ficción muy real, una pesadilla inquietante. Este mes de marzo cumpliremos cinco años de ese extraño confinamiento…

ACTO I: OSCURIDAD Y EXTRAÑAMIENTO

Se levanta el telón y todo es oscuro. No hay nada. Dudas y miedo. Todos llevamos varios días en nuestras casas y asomados, muy asomados en nuestros balcones.

En esos días Joe Crepúsculo lanzó una pequeña cancioncita: “Cuarentena sin ti”. La soledad, el miedo, la confusión y el absurdo de una situación que ninguno llegábamos a comprender.

Las calles hoy están desiertas

Y yo por dentro también desierto

Ayer me peleé en el súper por un rollo de papel

Y ahora estoy sentado sin comer

Te echo de menos

Tus palabras, tu forma de reír

Ya no soporto esta cuarentena

Sin ti

Los animales en las calles

Juegan con cajas de cartón

Y puede que sin nosotros todo sea mejor

Pero me cuesta pensar que ya se acabó

Te echo de menos

Tus palabras, tu forma de reír

Ya no soporto esta cuarentena

Sin ti

Situaciones surrealistas como ir a comprar el pan a la otra punta de la ciudad o pelearse por un rollo de papel higiénico en el supermercado. Todos habíamos perdido el norte y nos mirábamos con desconfianza y casi con miedo.

Afortunadamente, hoy podemos leer una reseña de la web de la Biblioteca o comprar los rollos de papel de nuestra marca favorita. De todos modos, y por si el lector se encuentra perdido en este asunto, ahí va un ranking de la OCU de los mejores papeles higiénicos para disfrutar en nuestro hogar…

1.     Renova ultra fort: 85 puntos

2.     Bosque Verde (Mercadona): 81 puntos

3.     Solo (Aldi) premium: 81 puntos

4.     Scottex acolchado: 80 puntos

5.     Renova skin care plus: 79 puntos

6.     Floralys (Lidl) super suave: 79 puntos

7.     Carrefour ultra confort: 79 puntos

8.     Colhogar just-1: 78 puntos

9.     Foxy seda: 78 puntos

10.  Eroski acolchado: 75 puntos

ACTO II: EL SUEÑO DE SER MEJORES

Se alza el telón. En un televisor de 55 pulgadas aparecen Broncano y su invitado de hoy. Charlan y entre el ruido, se escucha al invitado, un poeta aragonés, Manuel Vilás… “¿Relaciones sexuales en el último mes? Coito vale 1 punto; petting 0,6; masturbación 0,5.” El poeta responde que cero y es así como debe ser. Los poetas no deben hacer eso, la poesía es sentimiento, ni petting ni porras…

Avanza la entrevista como casi siempre. Entre gritos y silencios, silencios interrumpidos por el poeta: “Como aquel mes de mayo cuando no hubo comuniones…” Ni comuniones ni nada, solo una esperanza, la pequeña esperanza de que lo malo estaba acabando y nos iba a cambiar a todos, nos iba a hacer más fuertes y mejores…

El poeta supo verlo, como casi siempre, antes que los sociólogos y los ingenieros…

Ahora ya sabemos que la vida es comer con un amigo en una terraza, ir de librerías, tomar el sol, ver una película en un cine, perderte por una calle desconocida, coger un tren.

Por eso, cuando la vida regrese, le pediremos menos cosas.

Y me acuerdo ahora de los restaurantes llenos, de las bodas, de las fiestas, de los viajes en autobús, en avión, en el metro.

Nostalgia de las rebajas de todas las tiendas y mercadillos de España, mi gran país, mi pobre país torturado y humillado.

Cuando esto termine, yo creo que jamás volveremos a dar un beso protocolario. Todos los besos se volverán besos poderosos, fuertes, grandes, sexis y salvajes.

Cuando regrese la vida, me verá guapo y elegante, como siempre.

Cuando ella vuelva, porque volverá, me encontrará bien dispuesto y a la orden.

(La espera, de Manuel Vilas)

ACTO III: DE CUÑADOS Y TIERRAPLANISTAS

Se levanta el telón y aparece un varón sin edad definida. Plumero en mano, último modelo, el limpiador de polvo Eraser 3000, grácil en movimientos, como un perfecto esgrimista. Limpiando una colección con encuadernaciones clásicas con ribetes dorados. Saca los libros uno a uno y los limpia con esmero. Primero El cuñadillo de Tormes ( lo limpia, lo besa y lo coloca); después el Don Cuñado de la Mancha (dos volúmenes, preciosa edición dirigida por Francisco Rico); a continuación el El cuñado de Olmedo (excelente obra)… ¡La figura del cuñado y la literatura española de los Siglos de Oro! ¡Qué necesarios el uno para el otro…!

Se apagan los focos y se vuelven a encender. Lugar: una pequeña esquina de la barra de un maloliente bar. Allí aparece un cuñao. Botellín en mano y encorvado. Carraspeando mira al camarero y le dice: “Niño, traeme otro, que este tiene un agujero”. Así es el cuñado, el más tonto del bloque, va a comprar la lotería y dice: “Dame el que me toque”. Y no se cansa el pesao, pues dice “Si hay camiones en la puerta se come bien”. Y no ceja el colega, pues ha comprado el mismo coche que tú pero le ha salido por tres mil euros menos…  ¡Jodido cuñao! ¡Qué si la Tierra es plana! ¡Qué si el Covid no existió! ¡Qué fue un complot de las farmacéuticas! ¡Qué si Sanchéz lo creo…!

Y si de cuñadismo hablamos, un buen ejemplo es la canción “Lobito”, del asturiano Pablo Und destruktion. En ella, pone en duda la existencia del Covid y nos plantea una teoría que se puede resumir en esto: “Todo es mentira. Dennos libertad y déjense de gaitas…”

De noche voy a salir

De mi casa y encontrarme

Con el lobo que camina

Solitario por las calles

Voy a mirarle a los ojos

Voy a besarle en la boca

Voy a llevarle un abrigo

Y medio gramo de coca

No había ni un alma en toda la ciudad

Ni siquiera las dos personas con las que me crucé

Uno estaba sacando la basura

Y otro estaba parado, mirando a la pared

¿Por qué te temen lobito?

¿Por qué temen a la muerte?

¿Por qué justo ha sido ahora

La caridad disidente?

En fin, toma otra cerveza

No hay mal que por bien no venga

La ciudad negra y vacía

Es una puta belleza

Si es que hasta hemos llegado a escuchar que el Covid es un invento de la Real Academia de la Lengua Española. La teoría no es tan descabellada. Yo me la creo. Hartos de sentirse anticuados y sin relevancia en este mundo moderno, diseñaron un plan, y entre contubernios y tejemanejes crearon esta pandemia con el fin de mostrar lo necesarios que eran para actualizar y modernizar el castellano… “Coronavirus, PCR, desescalada, confinamiento, cuarentena o nueva normalidad”. No sería raro pensar que todo estuviese orquestado por el demoníaco Pérez- Reverte… No cuesta imaginarlos entre bandejas de jugosos asados de pangolines y chupitos de AstraZeneca…

Sebastián Solacovid 19 (Profesor del IES La Puebla de Alfindén)

Mi abuela es un hada»   

              

Mi abuela Mariana,
tiene una cana,
cana canariera.                                                  

Mi abuela Mariana,
me cuenta los cuentos
siempre a su manera.

Yo la quiero mucho,
yo la quiero tanto …
Me ducha, me peina
y me lleva al campo.

Me enseña canciones,
me ayuda a estudiar,
dice poesías,
solemos jugar.

Luego por la noche
mi abuela me vela,
un cuento me cuenta
y cuando me duermo,
me apaga la vela,
Mariana mi abuela.

Mi abuela Mariana,
de paja el sombrero,
el traje de pana,
mi abuela Mariana
no parece abuela,
me parece un hada.

(Gloria Fuertes)

En la casa de los abuelos, los niños somos eternos, no importa nuestra edad, los abuelos tienen el don de hacernos sentir pequeños, protegidos, infinitos hasta que desaparecen de nuestro lado.  Los abuelos son personas fundamentales en la vida de sus nietos. Pueden aportarles muchas enseñanzas: cariño, valores, apoyo, educación… Son muchos los beneficios que tienen los abuelos para sus nietos.

La mayoría de ellos  fueron educados en la «universidad de la calle» y vinieron al mundo para hacer de nosotros «hombres y mujeres de bien». Nuestros abuelos han sido durante muchos años una fuente inagotable de sabiduría popular

Gloria escribía poemas con final feliz porque en su infancia le dieron muy pocas alegrías. Nació un verano de 1917, “en un parto muy laborioso en el que, si se descuida (su madre), muere para vivirme”. La pobreza obligaba a sus padres a trabajar de sol a sol para sacar a sus cinco hijos adelante y, para distraerse, no le quedaba más remedio que crear amigos imaginarios. También ayudaba a la economía familiar con pequeños empleos y, en sus ratos libres, disfrutaba (siempre a escondidas) de un buen libro, algo que no gustaba nada a su madre. 

Fue escritora de narrativa, poesía, teatro y autora de literatura infantil y juvenil. Su interés por las letras comienza a la temprana edad de cinco años, cuando ya escribía y dibujaba sus propios cuentos. Publica su primer poema con tan sólo catorce años en 1932, bajo el nombre de ”Niñez, juventud, vejez…” persiguiendo desde joven la edición de sus escritos.

«Un abuelo es un regalo del pasado para iluminar el presente y guiar el futuro”

Dedicados  a todos abuelos y abuelas. Para los que están y también  para los que se fueron, porque  su recuerdo, nunca nos abandonó.

Miriam Martínez (Departamento de Física y Química)                     

Árbol azul

Lo siento (Loreto Sesma)

“Lo siento por no ser suficiente,
suficiente fuego para hacer hoguera,
suficientemente estable para ser hogar,
suficientemente fuerte para sacarte el barro,
suficiente tregua para brindar la paz de tu guerra.
Lo siento por no ser oxígeno
y aprender a devolverte el aire
después de cada golpe en las costillas,
por creer que mi saliva iba a curar más que cualquier pastilla.
Perdóname,
mi vida,
por creer que quererte sería suficiente”

La autora de este poema es Loreto Sesma, poetisa actual española natural de Zaragoza.
Este poema se incluye en su segundo libro llamado “317 kilómetros y dos salidas de
emergencia”. En este poemario la autora habla del amor y del viaje que es la vida, que nos
hace madurar. En concreto, en este poema, habla sobre un amor en el que se culpa de no
ser suficiente para la persona amada.

                      Ester Cunchillos. Profesora de Física y Química

 

La salvación, de Arde Bogotá

El indie rock es un género alternativo que se encuentra en auge y parece no tener freno. Se trata de un movimiento musical que, pretendiendo ser independiente y novedoso, consiguió encontrar su lugar en el mundo.

Muchos de los festivales de música que se llevan a cabo en España se centran en el Indie y podemos nombrar a algunos artistas que se enmarcan dentro de este género: Izal, Carlos Sadness, Iván Ferreiro, Lori Meyers, Viva Suecia…

Pero esto es como todo y, poco a poco, llega la moda. Cada vez más artistas prueban a adentrarse en el género y los festivales a los que empezaron yendo cuatro gatos, ahora ya se encuentran abarrotados.

Un ejemplo es el de Arde Bogotá, un grupo murciano de rock fundado en 2017, cada vez más encasillado en el género del indie. Poco a poco, sus jóvenes componentes han ido encontrando la fama a través de sus canciones y son cabeza de cartel en la mayoría de los festivales, como en la última edición del Vive Latino, festival de música en Zaragoza.

Son cuatro jóvenes que afirman inspirarse en los directos de los años 70 para construir su música (cuentan, de hecho, con una versión de “Mi carro” de Manolo Escobar) y que se basan en sus vivencias personales para crear sus letras. Fue su estancia en la capital colombiana la que motivó el nombre del grupo.

Hoy hablamos de “La Salvación”, una de sus canciones más exitosas. El grupo busca, a través de ella, encontrar algo de luz cuando todo es oscuridad. Se basan, entre otras muchas cosas, en el momento en el que desafiaron la pandemia que llegó cuando empezaban a darse a conocer. Uno de los versos más vitoreados de la canción dice que “tiene que haber una salida para tanto dolor”.

¿Y cuál es esa salida, a veces imposible, que eligen para la canción? El amor. Estamos ante un grito contra las despedidas tristes y la soledad lleno de hipérboles: “Me duele el pecho de amor” o “Ahora sé que la salvación estaba dentro de un beso”…

Un amor irracional extraído de versos como “Yo quisiera ser cobarde pero he decidido hablarte”. Además, una canción que sigue un patrón rítmico que invita a ser leída como un poema.

Ellos mismos cuentan que escriben sus canciones por y para la gente, la música y las carreteras que simbolizan el viaje de su vida (físico entre concierto y concierto; y metafórico como trayecto vital).

Otras de sus canciones más conocidas son “Qué vida tan dura”, “Exoplaneta” y “Los Perros”, que invito también a ser escuchadas.

Daniel Crestelo. Profesor de Lengua.

Pájaros de barro

Canción de Manolo García

Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas Hoy cierro yo el libro de las horas muertas Hago pájaros de barro

Hago pájaros de barro y los echo a volar

Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas Hoy rechazo la bajeza del abandono y la pena Ni una página en blanco más

Siento el asombro de un transeúnte solitario

En los mapas me pierdo Por sus hojas navego Ahora sopla el viento

Cuando el mar quedó lejos, hace tiempo

Ya no subo la cuesta que me lleva a tu casa Ya no duerme mi perro junto a tu candela

En los vértices del tiempo anidan los sentimientos Hoy, son pájaros de barro que quieren volar

En los valles me pierdo En las carreteras duermo Ahora, sopla el viento

Cuando el mar quedó lejos, hace tiempo

Cuando no tengo barca, remos, ni guitarra Cuando ya no canta el ruiseñor de la mañana Ahora, sopla el viento

Cuando el mar quedó lejos, hace tiempo

En los valles me pierdo En las carreteras duermo

Reseña:

El autor es Manuel García García-Pérez (Barcelona, 19 de agosto de 1955), más conocido como Manolo García, cantautor y compositor español.

Grabó sus primeros discos con grupos como Los Rápidos y Los Burros, alcanzó el éxito comercial con El Último de la Fila y actualmente continúa su carrera en solitario. Se caracteriza por un sonido pop rock mestizo con ritmos árabes, aflamencados y melódicos y por sus letras que aúnan poesía, lírica y surrealismo.

El artista catalán se ha caracterizado durante toda su carrera por mantener su vida personal muy alejada de su vida pública, por lo que el estado civil de Manolo García, así como su vida privada y todo lo alejado de lo estrictamente artístico, queda fuera del conocimiento popular. No obstante, se sabe que es hermano de la también cantante Carmen García, componente del grupo Carmen.

Con una preciosa melodía, que combina lo mejor del pop-rock con algunos toques flamencos, Manolo García nos invita con su mensaje profundo a vivir la vida con mayor intensidad.

Pájaros de barro pertenece al primer álbum en solitario de Manolo García tras separarse El últimodefila, lanzado en 1998 .

El tema de la canción es vivir el momento, carpe diem. A pesar de que estemos pasando por una mala racha, hay que salir de ahí y comenzar a vivir, ya que la vida es efímera. La canción es un llamamiento al despertar de ese letargo en el que los días pasan sin pena ni gloria, días en blanco, para volver a disfrutar de la vida y vivir con mayor intensidad.

El título de la canción hace referencia a un milagro relatado en el Evangelio apócrifo de Tomás. Jesús, de niño, cogió barro blando para moldear doce pajarillos que posteriormente se convirtieron en pájaros de verdad y echaron a volar.

Manolo García nos enseña en Pájaros de Barro que la vida es efímera, que es un regalo que no debemos desperdiciar. No hay que vivir sin disfrutar, no hay que dejar páginas en blanco.

Miriam Martínez (Profesora del IES)

 

WIND OF CHANGE- SCORPIONS

I follow the Moskva
Down to Gorky Park
Listening to the wind of change
An August summer night
Soldiers passing by
Listening to the wind of change

The world closing in
Did you ever think
That we could be so close like brothers?
The future’s in the air
I can feel it everywhere
Blowing with the wind of change

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow dream away
In the wind of change

Walking down the street
Distant memories
Are buried in the past forever

I follow the Moskva
Down to Gorky Park
Listening to the wind of change

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow share their dreams
With you and me

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow dream away
In the wind of change

The wind of change blows straight
Into the face of time
Like a stormwind that will ring
The freedom bell for peace of mind
Let your balalaika sing
What my guitar wants to say

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow share their dreams
With you and me

Take me to the magic of the moment
On a glory night
Where the children of tomorrow dream away
In the wind of change

Scorpions – Wind of change

El siglo XX es uno de los periodos más intensos que la historia ha presenciado nunca. Y a pesar de que la humanidad fue testigo de varios escenarios devastadores durante esos cien años, también fue un centenario plagado de avances tecnológicos y médicos, libertades conseguidas y varios eventos clave en la historia de nuestra sociedad. Y algo en lo que muchos podemos coincidir, es en que muchos de esos eventos clave ocurrieron a partir de la caída del muro de Berlín. La reunificación de las dos Alemanias, la caída de la URSS, y múltiples avances socioeconómicos, sucedieron durante aquellos años en Europa. Así que si tuviera que definir el siglo XX en una canción (plasmando las guerras ocurridas, y los avances logrados) sin duda elegiría Wind of Change del grupo alemán Scorpions.

Wind of Change salió a la venta en 1991 como un sencillo que más tarde se añadió al álbum Crazy World. La canción está basada en la experiencia de la banda en Leningrado y Moscú durante los años 1988 y 1989 durante la promoción por la URSS del álbum Savage Amusement. Klaus Meine (el vocalista del grupo) comentó en una entrevista que lo que los inspiró a componer la canción fue lo mucho que había cambiado el país de un año para otro. Mientras que en 1988 se sentía una niebla de tensión y revueltas, en 1989 la situación había mejorado. Una vez que sacaron el videoclip, el público asoció la canción con la caída del muro de Berlín, no solo por las imágenes que lo conforman, si no también por su letra, ya que refleja a la perfección la situación de miles de alemanes que pudieron volver a abrazar a sus familias tras veintiocho largos años. Así, Wind of change se convirtió en un himno del final de la guerra fría, y la era comunista en Europa. 

En mi opinión, es la mejor canción de la banda, ya que consigue transmitir a la perfección el sentimiento de cambio y esperanza que se vivió durante esas décadas en Europa. No lo digo solo por la letra de la canción, si no también por su melodía y sus solos de guitarra. Fusionando esos factores, el resultado es una bonita canción sobre el progreso y la luz tras varias décadas de angustia y desolación. 

Ángela Viruete López, 3D.

 

Rain

By Don Paterson

I love all films that start with rain:
rain, braiding a windowpane
or darkening a hung-out dress
or streaming down her upturned face;

one long thundering downpour
right through the empty script and score
before the act, before the blame,
before the lens pulls through the frame

to where the woman sits alone
beside a silent telephone
or the dress lies ruined on the grass
or the girl walks off the overpass,

and all things flow out from that source
along their fatal watercourse.
However bad or overlong
such a film can do no wrong,

so when his native twang shows through
or when the boom dips into view
or when her speech starts to betray
its adaptation from the play,

I think to when we opened cold
on a rain-dark gutter, running gold
with the neon of a drugstore sign,
and I’d read into its blazing line:

forget the ink, the milk, the blood—
all was washed clean with the flood
we rose up from the falling waters
the fallen rain’s own sons and daughters

and none of this, none of this matters.

Rain es un sencillo poema del escritor escocés Don Paterson, conocido por su habilidad para explorar temas profundos y complejos a través de la simplicidad de la palabra. Este poema en particular trata sobre la dualidad de la lluvia, la belleza de las imágenes que crea, así como las emociones y percepciones humanas asociadas a ella.

Paterson comienza describiendo la lluvia de manera muy visual y sensorial, pintando típicas imágenes vívidas y sonidos asociados a la lluvia. A medida que avanza el poema, se explora la relación entre la lluvia y las emociones humanas. Es casi inevitable pensar en la relación existente entre la lluvia y su reflejo en nuestros propios sentimientos: desde la serenidad y la calma hasta la melancolía o la tristeza

Bajo una simplicidad tanto en la estructura del poema como del lenguaje se esconde una profundidad emocional significativa. Su rima es notable por su irregularidad, ya que no sigue ningún patrón específico. Sucediendo esporádicamente a lo largo del poema, ayuda a dar énfasis a algunos versos, dándole a su vez mayor relevancia las imágenes y sentimientos evocados en los versos.

Este poema invita a reflexionar sobre las diversas facetas de la lluvia,y como se refleja y conecta con nuestras emociones, un cliché que se suele utilizar con frecuencia en otras manifestaciones artísticas como el cine (al que hace referencia) o la música.

 

JAVIER BERNAL (PROFESOR INGLÉS)

 

¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!

Lo dejaría todo,        
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
       
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,        
incógnito, sin verlo.

Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde a voz que dice:        
«No te vayas.»

No había sido agraciada

con cinturita de avispa,

por alta no destacaba,

sus pechos no bamboleaban,

al irse no deslumbraba,

sus cabellos no danzaban,

sus ojos no encandilaban.

¡Pero Dios sí le había dado

unos pies que eran un canto!

De sus pies quedó él prendado,

se quedó anonadado:

la desnudó sin tocarla,

sólo con puro mirarla,

al descalza descubrirla.

De refilón un buen día

desde la vidriera fría

la vio en la zapatería

en el preciso momento

en el que descalzó sus pies;

sin olerla, sin rozarla,

la amó parada y en pata.

Estoy segurísima de que todos los lectores saben qué es el fetichismo, pero…, por si acaso me remitiré al Diccionario de la Real Academia Española de la lengua para aclararlo. Así, se habla de fetichismo como una atracción sexual o amorosa que consiste en fijar alguna parte del cuerpo humano, o prenda relacionada con él, como objeto de excitación y deseo.  

Mario Benedetti Farrugia nació en Tacuarembó en 1920 y murió en Montevideo en 2009. Fue escritor, poeta y dramaturgo, formando parte de la Generación del 45. Su producción literaria fue inmensa, más de ochenta libros, algunos traducidos a multitud de idiomas. En su testamento dejó creada una fundación a su nombre para preservar su obra, apoyar a la Literatura y luchar por los derechos humanos en Uruguay.

Centrándonos ahora en el poema, mejor dicho, en este fragmento del poema, es a primera vista observable que el autor tiene una percepción un tanto curiosa sobre esa parte del cuerpo femenino, los pies.

Comienza el poema describiendo el físico de una mujer, aparentemente nada atractiva, pasea desde su cabeza hasta sus tobillos desvirtuando cada una de sus cualidades físicas. En la segunda estrofa, de repente, aparece la misma dama equiparada con un canto, todo gracias a sus pies, tan bellos para el poeta que es capaz de desnudarla con la imaginación a través de ellos. Acaba el poema contando cómo fue el inicio de esa relación, desde el exterior de una zapatería contacta visualmente con unos pies que le deslumbran, hasta el punto de empezar a amarla sin olerla, ni rozarla.

En cuanto la forma del poema observamos sin mucho esfuerzo cómo el autor juega con versos de arte menor y variadas rimas a lo largo de sus estrofas, asonantes y consonantes alternan con algún verso suelto, otorgando al poema de musicalidad y ritmo indiscutible.

Hasta hoy nunca había pensado que yo podía enamorarme de unos pies, yo no lo he hecho, pero he de reconocer que desde que leí este poema de Benedetti no hay pie que se escape de mi vista.

Marimar Castro (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Ya te presentamos hace unas semanas una selección de poemas extraños que juegan con la repetición de las mismas vocales, consonantes, o con la ausencia obligatoria de alguna de estas. A veces, los poetas practican sus habilidades llevándolas al extremo. Puede parecer solo una actividad para pasar el tiempo, pero los resultados son muy sorprendentes, divertidos y elaborados. 

En esta segunda parte, nos fijaremos en la estructura del texto, en su organización, y verás que hay poemas que tienen… gato encerrado.

            El eco, otro recurso muy vistoso, consiste en la repetición de una palabra (o un fragmento de ella) bien a final de un verso, bien al comienzo del siguiente. Observa estos sonetos y fíjate bien en su dificultad y su extraño efecto:

EN LAS EXEQUIAS DE LA SERENÍSIMA

REINA DOÑA ANA 

Mucho a la Majestad sagrada agrada

que atienda a quien está al cuidado dado,

que es el reino de acá prestado estado

pues es al fin de la jornada nada.

La silla real por afamada amada,

el más sublime, el más pintado hado,

se ve en sepulcro encarcelado, helado,

su gloria al fin por desechada, echada.

El que ve lo que acá se adquiere, quiere,

y cuanto la mayor ventura tura,

mire que a reina tal sotierra tierra.

Y si el que ojos hoy tuviere, viere,

pondrá ¡oh mundo! en tu locura cura,

pues el que fía en bien de tierra, yerra.

FRAY LUIS DE LEÓN.

Es el amor, según abrasa, brasa;

es nieve a veces puro hielo, hielo;

es a quien yo pedir consuelo suelo,

y saco poco de su escasa casa.

Es un ardor que a quien traspasa, pasa;

y como a veces yo paselo, selo;

es un pleito do no hay apelo, pelo;

es del demonio que le amasa, masa.

Tirano a quien el Cielo inspira ira;

un ardor que si no se mata, mata;

gozo, primero que cumplido, ido;

flechero que al que se retira, tira;

cadena fuerte que aun de plata, ata;

y mal que a muchos ha tejido nido.

                        FRANCISCO DE QUEVEDO

SONETO 

Guarda, mundo, tu flaca fortaleza,

fortaleza de carne no la quiero,

quiero servir a aquél, en quien si espero

espero hará de roble mi flaqueza.

Flaqueza en la virtud es gran vileza,

vileza no consiente un caballero,

caballero en la sangre, no en dinero,

dinero, que obscurece la nobleza.

Nobleza verdadera en Dios se halla,

hállala el que a sí mismo despreciando

preciando sólo a Dios, en Él se honra.

Honra Dios a los suyos, cuando calla,

calla porque en silencio está ayudando,

dando paciencia, y honra en la deshonra.

JUAN DÍAZ RENGIFO. 

            ¿Más difícil todavía? Pues aquí tienes otras redondillas con eco, pero doble, en el último verso de cada una de las estrofas:

Nuestro ser, como es instable,

al polvo nos encamina, 

y puesto que es su doctrina 

saludable – dable – hable. 

Fija la vista en la tierra, 

y verás, cuán en su daño

quien la puerta al desengaño

que en sí encierra – cierra – yerra.

 Y a del sepulcro a las puertas

 entre el polvo a ver alcanzas,

 tantas vanas esperanzas

 que conciertas – ciertas – yertas.

                                   FR. AGUSTÍN SANZ

            Pero ya volveremos otro día con más fenómenos sonoros, y una nueva entrega de estas líneas dedicadas a curiosidades líricas, porque sus posibilidades son curiosísimas y muy efectivas.

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua y Literatura)

 

EPITAFIO DE SEIKILOS

Sobre la superficie pétrea de una estela funeraria de mármol, se encontró hacia 1883 la que está considerada la composición musical más antigua del mundo. Se trata del Epitafio de Seikilos, un fragmento de inscripción griega que hoy sabemos fue una dedicatoria amorosa de éste hacia su mujer, Euterpe, tras su fallecimiento. 

La columna marmórea fue hallada en la actual ciudad de Aydin, cerca de Éfeso, en la actual Turquía y está fechada, según los expertos, hacia el siglo I d. C.  Su descubridor, el arqueólogo británico William Mitchell Ramsay, la custodió hasta que fue depositada en el museo de la ciudad de Esmirna. Sin embargo, años después, se le perdió la pista durante la conocida como Guerra greco-turca o el Holocausto de Asia Menor (1919-1922), en el que la ciudad se vio bastante afectada. Años más tarde, la columna apareció en casa de una anciana, que la usaba para apoyar una de sus macetas, con la base algo erosionada y el verso tallado más abajo borrado. Desde 1966, se exhibe en el Museo Nacional de Dinamarca. 

En la parte superior de la estela, puede leerse el siguiente texto, que precede al fragmento musical: 

Soy una imagen de piedra.
Sícilo me pone aquí,
donde soy por siempre,
señal de eterno recuerdo

Debajo, está la partitura del Epitafio, donde debemos entender que la parte superior nos muestra los símbolos referidos a la duración, en la parte central aparecen los sonidos y las ligaduras y abajo, estaría el texto que debía ser entonado y que se traduce así:

Mientras vivas, brilla,
no sufras por nada en absoluto.
La vida dura poco,
y el tiempo exige su tributo.

Musicalmente hablando, podemos decir que el Epitafio fue escrito para ser entonado en modo frigio, es decir, usando una escala comprendida de re a re, que en la Antigua Grecia era uno de los que imprimía un carácter más melancólico al oyente. 

En cuanto a la inscripción, diremos que sigue el sistema de notación musical que los griegos usaron desde el siglo VI a.C. hasta el siglo IV d.C., que consiste, como hemos indicado arriba, en el uso de símbolos colocados sobre las sílabas del texto. Hoy día, la notación musical que nos permite interpretar los sonidos de esta composición, sería ésta. Sin embargo, y a pesar de que existen muchas versiones que tratan de reproducir los versos allí tallados (os recomiendo que buceéis en la red para ver la disparidad de interpretaciones que existen), lo cierto es que seguimos ignorando cuestiones fundamentales como el tempo al que deben ser interpretados, así como el tipo de acompañamiento e instrumentación que en la época usarían para recitarlos.  

Lo único que pocos cuestionan es que se trata de una breve composición funeraria de corte poética, que trata de transmitir al oyente la importancia de disfrutar de la vida, de vivir cada momento como si fuese único y de ser consciente de la brevedad nuestro paso por este mundo. Así que recordad, carpe diem

Ana Lahoz (Departamento de Geografía e Historia)

Vampiros y despojos

Somos aún los pájaros difusos

que rescatan del deshecho del asfalto

frutos desheredados del consumo 

para fabricar sueños.

Somos quizá las aves que en lo oscuro

se alimentan de los rayos de su diosa

que pálidos les pinta sus semblantes

saliendo tal vez de sus embozos negros.

Somos quienes huimos de la luz

y a veces amaneceres perseguimos,

visitando tesoros escondidos

de florecer futuro.

Y volamos unidos y dispersos,

floridas sendas y tortuosos páramos

de los aires confusos del presente,

buscando entre la niebla el arco iris,

el puente que haga inexistente el precipicio

al viajar con la aurora.

(Pedro Vizcaíno)

En estos días cercanos a la Noche de ánimas, a ese encuentro entre la Vida y la Muerte que los celtas llamaron Samhain, o que en numerosos lugares de Aragón conocemos como las Almetas, nos enlazan con numerosas tradiciones como la Santa Compaña gallega, la Güestia asturiana o la Estantigua castellano-leonesa. Nos hablan de que eso que conocemos como Halloween no es un invento 100% estadounidense, sino que por supuesto es descendiente de la ya citada fiesta céltica. Pero no solo la celebración de la Muerte es algo privativo de aquella antigua civilización europea. Sin ir más lejos, en México el vecino del sur de los EEUU, se celebra como Día (o Fiestade los Muertos inspirado a buen seguro también en cultos a la Muerte que nos llevarían a mitos aztecas o incluso anteriores.

Esta reseña sin embargo no es un ensayo antropológico, sino sobre Poesía y en este caso, aunque lejanos en el tiempo los versos que encabezan este espacio, son próximos al que suscribe, ya que fueron escritos por él mismo. Remiten a otras épocas, hace ya unas que otras décadas, quizá a un otoño lejano, de aquellos en los que no era raro pasar días frescos y alguna que otra noche o madrugada que helaba las mejillas. Momentos en los que algún piso de alquiler se nutría de auténticos enseres desechados por la abundancia y que convertían en algún caso en objetos mágicos, simples mesillas o lámparas que quizá se transformarían en los protagonistas de un espacio propio. La poética del reciclaje.

No era sin embargo el mero hecho de encontrar dichos objetos, sino esa magia de las horas en las que aquellas figuras estaban casi despiert@s, cuando salían a “tomar la luna” y quizá cual vampiros se acostaban justo antes de que los primeros rayos de sol calentaran la tierra. Odiseas de resonancias valleinclanescas en las que acaso aparecían seres míticos surgidos de alguna oscura callejuela.  Esos momentos fascinantes que al igual que en las Noches de Ánimas l@s muert@s visitan a l@s viv@s, se roza la noche y el día.

Y en mitad de la oscuridad, las incertidumbres económicas, políticas, medioambientales, de aquella época…¿de todas las épocas? Un mensaje de esperanza.

Pedro Vizcaíno (Departamento de Geografía e Historia)     

 

José  Hierro (Madrid 1922-Madrid 2002).

  Yo recordaba, que hacía muchos años, había asistido a un recital de poesía de José Hierro, en Zaragoza. Rebuscando entre los libros, me aparece “La Revista oral de Poesía”, número 17 de Poesía en el Campus. Todos los años venían varios poetas a Zaragoza, a través de la Universidad e Ibercaja. Las sesiones se realizaban en el Centro de Congresos de este caja de ahorros, en su sede central de San Ignacio de Loyola, de Zaragoza. Teniendo granpredicamento entre los estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, y entre el público en general, pues generalmente se llenaba la sala de conferencias.

Además había guardado el tríptico, donde se anunciaban las sesiones del curso 1991-1992. Inaguraba Hierro, y le seguían Diego Doncel, Mª Victoria Atienza, Jon Juaristi, y finalizaban con Luis Alberto de Cuenca. El día fue el martes 21 de enero de 1991, a las 19,30 horas. Por lo tanto no me acuerdo del frío zaragozano, pero debió ser durante un permiso, pues estaba acabando de servir a la patria en Jaca.

 

Se entregaba un librillo, donde aparecían breves artículos de  intelectuales sobre la poética de Pepe Hierro, y se añadía una pequeña antología del autor. Se comenzaba una presentación, y en este caso, para mi sorpresa ésta fuerealizada, por uno de mis profesores de Literatura en la Facultad, Gonzalo Corona Marzol, que luego publicó la “Antología” de José Hierro, en la colección Austral. José Hierro comentó su idea de la poesía, y algunos episodios de su vida. El propio poeta, con su voz radiofónica, leyó algunos  de sus versos. Me impresionó. Luego con el público, se establecía un turno de preguntas con el autor. Admito, que sabía de Hierro, pero no había leído nada. Desde esta sesión, hace treinta y un años, es uno de mis poetas favoritos. 

Dos hechos de su biografía voy a mencionar por su significado. Acabada la Guerra civil, en 1939, es detenido, en una de las visitas a su padre a la cárcel, acusado de pertenecer a una red que ayuda y de pasar información a los presos republicanos. El poema seleccionado: “Canción de cuna para dormir a un preso”, tiene que ver con esta mala experiencia vital. 

En 1981, recibe el primer Premio de las Letras Príncipe de Asturias, y es el encargado de realizar el discurso en nombre de todos los premiados. En su discurso hace un elogio a la democracia y a la cultura. Meses antes había sido el fallido golpe de Estado de Tejero. Fue una gran lección para un príncipe. Este viernes se vuelven a entregar los premios Princesa de Asturias en Oviedo. El discurso de José Hierro para mi, está a la altura del discurso de don Miguel de Unamuno, en Salamanca, aquel de : venceréis, pero no convenceréis”.  Del discurso de Hierro, destaco estas líneas:

“ Las dictaduras ponen la cultura, una sola, la suya, al servicio de su política. Las democracias se ponen al servicio de la cultura, la aceptan como es. En el fondo es una tarea inteligentemente política”.

Poema seleccionado:

  “Canción de cuna para dormir a un preso”.

   La gaviota sobre el pinar.

 (La mar resuena).

Se acerca el sueño. Dormirás,

Soñarás, aunque no lo  quieras.

La gaviota sobre el pinar

goteado todo de estrellas.

Duerme. Ya tienes en tus manos

el azul de la noche inmensa.

No hay más que sombra. Arriba, luna.

Peter Pan por las alamedas.

Sobre ciervos de lomo verde

la niña ciega.

Ya tú eres hombre, ya te duermes,

mi amigo, ea…

Duerme, mi amigo. Vuela un cuervo

sobre la luna, y la degüella.

La mar está cerca de ti,

muerde tus piernas.

No es verdad  que tú seas hombre;

eres un niño que no sueña.

No es verdad que tú hayas sufrido:

Son cuentos tristes que te cuentan.

Duerme. La sombra toda es tuya,

mi amigo, ea…

 Eres un niño que está serio.

Perdió la risa y no la encuentra.

Será que habrá caído al mar,

la habrá comido una ballena.

Duerme, mi amigo, que te acunen

campanillas y panderetas,

flautas de caña de son vago

amanecidas en la niebla.

 No es verdad que te pese el alma.

El alma es aire y humo y seda.

La noche es vasta. Tiene espacios

para volar por donde quieras,

para llegar al alba y ver

las aguas frías que despiertan,

las rocas grises, como el casco

que tú llevabas en la guerra.

La noches es amplia, duerme, amigo ,

mi amigo, ea…

 La noche es bella, está desnuda,

no tiene límites, ni rejas.

No es verdad que tú hayas sufrido,

son cuentos tristes que te cuentan.

Tú eres un niño que está triste,

eres un niño que no sueña.

Y la gaviota está esperando

para venir cuando te duermas.

Duerme, ya tienes en tus manos

el azul de la noche inmensa.

Duerme, mi amigo….

                                          Ya se duerme

Mi amigo, ea …

  Del poemario “Tierra sin nosotros”-1947. José Hierro. (en la Antología poética-1936-1998, de José Hierro, edición de Gonzalo Corona Marzol. Colección Austral, nº 306.Editorial Espasa-Calpe. 2º Edición, Madrid, 1999).

Francisco Javier Murillo Esteban (Profesor del departamento de Geografía e Historia, del Ilustre IES “La Puebla de Alfindén”._Zaragoza-Aragón-España-Europa-Mundo)

«To Autumn» 

by John Keats (1795 – 1821)

Season of mists and mellow fruitfulness

Close bosom-friend of the maturing sun
Conspiring with him how to load and bless
With fruit the vines that round the thatch-eaves run;
To bend with apples the moss’d cottage-trees,
And fill all fruit with ripeness to the core;
To swell the gourd, and plump the hazel shells
With a sweet kernel; to set budding more,
And still more, later flowers for the bees,
Until they think warm days will never cease,

For Summer has o’er-brimm’d their clammy cells.

Who hath not seen thee oft amid thy store?

Sometimes whoever seeks abroad may find
Thee sitting careless on a granary floor,
Thy hair soft-lifted by the winnowing wind;
Or on a half-reap’d furrow sound asleep,
Drows’d with the fume of poppies, while thy hook
Spares the next swath and all its twined flowers:
And sometimes like a gleaner thou dost keep
Steady thy laden head across a brook;
Or by a cider-press, with patient look,

Thou watchest the last oozings hours by hours.

Where are the songs of Spring? Ay, where are they?

Think not of them, thou hast thy music too,-
While barred clouds bloom the soft-dying day,
And touch the stubble-plains with rosy hue;
Then in a wailful choir the small gnats mourn
Among the river sallows, borne aloft
Or sinking as the light wind lives or dies;
And full-grown lambs loud bleat from hilly bourn;
Hedge-crickets sing; and now with treble soft
The red-breast whistles from a garden-croft;

And gathering swallows twitter in the skies.

“Al otoño”

Autor John Keats (1795-1821)

Estación de la bruma y la dulce abundancia,

gran amiga del sol que todo lo madura,
tú que con él planeas cómo dar carga y gozo
de frutos a la vid, bajo el pajizo alero;
cómo doblar los árboles musgosos de las chozas,
con peso de manzanas, y sazonar los frutos.
y henchir la calabaza y rellenar de un dulce
grano las avellanas: cómo abrir más y más
flores tardías para las abejas, y en tanto
crean ya que los cálidos días no acaban nunca,

pues les colmó el estío sus pegajosas celdas.

¿Quién, entre tu abundancia, no te ha visto a menudo?

A veces, el que busque fuera, podrá encontrarte
sentado en un granero, en el suelo, al descuido,
el pelo suavemente alzado por la brisa
algo viva; o dormido, en un surco que a medias
segaron, al aliento de las adormideras,
mientras tu hoz respeta trigo próximo y flores
enlazadas. Y a veces, como una espigadora,
enhiesta la cargada cabeza, un riachuelo
cruzas; o junto a algún lagar de sidra, velas

pacientemente el último fluir, horas y horas.

¿Dónde están las canciones de primavera? ¡Sí! ¿Dónde?

Ni pienses más en ellas, pues ya tienes tu música,
cuando estriadas nubes florecen el suave
morir del día y tiñen de rosa los rastrojos;
entonces el doliente coro de los mosquitos
entre sauces del río se lamenta, elevándose
o bajando, según el soplar de la brisa;
y balan los crecidos corderos en los montes;
canta el grillo en el seto; y ya, con trino blando,
en el jardín cercado, el petirrojo silba

y únense golondrinas, gorjeando, en el cielo.

Chanson d’automne (Paul Verlaine, 1844-1896)

Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon cœur
D’une langueur
Monotone.

Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l’heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure ;

Et je m’en vais
Au vent mauvais
Qui m’emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.

.Canción de Otoño (Paul Verlaine, 1844-1896)

Los largos sollozos
De los violines
Del otoño
Hieren mi corazón
Con monótona
Languidez

Todo sofocante
Y pálido, cuando
Suena la hora,
Yo me acuerdo
De los días de antes
Y lloro

Y me voy
Con el viento malvado
Que me lleva
De acá para allá,
Igual que a la                                                                                                                    

Hoja muerta

Parece que por fin llega el Otoño, después de este veroñoveranillo de San Miguel prolongado, veranillo del membrillo o Indian summer. Estación evocadora donde las haya y en ocasiones quizá más poética… ¿y hermosa que la Primavera? 

Menos dinámica y alegre en buena medida, pero con esa magia de los encendidos rojizos de, los vivos ocres los amarillos lánguidos, la luz de la vida se  transforma. Ya no posee esa viveza lujuriosa de la Primavera, esa savia que sin apenas darnos cuenta espolea las hormonas, pero se introduce sin embargo en nuestra sangre de otra manera, quizá con un hechizo imperceptible.

En este caso he escogido dos poemas que me han resultado significativos de la presente estación del año:

Uno del romántico inglés John Keats, (nacido precisamente en el día de Halloween de 1795) que incluyó en Odas de Keats de 1819 y que surgió tras una caminata en una tarde otoñal que llevó a cabo cerca de Winchester. Tiene un sentido de optimismo dentro de ese gusto inglés de ensalzamiento de lo rural, desde un punto de vista descriptivo, positivo, casi de alabanza de lo abundante, de las imágenes de una rica Inglaterra que ya estaba ofreciendo un modelo productivo al Mundo. Eso, lejos de restarle encanto, colorea todavía más esa descripción que nos sugiere evidentemente una suerte de Locus amenus británico, anticipándose en unas décadas a las imágenes de los pintores prerrafaelitas o que nos recuerda Lejos del mundanal ruido, novela de Tomas Hardy. Ayuda a este hecho, la constante musicalidad y aliteración de los versos que le confieren casi un aire saltarín a la citada descripción.

Algunas interpretaciones del mismo son diversas desde una discusión de  la muerte hasta la crítica a la represión en una manifestación en Manchester. En cualquier caso esa visión casi anacreóntica de la campiña inglesa durante el otoño queda patente. Además hay que destacar que gran parte de la crítica, lo ha considerado uno de los poemas más perfectos de la Literatura inglesa. 

El segundo poema es el del escritor simbolista francés Paul Verlaine. Pertenece a su obra Poemas saturnianos, publicados en 1866. El carácter de este poema, a pesar de centrarse en la misma circunstancia y momento del ciclo natural, es claramente más melancólico. La musicalidad, la aliteración aquí, son también de una intensidad patente, pero en este caso nos llevan, a un sentimiento mucho más desolado. La desazón del poeta se refleja de manera clara en las imágenes que sugiere. Más que descriptivas, se narran aquí las impresiones a modo de sensaciones y recuerdos de Verlaine que a través de la sugerencia de sentimientos, escenas e incluso tonalidades nos transmite un vacío, una soledad y tristeza absolutas.

Bien. Dos propuestas poéticas del mismo siglo, aunque de estéticas y sentimientos distintos para dar la bienvenida al Otoño quizá más anhelado en décadas.

Pedro Vizcaíno (Departamento de Geografía e Historía)

LA ROSA DE LOS VIENTOS

En esta ocasión voy a tratar en nuestra semanal sección de un librito estupendo para todo aquel al que le apetezca acercarse a los más grandes (o, cuan al menos, a algunos de ellos) poetas de nuestras letras. La rosa de los vientos es una popular antología, editada por Vicens-Vives, que, ilustrada por Jesús Gabán, propone textos de Miguel Hernández,Rubén Darío, José de Espronceda, Gustavo Adolfo Bécquer, Ángela Figueroa o Pablo Neruda.

Un recorrido muy ameno y variado, con didáctica vocación (el librito contiene una serie de actividades escolares en su parte final), que sirve tanto para rememorar a algunas de las más clásicas de las plumas como para descubrirlas por vez primera.

Antología para niños, y no tan niños, donde se dan la mano el dramatismo de Lorca y el humor de Gómez de la Serna. Un paseo por la lírica de diversas épocas que, como quien no quiere la cosa, ha acabado convirtiéndose en un pequeño “best seller” de nuestra literatura.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

 

Emily Dickinson 

(Amherst, Estados Unidos, 1830-1886)

POEM 288 

I´m Nobody! Who are you? 

Are you – Nobody – Too? 

Then there´s a pair of us? 

Don´t tell! They´d advertise – you know! 

How dreary- to be- Somebody! 

How public – like a Frog – 

To tell one´s name – the livelong June

To an admiring Bog!

Yo no soy nadie. ¿Quién eres tú?

¿También eres nadie?

¡Entonces ya somos dos!

¡No lo digas! Lo pregonarían, ya sabes.

¡Qué aburrido ser alguien!

¡Qué ordinario! Estar diciendo tu nombre,

como una rana, todo el mes de junio,

a una charca que te contempla.

Cada vez que pienso en mis años como estudiante universitaria, recuerdo con nostalgia mis clases de literatura inglesa y norteamericana. Siempre he sido más de novela, pero si me preguntas por poesía, se me viene automáticamente a la mente la misma escritora una y otra vez: Emily Dickinson.

 

¿Por qué ella? Porque era una adelantada a su tiempo. Tan humilde que ni siquiera consideraba su obra de una calidad digna de ser publicada, por lo que su fama llegó de manera póstuma a través de su hermana.  Este poema habla precisamente de esto, del anonimato y del lugar relegado de la mujer en la esfera pública. Pero primero, pongámonos en contexto. 

Emily Elizabeth Dickinson nació en Massachusetts (Estados Unidos) en 1830 y se ha convertido en una de las primeras poetisas reconocidas en la historia a nivel mundial. De la talla de Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Wiltman, su influencia en la literatura moderna es notable, con temas existenciales relativos al amor, la muerte, la naturaleza, el feminismo o la soledad. De hecho, a mí me gusta llamarla la poeta “de clausura”, ya que parecía sufrir una especie de agorafobia que la mantenía alejada del mundo exterior, confinada en su habitación de manera voluntaria. Así que estudió casi toda su vida en casa, donde se interesó por la belleza de la naturaleza y la astronomía.

Por regla general, los versos de sus poemas son cortos, de estilo coloquial, con rimas consonantes imperfectas y reglas de puntuación de estilo libre. Esto la distinguía de los escritores de su época, que preferían la redundancia y las florituras que versaban sobre la historia, la política, la cultura o la moral. Sin embargo, ella era pasional. Es por esto que en este poema en concreto hace referencia a las pretensiones de estos personajes públicos a los que llama “ranas”, que croan sus nombres propios sin cesar para reafirmar su estatus y son continuamente aplaudidos por una “charca”. 

Me gusta que en este poema, por tanto, Emily celebra ser “nadie”, es decir, anónima. Y ya sabemos que a lo largo de la historia “anónimo” solía ser una mujer. Ella no necesitaba de halagos ni del reconocimiento de nadie para sentirse alguien, y creo que todos nos podemos sentir identificados con este poema en algún momento de nuestras vidas. Y, afortunadamente, leerla nos hace sentir importantes de alguna manera.

Como reza una de sus citas más célebres: “Si puedo evitar que un corazón sufra, no viviré en vano; si puedo aliviar el dolor en una vida, o sanar una herida, o ayudar a un petirrojo desmayado a encontrar su nido, no viviré en vano”. 

Yo, desde luego, me quedo con ese mensaje. 

Si estáis interesados en la vida de esta maravillosa poeta, os recomiendo la película biográfica “Historia de una pasión” (Terence Davies, 2016).  

María Batlle (Departamento de inglés)

POESÍAS CURIOSAS (Primera parte)

En muchas ocasiones, los poetas se divierten jugando con el lenguaje, y se retan unos a otros para ver quién es más creativo. Es entonces cuando componen poemas muy curiosos, a veces estrafalarios, como los que vas a ver hoy y en otra próxima entrega.

JUGANDO CON NÚMEROS

El valor fónico de los números sirve para crear poemas bastante divertidos, como este moderno, de autor anónimo y dedicado a los sastres:

Yo compadezco a los sas 3,
porque de los hombres to 2
no hay otros que de más mo 2
sufran mayores desas  3.

Por eso soy su vo  0,
y si me lo permitié  6
os rogaría que fué  6
también su amigo sin 0.

Siempre humilde fue su c 1
y como viven senta 2
nunca fueron encumbra 2
en hombros de la fort 1.

No hay uno entre 89
que en mil casos repeti 2
no remiende sus vesti 2
y los ajenos re 9.

Y entre ciento no habrá 1
que haya subido a un birl 8
o haya probado un bizc 8
en su frugal desay 1.

No a los sastres acu  6
de sus percances en 1/2,
buscad a su mal re 1/2
y no a infamarlos pa  6.
(…)

El Abate Feria, el fatídico año de 1898, publicó en Zaragoza un librito llamado Aritmética humorística donde aparece este otro poema, criticando a los que especulan en la Bolsa, y que podría haberse escrito hoy:

Nadie en la Bolsa es sin 0

allí abundan los pillas 3

De allí viene el agua 0

que causa tantos desas 3

A pasos acelera 2

el oro sube, par 10

como cuatro y seis son 10

Que estamos empapela 2

jugadores no abu 6

porque el pueblo no está ch 8

y el día que nos can 6

os tragamos cual bizc 8

Bajad el oro bandi 2

mi aviso no es import 1

pues si cerrais los oí 2

no vais a quedar ning 1

Lamentablemente, el número de posibilidades que nos ofrece una rima con números es muy reducido. Será mejor jugar solo con letras y palabras. ¿Será posible hacer también algo sorprendente?

EL MENSAJE OCULTO

Seguro que sabes qué es un acróstico. Como recordarás, consiste en esconder un mensaje que se recupera uniendo la primera letra de cada verso. Lo normal es que oculten el nombre de una persona a la que se ama o se admira. El autor de este poema te resultará muy conocido, y usa las letras iniciales con las que comienzan los versos de cada estrofa para colarnos el nombre de su amada Guiomar:

¡Guay de aquel que nunca atiende

galardón por su servir!

¡Guay de quien jamás entiende

guarescer ya, ni morir!

(…)

Verdadero amor y pena

vuestra belleza me dio,

ventura no me fue buena,

voluntad me cativó;

(…)

Y estos males que he contado,

yo soy el que los espera;

yo soy el desesperado,

yo soy el que desespera;

(…)

¡Oh si aquestas mis pasiones,

oh si la pena en que estó,

oh si mis fuertes prisiones

osase descobrir yo!

(…)

Mostrara una triste vida

muerta ya por su ocasión,

mostrara una gran herida

mortal en el corazón;

(…)

Agora que soy ya suelto,

agora veo que muero;

agora fuese yo vuelto

a ser vuestro prisionero,

(…)

Rabia terrible me aqueja,

rabia mortal me destruye,

rabia que jamás me deja,

rabia que nunca concluye;

(Jorge Manrique)

Ahora que conoces el truco ¿sabrías cómo se llamaba la hermosa dama del siguiente poeta? Como pista, te diré que mires los últimos versos:

Dudo todo el bien que espero,

y si no dudo, sospecho;

nunca me veo satisfecho,

ni sospecho lo que quiero.

Ante que el mal sea venido,

bivo con pena esperando;

el bien escojo dudando,

aunque venga lo que pido.

tanto cuanto más os quiero

requiero menos provecho,

y cuando más satisfecho,

zedo queda lo que espero.

(Puerto Carrero)

A veces, el código “secreto” se oculta un poco más, y podría pasar desapercibido. ¿Ves de arriba abajo el nombre de la Virgen?

COPLA A LAS CINCO LETRAS

DE NUESTRA SEÑORA

La m madre te muestra,

la a te manda adorar,

la r por reina nuestra .

que nos tiene de salvar;

la i porque de Ihesús

ser su madre mereciste,

la a la angustia triste

cuando le viste en la cruz.

  (Vizconde de Altamira)

¿HAY LETRAS QUE SOBRAN?

La querida Gloria Fuertes es famosa por sus ingeniosos juegos de palabras. Aquí reivindica el uso de la -ñ-.

POEMA A LA EÑE

Todo tiene eñe en España.

¡hasta España!

Eñe de coño o cigüeña que nos trae,

eñe la cizaña o la guadaña que nos lleva,

eñe la niña que nos enfría,

eñe la leña que nos calienta.

Eñe la caña con que pescamos,

eñe el paño que nos calienta,

eñe el moño que aún baila jota,

eñe la maña que maña ostenta,

eñe la uña que nos araña,

eñe extremeña.

Eñe de caño de fuente,

eñe de cuña que injerta,

eñe de añicos,

eñe de mierda,

o eñe de niño, que somos todos

los que aún latimos por un poema.  

Ninguna letra es innecesaria. Todas sirven para crear casi infinitos mensajes. ¿A quién se le ocurre que nuestra vistosa –ñ- sea una letra inútil? ¿La campaña será campana, la caña será cana y la cuña será cuna?  ¿Y qué hacemos con el año? Estamos de acuerdo con Gloria Fuertes en que nada sobra, ni palabras ni letras… salvo que lo hagamos jugando.

¿Podemos hacer un poema sin verbos? Sí, si lo intentamos:

DEL AMOR.

Media noche: una calleja

de antigua cepa moruna:

por todo farol, la luna,

y Dios por toda «pareja».

Una ventana, una reja,

detrás de la reja … «alguna»,

y ante la ventana, una

canción trémula de queja …

Otro hombre… una maldición

en la callejuela sola

un grito airado: «¡Traición!»

en la sombra una pistola

y, después, un borbotón

de la gran sangre española.

(Belisario Roldán)

¿QUITAMOS O PONEMOS LETRAS?

Los lipogramas, del griego leípein (= faltar, abandonar) y gramma (= letra), prescinden de una o varias letras del alfabeto y son una tradición literaria que se remonta a los clásicos. El lipograma más antiguo que se conoce es un poema del griego Laso de Hermione (Siglo VI a. C.) titulado «Oda a los Centauros» escrito sin la letra sigma (nuestra –s-). Lamentablemente, solo nos queda el primer verso de su obra.

A lo largo de la historia de la Literatura, los lipogramas han sido muy abundantes (incluso hay letras de rap que usan hoy este recurso), pero no siempre se crearon para jugar. Se cuenta que el poeta alemán del Siglo XVIII, Gottlob Burmann, tenía fobia a la letra «r». Se dice que compuso 130 poemas sin esta letra y que, incluso, evitó usarla en su vida cotidiana.  Como imaginarás, lo pasaba fatal cuando le preguntaban por su apellido. 

Quizá el que llevó al extremo los lipogramas fue el escritor Georges Perec, que con sus amigos del grupo Oulipodecidió dedicarse en cuerpo y alma a crear una obra maestra capaz de revolucionar la literatura del siglo XX. Perec acabó escribiendo en 1969 ‘La disparition’, una novela de 297.000 caracteres en la que no empleaba ni una sola –e-. Lo normal en un texto francés de esta extensión es que hubiera aparecido al menos 50.000 veces. 

En castellano, tenemos también muchos ejemplos, como estos poemas de Sebastián Gómez Arrojo en los que se propuso no usar la –u- (el segundo, además, solo usa palabras monosilábicas):

EN LA TUMBA DE SU HERMANO 

Reconcentrando en él mi pensamiento,

mirándole – sin verle – como ansío,

con los ojos del alma, en el vacío,

padece la razón feliz tormento.

Bajo marmórea losa, latir siento

del joven y formal hermano mío

el triste corazón, ¡oh desvarío!,

y en balde lloro allí con noble intento.

Tal piedra, de la fe da idea clara

y al calor de mi ser, del bien celosa,

cada vez más se enfría y más me azara;

pero acaso volviérase ardorosa

al frío de mi ser, si yo lograra

el honor de morar bajo esa losa.

FE Y PAZ                        

A ver de Dios la faz

yo voy con fe sin Fe,

mas ir en son de paz

si voy con Paz no sé.

Fe y Paz sin ton ni son

dan el Don por el din … 

no ven el «fin» del don…

y le dan con mal fin. 

– Con Paz, sin pan, no hay fe;

con Fe no hay paz sin pan,

mas en paz, bien se ve,

tras de mí con fe van.

Paz y Fe son laidos …

la paz a Fe yo di;

por Fe, de paz en pos,

a Paz, sin fe la vi.

Mal y bien, ras en ras,

yo no soy de gran ver;

la Fe y la Paz son más …

¡son el ser de mi ser!

En 1990 se publicó una traducción al castellano con el título de “El secuestro” de la novela de Perec; para equilibrar la dificultad, los traductores decidieron en este caso no usar la letra –a- (muy frecuente en nuestro idioma). Recibieron el premio Stendhal por su descomunal trabajo.

Quizá para compensar, Perec publicó en 1972 ‘Les revenentes’, usando solo la tetra –e-, a la que había castigado en ‘La disparition’. Aquí tenemos un poema en castellano al que se le han quitado también todas las vocales, salvo una:

VÍCTIMA DE UN AMOR CORTESANO

VE EL POETA EN LA PAZ DEL CAMPO

EL REMEDIO DE SUS MALES                 

Amada, abrasa las cansadas alas

alzadas a la blanca paz astral;

¡para ya, falsa dama tan fatal!

¡ya bastan las mal dadas alcabalas!

Allá, alma, hallarás albas zagalas,

castas para amparadas tras fanal;

las anchas llagas las harán panal,

arrancarán las bajas plantas malas.

Clara cascada apagará la llama;

al alba cantarás baladas vagas;

grata cama dará la blanda grama …

Amada paz, al alma ya la halagas;

mas dála llamas, mal, las anchas llagas …

¡la faz ablanda la malvada dama!

HOY ME HE LEVANTADO CON GANAS DE CONSONANTES

Llamamos tautograma (del griego «to autó»= lo mismo y «gramma»= escrito, letra) a un texto compuesto por palabras que comienzan todas con la misma letra. Por ejemplo: «mi mamá me mima mucho». Es decir, podemos definir los tautogramas como: «prosa producida por palabras por principio parecidas».

 

El siguiente soneto de Quevedo es un tautograma cuyas palabras empiezan todas por la misma letra, e igual sucede con los dos siguientes poemas: 

«Antes alegre andaba; agora apenas

alcanzo alivio, ardiendo aprisionado;

armas a Antardra aumento acobardado;

aire abrazo, agua aprieto, aplico arenas.

Al áspid adormido, a las amenas

ascuas acerco atrevimiento alado;

alabanzas acuerdo al aclamado

aspecto aquien admira antigua Atenas.

Agora, amenazándome atrevido,

Amor aprieta aprisa arcos, aljaba;

aguardo al arrogante agradecido.

Apunta airado; alfin, amando, acaba

aqueste amante al árbol alto asido,

adonde alegre, ardiendo, antes amaba

                        (Francisco de Quevedo)

Sonia, sensual, serena

Sonia sonreía satisfecha,

soñaba sentada sobre su sillón,

sentía sueño,

sobrevolaban Suecia,

sus sentimientos seguían serenos,

saboreaba su suerte,

sería su semana soñada…

(Francisco J. Briz)

Manolo mío:

Mi madrileño marchoso,

maduro melocotón maleable

macedonia mascaré mañana,

mortadela moscatel mío.

Madrugaré maestro

–me manipulas–,

Manolo, macho mío,

mándote majuelas, magnolias

maíz, mijo,

–me matas, majo–. 

                                  (Gloria Fuertes)

Lo normal, dada la extraña y forzada pronunciación que produce este fenómeno, es que se use para poemas satíricos, como los siguientes:

PARA PACA                                                 

Puedes, Paca, pasar por perdularia,

por panadera puerca, perezosa;

¿pero pintada parecer preciosa?

¡pena perdida! ¡presunción precaria!

¿Prevalecer pretendes, pobre paria,

pasando por persona poderosa,

por poder pavonearte polvorosa?

Pagáraslo por pena pecuniaria.

Pálidos polvos, pérfidas pinturas,

piden, por previsión, platinas placas,

pues pocos prestan por piedades puras;

¿pero podrás pensar pedir patacas,

pasar percances, padecer premuras,

por presentar pintarrajadas Pacas?

(Aurelio Berro) 

PARA PEPE                                       

Puedes, Pepe, pedir perfectamente

por pura precisión pelo prestado,

pudiendo, presumido, por peinado

ponerte perifollos propiamente.

Para pedir, ¡pardiez!, precisamente

parécesme, Pepín, predestinado;

pero para pagar, ¡pobre pelado!,

precisa perdonar pacientemente.

Piensas poder pasar por poderoso

perfecto personaje, pero… pero … 

pareces, pobre Pepe, perezoso,

panzudo, patizambo, posadero,

petimetre, pacífico, precioso,

propio para pictórico pandero.

(Carmen Foraster)

Si lees las revistas del corazón, o todavía no has bloqueado –como han hecho miles de españoles- cierta cadena de televisión, te resultarán curiosas las reacciones que los últimos acontecimientos han suscitado acerca de este personaje de interés en sus seguidores más fervientes:

SHAKIRA

Señoras, señores, sabrán sucesos sobre señorita solista serenatera, símbolo sudamericano, sentada solio soberano, situada sobre similares soneros, su seudónimo significa “sobrehumana salerosa”, su ser sideral suele sumergirse, surgiendo suites. Sinsonte sin sombra.

“Sortilegio” sería su simiente, señalando su sino. Susodicha sardina solía solfear “sin sandalias”, soñando ser sensación sin sinónimo. Sería “sorda, sonsa, sin sentidos”, según su segundo sencillo, siguió sorteando sequías, soportando sinsabores, superando soledades, sacrificando sentimientos, sobrepasó saboteadores, subestimada sepultó satíricos sensacionalistas, situándose sin sonrojo sobre suelo sajón, superando spanglish, su señal suena siempre semejando Santana, Sting, Springsteen, seduciendo sexy sin silicona, sudando simpatía. Sus shows son soberbios, sobretodo su sacudida sahariana: siendo suave, siendo sísmica (Sultán sueña secuestrarla, sometiéndola su séquito), sublimando su suporte sarraceno. Seduce sitios sin suministrar salvoconducto.

(…)

Sin stress, sigue sencilla, sin sonrojos. Sony, su sello, supo sacar su “Sanitario Servicio” situándolo sonotecas; seguro su salario subió. Suegro sureño suspiraba sonriendo, semblante satisfecho suponiendo suculenta suma, su sustento se salvó. Sabiamente superó semejante situación, saliendo suertudo sobrio seleccionado Spain. Sentó seso santificando sociedad Salsa-Piqué, sumando sonrisas semillita, simiente señalado San Siro.

(…)

Sobra subrayar sus suficientes señales: Sesera sedosa, simpática sonrisa, silueta silfidina, suscita silbidos silencia silbatinas. Su sendero sólo señala satisfacciones. Sencillo “Suplicio” sincronizado solista Sáenz, singular sinfonía, siguió suceso similar “Sentaderas sin sandeces”. Su soundtrack “Saludo/Salida”, superó sobradamente sentimental serie sobre senil solterón suspirante, superviviente sarampión supremo. Sudáfrica sucumbió “Sale Sol” su sonido saliente sacudió Sitio Su-toube, saturó su servicio.

Seduce su solidaridad social. Shakira: sigue sumando saber sensible, sembrando semifusas, saltando suites, siguiendo sugerencias sensatas, sorteando sapos, serpientes, sabandijas. Saeta sibilina sobrepasará similares, subyugando siglo, siendo sensacional. Suerte sirena.

Su seguro servidor,

(Sdixon Sacosta Smedellín)

(Continuará)

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

 

El futuro (Julio Cortázar)

Y sé muy bien que no estarás.

No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche

de los postes de alumbrado, ni en el gesto

de elegir el menú, ni en la sonrisa

que alivia los completos de los subtes,

ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,

en el destino original de mis palabras,

ni en una cifra telefónica estarás

o en el color de un par de guantes o una blusa.

Me enojaré amor mío, sin que sea por ti,

y compraré bombones pero no para ti,

me pararé en la esquina a la que no vendrás,

y diré las palabras que se dicen

y comeré las cosas que se comen

y soñaré las cosas que se sueñan

y sé muy bien que no estarás,

ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,

ni allí fuera, este río de calles y de puentes.

No estarás para nada, no serás ni recuerdo,

y cuando piense en ti pensaré un pensamiento

que oscuramente trata de acordarse de ti.

Julio Florencio Cortázar nació en Ixelles el 26 de agosto de 1914, fue un escritor y traductor argentino; este último oficio lo desempeñó para la Unesco y varias editoriales. ​ Sin renunciar a su nacionalidad argentina, optó por la francesa en 1981, en protesta contra la dictadura militar en su país, ​ que lo persiguió y prohibió y que él denunció a la prensa internacional desde su residencia en París.

Considerado uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, fue maestro del cuento, la prosa poética y la narración breve en general. Fue también creador de importantes novelas, las cuales inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, pues rompieron los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal. Debido a los contenidos de su obra, que transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, Cortázar suele ser relacionado con el realismo mágico e incluso con el surrealismo. Además, es catalogado como uno de los exponentes centrales del boom latinoamericano, junto a otros escritores de renombre, entre ellos, los premio Nobel de literaturaGabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, y los ganadores del Premio Cervantes, Carlos Fuentes y Cristina Peri Rossi

Vivió hasta los cuatro años en BélgicaSuiza y España. Tiempo después, su familia volvió a Argentina, donde Cortázar residiría hasta 1951, año en el cual se estableció en Francia, país que sirvió a la ambientación de algunas de sus obras y donde vivió el resto de su vida. Visitó por última vez su país el 12 de diciembre de 1983, después de la vuelta a la democracia. ​ El 12 de enero de 1984 volvió a París, donde murió exactamente un mes después debido a una 

En cuanto a este poema, “El Futuro”, vemos cómo Cortázar trata dos temas imprescindibles de la literatura: la pérdida del amor, o de una relación amorosa, y el tiempo como forma de curar las heridas que esta pérdida ocasiona. Todo ello a través de 35 versos irregulares, que podemos ver cómo se dividen en tres partes bien diferenciadas.

Al principio del poema el autor se dirige directamente a esa persona que ya no está junto a él, esa persona ha desaparecido, no sabemos muy bien si por desamor o por la muerte, pero queda clara la sensación de angustia del poeta porque ya no está junto a él recordando varias de las situaciones cotidianas que solían hacer juntos y ya no volverán a tener lugar. Empieza por tanto hablando por y para ella, para después reflexionar sobre cómo será su vida sin esa persona y reconociendo, al final, que aunque le costará acostumbrarse a esa nueva situación sentimental, lo hará, seguirá adelante, porque si algo podemos tener claro es que el tiempo todo lo cura.

 

Plagado de recursos literarios, metáforas, paralelismos, anáforas, Cortázar, nos demuestra, que pese al dolor más profundo que podamos sentir en un instante, el del desamor, el de no saber cómo seguir la vida sin ella, el tiempo todo lo devora, así hará que desaparezca esa angustia, ese recuerdo, que se volverá tan oscuro y tan lejano, que llegará un momento en que no recordará, y en ese instante, cuando la olvide, volverá la paz y la felicidad para él.

 

Quedémonos con la idea principal, lo podremos pasar mal por amor, por la ausencia de él, pero así como la vida no es eterna, tampoco lo es esta amarga sensación, como decía Goethe, todo, también lo malo, se acaba, y cuando se acaba equivale a la nada, al olvido, y en este caso a la felicidad.

Marimar Castro Giménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

De alguna manera (Luis Eduardo Aute)

Me faltan las fuerzas,
ha sido muy tarde…
y nada más… nada más,
apenas nada más.
Las noches te acercan
y enredas el aire,
mis labios se secan
e intento besarte.
Qué fría es la cera
de un beso de nadie…
y nada más… nada más,
apenas nada más.
Las horas de piedra
parecen cansarse,
y el tiempo se peina
con gesto de amante.
De alguna manera
tendré que olvidarte…
y nada más… nada más,
apenas nada más.

La otra noche, paseando por Instagram, me encontré con este precioso poema de Luis Eduardo Aute.
Aute nació en Manila (Islas Filipinas), en 1943. Su primer contacto con la música fue en 1960. Integró el grupo Los Tigres y compuso para la cantante Massiel canciones con un marcado tono de protesta. Comenzó a grabar algunos discos, actividad que compaginaba con la pintura. En 1975 aparece su primer libro de poesía, «La matemática del espejo». En 1980 comenzó a dedicarse a componer música con mayor riqueza instrumental. Joan Manuel Serrat, Marisol y Teddy Bautista también figuran entre los artistas para los que ha trabajado. Igualmente ha compuesto la música de numerosas películas y obras teatrales. Como artista plástico ha expuesto sus obras en importantes ferias internacionales como ARCO (Madrid) y la Bienal de París. Fallece en Madrid, en 2020.

Respecto al poema, a la canción, Luis Eduardo Aute publicó esta canción en el año 1973 en un disco icónico llamado Rito. Años después, en el año 2000, unos amigos se juntan para un compilatorio en tributo al cantautor llamado Mira que eres canalla, Aute. De ese disco, la voz de Joan Manuel Serrat susurra y lamenta que de alguna manera tendré que olvidarte. Versión definitiva para un tema que escucharemos siempre en nuestra soledad, en nuestro lamento de hombre… y nada más.

Su temática… quién no ha estado enamorado pero ha sabido que no es lo que más le conviene, quién no ha sabido que tiene que olvidar a alguien, por su bien, por su salud, por su bienestar, quién no ha recordado por la noche ese beso que no debería o podrá volver a dar, quién no ha visto cómo el tiempo se eterniza a la hora de tener que tomar una difícil decisión.

Es difícil no poner la mente en modo recuerdo, al son de la rima, de la música si la escuchamos, echando un vistazo atrás, a nuestra memoria, a nuestro presente, a nuestro futuro, a ese amor que está, estuvo o estará, pero algún día puede que tenga que olvidar de alguna manera, y nada más.

Es más que conocida la versión que Serrat hizo cantando esta canción, aquí el enlace al video donde podéis disfrutarla: https://www.youtube.com/watch?v=7RKVTCok2Sg

Marimar Castro (Departamento de Lengua Castellana)

 

LEÓN FELIPE- VENCIDOS… DEL POEMARIO “ VERSOS Y ORACIONES DE CAMINANTE”- 1920.

VENCIDOS.

“Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
Y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar…
va cargado de amargura…
qué allá encontró sepultura
su amoroso batallar…
va cargado de amargura…
que allá “quedó su ventura”
en la playa de Barcino, frente al mar…

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…
va cargado de amargura…
va , vencido, el caballero de retorno a su lugar.

Cuántas veces Don Quijote, por esa misma llanura
en horas de desaliento así te miro pasar…
y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar:
hazme un sitio en tu montura
caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar.
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo
y llévame a ser contigo
pastor…

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar…

León Felipe. Versos y oraciones de caminante—1920.

Ya no sé si a León Felipe lo leen en las escuelas, si se siguen editando sus libros o si en las facultades de “hispánicas” los alumnos lo estudian. Yo descubrí a León Felipe, en un libro de 1º de BUP, de tapas azules de Lengua Castellana, escrito por Lázaro Carreter (entonces director de la Real Academia de la Lengua), y Vicente Tusón. La editorial era Anaya. Al final de cada tema había un comentario de texto, sin orden cronológico de fragmentos de autores españoles del siglo XX: Delibes, Cela, Pío Baroja y su elogio al “tiovivo”, un fragmento de “Réquiem por un campesino español”, de Ramón. J. Sender… En uno de estos apartados estaba un poema de León Felipe, que si no recuerdo mal, unos de sus versos era “todo para el gusano de la tierra, nada para”… León Felipe, escribió estrofas libres de métrica, que sonaban bien. Podíamos soñar con ser poetas, sin medir versos.

Era 1980, y en los bachilleratos se leía y recuperaba a los poetas arrinconados por el franquismo: Antonio Machado, Miguel Hernández, Lorca, Alberti, y León Felipe. La editorial Espasa-Calpe editaba a precios asequibles antologías de Antonio Machado, en su colección Selecciones Austral, que hacía el número uno. El veinticinco de esta colección, era la “Obra poética escogida”, de León Felipe, con prólogo y selección del gran poeta del 27, Gerardo Diego.

Rebusco en mi biblioteca, y la encuentro. Yo la compré, con gran esfuerzo económico en septiembre de 1983, cuando comenzaba el C.O.U, el equivalente a 2º de bachillerato, y estaba matriculado, como debería sercrespecto de todo el alumnado de Humanidades y Sociales, en una asignatura que era “Literatura española y universal del siglo XX”. En las sucesivas reformas educativas, que han dado para mucho, hubiera sido tan fácil como añadir “ y del XXI”, porque el tiempo pasa.

La buena costumbre de muchas librerías de poner una etiqueta me recuerda que la compré en la “Librería Pérez”, en la calle de Cinegio, número cinco, es decir, en pleno “Tubo “ zaragozano. Hoy en el solar de esta librería, donde comprábamos tebeos de segunda mano y libros de oferta, está la terraza del café-cantante del Plata.

León Felipe, es un poeta, un personaje desde su nacimiento errante, bohemio y humilde. Nace en 1884, en el pueblo zamorano de Tábara, en plena ruta de la Plata, hacia Santiago, tocando las estribaciones de la sierra de la Culebra, reducto de los últimos lobos ibéricos salvajes. La notaría de su padre le lleva a vivir por varios pueblos españoles. Su oficio de farmacéutico le obliga a itinerar, incluso a estar destinado a la colonia africana de Guinea Ecuatorial. Por deudas pasa una temporada en la cárcel. Antes de la Guerra civil, se casa y es profesor de literatura española en varias universidades de América. Regresa a España, para apoyar la causa republicana. La dictadura franquista le hace convertirse en un “símbolo de los intelectuales exiliados en Méjico. Su obsesión es volver a España. Cuando estaba listo el viaje, fallece en la tierra hermana mejicana en 1968.

Entra en contacto, con los poetas contemporáneos de su época: Machado, Juan Ramón Jiménez, Gerardo Diego. Conoce a Lorca en Nueva York…Pero no forma parte de generación literaria, ni de grupo poético. Es libre.

Los primeros títulos de sus obras, nos recuerdan a las influencias de Antonio Machado y Unamuno: “Versos y oraciones de caminante”. Otros a su estancia neoyorkina, “Drop a star”. Más adelante, el abandono obligado de la patria, el desarraigo, y su manifiesta ideología republicana se reflejan en los poemarios ,“Español del éxodo y del llanto” o “Llamadme publicano”. El paso del tiempo, la vejez y la enfermedad en una de sus últimas publicaciones: “¡Oh, ese viejo y roto violín!”.

Los grandes cantautores se fijan en el mensaje de León Felipe, y los encajan con sus melodías. El disco más redondo de Serrat, “Mediterráneo”, incluye como última canción, la versión musicada del poema “Vencidos”, que aquí reseñamos. Paco Ibáñez, reivindicador de la poesía española de todos los tiempos, versiona otros cuatro poemas de León Felipe: “Como tú”, “Sé todos los cuentos”, “Parábola”, y quizás la más cantada “Ya no hay locos”, alusiva al gran loco- cuerdo universal, Don Quijote.

Lean al León Felipe, seudónimo de Felipe Camino Galicia, y escuchen las versiones de Paco Ibáñez y Joan Manuel Serrat. Buen verano.

Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

 

Tú me quieres blanca, de Alfonsina Storni

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:

Habla con los pájaros
y lévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

La autora de esta poesía es Alfonsina Storni (Capriasca, 29 de mayo de 1892-Mar del Plata, 25 de octubre de 1938), una suiza afincada en Argentina que destaca pronto en el panorama literario hispanoamericano por su decidida actitud feminista y provocadora. Profesora (aunque antes también operaria de fábrica, y camarera, y cajera de farmacia, y actriz, y cantante en cantinas de dudosa reputación…), madre soltera y reivindicativa, llamó la atención por sus primeros poemas, recogidos en La inquietud del rosal, en una edición que hubo de encargar a su costa, aunque no llegó a reunir el dinero para pagar.

Sus primeros poemas fueron recibidos entre el desinterés y las críticas de los conservadores, entre otras cosas porque era una relativa desconocida con ideas novedosas y afín a los movimientos de izquierda de trabajadores; pero también había algo en Alfonsina Storni que provocó elogios y defensas encendidas de los gurús del momento: Amado Nervo y José Enrique Rodó la acogieron ya desde un principio sin reservas, aclamándola como una de las voces poéticas más frescas del nuevo panorama poético.

En nuestra poesía de la semana, con un lenguaje reconocible modernista, Alfonsina recrimina al hombre -como género, por supuesto- de su tiempo que exija la pureza y la castidad a la mujer, mientras él disfruta de una vida disoluta. El tema no es nuevo, y (aunque con un tono distinto) recuerda las famosas redondillas de Sor Juana:

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Pero Alfonsina Storni escribe desde el agitado comienzo del siglo XX, y también las reivindicaciones femeninas ya son otras. Como decimos, el estilo es de un modernismo muy clásico, comenzando con la sarta típica de elementos naturales asociados a la pureza: espuma, nácar, azucena, corola, rayo de luna, margarita, y sus adjetivos asociados: casta, tenue, cerrada, nívea, blanca y alba.

Como contraste, describe el comportamiento disoluto del hombre, asociado a los conceptos copas, frutos, mieles, labios, banquete, pámpanos, carne, jardines de Baco…, como estampas de lujuria desenfrenada, y coronando con ese “vestido de rojo” en los “jardines negros del engaño”. Esta actitud rebelde no es ya la de sor Juana (“no nos reprochéis”); es más bien un grito liberador: “trata de sufrir como sufre una mujer”.

Así, con mezcla de reproche y reto, propone al hombre que sufra en sus propias carnes los rigores que exige para la mujer:

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua.

La mujer del siglo XX, independiente e igualitaria, ya no se conforma con no ser insultada. Se siente segura de sí misma, y en ocasiones, superior a su pareja. Muchos otros poemas ya ofrecen esta visión radicalmente nueva, de la que Alfonsina Storni es precursora. Se recurre al mismo tema en otros poemas como por ejemplo Siglo XX, “Veinte siglos” o “Un hombre pequeñito”.

Veinte siglos

Para decirte, amor, que te deseo,
sin los rubores falsos del instinto.
Estuve atada como Prometeo,
pero una tarde me salí del cinto.

Son veinte siglos que movió mi mano
para poder decirte sin rubores:
«Que la luz edifique mis amores».
¡Son veinte siglos los que alzo mi mano!

Pasan las flechas sobre mis cabellos,
pasan las flechas, aguzados dardos…
¡Son veinte siglos de terribles fardos!
Sentí su peso al libertarme de ellos.

Hombre pequeñito

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar…
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Ábreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora,
No me pidas más.

Sor Juana, en el poema que hemos citado más arriba, también le había reprochado al hombre de su tiempo la infantilidad de sus comportamientos contradictorios, absurdos:

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Rebelde e inconformista hasta el final de sus días, apelando a su libre albedrío, decidió quitarse la vida antes que soportar los dolores de una enfermedad que le habían diagnosticado erróneamente como terminal. En homenaje a su gran amigo Horacio Quiroga, que también se suicidó, escribió estos versos:

Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…

Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.

El 25 de octubre de 1938, Alfonsina Storni dejó su hotel de madrugada dejando en su cuarto una escueta nota de su puño y letra: “Voy a dormir”. Llegó hasta el Club Argentino de Mujeres y se arrojó al mar desde las escolleras.

Otros más románticos dan otra versión de su muerte. Yo prefiero pensar que se adentró lentamente en el mar desde la orilla, hasta que desapareció, como reza la famosa canción de Mercedes Sosa Alfonsina y el mar. ¿Por qué no? Su compositor es el argentino Ariel Ramírez, y a él oyó el relato de su muerte de su propio padre, alumno de Alfonsina.

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma.

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Me agrada un cementerio

de muertos bien relleno,

manando sangre y cieno

que impida el respirar,

y allí un sepulturero

de tétrica mirada

con mano despiadada

los cráneos machacar.

Esta semana os ofrecemos un fragmento de La desesperación, poema atribuido a don José de Espronceda.

En la Historia de la Literatura, la muerte ha sido un tema estrella (tal que ocurre en el resto de las artes), que ha recibido tratamientos de lo más diversos. Así, por ejemplo, Gilgamesh la enfrenta en su célebre epopeya, bajando a los infiernos con la idea de rescatar a su amigo Enkidu, como si el terrible final de toda vida fuera una anécdota de la que cualquier héroe pudiera burlarse; Jorge Manrique, por su parte, dio una visión religiosa y cristiana de la misma, poniendo en boca de su padre, don Rodrigo, la aceptación placentera de la misma; y podríamos seguir elaborando una lista interminable hablando de planteamientos existencialistas, sobrenaturales, jocosos…

La muerte esta ahí, a la vuelta de la esquina, dispuesta a asaltarnos cuando menos nos lo esperemos. Convivimos con ella, queramos o no, diariamente y, de hecho, en una ciudad como la mía, Zaragoza, siempre me ha llamado la atención que el cementerio se ubique junto al parque de atracciones, como si formaran parte de la misma fiesta.

No en vano, hubo quienes le vieron el lado lúdico a los cementerios, quienes entendieron que el locus amoenus no tenía por qué ser un plácido lugar, bañado por los radiantes rayos del sol, de aguas tranquilas y frondosa y fresca naturaleza. A los Románticos les gustaban los sitios “raros”, ténebres, escabrosos. De ahí que escribieran, por ejemplo, novelas terribles como El monje, Frankenstein o El doncel de don Enrique el Doliente, donde lo críptico, lo feérico y lo mortuorio tenían una presencia tan importante como la del curioso poema que hoy hemos elegido, un fragmento de La desesperación, como ya os he indicado, anónimo, aunque en ocasiones atribuido a José de Espronceda.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

VEREMUNDO MÉNDEZ COARASA, el clásico de los poetas en lengua aragonesa.

FRAGMENTO DE SU POEMA “Las flamas del fogaril”,

LAS FLAMAS DEL FOGARIL (Las llamas del hogar).

Una nuey recién cenáus
mirando las flamas yeran
prexinando cada cual
u pensando a su manera,
rodiando lo fogaril,
toda una familia entera,
em aquella nuey d’ivierno
que l’ausín chiflaba fuera,
chelando a la nieu que empliba
los telláus y las carreras.

Yeran bien aposentáus
en dreita y zurda cadiera,
y, cara a cara lo fuego,
bellos en escamilletas
escuitando que, lo güelo,
fablaba d’estas maneras:
A mí porque ya so viello,
Muita vida no me’en queda
pero a estos fogarils
y polidas chamineras
que por cientos las añadas
todas u cuasi todas las cuentan,
a morir son condenadas,
como yo, por estar viellas.

La vida que va trayendo
con lo tiempo cosas nuevas
fa aquí, como en otros puestos,
que muitas cosas se pierdan:
levan calzons cuatro viellos,
ya se’en fueron las gorgueras,
rondas no’n sienten dinguna…
¡ lo tañer ye una fatera!
bailar la jota, ¡soniando!
ixo antis mas diz que feban.
Albadas y palotiáus
romances y sobremesas
iz que cien años ta zaga
aquí’n lo lugar bin-n-heba.

Ya no tartié más lo güelo,
miré lo fuego que ardeba
y lo altas que puyaban
las flamas la nuey aquella.
Poco a poco se apagueron
Como si s’hasen dau cuenta
de lo que d’ellas fablaba
y s’hesen muerto de pena.

Publicado en su antología “Añada en la Val D’Echo”. Institución Fernando el Católico. Zaragoza. 1979. Por primera vez se publicó en 1959, en la “Revista Argensola”, editada por el Instituto de Estudios Altoaragoneses en Huesca.

Veremundo Méndez Coarasa, nace en uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados del Pirineo aragonés, en la villa de Echo en 1897, y fallece en la misma localidad en 1968. Maestro de escuela de formación, no ejerce, y durante casi toda su vida trabaja en labores administrativas en el ayuntamiento de su localidad natal.

Sin grandes sobresaltos vitales, su tiempo transcurre entre su trabajo y su afición a componer poemas en su lengua materna aragonesa, el cheso. Echo es una de las localidades que hasta ahora ha mantenido más viva el uso de su lengua vernácula.. También , una de las localidades con más escritos y escritores en aragonés. Junto a Veremundo Méndez, el que fuera catedrático de la Universidad de Zaragoza, el insigne Domingo Miral, con obras de teatro en aragonés cheso, y además muy amigo de don Méndez Coarasa. Se suman los contemporáneos, Emilio Gastón, Chusé Coarasa, o las poetisas Rosario Ustáriz y Victoria Nicolás. Durante años mantuvo un prestigioso premio literario para obras en aragonés, el Premio “Bal d’Echo”.

Veremundo Méndez no es un escritor aislado, mantiene contactos, antes de la Guerra Civil, con el filólogo alemán Alwin Kuhn. Es amigo del catedrático Domingo Miral, y se le nombra consejero de la Institución Fernando el Católico, y académico de la Real Academia y Bellas Artes de San Luis, que no es asunto baladí. En vida se le reconoce su labor de recuperación de una lengua en retroceso, y en la zona de la Jacetania tiene numerosos homenajes. Durante muchos años es el encargado de escribir el pregón de las fiestas locales en cheso.

En vida, sus escritos aparecen sueltos en revistas, periódicos, programas de fiestas. Diez años después de su muerte, se imprime por parte de la Institución Fernando el Católico, una breve antología, un poema por cada mes del año, titulado “Añada’n en la Val D’Echo”, y veinte años más tarde la misma editorial publica un “intento”, de obra completa extensa, pero que se deja trabajos que luego han aparecido, titulada “Los míos recuerdos”. Los estudiosos del aragonés, hablan de nuestro poeta, como uno de los más extensos, con cerca de 18.000 versos.

Los temas frecuentes de sus poemas son los trabajos estacionales agrícolas, las fiestas del lugar, la naturaleza, el envolvente y majestuoso paisaje del valle y la Selva de Oza. Pero creo que los temas que recorren todo su poemario son el paso del tiempo, con el cambio de una civilización agrícola a una sociedad moderna que va abandonado las costumbres de antaño, y la añoranza por una lengua que está en retroceso y la propia evolución social la lleva a desaparecer. La métrica se acerca al estilo del romance, muy mimada. No es un poeta de verso espontáneo. Es una poesía sencilla en la exposición de la idea que sugiere, pero medida con la palabra precisa, como un puzzle concluido. Se acerca a la idea de Lorca, que afirmaba que su facilidad para componer era fruto de la inspiración y de muchas horas de trabajo. En esta línea interpreto sus versos. Veremundo Méndez es el primer clásico moderno de la lengua aragonesa.

El tema de “Las flamas del fogaril”, es el paso del tiempo, la nostalgia de la España rural que ya en los cincuenta y sesenta empieza a cambiar. El fogaril es la pieza central de las casas montañesas del Pirineo aragonés. Es la sala de estar donde la familia come, descansa, y pasa los ratos de velada. Allí junto al fuego de la chaminera (chimenea), la familia está sentada en los grandes bancos (las cadieras), y los yayos y yayas, que son los guardianes de la memoria, los que recuerdan a sus hijos y nietos las costumbres del valle.

Este bendito valle de Echo (bal D’Echo), tiene otra gran suerte, y es su excelente grupo de música “VAL D’ECHO”, con un magnífico compositor y cantante que es Pepe Lera. Para que lo reconozcan es el autor de una jota, que hoy todos los cuadros joteros llevan en su repertorio.: “S’ha feito de nuey”. Pues bien en el primer disco este poema aquí reseñado está musicado con una melodía bastante hermosa.

Traduzcan el poema, que es fácil, disfruten. Y como charran por los altos a ¡Plantar fuetes! (¡ a estar sanos!), y contestaremos ¡Ixo rai! (que lo podemos traducir por ¡igualmente!).

Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

Amor bajo cero/Sin barreras
(Bob Dylan)
(Versión española de Carlos Álvarez)
Mi amor se expresa como el silencio,
Sin ideales ni violencia,
No tiene que decir que es fiel,
Porque es real, como el hielo, como el fuego.
La gente lleva rosas,
Hace promesas a cada momento,
Mi amor ríe como las flores,
Los regalos de amor no pueden comprarla.

En los almacenes baratos y en las paradas de autobuses,
La gente habla de la situación,
Lee libros, repite citas,
Dibuja conclusiones en los muros.
Algunos hablan del futuro,
Mi amor habla dulcemente,
Sabe que no hay éxito como el fracaso
Y que el fracaso tampoco es un éxito.

La capa y el puñal se balancean libremente,
Las señoras encienden las velas.
En las ceremonias de los caballistas,
Incluso el peón debe guardar rencor.
Estatuas de palos de cerilla,
Se desmoronan unas sobre otras,
Mi amor guiña el ojo, ella no se preocupa,
Sabe demasiado para discutir o juzgar.

El puente tiembla a medianoche,
El médico rural divaga,
Las sobrinas de los banqueros buscan la perfección,
Esperando los regalos de los hombres sabios,
El viento aúlla como un martillo,
La noche corre fría y lluviosa,
Mi amor es como un cuervo
Posado en mi ventana con un ala rota.

Versión original

My love she speaks like silence,
Without ideals or violence,
She doesn’t have to say she’s faithful,
Yet she’s true, like ice, like fire.
People carry roses,
And make promises by the hours,
My love she laughs like the flowers,
Valentines can’t buy her.

In the dime stores and bus stations,
People talk of situations,
Read books, repeat quotations,
Draw conclusions on the wall.
Some speak of the future,
My love she speaks softly,
She knows there’s no success like failure
And that failure’s no success at all.

The cloak and dagger dangles,
Madams light the candles,
In ceremonies of the horsemen,
Even the pawn must hold a grudge.
Statues made of matchsticks,
Crumble into one another,
My love winks, she does not bother,
She knows too much to argue or to judge.

The bridge at midnight trembles,
The country doctor rambles,
Bankers’ nieces seek perfection,
Expecting all the gifts that wise men bring.
The wind howls like a hammer,
The night blows cold and rainy,
My love she’s like some raven
At my window with a broken wing.

He seleccionado un tema de Bob Dylan, «Love Minus Zero/No Limit», una hermosa canción perteneciente al quinto álbum del autor, Bringing It All Back Home, que supondría un antes y un después en su carrera. Este disco es una huida, una liberación personal de Dylan, un paso hacia adelante sin reparar en críticas, envidias o vulgaridades. Sencillamente, electrificó su música sin pensar en nadie, porque él mismo lo necesitaba, sin importarle los feroces ataques recibidos por quienes esperaban una expresión musical más tradicional. Junto a esta canción, también aparecen gemas como «Mr. Tambourine Man» o «It’s All Over Now, Baby Blue», canciones que me acompañaron desde mi adolescencia y que todavía, en alguna medida, permanecen en mi interior.

¿De qué nos habla la canción? Aquí tan solo puedo ser subjetivo, sin pretender para nada explicarla en profundidad. Para mí, aquí se habla de la vida auténtica, del amor de verdad, del sentir, del movimiento, de la luz, no de la vida comentada, no del espíritu moldeado por la opinión ajena. También se rechaza la palabra violenta y se opta por el silencio vivo, por la sinceridad del dolor, del abismo, mientras se evita el miedo a lo que no es. La clave de lo que se expresa se resume en la negación de la risa que imita a la flor, a la vez que se afirma, se valora, la sonrisa que se expresa como una flor, la belleza que no pregunta ni espera una explicación, un comentario.

En su segunda mitad, el poema se complica un tanto y, entre otras imágenes extrañas, aparece una clara referencia al Libro de Daniel: «Statues made of matchsticks/Crumble into one another», con la que se trae a colación la historia en la que Nabuconodosor construye una efímera estatua de hierro, oro, arcilla, plata y bronce, que acabaría hecha pedazos y desapareciendo. Todos estos elementos, que se relacionan con la vanidad humana, se expresan en el poema de forma caótica. Lejos de todas estas apariencias, el sujeto poético ofrece un rotundo sí a la presencia divina del ser amado, a la realidad profunda, al sustantivo al que alguien podría añadir quizás los adjetivos más tristes y vulgares. La sabiduría no es aquí el regalo tras el encuentro con la perfección, no está más allá del puente, no es una meta, no tiembla con el viento en la noche. El surrealista amor de Dylan es el cuervo con un ala rota que permanece en la ventana, obsérvese la clara referencia al poema de Edgar Allen Poe titulado «El cuervo».

Dylan podría haberse inspirado en contenidos taoístas y budistas cuando, por ejemplo, escribe «My love she speaks like silence, without ideals of violence». Estas corrientes religiosas sostendrían que tanto el silencio como la paz mental son bienes supremos. También se relacionarían con el yin y el yang los conceptos «ice» y «fire» en oposición aparentemente contradictoria. Los que de verdad conocen a Dylan y su obra sostienen que esta canción está dedicada a Sara Lownds, la mujer con la que el cantautor se casó el mismo año en el que la grabó, en 1965. La escribió en el hotel Chelsea en la habitación 221, donde él residía y donde también lo hacía Sara, estudiante de filosofía oriental e influencia decisiva en el contenido de algunas letras de Robert Allen Zimmerman, el grande y testarudo Bob Dylan.

La canción se puede escuchar en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=7ZzyRcySgK8

Javier Ochoa (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Ellos mismos definen su lírica como “canciones serias que hacen gracia a gente trastornada”. Quién sabe: quizás estos madrileños llamados “Los cuerdos de atar” tengan razón. Paseaba esta Semana Santa por las pintorescas callejuelas de Córdoba, que, de vez en cuando, deparan un pequeño paraíso de paz en forma de plazuela ajardinada, cuando me topé con ellos. Cabría haber esperado por allí a Séneca… o a Averroes, tal vez… pero no fue así. En su lugar, hallé desconsuelo en tres músicos callejeros, por denominarlos de alguna manera. Imagínense el panorama: un trío en donde uno hace las veces de percusionista, con una batería de juguete tamaño infantil. Otro, a los coros y los bajos con una suerte de instrumento de tubos de PVC de distintas longitudes golpeados con una chancla. El tercero es la voz solista y toca un ukelele fabricado a partir de una pala de recoger estiércol. Limpia, quiero creer. Aunque, a juzgar por sus vestiduras (chalecos reflectantes que, de pura roña, poco reflejan, y cascos de obrero de la construcción), tengo mis serias dudas…

A duras penas repuesto del impacto visual inicial, llega el auditivo. Empiezan a emitir unos sonidos indescriptibles… como si cantaran. Cantan unas canciones irreverentes, de un humor blanco huevo. Me recuerdan a otros extraños de nuestra tierra, como Los Gandules o Juako Malavirgen.

Fundamentalmente, por el contenido de unas canciones que, confieso, me embaucan a la par que me hacen reír (probando que es probable que estén en lo cierto y, sí, me halle “trastornado”). Interpretan “Hipocresía”, una obra con estribillo, mudanza y hasta vuelta. Suena de esta guisa:


Dices que te gusta el frío, pero te quejas de mis mensajes.
Y, aunque eres agrónoma, ni un beso me plantas.
Y yo, anarquista, doy “me gusta” a tus estados de wasap.
¡En fin, la hipocresía! Los perros sueltan caquitas y la gente, hipocresía.
Libera ya tu garganta; suelta por tu boca la hipocresía.
Llamarse Julio y nacer en abril. ¡En fin, la hipocresía!
Intolerantes a la lactosa que viven en la Vía Láctea. ¡En fin, la hipocresía!
Republicanos que comen galletas “Príncipe”. ¡En fin, la hipocresía!
Ateos que dicen adiós, y no “a ciencia”. ¡En fin, la hipocresía!
Feministas que tienen abdomen, y no “abdowoman”. ¡En fin, la hipocresía!
Llamarse Víctor y fracasar. ¡En fin, la hipocresía!
Veganos que beben agua, la casa de los peces. ¡En fin, la hipocresía!
Gente que no es racista y lava la ropa negra aparte. ¡En fin, la hipocresía!
Tu mamá te dice “malcriado”… y la que te crio fue ella. ¡En fin, la hipocresía!
Cuando compongo un reguetón digo que es música. ¡En fin, la hipocresía!
Llamarse Franco y no decir la verdad. ¡Eso sí que es hipocresía!
Ya lo decía Manuel Darío, personaje creado por Les Luthiers: “Sus canciones no son para escucharlas; son para sentirlas”. Así que, en efecto, tras haber redactado esta reseña y, mientras la reviso en busca de fallos (o aciertos), solo me queda decirles de todo corazón que… lo siento.

Autoría: Pseudópodo (Depto. de Lengua y Literatura).

Miguel Hernández y Joan Manuel Serrat: canciones y poemas de ausencias y presencias.

 

Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.

¡Cuánta boca enterrada,
sin boca, desenterramos!

Beso en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volverte a besar,
he de volver, hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

(Miguel Hernández)

Treinta años después de la muerte del poeta en las cárceles franquistas, Joan Manuel Serrat le dedicó este disco al gran alicantino Miguel Hernández. Ochenta años después del fallecimiento del poeta, y cincuenta de la edición del disco de Serrat, quinientos poemas han sido “tendidos” por los alumnos del instituto en nuestra “Tercera colada por la poesía”. Sirvan de homenaje a la poesía y a dos grandes de la cultura hispana: Miguel Hernández Gilabert y Joan Manuel Serrat Teresa.

Desde los años sesenta a la muerte de Franco, en 1975, un grupo de cantautores deciden musical no solo sus composiciones propias, sino buscar en la tradición lírica hispana poemas de todas las épocas. Con estas reivindican el fin de la dictadura y anuncian la libertad. Paco Ibáñez en su directo del teatro Olimpia de París, donde une a los clásicos , Manrique, Arcipreste de Hita, Quevedo, Góngora…; con la poesía contemporánea social y reivindicativa de Gabriel Celaya, de Blas de Otero, de Goytisolo. Lo mismo con el leonés Amancio Prada musicando a San Juan de la Cruz y a la gallega Rosalía de Castro. Joan Manuel Serrat, no es ajeno a este proceso, y en 1968 hace un disco homenaje a Antonio Machado. Con más significado reivindicativo y político edita el disco de “Miguel Hernández”, donde canciones como “Para la libertad” o las “Nanas de la cebolla”, se convierten en himnos predemocráticos.

La vida del poeta de Orihuela, Miguel Hernández, es corta e intensa, y sus poemas evidentemente no se pueden desasociar de su biografía. El poema de “El beso”, pertenece a su último cuadernillo “Cancionero y romancero de ausencias”, escrito entre el final de la Guerra civil española y los primeros meses de cárcel. Aprovechando unos días de libertad, entrega el manuscritos a su esposa, Josefina Manresa, que será durante mucho tiempo la guardiana del legado de su marido. Miguel no llega en vida a verlo publicado. Las primeras ediciones estarán prohibidas en España, y llegarán por ediciones latinoamericanas y venta clandestina, en las trastiendas de ciertas librerías progresistas.

Miguel Hernández, tiene una infancia dura. Se le llama el “poeta pastor”, pues su padre se dedicaba al ganado de cabras, y a los quince años abandona la escuela. Empieza una formación autodidacta, en la biblioteca de Orihuela, los consejos y libros de un clérigo, y el círculo de amigos poetas católicos encabezado por Ramón Sijé (recomendamos lectura del poema “Elegía a Ramón Sijé”).

La ciudad valenciana se le queda pequeña y marcha a Madrid. Allí establece contacto con los poetas del 27 (Lorca, Alberti…), y otros intelectuales como José Mª Cossío, que lo introducen en sus círculos, y le proporcionan trabajo en la Enciclopedia de la Tauromaquia. Es para todos estos “su hermano pequeño”, pero aprecian su facilidad para la redacción de poemas.

Próxima la guerra civil de 1936, gira políticamente hacia el comunismo. Durante la contienda se implica en la defensa de la República, ahora será poeta-soldado, muy bien reflejado en el poemario “Vientos del Pueblo”. Se casa, tiene su primer hijo, que muere, y al acabar la guerra, nace su segundo hijo. Finalizada la guerra, es condenado a muerte. Algunos amigos con influencias en el régimen dictatorial, consiguen conmutar la pena por larga prisión. Recorre varias cárceles, todas hacinadas de presos políticos. Sigue escribiendo. Está muy enfermo y desnutrido. En la cárcel sufren el encierro, pero sobre todo la separación de su mujer e hijo. Finalmente fallece en la cárcel de Alicante, en !942, rodeado de compañeros, pero sin Josefina y su hijo, y comido por la tuberculosis.

Buscar significados a los poemas puede anular su esencia. Asociar los versos a la biografía del poeta en este caso indicarnos pistas. Me quedo con las primeras impresiones que me causa su lectura, o al escuchar la canción de Serrat. La impresión es la ausencia, la pena, de no poder “besar”, a su mujer, a su hijo, a sus amigos. Es la separación, la falta de libertad. Miguel Hernández es un gigante de la poesía. Me causa rencor, el pensar que si con sólo 32 años fue capaz de una obra tan intensa, que hubiera dado a la Humanidad con más años de vida y de carrera literaria. Lo mismo con Federico García Lorca.

Destacar esta poesía me ha llevado a releer y rescatar de mi biblioteca un magnífico ensayo biográfico del profesor de la Universidad de Zaragoza, Agustín Sánchez Vidal: “Miguel Hernández, desamordazado y regresado” (Colección Espejo de España. Barcelona, 1992). Lo recomiendo. Sánchez Vidal, dedicó sus primeras investigaciones a Miguel Hernández, ordenó su archivo, asesoró a Serrat, y realizó la edición de las obras de Miguel Hernández. Lean a Miguel Hernández, escuchen el disco dedicado por Serrat, y aprendan la vida de nuestro poeta con el libro del profesor Sánchez Vidal.

Francisco Murillo (Departamento de Geografía e Historia)

 

CAPERUCITA FEROZ (LUIS ALBERTO DE CUENCA Y LA ORQUESTA MONDRAGÓN)

Viernes noche. Momento ideal para disfrutar frente al televisor de Classics. Cada semana me genera una grata emoción el descubrir la película elegida por uno de los grandes, José Luis Garci, para amenizar la velada: Ciudadano Kane, Encubridora, El manantial… Obras maestras, alternando, semana tras semana, color y blanco y negro. Durante la emisión, suele además alegrarme la velada la alarma de mi teléfono móvil, advirtiéndome de que un nuevo podcast de Cowboys de medianoche me está esperando. Es la magia tecnológica del mundo en el que vivimos, que permite aparecer en radio y en televisión a la par.

El podcast de turno suelo escucharlo bien a continuación bien a la mañana siguiente, temprano. Es un programa veterano, dirigido por Luis Herrero, en el que, de nuevo, aparece Garci (sólo su inconfundible voz, obviamente) acompañado por Eduardo Torres Dulce y Luis Alberto de Cuenca. El programa se sustenta en el humano placer de la conversación, puesto que, aunque se charle de cine, los contertulios pueden acabar tratando de los temas más diversos.

El programa se ameniza con cuatro bonitas piezas musicales que suelen ser elegidas por Torres Dulce, gracias a las cuales podemos escuchar a Barbra Streisand, Frank Sinatra, The Beatles, Joan Manuel Serrat, Lucio Gattaca, Ottis Reading, Elvis Prestley, Ennio Morricone…; en fin, variedad para todos los gustos. Pero hay un momento mágico, en el que el mundo parece detenerse, casi ya concluyendo el programa, en el que Luis Alberto de Cuenca toma la palabra y recita una de sus composiciones, constatando su inmenso talento y yo me atrevería a decir que erigiéndose, semana tras semana, en uno de los mejores poetas en lengua castellana de nuestra actualidad.

Quizás algunos no lo sepáis, pero don Luis Alberto fue letrista de algunas de las más célebres composiciones de la popular Orquesta Mondragón. De hecho, a él debemos una de sus más célebres canciones, todo un divertido homenaje al que, desde mi punto de vista, es el cuento de los cuentos, esa historia oral inolvidable que repetimos, generación tras generación, y que a todos nos viene al pensamiento cuando nos preguntan por una narración popular: Caperucita Roja.

Señoras y señores, con todos ustedes, Caperucita feroz; poesía pop en vivo.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

JUEVES (LA OREJA DE VAN GOGH)

Miraba la televisión como tantas noches de domingo con la esperanza de que la semana que empezaba fuese solo un poco mejor que la que estaba terminando. Vana esperanza, sin duda. En la aragonesa, la de todos, no había jotas ni se analizaba la actualidad zaragocista. Ponían una serie, con poca calidad de imagen, que nos transportaba a una sociedad apocalíptica, se titulaba El colapso. Mientras se agolpaban en la pantalla las imágenes de su segundo episodio, “La gasolinera”, yo pensaba en la palabra… Colapso es una palabra de origen latino que viene a significar algo así como caída o ruina total de un sistema o institución.


El colapso o hundimiento mental sirve para describir un ataque de enfermedad mental repentino y agudo como depresión o ansiedad. En líneas generales, esto puede suceder cuando nuestro cerebro se ve sometido de forma continuada a situaciones de estrés o ansiedad que pueden acabar mermando sus facultades y provocando un estado de saturación absoluto del que no se puede salir sin una atención médica prolongada. Las razones que pueden afectar al paciente son de amplio espectro. Desde situaciones personales como el desempleo, una ruptura amorosa o la pérdida de un familiar, hasta cuestiones ambientales que, a determinadas personas, especialmente sensibles, pueden llegar a golpear con fuerza sobre su estado de ánimo hasta el punto de poder llegar a colapsar.


Necesariamente, esas causas sociales o ambientales han de ser significativas y especialmente duras, provocando en el paciente un pesimismo y una tristeza que desembocan en la pérdida de nervios. No recuerdo demasiadas situaciones de este tipo en mi vida, sin embargo, son cuatro las que más me han afectado y las que me han llevado a un estado cercano al descrito.


Enumeraré esos sucesos de forma cronológica:


– La crisis sanitaria del aceite de colza. El consumo de aceite industrial que se vendía como apto para el consumo humano provocó la mayor crisis sanitaria de nuestro país hasta la llegada del COVID. La muerte de más de cinco mil personas y las secuelas en alrededor de veinte mil siguen siendo uno de los episodios más oscuros de los primeros años de la democracia española.


– La tragedia del camping de Biescas. Pocas imágenes recuerdo más duras que las de aquel verano de 1996 cuando una tormenta barría el camping de Las Nieves dejando ochenta muertos y más de ciento ochenta heridos. Las imágenes son escalofriantes e imposibles de olvidar.


– El secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Durante tres días nuestro país fue un clamor contra ETA pidiendo la liberación del concejal vasco. Millones de personas en todas las ciudades de España se manifestaron en contra de la violencia y pidiendo la liberación del secuestrado. Todos juntos parecíamos capaces de lograrlo, pero solo un día después el concejal apareció muerto de dos disparos en la cabeza. El shock fue tremendo en todo el país.


– El atentado del 11M. Era jueves. A primera hora de la mañana se produjeron varios ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, falleciendo ciento noventa y tres personas y resultando heridas más de dos mil. Jamás habíamos vivido un tragedia tan cercana y de semejante intensidad. La tristeza y el duelo destrozó a todo el país aquel mes de marzo de hace dieciocho años.
Ese suceso me golpeó fuerte y durante años no quise pensar ni hablar del tema. Hasta que ELLA me enseñó la grandeza del ser humano, capaz de hacer algo inmensamente bonito a partir de lo más doloroso del mundo.


Jueves es una canción de La Oreja de Van Gogh en la que se rinde homenaje a las víctimas del 11M. Una pequeña historia de amor surge en uno de los trenes ese jueves once de marzo justo instantes antes de que explosionara uno de los vagones. Una pequeña historia individual que se pierde como tantas otras historias y esperanzas personales en la frialdad de los números de los fallecidos. Sin duda, Jueves es una canción triste pero inmensamente bonita que merece ser escuchada y recordada siempre:

Si fuera más guapa y un poco más lista
Si fuera especial, si fuera de revista
Tendría el valor de cruzar el vagón
Y preguntarte: ¿quién eres?
Te sientas en frente y ni te imaginas
Que llevo, por ti, mi falda más bonita
Y al verte lanzar un bostezo al cristal
Se inundan mis pupilas
De pronto me miras, te miro y suspiras
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita
Y me pongo a temblar
Y así pasan los días, de lunes a viernes
Como las golondrinas del poema de Bécquer
De estación a estación, en frente tú y yo
Va y viene el silencio
De pronto me miras, te miro y suspiras
Yo cierro los ojos, tú apartas la vista
Apenas respiro, me hago pequeñita
Y me pongo a temblar
Y entonces ocurre, despiertan mis labios
Pronuncian tu nombre tartamudeando
Supongo que piensas: qué chica más tonta
Y me quiero morir
Pero el tiempo se para y te acercas diciendo
«Yo aún no te conozco y ya te echaba de menos
Cada mañana rechazo el directo
Y elijo este tren»
Y ya estamos llegando, mi vida ha cambiado
Un día especial este once de marzo
Me tomas la mano, llegamos a un túnel
Que apaga la luz
Te encuentro la cara, gracias a mis manos
Me vuelvo valiente y te beso en los labios
Dices que me quieres y yo te regalo
El último soplo de mi corazón.

Sebastián Solana (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

ANTONIO MACHÍN (EL MANISERO)

Algunos de mis compañeros, que entienden de música muchísimo más que yo, deciden incluir en esta sección dedicada a la poesía las más hermosas canciones, y no están faltos de razón. No en vano, siempre dedico algunas de mis clases a hablar a mis alumnos de la estrecha relación entre lírica y música; en sus orígenes, la poesía surgió indisolublemente unida a las notas musicales y, sobre todo, no ya al recitado sino al cante. De hecho, cuánto cambian textos épicos tan célebres como la Epopeya de Beowulf o nuestro maravilloso Cantar de Mio Cid cuando son convenientemente interpretados. 

Así las cosas, el mester de juglaría sigue más vivo que nunca, si bien reconvertido en cantautores, solistas melódicos o meteóricas estrellas del rock.

Si a través de la poesía podemos viajar en el espacio, ya al Parnaso evocado por nuestro Cervantes, ya en el tiempo, a esa era mítica en la que se forjó el seminal Gilgamesh, lo mismo podemos hacer a través de la música, y más aún si, además, la acompaña la magia de la imagen.

El enlace que os facilito suelo usarlo en algunas de mis clases. Genio y figura. Don Antonio Machín y su inigualable Manisero. Pura alegría (que coincide con la definición que dio de la Literatura el maestro Antonio Muñoz-Molina), y estilo, añadiría yo. Una canción magistral recogida en un solo plano, en blanco y negro. Un videoclip de los de aquel entonces que, como los mejores textos líricos, nos llevan a un viaje maravilloso al ayer, o casi mejor al antes de ayer. A cómo era el mundo hace décadas, y como puede volver a serlo a través de la no menos mágica tecnología actual. Pincha en el enlace y disfruta de este maravilloso poema, y recuerda que la música llega a ese territorio que las palabras no logran alcanzar.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

LA BATUTA

Se alza en el aire mudo la batuta

e inicia el director el movimiento,

llora un violín con lánguido lamento

la triste melodía que ejecuta.

Un violonchelo adulto le disputa

al xilófono la gloria de un momento,

la flauta travesera toma aliento

y el arpa, allá en lo oscuro, ni se inmuta.

La sinfonía inunda los sentidos

del público que sueña, siente y calla

y afina su emoción y sus latidos.

Y la batuta rasga, ordena, estalla

cuando los músicos más atrevidos

se besan con amor brujo de Falla.

(Raúl Vacas)

Raúl Vacas Polo es un innovador poeta y escritor salmantino que se dedica a crear un tipo de poesía joven y actual. Licenciado en Ciencias de la Información y Diplomado en Educación Social, ha desempeñado labores de edición, animación y gestión cultural y ha colaborado con diversos medios de comunicación y revistas literarias como Atril, Álamo, Petriña y El Cobaya y en varias antologías. Además de su labor como escritor, en la actualidad coordina e imparte talleres de escritura creativa, en colaboración con Centros de Profesores y Recursos, Bibliotecas e Institutos.

Está considerado como una de las voces más interesantes de la poesía joven, un verdadero y apasionado creador, un potenciador de inquietudes. Su poesía es sorprendente, fascinante y llega al corazón.

Pocos poemas están dedicados a  este corto y  tan imprescindible “palillo” que dibuja en el aire el ritmo y la fuerza de la música. A veces, el elemento más insignificante es el que lleva y ordena a los elementos más poderosos y grandes, como es el caso de la batuta con la orquesta.

El autor de una manera alegre, sencilla y juguetona  nos describe a la orquesta como la entidad más majestuosa donde residen los instrumentos, cada uno con su diferente timbre y perteneciente a una familia, que se van entremezclando y quitándose el protagonismo, pero que a su vez, entre todos forman una comunidad armoniosa y equilibrada con una misma finalidad: emocionar. 

El poema  habla de música, de armonía, de emoción , de pasión, de amor, elementos esenciales y necesarios para vivir plenamente, no superficialmente. En un tiempo en el que la creatividad, la música y la poesía dejaron de estar en la palestra, este poema nos recuerda que las artes son algo más, son dosis de vitamina que enriquece nuestra vida y que a pesar de ser completamente abstracta es profundamente emocional. Cuando nos encontramos un poema, que en esencia ya es música, es imposible resistirse a su encanto.

Iratxe Santamaría (Departamento de Música)

 

Sonnet XVIII, (William Shakespeare) 

Shall I compare thee to a summer’s day?

Thou art more lovely and more temperate:

Rough winds do shake the darling buds of May,

And summer’s lease hath all too short a date;

Sometime too hot the eye of heaven shines,

And often is his gold complexion dimm’d;

And every fair from fair sometime declines,

By chance or nature’s changing course untrimm’d;

But thy eternal summer shall not fade,

Nor lose possession of that fair thou ow’st;

Nor shall death brag thou wander’st in his shade,

When in eternal lines to time thou grow’st:

   So long as men can breathe or eyes can see,

   So long lives this, and this gives life to thee.

¿Qué mejor manera de celebrar San Valentín que con uno de los sonetos más famosos y románticos del autor de Romeo y Julieta

Este poema forma parte de la colección Sonnets de William Shakespeare. Es una secuencia de 154 sonetos imitando el estilo de los que Petrarca dedicó a su amada Laura, pero con la novedad de que están dirigidos a dos personas: un hombre y una mujer. Esta obra es por tanto la colección de sonetos más famosa y original publicada en el Renacimiento inglés. 

Este soneto en particular está dedicado al hombre de este triángulo amoroso. Está retratado de manera platónica e idealizada, como se puede ver al inicio del poema donde se le compara con “un día de verano”. 

Así mismo, el poema trata los dos temas principales de los sonetos: el amor y el paso del tiempo. El amor que el poeta siente por la persona amada, y el paso del tiempo y su capacidad destructora. El tiempo aparece en el soneto como un destructor y enemigo de todo lo bueno y hermoso como la juventud, la belleza y el amor. 

Sin embargo, Shakespeare utiliza la literatura como una manera de alcanzar la inmortalidad, pero no la suya, sino la de su amado, en los dos últimos versos: “mientas los hombres puedan respirar y los ojos puedan ver, mientras esto perdure (el poema), vivirás en él”. Con estos dos últimos versos Shakespeare consigue que su amado viva eternamente en su poema. 

Isabel Martínez (Departamento de Inglés)

 

La aparición del COVID en nuestra cotidianidad supuso un acontecimiento que aún sigue condicionando nuestra vida. El famoso confinamiento supuso un intenso periodo de excepcionalidad que, en mayor o menor medida, nos transformó de un modo que aún no somos capaces de comprender y que, quizás, tardemos algunos años en entender. 

Ese tiempo de excepcionalidad mundial nos ha traído el pasado 14 de enero el último álbum del cantautor asturiano Nacho Vegas (Gijón, 1974): Mundos inmóviles derrumbándose. Fruto de ese periodo de aislamiento en el que nos hemos dado cuenta de dónde se vislumbra aquello que es realmente importante. Así, Nacho nos canta en El don de la ternura:

Y, si nadie me encuentra jamás
¿Sentiré soledad?
El rumor de su locura
Desde mi oculto rincón
Sin mostrar que es la ternura
Nuestro don
Nuestro don

No era el único por allí
Que se hallaba bien escondido
Comenzamos por las noches a salir
Y al fin lo hicimos al sol

Para quien no lo conozca, Nachín es una de las figuras más importantes del panorama indie español y tiene una consagrada carrera como cantautor con discos como Manifiesto desastre (2008), Resituación (2014) o Violética (2018). Por no hablar de sus colaboraciones con Enrique Bumbury en El tiempo de las cerezas (2006) o Christina Rosevinge, su expareja, en Verano fatal (2007). 

Su estilo varía entre un rock indie y folk en el que la letra siempre tiene un papel central. Su música rezuma referencias cinematográficas, literarias y, por supuesto, vitales. Si tuviéramos que resumir la mayor parte de su discografía diríamos que Nacho canta al dolor, a la depresión y a la injusticia. Este disco es un buen exponente del Nacho más intimista en el que la pena se entrelaza con un mundo que está en continuo movimiento para llegar siempre al mismo sitio: 

La flor de la manzana

El instinto ahora es criminal
Liana quiere ver la planta arder
Es la rabia frente al animal
Vuelve hoy a limpiar su mierda

Y esa acción
La sume en un vacío atroz
Esto es la civilización
O un casino en plena selva

Y es que frente a la tendencia a obviar nuestros problemas y tratar de sumirnos forzosamente en una falsa felicidad, Nacho Vegas reivindica el papel revolucionario del dolor y del sufrimiento. No como una autocompasión que nos invita a sumirnos en una constante duermevela, sino como síntoma de que las cosas no van bien y de que tenemos que hacer algo para transformar nuestro mundo, ya que es el único que tenemos. Es esta ceguera hacia lo que nos rodea uno de los males que el nuevo disco de Nacho Vegas trata de exorcizar.

Como colofón os dejo esta canción del disco que, las malas lenguas, atribuyen a su tóxica relación con Andrea Levy, actual diputada del PP:

El mundo en torno a ti

Construías un gran barco
Todo él hecho de marfil
Todos salvo tú veían
Que la nave se iba a hundir

No advertiste el odio y la ira
Entre tu tripulación
Yo temía por tu vida
Tú seguías sirviendo ron

Y entonces supe que algún día
Te tendría que rescatar
Y esa es una de las cosas
Que jamás podrás comprar

No me pidas que bendiga
Lo que intento maldecir
Cuando el mundo entero gira en torno a ti

Y yo que conocí tu mundo
Yo que hasta bebí de él
Yo creía que algún día
Tú querrías descender y ver
Los cuerpos que se tocan
Por pura necesidad
Y las sombras que se amparan
En la Cañada Real

¿Es tu vida una disforia?
La respuesta corta es sí
Para ti una cara sucia es
Un lugar donde escupir
Crees que el mundo entero gira en torno a ti

Ahora sé que nuestras vidas
Nunca se podrán mezclar
Que las personas más locas
Y hermosas del lugar
Forman parte de la mía
Aunque en la tuya también
La locura habita entre
Podredumbre y poder

Somos como dos borrachos
Insultándose entre sí
Yo entre mis bellos tarados
Tú en tu absurdo frenesí
Crees que el mundo entero gira en torno a ti

Llegará el naufragio
En tu nave de marfil
Se avecina una tormenta y
Se desatará el motín

Ni cuando estés comiendo tierra
Y en la pura soledad
¿Allí a quién vas a acudir?
Cuando ya no gire el mundo en torno a ti

Nunca te mentí
Y aunque ya no gire el mundo en torno a ti
Yo casi siempre estaré ahí

Desde el pasado 14 de enero tenemos el placer de disfrutar del último álbum del cantautor asturiano Nacho Vegas (Gijón, 1974). Mundos inmóviles derrumbándose.

Azaray Calmaestra (Departamento de Filosofía y Letras)

 

ÁNGEL GUINDA. UN HOMENAJE.

Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), un excepcional poeta, ensayista y traductor, nos ha dejado este 29 de enero. Galardonado con el Premio de las Letras Aragonesas en 2010, coautor también de la letra del Himno de Aragón (con Ildefonso-Manuel Gil, Rosendo Tello y Manuel Vilas), residía en Madrid cuando la muerte le reclamó su recibo: “Me he fumado la vida”, confesaba desde hace años.

            Autor de una veintena de poemarios, los últimos más logrados y maduros, deja tras su partida una antología de sus poemas amorosos que el catorce de febrero llegará a las librerías (El arrojo de vivir, en Olifante) y otro poemario inédito que promete ser fantástico.

            Su trayectoria abarca varios periodos, aunque su lírica se condensó por fin y le acercó al existencialismo (la soledad, la presencia de la muerte, el sinsentido de la existencia cotidiana) tras su llegada a Madrid en 1987, que lejos de estancarlo le dirigirá  hacia una aceptación de ese destino final que venía rondándole desde que le diagnosticaron la enfermedad pulmonar, cerrando un círculo que le obsesionaba: “Nací matando”, repite con media sonrisa en ocasiones (su madre murió en el parto). 

            De la llegada a la capital salen títulos como Conocimiento del medioLa llegada del mal tiempo y Biografía de la muerte. Toda esta trayectoria parecía culminar en la madurez de Los deslumbramientos. Recapitulaciones (Zaragoza, Olifante, 2020).

            Pero para conocer al auténtico Ángel Guinda debemos ir mucho más allá de sus magníficos últimos poemas.  De 1978 es  su manifiesto Poesía y subversión, en una etapa de poesía rabiosa y militante. Más tarde publicaría otros tres hitos en su evolución:  Poesía útil (1994), El Mundo del Poeta. El Poeta en el Mundo (2007) y Poesía violenta (2012). Hacia los años ochenta había publicado también Vida Ávida, un recopilatorio de los poemas de la década anterior, y el librito causó sensación (incluso existe una traducción al búlgaro).

            Desde entonces, incansable agitador cultural, alternó sus poemas, traducciones, aforismos y ensayos con encuentros literarios, recitales, ponencias y colaboraciones que le llevaron hasta Argentina, Cuba o Italia. Jamás abandonó Guinda el compromiso social de su juventud, ni olvidó que no escribía para sí mismo. Se sabía un hombre más, pero un hombre portador de la palabra. Al final de su vida, en una entrevista en Casa Bokowski, resumía así su quehacer literario:

“Escribo para vivir lo más intensamente que puedo mi mundo interior, mi mundo personal; pero también escribo para cambiar a mejor, si puedo y es posible, el mundo exterior; escribo, creo, contra la realidad, más que sobre ella. Y, pensándolo bien, escribo también para enriquecer mi inteligencia, mi conocimiento de las cosas y de mí mismo, mi propia memoria y mi sensibilidad. Escribir, para mí, es como vivir. En fin, si lo resumiese en dos afirmaciones, escribo para resistir y escribo para no morir”.

            El zaragozano acabó por ser imprescindible en las tertulias madrileñas, y se convirtió en un referente de primer nivel para generaciones de poetas. Nos ha dejado un grande.

El coartado (de Rigor vitae, 2013)

Yo soy el coartado entre el mundo y la muerte.

Me tambaleo sobre el puente de los ecos.

Oscura es la sombra, pero es muy clara la palabra sombra.

(En una de estas líneas aparece y desaparece el rayo.)

La tempestad se refugia en mi interior.

Hoy me acuesto en el techo, vigilo la cama. Si mi muerto se mueve le dispararé al hígado con la botella.

Tiemblan cadalsos en mi cabeza.

¡Destruiré el mundo y asesinaré a la muerte!

¿Cómo salir de aquí?

Buscaré una «Entrada de emergencia» que desgarre el atolondramiento y alcance la lejanía.

Hasta embocarme ira de sangre que chorrea sangre, ¡o romperme la sangre chorreando bocas!

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

 

UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE

Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.

(Lope de Vega)

La elección de este soneto para nuestra sección se debe, en esta ocasión, a la tremenda simpatía que le tengo, al margen de que sea ejemplo insigne de poesía barroca. Mi gusto personal por la composición se debe a que de niño se lo oía recitar a mi padre y, aunque no lo entendía demasiado bien, aquello me hacía una gracia tremenda, a lo que se unía la singularidad del nombre de Violante. Con el permiso de la reina Violante de Hungría, ¿quién puede llamarse así?

Sin duda la tal Violante era no solo alguien de peculiar nombre sino, además, mandona y caprichosa, puesto que le ordenaba al pobre Lope de Vega componer un soneto. Si bien este tomaba el guante lanzado para, a la par que lo componía, dar una pequeña lección de preceptiva literaria. Así las cosas, el soneto, a lo largo de sus impecables catorce versos va explicando su génesis. No en vano, al buen Lope le gustaba dar lecciones de creación literaria, tal y como deja constancia su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo, donde explica, y lo hace en verso, cómo componer obras de teatro a su manera, si bien, siguiendo sus consejos o no, nadie consiguió ni su fama ni su popularidad ni, por supuesto, su capacidad inagotable de creación.

Juego conceptista, broma literaria, los dos cuartetos y dos tercetos de endecasílabos con rima consonante son, hoy por hoy, un maravilloso ejemplo de poesía didáctica y, al mismo tiempo, paradigma de la mejor lírica de nuestros irrepetibles Siglos de Oro. 

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

No te rindas  

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque ésta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

(Atribuido a Mario Benedetti)

Podríamos empezar citando la biografía del autor, sin embargo, estos versos atribuidos a Benedetti parece que no son suyos. La Fundación Benedetti niega su autoría, por ello creen que la confusión se debe a la similitud con el título del poema   No te salves, incluido en su libro El amor, las mujeres y la vida.

 A pesar de todo, creo que la autoría debe quedar a un lado, ya que el mensaje de este poema es lo realmente importante, y, al final, con lo que quiero que nos quedemos. 

Es un extenso poema escrito en verso libre, con alguna que otra rima asonante, que favorece esa musicalidad, armonía y amor, que, a fin de cuentas, pretende transmitir el autor, sea quien sea, de este poema. Si nos sumergimos en sus versos, la delicadeza de sus palabras, ese fluir de sentimientos, parece que te lleva, sin poder evitarlo, a que NO TE RINDAS. 

Teniendo en cuenta la época que nos toca vivir, los planes que no podemos llevar a cabo, las visitas que no podemos recibir. Teniendo en cuenta los cafés que no podemos tomar, todas las fiestas que no podemos celebrar (o sí) como queremos…creo que debemos darle valor a lo que sí podemos hacer y poner esperanza en que quizás, en un futuro, ahora lejano, podamos volver a “recuperar la risa” y a “bajar la guardia y extender las manos”.

Es un poema que nos invita a aguantar, ahora, cuando estamos cansados, cuando lo que queremos es volver a nuestra vida de siempre, cuando parece que esto va a ser eterno, NO TE RINDAS. Debemos mantenernos, sobrellevar lo que nos venga y seguir hacia adelante.

Road through landscape. Road and car travel scenic and sunset.

Debemos quedarnos con lo bueno, “porque esta es la hora y el mejor momento”, quizás para valorar lo que hace dos años no valorábamos: una mirada, un saludo, una palabra amable…Nosotros que vivimos en el mundo de la tecnología, del frío trato, de la pérdida de las buenas costumbres y del “hola” y “adiós”, que parecen extinguidos, creo que debemos “vivir la vida y aceptar el reto”. 

Por lo tanto, compañera, compañero, alumna, alumno…NO TE RINDAS. Todos queremos que esto pase y poder volver a nuestra “normalidad”, vamos a poner entre todos nuestro granito de arena para que esto lo pasemos juntos lo mejor posible, y es que pronto podremos “celebrar la vida y retomar los cielos”.

Amelia Pellicer (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

Como una sola flor desesperada

Lo quiero con la sangre, con el hueso,
con el ojo que mira y el aliento,
con la frente que inclina el pensamiento,
con este corazón caliente y preso,

y con el sueño fatalmente obseso
de este amor que me copa el sentimiento,
desde la breve risa hasta el lamento,
desde la herida bruja hasta su beso.

Mi vida es de tu vida tributaria,
ya te parezca tumulto, o solitaria,
como una sola flor desesperada.

Depende de él como del leño duro
la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,
que solo en él respira levantada.

(Juana de Ibarbourou)

Un soneto escrito no tanto desde la desesperación, como indica su título, sino desde el desenfreno de una pasión amorosa incontenible. Un soneto arrebatado, cuyos versos, de manera indirecta, parecen cuestionar la irracionalidad de los sentimientos y que, sin duda, se inscribe en esa caterva de textos amorosos que son una fuente inagotable, una concatenación apasionada de imágenes hermosas. El amor canalizado, en esta ocasión, por la pluma de una poetisa cuya original voz e importancia me atrevo a reivindicar desde estas discretas líneas: la de doña Juana de Ibarbourou.

Nacida en Uruguay a finales del siglo XIX, Juana de Ibarbourou está considerada una de las autoras más destacadas de la corriente lírica sentimental de la literatura hispánica de las primeras décadas del siglo, por lo que no debe resultarnos extraño la influencia que en sus textos ejerce el Modernismo (amistó con Gabriela Mistral y Alfonsina Storni) ni su admiración por algunos de los grandes autores de la Generación del 98, así Miguel de Unamuno (con quien mantuvo relación epistolar) o los hermanos Machado. 

Así las cosas, tampoco debe extrañarnos que su originalidad, buscando un marcado sesgo personal, la hiciera seguidora de Juan Ramón Jiménez y de Federico García Lorca, otros de los grandes renovadores de la lírica en lengua castellana, a quienes llegó a conocer personalmente. De esta manera, tal que estos dos poetas hicieran, Juana de Ibarbourou también especuló acerca del proceso de creación literaria, dejando constancia de ello en la excelente conferencia impartida en la Universidad de Montevideo, Casi en pantuflas.

Al morir, el gobierno uruguayo dispuso un día de duelo nacional y fue enterrada con honores de Ministro de Estado, siendo la primera mujer en la historia del susodicho país en alcanzar tal honor.

Villancico castellano

Ya cantan los gallos,

amor mío, y vete,

cata que amanece.

Vete, alma mía,

más tarde no esperes,

no descubra el día

los nuestros placeres.

Cata que los gallos, 

según me parece,

dicen que amanece.

Cercanas las festividades navideñas y siendo esta la última reseña del trimestre (dado que el próximo viernes ya no es día lectivo), tengo a bien recuperar, como he hecho en alguna que otra ocasión, un tradicional villancico castellano, aunque en esta ocasión su temática no es religiosa sino de asunto amoroso. De hecho, debes saber que el tradicional villancico navideño es una derivación de la lírica popular medieval hispánica (seguro que palabras como jarchas o cantigas de amigo te suenan de algunas clases).

En muchas ocasiones los poemas requieren de una atención especial, de una lectura atenta e incluso, casi me atrevería a decir que de la adquisición de unas estrategias de lectura para desentrañar sus juegos lingüísticos. Sin embargo, la lírica tradicional se caracteriza por la sencillez. Así las cosas, los versos, cortos, de seis sílabas, en el poema que nos ocupan, destilan sencillez y concreción.

En el caso del poema que nos ocupa, el lector puede imaginarse una bonita estampa, mas bien unos fotogramas que parecen arrancados a una película de amor, en la que tras el canto del gallo los enamorados deben despedirse.

La voz, en el caso del poema que nos ocupa, es ambigua. Si bien la lírica tradicional se caracteriza por estar protagonizada por la voz femenina, aquí, la aparición de “alma” por el tradicional “amado” hace que el sentido del texto sea ambivalente. Pero lo que sí que no es ambivalente es la picardía que subyace, la idea de que los amantes obran al margen de la claridad, quizás al margen del matrimonio, en esos terrenos de la placidez sombría que el canto del gallo va a desvirtuar.

Como colofón, señalar la influencia que esta lírica tiene en uno de los poetas más célebres de nuestra literatura, Federico García Lorca. ¿Quién no recuerda al leer esta anónima composición el célebre arranque de su Romance de la pena negra?

Las piquetas de los gallos 

cavan buscando la aurora

cuando por el monte oscuro

baja Soledad Montoya.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

El miedo global. Eduardo Galeano 

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. 

Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. 

Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. 

Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. 

Los civiles tienen miedo a los militares. 

Los militares tienen miedo a la falta de armas. 

Las armas tienen miedo a la falta de guerra. 

Es el tiempo del miedo. 

Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. 

Miedo a los ladrones y miedo a la policía.

Miedo a la puerta sin cerradura. 

Al tiempo sin relojes. 

Al niño sin televisión. 

Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar. 

Miedo a la soledad y miedo a la multitud. 

Miedo a lo que fue. 

Miedo a lo que será. 

Miedo de morir. 

Miedo de vivir.

Eduardo Galeano (1940-2015) fue un escritor y periodista uruguayo que no tuvo miedo a denunciar el saqueo de los recursos naturales por parte de los imperios coloniales en América Latina, lo que le valió ser encarcelado y exiliado. En Las venas abiertas de América Latina afirmó que el desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes, una idea que genera un interesante conflicto con la interminable senda de utópico desarrollo propuesta por los países occidentales en las últimas décadas. 

No hay duda de que el miedo es un mecanismo de defensa que ha sido muy práctico durante la historia evolutiva del ser humano. Pero parece que en la actualidad se nos ha ido de las manos. 

Todos estamos cargados de miedos, que a menudo ocultamos para esconder nuestras debilidades. En estos tiempos de pandemia, algunos de nuestros miedos han vuelto a estar a flor de piel, dada la situación extraordinaria que estamos viviendo. Hoy en día da la impresión de que los medios de comunicación se están encargando de gestionar nuestros miedos según convenga a los que mandan. 

 Un nuevo año da miedo, las navidades con la familia dan miedo, tener un hijo/a da miedo, la vida da miedo. 

El miedo está ahí, desde mi punto de vista la gracia está en nuestra reacción frente a todos estos miedos; si vamos a dejar que el miedo nos atenace o vamos a enfrentarnos a nuestra realidad, cogiendo el toro por los cuernos. 

Mariano Turmo (Departamento de Física y Química)

 

Recientemente he leído en prensa que en Egipto ha quedado restaurado el majestuoso corredor de esfinges que unía los templos de Karnak y Luxor, en Tebas, la antigua capital del Alto Egipto. Enseguida me ha venido a la mente ese ser mitológico con cuerpo alado de león y torso desnudo de mujer, que tanta curiosidad desata entre los estudiantes adolescentes, y de las peripecias de uno de los antihéroes más conocidos de la Antigüedad. Me refiero, claro está, al hijo pródigo del trágico heleno Sófocles, que no es otro que el señor Edipo de Tebas.

Mi memoria entonces se ha puesto a funcionar por primera vez en mucho tiempo y, esencia de hueso quemado aparte, ha recordado la pieza de Les Luthiers titulada “Epopeya de Edipo de Tebas”. Se trata de una obrita con bastante solera (¡1969: casi nada!) que, justamente, resume la tragedia edípica por antonomasia. Eso sí: estos encantadores locos argentinos le imprimen su sello a un poema épico manteniendo el tono mítico, pero otorgándole una forma de cantar de gesta medieval, con rima interna, al que añaden una vuelta por estrofa (amén de acompañarlo con instrumentación de época). Una delicia para los sentidos.

Resumen sui generis. El famoso oráculo de Delfos profetizó en una ocasión al rey Layo de Tebas que su primogénito sería parricida-regicida, con altas probabilidades de cometer un poco de incesto. Cuando este nació, le faltó tiempo para que los pendientes reales se le pusieran de corbata. Así las cosas, le pidió a un sirviente un día que se diera un paseo por el campo y “sacara la basura”. Del suelo tirado cual vulgar uva pasa fue recogido por los reyes de Corinto. Gigantesca elipsis temporal de por medio, Edipo crecidito visitó a la consabida pitonisa, quien le vaticinó el mismo destino desvelado años atrás. Edipo, creyendo inocentemente que sus verdaderos padres eran los reyes de Corinto, huyó a la ciudad de Tebas…

Semanas más tarde a Tebas avanza.

Resolver alcanza cierta adivinanza,

semanas más tarde…

La Esfinge de Tebas, al ser derrotada,

se ofusca, se enfada y se hace pomada;

la Esfinge de Tebas…

Edipo, tras resolver el enigma de la esfinge (aquel del que camina a cuatro patas por la mañana, dos por la tarde y tres por la noche), añadió a su currículum la instigación al suicidio, por parte de la esfinge. Anteriormente, en un gracioso giro de los acontecimientos, se había peleado con un señor desconocido que se había encontrado por el camino (y que, menuda sorpresa, resultó ser un tal Layo). Al llegar a Tebas, fue recibido con honores por cargarse a la esfinge, nombrado rey (pues este había finado “incomprensiblemente”), y alimentó una ancestral costumbre: tomar a la enviudada reina como esposa. 

Maravilloso es el momento genealógico que se vive entonces. Por si alguien lo dudaba, ese matrimonio quedó consumado en repetidas ocasiones, y una vez el rey hubo de consultar al oráculo de las narices, la cruda realidad quedó tristemente revelada. La profecía se había cumplido (quien avisa no es traidor…): la reina Yocasta era, hacia su hijo Edipo, madre y abuela al mismo tiempo. Este, haciendo gala de sangrienta ostentación (y, quién sabe, tal vez poseído por el espíritu de Quentin Tarantino), decidió arrancarse los ojos.

Y aquí tenemos este sensacional relato que ha dado para innumerables manuales de psicología freudiana. A mí me viene de perlas para explicarles a mis alumnos que una poesía rítmicamente rimada no siempre ha de ser lírica (o sea, que transmita un sentimiento). Puede ser perfectamente narrativa si cuenta una historia (en este caso, además, pensada en su origen para representarse). 

Vídeo: Les Luthiers (canal de Les Luthiers), 23 de agosto de 2018. Epopeya de Edipo de Tebas. En YouTube: https://youtu.be/d48I385Hutw

Autoría: Pseudópodo (Depto. de Lengua y Literatura).

CENTENARIO LABORDETIANO: MIGUEL LABORDETA SUBÍAS-1921-1969.

 Sirva esta reseña para poner en contacto a los lectores de estas páginas con el gran poeta aragonés del siglo XX.  Quizás de los mejores poetas españoles de mitad de la anterior centuria, y tal vez el poeta español más olvidado. Reivindico su poesía, y su lectura con voz alta en las aulas o  en alguna asignatura completa que vuelva a titularse “Literatura española contemporánea”. Que exista un tema, no un párrafo, donde se vean  los tertulianos  del café NiKé de Zaragoza., se hable de las sociedades poéticas con sus amigos, la O.P.I (Oficina Poética Internacional), y se regale algún número, da igual fotocopiado o  escaneado, de las innumerables revistas poéticas en las que participaba: Orejudín, Papageno, Despacho literario…

 Miguel Labordeta Subías nace en Zaragoza en 1921 y vive en el colegio Buen Pastor, pegado al Mercado central, propiedad de su padre. Estudia Filosofía y Letras, y se incorpora como profesor y luego director al colegio familiar. Intenta doctorarse en Madrid, pero le vence el cariño de su provinciana y “gusanera Zaragoza”. Importante los años cincuenta y sesenta, por la coincidencia de un grupo de poetas aragoneses, que son buenos amigos, y que junto con el alma de Miguel Labordeta, son capaces de sacar adelante revistas, colecciones de libros de poesía, además de disfrutar de la vida. Y digo disfrutar de la vida, en la medida de los márgenes que dejaba la dictadura  franquista, bastante oscura.

 Podemos citar sus libros de poemas, con sus sugerentes títulos: “Sumido 25”, “Violento Idílico” ,”Transeúnte central”, obras de teatro como “Oficina de Horizonte”…Y debemos mencionar a sus amigos poetas: Manuel Pinillos, Julio Antonio Gómez, Rosendo Tello, Emilio Gastón, Guillermo Gúdel, su propio hermano José Antonio Labordeta, y otros muchos más por qué la nómina es extensa, que posibilitan llevar adelante numerosas empresas editoriales y culturales. Debo reivindicar a estos poetas, no por paisanaje , si no por su poética rotunda y universal, desconocida por quedarse en una ciudad interior. 

 Afortunadamente, y en los últimos años, por los menos en Aragón, se ha vuelto a editar su obra poética completa, y de vez en cuando van editándose antologías y estupendas biografías, como la de Antonio Ibáñez Izquierdo: “Miguel Labordeta: Poeta Violento Idílico,1921-1969”, en la colección de la Biblioteca Aragonesa de Cultura (por cierto está en la biblioteca del instituto, ya que esta colección, junto con otros tantos cientos de libros  nos la donó, el catedrático de Literatura de la Universidad de Zaragoza, don Alberto Montaner Frutos).

 Miguel Labordeta, muere repentinamente a los 48 años, en su segunda juventud. Su hermano José Antonio se ocupó de difundir la poesía de  Miguel y  de dedicar un estupendo disco, donde recita y pone música a poemas de su hermano, de sus amigos poetas, y suyos también. El disco, que fue acompañado de gira teatral, se titula “Con la voz a cuestas”, editado por Prames, en formato disco-libro. Yo como soy labordetiano al cuadrado, por Miguel y José Antonio, hago mi pequeña antología, con dos poemas de Miguel, y con el poema-canción que le dedicó José Antonio.

  RETROSPECTIVO EXISTENTE (del libro Violento Idílico-1949).

  Me registro los bolsillos desiertos

para saber dónde fueron aquellos sueños.

Invado las estancias vacías

para recoger mis palabras tan lejanamente idas.

Saqueo aparadores antiguos,

viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,

estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato.

Pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba

no me explican donde fueron mis minutos

y aunque torturo los espejos

con peinados de quince años,

con miradas podridas de cinco años

o quizá de muerto,

nadie,

nadie me dice donde estuvo mi voz

ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía

esculpida en presurosos desayunos,

en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,

mientras los otoños sedimentaban

de pálidas sangres

las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios

guardan los subterráneos ángeles

nuestros restos de nieve nocturna atormentada?

¿Por qué vertientes terribles se despeñan

los corazones de los viejos relojes parados?

¿Dónde encontraremos todo aquello

que éramos en las tardes de los sábados,

cuando el violento secreto de la Vida

era tan sólo

una dulce campana enamorada?

Pues yo registro los bolsillos desiertos

y no encuentro ni un solo minuto mío

ni una sola mirada en los espejos

que me diga quién fui yo.

    Miguel Labordeta Subías-1949, Obras Completas. Colección Fuendetodos. Ediciones Javalambre. Nº 11. Zaragoza, 1972.

 SEVERA CONMINACIÓN DE UN CIUDADANO DEL MUNDO ( del poemario Epilírica-1961).

Mataos

Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna.

Si vuestra rabia es fuego que devora tal cielo

Y en vuestras almohadas crecen las pistolas:

destruíos aniquilaos ensangrentad

con ojos desgarrados los acumulados cementerios

que bajo la luna de tantas cosas callan

pero dejad tranquilo al campesino

que cante en las mañanas

el azul nutritivo de los soles.

Invadid con vuestro traquetreo

los talleres los navíos las universidades

las oficinas espectrales donde tanta gente languidece

triturad toda rosa hallad al noble pensativo

preparad las bombas de fósforo y las nupcias del agua con la muerte

que han de aplastar a las dulces muchachas paseantes

en esta misma hora que sonríe

por una desconocida ciudad de provincias

pero dejad tranquilo al joven estudiante

que lleva en su corazón un estío secreto.

Inundad los periódicos las radios los cines las tribunas

de entelequias estructuradas incompatibles

pero dejad tranquilo al obrero que fumando un pitillo

ríe con los amigos en aquel bar de la esquina.

Asesinaos si así lo deseáis

exterminaos vosotros: los teorizantes de ambas cercas

que jamás asiríais un fusil de bravura

pero dejad tranquilo a ese hombre tan bueno y tan vulgar

que con su mujer pasea en los económicos atardeceres.

Aplastaos pero vosotros

los inquisitoriales azuzadores de la matanza

los implacables dogmáticos de estrechez mentecata

los monstruosos depositarios de la enorme Gran Estafa

los opulentos energúmenos que en alza favorable de cotizaciones

preparáis la trituradora de los sueños modestos

bajo un hacha de martirios inútiles.

Pisotead mi sepulcro también

os lo permito si así lo deseáis inclusive y todo

aventad mis cenizas gratuitamente

si consideráis que mi voz de la calle no se acomoda a vuestros fines

suculentos.

Pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en una cuna

al campesino que nos suda la harina y el aceite

al joven estudiante con su llave de oro

al obrero en su ocio ganado fumándose un pitillo

y al hombre gris que coje los tranvías

con su gabán roído a la seis de la tarde.

Esperad otra cosa.

Los parieron sus madres para vivir con todos

y entre todos aspiran a vivir tan sólo esto

y de ellos ha de crecer

si surje

una raza de hombres con puñales de amor inverosímil

hacia otras aventuras más hermosas.

Miguel Labordeta Subías-1961.Obras Completas. Colección Fuendetodos, nº 11.Zaragoza, 1972.

El POETA, (canción de José Antonio Labordeta.: “A Miguel, mi hermano”).

El quiso ser

palabra sobre el río al amanecer

y caminó

por viejas esperanzas

que nadie entendió.

Dejo después

la mano entre las manos y se nos marchó

con un suave silencio

que el viento rompió.

   Su gesto fue

   dolido, por el caminar

   entre yermos y piedras 

   y un extenso erial.

Su voz se ató

al yermo del paisaje y a la sangre en flor.

Se hizo pared

allí donde los muros cayeron tras él.

Su soledad

abrió por los caminos la necesidad

que levanta a los hombres

a la libertad.

   Caminos son 

   abiertos por su fuerte voz

   lanzada contra cierzo y sol

   y contra tantos siglos de dolor.

Del disco de José Antonio Labordeta de 1977 “Labordeta en directo”. Fonomusic.

También aparece en su libro de poemas “Poemas y canciones”, Colección El Bardo, Editorial Lumen, 1976.

Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

 

Je l’aime à mourir, Francis Cabrel

Moi je n’étais rien
Et voilà qu’aujourd’hui
Je suis le gardien
Du sommeil de ses nuits
Je l’aime à mourir

Vous pouvez détruire
Tout ce qu’il vous plaira
Elle n’a qu’à ouvrir
L’espace de ses bras
Pour tout reconstruire
Pour tout reconstruire
Je l’aime à mourir

Elle a gommé les chiffres
Des horloges du quartier
Elle a fait de ma vie
Des cocottes en papier
Des éclats de rire

Elle a bâti des ponts
Entre nous et le ciel
Et nous les traversons
À chaque fois qu’elle
Ne veut pas dormir
Ne veut pas dormir
Je l’aime à mourir

Elle a dû faire toutes les guerres
Pour être si forte aujourd’hui
Elle a dû faire toutes les guerres
De la vie, et l’amour aussi

Elle vit de son mieux
Son rêve d’opaline
Elle danse au milieu
Des forêts qu’elle dessine
Je l’aime à mourir

Elle porte des rubans
Qu’elle laisse s’envoler
Elle me chante souvent
Que j’ai tort d’essayer
De les retenir
De les retenir
Je l’aime à mourir

Pour monter dans sa grotte
Cachée sous les toits
Je dois clouer des notes
À mes sabots de bois
Je l’aime à mourir

Je dois juste m’asseoir
Je ne dois pas parler
Je ne dois rien vouloir
Je dois juste essayer
De lui appartenir
De lui appartenir
Je l’aime à mourir

Elle a dû faire toutes les guerres
Pour être si forte aujourd’hui
Elle a dû faire toutes les guerres
De la vie, et l’amour aussi

Moi je n’étais rien
Et voilà qu’aujourd’hui
Je suis le gardien
Du sommeil de ses nuits
Je l’aime à mourir

Vous pouvez détruire
Tout ce qu’il vous plaira
Elle n’aura qu’à ouvrir
L’espace de ses bras
Pour tout reconstruire
Pour tout reconstruire
Je l’aime à mourir

TRADUCCIÓN

La quiero a morir

Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán

y hoy soy el guardián de sus sueños de amor

La quiero a morir

Podéis destrozar todo aquello que veis

porque ella de un soplo lo vuelve a crear

como si nada, como si nada

La quiero a morir

Ella borra las horas de cada reloj

me enseña a pintar transparente el dolor

con su sonrisa

Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí

y me cose unas alas y me ayuda a subir

a toda prisa, a toda prisa

La quiero a morir

Conoce bien cada guerra

cada herida, cada sed

conoce bien cada guerra

de la vida y del amor también

Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir

en un bosque de lápices se apodera de mí

La quiero a morir

Y me atrapa en un lazo que no aprieta jamás

como un hilo de seda que no puedo soltar

no quiero soltar, no quiero soltar

La quiero a morir

Cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar

dos espejos de agua encerrada en cristal

La quiero a morir

Sólo puedo sentarme, solo puedo charlar

sólo puedo enredarme, solo puedo aceptar

ser sólo suyo, sólo suyo

La quiero a morir

Conoce bien cada guerra

cada herida, cada sed

conoce bien cada guerra

de la vida y del amor también

Y yo que hasta ayer sólo fui un holgazán

y hoy soy el guardián de sus sueños de amor

La quiero a morir

Podéis destrozar todo aquello que veis

porque ella de un soplo lo vuelve a crear

como si nada, como si nada

La quiero a morir.

Estudié francés en el colegio, en el instituto y en la universidad. Luego, lo sustituí por la lengua de Shakespeare por motivos prácticos, como trabajo, viajes… y el francés quedó ahí, a medio camino entre el recuerdo y el olvido. A temporadas intento retomarlo. Confieso que odio su gramática, sus verbos endiablados y, sobre todo, sus acentos, pero no me puedo resistir a su musicalidad y romanticismo. Todo suena mejor en francés y, el amor… también. Supongo que por ello de vez en cuando escucho una y otra vez unas cuantas canciones que, aunque algo antiguas, para mí representan la atemporalidad del amor.

Esta canción de Francis Cabrel fue lanzada en 1979 y, aunque ha sido traducida al español, (texto que incluyo)  e interpretada por varios cantantes, ninguna versión transmite la emoción como lo hace la francesa.

Nos habla del amor perfecto, puro, aquel que te transporta a un lugar donde solo existen los amantes y donde no hay peligro, dificultad ni obstáculo que no se pueda superar. Encontramos una amada profundamente vital, a la que el dolor del pasado ha fortalecido y, en cuyos ojos su amante se refleja. Ella ha construido un tiempo y un espacio propios donde no dudaríamos en perdernos, por lo menos yo.

Para los que se animen a dejarse llevar aquí está la canción original, letra incluida.

Patricia Chavarrías (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

 

ODA A LA VACUNA

(…)

 Un pueblo inteligente y numeroso               

el lugar ocupó de los desiertos,                     

y los vergeles de Pomona y Flora                 

a las zarzas incultas sucedieron.                    

No más allí con sanguinarios ritos     65       

el nombre se ultrajó del Ser Supremo,                      

ni las inanimadas producciones                     

del cincel, le usurparon nuestro incienso;                 

con el nombre español, por todas partes,                  

la luz se difundió del evangelio,        70       

y fue con los pendones de Castilla                 

la cruz plantada en el indiano suelo.             

Parecía completa la grande obra                   

de la real ternura; en lisonjero                       

descanso, las nacientes poblaciones   75       

bendecían la mano de su dueño,                    

cuando aquel fiero azote, aquella horrible                

plaga exterminadora que, del centro             

de la abrasada Etiopía transmitida,                

funestó los confines europeos,           80       

a las nuevas colonias trajo el llanto               

y la desolación; en breve tiempo,                  

todo se daña y vicia; un gas impuro              

la región misma inficionó del viento;                        

respirar no se pudo impunemente;     85       

y este diáfano fluido en que elementos                      

de salud y existencia hallaron siempre                      

el hombre, el bruto, el ave y el insecto,                     

en cuyo seno bienhechor extrae                     

la planta misma diario nutrimento,    90       

corrompiose, y en vez de dones tales,                       

nos trasmitió mortífero veneno.                    

Viéronse de repente señalados                       

de hedionda lepra los humanos cuerpos,                   

y las ciudades todas y los campos     95       

de deformes cadáveres cubiertos.                  

No; la muerte a sus víctimas infaustas                      

jamás grabó tan horroroso sello;                   

(…)

De la marina costa a las ciudades,     105     

de los poblados pasa a los desiertos              

la mortandad; y con fatal presteza,                

devora hogares, aniquila pueblos.                 

El palacio igualmente que la choza               

se ve de luto fúnebre cubierto;           110     

perece con la madre el tierno niño;               

con el caduco anciano, los mancebos.                       

Las civiles funciones se interrumpen;                        

el ciudadano deja los infectos                        

muros; nada se ve, nada se escucha,  115     

sino terror, tristeza, ayes, lamentos.               

¡Qué de despojos lleva ante su carro             

Tisífone! ¡Qué número estupendo                 

de víctimas arrastran a las hoyas                   

la desesperación y el desaliento!        120     

¡Cuántos a manos mueren del más duro                   

desamparo! Los nudos más estrechos                       

se rompen ya: la esposa huye al esposo,                   

el hijo al padre y el esclavo al dueño.                       

¡Qué mucho si las leyes autorizan     125     

tan dura división!… Tristes degredos,                       

hablad vosotros; sed a las edades                  

futuras asombroso monumento,                     

del mayor sacrificio que las leyes                 

por la pública dicha prescribieron;     130     

vosotros, que, en desorden espantoso,                      

mezclados presentáis helados cuerpos,                     

y vivientes que luchan con la Parca,             

en cuyo seno oscuro, digno asiento               

hallaron la miseria y los gemidos;     135     

mal segura prisión, donde el esfuerzo                       

humano, encarcelar quiso el contagio,                      

donde es delito el santo ministerio                

de la piedad, y culpa el acercarse                  

a recoger los últimos alientos 140     

de un labio moribundo, donde falta               

al enfermo infelice hasta el consuelo            

de esperar que a los huesos de sus padres,                

se junten en el túmulo sus huesos.

(…)

    Carlos manda; y al punto una gloriosa                  

expedición difunde en sus inmensos 190     

dominios el salubre beneficio                        

de aquel grande y feliz descubrimiento.                    

Él abre de su erario los tesoros;                     

y estimulado con el alto ejemplo                   

de la regia piedad, se vigoriza            195     

de los cuerpos patrióticos el celo.                  

Él escoge ilustrados profesores                     

y un sabio director, que, al desempeño                      

de tan honroso cargo, contribuyen                 

con sus afanes, luces y talento.          200     

¡Ilustre expedición! La más ilustre                

de cuantas al asombro de los tiempos                       

guardó la humanidad reconocida;

(…)

Y a ti, Balmis, a ti que, abandonando                        

el clima patrio, vienes como genio                

tutelar, de salud, sobre tus pasos,                  

una vital semilla difundiendo,                       

¿qué recompensa más preciosa y dulce         305     

podemos darte? ¿Qué más digno premio                  

a tus nobles tareas que la tierna                     

aclamación de agradecidos pueblos              

que a ti se precipitan? ¡Oh, cuál suena                      

en sus bocas tu nombre!… ¡Quiera el Cielo,  310     

de cuyas gracias eres a los hombres              

dispensador, cumplir tan justos ruegos;                    

tus años igualar a tantas vidas,                      

como a la Parca roban tus desvelos;              

y sobre ti sus bienes derramando       315     

Con largueza, colmar nuestros deseos!          

(Andrés Bello, 1804)    

 

            El poeta  Andrés Bello (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago de Chile, 15 de octubre de 1865), maestro de Simón Bolívar y héroe de la Independencia Venezolana, compuso la Oda a la vacuna en diciembre de 1806.

            La pandemia a que hace se hace referencia en el poema es la viruela, que venía asolando Europa desde finales del XVIII, pero sus efectos se devastadores se parecen mucho a lo que estamos hoy viviendo. El objetivo de esta oda es loar la campaña de vacunación antivariólica que España lideró en las colonias hispanoamericanas, financiada por la corona. Carlos IV había visto a su esposa, María Luisa de Parma, contraer esa misma enfermedad, que dejó marcado todo su cuerpo.

            Por este motivo, impulsó lo que se considera la primera campaña de salud pública del mundo siguiendo los avances más pioneros en el momento, las investigaciones de Edward Jenner (1749-1823), y enviando al Nuevo Mundo los preciados “viales” en una expedición a cargo del médico Francisco Javier Balmis (en su honor, la campaña contra la COVID-19 recibió el nombre clave de “Operación Balmis”). Dejaremos ahora de lado el espinoso dilema ético de usar como viales a niños huérfanos -alguno de tres años- que son inoculados con la infección de otros niños en una cadena que ha de prolongarse en un penoso viaje en barco. Eran otros tiempos.

            En España, el médico Francisco Piguillem (1770-1826) fue el primero en vacunar a tres niños (en 1800) con pus vacuno remitido desde París, y eso es solo un año después de que se publicaran aquí los primeros trabajos científicos. Barcelona y Madrid prepararon vacunaciones masivas desde ese año y para el otoño y el invierno de 1801, setenta localidades de Aragón ya vacunaban (solo en Zaragoza, más de 1000 personas recibieron la dosis con resultado favorable) verificando el nombre del vacunado, el de sus padres, la fecha de aplicación y su seguimiento. La experiencia española, pues, podía exportarse con éxito.

            En este poema, verás el contraste entre la descripción del paraíso terrenal americano y los efectos de una enfermedad importada que infecta el aire, y también la restitución del optimismo que, como es lógico en un pensador ilustrado como Bello, solo puede llegar a través del uso de la ciencia y la razón. En la oda también se aprecia la estrecha relación entre el progreso médico y el progreso económico, única forma de alcanzar la prosperidad en tiempos de crisis. ¿Pero qué hacer cuando la fuente de la vida es la que te mata?

                        un gas impuro             

                        la región misma inficionó del viento;                        

                        respirar no se pudo impunemente;        

 

            Como ocurre en la actual pandemia, la enfermedad no entiende de clases sociales (“el palacio igualmente que la choza”), y es la vacuna la que cura al enfermo, y el enfermo el que cura la economía. Oponerse a la vacuna conduce al desastre. Sin vacuna, solo nos queda… la prevención. Es la descripción de estas medidas y sus secuelas (distancia social, higiene, confinamiento, separación familiar, desamparo, paralización de actividades lúdicas y laborales, prohibición incluso de velar a los muertos) lo que hace este poema extrañamente actual. ¿Cómo no pensar en las imágenes aéreas de las fosas de los desmesurados cementerios de Brasil al leer la descripción de las “hoyas” que hace Bello? ¿Cómo no recordar las residencias y  las unidades de UCI cuando se relata el aislamiento en esos “degredos”?

            mal segura prisión, donde el esfuerzo                       

            humano, encarcelar quiso el contagio,

            Hay otro fragmento interesante en esta oda: ¿Qué dirán a sus hijos los supervivientes a la pandemia? Que lo único que la derrotó fue una eficaz política sanitaria con leyes casi inhumanas, pero necesarias:  “¡Qué mucho si las leyes autorizan / tan dura división!… “

            La esperanza llegó a los enfermos de esa pandemia desde el conocimiento y la razón. Ahora que empezamos a ver la luz al final del túnel y nos asomamos a la “nueva normalidad” te presentamos un poema que, pese a escribirse hace más de doscientos años, nos ayudará a poner en su sitio situaciones muy recientes. Y es que, pese a que creemos que vivimos en los tiempos más terribles, no hay como volver la vista atrás y tomar conciencia de que los males que hoy asolan a la Humanidad: guerras, hambre, desastres naturales, epidemias… nos han acompañado desde siempre, pero hemos sobrevivido. No todo tiempo pasado fue mejor. Afortunadamente, los continuos avances, ahora y entonces, invitan al optimismo.

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

 

A vegades és necessari i forçós
que un home mori per un poble,
però mai no ha de morir tot un poble
per un home sol:
recorda sempre això, Sepharad.
Fes que siguin segurs els ponts del diàleg
i mira de comprendre i estimar
les raons i les parles diverses dels teus fills.
Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats
i l’aire passi com una estesa mà
suau i molt benigna damunt els amples camps.
Que Sepharad visqui eternament
en l’ordre i en la pau, en el treball,
en la difícil i merescuda
llibertat.

(Salvador Espriu)

En esta ocasión vamos a recuperar para nuestra sección la voz lírica de Salvador Espriu, uno de los grandes poetas del pasado pero próximo siglo XX, miembro fundador de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana. De férrea formación académica (se licenció en Derecho e Historia Antigua). Sus conocimientos respecto de las tradiciones literarias antiguas (estudió lenguas clásicas y egiptología) influyeron de manera determinante en su obra, tal y como deja vislumbrar el poema que hemos elegido en esta ocasión, originalmente compuesto en lengua catalana, del que facilitamos su traducción, gracias a otra gran voz poética, la de José Agustín Goytisolo.

A veces es necesario y forzoso
que un hombre muera por un pueblo,
pero jamás ha de morir todo un pueblo
por un hombre solo:
recuerda siempre esto, Sepharad.
Haz que sean seguros los puentes del diálogo
y trata de comprender y de estimar
las diversas razones y hablas de tus hijos.
Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados
y el aire pase como una mano extendida,
suave y muy benigna sobre los anchos campos.

Que Sepharad viva eternamente
en el orden y en la paz, en el trabajo,
en la difícil y merecida
libertad.

Sepharad es un viaje hacia nuestras raíces culturales, hacia esa diversidad que nos singulariza como pueblo. Una península ibérica entendida como una mezcla de civilizaciones, de ahí el título del texto, tomado de la denominación que los judíos sefardíes daban a nuestras hispánicas tierras.

Sepharad, nombre de mítica ciudad que aparece en él Génesis bíblico, otra de las amadas lecturas de Espriu, quien con estos versos originalmente escritos en Catalán nos habla de un problema de nuestra actualidad: la politización de la lengua. La perversión del uso de un elemento esencial para la comunicación humana. La lengua entendida no como un puente que hermane a los seres humanos, sino como un muro infranqueable que los separa.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Castellana y Literatura)

 

LEJANÍA

Hace tiempo que no me acaricias,

tanto,

que no recuerdo si algún día

llegaste a hacerlo.

(Sara Búho)

Artísticamente conocida como Sara Búho, esta poeta gaditana, más precisamente de La Línea de la Concepción, y nacida en 1991, es una de las principales escritoras de la nueva poesía urbana escrita por mujeres. Su nombre artístico viene de la combinación de sus dos apellidos: Bueno y Hormigo. Sara se graduó en Derecho por la Universidad de Sevilla y cursó un máster en Marketing Digital y Comercio Electrónico.

Como comentó en una entrevista que escuché hace tiempo en la radio, Sara empezó a compartir sus poemas en un blog en 2005, siendo para ella una manera de expresar sus sentimientos desde niña puesto que se considera una persona con cierta dificultad a la hora de comunicarse. Sin embargo, su poesía es muy directa y es muy aclamada debido a la gran cantidad de seguidores que tiene en redes sociales. Cuenta a día de hoy con 411.000 seguidores en Instagram.

Tras publicar tres libros, La Ataraxia del corazón en 2016, Y yo a ti en 2017 y La inercia del silencio en 2019, acaba de publicar su último poemario: Fragilidades, del cual he seleccionado mi propuesta de poema para esta semana: “Lejanía”.

¿Y por qué este poema de tantos publicados y compartidos por Sara? Supongo que las fechas a las que nos acercamos, me hacen recordar, una vez más, la ausencia de los que se fueron y desgraciadamente ya no están. Me siento identificada con esa sensación de vacío, frío, y me produce nostalgia recordar esos abrazos cálidos de mis seres queridos. 

La poesía de Sara es una poesía cercana, con la que todos nos podemos sentir identificados en algún momento de nuestras vidas y su temática es variada y no siempre con motivos de tristeza. Os dejo otro poema que me gusta mucho y os animo a que disfrutéis de la magia que ella es capaz de crear con tan pocas palabras. Tiene la habilidad de llegar al fondo de la piel y emocionar sin previo aviso.

Cristina Lavilla (Departamento de Inglés)

 

«Tú me abandonarás en primavera» 

Fue indirectamente como me interesé por la poesía de Antonio Gala. Entre 1997 y 2002 emitían «La noche abierta», un programa de entrevistas muy personales presentado y dirigido por el humorista Pedro Ruiz, en La2 de Televisión Española. Quizás alguien lo recuerde porque invitaban a cinco estudiantes de periodismo, que se ganaban el derecho a formular una pregunta al invitado si conseguían adivinar un gazapo introducido a propósito por el presentador y el entrevistado.

Entre las intervenciones musicales que aparecían en el programa, algunas eran de Clara Montes, una artista madrileña con alma gaditana, ya que allí ha pasado gran parte de su vida. Clara tiene una voz tan personal, que cuando la escuchas por primera vez y te gusta, la reconocerás siempre.

En esa intervención musical, Clara interpretó el tema «En una barca», que trata sobre los sueños y la libertad, y te crea un nudo en el estómago, pensando en la cantidad de personas que mueren en el mar buscando una vida mejor.

En una barca lleva una perla blanca,

y dicen las olas que es perla sin rey que el corazón le arranca,

soy almirante en una barca errante,

a golpe de remo me nombro yo rey

yo soy un rey emigrante.

Y ahora soy un monarca

mi reino está en mi barca,

navega una perla blanca y su rey

sobre el azul de los mares

el mismo azul de mis penas,

el mismo azul de mis venas,

el mismo azul de mi techo,

el mismo azul de mi lecho.

Desde el norte hasta el sur

desde oriente hasta poniente

traslado mi villa y corte a la vez

bajo el temblor de los vientos.

Claros los sentimientos que envuelven mi corona,

bahía de otra persona querer mi mascarón de proa

el espíritu de mi tiempo remanso en la tormenta.

El único ser que calienta,

el único que cuenta.

En una barca lleva una perla blanca…

Y allá cada cual con su ley,

que yo soy rey por un día,

allá cada cual con su ley,

que yo me debo a la mía.

En unas vacaciones en Conil (Cadiz), tuve la enorme suerte de poder escuchar a Clara Montes en directo, y decidí comprar algo de su discografía. Es en ese momento cuando supe que uno de los primeros trabajos musicales de Clara Montes eran sonetos de amor de Antonio Gala hechos canción.

A este soneto quería llegar y propongo como poema de la semana, titulado «Tú me abandonarás en primavera»:

Tú me abandonarás en primavera,

cuando sangre la dicha en los granados

y el secadero, de ojos asombrados,

presienta la cosecha venidera.

Creerá el olivo de la carretera

ya en su rama los frutos verdeados.

Verterá por maizales y sembrados

el milagro su alegre revolera.

Tú me abandonarás. Y tan labriega

clareará la tarde en el ejido,

que pensaré: es el día lo que llega.

Tú me abandonarás sin hacer ruido,

mientras mi corazón salpica y juega

sin darse cuenta de que ya te has ido.

Para terminar, ya que he observado que hay personas en el Centro a los que subyuga todo lo relacionado con García Lorca, os diré que uno de los últimos trabajos de Clara Montes es una adaptación teatral de una novela, «Los amores oscuros» de Manuel Francisco Reina, sobre el último amor de Federico García Lorca.

Isaac Cuesta (Departamento de Física y Química)

 

HIPHOPTEROS

Que sí. Que a un servidor le encanta Lorca y, en definitiva, todo lo que rodea a su generación en materia del arte de la trova. Que, aunque solo sea para añadir picante a las inocuas (¿o eran más bien inicuas?) discusiones literarias del Departamento de Lengua, declaro y postulo que el 27 le da cien vueltas gongorinas al 98 en el campo de la lírica. Por supuesto, si de Lorca hablo, no puedo evitar acordarme de los candidatos a bachiller que leen, analizan y estudian el consabido “Romancero Gitano”, del señor antes mencionado. Una belleza para todos los sentidos: personalmente, recomiendo tomar el AVE hasta Granada y fundirse con el alma lorquiana hojeando sus poemarios a la sombra de unos naranjos en la Alhambra (o, mejor aún, en una terracita, caña y tapa de por medio). Eso sí: la bromita barata no sale…

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De cualquier forma, lo mismo da, porque justamente de este libro y de este autor no voy a hablar hoy. Con el no contexto de las no fiestas de los no Pilares en el no horizonte, lo que me llama es la tremenda filosofía contenida en una letra que haría las delicias de todo un premio Nobel como Juan Ramón Jiménez (ni para ti ni para mí: lo dejamos en el 14). Me refiero a la jota, claro está.

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No les voy a engañar. Quizá sea el espíritu de jolgorio de la jota, los aires del cierzo que vienen del oeste o las ganas de fandango contenido que todos tenemos (a ver si el bicho este fenece de una santa vez), pero lo primero que me ha venido a la mente cuando he recibido este encargo han sido las jotas de picadillo. O sea, esas populares composiciones de tonadilla fácil y pegadizo ritmo que, digamos, poseen un trasfondo ideal para malpensados. Aunque, para ser honestos, no difieren gran cosa de la temática del actual rap… En realidad, serían las batallas de gallos de nuestros abuelos:

Si te estás quedando tuerto…

¿por qué tantas pretensiones…

si te estás quedando tuerto;

si en la bragueta no tienes…

más que un pajarico muerto?

 

Este pajarico canta

cuando le dicen piropos…

este pajarico canta.

Pero, estando tú delante,

se acuesta y no se levanta.

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Es que… la morriña del periodo pilaresco me lleva a añorar esos cantos a Aragón y a la libertad que recitaban año tras año José Antonio Labordeta y Joaquín Carbonell. Por desgracia ya no están (¡con la falta que nos harían en este loco mundo!), pero su música es eterna. Me salgo de la tangente para variar el “Somos” y el “Canto a la libertad”, y me quedo con una fusión de jota y blues que no tiene desperdicio: “Zarajota blues”. Disfrútenla.

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Tres cosas encontrarás

si en Zaragoza te metes;

tres cosas encontrarás:

la envidieta, la locura

y un poco de libertad.

Que no cambian de chaqueta.

En Aragón hay tres cosas

que no cambian de chaqueta:

Buñuel, Francisco de Goya…

y la voz de Labordeta.

 Referencias: “Romancero gitano”, de Federico García Lorca; “Zarajota blues”, de La Bullonera.

Vídeo: https://youtu.be/3sU-7XWY8d0

Autoría: Pseudópodo (Depto. de Lengua y Literatura).

POR TIERRAS DE ESPAÑA

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El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
¿no fue por estos campos el bíblico jardín?:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.

                                             (Antonio Machado)

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Se habla mucho de España, últimamente. En muchos lugares y ámbitos para alabar y enorgullecerse de este concepto, en otros para criticarlo o ponerlo en entredicho.  No quiero referirme ahora al origen etimológico del término ni siquiera al inicio del ente político o del Estado Español como tal, sino a ese sentimiento noventayochista que buscó un replanteamiento, una nueva visión de lo que estoy comentando. Algo que tendría un carácter mucho más actual de lo que pensamos.

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Esta elección viene apoyada además, por las palabras de una figura como la de Machado o mejor dicho, Machado supone una base fundamental para  conocer el “corazón” de España.

Si preguntáramos a viajeros, turistas, y a buen seguro intelectuales extranjeros, muchos nos responderían que el gran representante del alma española, sería Lorca. El poeta más emblemático, la “quintaesencia de lo español”, pero ¿no sería una parte por el todo? En el fondo el Lorca “más jondo” (en realidad hay  “muchos Lorcas”), representaría  la idea más difundida de lo español. ¿Es menos “auténtico” por eso?, evidentemente no, pues esa España existe, pero ¿define bien al resto?

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Sin embargo, el poema que he elegido es de Machado. Un andaluz como Lorca, pero que vivió en Castilla y se enamoró de ella. Castilla curiosamente se convierte entre los noventayochistas en algo parecido a lo que Andalucía sería para la visión idealizada de muchos extranjeros. Es decir, la esencia de España.

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Realmente Machado no nos está hablando de un lugar en concreto, de un territorio determinado, sino de un país, una tierra genérica que podría sugerirnos no solo Castilla, sino esa España interior, esa España vaciada, profunda y quizá alejada de otras idealizaciones ¿o no?

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El presente poema en cualquier caso, nos habla de un sentimiento muy actual. Una sobreexplotación de los recursos naturales, no tanto en el moderno sentido “ecologista”, sino en una especie de causa-efecto, de “venganza de la Naturaleza” o incluso de “castigo bíblico” por haber esquilmado de forma inconsciente los frutos que ésta brindó. Nos apunta, quizá, una explicación de la pobreza (no solo económica sino también moral) de aquellos nativos de esas tierras que ignorando una serie de “leyes naturales” se han convertido en depredadores sin conciencia que se han labrado su miserable destino,  un destino de retroceso.

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Curiosamente Machado, está relacionando a los antepasados de estos hombres que abandonaron su tierra, que emigraron, con la ganadería, ¿recuerdos quizá de la crítica ilustrada hacia la Mesta?

Sabemos por supuesto que la ganadería es una de las bases del mundo rural, que fijan población (aun teniendo en ocasiones carácter itinerante) o hacen viajar y/o volver a ciertas comarcas de esa España interior.

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Por tanto una lectura actual no vendría tanto por esa dualidad, esa rivalidad casi bíblica entre agricultura (o silvicultura) y ganadería, sino entre crecimiento sostenible y rapiña inconsciente que puede conducir finalmente a una pobreza moral y económica si todavía seguimos anclados en ciertos planteamientos.

Selección y reseña: Pedro Vizcaíno (Departamento de Geografía e Historia)

LA POESÍA DE LA SEMANA

¡SUNION!

¡Sunion! Te evocaré de lejos con un grito de alegría,
a ti y a tu sol leal, rey de la mar y el viento:
por tu recuerdo, que me eleva, feliz de sal exaltada,
con tu mármol absoluto, noble y antiguo yo como él.
¡Templo mutilado, desdeñoso de las otras columnas
que en el fondo de tu salto, bajo la ola risueña,
duermen la eternidad! Tú velas, blanco en la altura,
por el marinero, que por ti orienta su rumbo;
por el ebrio de tu nombre, que a través del desnudo carrascal
viene a buscarte, extremo como la certeza de los dioses;
por el exiliado que a través de oscuras arboledas te vislumbra
súbitamente, ¡oh preciso, oh fantasmal!, y conoce
por tu fuerza la fuerza que lo salva de los golpes de fortuna,
rico de lo que ha dado, y en su ruina tan puro.

                        (Carles Riba, Elegías de Bierville, Traducción de Ramón Gallart)

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Carles Riba (1893-1959), poeta y traductor catalán de la primera mitad del siglo XX,  fue un granamante de la cultura clásica y también un prestigioso profesor de griego. Uno de sus mejores libros es Elegías de Bierville (1943), al que pertenece este bello y muy recomendable poema. A pesar del olvido generalizado que padece, la calidad como poeta de Riba es indiscutible, así como su independencia artística, aspecto muy destacable si consideramos que su vida transcurre en un entorno muy convulso desde el punto de vista político.  

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Para el autor, Sunion y en particular el templo de Poseidón representan la perennidad de la belleza,entendida esta no solo en su dimensión más clásica y trascendente, sino también de un modo un tanto personal. Obsérvese cómo el sujeto poético evoca con un grito de alegría la presencia de un recuerdo tan particular como es la visión de un templo casi totalmente destruido. En este sentido, es muy significativa la identificación del autor con el mármol noble y antiguo, a pesar de su estado ruinoso. Ambos conservan su dignidad y belleza, aunque esta quede anegada, en parte, por las aguas, por el mar, sepulcro del tiempo en la poesía de Riba. En la pugna entre el arte y el tiempo, las columnas se muestran desafiantes ante la naturaleza, ante los terremotos, ante el viento, elementos naturales que acaban supeditados a la arquitectura, magna creación del ser humano. El mar cumple la misión de guardián de las columnas que ya han sucumbido al tiempo,  mientras las otras, representantes del arte más fuerte que la naturaleza, resisten.  

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Habitualmente se suele relacionar el poema con las circunstancias vitales de Riba, en particular con su exilio tras la Guerra Civil, sin embargo, desde mi punto de vista, el exilio que  expresa el autor es más interior, más espiritual. En este sentido y a modo de ejemplo, podemos observar que el marinero utiliza como faro de referencia el bello templo, como si el autor, exiliado al igual que el marinero, también pudiera encontrar un cierto consuelo en la belleza de sus recuerdos, sacudidos por las olas, por el viento, por el paso del tiempo.

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El lector que sepa valorar estos versos se situará cerca de la belleza, de lo clásico, de lo ejemplar, de lo sugerente, lejos de la superficialidad del fraude postmoderno.

Selección y reseña: Javier Ochoa (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Sulema

Pitingo

https://www.youtube.com/watch?v=U8YyPtja50o

Cuando Sulema camina,
El polvo de sus sandalias
Levanta el siroco isleño
Desde su casa a mi casa,
Desde su alma a mi alma.

Es la nube volandera
Que llega hasta las Canarias,
Es la triste mensajera
Del destierro que la embarga,
Es la triste mensajera
De las penas de su alma.

En el cielo la Luna
Enamora una estrella,
Sueña, Sulema, sueña,
Que aquella luna que besa su cara
Besa la tierra donde naciera.

Cuando Sulema amasa el pan,
Va floreciendo la libertad,
Cuando Sulema baila al compás,
Sale la Luna en el Sáhara,

Cuando Sulema riega el plantal,
Va floreciendo la libertad,
Cuando Sulema sueña en la paz,
Sale la Luna en el Sáhara.

Sulema vive en Tinduf,
A la sombra de una jaima,
Tiene la piel de aceituna
Y los ojos de melaza,
Tiene la piel de aceituna
De las mujeres del Sáhara.

Sulema reza en las noches
Y espera en las madrugadas
A que venga su querer
Que se enamoró del alba,
A que venga su querer,
La llama de su esperanza.

En el cielo la Luna
Enamora una estrella,
Sueña, Sulema, sueña,
Que aquella luna que besa su cara
Besa la tierra donde naciera.

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Hace unos días se celebró el día de Canarias, tierra donde nací y que hace que de vez en cuando sienta “magua” (nostalgia) por ver sus paisajes, su agitado mar y sus gentes, especialmente, a la familia. Sin embargo, si hay algo que caracteriza a cualquier pueblo y que te hace sentirlo más cerca, es su música. El folclore canario rico y variado se forja a partir de los antiguos pobladores, los guanches, pero ha ido siendo enriquecido por la confluencia de diferentes culturas llegadas a las islas tras la conquista, reconociéndose  influencias de los portugueses y centroeuropeos. Además,  la ubicación geográfica de las islas, en el noroeste de África, en frente de la costa del sur de Marruecos y del norte del Sáhara Occidental, ha propiciado que a lo largo de los siglos recalaran en el archipiélago influencias europeas, americanas y africanas, es por ello que la música de las islas está impregnada de ritmos de estas tierras lejanas, enriqueciendo sus sonidos con instrumentos como la mandolina, de origen europeo, el cuatro venezolano, procedente de Latinoamérica, o el «bucio«, instrumento de ascendencia aborigen (raíz africana). Además, es importante mencionar la adaptación y creación de nuevos instrumentos de origen íntegramente canario, como es el caso del timple.

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Actualmente en las islas podemos encontrar numerosos grupos folclóricos que dan a conocer el bagaje musical del archipiélago, el grupo que hoy me gustaría darles a conocer es Mestisay,  un grupo formado en 1978 a partir de un conjunto de personas interesadas en el folclore y la música popular canaria. Desde entonces, ha tocado varios géneros y estilos musicales, pero siempre conservando la esencia de las islas, con melodías enriquecidas con variedad de instrumentos, donde toma especial protagonismo la percusión, cuyos ritmos te envuelven y trasladan a las raíces de las distintas culturas que han dejado parte de su legado musical en las islas.

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Sulema, la canción que he elegido, habla de una realidad, que aunque no toca de lleno al pueblo canario, por la cercanía geográfica al Sáhara no puede pasar inadvertida. Nos traslada a Tinduf, región que limita con Marruecos al oeste, con el Sáhara Occidental al suroeste y Mauritania al sur, un lugar donde se ubican los campamentos de refugiados del Sáhara Occidental. Es una canción que me parece tremendamente esperanzadora y alegre, con toques de lucha y perseverancia, que recuerda la conexión que tenemos con el continente africano, tanto por nuestras raíces bereberes como por la calima que visita las islas cada cierto tiempo (reflejado en el polvo de las sandalias de Sulema), todo ello envuelto en ritmos que nos trasladan a la tierra y que nos llevan a mover irremediable los pies, y a darnos cuenta que las aspiraciones y sueños son compartidos por toda la humanidad, independientemente de dónde se encuentre los ojos que miran a la luna. Espero que la disfrutes.

Selección y reseña: Ana Palmero.

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LAS CONCHAS

Cada concha incrustada
En la gruta donde nos amamos,
Tiene su particularidad.

Una tiene la púrpura de nuestras almas,
Hurtada a la sangre de nuestros corazones,
Cuando yo ardo y tú te inflamas;

Esa otra simula tus languideces
Y tu palidez cuando, cansada,
Me reprochas mis ojos burlones;

Esa de ahí imita la gracia
De tu oreja, y aquella otra
Tu rosada nuca, corta y gruesa;

Pero una, entre todas, es la que me turba.

(Paul Verlaine)

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Casi nos despedimos, faltando una semana lectiva para la conclusión del curso, con un poeta del que, por ahora, y si mi memoria no me falla, no hemos publicado nada en esta sección: Paul Verlaine. Considerado uno de los padres del Modernismo, el poema seleccionado es una clara muestra, no exenta de humor, de ese erotismo que desprendía este movimiento literario en, sobre todo, su derivación hacia los voluptuosos corredores del decadentismo.

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El autor de los Poemas saturnianos, que en España tradujera el gran Emilio Carrere, transforma la gruta en un singular «locus amoenus» donde la concha se transforma en objeto evocador, bien de los apasionados mundos interiores de los amantes, bien de sus más terrenales exterioridades.

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Pero, el verlainiano (valga la palabra) toque radica en ese verso final, que cierra con picardía los cuatro tercetos anteriores, si bien pertenece al terreno del comedimiento, la fineza y la galantería.

Lean y disfruten de esta pequeña pieza de orfebrería, bien en su válida traducción, bien en su sonora lengua original: el francés, que como cierre de oro tengo a bien reproducir.

LES COQUILLAGES

Chaque coquillage incrusté
Dans la grotte où nous nous aimâmes
A sa particularité.

L’un a la pourpre de nos âmes
Dérobée au sang de nos coeurs
Quand je brûle et que tu t’enflammes ;

Cet autre affecte tes langueurs
Et tes pâleurs alors que, lasse,
Tu m’en veux de mes yeux moqueurs ;

Celui-ci contrefait la grâce
De ton oreille, et celui-là
Ta nuque rose, courte et grasse ;

Mais un, entre autres, me troubla.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

“Mediterraneo” Joan Manuel Serrat

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Quizás porque mi niñez
Sigue jugando en tu playa
Y escondido tras las cañas
Duerme mi primer amor
Llevo tu luz y tu olor
Por dondequiera que vaya
Y amontonado en tu arena
Guardo amor, juegos y penas
Yo, que en la piel tengo el sabor
Amargo del llanto eterno
Que han vertido en ti cien pueblos
De Algeciras a Estambul
Para que pintes de azul
Sus largas noches de invierno
A fuerza de desventuras
Tu alma es profunda y oscura
A tus atardeceres rojos
Se acostumbraron mis ojos
Como el recodo al camino
Soy cantor, soy embustero
Me gusta el juego y el vino
Tengo alma de marinero
Qué le voy a hacer, si yo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo
Y te acercas, y te vas
Después de besar mi aldea
Jugando con la marea
Te vas, pensando en volver
Eres como una mujer
Perfumadita de brea
Que se añora y que se quiere
Que se conoce y se teme
Ay, si un día para mi mal
Viene a buscarme la parca
Empujad al mar mi barca
Con un levante otoñal
Y dejad que el temporal
Desguace sus alas blancas
Y a mí enterradme sin duelo
Entre la playa y el cielo
En la ladera de un monte
Más alto que el horizonte
Quiero tener buena vista
Mi cuerpo será camino
Le daré verde a los pinos
Y amarillo a la genista
Cerca del mar, porque yo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo

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Joan Manuel Serrat, ha sido y es un referente musical en nuestro país. Graduado como Ingeniero Agrónomo, su verdadera pasión era la guitarra, de la que se ha acompañado también en sus reivindicaciones políticas.

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Nacido en Barcelona en 1943, es conocido también como “El noi del poble sec” o el Nano. Fue uno de los pioneros de la Nova Cançó catalana y ha dedicado su vida a la música, llegando a convertirse en uno de los cantautores más populares, con obras tanto en castellano como en catalán. Galardonado con distintos premios musicales, como Latin Grammy y Premio Ondas a su trayectoria musical.

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En los años 70 todo cantante que se preciase debía ser además galán en alguna película romántica. De esta manera y con bastante talento además, Serrat tuvo su incursión en el mundo del cine, probablemente a consecuencia de algún contrato y con la finalidad de promocionar un disco que incluía entre sus temas, qué casualidad, el título de la película, y en la cual obviamente el actor cantaba sus canciones. Sirva de ejemplo su primera película “Palabras de amor” (1968). Tres o cuatro títulos completan su legado cinematográfico.

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Inspirado en poetas como Neruda, Machado o Rafael Alberti, sus canciones son un regalo para los oídos.
Con Mediterraneo consigue dar forma a la vez a una canción un poema y un himno. Qué bonitos versos para describir lo que ha significado y significa el mar Mediterráneo para él. Sus recuerdos de infancia y de juventud. Los míos también, pues yo también nací en el Mediterráneo y comparto ese agradable sentimiento de pertenecia a él. Su olor, su sabor salado, el frescor de sus aguas, el calor del fuego en las hogueras de San Juan. Qué bonito.

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Pero Mediterráneo es mucho más, aunque no se sabe con certeza, hay leyendas urbanas que afirman que compuso esta canción hacia finales de 1970 en un encierro en un monasterio catalán junto con otros
intelectuales, como protesta contra a la pena de muerte, en un momento político delicado. Podría inspirar el mar esa falta de libertad que corría por esos tiempos.

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A grandes rasgos, sin entrar en detalle, podemos decir que sus versos inspiran sentimientos de nostalgia
hacia el lugar que ha sido tan importante para él, su niñez y su “hacerse hombre”. Con su mar ha
compartido sus primeras experiencias y guarda mil recuerdos a los que acudir desde la distancia. Resalta su grandeza y su caracter histórico, distintos pueblos han estado y están ligados a él, desde Algeciras a Estambul, y sus aguas llevan un poco de cada uno de ellos. “Empujad al mar mi barca” como si de su cuerpo se tratase, no le importaría morir en él, pues es su mar añorado.

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La guitarra de Serrat convierte esta poesía en una canción preciosa que merece la pena disfrutar. Te va
cautivando con sus palabras y su melodía, emociona, despierta sentimiento. No pasa de moda, y como
dije al principio, es poesía, canción e himno.

Espero que os guste.

Alicia López Cerezuela (Departamento de Biología y Geología)

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LEOPOLDO MARIA PANERO (1948-2014)
A mi madre,
(reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia

tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida

por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con

empuñadura en forma de pato

y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra

y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema

(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

Poemas del manicomio de Mondragón, 1987

Correría el año ’95-96, cuando un profesor de la universidad, Túa Blesa, nos animaba
a acudir a una charla literaria que iba a dar el reconocidísimo Leopoldo Mª Panero. He
de admitir, que no me sonaba ni de lejos ni su nombre ni mucho menos su obra, pero
me pudo la curiosidad y el hecho de hacer algo “cultureta” que pegaba con ese estilo
de vida universitario al que queríamos conocer y en el que se nos reconociera como
tales universitarias.

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No puedo olvidar el momento en el que entré al aula magna donde se estaba dando el
encuentro para no dejar de centrar mi atención en ese personaje al que dicho profesor
miraba con admiración a la par de con miedo por la que pudiera liar el mencionado
poeta.

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Por aquel entonces se podía fumar en espacios cerrados y en el puesto de trabajo, así
que Leopoldo, además de beber Coca-cola sin parar, fumaba como un poseso.
Cuando empecé a escuchar su discurso, me asalto la duda de si la Coca-cola iba sola
o con algún tipo de misterio.

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Ese discurso desordenado y caótico era a la vez un poema en sí, lleno de belleza, de
metáforas, hipérboles y giros que me atrapaban a cada instante. Entre reflexiones e
ideas espontáneas, recitaba alguno de sus versos…

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Salí de ahí con unas ganas inmensas de saber sobre él, sobre su obra… y así
descubrí que este genio no era genio porque sí, venía de una saga de humanistas:
Era hijo del reconocido poeta Leopoldo Panero (1909–1962) y Felicidad
Blanc (1913–1990), hermano del también poeta Juan Luis Panero (1942–2013) y
de Michi Panero (1951–2004), sobrino del poeta Juan Panero (1908–1937) y primo del
periodista José Luis Panero (1975).

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El joven Leopoldo María, al igual que tantos descendientes de los prohombres
del régimen franquista se sintió fascinado por la izquierda radical y su
militancia antifranquista constituyó el primero de sus grandes desastres y le valió su
primera estancia en prisión. Tuvo una formación humanista, estudió Filosofía y Letras
en la Universidad Complutense de Madrid y Filología francesa en la Universidad de
Barcelona. Me fascinaba un hombre con esa formación y esa deformación física. De
aquellos años jóvenes datan sus primeras experiencias con las drogas: desde
el alcohol hasta la heroína —a la que dedicaría una impresionante colección de
poemas en 1992—,​ ninguna le es ajena. Viajero incansable, anduvo por los caminos
del hippismo de los Setenta, una época en que era imprescindible pensar en la India y
visitar el fascinante mundo africano de Tánger y Marrakech.

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Desde 1970 se le consideró dentro del grupo de los «Novísimos» (incluidos en la
antología Nueve novísimos poetas españoles de José María Castellet), aunque él se
sintió excluido del mismo, quejándose de haber sido el único poeta ausente en la
última cita de los «Novísimos» que, treinta años después de la aparición de la famosa
antología, se reunieron con motivo de su reedición.

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En los años 1970 fue ingresado por primera vez en un psiquiátrico; había empezado a
desarrollar una esquizofrenia en la cárcel. Las repetidas reclusiones no le impidieron
desarrollar una copiosa producción no sólo como poeta, sino también
como traductor, ensayista y narrador. A finales de la década de los 80, cuando por fin
su obra alcanzó el aplauso de la crítica entendida, ingresó permanentemente en
el psiquiátrico de Mondragón.

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Casi diez años después, se estableció, por propia voluntad, en la unidad psiquiátrica
de Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces, la Facultad de Humanidades de la
Universidad de Las Palmas se convirtió en su refugio, donde encontró la amistad de
algunos profesores y estudiantes que le convidaban a vivir sin sentirse un marginado
hasta su fallecimiento, el 5 de marzo de 2014.

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En 2003 fue galardonado con el Premio Estaño de Literatura por la antología poética
de Túa Blesa publicada dos años antes; tres años después, en 2006, es galardonado
con el Premio Quijote de Poesía por el libro Poemas de la locura (2005).

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A los pocos meses de su fallecimiento en 2014 aparece publicado el poemario Rosa
enferma. ​ En mayo de 2016 Huerga y Fierro Editores publica Acerca de un posible
testamento, una recopilación de ensayos, prólogos y artículos inéditos.
La biografía de este poeta y su entorno familiar siempre ha desatado interés en el
ámbito cultural, como muestra la película de Jaime Chávarri El desencanto (1976), un
documental que refleja cómo era su familia en plena desintegración del franquismo,
acomodada e intelectual, pero también desmembrada, autoritaria, y en la que la figura
de su padre pesaba incluso con su ausencia. En la década de los 90, Ricardo
Franco se fijaría de nuevo en «los Panero» para filmar Después de tantos años (1994),
pero esta vez sin la presencia de la madre, ya fallecida.

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Criticado y reivindicado a partes iguales, su «malditismo» fue su seña de identidad. A
continuación, dejo enlaces a alguna de sus entrevistas en televisión más comentadas:
https://www.rtve.es/alacarta/videos/negro-sobre-blanco/negro-sobre-blanco-leopoldo-
maria-panero-1999/2431342/

https://www.youtube.com/watch?v=i50KjXAXWe4&ab_channel=ParadojaTemporal
https://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-
rtve/poetas-fin-siglo-leopoldo-maria-panero-2000/2431651/

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Su imagen revela el sufrimiento del gran poeta loco, que disfrazado con los girones de
los excesos interpreta la rabia y el desengaño que siente ante todo lo que le rodea.
Panero manifiesta en diferentes ocasiones que no se siente valorado en España a
pesar de haber publicado numerosos libros de poesía y que en otros lugares, como
París, lo admiran sin tener ninguno publicado en esa lengua.

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En el poema que rescato, de una belleza apabullante y estremecedora, Panero no
muestra su lado más destructor y su continua negación. Quiere, a priori como indica
en el título, reivindicar la hermosura de su madre. Sin embargo, el homenaje es a la
belleza del encuentro de su madre con la muerte, la cual la acompaña como un
caballero, que acude a su cita montado en un corcel, y habla con ella de sus asuntos
más personales, y las estrellas los contemplan como testigos mudos y cómplices.
Solo en el principio del poema Panero (v. 1-6) describe a su madre, como una madre
abnegada, que recoge y hace las tareas domésticas cuando todos duermen y como
una mujer dulce que siempre tiene buenas palabras y espera a la Muerte con fe
cristiana. Para ello usa la 2ª persona del singular del imperativo “escucha”, incluyendo
a un receptor al que le cuenta como es su madre. Sin embargo, en el 4 verso ese “tú”
lírico es la propia protagonista a la que le reconoce su dulzura y a la que describe
físicamente con “flores en la mano”.

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Estremece sobremanera al verse convertido al autor en el niño que fue (v. 16) para
despedirse de su madre y acompañarla a esa noche que los envuelve, a uno de pena
y dolor, a la otra con la muerte.

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A pesar de la sobriedad del tema, el autor consigue un ritmo vivo apoyándose de
recursos como el polisíndeton y encabalgamientos. El poema es una sola oración
salvo la aposición del último verso que aparece entre paréntesis. De este modo, el
poema representa ese acompañamiento que hace a la madre hacia su muerte.
Característica de los novísimos es también la métrica y la rima, totalmente libre y sin
ninguna regla aparente.

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Como vemos, el tipo duro que quiere representar Leopoldo Mª Panero, se deshace, se
desvanece ante un momento tan duro como es la despedida de una madre. Y en esta
ocasión, deja sus giros y su léxico grosero, duro, soez, directo… para dar paso a una
reivindicación de la hermosura en el momento más feo de la vida de un hijo, de un
niño.

Mª Carmen Moliner (Departamento de Lengua y Literatura)

”Voglio vederti danzare” es el inicio de una canción que despierta la alegría en el alma. Esta maravillosa canción y su no menos maravilloso videoclip lo he utilizado en numerosas clases, para hablar a mis alumnos de la unión que existe entre poesía y fonética (inseparables e intraducibles), de como el discurso lírico despierta sentimientos sin necesidad de ser plenamente comprensible (de hecho, muchas de las letras de Franco Battiato siguen perteneciendo a ese maravilloso terreno de lo enigmático). Además, en estos tiempos en los que el inglés tiene tanta importancia, la canción de Battiato venía que ni pintada para hablar de la belleza de la lengua italiana, para defender el esteticismo y la hondura de una de nuestras románicas hermanas. Y por si esto fuera poco, a los chavales les chocaba (cuando veíamos el videoclip) el aparente descuido con el que está hecho, la graciosa manera de bailar de Battiato y esos irrepetibles primeros planos de su singular y carismático rostro (en el fondo, subyace toda una pretensión de destruir las convenciones estéticas del mundo en el que vivimos inmersos).

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“Voglio vederti danzare”, desde su arranque, se intuye como una oda que habla del amor a través de la luz que se desprende de algo que une a la humanidad toda: el lenguaje de la danza. El movimiento que trasciende, sin necesidad de lógica, tal que lo hacía la música de este maestro del pop que nos acaba de abandonar esta misma semana.

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No hace falta comprender a Battiato, simplemente escucharlo, simplemente sentirlo… Ahí radica su grandeza, ahí es donde puede aplicarse ese maravilloso lema que dice: “La música llega allá donde las palabras no alcanzan”. “Voglio vederti danzare” es, quizás, una bonita manera de decir “te quiero”.

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Se nos ha ido Battiato, uno de los grandes autores mediterráneos de la música de las últimas décadas. Se apaga su vida, que no su voz. Enigmático, solitario, practicante de la fe cristiana (incluso místico, decían algunos) marcha hacia el Parnaso, donde seguro que se encuentra con Elvis (Presley), Freddi (Mercuri), Leonard (Cohen), David (Bowie), y otros poetas de nuestra casi inmediatez.

Addio, caro amico!

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

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LO QUE DE VERDAD IMPORTA /–Doctor Loncho

Dicen que con solo una vida no basta

¿Quién quiere vivir dos veces? si jamás olio la pasta

tu infancia fue una mierda, siempre haciendo la chasta

yo cogí el camino largo y amargo, el que desgasta

la calle te ensena, leña, drogas y el valor

de perder a quien te quiere, y no creerte un perdedor y

yo cogí lo peor y lo mejor de cada etapa

no controlas lo primero, y lo segundo se te escapa

así aprendería: vivir al día es stress

cómo me hablas de futuro si no creo en un después

me ves como un ejemplo a seguir y yo reniego

me canse de darme hostias y no voy a dar consejos

por eso me veo como con catalejos

los días en el patio de recreo quedan lejos

las noches de los litros en la calle, ya han pasado

buscando el calor, agarrando un vaso helado

yo sigo en busca de una motivación

y cada vez tengo más claro que solo una canción

puede sacarme de este pozo, llamado depresión

un minero que camina a oscuras en un túnel de carbón

el dinero nunca fue mi obsesión, ni la fama

pero que yo no soy del montón, y mi llama,

no se apaga, pues nacido dragón

tengo una escama en cada estrella de esta constelación

el calor de la familia, la amistad verdadera,

el respeto de los tuyos, tener alguien que te quiera

hermanos, esta vida es muy corta,

y yo al fin he descubierto lo que de verdad importa

Unos empezaron pensando que esto era un juego

luego lo dejaron porque no vieron dinero

llevo mucho tiempo en esto y, ¿sabes lo que veo?

demasiadas fichas para un solo tablero

y de enero en enero veo a tanto rapero

que cada vez me veo menos metido en este agujero

de reos y fariseos, pimpines y mochileros

ligero vuelo tan lejos como puedo pa no veros

empiezo de cero, Manuel Gonzalez Cavero

soltero hasta que vino esta musa a mi cabecero

tecleo hasta que dejo el teclado como un tintero

y los dedos de mis manos manchados por lodo negro

celebro cada día que paso en este infierno

retraso los relojes con un solo pensamiento

hermanos veo cerca cuando me falta el aliento

Orfeo me dejo su lira su ira su arte y su lamento

unos tienen duende, otros talento

a se me bendijo con el don del trabajo bien hecho

un corazón que no me cabe en el pecho

y un alijo en el cerebro que me tiene del todo desecho

a tiro hecho voy derecho al final

en mi balanza vital el bien y el mal pelean y danzan

tan solo espero que en el lecho mortal

a quienes quiero me hagan heredero de su confianza

el calor de la familia, la amistad verdadera,

el respeto de los tuyos, tener alguien que te quiera

hermano, esta vida es muy corta,

y yo al fin he descubierto lo que de verdad importa.

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El pasado martes 4 de Mayo alumnos de 1º, 3º y 4º de la ESO del Ies La Puebla de Alfin, asistieron a los talleres de Rap organizados por el Departamento de Música y dirigidos por Manuel González Cavero, más conocido en el mundo artístico como Dr. Loncho o Doctor Loncho.

Se distribuyeron en tres talleres diferentes de dos horas de duración cada uno. A cada taller asistió un curso diferente y trataron temas como la tolerancia, motivación y superación personal y “el arte del freestyle”.

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Dr. Loncho es un artista de Hip Hop nacido en Zaragoza el 22 de diciembre de 1976. Se caracteriza por su estilo original y sarcástico, y por su camaleónica presencia en los escenarios.

Tras dos maquetas «Alter Ego Records» ( 2000) y «Evolución» ( 2002 ) fundo junto a Sergio Aragón Belmonte ( Dj Grime ) el sello discográfico Alter Ego Records, con el que editaron el recopilatorio «Zaragoza Realidad» 2003 en el que había temas inéditos de Violadores del VersoRapsuskleiSharif , Cloaka Company, Dani Ro y otros artistas representativos de Zaragoza. A finales de ese año recibieron el Premio «A la Difusión de la Música Aragonesa» que otorgan «Los Premios de la Música Aragonesa».

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En 2004 edita su primer LP «El Jesucristo de Las Películas» bajo el sello madrileño LAM records donde estaban sus paisanos Dani Ro y Rapsusklei. En 2005 tras actuar en el festival Viñarock aparece en el recopilatorio «Viñarap 05» del sello Latin Records. Durante 2005 y 2006 realizó una gira nacional cuyo nombre fue «Rapasedio Epico Tour» junto a los miembros de Cloaka Company Fuethefirst y Erik Beeler En 2007 debutó en el festival Internacional de Músicas del Mundo Pirineos Sur como Dr. Loncho y dos años más tarde en 2009 volvería con el proyecto de cooperación internacional «La Mirada del Otro» junto a un conglomerado de músicos europeos y africanos.

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A finales de 2008 edita su segundo LP en solitario «El fantasma de las Ojeras», una especie de Opera Rap que tenía una presentación en la que además del CD incluía un comic, donde se narra una historia de misterio.

Tras varios años dedicándose exclusivamente al rap, en 2010 Dr Loncho se fusionó con la banda de música garage, Shepherd`s Bush para formar The Soul Brothers, donde fusiona música negra clásica, además de rock, soul, jazz y funk con el propio rap. Con esta agrupación, y bajo el sello Blackula Records, editó «La Casa Del Soul Naciente».

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Su último trabajo hasta la fecha es el Maxi «El Libro de La Vida» con el que ganó el premio al Mejor E.P de Aragón en los «Premios de la Música Aragonesa» de 2014 Actualmente se encuentra trabajando en varios proyectos, musicales, literarios y en el área de la nueva educación.

Es amante del baloncesto NBA, llegando a ser el único artista que ha actuado en directo dentro del programa de Canal + , «Generación NBA +» con su tema «I Love This Game» para la programación del All Star Weekend. También ha colaborado escribiendo artículos para la web especializada «Basket 4 Us», además de escribir un relato para el libro de baloncesto «Transiciones Rápidas» editado en 2016 por Comuniter.

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El rap es una forma musical que incorpora «rima, habla rítmica y jerga apoteósica», que se interpreta en una variedad de formas, por lo general sobre un acompañamiento musical. Los componentes del rap incluyen «contenido» (lo que se dice), «flow» (ritmo, rima) y «entrega» (cadencia, tono). El rap generalmente se interpreta sobre una pista instrumental, aunque también puede realizarse a capella. El rap forma parte de la música hip-hop, pero los orígenes del fenómeno son anteriores a la cultura hip-hop.

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El precursor más temprano del rap moderno es la tradición griot del oeste de África, en la cual «historiadores orales», o «cantantes de alabanza», diseminarían tradiciones orales y genealogías, o usarían sus formidables técnicas retóricas para cotillear o «elogiar o criticar individuos». Las tradiciones de Griot se conectan con el rap a lo largo de un linaje de reverencia verbal negra que se remonta a las prácticas del antiguo Egipto, a través de James Brown interactuando con la multitud y la banda entre canciones. Por lo tanto, las letras y la música de rap forman parte del «continuum retórico negro» y pretenden reutilizar elementos de tradiciones pasadas al tiempo que se expanden por medio de «el uso creativo del lenguaje, los estilos y estrategias retóricas». La persona a la que se considera como creador del estilo de «pronunciar rimas sobre música extensa», que se conocería como rap, fue Anthony «DJ Hollywood» Holloway de Holly Springs, Georgia.

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El rap se suele pronunciar sobre un beat, normalmente proporcionado por un DJ, un turntablista, un Beatboxer o una A capela sin acompañamiento. Estilísticamente, el rap ocupa un área gris entre el habla, la prosa, la poesía y el canto. La palabra, que es anterior a la forma musical, originalmente significaba «golpear ligeramente», y ahora se usa para describir el habla rápida o la réplica. La palabra había sido utilizada en inglés británico desde el siglo XVI. Fue parte del dialecto afroamericano del inglés en la década de 1960 que significa «conversar», y muy pronto después de eso en su uso actual como un término que denota el estilo musical. Hoy en día, el término rap está tan estrechamente asociado con el hip-hop que muchos escritores incorrectamente usan los términos indistintamente. No se debe confundir la cultura hip-hop con el rap, cultura que engloba al rap, dado que el hip-hop no es un movimiento musical.

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En cada uno de los talleres, Dr. Loncho explica que hay que ir formando estrofas de 4 versos, creando el primer verso de cada una y buscando la unidad temática y rítmica a partir de este primer verso.

Los alumnos pudieron descubrir que no es fácil enfrentarse al papel, que no es fácil expresar lo que se siente y que ponerse delante de un público se hace cuesta arriba aunque se trate de nuestros amigos.

A pesar de todo, hicieron sus pinitos dando lugar a estribillos con mucho gancho y mucho Flow.

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Dr. Loncho nos regaló, al final del taller de 1º y para terminar la mañana, su actuación a capellade su tema más personal “Lo que de verdad importa”. La canción incluye, según me explica el propio autor, una interpolación al principio y que no figura en la letra escrita (ya que se considera parte instrumental) está extraída de un capítulo de una de sus series favoritas de los 90, «Mas Allá del Límite». Eran capítulos autoconclusivos que presentaban diversas distopías futuristas y otros temas filosóficos en clave de ciencia ficción, al final de cada capítulo, la voz en off siempre se despedía con una reflexión relacionada con el tema tratado: «No hay sonido, ni voz, ni llanto en todo el mundo; que pueda ser oído, hasta que alguien lo escuche».

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En la letra de este tema, un Dr. Loncho maduro, hace un recorrido y reflexión sobre lo que ha sido su vida. Se define como luchador, trabajador, desprendido y amante de su familia y amigos, que es lo que considera más importante.

En esa lucha por alcanzar el éxito que no la fama, se reconoce trabajador y con duende. Por eso, por creer en el mismo y en lo que hacía, no se rindió y siguió demostrando, a pesar de los que abandonaron, que los sueños, con perseverancia y esfuerzo, se cumplen.

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Dr. Loncho deja en su letra otros mensajes no menos importantes y que no podemos dejar escapar:

Sabe que puede ser ejemplo para jóvenes, pero reconoce haber cometido errores y no se cree quién para dar consejos.

Las drogas nunca ayudan. Siempre destrozan.

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El camino de la música no es fácil, ¿pero cuál es fácil?

Lucha por ser respetado en lo que hagas, lucha por ser respetado por los que quieres, la amistad verdadera, el sentirse amado, el calor de la familia.

No está mal para acabar la mañana ¿verdad?

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Gracias, Doctor Loncho.

Carmen Moliner (Departamento de Lengua Española y Literatura)

A Dafne huyendo de Apolo, de Francisco de Quevedo.

“Tras vos un Alquimista va corriendo,

Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?

Vos os volvéis murciégalo sin duda,

pues vais del Sol y de la luz huyendo.

Él os quiere gozar a lo que entiendo

si os coge en esta selva tosca y ruda,

su aljaba suena, está su bolsa muda,

el perro, pues no ladra, está muriendo.

Buhonero de signos y Planetas,

viene haciendo ademanes y figuras

cargado de bochornos y Cometas”.

Esto la dije, y en cortezas duras

de Laurel se injirió contra sus tretas,

y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.

No hace mucho tiempo publicamos en la sección una reseña de un soneto de francisco de Quevedo: “A Apolo siguiendo a Dafne”. Os traemos ahora su poema-espejo, con los consejos del poeta a la ninfa, para que podáis compararlos, cumplir con la paridad, ahora que se insiste tanto…

Si recordáis la escena, la joven huye despavorida mientras Apolo trata de alcanzarla; cuando consigue rozarla, Dafne se está transformando ya en laurel.

En este soneto, sin embargo, todo el protagonismo recae sobre la chica, al que un “alquimista” (alguien que presume de volver la flecha de plomo de Cupido en oro amoroso) va persiguiendo de manera ridícula. Quizá el poeta va dejando puyitas hacia destacados miembros de la corte conocidísimos por sus aficiones alquímicas, como el propio Conde Duque de Olivares, al que detesta.

El segundo endecasílabo la muestra huyendo del sol, del tórrido amante, pero “cruda” – atentos a esta cosificación de la mujer como pura “carne- por haber rechazado sus intenciones, en una metáfora culinaria que repite más abajo. La metáfora fácil del murciélago, que huye del sol nada más barruntarlo, cierra el cuarteto. No te pierdas el contraste fónico entre las vocales abiertas de los dos primeros versos y esa oscura “u” de “cruda”, “murciégalo”, “duda”, “huyendo”, “ruda”, “muda”…

El quinto verso, favorecido por efecto del acento rítmico en el duro “gozar”, explora por fin la causa de la huida: La aljaba que suena de Apolo (caja portátil para las flechas que esconde también una alusión sexual) contrasta con su bolsa (la del dinero), que está muda, porque no piensa pagar por los favores de la joven. Por si no queda claro, lo reitera: “El perro, pues no ladra, está muriendo”, y es que “dar perro muerto” es un expresión muy vulgar que aún se conserva en Chile o Perú con el significado de “irse sin pagar la comida o la bebida”, vamos lo que hoy llamamos “hacer un simpa”. En nuestro Siglo de Oro, el significado estaba más restringido: “irse sin pagar tras consumar relaciones sexuales con una prostituta”.

Para el primer terceto, y quizá otra alusión más para los aficionados al ocultismo y la astrología, se ofrece un “buhonero” gesticulando,  “haciendo ademanes y figuras” mientras su “bochorno” muestra a las claras sus intenciones. ¿Sabías que “buhonero”, persona que vende informalmente cosas de poca calidad, proviene de “bufón”? El desprecio a Apolo es tan absoluto que ni siquiera aparece su nombre, sino un insultante “que llaman Sol”, un alquimista, un buhonero.

Como remate, la voz poética nos recuerda: “esto la dije, y en cortezas duras / de laurel se injirió contra sus tretas”. Y pongo “injirió” porque me parece más adecuado en su contexto. Injerir, de “inserere” significa “injertar una planta”, aunque verás en muchas versiones del soneto que aparece la forma “ingerir”, de “ingerere” (Introducir por la boca la comida, bebida o medicamentos) que también combina con la metáfora culinaria del último verso. La historia ya sabes cómo acaba; “ y en escabeche, el Sol se quedó a oscuras”, una antítesis de libro. Por si no cocinas demasiado, recuerda que al escabeche hay que echarle, siempre, muchísimo laurel…

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Y ha llegado el momento de dedicar nuestra sección a las tres voces líricas ganadoras de nuestro concurso “Colados por la poesía”. A continuación proporcionamos foto del original y transcripción. ¡Enhorabuena!

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Primer premio: Jimena Alonso (1º de Bachillerato)

Y aunque la muerte

tentaba mi vida

con  solo mirarte

aquella sensación huía.

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Accésit: Rebeca Toro (4º de ESO)

Puntadas seguras pero delicadas

Así perfumaba su piel

Efímeras historias expresadas

Portadoras de un sentimiento fiel.

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Accésit: Diago Casaos. (2º de ESO)

ALFAJARÍN

A mi pueblo Alfajarín

cuatro cosas lo realzan,

el toro junto al castillo

nuestra ermita y La Portaza.

El río Ebro lo riega,

los Montesblancos lo admiran,

monte y huerta lo decoran

y el casino lo vigila.

Orgulloso de mi pueblo

he creado este poema,

Aljarín es su nombre,

y lo llevo por bandera.

LA POESÍA DE LA SEMANA

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ALFAJARÍN

A mi pueblo Alfajarín

cuatro cosas lo realzan,

el toro junto al castillo

nuestra ermita y La Portaza.

El río Ebro lo riega,

los Montesblancos lo admiran,

monte y huerta lo decoran

y el casino lo vigila.

Orgulloso de mi pueblo

he creado este poema,

Aljarín es su nombre,

y lo llevo por bandera.

(Diago Casado)

Mientras los miembros del Grupo de Biblioteca siguen decidiendo las obras ganadoras de nuestra particular “Colada por la Poesía”, dedicamos de nuevo nuestra sección a algunos originales trabajos que nos llamaron especialmente la atención. En esta ocasión os reproducimos Alfajarín, una bonita oda con cierto tono jotero que seguro os va a gustar tanto como a nosotros, ya seáis o no de ese precioso pueblo que da nombre a la composición.

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Y la próxima semana… más.

LA POESÍA DE LA SEMANA

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De libélulas

Mi amor flota con nenúfares en un estanque de libélulas azules.

El tuyo es un trío de golondrinas en un bosque de papel.

Centellas negras atravesando nubes.

Mi amor será agua del vapor de un barco, carboncillo en tuyo. Pulido anaquel para colgar platos.

Para colgar platos con lindos dibujos de árboles floridos. Para nuevas noches cálidas de olvidos.

El amor es de luz que pasa por ojos de puente romano.

Luz cambiante que acarició sus sillares con las manos que los tallaron.

Nuestro amor es busto de arcilla de bella liberta con pendientes.

Es de hojas blancas de te de aromas húmedos de los orientes.

Mi amor flota con nenúfares en un estanque de libélulas azules.

Castillo es, tejado de golondrinas en un bosque de papel.

Abandonadas ruinas bajo las nubes.

El arpa da notas, trémula de rosas, y un tu breve boca refila la flauta, viruta de brozas.

De broza de rizos, limaduras de ángel, de tu aliento dulce mazapán en bucles y anisillo en gotas.

Quemaré desde hoy mis rastrojos a diosas terrenales

Y en las noches sin luna, candiles votivos de buenos augurios a los nuevos amores.

No será más, mi amor, mano firme de anillo de mimbre ajustado.

Ya por siempre será de fierro argentino, su vaina de cuero gastado.

(Manolo García)

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Nacido en Barcelona, el 19 de Agosto de 1955, Manolo García es un conocido artista polifacético. Cantautor, compositor y amante de la pintura y de la naturaleza.Aunque principalmente es conocido en el mundo de la música también ha publicado en el mundo de la literatura, como por ejemplo con su libro de poesía «El fin del principio» en 2020.

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Grabó su primer disco como vocalista del grupo de rock Los Rápidos en 1981, que debe su nombre a la premura con la que se configuró  la banda.

En 1983, junto con Quimi Portet (guitarrista) y otros componentes, forma Los Burros, y grabarían su disco «Rebuznos de amor» que incluye temas tan conocidos como «Huesos» y «Mi novia se llamaba Ramón».

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Debido al poco éxito comercial el grupo Los Burros se deshace  y es entonces cuando Manolo García y QuimiPortet se establecen como un dúo musical en «El último de la fila«, que llegaría a ser uno de los más importantes en el rock español en los 80 y 90. La discografía de «El último de la fila» la componen  siete discos, entre ellos «Enemigos de lo ajeno»  1986, y «Astronomía razonable»  1993,  que incluyen sencillos como «Insurrección» y «Como un burro amarrado a las puertas del baile».

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Tras una carrera exitosa, en 1998 el grupo anuncia su disolución y Manolo García se dedica a trabajar en nuevos temas más personales, inicia su carrera en solitario y publica «Arena en los bolsillos» del cual es el autor y compositor de todos los temas (“Pájaros de barro”, Zapatero, “Prefiero el trapecio”, etc.) todos ellos muy populares.

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En 2004 con su tercer disco en solitario, «Para que no se duerman mis sentidos», Manolo García ofrece su versión más serena y romántica; el amor o el desamor giran en torno a cada canción, y  así llega el sencillo «En un estanque de libélulas» o «De libélulas» (versión acústica) que es motivo hoy de esta reseña.

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Elegir este tema no ha sido fácil, me he sentido como una niña a la que se le pide que elija una sola entre todas las golosinas o caramelos de una tienda de chuches. ¿Cuál escoger cuando hay tantas que te encantan?

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Finalmente he escogido «De Libélulas» por lo que me trasmitió la primera vez que la escuché. Quedé enamorada de esta canción. Si la letra ya es bonita, cada acorde de guitarra española y cada nota de piano, consiguen, como pretende Manolo García,  que no se duerman nuestros sentidos.  Esta obra nos acerca a la idea del amor en toda su amplitud a través de bellas metáforas, mi favorita… «El amor es la luz que pasa por ojos de puente romano».

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Pulido anaquel, sillares, bella liberta, trémula de rosas, refila la flauta… Manolo García hilvana una canción romántica con un hilo de palabras poco usuales en el lenguaje de calle, dando más complejidad y belleza a sus versos, y consiguiendo una canción de amor sin tópicos ni frases hechas tan comunes en otros tantos sencillos de los grupos o bandas de actualidad. De este modo nos permite ser libres en la interpretación y disfrutarla con la intensidad que cada uno/a necesita en ese momento.

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El amor puede flotar entre nenúfares, ser un trío de golondrinas, o puede ser el agua del vapor de un barco, centellas negras atravesando nubes, luz cambiante, busto de arcilla, ruinas bajo el cielo, etc. y es que cuando se ama, todo se impregna de ese amor, y hasta el mimbre puede «transmutarse» a fierro argentino.

Alicia López Cerezuela (Dpto. Biología y Geología)

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En esta ocasión vamos a dar prioridad a la creatividad de nuestro alumnado, ofreciendo una serie de fotografías que muestran algunos de los trabajos confeccionados para conmemorar “El día de la poesía”.

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Dada la actual situación sanitaria, hemos tenido a bien dar un enfoque distinto a nuestra tradicional colada poética. En esta ocasión hemos cambiado el trabajo grupal en nuestra biblioteca por el concurso lírico, de carácter individual, si bien respetando las plantillas habituales: jerséis, pantalones, botas, camisas, vestidos y alguna que otra prenda algo más ligada a la intimidad.

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Así las cosas, desde poemas con toques modernistas hasta versos libres que parecen evocar la poesía de la experiencia. De todo, y para todos los gustos.

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Tras las vacaciones daremos a conocer los tres textos ganadores y entregaremos a sus autores sus merecidos premios. Mientras tanto, sirva como aperitivo esta pequeña selección de lo mucho que hemos ido recibiendo.

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¡Felices vacaciones!

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Gracias a la vida

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro
Perfecto distingo, lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido del abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano
Y luz alumbrando, la ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me dio el corazón, que agita su marco
Cuando miro el fruto, del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales, que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida, gracias a la vida
Gracias a la vida, gracias a la vida

                    (Violeta Parra y Mercedes Sosa)

Aprovechando que la pasada semana la comenzamos con el día de la mujer, parece una buena opción escoger una canción atemporal, compuesta por una mujer, en este caso Violeta Parra, y que fue interpretada durante mucho tiempo por otra gran cantante, Mercedes Sosa. Es posible que ninguna de ellas les sea familiar, por ello, vamos a hacer una pequeña presentación de cada una.

Violeta Parra fue una artista chilena, reconocida como una de las principales folcloristas en Latinoamérica y fiel divulgadora de la música popular de su país.

Mercedes Sosa fue una cantante de música folclórica argentina, se la considera la mayor exponente de dicho género, fundadora del “movimiento del nuevo cancionero”, cuyo objetivo fue impulsar el desarrollo de un cancionero en renovación permanente, que fuera capaz de superar el enfrentamiento entre tango y folclore, y evitar las creaciones puramente comerciales. Este estilo musical tuvo un gran boom en la década de los 60 y se mantuvo en las décadas siguientes, en las que brotaban de diversas partes del planeta, y especialmente de Latinoamérica, auténticos himnos de libertad, tolerancia y humanidad, que tanto en los años anteriores como actualmente invitan a leer entre líneas o escuchar entre estrofas, profundizar en su mensaje y reflexionar sobre el mismo. Entre sus interpretaciones más conocidas se encuentra: Alfonsina y el mar, Al jardín de la República, Canción con todos, Como la cigarra, Zamba para no morir, Sólo le pido a Dios, La maza o Duerme negrito. Una de las últimas colaboraciones que realizó fue con René Pérez, más conocido como Residente, con la canción “Hay un niño en la calle” cuya letra es de Armando Tejada Gómez, otro argentino que llegó a diputado pero que en su infancia vivió de primera mano lo que era ser un niño de la calle.

“Gracias a la vida” es un canto a vivir con mayúsculas, a ser agradecidos, a valorar las pequeñas cosas y disfrutar de lo sencillo del día a día. Siguiendo el planteamiento de Luis Castellanos, hace un juego de palabras precioso, que si conseguimos habitarlas, cobrarán todo el sentido y nos harán darnos cuenta de lo afortunados que somos, simplemente dándole valor a esas pequeñas cosas, que poseemos y de las cuales disfrutamos cada día, pero el torbellino diario, nos hace ir de forma tan autómata, que ni siquiera caemos en la cuenta de que podríamos no tenerlas o quizás un golpe de mala suerte nos la podría arrebatar. Sin más, les invito a disfrutar de la canción y como no, de la VIDA.

Ana Palmero (Departamento de Biología)

Te espero sin plazo ni tiempo.

No temas noche, neblina ni aguacero.

Acude con sendero o sin sendero.

Llámame a donde tú eres, alma mía.

Y marcha recto hacia mí, compañero.

(Gabriela Mistral)

En esta ocasión dedicamos nuestro lírico espacio a la poetisa chilena Gabriela Mistral (seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga) a la que, con total seguridad, encontrareis en los manuales de Historia de la Literatura vinculada al Modernismo: movimientos artístico de carácter rupturista, que va a desarrollarse (más o menos) entre 1880 y 1917.

Sin embargo, y como suele ocurrir, la realidad siempre es mucho más compleja y fascinante de lo que las clasificaciones suelen reflejar, y en el poema seleccionado no nos encontramos un texto de carácter escapista subrayado por una estética decadente, si bien su métrica sí que parece obedecer a las innovaciones propias del susodicho movimiento. Antes al contrario, la claridad y la sencillez domina cada uno de los versos, aproximando la voz lírica a unos usos lingüísticos coloquiales, accesibles, para todo tipo de público. Y ahí radica la grandeza, en la versatilidad de la autora para desandar el camino, para despojarse de la afectación, abrazando la llaneza.

Poesía es decir poco con mucho. Que la palabra, ajustada a escueta métrica, sea capaz de crear una experiencia o, como es el caso del texto que nos ocupa, transmitir un sentir… un deseo: la llegada del amante, lo que vincula la poética de Gabriela Mistral con la lírica tradicional medieval, concretamente con las “albadas”, que eran canciones, también dominadas por la voz femenina, que hablaban del encuentro con el amado en la noche; las mismas en las que San Juan de la Cruz se inspiró para componer su magistral Noche oscura del alma.

Así las cosas, tal y como ocurre con todo texto clásico, el poema de Gabriela Mistral (la primera mujer iberoamericana en obtener el premio Nobel de Literatura) pertenece a toda una tradición secular de poesía amatoria, si bien resulta de una señalable actualidad al incluir como final de texto ese “compañero” que hace mucho más cercano, accesible y amigable, al deseado varón, haciendo que esos cinco versos estén mucho más cerca de las canciones populares que escuchamos hoy por hoy en cualquier emisora de radio que del corpus lírico que ocasiona su génesis.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

SELENITA

La noche

es un desliz

de la mañana.

Un tormento

para la luna

que siendo de naturaleza

apagada

se ve obligada

a brillar.

(Cecilia Vicuña)

La luna, esa eterna compañera de nuestras noches, ha ejercido siempre una especial influencia en las almas de los artistas, apareciendo como elemento protagónico en multitud de obras de órdenes tan diversos como la pintura, la escultura o, como es el caso del poema que hoy hemos elegido, la lírica.

Sus antiguas representaciones nos llevan hasta la mitología antigua, esa diosa Selene (hija de Hiperión y Tea) a la que hace referencia el título del poema, que en la mitología romana ya adoptará el nombre con el que hoy por hoy conocemos a tan popular astro: luna.

Indudablemente, el Romanticismo, con su gusto por el paisaje arrebatado, plagado de sombras y nocturnidades utilizará la susodicha luna hasta la saciedad, llegando incluso, tal y como hace este poema, a transformarla en inalcanzable dama, fantasía imposible, a través de una de las más bonitas leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer: El rayo de luna. Y de aquí pasará, como lógica evolución, a la literatura fantástica y de terror, que influirá de manera decisiva en la iconografía del cine de género: esas lunas que veremos en, por ejemplo, los grandes clásicos de las películas de la Universal: Frankenstein, Drácula y, por supuesto, El hombre lobo.

Pero, hablando de cine, no puedo dejar de mencionar la simpática y humanizada representación que de la luna hizo George Méliès en su magistral adaptación de la novela de Julio Verne: Viaje a la luna.

Así las cosas, esta breve pero bonita composición de la poetisa chilena Cecilia Vicuña se inserta perfectamente en una tradición milenaria. Pero su sencillez, y el uso del verso libre, lo acerca a tendencias de vanguardia; de hecho nos recuerda a una de aquellas ocurrentes greguerías de Ramón Gómez de la Serna, pues en el fondo estamos ante una definición de la noche, una original metáfora prolongada a lo largo de nueve versos. La imagen visual que la autora evoca, sobre todo con el juego de contrastes del final, es una de las peculiaridades más identificables de su estilo, puesto que Cecilia Vicuña es también una reconocida artista en el campo de la plástica y del cine.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

A Apolo siguiendo a Dafne

Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.

Volviose en bolsa Júpiter severo,
Levantose las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.

                        (Francisco de Quevedo)

Francisco de Quevedo (1580-1645) fue uno de los poetas más populares del Barroco español. Su producción narrativa es extensa: El Buscón, los Sueños, tratados morales, filosóficos, ascéticos, el género epistolar… pero fueron su genialidad lírica, sobresaliente también en el tono sublime, y su talento para retratar la sociedad los que hicieron de este poeta uno de los mayores genios del Siglo de Oro español. Sus obras satíricas y burlescas (entre las que se encuentra el poema que leemos hoy) le granjearon pronto una gran popularidad.

El soneto “A Apolo siguiendo a Dafne” es una muestra de su punzante ingenio y forma pareja con otro: “A Dafne huyendo de Apolo”, que también es una maravilla de agudeza y que os animo a disfrutar. Ambos son arquetipos de lo que algunos han llamado el contrafactumburlesco. Quevedo sigue la línea de muchos otros autores barrocos españoles,  dar la vuelta a los mitos clásicos (están ya muy vacíos, se vienen replicando desde la época Clásica hasta la caricatura) para suscitar la carcajada. El desengaño y la burla son una constante en la España en crisis del XVII,  en la que solo un niño o un loco confundiría el oro y el oropel.

Pero pongámonos en situación: el conocidísimo mito de Apolo y Dafne proviene de Grecia, pero se populariza en las Metamorfosis de Ovidio. Apolo, dios del Sol, la Música y las Artes, después de una afortunada sesión de cacería en la que mata a la serpiente Pitón, se burla de Cupido, el caprichoso y voluble niño que juega con arcos y flechas.  Este, irritado por la petulancia de Apolo, fabrica dos flechas para darle una lección: una de oro, que hace arder de pasión amorosa a quien alcanza y otra de plomo, que causa rechazo y desapego. La flecha de oro alcanzó el corazón de Apolo, pero el angelote lanzó la de plomo hacia una bella ninfa, Dafne, que huyó despavorida suplicando auxilio ante los insistentes requerimientos del dios.  Exhausta, a punto de  ser alcanzada, la ninfa rogó a gritos a su padre, Peneo, dios del río del mismo nombre, que no permitiera el ultraje y este, compadecido, la convirtió en laurel. Mientras su cabello se tornaba hojas, sus brazos ramas y sus pies raíces, Apolo solo pudo prometer, desolado, que como tributo a los méritos de Dafne el laurel sería desde entonces símbolo de la virtud y  del triunfo, adornando con sus hojas la cabeza de los vencedores.

Un mito bellísimo que nos ha dejado joyas en la literatura española, como el famoso soneto XIII de Garcilaso De la Vega:

A Dafne ya los brazos le crecían

y en luengos ramos vueltos se mostraban;

en verdes hojas vi que se tornaban

los cabellos que el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros que aun bullendo estaban;

los blancos pies en tierra hincaban

y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,

a fuerza de llorar, crecer hacía

este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,

que con llorarla crezca cada día

la causa y la razón por que lloraba!

Pero el paso del tiempo todo lo desgasta. Trillado el mito por mil poetas de variado pelaje desde Grecia y Roma, y rebajado a común y rutinario ejercicio en el Renacimiento, de la belleza inicial solo queda la cáscara. Y ni lo más sagrado se libra de la burla acerada de Quevedo. En Apolo siguiendo a Dafne, el poeta se enfrenta directamente al propio dios  con un vocativo, proponiendo desde el primer verso un duelo en el que Apolo solo puede ser el perdedor. Así, desde la superioridad del que aconseja, se dispone como un cirujano a la disección del mito:

“Bermejazo platero de las cumbres…”

En un comienzo deliberadamente solemne (un endecasílabo melódico, de ritmo lento y sonoro), con una imponente distribución rítmica, lo que podría pasar por un epíteto glorificador, un elogio al dios del Sol, que con su color rojizo colorea y dora con su luz las cumbres con su sola presencia es, por el contrario, una terrible burla.

Quevedo   está  deslizando unas insinuaciones que todos reconocerían en su época. “Bermejazo”, con un clarísimo sufijo despectivo, no puede ser un epíteto bien recibido, y no lo es, porque el color rojo lleva aparejadas connotaciones muy negativas. Desde muy antiguo, el cabello pelirrojo se asociaba con la traición, y las representaciones de judíos incluían frecuentemente personajes pelirrojos (se dice que el mismo Judas, que vendió a Cristo por treinta monedas de plata, lo era). Dicho color se asociaba también desde antiguo a la lujuria, porque las prostitutas romanas se teñían frecuentemente los cabellos de rojo, y el  propio enrojecimiento de la cara se apareja aun hoy al deseo sexual (nuestro “ponerse colorado”). Desde hace siglos, dicha coloración ha tenido esas connotaciones, ya se sabe, ni perro ni gato de aquella color…

Por si alguien tiene dudas, la profesión de “platero” también se asociaba a los judíos. En El Criticón, de Gracián, sospechan del origen judío de un personaje “porque dora, y adora un arca”. Por último, como broma final de Quevedo, como el golpe que sobraba cuando el contrincante ya no puede defenderse, ese “platear de las cumbres” es un tópico relacionado con la vejez y el paso del tiempo. ¿Insinúa Quevedo que Apolo no es más que un judío viejo, mal teñido, y además un avaro consumido por una loca pasión?

Con un lentísimo endecasílabo sáfico que se relame en el insulto, “a cuya luz se expulga la canalla”, Quevedo apuntilla, pues señala con su dedo que su divina luz ya solo sirve para que la gente ruin y baja (la canalla) se deshaga de las pulgas al amanecer (habrás sospechado que los acentos rítmicos que recaen justamente en la vocal cerrada -u-, subrayando la importancia de “luz” y “espulga”, no son casualidad). Para acabar el cuarteto, se insinúa que la ninfa escapa de esa luz (“se afufa” es un término muy vulgar que viene a significar “huir apresuradamente haciendo ruido con las faldas”) como en un juego amoroso en que ella ya no es la recatada víctima que huye, sino la que juega de tú a tú en complicidad con el perseguidor. La imagen queda subrayada por la aliteración de la –f-, donde casi oímos ese escapar ruidoso y fingido.  Y Dafne incita, sí, porque hace como que huye, pero “calla”,  al contrario que en el mito original. Por si Apolo, torpe amador, no ha visto las señales, es hora del primer consejo:

“Si la quieres gozar, paga y no alumbres.”

Habrás observado un fuerte acento antirrítmico en “paga”, el primer  término monetario de un campo semántico que puedes rastrear como ejercicio en todo el soneto.  El consejo a Apolo es que deje de “alumbrar”, de ser quien es, y directamente asuma el pago por la relación que pretende. Como Quevedo no apunta en balde, la palabra “alumbre”, como sustantivo, es un dardo que todos asociarían con un material que en la época era muy común para variados usos, el sulfato potásico: para los plateros, permitía decapar y ablandar materiales previamente calentados, y también era un socorrido cosmético, eficaz rejuvenecedor y común para fijar los tintes…

Y continúa el segundo cuarteto con el consejo de ahorrar (parece ser la verdadera causa de la huida silenciosa, porque el dios aún no ha entendido o no accede al juego de la ninfa), e insta a Apolo con el epíteto “Ojo del cielo” -conociendo a Quevedo y su producción escatológica, es más insulto que piropo, y más restallando en un endecasílabo enfático-  a que varíe su estrategia: “Trata de compralla”. El acento en sexta sílaba, prioritario en el soneto clásico, hace sobresalir al imperativo.

¿Por qué todo un Apolo había de hacer caso al poeta? ¿Hay precedentes de tal bajeza en un dios olímpico? Pues en el enlace entre el segundo cuarteto y el primer terceto se apuntalará el consejo: Los dos siguientes versos ridiculizan a Marte, ya que nos traen a la mente a todo un dios de la guerra que empeña su armadura (malla) para gastarla en confites (dulces) y azumbres (una medida de vino) en su afán por acostarse con Venus.

“En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.”

En efecto, recordarás que Zeus ya sospechaba que la inusual belleza de Afrodita (Venus) había de ser motivo de disputa entre los dioses varones, de modo que resolvió casarla con Hefesto (Vulcano), el dios del fuego cojo y deforme, pero temible. La diosa, insatisfecha, le fue infiel innumerables veces con dioses y aun con mortales, pero la más famosa es su aventura con Ares (Marte). Ambos se acostaban mientras Vulcano trabajaba en su fragua, de noche, alejados de la luz del sol (Febo, nuestro Apolo), porque es quien todo lo ve, y no es confidente fiable. Por eso mismo Marte se compinchaba con el joven Alectrión, que le avisaba puntualmente del fin de jornada del marido. Una vez, el jovencito se rindió al sueño y no dio la voz de alarma. Cuando el sol salió, sorprendió a los amantes desnudos y abrazados y le faltó tiempo para acudir a la fragua y soltar la bomba:

Y en este famoso cuadro de Velázquez tenemos capturado el momento en el que Febo, Apolo, coronado de laurel, da la terrible noticia ante el estupor de jefe y trabajadores. ¿Qué mejor manera de aconsejar a Apolo con un hecho del que fue testigo de cargo? La carcajada olímpica fue de órdago entonces, pues el resabiado Vulcano tejió una finísima red de oro donde atrapó a los amantes y los suspendió, apelotonados y desnudos, para escarnio del personal. ¿Qué peor imagen para un dios de la guerra como Marte que verse desnudo sin sus atributos divinos -su armadura- y atrapado en una red para pajarillos?

Sin duda, la escena debió ser un chisme risible desde su inicio, porque es cuento de corrillo desde su popularización con Ares y Afrodita en la Odisea y aparece ya en frescos de Pompeya con ánimo ridiculizador, y tampoco perdió gracia hasta el Barroco. Hay un lienzo de Botticelli de 1483 donde se recrea esta escena, con ambos amantes desnudos y un Marte borracho y rodeado de faunos con cuernecillos. No es de extrañar, porque estos eran asociados casi siempre con Baco, dios del vino (de ahí esos azumbres del soneto), y quizá por ello el italiano recreó para Marte y Venus una escena que recordaba de un sarcófago antiguo y que representaba en origen a Baco y Ariadna y el poder embriagador del vino como facilitador de las relaciones.

¿Que si el tema era una asociación común y era objeto de burla? Basta con que busquemos un cuadro icónico donde Tintoretto en 1555 coloca a Vulcano inspeccionando ridículamente la ropa interior de su esposa, desnuda en la cama, mientras Marte se esconde bajo la cama rogando por que un perrillo no lo delate. Y si quieres ver a ese Marte derrotado, en paños menores, como un soldado sin paga de Flandes, borracho y por eso más peligroso, busca cómo lo retrató Velázquez y verás, como Quevedo, un hombre duro que da más lástima que miedo. Ese es el dios del Barroco.

El primer terceto comienza con una paranomasia: “Volviose en bolsa”, y recrea oro mito al que se le da la vuelta, el de Dánae y el mismo padre de los dioses, Júpìter.

“Volviose en bolsa Júpiter severo,

Levantose las faldas la doncella

Por recogerle en lluvia de dinero.”

Según este mito, Acrisio, casado con Aganipe, no tenía herederos varones; su hija era Dánae, pero no se resignaba (eran otros tiempos) y consultó al oráculo. Su respuesta fue demoledora: “No tendrás hijos varones y tu nieto te matará”.

Así que el padre confinó a la niña en una torre de bronce inaccesible, con puertas de bronce y unos perros salvajes a la entrada. A pesar de las precauciones, Zeus (Júpiter) se enamoró de la doncella y consiguió engendrar con ella un hijo (Perseo, que sin saberlo mataría a Acrisio en un torneo, cumpliendo así la profecía) transformándose en una finísima lluvia de oro que se coló entre las vigas del tejado. Aquí, os invito a que investiguéis lo ingenioso que fue el padre de los dioses para conquistar a cualquier hombre o mujer de quien se encaprichara, desde Europa hasta Leda, Temis, Mnemosine, Ganímedes…

Hay representaciones de Dánae desde el siglo V a. C., primero recibiendo inocente al dios en forma de gotas que caen del techo (una imagen muy pura, que la primitiva Iglesia asociaba incluso a la Anunciación de María), y pronto se incluirán a su lado más personajes; Eros (Cupido), angelotes con flechas y generalmente una sirvienta. También, con el paso de los siglos, Dánae va perdiendo ropa hasta quedar, en el Barroco, ya completamente desvestida y al parecer más plácida y dispuesta. Por supuesto, del techo ya no caen rayos de luz, ni oro líquido, sino monedas contantes y sonantes que una dueña o sirvienta se apresura a recoger ahuecando la falda.

Así, mientras Polifilo, Mabuse o Correggio seguían respetando la pureza original, Tiziano y Rembrandt la presentan ya como una prostituta asistida por una celestina. Un siglo más tarde, Tiépolo sitúa la escena directamente en un burdel, Dánae tiene sobrepeso y Júpiter es ya un viejo asqueroso.

Quevedo asistió al proceso de hundimiento del mito en las galerías de arte de Italia, y tuvo acceso a la serie de cuatro cuadros que Felipe II encargó a Tiziano para su gabinete, solo accesible para hombres, donde el tema ya es solo apto para chistes.

Si Marte y el mismo padre de los dioses hubieron de pagar, Apolo solo tiene una solución:

“Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.”

Ahora ya sabemos que la huida de Dafne ha sido urdida seguramente por una dueña o celestina, pues no puede haber “buena estrella” sin servirse de una, y ese “no lo infiero” -única vez que aparece el yo poético- implica que Quevedo aconseja con un argumento de peso, por experiencia propia.

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Deparatamento de Lengua Española y Literatura)

EL ROCK

¿Quién no se ha desmelenado bailando con ACDC o Guns&Roses? ¿Quién no ha coreado las palmas del mítico We will Rock You?¿Quién no conoce el Rock?

Pues alrededor de 1920 este género todavía no había nacido, pero es en estos felices años 20 cuando surge el Blues y casi inmediatamente el Jazz, masa madre de la cual nace casi la inmensa mayoría de la música popular del siglo XX  y XXI. Aunque increíble, todo lo que circula in streaming  en variopintas plataformas, llamense YouTube o Spotify, surge de estos cantos de trabajo afroamericanos, de este Blues, de este Jazz.

Como no, el Rock también encuentra en estos géneros su origen. Nace en la década de los 50 como Rock&Roll, de la mano de los famosísimos Elvis Presley o Chuck Berry, utilizando la base de guitarra, bajo, voz y batería como primeros componentes a los cuales poco a poco se les fue añadiendo otros muchos.

Es en los 60 cuando alcanza gran popularidad y difusión y en esto contribuye en gran medida Reina Unido que se pone a la cabeza del género con dos grupos míticos donde los haya: Rolling Stones y Beatles.

De ahí,el boom. En los 70 grupos como Queen o Pink Floyd llevan el género al sinfonismo, mientras Ramones, Black Sabath o Led Zeppelin derivan hacia el punk o el heavy metal. Y miles de combinaciones van surgiendo: blues rock, hard rock, folk rock… 

Y suma y sigue. En los 80, 90, 2000 el rock continúa su eterna evolución ( o revolución) creando mezclas imposibles que surgen y funcionan y haciendo que grandes nombres de la música como Bruce Springsteen, ACDC, Elton John o los mismísimos Rolling sigan aún hoy llenando escenarios junto a nuevos artistas como LinkinPark y Aerosmith o en nuestro país donde por ejemplo pequeños grupos como los zaragozanos Hérpes del Silencio o la propia Amaral han llevado el género a la excelencia del poprock en castellano.

Un crisol eterno de experimentación y evolución porque EL ROCK NUNCA MUERE.

https://youtube.com/playlist?list=PLIBzJYkyPzFwUD-0Tejt1N0e5nWeUvPgT

LISTA DE REPRODUCIÓN  DE GRANDES TEMAS DEL ROCK ELABORADA POR 1ºESO C

Selección y reseña: Elsa Bermejo y alumnos de 1º de ESO C.

Discurso de Leonard Cohen al recibir el premio de Poesía de la Fundación Principe de Asturias del año 2011

Este año se cumplen los diez años desde que se le entregó el premio Principe de Asturias de Poesía a Leonard Cohen. Con motivo de este pequeño aniversario me atrevo a escribir unas palabras que no tienen por objetivo más que honrar la memoria del cantante y su distinguido discurso.

Pocas veces a lo largo de mi vida he podido escuchar como los agradecimientos de un premiado expresan certeramente las emociones que en el afortunado ganador se han despertado. Menos veces aun que puedan superar en entidad y envergadura el premio recibido. Desde mi humilde punto de vista Leonard Cohen lo consigue, y devuelve con sus palabras no un reconocimiento ya por el premio, sino hacia un país que en el año 2011 estaba sumergido en lo más profundo de una brutal crisis.

Su discurso es como una canción que ilumina lo mejor de España en sus momentos mas oscuros. Que en mitad de la locura de los despidos, las miserias y las lagrimas ponía voz a la cultura, el arte y la inspiración de un país hundido. Obviamente el jurado conocía la obra del autor y su intima relación con España. No es difícil. Desde estas reseñas publicadas semanalmente también nos hemos referido a su especial conexión con Federico García Lorca. Algo mas inadvertida era la historia de su guitarra Conde, una marca española que fabrica instrumentos de alta calidad para musicos de todo el mundo. Leonard nos habla de ella como si de su hija se tratara, nos expresa su peso, su olor, su tacto… todo ello con la alegría de un niño que piensa en su juguete favorito.

En el momento de recibir el premio ya tenía 77 años. Siempre he sentido cierta envidia hacia el aplomo y la lucidez que algunas personas son capaces de transmitir cuando llegan a una vejez dulce, es decir, en perfectas condiciones. Puede ser porque me evoca a mi propia familia perdida y esos momentos que como adulto no pude compartir con ellos. También me hace pensar que la sociedad de hoy en día va muy rápida, y que ellos ​a su ritmo representan un alto en el camino que sirve de reflexión y mensaje “no hace falta correr tanto”, “no te olvides de mirar hacia los lados”. Una voz paternal que calma y anima a seguir adelante con tranquilidad y sosiego. Aunque no sé exactamente como describirlo en sus formas hay una educación diferente, de mejores tiempos, respetuosa y honesta, sutil e inteligente que parece correcta al oirle como se expresa. Hay algo que veo y oigo, que reconozco pero yo no tengo. Algo que yo no sé.

Lo que sí sé es que nos encontramos ante un gran maestro de las palabras. Un contador de historias. Como toda buena canción que tiene una verdad escondida detrás, la cual transmite un mensaje más profundo y coge al oyente desprevenido, él guarda un secreto para la audiencia. Un pensamiento vital que nadie sabía de su existencia y que vuelca sobre el público inesperadamente 50 años después de comenzar a componer. Su tercera conexión con España. De la misma importancia que nuestra guitarra y nuestro poeta. Su tercer motivo por el que darnos las gracias. Personalmente no me atrevo a expresarlo con mis propias palabras, así que, os animo a leer o reproducir el artículo o video aquí expuestos para que juzgueis por vosotros mismos. El agradecimiento de Leonard Cohen es un regalo que no tiene precio, es poesía pura.

Selección y reseña: Jorge Franco (Departamento de Geografía e Historia)

ACERCA DE EMILY DICKINSON

El escritorio de Emily no es gran cosa, en realidad es pequeño, unos dos palmos de ancho, pero es el lugar donde sucede la magia, se puede convertir en una misteriosa puerta que da directamente al jardín o puede ser un barco que zarpa rumbo a Buenos Aires o Perú; allí escribe poemas a la luz del quinqué, cientos y cientos de ellos cuando el mundo ya  duerme. Todo esto a lo largo de su vida, desde que era niña y no deja de hacerlo nunca. “¿Qué las mujeres solo sirven para quedarse en casa? ¡No, no y mil veces no!” grita Emily, quien no está de acuerdo con esta idea: ¡ella quiere ser poeta! (Cita del libro)

Destacan las guardas donde están dibujadas muchas flores, distribuidas como en un herbolario ya que Emily también quería ser botánica, pero al final llego a ser poetisa, así como las ilustraciones con una precisión y colorido que llaman la atención.

David Aceituno (Badalona, 1977) es el escritor de una serie de cuentos infantiles. Destacan libros como Regálame un beso, Ensueños, Encantadas y La vida de los monstruos. Con este libro David Aceituno pretende acercar a Emily Dickinson, personaje importante de la historia,  al público infantil y quiere hacerlo usando como punto de partida un objeto que le represetne y que evoque toda su historia, el escritorio.

Esther Gili es una de las ilustradoras más populares actualmente. Tiene un buen número de títulos infantiles y juveniles publicados, como El lenguaje de las olas, Olivia y las plumas o La maceta encantada. En 2019 publicó Azul, el arte de Esther Gili.

Sobre Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10 diciembre de 1830 – Amherst, 15 de mayo de 1886)

Este álbum ilustrado nos adentra en la fuerte personalidad de Emily Dickinson y en su afán de alcanzar su sueño: ser poetisa. Procedía de una familia de prestigio y poseía fuertes lazos con su comunidad aunque vivió gran parte de sus vida recluida en su casa. Sus vecinos la consideraban excéntrica; tenía predilección por vestir siempre con ropa blanca y era conocida por negarse a saludar a sus invitados y en los últimos años de su vida, por ni siquiera salir de su habitación. Nunca se casó y la mayoría de amistades que tenía dependían completamente de la correspondencia.

En la intimidad de su hogar Dickinson era una prolífica poeta; sin embargo, durante su vida no se llegó a publicar ni una docena de sus casi 1800 poemas y los que se publicaban eran alterados significativamente por los editores, adaptándolos a las reglas y convenciones poéticas de la época.

Los poemas de Dickinson son únicos en comparación con los de sus contemporáneos: contienen líneas cortas, por lo general carecen de título, contienen rimas consonantes imperfectas y una puntuación poco convencional.  Muchos de sus poemas se centran en temas relacionados con la muerte y la inmortalidad, dos temas también recurrentes en las cartas que enviaba a sus amigos.

El poeta español y Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, fue el primero en apreciar y difundir versos de esta autora en España. En su obra Diario de un poeta recién casado (1916), traduce e incorpora en su poema CCXVIII, los poemas 674, 1687 y 308 de la autora.

The heart asks pleasure first

The heart asks pleasure first,
And then, excuse from pain
And then, those little anodynes
That deaden suffering.

And then, to go to sleep;
And then, if it shoud be
The will of its Inquisitor
The liberty to die.

(Traducción al español)

El corazón pide placer primero

El corazón pide placer primero,
y luego, excusa para el dolor
y luego esos pequeños calmantes
que atenúan el sufrimiento.

Y luego, ir a dormir;
y luego, si debiera ser
la voluntad de su inquisidor
la libertad de morir.

      (Emily Dickinson, c. 1862)

Selección y reseña: María Dolores Ibáñez (Maestra del Colegio Público “Los Albares”).

El hombre que casi conoció a Michi Panero

Es hora de recapitular

Las hostias que me ha dado el mundo

Hoy querrán oír mi último adiós

Bien. Poco a poco van llegando

Y yo los recibo en batín

Y unos me llaman chaval

Y otros me dicen caballero

Alguno no se ha querido pronunciar

Yo una vez tuve un amor

Pero si he de ser sincero

Dije no en el altar

Y cuando digo no es no

Fracasé una vez, fracasé diez mil

Y aun así alzo mi copa hacia el cielo

En un brindis por el hombre de hoy

Y por lo bien que habita el mundo […]

Nunca fui en nada el mejor

Tampoco he sido un gran amante

Más de una lo querrá atestiguar

Pero si algo hay capital

Algo de veras importante

Es que me voy a morir

Y cuando digo voy es voy

Lo he pasado bien

Y casi conocí en una ocasión a Michi Panero

Y es bastante más de lo que jamás

Soñaríais en mil vidas

[…]

(Nacho Vegas)

Enlace al videoclip: https://www.youtube.com/watch?v=cfl8OyjIUiQ

Ignacio Gonzáles Vegas, más conocido como Nacho Vegas es un cantante reputado por sus cuidadas composiciones en las que explora desde el sentimiento más íntimo del ser humano hasta los problemas de la sociedad actual.

Aunque este cantante asturiano ha formado parte de numerosos grupos (quizás Manta Ray sea el que más aceptación ha conseguido de la crítica internacional) es en su carrera en solitario donde más ha destacado.

Para muchos, uno de sus primeros éxitos musicales apareció en forma de sencillo en el año 2005, con la canción El hombre que casi conoció a MichiPanero. A ese éxito se unieron grandes canciones que ofrecían reflexiones intimistas y tranquilas (como Ocho y medio o El ángel Simón) o furiosos gritos contra las injusticias sociales (La gran broma final). Además tiene interesantes colaboraciones con Enrique Bunbury y con Christina Rosenvinge (fruto de esa colaboración tenemos canciones inolvidables como Me he perdido).

Su música, que resulta intensa pero huidiza, tranquila pero vertiginosa, muestra reconocidas influencias como Nick Cave, Bob Dylan o Leonard Cohen y sus textos recurren a referencias de otros artistas, ya sean músicos, escritores o cineastas. Precisamente es lo que vemos en esta canción en la que Nacho Vegas se apoya en la figura de Michi Panero.

El hombre que casi conoció a Michi Panero es una canción que trata de hacer una valoración de la vida al borde mismo de la muerte, haciendo un balance del paso del protagonista por este mundo. A pesar del tema de la canción no hay tristeza, incluso se percibe cierto aire festivo que asoma tras la derrota.

Y nos sorprende la alusión al hijo pequeño de Leopoldo Panero (conocido como el poeta del régimen franquista). Michi Panero conocido por muchos como el escritor sin libros siempre decía que “Lo peor que se puede ser en esta vida es un coñazo”, y dedicó toda su vida precisamente a eso, a no serlo y a vivir al máximo todas las situaciones siempre a la sombra de sus dos hermanos (escritores de gran talento). El magnetismo de la personalidad de Michi y su protagonismo en la vida bohemia de la noche de Madrid le hacen aparecer como símbolo de la dulce derrota y que bien se puede identificar con el film El desencanto (1976).  En esta película documental los tres hijos y la viuda de Leopoldo Panero narran sus vivencias, recuerdan buenos y malos momentos y se cruzan varios ataques de una familia en plena decadencia y que refleja a la perfección el desmoronamiento del régimen franquista.

La figura de Michi Panero, fallecido en el año 2004, es recuperada y homenajeada en esta canción del genial compositor asturiano a modo de símbolo de la vida, la muerte y la derrota. Una figura interesante y recordada pero siempre a la sombra de los demás Panero.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Diamonds & Rust​ by Joan Baez

Well, I’ll be damned
Here comes your ghost again

But that’s not unusual
It’s just that the moon is full

And you happened to call

And here I sit
Hand on the telephone

Hearing a voice I’d known
A couple of light years ago

Heading straight for a fall
As I remember your eyes
Were bluer than robin’s eggs
My poetry was lousy you said
Where are you calling from?
A booth in the midwest
Ten years ago
I bought you some cufflinks
You brought me something
We both know what memories can bring

They bring diamonds and rust
Well, you burst on the scene

Already a legend
The unwashed phenomenon

The original vagabond
You strayed into my arms
And there you stayed Temporarily lost at sea
The Madonna was yours for free

Yes, the girl on the half-shell

Could keep you unharmed
Now I see you standing
With brown leaves falling all around

And snow in your hair
Now you’re smiling out the window
Of that crummy hotel
Over Washington Square
Our breath comes out white clouds

Mingles and hangs in the air
Speaking strictly for me
We both could have died then and there

Now you’re telling me
You’re not nostalgic
Then give me another word for it
You who are so good with words
And at keeping things vague
‘Cause I need some of that vagueness now

It’s all come back too clearly
Yes, I loved you dearly
And if you’re offering me diamonds and rust

I’ve already paid.

En esta canción, Joan Baez le canta a su antiguo amante Bob Dylan, recordando con cariño su aventura de los sesenta. Lanzada como single, esta pista se convirtió en su mayor éxito propio (cantado y compuesto por ella misma). Es una pieza extraña llena de melancolía que realiza un repaso a la relación sentimental que mantuvieron en la decada de los 60, diez años antes de que fuera escrita (1974). El punto de partida es una llamada de teléfono que Dylan realiza a Joan que reaviva parte del amor que ella le había profesado. El romance entre Dylan y Baez fue mitificado como una de las grandes parejas del momento y les catapultó a leyendas. Sin embargo, dejando de lado su importancia dentro de los estandares del corazón, ambos consiguieron transformar sus carreras gracias a él.

Joan Baez conoció a Dylan por primera vez en 1961, en Greenwich Village. En ese momento, ella ya gozaba de una gran popularidad como cantante. Mientras, Dylan era un chico nuevo de ciudad que estaba creando gran revuelo antes de grabar su primer álbum. Pasarían dos años antes de su encuentro en el Festival Folk de Monterey en 1963. Joan ya se encontraba en su cenit como «Reina del Folk», habiendo sido portada de la revista Time. Dylan, empujaba con fuerza y estaba empezando a hacerse conocido por sus propias canciones. Con su segundo album en 1963, Dylan había compuesto ya varios de sus clásicos mas conocidos: «Blowin ‘in the Wind», «A Hard Rain’s A-Gonna Fall»…

Una vez contactaron enseguida comenzaron a realizar colaboraciones. Las canciones de Dylan le dieron a Joan una nueva visión propia. Joan comenzó a escribir sus propios temas y poco a poco se fue convirtiendo en una «cantante política», lo que, dados los acontecimientos históricos que estaban ocurriendo en ese momento (luchas de derechos civiles, Guerra de Vietnam…) le proporcionó una nueva dimensión a la hora de comunicar y conectar con su público. Dylan, cada vez mas famoso, se encontraría con todas las puertas abiertas gracias a la fama de ella. En medio del caos de los conciertos, la voragine emocional y su evolución musical comenzaron una relación. Su papel como «reyes» de la música folk americana era incuestionable. Sin embargo, muy pronto la relación se desequilibraría en contra de Joan Baez al ir alejandose poco a poco Dylan de ella.

En el momento de su gira conjunta por Estados Unidos a principios de 1965, su relación personal estaba casi acabada, sus agendas se distanciaban inexorablemente. Dylan rompió simbólicamente sus lazos como «rey» del folk con una actuación mas «eléctrica» ​​en el Festival de Folk de Newport. Mientras tanto, Joan se presentaba cada vez mas involucrada como activista política. El brillo de su tiempo juntos se había apagado.

El broche final ocurría poco después cuando ambos artistas dieron conciertos por separado en Londres. El público se sumió en una pequeñá depresión intentando compartir la pena por el fin de una relación que los había marcado. En el momento de la composición de esta canción la melancolía y la sinceridad de la letra ayudó a recuperar y cerrar una herida que nadie sabía que todavía seguía abierta. La voz y el acompañamiento de guitarra de Joan Baez relatan el desencuentro con una dulzura que todavía hoy transmite a sus oyentes. Sus dudas y vulnerabilidades se expresan de tal foma que ni su matrimonio ya roto ni su hijo pudo compensar.

Selección y reseña: Jorge Franco (Departamento de Geografía e Historia)

Por vuestros ojos juro, Elisa mía

-así con larga paz el cielo amigo

pueda volver de nuevo a ser testigo
de aquel morir, do vida se incluía-,
 
   que así cesó del monte el alegría
desque cesasteis vos de estar conmigo,
como va por nocturno y sin abrigo,
cuando alto siente, el causador del día.
 
   Y yo, por dar más fuerza a mi cuidado,
juré de siempre estar con baja frente
y a nunca ver mi cara me dispongo;
 
   tal que, si alguna vez traigo el ganado
para abrevarlo en clara y fresca fuente,
los ojos cierro y nuevo curso impongo.

      (Francisco de Aldana)

Francisco de Aldana fue otra de las más notables plumas de ese maravilloso periodo, el siglo XVI. Su labor queda así unida a la de otros autores del periodo, perfectamente reconocibles, como Garcilaso de la Vega, Juan Boscán o Diego Hurtado de Mendoza, si bien la Historia de la Literatura suele relegar su nombre a posiciones menos célebres y privilegiadas.

Nacido en Italia, cuna del Renacimiento, Francisco de Aldana flirteó tanto con las letras como con las armas (ostentando el cargo de capitán y perdiendo la vida en 1578, en la campaña africana del rey Don Sebastián). Esa doble vertiente, singular desde nuestra actual perspectiva, era tremendamente habitual en la época, tal y como es el caso de otros autores como Miguel de Cervantes, quien de ello va a dejar constancia incluso en el célebre discurso de las armas y las letras de su Quijote.

El poema elegido es clara muestra de la sensibilidad del periodo al que perteneció Aldana. Su tema (el amor) sirve al característico decoro renacentista (un soneto de mesurada elegancia), trayéndonos la Elisa del primero de los versos el recuerdo de la Laura de Petrarca. La voz lírica en primera persona, cuita amorosa que, gracias a algunos elementos naturales presentes (el cielo, el monte, la fuente y el ganado) se enmarca en los parámetros del género pastoril, tan de moda también en aquella época.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

EL ESPÍRITU DEL HAIKU

Primera nieve:

las hojas del narciso            

casi curvadas.

(Matsuo Basho)

Los amigos de la sección de poesía nos reuniremos hoy, para variar, no frente a una reseña de un poema, ni a un repaso de una trayectoria literaria, ni ante un subgénero de éxito, sino a las puertas de una revelación íntima de la conexión entre la sensación sensorial, un  goce puramente personal, con lo trascendente.

El esquema tradicional del haiku japonés, que hoy en día ya no es respetado en su forma original, porque no se ajusta a la prosodia de otras lenguas y limita sus inmensas posibilidades, supone una extremada brevedad: En su origen, el poemita solo podía constar de 17 sílabas, distribuidas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente.

La pequeña estrofa (antes llamada hokku) era un patrón de composición de un poema mucho más extenso llamado renga, que consistía poemas de 36, 50, o 100 versos que se componían en grupo, tras la propuesta inicial de un maestro. El primer alumno, estudiada la propuesta del maestro, debía escribir 3 versos, de 5-7-5 sílabas. Después, el segundo, tenía que hacer dos versos de 7-7 y dar el paso a los demás, hasta componer un texto armónico que, volviendo en círculo a la máxima propuesta en un principio, pareciera escrito por una sola mano.

Este ejercicio puramente escolar se acabó trasladando a la corte, donde se planteaban certámenes de considerable éxito, aunque la redacción múltiple y el mero lucimiento personal desvirtuaban el verdadero propósito del ejercicio: alcanzar una verdad, pero la verdad única, y ante eso sobran demasiadas palabras, y sobra el individualismo. ¿Para qué mil voces, si solo hay una voz cierta, y ha de ser comprensible al instante, y en solo tres versos?

Cuando esta estrofita inicial se independizó, comenzó a llamarse haiku o hai-kai, y adquirió un sentido puramente personal.

La temática de un haiku es muy rigurosa. Debe inspirarse en un marco bucólico, estar ligada a una estación del año (el kigo, que no supone nombrar necesariamente un mes  o una estación, pero sí un elemento asociado a ella, como el florecer de un árbol, la escarcha o la cosecha) o a un elemento de la naturaleza, preferiblemente contraponiendo dos imágenes que nuestro cerebro debe relacionar, conectándonos en una descarga instantánea con una realidad superior a la sensación individual, en verdadera unión con la esencia universal.

Tregua de vidrio                    El mar ya oscuro                    Un relámpago

el son de la cigarra                los gritos de los patos           y el grito de la garza,

taladra las rocas.                   apenas blancos.                     hondo en lo oscuro.

Se considera que el verdadero creador del haiku como expresión total es Matshuo Basho, hijo de un samurái de segundo nivel y que prefería, al contrario que su padre, la comodidad del palacio al rigor de las campañas. Dicen las crónicas que fue un notable cocinero, y habitual entre los intectuales de la corte.

Tras desprenderse de la condena que supone atar las sensaciones propias a las ajenas, a las ligaduras de lo comunitario, Basho decidió también desligar esa primera estrofa (hokku) y creó el auténtico haiku. Esta separación no solo manifestará, desde este momento, momentos intrascendentes, puramente observaciones casuales; sin renegar de una situación simple, ligada a la observación de la naturaleza, subirá al escalón de una progresiva y refinada espiritualización, la misma que se abre al propio poeta mientras se consagra al budismo zen en su vía de ascetismo y renuncia. Un camino místico hacia la iluminación.

Pareciera que el sapo
va a expeler
una nube

   (Kobayashi Issa)

Basho compondrá más de seiscientos haikus, acompañados de ilustraciones a pincel. El uso de un formato tan breve es el vehículo adecuado para la expresión de budismo zen, que busca la serenidad por el medio de mostrar el conflicto entre los contrarios. En contraposición con la mística occidental, no estamos ante un Dios representante de una Bondad absoluta, que presencia una naturaleza fallida, pálido reflejo de una creación que precisa ser purificada y perdonada de sus pecados originales; la mística oriental convive pacíficamente con la existencia del mal, con las tentaciones de la carne, con lo mundano y lo impúdico, sin luchar jamás con lo diabólico, porque absolutamente todo –bueno y malo, precioso y desagradable- es muestra de la esencia divina y reflejo de la totalidad.

Piojos, pulgas                                                 Carranca acerba:

y un caballo que orina                                  su gaznate hidrópico

junto a mi almohada.                                    la rata engaña.

Solo la renuncia a lo material, el desprenderse de lo superfluo, permite al individuo encontrar la armonía de lo que nos parece opuesto. No es el estudio metódico de larguísimos textos sagrados, sino la iluminación repentina del instante, lo que nos acerca al verdadero zen. Por ese motivo, una antigua práctica de los maestros consistía en enfrentar a sus discípulos a argumentos absurdos y contradictorios, cuando no completamente desprovistos de sentido (koans), animándolos a descubrir la armonía de la totalidad en busca de una espiritualidad superior en la cual alcanzarán siempre sentido. La siguiente traducción de  Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, que trata de imitar la onomatopeya final (también lo era en japonés), es muestra de lo sorprendente de alguno de estos poemas:

Un viejo estanque:

salta una rana ¡zas!

chapaleteo.

A la quietud primera, al remanso placentero de la pintura japonesa del primer verso, se une un elemento inesperado. Una rana, en un movimiento instantáneo, deshace la calma. Un tercer verso, ahora desarmados, nos enfrenta al ruido asombroso de un instante que no se repetirá por mucho que observemos, y que precede sin embargo a la restauración del orden inicial. Tras el chapoteo, todo quedará en la calma absoluta.

Esa es la esencia del haiku. El tiempo no existe, y la realidad puede ser intuida solo por las pequeñas revelaciones de un instante, de un cambio que, si no es observado, desaparece como clave de lo absoluto. Es una reivindicación de los pequeños detalles de lo cotidiano, de lo aparentemente discordante, que son los verdaderos destellos de la divinidad, lo único constante. Solo la aparente pequeña imperfección del presente, no el pasado ni el futuro, es muestra de la grandeza de la trascendencia.

Lluvia de flores
Un cuervo busca en vano
su nido

Vestido de escarcha
cubierto de viento
un niño abandonado

En la comprensión instantánea de un instante fugaz, de un presente rabioso, y en ese paso feliz e intenso, aunque brevísimo, del alma a la conexión con lo divino reside para el poeta el Nirvana, donde todo se conecta, donde no hay contrarios, donde no existe el bien ni el mal, la riqueza material ni la posición social. Solo existe el infinito, los detalles y compañeros que encontramos en cada instante, y ante ellos sobran las palabras.

Señalan con la mano.

En puntillas los niños

la luna admiran.

Es mi lago interior.

En la sombra merodea

un tigre negro.

Mañana de otoño me miro en el espejo

y veo a mi padre.

Estos poemitas, de origen japonés, llegaron a occidente a principios del siglo XX gracias al interés de los referentes literarios de la época. Ezra Pound y los surrealistas Paul Éluard y Apollinaire descubrieron el gusto a estas brevísimas composiciones a la intelecutualidad europea e iberoamericana.

En castellano, fue el mexicano José Juan Tablada el primero en componer haikus, que llamó “poemas sintéticos”. Aquí tenemos uno, de 1919, donde se observa que ya no se respeta la pausa silábica:

Tierno saúz,

casi oro, casi ámbar,

casi luz . . .

(José Juan Tablada)

Claro está, esto es más fruto del exotismo modernista propio de finales del XIX y del ambiente parisino, del Orientalismo en boga, que de un verdadero conocimiento de la literatura oriental. A las letras hispánicas, el haiku llega siempre con un perfume demasiado estético, alambicadamente falso, muy francés.

Muy pronto, la literatura iberoamericana del XIX, muy pendiente de las modas europeas, los aceptó con entusiasmo, y los practicaron entre otros, con desigual fortuna, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Octavio Paz, o Leopoldo Lugones. Mucho más tarde, en 1979, renacerá el interñes por el haiku gracias a la publicación de “Senda de Oku”, una obra escrita por Matsuo Basho, que fue traducida por Octavio Paz en colaboración con HayáshiyaEikichi en 1957.

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

(Jorge Luis Borges)

Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.

(Octavio Paz)

Tiembla el rocío
y las hojas moradas
y un colibrí.

(Mario Benedetti)

Incluso en nuestro país, se acercaron tímidamente Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Luis Cernuda o Antonio Machado.

Está el árbol en flor

y la noche le quita, cada día

la mitad de las flores.

(Juan Ramón Jiménez)

Muchos han querido ver en el Machado puramentemodernista, simbolista, el anterior a 1907, el verdadero precursor del haiku en España, pero quizá solo sea una feliz coincidencia.

Junto al agua negra

olor de mar y jazmines.

Noche malagueña.

(Antonio Machado)

En su búsqueda de espiritualidad, de sencillez extrema y de referencia al símbolo, a Machado le resultó útil unir el viejo (y novedoso y parisino) modelo japonés con una tradición hispánica de referencia: la seguidilla, de composición muy similar (versos de 5-7-5-7), que añade muy a menudo elementos naturales y cuya referencia, obligada por su brevedad, la hace intensa en contenido. Lo cierto es que la seguidilla hunde las raíces en la Edad Media, y está íntimamente ligada al cante, como vemos en Lorca:

Hacia Roma caminan

dos peregrinos,

a que los case el Papa,

porque son primos.

(Federico García Lorca. Los peregrinos)

Hoy, no podemos explicar sin recurrir al haiku algunos poemas memorables, como estos de Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda:

Está el árbol en flor,

y la noche le quita, cada día,

la mitad de las flores.

¡Ay, el aire yerto,

campana en el frío,

ojos en la escarcha!

No sé con qué decirlo,

porque aún no esté hecha

mi palabra.

Tú, palabra de mi boca, animada

de este sentido que te doy,

te haces mi cuerpo con mi alma.

Es verdad ya. Mas fue

tan mentira, que sigue

siendo imposible siempre.

iQué lejos, azul, el cielo,

de la tierra pobre! Pero

los dos son el día bueno.

¿Sabes lo que espera

el pájaro quieto

por la rama seca?

Lo raro es que al mismo tiempo

Conozco que tú no existes

Fuera de mi pensamiento.

Como un pájaro de fuego

La luna está entre las ramas

Del enebro.

Negro es el cuerpo del árbol

Y gris el aire nocturno,

Oro el astro.

Dios por lo visto hace muestra

Que ha oído alguna estampa

Japonesa.

​Después de los años 70, las nuevas generaciones poéticas renuevan su pasión por el haiku, y lo cultivarán poetas como Félix Arce, Elías Rovira, Toñi Sánchez, María Victoria Porras, Verónica Aranda, Frutos Soriano, José Luis Parra, o Isabel Pose. Si estáis deseando leer más haikus, podéis acercaros a antologías muy recomendables: “Aldea poética”, “Alfileres”, “Poetas de corazón japonés”, “Tertulia de haiku” o “Un viejo estanque”. También hay asociaciones muy implicadas en su difusión: la “Asociación de la Gente del Haiku en Albacete” (AGHA) o la revista HELA. Si preferís acercaros desde la red, podéis consultar algunas páginas digitales que os ayudarán a componer y disfrutar estos poemas: “El Rincón del Haiku”, “Paseos.net”.

Dicen que el maestro Basho dedicó sus últimos días a deambular sin rumbo por caminos no transitados, sonriendo y deteniéndose a observar al azar una flor que despierta, un insecto sorprendido, o el oscilar de una caña con la leve brisa. Quizás había alcanzado el Nirvana.

Mi cuenco de mendigar
Acepta hojas caídas.

(Taneda Santoka)

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

TANTO GENTILE

Tanto gentile e tanto onesta pare

la donna mia, quand’ella altrui saluta,

ch’ogne lingua devèn, tremando, muta,

e li occhi no l’ardiscon di guardare.

Ella si va, sentendosi laudare,

benignamente e d’umiltà vestuta,

e par che sia una cosa venuta

da cielo in terra a miracol mostrare.

Mostrasi sì piacente a chi la mira

che dà per li occhi una dolcezza al core,

che ‘ntender no la può chi no la prova;

e par che de la sua labbia si mova

un spirito soave pien d’amore,

che va dicendo a l’anima: Sospira.

(Dante Alighieri)

TANTO ES GENTIL (traducción)

Tanto es gentil el porte de mi amada,
tanto digna de amor cuando saluda,
que toda lengua permanece muda
y a todos avasalla su mirada.

Rauda se aleja oyéndose ensalzada
-humildad que la viste y que la escuda-,
y es a la tierra cual celeste ayuda
en humano prodigio transformada.

Tanto embeleso el contemplarla inspira,
que al corazón embriaga de ternura:
lo siente y lo comprende quien la mira.

Y en sus labios, cual signo de ventura,
vagar parece un rizo de dulzura
que el alma va diciéndole: ¡Suspira!

(Dante Alighieri)

Aunque la fecha de nacimiento de Dante sea desconocida (se estima que vino al mundo en torno al año 1265, nada desconocida resulta su obra, aunque, obviamente, su Divina Comedia (uno de los cantos más venerados de toda la Literatura Universal) eclipsa otros de sus textos, tal que el bonito poema que hemos seleccionado para esta ocasión, como pequeño homenaje a esa lengua, de hermosa sonoridad, que no es otra que el italiano y en la que el amigo Dante tenía la costumbre de expresarse.

Su ligazón a una de las más hermosas ciudades del mundo, Florencia, quizás tenga mucho que ver con la cuidada estética de los catorce versos que conforman el poema seleccionado, que es todo un clásico de ese maravilloso periodo en el que el mundo se transforma, en el que de manera paulatina la Edad Media va dando paso a ese Renacimiento en el que la lírica va a a cantar con claridad clásica a la belleza femenina, al amor, a la vida…

“Il sommo poeta”, tal y como se le conocía, reelabora en soneto algunos de los grandes tópicos de la lírica amatoria, formando parte de esa tradición, que hoy por hoy conocemos como petrarquismo, que terminará cuajando en algunos de nuestros más célebres vates, algunos de los cuales ya han aparecido en esta misma sección, tal y como es el caso de Juan Boscán, Garcilaso De la Vega, o Diego Hurtado de Mendoza.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

AQUALUNG

Sitting on a park bench
Eyeing little girls with bad intent

Snot running down his nose
Greasy fingers smearing shabby clothes

Hey, Aqualung
Drying in the cold sun
Watching as the frilly panties run
Hey, Aqualung
Feeling like a dead duck
Spitting out pieces of his broken luck
Whoa, Aqualung

[Chorus]
Sun streaking cold, an old man wandering lonely
Taking time the only way he knows
Leg hurting bad as he bends to pick a dog-end
He goes down to the bog and warms his feet
Feeling alone, the army’s up the road
Salvation a la mode and a cup of tea

Aqualung my friend, don’t you start away uneasy
You poor old sod, you see, it’s only me


Do you still remember
December’s foggy freeze?
When the ice that
Clings on to your beard was
Screaming agony (Hey!)
And you snatch your rattling last breaths
With deep-sea-diver sounds
And the flowers bloom like
Madness in the spring


[Chorus]
Sun streaking cold, an old man wandering lonely
Taking time the only way he knows
Leg hurting bad as he bends to pick a dog-end
He goes down to the bog and warms his feet
Oh-oh-oh-oh-oh
Feeling alone, the army’s up the road
Salvation a la mode and a cup of tea
Aqualung my friend, don’t you start away uneasy
You poor old sod, you see, it’s only me

Me-me-me-me-me
Oh-oh-oh-oh-oh

Aqualung, my friend, don’t you start away uneasy
You poor old sod, you see, it’s only me


Sitting on a park bench
Eyeing little girls with bad intent

Snot running down his nose
Greasy fingers smearing shabby clothes

Hey, Aqualung
Drying in the cold sun
Watching as the frilly panties run
Hey, Aqualung
Feeling like a dead duck
Spitting out pieces of his broken luck
Hey, Aqualung

Whoa, Aqualung

(Escrita por Ian Anderson en 1971)

Traducción castellana

Sentado en el banco de un parque, 
observando a las muchachitas, con malas intenciones.
Mocos cayéndole de la nariz, 
dedos grasientos manchando ropas raídas.
Aqualung
secándose bajo el frío sol,
mirando correr a las braguitas con volantes.
Aqualung,
sintiéndose como un pato muerto, 
escupiendo trozos de su suerte rota,
Oh, Aqualung.

El sol golpéa frío,
un hombre mayor deambulando solitario, 
tomándose su tiempo
de la única forma que sabe.
La pierna le duele mucho,
mientras se agacha para recoger una colilla.
Baja hasta el baño público

y se calienta los pies.

Sintiéndote solo, 
el Ejército de Salvación está por el camino, 
salvación a la moda, y una taza de té.
Aqualung, amigo mío, 
no te empieces a marchar molesto,
Pobre desgraciado,
ves, soy solo yo.

¿Aún recuerdas, 
la helada con niebla de diciembre?
Cuando el hielo que
se pega a tu barba
gritaba con agonia.
Y tú te arrancas tus últimas borboteantes respiraciones,
con sonido de buceador,
y las flores florecen como
la locura en primavera.

El sol golpea frío,
un hombre mayor deambulando solitario, 
tomándose su tiempo
de la única forma que sabe.
La pierna le duele mucho,
mientras se agacha para recoger una colilla.
Baja hasta el baño público
y se calienta los pies.

Sintiéndote solo, 
el ejército está por el camino,
salvación a la moda, y una taza de té.
Aqualung, amigo mío, 
no te empieces a marchar molesto,
Pobre desgraciado
ves, soy solo yo.

Aqualung, amigo mío, 
no te empieces a marchar molesto,
Pobre desgraciado,
ves, soy solo yo.

Sentado en el banco de un parque, 
observando a las muchachitas,
con malas intenciones.
Mocos cayéndole de la nariz, 
dedos grasientos manchando ropas raídas.
Aqualung,
secándose bajo el frío sol,
mirando correr a las braguitas con volantes.
Aqualung,
sintiéndose como un pato muerto, 
escupiendo trozos de su suerte rota,
Oh, Aqualung.

Jethro Tull Aqualung


El pálido sol de diciembre, apenas se vislumbra tras
la niebla, paisaje habitual de finales de otoño los días  en que el sol intenta colarse entre la bruma.

Esos días  en los que la boira de nuestro valle del Ebro nos envuelve,  evocan un paisaje menos poético y mas urbano en los versos del tema quizá mas emblemático de una mítica banda británica, cuyo nombre está basado en un agrónomo e inventor inglés del siglo XVIII, Jethro Tull.

Formada en 1968 y con distintas formaciones todavía en activo, cuenta con mas de 20 discos de estudio además de directos y recopilaciones.

Su música se  suele encuadrar en el denominado Rock Progresivo: paraguas para guarecer a veces a músicas inclasificables, originales que constituirían sonoridades procedentes o asimilables también a otros estilos. En el caso de Jethro Tull, el HardRock, el Rock Sinfónico, el Rithm & Blues surgen entremezcladas habitualmente con el folklore de la Islas Británicas o de melodías renacentistas y barrocas.

Aporta así mismo otra originalidad, el uso como instrumento solista de la flauta travesera a través del vendaval de su líder y voz solista Ian Anderson, al que muchas personas habitualmente identifican con el grupo en sí y la denominación del mismo.

Todo esto da una atmósfera mágica, irreal a su música, a la vez que desciende a lo cotidiano, viajando de recónditos bosques a barriadas en mitad del asfalto.

Y es ahí, donde nos encontramos a Aqualung, sobrenombre debido a la entrecortada respiración de un empedernido fumador de colillas, emblemática canción de emblemático álbum.

Y es ahí, donde aparece este perdedor, este homeless sentado en un banco, en un frío día invernal, quizá de finales de otoño.

Voyeur de hábitos nada edificantes e incluso repulsivos, rayano en la delincuencia.

Con el invierno adherido a su sucia y pegajosa barba, con esa existencia anónima de vida golpeada por la miseria (y a buen seguro por la enfermedad) a pesar de la caritativa taza de té del Ejército de Salvación ; en esos días helados en los que se adivina un sol prisionero de la neblina que no acaba de nacer.

Selección y reseña:  Pedro Vizcaíno (Departamento de Geografía e Historia)

Una pareja perdida

Iban los dos vestidos con descaro
—minifalda, melenas—
cogidos de la mano,
tan jóvenes que casi daban miedo,
tan absortos en un cero
que, aunque no se veían, les unía absolutos
algo fieramente puro.
Iban a cualquier parte cogidos de la mano.
Se amaban sin tristeza,
ni alegría, ni nada.
Y a veces se miraban, pero no se veían.
Y luego se sentaban en un banco cualquiera.
Pero no se veían.
Ella era muy bonita; parecía aturdida;
él, feroz y esmirriado.
No hablaban. No tenían ya nada que decirse.
Ya no se deseaban.
Pero seguían juntos, cogidos de la mano,
frente a algo que espantaba.

Mientras el transistor seguía sonando.

(Gabriel Celaya)

Rafael Gabriel Múgica Celaya, nació en Guipúzcoa en 1911. En su juventud se trasladó a Madrid, vivió en la Residencia de Estudiantes, fundada en 1910, primer centro cultural de España, donde Celaya tuvo la oportunidad de conocer a los poetas de la Generación del 27, entre ellos a Federico García Lorca. La influencia sería tan fuerte que acabó abandonando su carrera de ingeniero industrial para dedicarse a la poesía, llegando a convertirse en uno de los representantes más destacados de la poesía social en la España de la posguerra.

El uso de un lenguaje cercano y el contenido político y social de su obra definirán el estilo personal del poeta, que en sus versos abarca temas tan cotidianos como la amistad, las injusticias, la libertad, la dignidad humana, o como en el poema que os traigo en esta ocasión, el amor.

Una pareja perdida es una imagen de los amores acabados, donde los amantes están acomodados a hacerse mutua compañía, y el miedo a quedarse solo es más fuerte que la apatía de una relación monótona y sin pasión. Los primeros versos del poema son engañosos. Dos jóvenes son los protagonistas, van cogidos de la mano en todo momento, parece un retrato propio de dos enamorados, sin embargo, la realidad es bien diferente, pues ese vínculo físico, es la única conexión que queda entre ellos y es quizás su último recurso para negar lo evidente, ya no hay amor ni interés del uno por el otro.  Se amaban sin tristeza, ni alegría, ni nada. La desconexión es total, su relación no tiene futuro. No tenían ya nada que decirse. Ya no se deseaban. Son muy  jóvenes, aún les queda por aprender que  el amor es algo más profundo que estar acompañados, si bien es cierto que el miedo a la soledad puede ser tan poderoso que aún entrados en años nos haga olvidarnos de esta premisa. Es lo que me gusta de esta poesía, que plantea una situación que se da con mucha frecuencia en la relaciones humanas. El autor finaliza el poema, que no la historia, dando protagonismo a un  transistor, cuya misión es hacer menos incómodo el silencio entre ambos. Los finales posibles para esta pareja son tantos como lectores haya de estos versos.

Selección y reseña: Alicia López (Departamento de Biología y Geología)

Milonga del moro judío

Por cada muro un lamento
En Jerusalén la dorada
Y mil vidas malgastadas
Por cada mandamiento
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida
Y cada piedra querida
Guarda mi amor más profundo
No hay una piedra en el mundo
Que valga lo que una vida

Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos
No sé qué dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos

No hay muerto que no me duela
No hay un bando ganador
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste

Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos
No sé qué dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos

Y a nadie le permiso
Para matar en mi nombre
Un hombre no es más que un hombre
Y si hay dios, así lo quiso
El mismo suelo que piso
Seguirá, yo me habré ido
Rumbo también del olvido
No hay doctrina que no vaya
Y no hay pueblo que no se haya
Creído el pueblo elegido

                       (Jorge Drexler)

“Esta canción considero que siempre impacta al que la escucha, tiene una letra que no te deja indiferente y que bien se podría usar para debatir durante horas sobre nuestra sociedad, tan diversa y tan intransigente frente a algunos temas. Con su letra meticulosamente hilada, se nos quiere hacer entender que todos en el fondo, somos, de ningún lado del todo, y de todos lados un poco, según palabras del autor, que refleja en la canción su vivencia en casa de sus padres,  en la que conviven la práctica judía con la católica.

Es una canción que me remueve especialmente, ya que vivimos en una sociedad en la que categorizamos todo como si fuera una imposición. Estamos tan acostumbrados a hacerlo, que cuando no obtenemos un categoría clara para algo nos vemos forzados a buscarla,  nos obcecamos en ello, sin darnos cuenta de que nosotros mismo por el simple hecho de ser humanos seamos totalmente incategorizables de manera intrínseca. Hay que seguir percutiendo mentes cual martillo hidráulico con la afirmación de que, ¡somos únicos! Únicos como entidades pensantes y diversidad de opiniones, percepciones y sentimientos. Siempre me ha llamado la atención como se nos exige que atendamos a la diversidad en determinados sectores de la sociedad, y en otros tenemos que encajar en un grupo definido o seguir reglas estrictas.

Una vez más, Drexler, en esta canción, siguiendo la estructura de décima, nos da una lección de humanidad, en la que no valen las luchas absurdas, ni la defensa irracional de símbolos creados por el ser humano para el beneficio de unos pocos y daño de un gran número. La frase “Yo soy un moro judío que vive con los cristianos”, creo que recoge de un plumazo una filosofía de vida, en la que reine el respeto en mayúsculas, la empatía y apertura de mente, la no categorización y cordialidad tendrían que ser las que se sentaran en la mesa cada día.

Trasladando esta idea a nuestra realidad, en la que parece mentira que continúen existiendo conflictos bélicos e injusticias, Drexler, lanza un mensaje de cordialidad y esperanza, que bien podría parecer utópico, pero sin embargo, tan cerca como en la Península Ibérica tenemos ejemplos de convivencia de tres culturas (árabe, musulmana y cristina), como en el Toledo del s. XIII en el que convivían tradiciones y reinaba la tolerancia. Lo más curioso de todo esto es que cuando se estudia la composición genética de las distintas poblaciones o razas, resulta que todos somos mestizos y muchas veces nos llegaría a sorprender el inesperado resultado (ver https://www.youtube.com/watch?v=csVywNHr7Vo).

Como curiosidad indicar que esta canción la ideó Drexler con la estructura de “décima” tras el consejo de Joaquín Sabina, que con ayuda de un posavasos, le explica esa rima que lanza al mundo hispanoamericano Vicente Espinel, 10 versos octosílabos que riman entre sí más o menos así, 1 – 2 – 5, 6 – 9 – 10, 3 con 4, 7 con 8, una rima que le da una base rítimica a su letra. Como agradecimiento a este descubrimiento, que provocaría el impulso de la carrera musical de Jorge Drexler, en su álbum Salvavidas de Hielo el cantautor le dedica una canción a Sabina que se llama “Pongamos que hablo de Martínez”.

Es una canción para reflexionar, que me emociona como el “Imagine” de Lennon, que habla de una sociedad que a veces parece más un sueño que un objetivo, pero que siempre transmite esperanza.

¡Espero que les guste tanto como a mí!

Selección y reseña: Ana Palmero (Departamento de Biología)

«Érase una vez»

Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban

todos los corderos.

Y había también

un príncipe malo

una bruja hermosa

y un pirata honrado.

Todas estas cosas

había una vez

cuando yo soñaba

un mundo al revés

   (José Agustín Goytisolo)

Nacido en Barcelona en 1928, José Agustín Goytisolo fue un escritor de la Generación del 50 que destacó en poesía. Una de sus más conocidas creaciones es este poema «Érase una vez» que fue musicalizado por el cantante español Paco Ibáñez.

De la forma, lo que más me gusta de estos versos es precisamente la musicalidad con la que se suceden uno tras otro, con una rima que hace fácil grabar cada frase en la memoria, más aún, si se escucha la canción. «Érase una vez», empieza; Goytisolo es transparente en su intención desde el principio, este poema arranca como un cuento, y en los cuentos, todo lo imaginable es posible. Pienso que es una canción escrita para niños y niñas. ¿Quiénes si no ellos iban a prestar más atención a un lobo, una bruja o un pirata? ¿Quiénes si no ellos, libres de prejuicios, iban a ser más hábiles en imaginar cosas diferentes?

Estas tres estrofas son una invitación a romper con los tópicos, con los idealismos, son una llamada a imaginar un mundo más abierto, no tan rígido, donde lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo no estén determinados de antemano. Porque no hay un mundo ideal, ni un mundo al revés, tan solo un mundo donde no siempre las cosas son lo que parecen ni las personas lo que aparentan. Espero que os guste y el niño o la niña que lleváis dentro lo disfrute e incluso, ¿por qué no? lo aprenda. Yo voy a leerlo otra vez, o a cantarlo. «Erase una vez, un lobito bueno…»

Selección y reseña: Alicia López (Dpto. Biología y Geología)

ALGO SE ME HA QUEBRADO ESTA MAÑANA

Algo se me ha quebrado esta mañana

de andar, de cara en cara, preguntando

por el que vive dentro.

Y habla y se queja y se me tuerce

hasta la lengua del zapato,

por tener que aguantar como los hombres

tanta pobreza, tanto oscuro

camino a la vejez; tantos remiendos,

nunca invisibles, en la piel del alma.

Yo no entiendo; yo quiero solamente,

y trabajo en mi oficio.

Yo pienso: hay que vivir; dificultosa

y todo, nuestra vida es nuestra.

Pero cuánta furia melancólica

hay en algunos días.

Qué cansancio.

Cómo, entonces,

pensar en platos venturosos,

en cucharas calmadas, en ratones

de lujosísimos departamentos,

si entonces recordamos que los platos

aúllan de nostalgia, boquiabiertos,

y despiertan secas las cucharas,

y desfallecen de hambre los ratones

en humildes cocinas.

Y conste que no hablo

en símbolos; hablo llanamente

de meras cosas del espíritu.

Qué insufribles, a veces, las virtudes

de la buena memoria; yo me acuerdo

hasta dormido, y aunque jure y grite

que no quiero acordarme.

De andar buscando llego.

Nadie, que sepa yo, quedó esperándome.

Hoy no conozco a nadie, y sólo escribo

y pienso en esta vida que no es bella

ni mucho menos, como dicen

los que viven dichosos. Yo no entiendo.

Escribo amargo y fácil,

y en el día resollante y monótono

de no tener cabeza sobre el traje,

ni traje que no apriete,

ni mujer en que caerse muerto.

                  (Rubén Bonifaz Nuño) 

El poeta mexicano Rubén Bonifaz Nuño nació en 1923, en la ciudad de Córdoba, en Veracruz. Muere en Ciudad de México, un día 31 de enero del año 2013, ya consumido por la ceguera.

Desde pequeño tuvo contacto con la cultura indígena y su interés por ella y por el arte prehispánico le llevó a conocer la poesía Nahuatl en profundidad, hasta el punto de considerla una lengua más bellamente preparada para la poesía que el propio español.

Bonifaz tuvo una solida formación académica, iniciándose en el estudio del Derecho pero centrándose posteriormente en el estudio y la traducción de las lenguas clásicas.

Como poeta también se puede apreciar su formación humanística. Publicó dieciocho libros de poesía durante su vida y en ellos se puede apreciar su formación clásica pero también las palabras en libertad. Además el oscuro universo del nahuatl se ve también reflejado en un hondo pesimismo que irradia toda su poesía.

El poema Algo se me ha quebrado esta mañana…fue escrito, según el propio poeta mexicano, a finales de 1958 y se incluyó en su libro Fuego de pobres.  El poema fue escrito en una casa en ruinas, en una máquina de escribir en ruinas y sobre un escritorio viejo sobre el que había un retrato de mujer. El poeta entre cigarrillos, cerillas y cafés esperaba la llamada telefónica de esa mujer. Una llamada que nunca llegó y que hizo que el poeta se sumiera en una profunda soledad y abandono.

La soledad de los hombres, el abandono y la tristeza son temas que nacen de un sentimiento personal del poeta pero que se hacen universales en su poesía y se ven perfectamente reflejados en este poema.

A modo de anécdota el poeta se mostraba como un fiel admirador de la actriz de telenovelas y cantante mexicana Lucía Méndez y es que Rubén Bonifaz Nuño amaba la vida y tenía especialidad debilidad por las mujeres. A esta actriz le dedicó también un poema Pulsera para Lucía Méndez en el año 1989, año en el que de forma curiosa se entremezclaba poesía y telenovela gracias al devoto poeta y a la popular actriz.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

 

Todo se transforma
Tu beso se hizo calor
Luego el calor, movimiento
Luego gota de sudor
Que se hizo vapor, luego viento
Que en un rincón de La Rioja
Movió el aspa de un molino
Mientras se pisaba el vino
Que bebió tu boca roja

Tu boca roja en la mía
La copa que gira en mi mano
Y mientras el vino caía
Supe que de algún lejano rincón
De otra galaxia
El amor que me darías
Transformado, volvería
Un día a darte las gracias

Cada uno da lo que recibe
Y luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma
Todo se transforma

El vino que pagué yo
Con aquel euro italiano
Que había estado en un vagón
Antes de estar en mi mano
Y antes de eso en Torino
Y antes de Torino, en Prato
Donde hicieron mi zapato
Sobre el que caería el vino

Zapato que en unas horas
Buscaré bajo tu cama
Con las luces de la aurora
Junto a tus sandalias planas
Que compraste aquella vez
En Salvador de Bahía
Donde a otro diste el amor
Que hoy yo te devolvería

Cada uno da lo que recibe
Y luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma

Todo se transforma
Todo se transforma
Todo se transforma

Supe que de algún lejano rincón
De otra galaxia
El amor que me darías
Transformado, volvería
Un día a darte las gracias

Porque cada uno da lo que recibe
Y luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma

Nada se pierde
Todo se transforma

Nada se pierde
Todo se transforma
Todo se transforma

Todo se transforma
Todo se transforma
Todo se transforma

(Jorge Drexler)

Trasladando la ley de conservación de la masa a nuestro caminar por el libro de la
vida, Drexler nos da una lección magistral sobre una de las más antiguas normas de
la existencia, “todo se transforma”. Como si de un mensaje subliminal se tratase, tras
la melodía pegadiza y la historia de dos, se esconde una lección de civismo y regla
básica de interacción social: “no hagas a los demás lo que no quieres vivir en carne
propia”.

A lo largo de la canción nos va haciendo conscientes del efecto mariposa, además de
irnos desvelando partes de la vida de los dos protagonistas y de su propia historia en
común, de cómo cada acción tiene su impacto y cómo ese impacto nos vendrá de
vuelta, siempre con un tono muy positivo y dando la impresión por momentos de que
realmente estamos unidos por un fino hilo rojo a las personas que estamos abocados
a cruzarnos en la vida y que están destinados a dejarnos huella.

Hay dos afirmaciones que se repiten “todo se transforma” y “cada uno da lo que
recibe, luego recibe lo que da”, realmente si tuviera que elegir un dogma de vida sería
este, considero que si cada uno de los seres humanos lo tuviéramos presente, las
interacciones sociales serían mucho más cordiales y respetuosas, el medio ambiente
no estaría tan dañado y los conflictos bélicos habrían pasado de moda. Quizás por eso
me gusta tanto, ya que tararearla me transmite buen rollo y me recuerda que más vale

estar del lado de las fuerzas positivas que del lado oscuro, ya que al final te terminará
afectando sí o sí toda esa contrariedad y mala energía.

Acompañado de su guitarra, sus letras elaboradas y su melodía pegadiza, Drexler
consigue una canción fácil de escuchar, una letra que es inevitable no terminar
tarareando y un mensaje que poco a poco va haciendo mella en el oyente.

Te invito a escucharla, disfrutar de su rítmica atípica y dejarte envolver por el efecto de
sus palabras.

Selección y reseña: Ana Palmero (Departamento de Biología)

PRIMER DÍA DE VACACIONES

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,

justo en ese momento

en que las luces flotan como brasas

de una hoguera rendida

y en el agua se queman las preguntas,

los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya

roja, la que se esconde como el sol

al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,

solitario y perdido en el crepúsculo,

me adentraba en el mar

sintiendo la inquietud que me conmueve

al adentrarme en un poema

o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la ví sobre las aguas.

Una mujer mayor,

de cansada belleza

y el pelo blanco recogido,

se me acercó nadando

con brazadas serenas.

Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,

se detuvo un momento y me miró a los ojos:

no he venido a buscarte,

no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado

y el ruido de una moto

que cruzaba la calle con desesperación.

Era media mañana,

el cielo estaba limpio y parecía

una bandera viva

en el mástil de agosto.

Bajé a desayunar a la terraza

del paseo marítimo

y contemplé el bullicio de la gente,

el mar como una balsa,

los cuerpos bajo el sol.

En el periódico

el nombre del ahogado no era el mío.

 Luis García Montero, Poesía completa (1980-2015). Ed.Tusquest 

¿Quién no ha vivido un primer día de vacaciones? Todos hemos vivido esa sensación de tener la libertad y el control de nuestro tiempo libre. Esa falsa sensación de que somos dueños de nuestra vida.

Luis García Montero posee un don y es que hace fácil lo difícil. En su poesía de apariencia mundana y sencilla, se oculta el hombre culto que es. Este poema que os acerco no se centra en comunicarnos lo que siente el autor, sino que nos muestra un “yo poético” observador que cuenta lo que pasa, y de esta experiencia personal y cotidiana surge el sentimiento, la emoción y la reflexión. 

Luis García Montero nació en la bellísima ciudad de Granada en el año 1958. Cursó la carrera de Filosofía y Letras y se doctoró en 1985 con una tesis sobre Rafael Albertí (poeta de la Generación del 27); al que admiraba y al que le unía una gran amistad. En los libros de texto lo veremos encasillado en “poeta de la experiencia” (o la otra sentimentalidad), junto a Benjamín Prado, Javier Egea o Ángeles Mora, entre otros.

Muy amigo de Joaquin Sabina, Miguel Ríos, Joan Manuel Serrat y cónyuge de Almudena Grandes, ÉL es mucho más que todo eso. Entre los galardones poéticos que ha obtenido destacan el Premio Federico García Lorca, el Premio Loewe, el Premio Adonáis de poesía y el Premio Nacional de Poesía con el que fue galardonado en 1995, y el Premio Nacional de la Crítica en el 2003. En el año 2010 se le concedió en México el Premio Poetas del Mundo Latino por su trayectoria. Actualmente es el director del Instituto Cervantes.  Este poema lo podemos encontrar en el libro Poesía completa (1980-2015) que es una compilación de su obra. 

El poema que os presento trata motivos existenciales de carácter universal: carpe diem y la muerte. Lo misterioso aparece en el mundo doméstico, cotidiano; por lo que se trata de un poema más llevadero, en el que cualquiera pueda sentirse identificado. El lenguaje sencillo, el vocabulario coloquial, el tono conversacional son rasgos típicos de este poema donde el poeta extrae connotaciones poéticas de un material que aparentemente no es literario. Cuenta con una estructura narrativa, similar a la de un relato que nos introduce en la vida de personajes hasta hacernos sentir parte de ellos, transmitir su memoria y conseguir que la sintamos como propia.

El título nos advierte del comienzo del poema. Es relevante el hecho de que remite al tiempo y al espacio del poema y permite que, nosotros como lectores, podamos anticipar lo que va a venir después. Todos, a nuestra medida, hemos vivido un “primer día de vacaciones” en nuestra vida, por lo que el poeta conecta con sus lectores desde el primer momento. Estamos ante un poema narrativo que desarrolla una historia que bien pudiera ser materia de un microrrelato. El “yo poético” es un veraneante, que se aloja en una zona turística junto a la playa, se despierta al medio día por el efecto del ruido callejero. Ha tenido un inquietante sueño: mientras nadaba por la tarde mar adentro, ha experimentado con la muerte. Pero es su primer día de vacaciones y baja a desayunar a la terraza del paseo marítimo. No obstante, tenemos que diferenciar lo que dice el poema de lo que quiere decir el autor, en este caso el tema que nos presenta de manera latente no es otro que el tópico literario del Carpe Diem, a través de otros tópicos como son el sueño y la muerte. 

El cruce de dos atmósferas diferenciadas; por un lado, la ambientación onírica cercana a la muerte, (crepúsculo, inquietud, silencio, noche larga, ahogado, mujer mayor) y por otro, el ambiente vacacional (agosto, terraza, tumulto del mercado, sol, mar, bullicio, paseo marítimo), hace que haya un contraste entre los dos mundos situándolos en dos momentos muy significativos: el atardecer para el mundo onírico y la mañana para el mundo real. 

Podría seguir hablando de este poema sin encontrar un final. Os podría contar como el mar cobra una doble significación: como símbolo del tránsito hacia la muerte y como representación del ambiente playero, lúdico de un lugar de vacaciones. Os podría contar que la personificación de la muerte también es muy significativa, echando mano de la imagen tópica de una anciana acompañada de adjetivos con carga connotativa (mayor, cansada, serena). Una imagen que data ya de la Edad Media, anterior a la imagen de esqueleto que nos es muy familiar y que también tiene su espacio en autores tan distantes en el tiempo como Petrarca y Lorca (Bodas de Sangre). Os podría hablar de todas las figuras literarias de las que sutílmente echa mano y no nos damos cuenta. Os podría decir mil cosas, pero no quiero….solo quiero que la disfrutéis.

Selección y reseña: Charo Palos (Departamento de Lengua Española y Literatura)

00000 CERO de Pedro Salinas

 

Invitación al llanto. Esto es un llanto,

ojos, sin fin, llorando,

escombrera adelante,por las ruinas

de innumerables días.

Ruinas que esparce un cero -autor de nadas,

obra del hombre- , un cero, cuando estalla.

 

Cayó ciega. La soltó,

la soltaron, a seis mil

metros de altura, a las cuatro.

¿Hay ojos que le distingan

a la tierra sus primores

desde tan alto?

¿Mundo feliz? ¿Tramas, vidas,

que se tejen, se destejen,

mariposas, hombres, tigres,

amándose y desamándose?

No. Geometría. Abstractos

colores sin habitantes,

embuste liso de atlas.

Cientos de dedos del viento

una tras otra pasaban

las hojas

márgenes de nubes blancas

de las tierra de la tierra,

vuelta cuadernio de mapas.

Y a un mapa distante, ¿quién

le tiene lástima? Lástima

de una pompa de jabón

irisada, que se quiebra;

o en la arena de la playa

un crujido, un caracol

roto

sin queres, con la pisada.

Pero esa altuta tan alta

que ya no la quieren pájaros,

le ciega al querer su causa

con mil aires transparentes.

Invisibles se le vuelven

al mundo delgadas gracias:

La azucena y sus estambres,

colibríes y sus alas,

las venas que van y vienen,

en tierno azul dibujadas,

por un pecho de doncella.

¿Quién va a quererlas

si no se las ve de cerca?

 

Él hizo su obligación:

lo que desde veinte esferas

instrumentos ordenaban,

exactamente: soltarla

al momento justo.

Nada.

Al principio

no vio casi nada. Una

mancha, creciendo despacio,

blanca, más blanca ya cándida […]

 

 

El madrileño Pedro Salinas fue uno de los miembros más destacados de la Generación del 27. Aunque nacido en Madrid muere en Boston en el año 1951, tras su exilio provocado por la Guerra Civil española. En el exilio escribió su poemario Todo más claro y otros poemas (1949) en el que se incluye como décimo quinto y último poema Cero. Hemos seleccionado un pequeño fragmento de este extenso poema en el que Pedro Salinas nos transmite una amarga reflexión provocado por el horror de la bomba atómica y el temor a una tercera guerra mundial.

El poemario recoge una serie de poemas en el que se integran muchas de las preocupaciones de los hombre de su época con una vinculación entre la poesía y una inquietud social y cívica. En estos poemas se muestra a veces las preocupaciones propias del poeta y otras las colectivas de la sociedad del momento. Además el poeta manifiesta diferentes actitudes ante el momento que le ha tocado vivir: evasión, confianza, inquietud e incluso terror pero en todo momento con el objeto de crear una poesía de la verdad, una nueva actitud comprometida que mantenga una pequeña luz de esperanza.

En el poema Cero, en casi cuatrocientos versos, Salinas rememora los sentimientos y sensaciones de aquel 6 de agosto de  1945, día en el que cayó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. El poeta sabe captar el caos generado, el mundo derrumbado que se extiende y se mezcla con la evocación de la naturaleza y de sus propios recuerdos de la infancia.

Este Cero que titula el poema, alude a lo que queda de la civilización creada por los hombres después de la acción destructora de la bomba atómica. Ese Cero es la nulidad, la imagen de la nada absoluta y de la oscuridad y las tinieblas de la noche que se han adueñado del mundo.

El fragmento que hemos seleccionado de este extenso poema muestra la visión subjetiva del aviador al dejar caer la terrible bomba. Una visión lejana desde la que no se puede apreciar la vida ni los daños que la bomba puede causar a nuestro mundo.

Selección y reseña: Sebastian Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

No hay bien que del mal me guarde,
temeroso y encogido,
de sinrazón ofendido
y de ofendido cobarde.
Y aunque mi queja, ya es tarde,
y razón me la defiende,
más en mi daño se enciende,
que voy contra quien me agravia,
como el perro que con rabia
a su mismo dueño ofende.

                          (Vicente Espinel)

En cierta ocasión, paseando por las bonitas calles de Ronda (quizás uno de los más bonitos pueblos de nuestra geografía) salió a mi encuentro, como si de un fantasmagórico encuentro se tratara, la figura de piedra de uno de esos poetas que han acompañado desde siempre a todo buen amante de la lírica: Vicente Espinel.

La estatua en cuestión muestra el grave rostro de este célebre rondeño que vivió en la fascinante España de los Siglos de Oro, concretamente entre 1550 y 1624, por lo que su vida se escribe paralela a la de otras celebridades de nuestra literatura, tal y como es el caso de Lope de Vega y Miguel de Cervantes.

Vicente Espinel es el autor, en sintonía con las tendencias narrativas de aquel entonces, de una estupenda novela picaresca (Vida del escudero Marcos de Obregón) pero, sobre todo, su fama obedece a la transformación de la estructura de la décima, estrofa métrica que a partir de rimas como la que hoy hemos elegido, pasó a denominarse, en su honor, espinela. Es decir, que no puede negarse que don Vicente fue alguien que creó estilo y tendencia.

Al margen de la belleza y complejidad conceptual que desprenden los versos del poema elegido, de su vibrante ritmo y sonoridad, me gustó mucho encontrarme con aquella piedra labrada, puesto que me retrotrajo no ya a los Siglos de Oro sino a cuando, hace ya algunas décadas, yo ocupaba un pupitre en el colegio de mi barrio y nuestro magnífico maestro de Lengua Española (don Manuel) nos hizo aprender de memoria el dichoso esquemita métrico de la espinela. Me costó lo mío, pero, como si de un conjuro se tratara, no me he olvidado aún de ello: a b b a a c c d d e.

Sea pues esta reseña un homenaje a don Vicente… y a don Manuel.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Yo no soy nadie. ¿Quién eres tú?

¿También tú no eres nadie?

¡Entonces ya somos dos!

¡No lo digas! Lo pregonarían, ya sabes.

¡Qué aburrido ser nadie!

¡Qué ordinario! Estar diciendo tu nombre,

como una rana, todo el mes de junio,

a una charca que te contempla.

(Emily Dickinson)

En esta ocasión volvemos nuestra mirada hacia una de las voces más personales de la literatura norteamericana del siglo XIX, la poetisa Emily Dickinson, cuyos versos, tal y como se desprende de los que hemos seleccionado, siguen estando plenamente vigentes.

En el puñado de líneas que conforman la composición elegida, Emily Dickinson pone al individuo cara a cara con su mediocridad, yendo en contra de la exacerbación del individualismo propia tanto de la época que le tocó vivir (recordemos que es uno de los temas habituales del Romanticismo) como de nuestra actualidad.

¿Quién no ansía, hoy por hoy, la notoriedad y el protagonismo? Las redes sociales se antojan esa charca donde, cuales ranas, nos contemplamos, abismados por la fuerza de un espejismo efímero. Así las cosas, el poema es una apuesta por la vida discreta y apacible, una invitación, no exenta de ironía, a asumir complacientemente la pertenencia a un anonimato; una lección lírica acerca de la virtud del no ser.

Además, el uso de la segunda persona, apelando directamente al lector, hace que el texto sea una clara muestra de la originalidad estilística de esta gran autora. Ese cercano trato hace que el poema tenga además una atmósfera de irresistible confidencialidad, sensualmente persuasiva, tal que la delicadeza de un susurro.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Porque un abrazo bien dado

tiene el poder de

detener el tiempo,

suturar heridas

ser paréntesis en el lío

que llevas en la cabeza.

(Rafael Cabaliere)

Los premios literarios (al igual que muchos otros relacionados con otras disciplinas artísticas) siempre han estado ligados a polémicas diversas, quizás motivadas por los obvios intereses económicos que hay detrás. Así las cosas, el reciente premio Espasa de poesía, otorgado a Rafael Cabaliere, se ha publicitado más de lo habitual en virtud de la disconformidad que ha motivado.

Quienes han mostrado su descontento con el fallo del jurado, han apelado entre otras cosas a que Cabaliere, publicista venezolano de 34 años de edad, es un perfecto desconocido en los cenáculos literarios (como si para alzarse con el galardón hubiera que formar parte de algún tipo de logia más o menos secreta). Debe tenerse en cuenta que en nuestra reciente historia literaria tenemos casos felizmente similares como la irrupción en el panorama libresco de Espido Freire, al ganar el premio Planeta por Melocotones helados, o, más recientemente, el éxito alcanzado por Carmen Mola (una total desconocida, cuya verdadera identidad incluso se sigue ocultando tras seudónimo)  con su excelente trilogía de novelas policiacas (La novia gitana, La red púrpura, La nena).

También se le ha achacado a Cabaliere que su lírica sea sencilla, directa, simple, prácticamente carente de artificio; si bien todo ello puede conformar un estilo que muchos lectores estimen, apostando por la llaneza, un quehacer poético ligado a la vieja práctica del aforismo, reflejo de esa extendida tendencia de las redes sociales: breves citas de autores, máximas taxativas, que pretenden una rápida enseñanza vital.

Los soplos de aire fresco son necesarios. El ayer debe ser sucedido por el hoy, de manera natural. Y ese presente puede gustarnos más o menos (tan solo se trata de un premio), si bien el pataleo excesivo suele comportar, en estos casos, un cierto descuido estético, una tendencia a la inelegancia, por parte de quien protesta.

El librito de Cabaliere (Alzando vuelo) es una propuesta por una poesía de consumo rápido, para digerir sin problemas mientras esperamos en la terminal del aeropuerto, mientras viajamos en el Metro, en el autobús, mientras esperamos a que el microondas caliente el plato precocinado. Poesía quizás adecuada para estos tiempos que corren, reflejo, en definitiva, de los mismos.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

UN PEQUEÑO HOMENAJE A JOAQUÍN CARBONELL

Hace unos días, el 12 de septiembre, falleció Joaquín Carbonell, el tigre de Alloza, a causa del maldito Covid-19. Para los
aragoneses y más en su tierra, Teruel, fue un duro golpe, otra tristeza más en estos tiempos de pandemia.

Si hay algo que destacar de él entre otras cualidades, fue su enorme energía y activismo para hacer
realidad diferentes proyectos culturales y musicales durante décadas y muchas veces a contracorriente.
Los que de una forma u otra se dedican a la labor musical o cultural saben lo difícil que es mantener “las
ganas” en tiempos tan difíciles. Joaquín llegó a celebrar sus 50 años de compromiso con la música, la
poesía y este Teruel que como otras zonas de España van muriendo poco a poco.

Cabe destacar su avidez para la lectura y su necesidad de expresión vital. Así, aunque con 15
años dejó de estudiar y se puso a trabajar, al cabo de unos años retomó los estudios de Secundaria en
Teruel donde conoció y se impregnó de la pasión por la Música de Autor, de la mano de José Antonio
Labordeta, fermento y condición para una imparable carrera de amor a la Música, a la Escritura y a su
tierra, siempre embelleciendo sus canciones con un toque tan poético como irónico, porque la misma vida
tiene esas dos caras de una misma moneda. Sólo sus ganas de vivir y de expresarse han tenido un enemigo
que ha apagado su corazón vital y alegre.

Descanse en Paz.

Selección y reseña: Toyo Gabarrús.

SUEÑOS

Embadúrnate el cuerpo

de obscuridad

y de silencio,

y podrás levantar

la copa de los sueños

Pasaron superpuestas

ráfagas de recuerdos,

y los nuevos clisés

solo quedan impresos,

mientras hay luz de menta

dentro del pensamiento.

Una astilla de luz

agujerea

los tulipanes negros.

(José María Hinojosa)

Si la semana pasada dedicaba este espacio a uno de los nombres esenciales del ultraísmo, en esta ocasión hemos elegido una composición de uno de los grandes nombres del surrealismo hispánico: José María Hinojosa. Y, para ello, nada mejor que Sueños, cuyo título refiere ese ámbito ominoso, inaprensible, directamente relacionado con la artística tendencia.

Codirector junto con Emilio Prados de la revista Litoral (otra de las publicaciones, al igual que Ultra, que contribuían a difundir los movimientos vanguardistas en nuestro país), Hinojosa pasa a la Historia de nuestra literatura por uno de los textos seminales de nuestras vanguardias: Flor de Californía.

Al igual que ocurre con Larrea, Hinojosa es otro de esos nombres de la Generación del 27 eclipsados por un institucionalismo cultural que, dada la complejidad del susodicho grupo poético, parece haber apostado por una simplificación a través de la cual se destacan una serie de personalidades que, en realidad, convivieron y amistaron entre sí: así, por ejemplo, Hinojosa y García Lorca.

No obstante, en el caso del poeta que nos ocupa, quizás su prematura muerte (falleció a los treinta y dos años) contribuyera a que su nombre no suela pertenecer a esa elite de elegidos, pues, indudablemente, su obra no resulta tan prolífica como la de algunos de ellos, aunque sí que tremendamente original, influyente, marcada por una personalidad singular, tal y como se desprende de los versos elegidos, paradigma del cultivo del surrealismo en España.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Aunque bajo el temor

En el fondo estas mujeres necesarias del frío
estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules
palidecen sin saber por qué

El cielo en cambio está enfermo de pizarras
y sus cabellos caen como pozos de mina

El cielo el cielo ingeniero amigo mío
construirás un velero con el soplo que me anima
puesto que el reloj hace el dragado de nuestros fastidios
y su círculo viene a ser nuestra corona a menudo de espinas

Sobre el horizonte de ciego que la hora mojada tentalea
los pichones se conducen como segundas intenciones
empleando hasta el final la mano de obra del otoño

Aunque la tarde haga sus víctimas
si tú no temes el deterioro de los mares
ven con tus párpados hinchados por un aire familiar
ven a expandirte como los autores de cartas anónimas

Sol de las cumbres sol

(Juan Larrea)

Si la semana pasada os hablaba De Vicente Huidobro, esta he elegido a otro de esos grandes poetas a los que le tocó vivir épocas convulsas (tanto a nivel artístico como social y político), que de indudable manera marcaron tanto su devenir vital (fue uno de los exiliados, tras la Guerra Civil) como artístico: Juan Larrea fue uno de los más brillantes exponentes de lo que en España se dio en llamar ultraísmo, es decir, tendencias artísticas de carácter rompedor y que pretendían ir un paso más allá de las normas clásicas.

La Generación del 27 es, obviamente, el grupo al que deberíamos adscribirlo, lo cual nos permite hablar de la complejidad que entraña la concepción de dicha etiqueta, dado que cuanto más se indaga en la configuración del grupo artístico más se amplía; es decir, aparecen muchos más nombres, como el del poeta que nos ocupa, ligados al mismo.

Si bien el paso de los años y las enseñanzas regladas parecen haber relegado a Juan Larrea a una posición marginal (Lorca, Cernuda, Alberti, Salinas, Aleixandre… terminan acaparando todo el protagonismo) su nombre resplandece en la célebre autobiografía de Luis Buñuel, Mi último suspiro, puesto que el autor de Un perro andaluz declara que Larrea es uno de sus autores favoritos, lo cual no resulta nada raro, dada la obvia filiación del autor al surrealismo, tal y como demuestra el poema que he elegido.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Noche

Sobre la nieve se oye resbalar la noche.

La canción caía de los árboles
y tras la niebla daban voces.

De una mirada encendí mi cigarro.

Cada vez que abro los labios
inundo de nubes el vacío.

En el puerto
los mástiles están llenos de nidos.

Y el viento
gime entre las alas de los pájaros.

Las olas mecen el navío muerto.

Yo en la orilla silbando
miro la estrella que humea entre mis dedos.

(Vicente Huidobro)

Si la poesía se caracteriza por un deseo de crear belleza a través de la palabra, Vicente Huidobro debe ser considerado uno de sus más claros exponentes. Este autor chileno, que va a desarrollar su labor en ese momento crucial en el que los movimientos de vanguardia, fuertemente incluidos por los cambios sociales de su mundo inmediato, deciden romper con la concepción clásica de las artes, reformulándolo todo, contagió a buena parte de los poetas en lengua española con su célebre creacionismo.

En efecto, aludiendo al célebre artículo de Ramón Gómez de la Serna (Ismos), el creacionismo viene a unirse a impresionismos, impresionismos, futurismos y surrealismos. Así, Huidobro, influido por el simbolismo (importante movimiento que precede y anuncia las vanguardias), concibe el poema no como un ejercicio mimético respecto de la realidad, sino como una posibilidad de crear una belleza única, propia y exclusiva del propio texto.

Con Huidobro y otros poetas coetáneos o algo posteriores (José María Hinojosa, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca) la poesía se adentra más en los fascinantes caminos de lo ominoso. Ya no hay que interpretar la cadena de palabras, simplemente sentir esas nuevas realidades que nos proponen. El arte se intelectualiza o, como diría Ortega y Gasset “se deshumaniza” dando paso a una novedosa serie de hallazgos poéticos que se encuentran, tal que el caso del poema que nos ocupa, entre los grandes logros de la lírica de todos los tiempos.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Ausencia

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

(Jorge Luis Borges)

Tras las dos reseñas dedicadas a nuestro teatro en verso de las dos últimas semanas cedemos la palabra a uno de los grandes autores de la literatura hispanoamericana. El argentino Jorge Luis Borges es sin duda uno de los grandes renovadores del relato moderno siendo antológicas las compilaciones que podemos encontrar en títulos indispensables como Ficciones.

Pero, además de su originalidad narrativa, Borges fue también un excelso poeta, como demuestran los versos de su Ausencia, uno de los poemas más angustiosos y desgarradores que surgieron de su pluma, donde reformula uno de los grandes temas de la literatura, el amor, desde el punto de vista de la pérdida del mismo.

El uso de la primera persona, junto a una serie de poderosas imágenes, conforman un desesperado canto lírico que, en sus versos finales se antoja “autoelegía”, evocando el posible suicidio del poeta enamorado, quizás la disolución de su alma, tras el tránsito, en las poéticas aguas del mar.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 24. 3ª TEMPORADA. 22 DE MAYO DE 2020.

Clamé al cielo, y no me oyó.

Mas, si sus puertas me cierra,

de mis pasos en la Tierra

responda el cielo, no yo.

(José Zorrilla)

Si hace un par de semanas os reproducía un bonito soneto de Lope de Vega perteneciente a una de las obras maestras de nuestro teatro en verso, en esta ocasión he elegido uno de los pasajes más memorables de otro de nuestros grandes clásicos, el Don Juan Tenorio de José Zorrilla, perteneciente a nuestro siglo XIX.

Quizás la obra de Zorrilla sea uno de los textos dramatúrgicos más populares de nuestras letras (uno de los más representados, adaptados e influyentes), de manera que muchos de sus pasajes forman parte del acervo popular común: así su célebre arranque (¡Cuán gritan esos malditos! (…)), algunas de sus escenas amorosas (¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor (…)?) o el cuarteto seleccionado, que constituye uno de los momentos climáticos del texto, cuando don Juan, febril y soberbio tras matar al Comendador, padre de doña Inés, desafía incluso a Dios, constituyéndose así en uno de los grandes rebeldes de nuestro Romanticismo.

José Zorrilla elaboró un texto cargado de fuerza y movimiento, ideal para una espectacular escenografía, adaptando el mito del burlador de Sevilla a los gustos de una época que nos sigue fascinando (de ahí la actualidad del texto). Don Juan, como mito universal, ya fue tratado magistralmente por Tirso De Molina durante nuestro periodo áureo, así como por el francés Moliére en una versión igual de magnífica.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 23. 3ª TEMPORADA. 15 DE MAYO DE 2020.

Camina bella, como la noche

De climas despejados y de cielos estrellados,

Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz

Resplandece en su aspecto y en sus ojos,

Enriquecida así por esa tierna luz

Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,

Hubieran mermado la gracia inefable

Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,

O ilumina suavemente su rostro,

Donde dulces pensamientos expresan

Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,

Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,

Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan

Y hablan de días vividos con felicidad.

Una mente en paz con todo,

¡Un corazón con inocente amor!

(Lord Byron)

Nuestras cuatro reseñas de esta semana están dedicadas al vampirismo, dándole (en nuestros apartados de cine y libros) un protagonismo especial a Drácula, el espectral conde creado por Bram Stoker, quien supo otorgar un halo de romanticismo a una criatura de raíces folklóricas.

Y vosotros os preguntaréis, ¿qué tiene que ver el autor de nuestro poema semanal con la popular criatura transilvana? Muchos estudiosos han relacionado la arrolladora y egocéntrica personalidad de Lord Byron con la reformulación del mito vampírico. Su elegante fisonomía y decadente manera de vestir, su capacidad de seducción y, por supuesto, su gusto por los elementos nocturnos, hacen de Lord Byron un modelo en el que su médico, el también escritor John William Polidori, se inspiró para gestar uno de los primeros relatos de vampiros del Romanticismo: El vampiro (según algunos, surgido prácticamente a la par que el Frankenstein de Mary Shelley, otro gran mito de la literatura fantástica, también directamente relacionado con el citado Lord Byron, puesto que fue él quien alentó a la autora a escribir su novela durante unas veladas marcadas por fuertes tormentas en su célebre y preciosa finca suiza: Villa Diodati).

Así las cosas, aunque en el texto original de Bram Stoker, publicado por vez primera en 1899, el conde Drácula no termina de tener esa filiación con el dandysmo que, posteriormente, el cine se encargó de popularizar, Lord Byron ha pasado a la Historia de la Literatura como una figura legendaria, que trasciende la propia realidad de su persona.

El poema elegido es una clara muestra de la estética romántica por la que siempre se dejó guiar el poeta. Al igual que en la novela de Stoker (y aquí sí que hay plena coincidencia) Lord Byron expresa a través de esos bonitos versos su fascinación por la luna (poético elemento que utiliza para describir a una de esas enigmáticas mujeres que llenaron páginas y páginas durante el siglo XIX). No en vano, otro de los grandes autores del periodo, nuestro Gustavo Adolfo Bécquer, quizás inspirado por el poema de Lord Byron, compuso una de sus más hermosas y célebres leyendas, El rayo de luna, en la que el astro nocturno y la belleza femenina también confluyen y difuminan sus límites.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 22. 3ª TEMPORADA. 8 DE MAYO DE 2020.

Amar por ver amar, envidia ha sido,

y primero que amar estar celosa

es invención de amor maravillosa

y que por imposible se ha tenido.

De los celos mi amor ha procedido

por pesarme que, siendo más hermosa,

no fuese en ser amada tan dichosa

que hubiese lo que envidio merecido.

Estoy sin ocasión desconfïada,

celosa sin amor, aunque sintiendo;

debo de amar, pues quiero ser amada.

Ni me dejo forzar ni me defiendo;

darme quiero a entender sin decir nada;

entiéndame quien puede; yo me entiendo.

(Lope de Vega)

Dado que durante estos días estamos trabajando con los grupos de tercero una de las bonitas obras que Lope de Vega escribió durante su prolífica carrera dramatúrgica, El perro del hortelano, tengo a bien reproducir el segundo de lo sonetos que aparece en esta obra maestra de nuestro teatro amoroso en verso.

En el fragmento en cuestión, Teodoro, protagonista y galán, lee el papel que le entrega Diana (supuestamente escrito por una amiga suya), donde confiesa su pasión amorosa y trata de explicar el origen de su sentir, vinculado a los celos.

Llama la atención el complejo juego conceptual elaborado por Lope a lo largo de los catorce versos (los conformados por los canónicos dos cuartetos y dos tercetos endecasílabos), siguiendo las tendencias estilísticas de la época. Obsérvese al respecto como en el plano léxico hay una intencionada repetición de términos que contribuyen a oscurecer el sentido del poema, a lo que sin duda Lope alude, con cierto humor e ironía, en los dos últimos versos. Téngase en cuenta que, en la época, el conceptismo fue una estética que, en mayor y menor medida, cultivaron todos los autores. Algunos de los más célebres, como Luis de Góngora, presumieron de ello: “Célebre me ha hecho ser oscuro”.

En la época, el amor, uno de los grandes temas de la Historia del Arte, tuvo un original tratamiento, pues se llegó a aducir su capacidad de perfeccionar al ser humano, incluso en un sentido intelectual, dotándolo de mayor elocuencia y elegancia. Este aspecto, tratado por León Hebreo en sus Diálogos de amor (una de las obras filosóficas más prestigiosas del periodo), planea sobre El perro del hortelano e, indudablemente, inspiró otra de las grandes creaciones de Lope: La dama boba.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 21. 3ª TEMPORADA. 17 DE ABRIL DE 2020.

SONETO CXXIX

Garcilaso, que al bien siempre aspiraste
y siempre con tal fuerza le seguiste,
que a pocos pasos que tras él corriste,
en todo enteramente le alcanzaste,

dime: ¿por qué tras ti no me llevaste
cuando de esta mortal tierra partiste?,
¿por qué, al subir a lo alto que subiste,
acá en esta bajeza me dejaste?

Bien pienso yo que, si poder tuvieras
de mudar algo lo que está ordenado,
en tal caso de mí no te olvidaras:

que o quisieras honrarme con tu lado
o a lo menos de mí te despidieras;
o, si esto no, después por mí tornaras.

(Juan Boscán)

Juan Boscán es uno de los nombres mayúsculos de la estética literaria renacentista hispánica. Nacido en Barcelona en 1487, fue un poeta que frecuentó (tal y como era habitual en aquel entonces) los ambientes cortesanos, a los que se encuentra ligada buena parte de su obra.

Su propia casa sirvió de centro de reunión de artistas de la España del Renacimiento, por lo que no es de extrañar que la amistad lo ligara a Garcilaso de la Vega, tal y como delata el poema que hemos seleccionado en esta ocasión.

A través de su ingente tarea poética (su producción es mucho mayor, aunque menos pulida, que la del mentado maestro), Juan Boscán contribuyó de manera decisiva a la introducción de novedosos metros en nuestras letras: así el soneto, estrofa a la que se ajusta nuestra elección de esta semana.

Con no menos elegancia que ánimo entristecido, en los característicos catorce versos que conforman la composición, Boscán une loa y elegía, alabando y lamentando la ausencia de su amigo, el mentado Garcilaso de la Vega, en una de sus más conmovedoras composiciones.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 20. 3ª TEMPORADA. 3 DE ABRIL DE

2020.

Expectación

No sabría decir por qué algunas cosas me producen

Una sensación de maravillas inexploradas por venir,

O de grieta en el muro del horizonte

Que se abre a mundos donde sólo los dioses pueden vivir.

Es una expectación vaga, sin aliento,

como de grandes pompas antiguas que recuerdo a medias,

o de aventuras salvajes, incorpóreas,

plenas de éxtasis y libres como un ensueño.

La encuentro en puestas de sol y en extrañas agujas urbanas,

en viejos pueblos y bosques y cañadas brumosas,

en los vientos del Sur, en el mar, en collados y ciudades iluminadas,

en viejos jardines, en canciones entreoídas y en los fuegos de la luna.

Pero aunque sólo por su encanto vale la pena vivir la vida

nadie alcanza ni adivina el don que insinúa.

(H.P. Lovecraft)

Así como en alguna ocasión, el gran maestro de la literatura fantástica, Edgar Allan Poe, ha sido el protagonista de esta sección, hoy cedemos la palabra a uno de sus más excelsos sucesores (y uno de mis autores favoritos): Howard Philips Lovecraft.

De Lovecraft quizás conozcas su obra narrativa, con piezas maestras como El horror de Dunwich, En las montañas de la locura o El caso de Charles Dexter Ward; sin embargo, es posible que su labor en los terrenos de la poesía te sean menos familiares.

Debes saber que aunque Lovecraft ha pasado a la Historia de la Literatura como uno de los grandes configuradores del relato de terror moderno, su gusto por el arte de la pluma estaba muy ligado a la poesía, concretamente a la del siglo XVIII, a la que en sus inicios como autor trataba de imitar.

Lovecraft fue un hombre anacrónico, con una personalidad marcadamente singular, con cierta tendencia a aristocráticas posturas (cuando él no tenía nada que ver con la nobleza), motivo por el que llegó a despreciar la remuneración por sus quehaceres literarios (como si fuera un escritor de épocas pasadas), padeciendo penurias extremas; por ejemplo, llegar a mantenerse a base de latas de económicas latas de judías (las famosas “beans”), recluido en su casa, sin apenas salir, dado que padecía una enfermedad relacionada con la temperatura corporal (sentía frío constantemente).

Su peculiar vida puedes conocerla extensamente gracias a la extensa y detallada biografía escrita por Sprage de Camp, donde también encontrarás las explicaciones pertinentes acerca de la gestación de Los hongos de Yuggoth, magistral recopilación de poemas al que pertenece el que aquí hemos reproducido.

En “Expectación” podemos adivinar la sensibilidad de este gran artista, genial a la hora de transmitir la inquietante sensación de que algo acecha, expectante, tras lo cotidiano. El horror se transforma en belleza, a través de unos versos de reminiscencias románticas (ese gusto tanto por el espectáculo natural y por la belleza arquitectónica) que, como es habitual en toda su literatura, insinúan antes que mostrar, destilando una elegancia inusual, y configurando imágenes tan poderosas (que recuerdan al simbolismo de Poe) como esos “fuegos de la luna” del antepenúltimo de los versos.

Expectación es síntesis en verso de todo Lovecraft. Una gota de sombra procedente de los extraños mundos que supo imaginar (quizás captar) la creativa mente del autor de “Los mitos de Ctulhu”.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

SEMANA 19. 3ª TEMPORADA. 27 DE MARZO DE 2020.

A continuación os facilitamos el enlace a la reseña del profesor Sebastián Solana. Debido a la singularidad de su propuesta, hemos decidido hacerlo de esta manera para respetar la totalidad de las imágenes y decisiones tipográficas de su trabajo.

Esperemos que disfrutéis de su estupendo texto.

Oda a la Real

SEMANA 18. 3ª TEMPORADA. 20 DE MARZO DE 2020.

Pensando, señora, en vos,

vi en el cielo una cometa;

es señal que manda Dios

que pierda miedo y cometa

a declarar el deseo

que mi voluntad desea,

porque jamás no me vea

vencido como me veo

en esta fuerte pelea

que yo conmigo peleo.

(Jorge Manrique)

Jorge Manrique es uno de los grandes autores de las letras universales. Sus Coplas a la muerte del maestre don Rodrigo es, quizás, la más hermosa elegía jamás escrita, si bien en esta ocasión hemos elegido para nuestra habitual sección lírica semanal una composición no tan popular, pero tremendamente paradigmática, en tanto en cuanto refleja perfectamente ese ambiente cortesano que al autor le tocó vivir.

El amor, además de un sentimiento, es una creación cultural. La poesía ha contribuido de manera indudable a ello, tal y como es el caso de los diez versos (conformados por una cuarteta y una séxtupla de versos octosílabos) que nos hablan del dilema de declarar el amor o sufrirlo en silencio. La referencia a la dama como “señora”, así como la divinización del sentimiento amoroso, enlazan directamente la composición con los usos amorosos del “amor cortés”. El amante se sentía vasallo de su dama, que pasaba a ser su señora, trasladándose así al terreno emotivo las relaciones serviles típicamente medievales, de la misma manera que los torneos (a los que Manrique también atendió en su lírica) emulaban la guerra.

Al margen de lo expuesto, el debate amoroso , la tensión emocional interna del poeta, sus dudas, significadas sobre todo en esa “pelea” evocada en los dos últimos versos, que parecen adelantarse en cientos de años al célebre soneto de Lope de Vega, que a continuación reproducimos como colofón:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

(Lope de Vega)

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 17. 3ª temporada. 13 de marzo de 2020

LE DÉSESPOIR DE LA VIEILLE

La petite vieille ratatinée se sentit toute réjouie en voyant ce joli enfant à qui chacun faisait fête, à qui tout le monde voulait plaire ; ce joli être, si fragile comme elle, la petite vieille, et, comme elle aussi, sans dents et sans cheveux.

Et elle s’approcha de lui, voulant lui faire des risettes et des mines agréables.

Mais l’enfant épouvanté se débattait sous les caresses de la bonne femme décrépite, et remplissait la maison de ses glapissements.

Alors la bonne vieille se retira dans sa solitude éternelle, et elle pleurait dans un coin, se disant : — « Ah ! pour nous, malheureuses vieilles femelles, l’âge est passé de plaire, même aux innocents ; et nous faisons horreur aux petits enfants que nous voulons aimer ! »

(Charles Baudelaire)

Traducción

LA DESESPERACIÓN DE LA VIEJA

La viejecilla arrugada sentíase llena de regocijo al ver a la linda criatura festejada por todos, a quien todos querían agradar; aquel lindo ser tan frágil como ella, viejecita, y como ella también sin dientes ni cabellos.

Y se le acercó para hacerle fiestas y gestos agradables.

Pero el niño, espantado, forcejeaba al acariciarlo la pobre mujer decrépita, llenando la casa con sus aullidos.

Entonces la viejecilla se retiró a su soledad eterna, y lloraba en un rincón, diciendo: «¡Ay! Ya pasó para nosotras, hembras viejas, desventuradas, el tiempo de agradar aun a los inocentes; ¡y hasta causamos horror a los niños pequeños cuando vamos a darles cariño!»

(Charles Baudelaire)

Considerado pilar del simbolismo, el poeta Charles Baudelaire no sólo nos legó sus quintesenciales Flores del mal sino que dinamitó (fiel a su decadentista tendencia) uno de los cánones de la poesía tradicional: la versificación.

Visionario, Baudelaire no sólo defendió a Edgar Allan Poe como uno de los protagonistas de la Historia de la Literatura en un célebre ensayo, sino que se anticipó a las vanguardias en la estima de la prosa como un soporte apto para la lírica.

Tal que ocurre con las grandes composiciones, Baudelaire cultivó la grandeza de lo breve el decir mucho con poco, gracias a una precisión en el lenguaje y a un saber callar a tiempo que, en el caso del ejemplo que nos ocupa, extraído de su Petits poèmes en prose, resulta especialmente conmovedor.

La sonoridad del poema original (tenemos a bien aportar la versión en francés y su traducción al español) es reflejo del gusto por la selección expresiva (rasgo también reseñable en el uso que Poe hiciera del inglés o, posteriormente, nuestro García Lorca de nuestra propia lengua) de un autor que actualiza algunos temas clásicos (tempus fugit, collige virgo rosas), dándoles un novedoso tratamiento descarnado que aproxima su texto a autores  más recientes como Jaime Gil de Biedma, Leopoldo María Panero o Ángel Guinda.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 16. 4ª temporada. 28 de febrero de 2020

A veces la poesía es mucho más que la expresión de la belleza o del sentimiento; a veces se convierte en recuerdo del horror o en una demanda de justicia.

Y ese es el caso de este poema de David Huerta. 

Este poema forma parte de una instalación situada en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca ( México ), estos versos escritos en negro fueron lanzados en dos columnas y a sus pies se encendieron cuarenta y tres pequeñas velas que recordaban los hechos sucedidos en la madrugada entre el veintiséis y veintisiete de septiembre del año dos mil catorce.

Esa madrugada cuarenta y tres estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos desaparecieron cuando se dirigían a una manifestación conmemorativa en Ciudad de México que recordaba los asesinatos estudiantiles del año mil novecientos sesenta y ocho. Ese trayecto fue interrumpido de manera violenta por policías municipales, federales y miembros de crimen organizado. Durante el ataque hubo seis muertos, cuarenta heridos y cuarenta y tres estudiantes desaparecidos. Todavía hoy, casi seis años después, los desaparecidos siguen sin ser localizados y las familias siguen demandando justicia y nuevas líneas de investigación que puedan aportar luz a estas desapariciones.

Ayotzinapa

Mordemos la sombra
Y en la sombra
Aparecen los muertos
Como luces y frutos
Como vasos de sangre
Como piedras de abismo
Como ramas y frondas
De dulces vísceras

Los muertos tienen manos

Empapadas de angustia
Y gestos inclinados
En el sudario del viento
Los muertos llevan consigo
Un dolor insaciable

Esto es el país de las fosas
Señoras y señores
Este es el país de los aullidos
Este es el país de los niños en llamas
Este es el país de las mujeres martirizadas
Este es el país que ayer apenas existía
Y ahora no se sabe dónde quedó

[…]

Gracias a este poema de David Huerta y a la instalación de museo Oaxaca hay un lugar en el que se puede recordar a estos estudiantes desaparecidos a pesar de que sus restos probablemente yacerán amontonados en alguna de las cientos de fosas comunes que, como si fueran accidentes geográficos, conforman el paisaje de México. 

Ahora estos muertos tienen nombre, tienen rostro, una familia, un trabajo y, por encima de todo, un recuerdo. El recuerdo de una tragedia, que como nos recuerda el poeta, es la tragedia de un país que vive habituado a la violencia sistemática y generalizada. Un país donde son tan habituales los asesinatos que lo normal es no mirar y pensar en otra cosa.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 15. 4ª temporada. 21 de febrero de 2020

Escribo sin modelo
a lo que salga,
escribo de memoria
de repente,
escribo sobre mí,
sobre la gente,
como un trágico juego
sin cartas solitario,
barajo los colores
los amores,
las urbanas personas
las violentas palabras
y en vez de echarme al odio
o a la calle,
escribo a lo que salga.
(Gloria Fuertes, 1917-1998)

Cuando esta profesora era pequeña solía proclamar a los cuatro vientos, a todo el que
quisiera escucharla, una frase algo sorprendente a oídos de los adultos: “Me gusta la
poesía”.

Una de mis tías, tras escucharme, me regaló un libro (decepcionante para mis siete u
ocho años) titulado “Yo voy soñando caminos”, cuyo autor, según ponía en la portada,
era un tal Antonio Machado. El caso es que, pese a que la antología estaba destinada a
un público de mi edad, para mí aquello no era poesía, o no, al menos, la poesía que yo
leía una y otra vez e incluso a veces memorizaba de tanto releer. Para mí, lo tenía muy
claro en aquel entonces, la poesía tenía un nombre propio: Gloria Fuertes.

«Piopio Lope el pollito miope» o «Las tres reinas magas» fueron algunas de mis lecturas
favoritas en aquellos tiempos, como seguro lo fueron para muchos niños y niñas de mi
generación, y sirvieron para acercarme al verso escrito, igual que las retahílas de mi
abuela lo hicieron a la poesía oral.

Tardaría unos años todavía en apreciar el libro de Antonio Machado y en incluirlo en
mi lista de grandes poetas. Y a ella se fueron sumando, en mi tiempo de ocio y también
en el de estudio, un buen puñado de autores y autoras que ensancharon mis
horizontes y reforzaron aquel amor temprano e infantil que había nacido en mí de la
mano de Gloria Fuertes.

Solo muchos años después, ya adulta, redescubrí a la autora de mi infancia. Pacifista, feminista, “autodidacta y poéticamente desescolarizada”, como se definía ella, escribió, dirigidos a un público infantil, cuentos, poesía y teatro, por los que recibió distintos premios y reconocimientos.

Sin embargo, Gloria Fuertes también cultivó la llamada “literatura de adultos”, siendo
considerada a día de hoy como una de las voces femeninas iniciales de la poesía de la
posguerra. Así, y aunque nunca se sintió ligada a ningún movimiento o tendencia, su
poesía, definida como social por la crítica, se relaciona tanto con la Generación de los
50 como con el Postismo.

El poema que traigo, sencillo, directo y coloquial desde sus primeros versos, expresa
muy bien su concepción de la poesía y la literatura, su “primero siento, después
pienso”, el rápido juego por el que el sentimiento se hace pensamiento y palabras de
forma casi instantánea.

Para ella, el poeta ha de preocuparse por contar lo que pasa antes de contar las
sílabas, sin importar el modelo. La poesía debe tener la capacidad de llegar a todos, de
ser clara y reflejar a la gente, “los colores”, “los amores”. Más aún, la poesía ha de
servir para alejar el odio pues, como ella misma dijo:

“Un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre
ellas.”

Me gustaría pensar que un adulto tampoco.

Selección y reseña: Esther Herguedas (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 14. 4ª temporada. 14 de enero de 2020

Oda a la Alegría

¡Oh amigos, dejemos esos tonos!

¡Entonemos cantos más agradables y llenos de alegría!

¡Alegría! Alegría!

¡Alegría, hermoso destello de los dioses,

hija del Elíseo!

Ebrios de entusiasmo entramos,

diosa celestial, en tu santuario.

Tu hechizo une de nuevo

lo que la acerba costumbre había separado;

todos los hombres vuelven a ser hermanos

allí donde tu suave ala se posa.

Aquel a que la suerte ha concedido

una amistad verdadera,

quien haya conquistado a una hermosa mujer,

¡una su júbilo al nuestro!

Aun aquel que pueda llamar suya

siquiera a un alma sobre la tierra.

Mas quien ni siquiera esto haya logrado,

¡que se aleje llorando de esta hermandad!

Todos beben de alegría

en el seno de la Naturaleza.

Los buenos, los malos,

siguen su camino de rosas.

Nos dio besos y vino,

y un amigo fiel hasta la muerte;

lujuria por la vida le fue concedida al gusano

y al querubín la contemplación de Dios.

¡Ante Dios!

Gozosos como vuelan sus soles

a través del formidable espacio celeste,

corred así, hermanos, por vuestro camino alegres

como el héroe hacia la victoria.

¡Abrazaos millones de criaturas!

¡Que un beso una al mundo entero!

Hermanos, sobre la bóveda estrellada

debe habitar un Padre amoroso.

¿Os postráis, millones de criaturas?

¿No presientes, oh mundo, a tu Creador?

Búscalo más arriba de la bóveda celeste

¡Sobre las estrellas ha de habitar!

(Friedrich von Schiller)

La Oda a la Alegría es un poema de Friedrich von Schiller, poeta, historiador, filósofo y dramaturgo  considerado, junto con Goethe, como una de las figuras más importantes del romanticismo alemán. Sin embargo, la fama de este poema es debida a la musicalización que hizo del mismo el compositor Ludwig van Beethoven y que incluyó, como cuarto movimiento con el nombre de «Himno a la Alegría», en su Sinfonía número 9, también conocida como Sinfonía coral. De hecho, es la primera vez en la que se incluye un movimiento coral en este tipo de composición musical gracias a que Beethoven se permitió la libertad de “hacer hablar” a la que acabó siendo su última obra sinfónica.

El «Himno a la Alegría» es considerado actualmente no solo como un cántico a la fraternidad universal, sino como una de las grandes influencias en la historia de la música, tanto clásica como pop, como encontramos en la versión que hizo el cantante Miguel Ríos.

https://www.youtube.com/watch?v=sTv-t8-Ssdw&feature=emb_title

Ya desde su estreno en público este movimiento se convirtió en un símbolo popular por el tema que trata, hecho que culminó en 1984 cuando fue adoptado como himno oficial de la Unión Europea, aunque fue retirada la letra como una manera de preservar el principio de igualdad y de libertad. La versión que se tomó de la «Oda a la Alegría» fue una adaptación realizada por Herbert von Karajan en 1972.

https://www.youtube.com/watch?v=jPNeJeZ3ODc

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 14. 4ª temporada. 7 de enero de 2020

Insisto

Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.

(Miguel D’Ors)

Nieto del célebre escritor Eugenio d’Ors, Miguel d’Ors es un poeta gallego aunque afincado en Granada desde hace muchos años, en cuya Universidad ha ejercido como profesor. Su poesía ha sido ampliamente reconocida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y ha ejercido una importante influencia en posteriores generaciones de poetas. Los ejes temáticos de sus libros son la nostalgia, el deseo de aventura, la reflexión religiosa, la ironía y la cultura. Su estilo es moderno en cuanto a la métrica y al léxico, aunque en ocasiones recurre a referencias culturalistas que generalmente son de corte clásico. Aunque aparentemente sencillos, sus versos muestran una complejidad e intencionalidad mucho más profundas.

En este breve poema se plantea una reflexión sobre lo que no ha sido y lo que ha sido una vida. No ha sido lo que se esperaba porque no ha realizado su vocación de arqueólogo, no ha viajado todo lo que hubiera querido y tampoco recibió todo el amor que esperaba. En cambio, el tiempo siempre ha estado presente, imparable, haciéndonos contemplar el paso de los días. Además, los días señalados son “los martes, los miércoles, los jueves”, días que están en medio de la semana o que ocupan posiciones equívocas en esta. Y el elemento con el que se comparan es con un tubo de dentífrico, potente imagen que nos proporciona una visión del paso del tiempo a cámara rápida. “El tiempo es una estepa / desesperada” es una metáfora igualmente visual que nos ayuda a entender el tiempo como un paisaje uniforme y monótono. El adverbio solo se repite tres veces, en relación con “tiempo” y “vacío”.

La forma que el autor ha escogido son versos de 7 y 11 sílabas, sin rima. Se trata por tanto de una silva sin rima, forma métrica propia del siglo XX, pero que se encuentra emparentada con la silva empleada por los modernistas desde finales del siglo XIX. La combinación de ambos metros permite al poeta un juego de contención-expansión anímica. Además, los versos de 7 sílabas tienen encabalgamientos en casi todo el poema, trasladando la tensión al siguiente verso, en el que se produce la expansión.

Por tanto, en este poema confluyen la decepción por aquellos sueños o metas que no se han cumplido y el desengaño también por el rápido paso del tiempo. El estilo típicamente condensado de d’Ors y su hábil utilización de las imágenes visuales consigue que en unos pocos versos visualicemos lo que el autor nos transmite. Por último, la ironía acerca de la pasta de dientes que nos recuerda a la Rayuela de Julio Cortázar.

Selección y reseña: José Alberto Martín (Departamento de Lengua Española y Literatura) 

Semana 14. 4ª temporada. 31 de enero de 2020

La montaña rusa

Durante medio siglo la poesía fue
el paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
echando sangre por boca y narices.

(DeVersos de salón, 1962)

NICANOR PARRA

Nicanor Parra fue un hombre polifacético, que se dedicó a la poesía, las matemáticas y la física con similar éxito y reconocimiento. Nació en Chile en el año 1914, en una familia donde se respiraba arte: su padre era docente y, al igual que su madre, sentía una gran pasión por la música. A los 18 años de edad consiguió una subvención para completar sus estudios humanísticos en la capital, donde tuvo la oportunidad de relacionarse con otros intelectuales de gran importancia para el arte de su país. Más tarde comenzó diversas carreras universitarias, aunque finalmente se decantó por Matemáticas y Física; una vez recibido, fue catedrático e incluso director durante mucho tiempo.

En su vida, la formación académica ocupó un lugar primordial; en más de una ocasión viajó al extranjero para realizar cursos, siempre a través de becas, lo cual indica el gran esfuerzo que realizó para acceder a ellos. Se trató de un hombre de números y letras, que triunfó simultáneamente en dos mundos que muchas veces se creen opuestos.

De la multitud de premios que recibió en su carrera, resalta el Miguel de Cervantes. Algunos de sus libros más conocidos son «Cancionero sin nombre«, «Manifiesto» y «Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas«. Parra falleció a los 103 años, el 23 de enero de 2018 en la casa de la familia Parra en La Reina, Santiago de Chile.

La montaña rusa” es uno de sus antipoemas, donde un antihéroe se enfrenta a espacios urbanos, todo expresado con un lenguaje coloquial, asequible, formando una especie de collage plagado de emociones que se superponen de manera poco lógica, con una simbología que, emparentada con las vanguardias, hace imaginarse una historia surrealista, en el precipicio de la realidad y la imaginación.

El poema es una reflexión sobre qué es poesía, ha sido monótona, pero el autor, hace otro tipo de poesía, usa la metáfora de la montaña rusa, eso es su poesía, cargada de emociones a las que cualquiera puede subir y disfrutar, o no, porque hay gente que puede disfrutar de la montaña rusa y gente que no, igual que pasará con la inmersión en su poesía.

No puedo acabar sin decir que es totalmente recomendable, es otra poesía, otra manera de hacer, leer, entender y sentir las cosas. ¡Subámonos a la montaña rusa de Nicanor Parra!

Marimar Castro Giménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 14. 4ª temporada. 24 de enero de 2019

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás

porque la vida ya te empuja

como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir

con la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada

te sentirás perdida o sola

tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer

así tomados, de uno en uno

son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti

cuando te escribo estas palabras

pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás

como a pesar de los pesares

tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección

y este mundo tal como es

será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte

nada más pero tú comprende

que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

(José Agustín Goytisolo)

Hay canciones que llegan al alma, poemas que son canciones y canciones que son poemas, es el caso de “Palabras para Julia”. El poema de José Agustín Goytisolo cantado por Paco Ibáñez se ha convertido en un himno de resistencia para las generaciones que han padecido alguna dictadura.

La famosa estrofa: “La vida es bella. Tú verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor” es también un canto a la esperanza, una llamada a disfrutar de la vida por muchas dificultades que se encuentren.

El poeta dedica este poema a su hija Julia para afrontar la vida con valentía. En 1938 José Agustín Goytisolo tenía diez años, cuando su madre, Julia, murió en un bombardeo de Barcelona por la aviación franquista, había salido de casa para ir a comprarle un regalo y ya nunca volvió. Este trágico acontecimiento marcó para siempre su vida y su obra. Así que, de alguna manera, estas “palabras para Julia” son al mismo tiempo palabras de ánimo y esperanza dirigidas a su hija, y un recuerdo amoroso de su madre.

El poema fue musicalizado por Paco Ibáñez y después se hicieron varias versiones del mismo: Mercedes Sosa, Liliana Herrero, Rosa León, Kiko Veneno, Los Suaves, Iván Ferreiro, Ismael Serrano y Rosalía.

Dedicada a todas las chicas y sobre todo una en especial, que tengan esperanza porque la vida es bella y merece la pena vivirla…

Dejo enlaces a algunas de las versiones más significativas:

Julián Trullenque (Maestro de Primaria)

Semana 13. 4ª temporada. 17 de enero de 2019.

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,

Over many a quaint and curious volume of forgotten lore—

    While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,

As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.

“’Tis some visitor,” I muttered, “tapping at my chamber door—

            Only this and nothing more.”

(Edgar Allan Poe)

El poema completo está en este link.

En el escritor norteamericano Edgar Allan Poe se han mezclado siempre su obra y su vida. Su oscura existencia, plagada de desgracias y de abuso de alcohol y opio, y su temprana muerte a causa de estos abusos van paralelas a su producción literaria, en la cual el poema narrativo “The Raven” es una de las piezas más célebres. 

El tema central es el que se repitiría en otras obras de Poe como «Ligeia» o «Annabel Lee»: la desesperación por la pérdida de la mujer amada. En este caso, el narrador es un hombre joven que le pregunta sobre su amada a una aparición en forma de cuervo, al que ve incluso como un profeta (““Prophet!” said I, “thing of evil!—prophet still, if bird or devil!”). Pasando de la desesperación a la furia, y de la furia a la locura, el narrador sólo escucha la palabra “Nevermore” de la boca del pájaro cuando le interroga sobre su añorada Lenore. 

En “The Raven” se mezcla la devoción con el ocultismo, lo cual ha hecho que este poema forme parte de la cultura popular norteamericana. Su peculiar métrica en aquel momento, heptámetros trocaicos, donde se alternan una sílaba átona y otra tónica, contribuye a su musicalidad y facilita que “The Raven” sea una de las obras más recordadas del autor.

Incluso en los Simpson se atrevieron con su peculiar interpretación del mismo, en un episodio temático de 1990. https://www.youtube.com/watch?v=bLiXjaPqSyY

Selección y reseña: Ángela Peralta (Departamento de Inglés)

Semana 12. 4ª temporada. 10 de enero de 2019.

Cultivo una rosa blanca

Cultivo una rosa blanca

en junio como en enero

para el amigo sincero

que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo,

cardo ni ortiga cultivo;

cultivo la rosa blanca.

                               (José Martí)

José Martí (1853-1895) fue un político y escritor cubano de origen español, creador del Partido Revolucionario cubano y organizador de la guerra de independencia de Cuba.

Sus vínculos con la ciudad de Zaragoza son muy estrechos. Tras ser deportado a España con dieciocho años por motivos políticos, vivió en Cádiz, Madrid y, finalmente, Zaragoza donde permaneció veinte meses. Aquí se matriculó en el Instituto Goya, que estaba en la plaza de la Magdalena y, posteriormente, en Derecho y en Filosofía y Letras. Durante su estancia disfrutó de vida cultural de la ciudad: de la pintura, del teatro y de la música.

Su obra literaria se inscribe dentro del movimiento modernista hispanoamericano del que fue precursor junto a autores como Rubén Darío y Amado Nervo.

El poema “Cultivo una rosa blanca” es el número XXXIX del libro Versos sencillos, publicado en 1891. En él, el poeta se refiere tanto al valor de la amistad (la rosa blanca) como a la importancia de no guardar o cultivar rencores (cardos y ortigas) hacia aquellos que no piensan como nosotros, nos hacen daño o nos traicionan. De estructura sencilla, como ya anticipa el poemario, Martí elige la redondilla, una estrofa de arte menor clásica habitual en la poética popular, para llegar al mayor número posible de personas.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 11. 4ª temporada. 20 de diciembre de 2019.

A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron
presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.

Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

(Félix María Samaniego)

Hoy dedicamos nuestra sección poética a un texto sencillo, claro y ameno: una de las populares fábulas de Félix María Samaniego, uno de nuestros célebres ilustrados, quien junto al no menos importante Tomás de Iriarte contribuyó a resucitar un género que hunde sus raíces tanto en la literatura grecolatina como en el folklore.

Tal y como era preceptivo de buena parte de la literatura dieciochesca (sobre todo de la producción surgida de la pluma de los defensores de la Razón) , el poema en cuestión debe su sencillez a la búsqueda del didactismo. El placer literario unido a una finalidad docente, de corte ético , afín a los intereses morales de una burguesía en estado de efervescencia que, finalmente, acabaría configurando (tras el posterior y lógico proceso de revolución industrial) la sociedad en la que vivimos. Así las cosas, a pesar del relativismo actual, seguimos identificándonos con muchos de los valores que estos poemillas inculcan, si bien su estética puede resultar tendente a la cursilería (téngase en cuenta que, desde su fecha de composición hasta nuestros días, han acaecido infinidad de movimientos estéticos que tienden a contrastar con las tendencias del XVIII, evidenciando sus singulares características).

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 10. 4ª temporada. 13 de diciembre de 2019.

Una noche cualquiera.

El estaba tumbado en la cama, sonaba música en Inglés, raro en el. No pensaba en nada. Solo disfrutaba de la noche.

Entonces vibro su móvil. Otro WhatsApp

Era ella…

«Muchas veces me equivoco y muchas veces no elijo a la gente correcta para que me rodee en mi día a día, pero prometo que valoro cada acto. Y te preguntarás «Que dice esta loca a estas horas». La respuesta es «Lo mismo me pregunto yo» Buenas noches y descansa. Y gracias.»

El sonrío, por primera vez estaba siendo sincera del todo. Solo le salió poner cara de sorpresa. Es de esas personas que dan ganas de abrazarlas hasta sin conocerlas. Que sabes que su fondo es increiblemente bueno. Siempre que habla suena a dolor, a miedo de que la «Maten» otra vez.

Hablaron hasta muy tarde, no le pidió nada, sólo que si un día la necesitaba, el estaría. Que daba igual la hora o el día. Y por una vez, ella no dudó ni un instante. Le creía.

                                                           (@Defreds)

Defreds es el seudónimo o nick de José Ángel Goméz Iglesias, que describe así su primera incursión en la literatura:

Una noche bastante llena de soledad y con mucha lluvia fue la primera vez que escribí una frase sobre algo que me estaba pasando en esa época. En Twitter. Supongo que ahí empezó todo. Gente me leía, cada vez más. Gente que se sentía identificada conmigo. No me podía creer que alguien leyera con ganas mis pensamientos. Casi sin querer. Casi sin buscarlo”

Defreds forma parte de una nueva generación de jóvenes poetas que con sus palabras sencillas y cotidianas, ponen voz a aquellas experiencias que todo joven empieza a vivir, la emoción del amor, el dolor de la ruptura, el camino para averiguar quienes somos y qué es lo queremos.

Una noche cualquiera” puede estar sucediendo cada noche, en cualquier habitación, donde una joven habla con ese mejor amigo que siempre está ahí, aunque a veces no se le hace todo el caso que merece porque hay otros que te deslumbran con su brillo fugaz, pero que tarde o temprano encontrará su lugar.

Selección y reseña: Patricia Chavarrías (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 9. 3ª temporada. 29 de noviembre de 2019.

1. Nostalgia

2.

Paseo lentamente por el Lido

una tarde guardada en la memoria.

Las horas sosegadas

retrasan su camino hacia la noche.

Se apaciguan los pasos.

Revive el Adagietto de Mahler en el alma

fundido con la luz y aquella espuma

inatrapable y suave de las olas.

Es tanta la belleza que mis lágrimas,

al ocaso, se funden con el mar.

(Reflejos en un espejo roto, Miguel Ángel Yusta)

En Reflejos de un espejo roto, su libro más reciente, el poeta zaragozano Miguel Ángel Yusta aborda la complejidad de la vida en su totalidad. Afirma en la introducción que estos poemas no pretenden ser una autovía cómoda, sino un sendero lleno de dudas y trampas. O quizá diríamos que es como una difícil carretera de montaña que, al asomarse en cada curva a los desniveles del paisaje, permite apreciar la belleza y el esfuerzo del camino recorrido.

¿Qué es lo que sucede a menudo cuando una persona se mira en un espejo y descubre una imperfección en la superficie? Instintivamente intenta borrarla y el verdadero fastidio sería que, en realidad, el espejo estuviera dañado. Pero, ¿y si lo que ocurre es que es la persona que se refleja la que está marcada? ¿Intentaríamos borrar esas cicatrices también o sería mejor asumirlas como vivencias que nos dan forma?

La poesía que he escogido es una alegoría sobre el tránsito, momentáneo y, a la vez eterno, entre el amor y el desamor. Esto se refleja en que capta ese instante en el que no es de día ni de noche, esa frontera imprecisa entre la playa y las olas, entre las lágrimas y el mar, con la banda sonora del Adagietto de Mahler, un guiño a la pasión con la que el autor vive la música.

Yusta hace referencia a la película Muerte en Venecia de Luchino Visconti, metáfora crepuscular del amor imposible hacia la belleza absoluta e inalcanzable.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Innovación Educativa)

Semana 8. 3ª temporada. 22 de noviembre de 2019.

A veces rotundo, a veces muy hondo, se va por el mundo girando, Girondo”

Gritaba por las calles de Buenos Aires Oliverio Girondo.

Poeta excéntrico como pocos, llamaba la atención gritando estos versos mientras paseaba como alma en pena o lleno de goce.

Octavio José Oliverio Girondo (1891- 1975) enseguida se mostró como un personaje especial de la vanguardia argentina. Gracias a sus continuos viajes a Europa tomó contacto con los movimientos artísticos y literarios de vanguardia, como el cubismo de Picasso, el dadaísmo de Tristan Tzara o el futurismo de Marinetti.

En su poesía logró abordar el mundo desde inéditos ángulos y puntos de vista que le llevan a una interpretación del mundo que va desde lo más sublime a lo más cotidiano.

De entre el conjunto de sus obras resulta especialmente significativa la titulada Espantapájaros publicada en el año 1932. Cuando ya tuvo el libro listo, el escritor se puso manos a la obra, y creó un enorme muñeco de papel maché, un enorme espantapájaros de casi tres metros inspirado en la portada de su libro. El muñeco vestía de traje, guantes blancos y monóculo. No era la típica imagen de un vulgar asusta pájaros sino que representaba la imagen de un académico.

Durante los quince días siguientes el gigantesco muñeco recorrió las calles de Buenos Aires subido sobre una carroza fúnebre tirada por seis caballos. El carro estaba guiado por dos lacayos vestidos con levita, chaleco y pantalón y completando el desfile, en su parte trasera, un grupo de mujeres jóvenes vendían ejemplares de Espantapájaros.

La maniobra no fue bien vista por otros escritores más tradicionales y levantó gran controversia en algunos escritores amigos de Girondo, como por ejemplo en Borges. Sin embargo, hay que reconocer que fue un ejercicio de marketing impecable con la venta de más de 5000 ejemplares del poemario en el primer mes.

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.

Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!”

Este fragmento pertenece al poemario Espantapájaros y aparece en la película El lado oscuro del corazón con una trama basada en poemas de Oliverio Girondo. En ella, el director Eliseo Subiela plantea un sugestivo argumento en la que el protagonista de la historia (llamado Oliverio) recorre las calles de Buenos Aires intercambiando poesía por alimento.

https://www.youtube.com/watch?v=dP14x8s6hrs

Hoy se puede ver la escultura de Girondo de su espantapájaros en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 7. 3ª temporada. 15 de noviembre de 2019.

Fray Luis de León y un “pobré pastó”, de Ansó.

Traigo aquí estos dos fragmentos , en estos momentos tan agitados, en todos los sentidos, buscando en ambas estrofas, el descanso y la paz mental, que tanto necesitamos.

El primero es un clásico poeta español renacentista, adelantado a su tiempo, encarcelado por la Inquisición, Fray Luis de León , que busca la serenidad en la tranquilidad que da la naturaleza. El otro es un poema anónimo en lengua aragonesa de Ansó, que habla de lo mismo , de la felicidad que proporciona la vida en el campo, el trabajo de pastor y el soberbio paisaje pirenaico.

Canción de la vida solitaria (Fray Luis de León).

¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!

(…)¡ Oh monte, oh fuente, oh río!

¿Oh secreto seguro, deleitoso!,

roto casi el navío,

a vuestro almo reposo

huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre quiero,

no quiero ver el ceño

vanamente severo

de a quien la sangre ensalza, o el dinero.

Despiértenme las aves

con su cantar sabroso, no aprendido;

no los cuidados graves

de que es siempre seguido

el que al ajeno arbitrio está atenido(…)

Del monte en la ladera,

por mi mano plantado tengo un huerto,

que con la primavera

de bello flor cubierto,

ya muestra en esperanza el fruto cierto.(…).

SOI UN POBRE PASTÓ (anónimo ansotano).

En esta perra vida

tamién bi,stá cosas güenas;

biendo o mon tan majo

se me ocurre pensá y tiengo ideas(…)

O que busque paz en as ziudaz,

loco se tornará de su cabeza.

Agora a mi se me antoja que ixas cosas

que beo en as laderas,

s,en escapan de a ziudá y puyan

t,a montaña, fuyendo d,as fieras…

pa bibí esta vida

en do bi,stá paz, salú y cosas güenas.

Que s,esmicazen os ombres allá ajbajo,

que fablen de este mundo o que quieran,

que armen reboluzions, que fayan güelgas;

pero a mí que me dejen en o mon

solo con as obellas

¡ SOI L,AMO DEL MUNDO

POSAU EN ESTA PEÑA!

Selección y reseña: Fco. Murillo Esteban (Departamento de Profesor de Geografía e Historia).

Semana 6. 3ª temporada. 8 de noviembre de 2019.

Yo soy un hombre sincero

I

Yo soy un hombre sincero

de donde crece la palma,

y antes de morirme quiero

echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,

y hacia todas partes voy:

arte soy entre las artes,

en los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños

de las yerbas y las flores,

y de mortales engaños,

y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura

llover sobre mi cabeza

los rayos de lumbre pura

de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros

de las mujeres hermosas:

y salir de los escombros

volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre

con el puñal al costado,

sin decir jamás el nombre

de aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,

dos veces vi el alma, dos:

cuando murió el pobre viejo,

cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez, en la reja,

a la entrada de la viña

cuando la bárbara abeja

picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte

que gocé cual nunca: cuando

la sentencia de mi muerte

leyó el alcaide llorando.

Oigo un suspiro, a través

de las tierras y la mar,

y no es un suspiro, es

que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero

tome la joya mejor,

tomo a un amigo sincero

y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida

volar al azul sereno,

y morir en su guarida

la víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo

cede, lívido, al descanso,

sobre el silencio profundo

murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,

de horror y júbilo yerta,

sobre la estrella apagada

que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo

la pena que me lo hiere:

el hijo de un pueblo esclavo

vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,

todo es música y razón,

y todo, como el diamante,

antes que luz es carbón.

Yo sé que al necio se entierra

con gran lujo y con gran llanto,

y que no hay fruta en la tierra

como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito

la pompa del rimador:

cuelgo de un árbol marchito

mi muceta de doctor.

(José Martí)

Cuando pases por la calle Manifestación, en Zaragoza, detente unos instantes hasta descubrir la placa de José Martí, el héroe de la revolución cubana. Allí podrás leer unos versos. También encontrarás un busto de mármol en relieve.

Y es que la vida de este poeta está muy ligada a la capital aragonesa, porque huyendo de la represión en su país (condena a seis años de cárcel, trabajos forzados, deportación…), y arrastrando su penoso y recurrente mal estado de salud, acudió con 18 años a terminar sus estudios en abril de 1873, tras una breve estancia en Madrid.

José Martí se dedicó incansablemente a la literatura y la política: cultivó novela, periodismo, ensayo y poesía, aunque la compaginó con una incansable y reconocida labor diplomática. Sigue siendo, para muchos, el verdadero artífice de la revolución que desembocaría en la independencia de Cuba, certificada tres años después de su muerte. 

Pocos saben que el IES Pedro de Luna, donde obtuvo el Bachillerato, aún conserva su brillante expediente académico. Después, y en un periodo de apenas 19 meses, tras matricularse como alumno libre en la Universidad de Zaragoza (era lo que podía permitirse, al ser más barato) consiguió licenciarse en Derecho y Filosofía y Letras. Los títulos los expidió a su costa la Universidad en 1955, como reconocimiento, porque el poeta no pudo reunir el dinero y jamás pasó a recogerlos. También le dedicó un busto de bronce que se conserva en el Paraninfo.

En el poemario Versos sencillos, de 1891, hay alguna referencia al Aragón de su juventud: “que allí tuve un buen amigo, /que allí quise a una mujer”. En efecto, el primer amor (recordado en algún que otro poema, y plasmado en varias cartas sinceras que los dos conservaron hasta la muerte) fue una muchacha de Zaragoza, Blanca de Montalvo. Otro amigo cubano, con quien coincidió en ese tiempo en nuestra ciudad, nos la describe en Ofrenda de hermano como «una blonda y bella y distinguida señorita a quien amó». Se contaba que Blanca preparaba infusiones de violetas, para intentar curar la tos y la profunda tristeza del poeta. No pudo retenerlo, pero a su primer hijo lo llamó José, muy poco después de que el cubano muriera en combate.

En su cuento Hora de lluvia, que escribió un año después de despedirse de Blanca, Martí le dedica el prólogo: 

Mi Blanca: A las ocho y media empiezo a escribir para ti esta brevísima historia—feliz ya, porque nace de tu cariño y tu deseo.

Espacio estrecho es una hora, y cosa rápida y risible ha de ser todo lo que en ella precipitadamente escriba yo. Tiempo, papel—todo es estrecho para este poderoso amor que vive en mí.

Llueve copiosísimamente; llueve sin cesar. Es, Blanca mía—y no te rías—que el cielo mismo frunce el ceño, y se pone mohíno, y llora, porque no hemos podido hablarnos hoy. Tú eres el cielo.

En Versos sinceros, de José Martí, destaca este famosísimo poema que traemos esta semana, y cuyos primeros versos sirvieron de inspiración a una canción que aún pervive en las verbenas populares. ¿La recuerdas?

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 5. 3ª Temporada. 25 de octubre de 2019

Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla

¡Voto a Dios, que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla!;

porque ¿a quién no suspende y maravilla

esta máquina insigne, esta braveza?

¡Por Jesucristo Vivo! Cada pieza

vale más que un millón, y que es mancilla

que esto no dure un siglo, ¡oh, gran Sevilla!,

Roma triunfante en ánimo y riqueza!

Apostaré que la ánima del muerto

por gozar este sitio, hoy ha dejado

el cielo, de que goza eternamente”.

Esto oyó un valentón y dijo: “Es cierto

lo que dice voacé, seor soldado,

y quien dijere lo contrario, miente”.

Y luego, encontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese y no hubo nada

                                       (Miguel de Cervantes)

Hoy traemos a nuestra sección quizás el poema más popular del autor del Quijote. Con motivo de las honras fúnebres de Felipe II en 1598, Cervantes da a conocer un poema de circunstancias que llegó a leerse frente a la tumba. Una tumba que no era tal, porque jamás se enterraron allí los restos del monarca.

Cervantes siempre mostró orgullo por esta composición, y así lo menciona en el Viaje del Parnaso:

Nunca voló la pluma humilde mía

por la región satírica, bajeza

que a infames premios y desgracias guía.

Yo el soneto compuse que así empieza

por honra principal de mis escritos:

Voto a Dios, que me espanta esta grandeza”.

En el soneto se alternan dos voces. En primer lugar, la de un soldado valentón -el miles gloriosus clásico, que sin duda conoció en carne y hueso y a docenas el poeta, en su azarosa carrera militar- que profiere un juramento que debía resultar retador hasta en su época (Cervantes usa frecuentemente un exabrupto más suave: “voto a tal”), y que remata con un juramento escandaloso: “por Jesucristo vivo”, más blasfemo al gritarse en el recogimiento de la catedral sevillana.

El motivo del asombro del soldado es la magnificencia del monumento erigido para la ocasión. Un catafalco de tres pisos de altura se levantó a ambos lados del crucero por esas fechas, y fue enriquecido por los mejores artesanos, pintores y escultores que se pudo reunir. El monumento alegórico estaba coronado por un obelisco de cinco metros que remataba una cúpula, y sobre él un niño ardiendo sobrevolado por un Ave Fénix que aletea para que el fuego no se extinga. Un monumento vacío, de madera, cartón y papel, imitando materiales preciosos. Más de cincuenta días costó levantar una inmensa maqueta que había de perdurar… los dos días de luto oficial. En la imitación de un nicho, se leía QUAM BREVIS URNA CAPIT, CUI BREVIS ORBIS ERAT! (¡En cuán pequeña urna cabe, para quien el orbe todo era pequeño!). Una tumba vacía en un edificio falso.

Por eso resulta más ridícula la apuesta tabernaria del soldado, que afirma que el difunto (“el muerto”, llama sin pudor al hombre más poderoso del planeta) no se encuentra allí: “por gozar este sitio, hoy ha dejado / el cielo de que goza eternamente “. Al otro lado de la tumba, podía leerse NON EST HIC, NAM REGNAT INTER SUPEROS (No está aquí, pero reina entre los santos).

Y ahora, tras las terribles palabras, surge la segunda voz del poema. Un fanfarrón lo ha escuchado todo, y no solo reafirma las palabras del soldado, sino que retará a quien ose contradecirlas. Tras esto llega el gesto teatral, se cala el sombrero, tienta su arma, mira de reojo y… se va.

Lo que parece ser el antecedente a una trifulca es solo una pose, un envanecimiento gratuito, un falso alarde. No nos engañemos. Ya hace tiempo que Sevilla no es una Roma triunfante en riquezas, ni Felipe II puede mantener la herencia de sus antepasados. Solo puede mantener el oropel, el orgullo y la rabia, pero sin ánimo para acometer más empresas; solo quedan acometidas de toro manso, que cabecea y que no embiste.

La falsa disputa entre el soldado y el fanfarrón es la caricatura de este carísimo armazón, metáfora de una España moribunda y hueca. Acaba el estrambote un verso afilado y genial: “miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”.

Semana 4. 3ª Temporada. 18 de octubre de 2019

Intelijencia

Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!

(Juan Ramón Jiménez, de Eternidades)

El presente poema es uno de los más conocidos de la Obra (con mayúscula, tal y como  él  le gustaba nombrarla) de Juan Ramón Jiménez, quien fue gran maestro de Federico García Lorca.

El poeta de Moguer (Huelva), a través de la poesía, buscaba una “redefinición” del mundo sustentada en la relación que la sensibilidad
del artista mantuviera con éste. Así, con su pluma, la lírica adquiere una condición de herramienta mística,
transformando al autor en demiurgo y hacedor de mundos, en claro paralelismo con algunas de las ideas
de los versículos bíblicos del Génesis concernientes al verbo y su capacidad creadora.

La idea, juanramoniana, de sensibilidad controlada por razón, presente en este poema, el uso metafísico
del poema, el pulido de sus versos, eliminando la ornamentación excesiva es a la par coincidente con
algunos de los parámetros estilísticos de la Generación del 98, como es el caso de don Miguel de Unamuno, cuyos usos
poéticos parecen latir en el poema que hemos elegido esta semana.

Como curiosidad, y por si hubiera algún alumno «despistadillo», Juan Ramón Jiménez tenía por costumbre escribir con «j» todas las palabras, de ahí las permitidas erratas del poema en cuestión.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua) 

Semana 3. 3ª Temporada. 4 de octubre de 2019

Jesús Lizano es de esas personas que ya por su imagen trasnmiten una fuerte personalidad. El salón de su casa. Libros, papeles y máquinas de escribir rotas se acumulan por los rincones. No tiene ordenador. Mirada profunda. Vestido de negro. Barba de poeta, o más bien, de profeta. Su fuerza personal es la fuerza de su poesía. Se declara un anarquista poético (que no político) y entre sus virtudes se encuentra la capacidad de decir en su poesía lo que nadie se atreve a decir aunque con ello se gane a más de un enemigo.

En una entrevista concedida al diario La Vanguardia en el año 2011, se declara una persona de otro mundo, de un mundo llamado Lizania. Desde allí ha publicado una de sus últimas obras: El ingenioso libertario Linazote de la Acracia o la conquista de la inocencia. Sabe, en esa entrevista, que una larga enfermedad está terminando con su vida como acaba sucediendo unos años más tarde (2015). En esa entrevista recuerda su etapa de profesor de instituto, cuando invitaba a los alumnos a salir al jardín a realizar las clases; cuando el primer día de clase anunciaba: “¡Estáis todos aprobados, venid a clase sólo si queréis!”. Indudablemente ahí ya se veía que Jesús Lizano no era una de esas personas rectas…

Toda la obra de Lizano o como él se hacía llamar también, Lizano de Berceo, merece ser leída, destacando especialmente tres poemas extensos: Los Picapedreros, El vendedor de globos y Los sastres. Sin embargo, el poema escogido esta semana nace del recuerdo de unas palabras que la madre repetía al poeta en su infancia: “A mí me gustan las personas rectas…”.

LAS PERSONAS CURVAS
Mi madre decía: A mí me gustan las personas rectas.

A mi me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas;
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A mi me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mi me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo es recto,
las ideas rectas;
a mi me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas;
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mi me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
Ni los dioses rectos:
¡Libérennos los dioses curvos de los dioses
rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mi me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

(Jesús Lizano)

Enlace del video

Selección y reseña: Sebatián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 2. 3ª Temporada. 27 de septiembre de 2019

Sonetos a Orfeo, XXVII Rainer Maria Rilke, 1922-1923

El tiempo destructor ¿existe realmente?
¿Cuándo sobre el monte apacible se derruirá el castillo?
Y este corazón que infinitamente a los dioses pertenece,
¿al Demiurgo cuándo se habrá de someter?

¿En verdad somos tan angustiosamente quebradizos
que quiera el destino hacérnoslo verificar?
La infancia acaso, prometedora y profunda,
más tarde ¿en las raíces enmudece?

Ah, el fantasma de la caducidad
se filtra como el humo
en el que fue sin malicia susceptible.

Así, como somos, y aun siendo pasajeros,
las permanentes fuerzas remontamos
para un divino menester.

                                (Rainer Maria Rilke, 1922-1923)

Rilke nació en Praga (1875-1926), aunque su lengua materna y literaria era el alemán. La publicación de los Sonetos a Orfeo se produce en la última etapa de su vida, que coincide con su segunda gran etapa poética y en la que aparecen también las Elegías de Duino. Se trata, por tanto, de una obra de madurez donde aparecen condensadas todas las preocupaciones del autor: la construcción objetiva de una realidad poética a partir de elementos reales, la consideración del poeta como un intérprete o mediador ante la trascendencia, los recuerdos del pasado lejano o las relaciones del hombre con la divinidad.

Este poema destila una melancolía que se abre con la pregunta acerca de si existe este tiempo inmisericorde que devasta todo a su paso. El monumento imponente caerá y nuestra vida llegará a su fin, aunque desconocemos los plazos de vencimiento. Es de notar que Rilke no dice que ese corazón tenga que obedecer a los dictados de Dios, sino que alude al “Demiurgo”, figura que aparece, entre otras partes, en Platón y en los gnósticos cristianos, y que representa al Dios creador.

Parece como si no nos creyéramos del todo vulnerables y necesitáramos una confirmación, una prueba. La madurez, el alejamiento de la infancia, nos hace ir hundiéndonos poco a poco en la tierra, siendo conscientes de esa verdad inmutable que desde hace millones de años rige el mundo. Cada vez somos más conscientes de esta ley innata. Rilke habla de “caducidad”, sustantivo que hace referencia tanto al fin de los productos perecederos como al recorrido de un plazo. Pero no todo es tan negativo y existe una fuerza que nos empuja “para un divino menester”, es decir, que invisibles poderes nos alientan a cumplir los misteriosos caminos que el destino nos tiene trazados.

Pero volvamos a la pregunta del principio: ¿existe el tiempo? Este poema se pregunta sobre cuál es su función, en caso de existir, y qué misteriosas fuerzas nos hacen seguir adelante sin desfallecer aún en las peores adversidades.

Selección y reseña: José Alberto Martín Mancera (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 1. 3ª Temporada. 20 de septiembre de 2019

Cuéntamelo otra vez

Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso

que no me canso nunca de escucharlo.

Repíteme otra vez que la pareja

del cuento fue feliz hasta la muerte,

que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera

se le ocurrió engañarla. Y no te olvides

de que, a pesar del tiempo y los problemas,

se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor:

es la historia más bella que conozco.

                                            (Amalia Bautista)

Como primer poema del curso entrante, un hermoso ejemplo de como con poco se puede decir mucho, de como la poesía, exigente proceso de esmero y selección, es capaz de transmitir un elevado concepto con los elementos mínimos y sin necesidad de ornamentos o fuegos retóricos excesivos. La poetisa madrileña Amalia Bautista (ya reseñada en alguna otra ocasión en esta misma sección) celebra la utopía de la vida perfecta, subrayada por ese amor incorruptible (tan limpio y puro) que casi parece de cuento. La literatura, una vez más, funcionando en esos limpios, precisos, perfectos, diez versos tal que un espejo en el que mirarse, una posibilidad necesaria de creer en la pasión inmaculada.

Licenciada en Ciencias de la Información, Amalia Bautista es una de las voces más claras, reconocibles y conmovedoras del reciente panorama literario. Quienes queráis conocer más, podéis leer obras de la talla de Cárcel de amor, La poesía y el mar o Cuéntamelo otra vez (de donde se ha extraído el poema que aquí nos convoca).

Su tremenda calidad ha hecho que buena parte de sus textos haya conocido traducción a lenguas tales como el portugués, italiano, ruso o árabe.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 44. 21 de junio de 2019

Los besos de amor

Oda III

Cuando mi blanda Nise
lasciva me rodea
con sus nevados brazos
y mil veces me besa,

cuando a mi ardiente boca
su dulce labio aprieta,
tan del placer rendida
que casi a hablar no acierta,

y yo por alentarla
corro con mano inquieta
de su nevado vientre
las partes más secretas,

y ella entre dulces ayes
se mueve más y alterna
ternuras y suspiros
con balbuciente lengua,

ora hijito me llama,
ya que cese me ruega,
ya al besarme me muerde,
y moviéndose anhela,

entonces, ¡ay!, si alguno
contó del mar la arena,
cuente, cuente, las glorias
en que el amor me anega.

(Juan Meléndez Valdés)

Y terminamos nuestro lírico curso con unos versos de uno de los poetas de un siglo decisivo: el XVIII. La Ilustración y el Racionalismo, indudablemente, sentaron las bases de nuestra sociedad, alentando una nueva sensibilidad perfectamente rastreable en la bonita oda que nuestro Batilo (sobrenombre del autor) dedica a su Nise (siguiendo la arcana tradición lírica de los nombres como disfraz).

En efecto, lo vetusto y lo novedoso se dan la mano en esta delicada composición que escapa de las oscuridades barrocas, apostando por esa amable claridad que llegó a alumbrar una de las estéticas más curiosas de la época, ligeramente presente en este texto: la «cursilería», esa elegancia impostada que surge del Buen Gusto (uno de los pilares del arte del periodo), con su tendencia al diminutivo y al comedimiento, como si la explosión expresiva se avergonzara, alumbrando una belleza discreta, que transforma el erotismo explícito en jocosa sugerencia.

El XVIII quizás sea aún encrucijada de tendencias por descubrir. Si rascamos en esa superficie convencional, nos toparemos con literaturas radicales (Sade o Voltaire) que adelantan los juegos vanguardistas del siglo XX (e incluso del XXI), tal y como es el caso de las Noches lúgubres de José Cadalso, que parecen hartarse del elegante refreno  de la fantasía sicalíptica de Valdés. Como diría Bécquer, poco tiempo después, «junto al volcán la flor».

Quizás la respuesta a las muchas sensibilidades de ese periodo fascinantes de nuestra Historia la encontremos en la mirada de otro de los grandes nombres del periodo, Gaspar Melchor de Jovellanos, también magistralmente representado por Francisco de Goya en uno de sus cuadros, destilando ese toque melancólico del incomprendido, del estar desubicado, de pertenecer a la tierra de nadie de un mundo en proceso de transformación.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 43. 14 de junio de 2019

Romance del Conde Niño

Conde Niño por amores
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
las mañanas de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
sino es el conde Niño
que por mí quiere finar.
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
Y porque nunca los goce,
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre,
juntos nos han de enterrar.
El murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar;
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
La reina llena de envidia
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

(Anónimo)

La lírica castellana tiene en sus textos antiguos algunas de sus más brillantes joyas. Si en la tradición culta, Jorge Manrique o Gonzalo de Berceo forman parte de un exclusivo parnaso, en la tradición popular sería este bonito romance el que alcanzaría excelsas cotas de calidad artística. Su anonimato lo hace aún más especial, pues parece ligar el romance aún más a ese inconsciente colectivo del que, indudablemente, han surgido las más bellas historias. Así las cosas, estamos ante un cuento popular escrito en verso, con algunos de los ingredientes característicos del mismo (los niños, la madre mala, el hecho maravilloso y el final feliz). La escena (maravillosa hipérbole) de las aves deteniéndose al oír cantar a uno de sus protagonistas enraíza la composición con el mito de Orfeo, si bien en este caso las posibilidades amatorias quedan satisfechas cuando los amantes vuelan libres, transformados en aves, escapando a los obstáculos de una sociedad en la que no tiene acomodo el amor (un clásico siempre lo es por los verdades que suele contener).

El vuelo de las aves enamoradas se adelanta unos cuantos siglos a las enamoradas cenizas al viento de nuestro Quevedo, alentando (otros cuantos siglos después) la maestría de Paco Ibáñez (una vez más en nuestra sección), quien puso música y voz a esta obra maestra de la Literatura Universal.

http://www.youtube.com/watch?v=a_C2BKNmbPU

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)   

Semana 42. 7 de junio de 2019

Cómo tú…

Así es mi vida,

piedra,

cómo tú, cómo tú,

piedra pequeña;

como tú,

canto que ruedas

por las calzadas

y por las veredas;

cómo tú,

guijarro humilde de las carreteras;

cómo tú,

que en días de tormenta

te hundes

en el cieno de la tierra

y luego

centelleas

bajo los cascos

y bajo las ruedas;

como tú, que nos has servido

para ser ni piedra

de una Lonja,

ni piedra de una Audiencia,

ni piedra de un Palacio,

ni piedra de una Iglesia;

como tú,

piedra aventurera;

como tú,

que, tal vez, estás hecha

sólo, para una honda,

piedra pequeña,

y

ligera.

(León Felipe( 1884-1968) : poeta libre y de la libertad)

(Del libro “Versos y oraciones de caminante”, 1920)

Poema para pensar, de un poeta sencillo, León Felipe, que anticipa en estas letras lo que será su vida: viajes de aquí para allá, de su Tábara natal y zamorana a Madrid, luego Guinea Ecuatorial, Méjico, Panamá, Valencia, tres años de cárcel por deudas, Madrid, Valencia, Barcelona en la segunda República, y al finalizar la Guerra civil española, este “publicano” y republicano, vive un largo exilio latinoamericano, hasta fallecer en Méjico en 1968.

En los últimos años del franquismo y principio de la Transición a la democracia, se recupera su figura .Sus poemas inspiran la lucha para conseguir las libertades políticas. Los niños de la transición, lo leemos en los libros de Lengua castellana de BUP, y muchos intentan imitar está métrica poco matemática y anticlásica. Era difícil conseguirlo en las bibliotecas y uno ahorraba para comprarse la antología publicada, en Selecciones Austral, e intentaba no prestarla a nadie, por si acaso no volvía. Yo aún lo conservo, forrado en transparente, comprado en septiembre del 83, y en la Librería Pérez, del Tubo de Zaragoza (calle Cinegia,nº 5), donde se vendían libros y tebeos de segunda mano y a precio de saldo. Hoy, el edifico, que era una casona típica renacentista aragonesa , no existe, se derribó, y su espacio es la terraza trasera del café-cantante del Plata.

Si uno no quiere leerlo, puede escucharlo, éste y otros poemas, musicados , por el gran cantautor, Paco Ibáñez.

Y además, nuestras vidas, como escribe León Felipe, son piedras humildes , viajeras, aventureras y ligeras … (¡dejad el móvil y pensad sobre lo que nos quiere decir Felipe Camino Galicia, que firmó cómo “León Felipe”!).

A plantar fuertes.

Selección y reseña: Francisco Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia. Burócrata).

Semana 41. 31 de mayo de 2019

¡Qué a gusto sería

sombra de tu cuerpo!

¡Todas las horas del día, de cerca

te iría siguiendo ¡

Y mientras la noche

reinara en silencio,

toda la noche tu sombra estaría

pegada a tu cuerpo.

Y cuando la muerte

llegara a vencerlo ,

solo una sombra por siempre serían

tu sombra y tu cuerpo.

(Augusto Ferrán)

Augusto Ferrán (Madrid 1835-1880), poeta español perteneciente al postromanticismo. Gran amigo de Gustavo Adolfo Bécquer, contribuyó a la gran renovación de la lírica española de mediados del siglo XIX. Su poesía supuso una ruptura con el tono declamatorio cultivado hasta entonces, pues él utiliza un registro que se acerca muchísimo más al nivel oral, con el que consigue mayor intimismo y sentimiento en su contenido, apoyándose en lo breve y lo sugerido, línea que seguirán Bécquer, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.

Todo el poema se sustenta sobre la metáfora de la sombra, el poeta es sombra de la amada, no puede ni quiere separarse de ella ( ¡ tan fuerte es su amor! ), incluso en la noche sigue existiendo su sombra y, como culminación de esa pasión, la sombra, trasunto del poeta, la acompañará más allá en la muerte.

Este poema expresa de forma muy sutil y delicada ese amor inmortal , ese amor que permanece intacto más allá de la muerte, que nos recuerda, sin poder evitarlo ,a ese soneto de Francisco de Quevedo , calificado como uno de los más hermosos poemas de amor de nuestra literatura, ese que comienza “Cerrar podrá mis ojos la postrera sombra…” Ambas poesías se centran en un tema universal, el amor, en este caso presentado de forma intimista y, a su vez, apasionada , como la sombra que nunca nos abandonará .

Selección y reseña: Teresa Gómez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 40. 24 de mayo de 2019

El loco

He vivido entre los arrabales, pareciendo

un mono, he vivido en la alcantarilla

transportando las heces,

he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas

y aprendido a nutrirme de lo que suelto.

Fui una culebra deslizándose

por la ruina del hombre, gritando

aforismos en pie sobre los muertos,

atravesando mares de carne desconocida

con mis logaritmos.

Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla/

y que mis padres me sedujeron para

ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.

He enseñado a moverse a las larvas

sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír

cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.

Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,

y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda/

ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»

y «qué oscuro es tu nombre».

He vivido los blancos de la vida,

sus equivocaciones, sus olvidos, su

torpeza incesante y recuerdo su

misterio brutal, y el tentáculo

suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies

frenéticos de huida.

He vivido su tentación, y he vivido el pecado

del que nadie cabe nunca nos absuelva.

(Leopoldo María Panero)

Cuando José María Castellet publicó su estudio Nueve novísimos poetas españoles (Península, 1970) incluyó a Leopoldo María Panero (1948-2014) en la nómina de poetas más influyentes de la década de 1960. Nunca se sintió un integrante del grupo.

Una de las primeras apariciones públicas de Panero nos la ofrece el director Jaime Chávarri en su película El desencanto. En ella se presenta también su familia: el recuerdo del autoritario padre fallecido,  Leopoldo Panero – poeta arraigado de la Generación del 36 -; su madre, Felicidad Blanc (escritora mediocre pero con cierto prestigio) y sus hermanos Michi y Juan Luis. Crítica velada del franquismo, fue la última película española en sufrir la persecución de la censura. En la cinta se nos desnuda –casi literalmente-  un personaje único e inclasificable.

Leopoldo María Panero siempre fue un inadaptado, la oveja negra de la familia: repetidos intentos de suicidio, homosexualidad reprimida, alcoholismo crónico, coqueteos con las drogas y periodos de internamiento en manicomios como el de Mondragón (justo el mismo año en que apareció en la famosa antología) o el de Canarias, donde ingresó de forma voluntaria, son referencia en muchos de sus poemas. A pesar de su azarosa trayectoria, nos ha dejado regularmente entregas de gran calidad, y es un poeta, narrador y ensayista imprescindible.

Excesivo y marginal, en constante autodestrucción, nos dejó hace cinco años, olvidado por todos menos por un reducido grupo de amigos y profesores.

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 39. 17 de mayo de 2019

NO VOLVERÉ A SER JOVEN
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

(Jaime Gil de Biedma, Poemas póstumos)

Es Jaime Gil de Biedma (1929-1990) un poeta de no muy extensa producción, pero dueño de una cuidada expresión lírica que queda claramente manifiesta en el poema que hoy reseñamos. Autor de los poemarios Según sentencia del tiempo (1953), Moralidades (1966) o Poemas póstumos (1969), destaca su uso exacto y preciso de las palabras y la tendencia a un lenguaje coloquial, cercano a veces al prosaísmo, que hace sencillo adentrarse en su mundo poético, compartamos (o no) el juicio moral, a veces cínico, que en ocasiones emana de su poesía.

Sobrio es, sin duda, el lenguaje poético de “No volveré a ser joven”, sencillo y preciso desde el mismo título del poema, que a modo de sentencia incuestionable nos adentra en la certeza de que atrás quedó la alegre y despreocupada primavera en la vida del poeta. Es un lenguaje asequible al que cualquiera puede acercarse y entender, pero lleno de expresividad poética.

Gil de Biedma, en un tono marcadamente narrativo, se observa a sí mismo con unos años menos, se juzga y nos juzga (“como todos los jóvenes yo vine a llevarme la vida por delante”), aborda uno de los grandes temas de su poesía: el paso implacable del tiempo. Y para hacerlo, para compartir con nosotros el clásico “Tempus fugit”, utiliza la imagen de un teatro, la metáfora de una representación dramática en la que, al final, lo que importa son las “dimensiones del teatro”. Y es que, en los últimos versos, Gil de Biedma ya no mira hacia su juventud condescendientemente, sino que cede espacio al desencanto para plantearnos “la verdad desagradable”, su verdad, una nueva sentencia que sentimos aún más incuestionable que el título y aún más demoledora, porque nos atañe a todos: “envejecer, morir, es el único argumento de la obra”.

(Dejamos aquí la versión cantada de este poema por Loquillo https://youtu.be/t1iri1gDVHw )

Selección y reseña: Esther Herguedas (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 38. 10 de mayo de 2019

Invierno

Como las gotas en el vidrio,
como las gotas de la lluvia
en una tarde somnolienta,
exactamente iguales,
superficiales,
ávidas todas,
breves,
se hieren y se funden,
tan, tan breves
que no podrían dar cabida al miedo,
que el espanto no debiera hacer huella
en nosotros.
Después, ya muertos, rodaremos,
redondos y olvidados.

(Ida Vitale)

Ida Vitale, la poeta nacida en Montevideo en 1923, es la quinta mujer galardonada con el Premio Cervantes en sus 43 ediciones. Además, como dato curioso, su designación ha roto con una regla no escrita. Desde 1996 se había alternado un galardón español con uno iberoamericano y el año pasado se le concedió al escritor nicaragüense Sergio Ramírez. El jurado manifestó en el momento de dar a conocer el fallo que habían elegido a la escritora «por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español».

Vitale, también ensayista, profesora, traductora y crítica literaria, es la última superviviente de la Generación del 45, un grupo de escritores uruguayos que surgieron entre 1945 y 1950 y entre los que se encuentran, también, Carlos Maggi, Ángel Rama y Mario Benedetti y que tuvieron una influencia muy destacada en el panorama cultural, social y político de Uruguay.

Estudió en la Facultad de Humanidades de Montevideo donde tuvo como profesor a José Bergamín, a quien reconoce como una de sus mayores influencias. De él es el manuscrito que depositó como legado en la Caja de las Letras, la antigua cámara acorazada del banco que albergaba la sede del Instituto Cervantes y en el que es tradición que los premiados dejen algún objeto personal.

En los años setenta, Ida Vitale se exilió en México, obligada por la dictadura, donde entró en contacto con Octavio Paz y ejerció la crítica literaria para distintas publicaciones.

Su obra poética, enmarcada en el simbolismo, está caracterizada por el uso de un lenguaje preciso, sutil, e inteligente y muestra un fuerte influjo de Juan Ramón Jiménez, al que conoció y considera un maestro en la poesía.

Una vez que acabó su discurso en el púlpito del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, acalló los aplausos para añadir, de forma improvisada, la siguiente frase: “Querría hacerme perdonar la audacia de venir aquí, a este lugar, y meterme a hablar de Cervantes”.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 37. 3 de mayo de 2019

EL DESAYUNO

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase que lo resume todo,/
o cuando ríes (tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

(Luis Alberto de Cuenca)

Luis Alberto de Cuenca Prado nació en Madrid un 29 de diciembre, allá por el 1950. De profesión es filólogo, poeta, traductor, ensayista, crítico, editor literario e investigador español. Además de sus ocupaciones antes detalladas, es académico de número de la Real Academia de la Historia, académico corresponsal en Madrid de la Academia de Buenas Letras de Granada y vocal del Real Patronato del Museo del Prado.

Visto su ajetreado día a día, centrémonos en su quehacer literario, con traducciones, ensayos y poemas, entre otras muchas composiciones, hoy hemos escogido “El desayuno”, poema perteneciente a su obra de 1993 La rosa y el hacha, poemario fácil de leer, con un lenguaje y expresión que hace un guiño a cualquier tipo de lector.
“El desayuno” es un poema de amor, habla del amor verdadero, de un amor natural, lleno de virtudes y defectos, sin tapujos ni maquillajes, valorado con sus aspectos positivos y negativos, asemejándose a una lista de pros y contras, dejando muy claro que en balance de la lista es que nos convence el producto, el amor.
Para todo ello se vale el autor de una estructura paralela que utiliza para introducir momentos y sus análisis, un lenguaje totalmente coloquial, dando al poema frescura y algo muy especial, el fácil entendimiento, el hecho de que cualquiera pueda entenderlo, sonreír y hacerlo suyo, le guste o no la poesía, y sea conocedor o no, del autor, género o lenguaje, el lector podrá entenderlo porque es natural, como la vida, con sus aciertos y errores, ventajas y desventajas, como el despertar y, más tarde o más temprano, desayunar.

Profundizando un poco más podríamos ver su parecido y relación con el poema 15 de Pablo Neruda, poema de amor que también utiliza paralelismos y lenguaje coloquial al elaborar una lista de los aspectos que alaba de la mujer a la que ama. Este empieza así:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Para acabar la reseña os invito a ver este video en el que el autor recita en su biblioteca el poema, transmitiendo esa frescura y naturalidad que tanto hemos nombrado, podéis hacerlo siguiendo este enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=t2-atcNY0DE .

Seleccción y reseña: Marimar Castro Giménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 36. 26 de abril de 2019

GALOPE

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

(Rafael Alberti)

Nos encontramos ante una de las más populares composiciones del poeta gaditano Rafael Alberti, uno de los miembros fundamentales de la Generación del 27, que marchó al exilio (al igual que otros compañeros generacionales como Luis Cernuda, Emilio Prados o Luis Buñuel) tras la Guerra Civil, regresando a nuestro país en el año 1977 (como curiosidad, indicar que fue uno de los más longevos miembros de la mentada generación artística).

El poema seleccionado fue compuesto por Alberti durante el susodicho periodo belicista, con la finalidad de alentar a las tropas republicanas. Destaca su obvia filiación telúrica, donde toman dramático protagonismo las imágenes de primitiva fuerza (el caballo, su galopar, el mar…) configurando un canto que, con el paso del tiempo, se ha transformado en emblema universal de resistencia y lucha.

La designación de canto no es casual, no ya por la tradicional ligazón de toda lírica al ámbito de lo musical sino porque Paco Ibáñez adaptó las letras de Alberti dando lugar a un himno, de sobras conocido, cuyo enlace os facilitamos a continuación.

http://www.youtube.com/watch?v=15JfnrqBqSI

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 35. 12 de abril de 2019.

EN CAMINO A SINOPE

Mitrídates, glorioso y potente,

señor de grandes ciudades,

poseedor de ejércitos poderosos y de flotas,

mientras iba a Sinope pasó por un camino

de campo muy apartado

donde tenía su morada un adivino.

Envió Mitrídates un oficial

a preguntar al augur cuánta riqueza aún

poseería en el futuro, cuánto poder más.

Envió un oficial suyo, y después

continuó su camino hacia Sinope.

Se retiró el adivino a un cuarto secreto.

Después de más o menos media hora salió

preocupado, y dijo al oficial:

No pude distinguir en forma satisfactoria.

El día no es apropiado hoy.

Vi cosas oscuras. No comprendí bien.

Pero que se contente, pienso, el rey con cuanto tiene.

Algo más le traería peligros.

Acuérdate de decirle esto, oficial:

¡con lo que posee, por Dios, que se contente!

La fortuna tiene cambios repentinos.

Dile al rey Mitrídates:

muy raramente se encuentra el compañero noble, de su antepasado

que escribe con su lanza sobre el suelo oportunamente

la frase salvadora Mitrídates huye”.

                                         (Constantino Cavafis)

Cavafis es un poeta griego nacido en Alejandría en 1863. Fue una de las figuras literarias
más importantes del siglo XX, influyendo en diversos autores. En España influyó en
algunos como Jaime Gil de Biedma y se ha discutido su influencia en otros como Cernuda.
En este poema nos habla de Mitridates VI, también conocido como “Mitridates el
Grande”, que nació y creció en Sinope. Era hijo de Mitridates V del Ponto, el cual fue
envenenado. Tras la muerte de su padre, su madre( Laodice VI) actuó como regente.
Entonces él abandonó el reino, pero posteriormente regreso a Ponto y depuso a su
madre, encarcelándola a ella y a su hermano menor. Luego se casó con una hermana
suya.

Expandió su reino y tras conquistar Anatolia ordenó la matanza de ciudadanos romanos
que vivían allí, pero tras la primera guerra mitriadiática, Lucio Cornelio Sila lo venció y lo
expulsó de Grecia; luego tras una revuelta en Italia y otras dos contiendas, fue finalmente
derrotado en la tercera guerra mitriadiática por Cneo Pompeyo Magno.
Posteriormente, trató de levantar un nuevo ejército pero no lo logró. Huyó a
Panticapaeum donde fue forzado por su hijo Farmaces II a suicidarse.

Tras esta breve historia del personaje, es más fácil conocer este pasaje del que nos
habla Cavafis. En él Mitridates se dirige de nuevo a Sinope. Su ambición, como puede
deducirse de su historia, parece que no tenía límites e intenta luchar una y otra vez
aunque haya sido vencido. El personaje parece que se ha visto envuelto por numerosas leyendas. Y este hecho sea
quizá lo que inspire al escritor a hablar de ese adivino que le previene sobre su sensata
huida. Y significativas son también las frases que le dice al mensajero: “Que se contente,
pienso el rey con cuanto tiene” y más adelante: “¡Con lo que posee, por Dios, que se
contente”.

En ambas frases parece quedar patente que la ambición desmedida solo le va a traer
problemas. Esa advertencia de indicarle que se contente con lo que tiene es la señal de
alarma para que pare, que no siga adelante en su camino, en cuyo final en definitiva le
aguarda la muerte.

El poema acaba con el sabor agridulce del adivino que finalmente no comprende esa
obsesión del rey por continuar ese camino cuando él le dice que muy pocas veces alguien
se encuentra con la frase salvadora de “Mitridates, huye”.

Sinope es pues la metáfora de la muerte y el camino es la vida. La propia biografía del
personaje sirve para argumentar sobre los caminos equivocados que pueden llevar a la
destrucción. Así, en este caso como en otros, la huida no es una derrota, sino por el
contrario, puede ser una victoria.

El pasaje encarna en cierto modo la estupidez humana, ya que aun habiendo
preguntado a un adivino y habiéndose dejado aconsejar, sigue tomando el camino
equivocado. La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Para qué preguntar ante una
respuesta que nos es indiferente?

Hay otros poemas del autor que son muy conocidos, entre los que destaca Ítaca, que
partiendo de la mítica isla de Ulises, le sirve de punto de partida metafórico para dar
consejos a una persona joven que emprende el camino de la vida. Dicho poema también
fue controvertido, pero independientemente de las filias y las fobias, Cavafis se sirve con
frecuencia de historias o leyendas conocidas y generalmente cercanas a él para establecer paralelismos que tomando como modelo lo particular llegan a lo general y lo expanden en
forma de espejo como las grandes preocupaciones y verdades universales que han hecho
que la gran mayoría de sus poemas sigan perdurando.

Selección y reseña: Avelina Pablo

Semana 34. 5 de abril de 2019

CARTONES CANÍBALES

(poema finalista en el Certamen “II Umbral de la poesía” de Valladolid)

ADVERTENCIA: POR PROBLEMAS DE CONFIGURACIÓN, HEMOS MARCADO LA SEPARACIÓN CORRECTA DE LOS VERSOS CON EL CORRESPONDIENTE SIGNO: /. ROGAMOS DISCULPEN LAS MOLESTIAS.

¡Cuidado con las cajas vacías,/
esas perfectamente bronceadas que hablan de fragilidad!/
Observa los entornados párpados de sus ojos esquivos/
en su letargo de digestión lenta/
que evitan mirar de frente y mostrar su interior./
Despliegan su cuerpo ahora tridimensional,/
abren la boca y devoran la inutilidad del mundo./
Tienen hambre de ropa vieja, desfasada, incómoda o inconveniente,/
de vestidos de novia./
Se alimentan de aparatos aniquilados por la era tecnológica y/
tragan con ansia viejas cajitas/
que fueron úteros fértiles garantizados/
siempre a la espera de mejorar el parto./
Pero su manjar predilecto, presa fácil,/
son los manuales de instrucciones,/
ingenuos, ignorados, impotentes/
como docentes sin autoridad./
Amordaza esas cajas con cinta adhesiva,/
cierra sus fauces hambrientas/
antes de que te engullan/
una tarde de aburrimiento, soledad o angustia./
Para mí ya es tarde./
La caja marrón estira sus solapas,/
me estrangula con su garganta áspera,/
deposita mi cuerpo en el interior de su estómago/
y se cierra tras un raspazo./
Antes de ser digerido,/
vislumbro entre las rendijas/
las palabras que se grabarán en mi epitafio:/
“¡Otra caja al trastero!”./
(Estela Puyuelo)

Hoy traemos una pequeña delicatessen envenenada con sorpresa final. Un bocado delicioso a la par que angustiante, escrito en un lenguaje fresco y fácilmente digerible, pero cuya crudeza existencial, tan llena de sentido, puede hacerlo demasiado contundente para el cerebro, esa especie de intestino del pensamiento, pese a su suave y delicado sabor. Aunque como suele decirse, lo que no mata engorda, o te hace más fuerte (mentalmente en este caso, o lúcido). El caso es que nos presenta toda una época, la actual, en la que la vida puede resultar ligera, incluso hueca y vacía, precisamente por sobreabundancia de todo tipo superficialidades que dejan las mentes acartonadas, llegando incluso hasta el punto de encerrarnos en pensamientos unidimensionales, empachados por un exceso de datos, información, ofertas de objetos de consumo y entretenimiento que llenan falsas necesidades, dejándonos hambrientos de sentido. Como los “gusanitos” que llenan, pero no alimentan.

En definitiva, falsas opciones que nos encierran en un tiempo “embalado”, que siempre se nos hará escaso, aunque viviésemos mil años, para hacer todo lo que nos obligamos a hacer por sentirnos completos y con una vida plena, llena. Todos llevamos una especie de síndrome de Diógenes dentro que nos impide deshacernos de lo inútil. ¿Y quién no ha tenido esa sensación de no encajar del todo en este mundo? ¿Dónde guardamos lo que de verdad importa? ¿Dónde estará la cajita con la llave secreta de nuestros sueños, los más profundos, escondidos y verdaderos? ¿Acaso la perdimos de niños, cuando alegremente nos llamaban “trastos” mientras jugábamos a ser de adultos? En fin… sólo son algunas de las esencias que desprende y evoca este plato sencillo y bien servido, embadurnado con su pizca de humor, a modo de especia, que camufla un fuerte amargor vital. Diría que se trata de una mezcla de carpacho y harakiri serenamente visceral, a modo de cata o degustación, con el que poder “saberse” humano.
Este poema fue finalista del II Certamen Umbral de la Poesía» de Valladolid (2015) y su autora es la poeta oscense y también profesora Estela Puyuelo, que ha publicado, entre otros libros, “Todos los gusanos de seda” y dirigido la obra multidisciplinar “Eso tiene ser mujer: La casa de Bernarda Alba en clave poética” en la que uno tuvo el honor de participar, además de su faceta periodística y activista cultural.

Selección y reseña: Javier Castán (Departamento de Filosofía)

Semana 33. 29 de marzo de 2019

AUNQUE TÚ NO LO SEPAS

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos…

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

(Luis García Montero)

En 1994 el poeta granadino Luis García Montero publica, el que ya es un clásico contemporáneo, “Habitaciones separadas”, distinguido con el Premio Nacional de Poesía, en el que encontramos este poema “Aunque tú no lo sepas”, Versos que siguen vivos y no han dejado de inspirar nuevas versiones.

Basándose en estos versos, le cantautor Quique González escribió una canción para el malogrado Enrique Urquijo. La canción bebe de esta historia de amor, aunque tan apenas encontramos coincidencias, salvo el título.

Almudena Grandes reinterpreta el poema en un relato recogido en su libro “Modelos de mujer” de 1996. Y cuatro años después, Vicente Córdoba se inspiraría en esta historia para alumbrar su película titulada, como no, “Aunque tú no lo sepas”.

García Montero, considerado por muchos el mejor poeta de su generación, sigue en este poema esa línea llamada “poesía de la experiencia”, poesía de la vida y de lo cotidiano, llena de situaciones y emociones en las que es fácil reconocerse, expresadas con un lenguaje sencillo y cercano, como describen al propio autor aquellos que lo conocen.

Selección y reseña: Marta Moreno

Semana 32. 22 de marzo de 2019

POEMA DE LA SEMANA. «EL EXPRIMIDOR DE NARANJAS DEJÓ DE FUNCIONAR»

Alfredo E. Quintero es un poeta mexicano nacido en Culiacán Sinaloa, el ocho de agosto de 1969. Estudio la especialidad de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Pronto empezó a escribir poesía y a ser reconocido como uno de los más destacados renovadores de la poesía mexicana. Es autor de varios libros de poesía, entre los que destaca Cuenta regresiva (2011) obra con la que obtiene el prestigioso Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes.

En Cuenta regresiva, el poeta presenta una poesía mundana de objetos cotidianos y cercanos al lector pero que después de una reflexión cobran un significado diferente y de mayor trascendencia. Estos poemas nos hablan del dolor y la ausencia, de la soledad y la añoranza, pero desde la cercanía de lo cotidiano y de lo familiar.

Poemas como El exprimidor de naranjas dejó de funcionar nos muestran como un electrodoméstico tan cotidiano puede superar la barrera de lo mundano e invitar a una reflexión trascendental.

El exprimidor de naranjas dejó de funcionar.

Eso pasa.

Las cosas sin importancia

buscan su turno, se dan su importancia

así, no sirviendo,

dejándonos incompletos, ausentándose

en el justo momento.

Y a mí

todo lo que es ausencia, ausentarse,

me rompe los vidrios. Ejerce una poderosa denotación

casi como el que se tira al piso al escuchar el bombardeo,

una balacera.

Lo mismo hizo el sacacorchos.

No estuvo. Tal vez nunca compré uno.

Y el rayador, y el abrelatas

que nunca pensó hacerme tanta falta

me hizo salir al centro comercial

a buscarlo. Como una esposa cuando se enoja

y hay que ir por ella a casa de los suegros, o a buscarla

con la vecina.

No sé por qué me afectan tanto las cosas

que dejan de funcionar, que se ausentan.

A veces he pensado en comprar dos cosas de lo mismo.

Pero no sé si yo pueda

en lo futuro

con dos ausencias.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua y Literatura)

Semana 31. 15 de marzo de 2019

 
UNA NOCHE DE VERANO
 
Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!
 
                                (Antonio Machado)
 
La muerte puede llegar, tan escondida, en cualquier instante, de manera inesperada, segando la vida más cercana, incluso la nuestra, con su terrible guadaña. Esa apacible noche de verano se torna brumosa conforme vamos leyendo los implacables versos de Antonio Machado, obviamente conmovido por el deceso de su amada Leonor.
 
 
El poema pertenece a Campos de Castilla y es quizás mi favorito de toda la producción de don Antonio. Esos 16 versos escapan de la usual preceptiva literaria, de los múltiples análisis que ligan su obra a las características de la Generación del 98. Una noche de verano es un Machado sincero, de octosílabo fácil, directo. El poeta asume, desde su propia experiencia, el universal tema de la muerte, retomando los ecos manriqueños (lo dicho por Manrique en sus medievales Coplas todavía no ha sido superado por ningún poeta ni en ninguna lengua) para dar una perspectiva de la muerte menos conformada. Un Machado que se rebela ante la inexorabilidad de la tragedia, que pregunta desde el amargor, obteniendo silencio como única respuesta.
 
 
El poeta, conmovido, resulta conmovedor. No miento si les cuento que es una composición que, en ocasiones, al ser recitada en clase, ha provocado el llanto de algún que otro alumno. Poesía de verdad. De las que llegan. De las que tocan de cerca.
 
Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)  
 

Semana 30. 8 de marzo de 2019

“Canción del Pirata”

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;

bajel pirata que llaman,
por su bravura, “el Temido”,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;

y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;

(…)

Aquí recojo los primeros fragmentos de la Canción del pirata escrita por José de Espronceda, uno de los máximos representantes de la poesía del primer Romanticismo español de la primera mitad del siglo XIX. Confieso que soy capaz de recitar esta parte de memoria porque la aprendí hace ya muchos años en el colegio, así como su conocido estribillo:

»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

Siguiendo en la línea, también confieso (sin ningún rubor), que ya no recordaba cómo continuaba; y que cuando se planteó esta sección de “La poesía de la semana” para la Biblioteca del IES, fue el primer poema que acudió instantáneamente a mi cabeza, muestra de lo fuerte que queda grabado en nuestra memoria lo aprendido en nuestra infancia.

El poema, exalta la figura del pirata como paradigma de la libertad que ha quedado para siempre en el imaginario popular. Muestra de ello lo tenemos en la literatura, con obras tan conocidas como La isla del tesoro (1883) de Stevenson o La venganza de Sandokán (1907) del italiano Salgari. En el cine ha sido y es un personaje de éxito (que se lo digan a Jack Sparrow) y en la música encontramos desde versiones del propio poema en heavy metal de Tierra Santa hasta La del pirata cojo de Sabina. Si nos dan a elegir… ¿hay alguien que no escogería la vida del pirata?

Y para concluir, aquí tenéis el poema completo. Que lo disfrutéis.

Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;

bajel pirata que llaman,
por su bravura, “el Temido”,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;

y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;

«Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

»Veinte presas
hemos hecho
a despecho,
del inglés,

»y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

»Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,

»que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»A la voz de ¡barco viene!
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

»En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:

»sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»¡Sentenciado estoy a muerte!;
yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.

»Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,

»cuando el yugo
de un esclavo
como un bravo
sacudí.

»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.

»Son mi música mejor
aquilones
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

»Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,

»yo me duermo
sosegado
arrullado
por el mar.

»Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar».

Selección y reseña: Ana Belén Arnauda (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 29. 1 de marzo de 2019

OZYMANDIAS

I met a traveller from an antique land,

Who said—“Two vast and trunkless legs of stone

Stand in the desert. . . . Near them, on the sand,

Half sunk a shattered visage lies, whose frown,

And wrinkled lip, and sneer of cold command,

Tell that its sculptor well those passions read

Which yet survive, stamped on these lifeless things,

The hand that mocked them, and the heart that fed;

And on the pedestal, these words appear:

My name is Ozymandias, King of Kings;

Look on my Works, ye Mighty, and despair!

Nothing beside remains. Round the decay

Of that colossal Wreck, boundless and bare

The lone and level sands stretch far away.”

                                   (Peter B. Shelley)

A un viajero vi, de tierras remotas.
Me dijo: hay dos piernas en el desierto,
De piedra y sin tronco. A su lado cierto
Rostro en la arena yace: la faz rota,
Sus labios, su frío gesto tirano,
Nos dicen que el escultor ha podido
Salvar la pasión, que ha sobrevivido
Al que pudo tallarlo con su mano.
Algo ha sido escrito en el pedestal:
«Soy Ozymandias, el gran rey. ¡Mirad
Mi obra, poderosos! ¡Desesperad!:
La ruina es de un naufragio colosal.
A su lado, infinita y legendaria
Sólo queda la arena solitaria».

(Traducción de Fernando G. Toledo)

Ozymandias es uno de los poemas míticos de la Historia de la Literatura. Sus 14 versos (es un soneto anglosajón) nos transmiten la desoladora sensación de un inmenso poder ya fenecido. El paso del tiempo, de irreversible manera, lo sepulta todo; los viejos «reyes poderosos», parafraseando a Manrique, ven sus «buenas venturas trastornadas».

Quizás no sepas que sus líneas han servido de inspiración y han sido utilizadas en creaciones artísticas tan populares como Alien Covenant, la última entrega de la popular saga cinematográfica, que se basa en la idea de una todopoderosa civilización ya extinguida (tema que ya estaba presente en Prometheus, su anterior entrega).

En la película citada, se jugaba con la autoría del poema, atribuyéndose a Lord Byron (deberás ver dicha película para entender los motivos), si bien su creador fue Peter B. Shelley, amigo de Byron y, al igual que éste, piedra angular del Romanticismo. Excelso literato, Shelley alcanza además una indirecta notoriedad por contraer nupcias con Mary Wollstonecraft, la autora de una de las novelas más importantes del citado periodo: Frankenstein.

A la luz de los hechos referidos, parece que Shelley se encuentra ligado a manifestaciones góticas de diversa época (por el momento hemos citado dos). El triángulo queda perfectamente conformado si fijamos nuestra mirada en la literatura de otro gran clásico, Howard Philips Lovecraft, cuyos relatos (en los que las civilizaciones perdidas y los dioses arquetípicos tienen una fundamental importancia) resultan tremendamente influidos por el poema de Shelley, siendo, curiosamente, fuente de inspiración del mentado universo Alien: los diseños de H. R. Giger para la primera parte de la saga (en 1978) están fuertemente influidos por los relatos de Los mitos de Ctulhu, y más de un sagaz crítico ha señalado que Prometheus es una adaptación de En las montañas de la locura (la célebre novela corta del maestro de Providence).

Una vez más, los clásicos lo son por su enorme capacidad de influencia y de transformación. Ozymandias vive a través del cine y la literatura, formando parte de los sueños de otros creadores, o apareciendo en las pesadillas de los lectores y espectadores de hoy.

Selección y reseña: Alberto Jiménez

Semana 19. 22 de febrero de 2019

XXIII
 
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
 
          (Gustavo Adolfo Bécquer)
 
 
Bécquer es, quizás, uno de esos poetas que no necesitan presentación. Sus rimas son tan populares como una canción de The Queen, Elvis o The Beatles. Al margen de la época y el movimiento literario a las que las adscribe la preceptiva, algunas de sus rimas (hemos elegido la vigésimo tercera), por su sencillez, claridad y espontaneidad son imperecederas, y se ajustan cual guante a cualquier época.
 
 
Al margen del uso del octosílabo o del uso del paralelismo, lo que, en esta época en la que las redes sociales abordan la literatura (pueden darse una vuelta, en caso de no creerme, por cualquier superficie comercial, y echar un vistazo a las novedades, sobre todo juveniles), Bécquer parece más visionario que nunca, como si desde aquella mítica celda en el monasterio de Veruela hubiera soñado con un móvil y un whatsapp, y hubiera compuesto algunas rimillas perfectas para ser enviadas con las pertinentes fotos cursilonas, entre chavalillos enamorados.
 
 
Ya sé que los puristas pueden pensar que lo que aquí escribo es pura frivolidad, que quizás fuera más apropiado entrar en disquisiciones acerca del Romanticismo tardío español, o en coincidencias y desvíos respecto de otros de los grandes como Espronceda, Larra, o mi querida Rosalía de Castro (a quien reseñaré en otra ocasión y entre cuyas composiciones hay una de mis favoritas). ¿Y por qué no mencionar a Byron o Shelley (marido o mujer, elijan ustedes)? Pero no. No lo voy a hacer en esta ocasión. Prefiero dar esta nueva perspectiva, brindar por un acercamiento a los versos del gran Bécquer más desenfadado, intentando justificar la permanente renovación que todo clásico padece, en el buen sentido de la palabra.
 
 
Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 18. 15 de febrero de 2019

Oda «A la salida de la cárcel»

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso.

(Fray Luis de León)

He aquí un ejemplo de, quizás, uno de los más grandes poetas de nuestras letras (y de las que no son nuestras). Fray Luis de León, cuyos textos, tanto por su forma como por su contenido continúan vigentes, de ahí su categoría de clásico. La oda elegida, A la salida de la cárcel, nos retrotrae a las represalias que este profesor de griego tuvo que sufrir por sus tendencias humanistas, por su defensa del castellano como lengua de cultura, capacitada para difundir los textos bíblicos sin necesidad del latín (de ahí la hermosa traducción que el poeta hizo del Cantar de los Cantares). La oda fue un vehículo estético muy del gusto de este hombre del Renacimiento, pues imponía una medida versicular que obligaba al refreno y a la contención, a decir mucho con poco. Sus textos son fruto de pulimiento y dedicación, de una selección léxica muy meditada, al servicio de una aparente sencillez. Así las cosas, fray Luis siempre persiguió una claridad conceptual que se sustentara en un mensaje de llana hermosura, constituyéndose, por derecho propio, en un maestro de maestros.

Su voz, coherente con la Antigüedad Clásica aunque impregnada de su formación cristiana, se antoja tan original e importante como la de otros hombres de su tiempo (década arriba o abajo): Diego Hurtado de Mendoza, Garcilaso de la Vega, Miguel de Cervantes, San Juan de la Cruz…

A pesar de la fama de su lírica (bálsamo de toda época, incluída esta nuestra) compuso uno de los grandes tesoros de nuestra literatura en prosa, De los nombres de Cristo, paradigma perfecto de la capacidad que la dicha prosa tiene para acercarse a la lírica, mucho antes que llegaran autores renovadores de la talla de Flaubert, Baudelaire, o Marcel Proust.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 17. 8 de febrero de 2019

Miguel Labordeta es, quizás, el mejor poeta aragonés del siglo XX, y uno de los poetas españoles que se tiene que leer más, por su calidad lírica y la profundidad de sus mensajes, que no nos dejan indiferentes. Aquí tenemos un buen ejemplo:

RETROSPECTIVO EXISTENTE.

Me registro los bolsillos desiertos

para saber dónde fueron aquellos sueños.

Invado las estancias vacías

para recoger mis palabras tan lejanamente idas.

Saqueo aparadores antiguos,

Viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,

estilográficas desusadas y textos desgajado del Bachillerato,

pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba

no me explican dónde fueron mis minutos

Y aunque torturo los espejos

Con peinados de quince años

O quizá de muerto,

nadie,

nadie me dice dónde estuvo mi voz

ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía

esculpida en presurosos desayunos,

en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,

mientras los otoños sedimentaban

de pálidas sangres

las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios

guardan los subterráneos ángeles

nuestros restos de nieve nocturna atormentada?

¿Por qué vertientes terribles se despeñan

Los corazones de los viejos relojes parados?

¿Dónde encontraremos todo aquello

que éramos en las tardes de los sábados,

cuando el violento secreto de la Vida

era tan sólo

Una dulce campana enamorada?

Pues yo registro los bolsillos desiertos

y no encuentro ni un solo minuto mío

ni una sola mirada en los espejos

que me diga quién fui yo.

  (Miguel Labordeta de su libro “VIOLENTO IDÍLICO”, 1949)

Selección y reseña: Francisco Murillo

Semana 16. 1 de febrero de 2019

CANCIÓN DE BRUJERÍA

Señor compañero, Señor de la noche,

haz que vuelva su rostro

quien no quiere mirarme.

Que sus ojos me busquen

sostenidos y azules

por detrás de la barra.

Que pregunte mi nombre

y se acerque despacio

a pedirme tabaco.

Si prefiere quedarse,

haz que todos se vayan

y este bar se despueble

para dejarnos solos

con la canción más lenta.

Si decide marcharse,

que la luna disponga

su luz en nuestro beso

y que las calles sepan

también dejarnos solos.

Señor compañero, Señor de la noche,

Haz que no cante el gallo

sobre los edificios,

que se retrase el día

y que duren las sombras

el tiempo necesario.

El tiempo que ella tarde en decidirse.

     (de Habitaciones separadasde Luis García Montero)

Luis García Montero ( Granada, 1958 ), poeta y catedrático de Literatura española en la Universidad de Granada. Autor de 11 poemarios y varios libros de ensayo. Premio Adonáis en 1982, Premio Loewe en 1994, Premio Nacional de Poesía en 1995 por Habitaciones separadas.

Premio Nacional de la Crítica en 2003. Es considerado precursor de la denominada “Poesía de la experiencia”, tendencia de la lírica española contemporánea en la que la poesía explora la realidad de todos los días y une lo cotidiano con lo maravilloso. El “yo” personal se diluye en la experiencia colectiva, puesto que cualquiera puede sentirse identificado con todo lo que expresa. García Montero se basa en la idea de que a la poesía no hay que entenderla sino sentirla y de ahí que la escritura deba ser cercana y sin artificios exagerados. Nuestro autor se apoya, para ello, en la poesía de Luis Cernuda y Jaime Gil de Biedma.

El poema que he elegido pertenece al poemario titulado Habitaciones separadas, libro con poemas llenos de emociones , escritos en versos transparentes e inteligentes, que nos cautivan con una nostalgia poderosa.

Destacaré la capacidad del poeta para escribirlo todo como si fuera una narración, lo que se ha dado en llamar narrativismo histórico biográfico, que hace que nos introduzca en la vida de los personajes hasta hacernos sentir parte de ellos y sentir esa vida como nuestra.

En el poema seleccionado, como si de un conjuro se tratara , el autor invoca al “Señor de la noche” para conseguir algo tan deseado como es que su amada lo mire y le corresponda , en un lugar , la barra de un bar, donde ha surgido esa pasión que lo lleva a invocar al Señor de la noche. Sus deseos parecen irrealizables y solo un conjuro puede hacerlos realidad. En verdad, ¿esto no sería una especie de plegaria que un devoto enamorado pronuncia en voz baja , con los ojos cerrados, esperando el milagro? Deseo vehemente que se aprecia no solo en el contenido, sino también en la disposición de los versos en el poema , justa semblanza del objetivo que persigue el poeta : la correspondencia a ese amor, decisión que ella debe tomar, casi un milagro.

Selección y reseña: Teresa Gómez

Semana 15. 25 de enero de 2019

Disyuntiva

La tentación se llama amor

o chocolate.

Es mala la adicción.

Sin paliativos.

Si algún médico, demonio o alquimista

supiera de mi mal,

cosa sería

de andar toda la vida por curarme.

Pues tan sólo una droga,

con su cárcel

del olvido me salva de la otra.

Y así, una vez más, es el conflicto:

O me come el amor,

o me muero esta noche de bombones.

                   (Juana Castro, de La Bambola)

BIOGRAFÍA

Juana Castro nació el 20 de febrero de 1945 en Villanueva de Córdoba, comarca de Los Pedroches. Vivió en su pueblo y en el campo, mientras leía cualquier cosa escrita que cayera en sus manos: prospectos, cartas, postales, testamentos… Lo mejor fue la biblioteca del colegio y las novelas por entregas. Y el cine. Estudió Magisterio y con 18 años ya ocupaba su puesto de maestra por oposición en un pequeño pueblo con estación de tren, Conquista. Luego se especializó en Educación Infantil. Se casó con 23 años y tuvo su primera hija con 24, María. Después vinieron José Miguel y Mari Cruz. Por entonces (1972) ya vivía con su marido, Pedro Tébar, en Córdoba, estudiando también Filosofía y Letras en la recién abierta Facultad. Conoció a los poetas cordobeses del grupo Zubia y en su tertulia aprendió la disciplina de escribir. Asistió al Círculo Juan XXIII, en la calle Romero Barros y allí conoció a mujeres y hombres que hoy recuerda necesarios. Un día vio en el quiosco de las Tendillas una revista, «Vindicación Feminista», y así pudo ponerle nombre a algo que había sido, junto a su madre, percepción y sentimiento. Relacionarse con los poetas y pintores del Grupo Cántico fue tan sustancial como valioso.

En 1978 publica su primer libro, Cóncava mujer, pero unos meses más tarde enferma su hijo José Miguel, que muere en la primavera de 1979.

En 1980 nace Ángel, su cuarto hijo. Tiene un solo nieto, Yago, que es holandés-español.

Sobre sus gustos, cabe recalcar que le gustan el encinar con peñascos de Los Pedroches, que fue su paisaje de niña, entrar en una sala de cine como al útero materno, el chocolate, quedar con sus amigas, leer novelitas cortas y viajar en tren. No le gusta que la llamen “luchadora” porque no recuerda haberlo hecho nunca.

EL POEMA

El poema pertenece a su poemario La Bambola, escrito en la época saliente de la dictadura en la que la mujer se empezaba a sentir libre para hablar del amor, del odio, de la guerra, de la política y de sus sueños, todo envuelto en un delicado erotismo.

En el poema, Juana de Castro relaciona a la perfección esa unión recurrente que supone el estado de ánimo y el dulce, el chocolate concretamente.

Confiesa en estas líneas cómo debe elegir entre ser adicta al amor o al chocolate, ambas perjudiciales en exceso, pero usada la segunda para consolar la ausencia del primero.

Utiliza un lenguaje y estilo sencillos, entendibles por cualquier receptor que haya conocido ese mal de amores, exento de cura, pero sí llevable con una caja de bombones que endulcen el mal sabor de boca.

¿Acaso alguno de nosotros no ha recurrido al segundo para aliviar la falta del primero, acaso no hemos sido víctimas de cualquier adicción que hemos intentado aplacar con otra?

Selección y reseña: Mar Castro (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 14. 18 de enero de 2019

Audi 100

Manuel Vilas se compró un Audi de tercera mano, un Audi 100,
y lo ponía a doscientos por la autopista de Barcelona,
y luego tenía que pagar el peaje y eso que no iba a ningún sitio.
Se quedaba mirando el Audi en las tardes de domingo,
en mitad de un descampado, en mitad del desierto.
El gran desierto que cerca la ciudad de Zaragoza,
estéril y ácido como una bocanada de uranio enriquecido.
Miraba las ruedas y las golpeaba con sus botas en punta,
y pensaba que estaban durísimas, llenas de aire embrutecido,
y es que acababa de estar en una gasolinera que se llamaba «El Cid»,
y las había hinchado, ese silbido poderoso de las válvulas,
y miraba el dibujo de las ruedas, laberíntico y abstracto como las

rayas
de la mano, y se miró la mano, rugosa piel enaltecida
en mitad de la nada, y se había cambiado
el viejo radiocasete del Audi por un compacdisc Pioneer,
con seis altavoces, 800 euros en el Carrefour ,
y puso a Lou Reed en el compac, y bien, muy bien,
Street Hassle puso, y bien, bien, muy bien, dijo de nuevo,
esto era todo, el Audi 100, la vida ennegrecida, las cercanías de

un pueblo
llamado Bujaraloz, la autopista de Barcelona, los infinitos

camiones,
un toro de Osborne cerca de Pina, el domingo, agrio y crucificado,
y Lou Reed sonando en ninguna parte, en el desierto celestial,
los 800 euros convertidos en el grito más hermoso de la tierra,
y ningún ángel del cielo descendiendo, y Manuel Vilas
–siervo de la nada, fumando, estéril, razonando, gimiendo–,
silbaba bajo el sol inclemente, difuso, el sol borracho,
y les daba patadas a las ruedas y las ruedas
le devolvían el impulso, y eso era gracioso,
y pensó en la guantera, y abrió la guantera y miró la

documentación,
y leyó su nombre, y abrió el maletero,
y le pareció que allí había un montón de sitio

para guardar cosas, y eso de repente le hizo

completamente feliz.

                      (Manuel Vilas)

 
 
Ya desde el título, Audi 100, Manuel Vilas se aparta radicalmente del clasicismo lírico, apostando por una poética basada en cotidianas experiencias personales, no carente de humor, modernidad y desenfado. Lugares comunes como la gasolinera El Cid, Bujaraloz o el Carrefour expulsan de insólita manera los clichés habituales de la poética tradicional, conformando un corpus basado en elementos tan desubicados como renovadores. Una nueva voz, en definitiva, es lo que tenemos gracias a la nunca conformista escritura de Vilas (bien sea prosa, bien sea ensayo, bien sea poesía, como la que nos ocupa, extraída de su libro Amor).
 
 
El autor de Ordesa se erige protagonista de su canto (lo que no deja de ser una marca de estilo de su quehacer literario), presentándonos una oda que se aparta de la contención y del refreno de fray Luis de León, apostando por una nueva idea de la vida retirada, una idea de la felicidad sustentada en un elemento tan posible, tan inmediato, como puede ser ese Audi 100 de tercera mano. Un hombre golpeando con la punta de sus botas los neumáticos de su vehículo, en la soledad del desierto, mientras escucha en la radio el Strett Hassle de Lou Reed. Ese momento del no hacer nada trascendente nos habla de una manera habitual y accesible del hedonismo, del maravilloso placer de lo insustancial.
 
Audi 100 es a la lírica como ese cigarrillo de media mañana para el fumador, abstraído en la calada, que encuentra en el humo el remanso de la paz, o como la canción que se disfruta en el coche, mientras se conduce de vuelta a casa, a veces incluso sin entender la letra, pero ajeno y feliz («completamente feliz»), lejos de cualquier tipo de preocupación o tediosa ocupación.
 
Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua)
 

Semana 13. 11 de enero de 2019

VAMOS A HACER LIMPIEZA GENERAL

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
nos traen recuerdos amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prender fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.

(Amalia Bautista. Cuéntamelo otra vez)

¿Por qué este poema?
Porque los comienzos de año son un momento propicio para mirar a nuestro alrededor; para reflexionar sobre nuestra vida, nuestros miedos, nuestras heridas, nuestros deseos; para, como si fuésemos entomólogos, ir analizando, lupa en mano, las arañas que pueblan nuestro corazón o las mariposas que revolotean en nuestra mente.
Y porque, a veces, tras este exhaustivo análisis es necesario hacer una limpieza general, un borrón y cuenta nueva que nos permita sanar las heridas y avanzar sin lastres innecesarios. O, mejor aún, prender fuego a una hoguera en la que como pira funeraria ardan todas aquellas cosas que “no nos sirven para nada”, “nos traen recuerdos amargos” o, sencillamente, es mejor alejar de nosotros.

Sobre la autora
La poeta Amalia Bautista (Madrid, 1962) es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Ha publicado libros de poesía como Cárcel de amor (Sevilla, 1988), La mujer de Lot y otros poemas (Málaga, 1995), Cuéntamelo otra vez (Granada, 1999), La casa de la niebla. Antología (1985-2001) (Universitat de les Illes Balears, 2002), Hilos de seda (Sevilla, 2003), Estoy ausente (Valencia, 2004), Tres deseos. Poesía reunida (Sevilla, 2006), Luz del mediodía. Antología poética (Universidad de las Américas, Puebla, México, 2007), Roto Madrid, (Sevilla, 2008) o Falsa pimienta (Sevilla, 2013).
Parte de su obra, asimismo, ha sido publicada en distintas antologías, así como traducida a otros idiomas.

Selección y reseña: Esther Herguedas (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 12. 21 de diciembre de 2018

Agora que soy niña
quiero alegría,
que no se sirve Dios
de mi monjía.

Agora que soy niña,
niña en cabello,
¿me queréis meter monja
en el monesterio?
¡Que no se sirve Dios
de mi monjía!

Agora que soy niña
quiero alegría,
que no se sirve Dios
de mi monjía.
(Juan Vásquez)

El villancico que he seleccionado forma parte del amplio e impagable trabajo recopilatorio que Margit Frenk Alatorre llevó a cabo respecto del ingente caudal de poesía lírica tradicional, mucha de ella anónima y antiquísima. El repertorio en cuestión, no obstante, es una de las manifestaciones más hermosas, puras y nobles de la lírica de nuestra tierra, encontrando emotivas joyas como la que hemos seleccionado, ya algo tardía, si tenemos en cuenta que algunos de los textos, atribuidos a autores como Yosef «El Escriba», datan del siglo IX.

Como la misma Margit Frenk ha explicado, el villancico era una forma musical y poética que se hizo tremendamente popular entre los siglos XV y XVIII . Sus letras, tan profanas en origen como la del texto que hemos elegido, estaban ligadas al sentir popular, y mostraban obvia tendencia al humor e y a la subversión de los valores tradicionales. Dado que estas letras comenzaron a cantarse en las iglesias, comenzaron a relacionarse con el sentimiento religioso, asociándose finalmente a la Navidad (si bien algunos populares villancicos característicos de esta tendencia también muestran obvias pinceladas de humor e irreverencia).

Del villancico de Vásquez cabe destacar la voz lírica, femenina (lo cual no deja de ser una curiosa constante de este tipo de manifestaciones líricas), que se rebela en nombre del amor ante un destino impuesto, adverso a sus deseos. Los tan conocidos temas del «carpe diem», «tempus fugit» o «collige virgo rosas» puestos en boca de esa niña precoz (otro de los grandes personajes de este tipo de hermosas composiciones) que, en su declamación, utiliza el paralelismo y la repetición para lograr un curioso efecto rítmico. En efecto, eran composiciones concebidas para ser cantadas, por lo que debe resultar extraña la tendencia al estribillo.

Permitan a quien esto escribe una pequeña licencia o recomendación. Para disfrutar de estas manifestaciones líricas, sobre todo de las más arcaicas, es recomendable imaginar la vida de nuestros antepasados, su cotidianidad. Los versos transmiten un sentir puro, directo, carente de prejuicios y contemplaciones; poesía viva ligada a unos existires quizás menos complejos que aquellos en los que hoy nos encontramos inmersos. La poesía, como casi todo, ha sufrido un proceso de sofisticación que, en el poema elegido, aún no ha comenzado. Belleza, todavía desnuda.


Para ir concluyendo, y por si les ha gustado lo expuesto, además del citado Juan Vásquez, otros notables autores de villancicos fueron Pedro de Escobar, Francisco Guerrero o el mismísimo Juan del Encina; pero si han disfrutado de lo aquí expuesto, les recomiendo que acudan a cualquiera de las recopilaciones existentes respecto del asunto tratado.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 11. 14 de diciembre de 2018

Perfección
Queda curvo el firmamento,
compacto azul, sobre el día.
Es el redondeamiento
del esplendor: mediodía.
Todo es cúpula. Reposa,
central, sin querer, la rosa,
a un sol en cenit sujeta.
Y tanto se da el presente
que el pie caminante siente
la integridad del planeta.

                                                                                                                                                      Jorge Guillén (1950)

Perfección es un poema de Jorge Guillén, autor de la Generación del 27, en la que encontramos algunos de los elementos recurrentes del poeta vallisoletano como son el surrealismo y la búsqueda de la belleza a través de la imagen.

Se trata de una décima en rima consonante en la que se distinguen dos partes muy diferenciadas: la primera la componen los siete primeros versos que se centran en la descripción del cielo en un mediodía desde un punto de vista estático, lo que reflejaría una contemplación absorta de un instante que el autor considera perfecto pero al alcance de cualquiera. La segunda, mucho más breve formada por los tres últimos versos, expresa las emociones de un espectador ante este acontecimiento.
El tema del poema sería lo que el autor considera que es la idea de la perfección, concretada, a su vez, en la totalidad del cosmos. El planeta es un globo perfecto, eterno y el hombre y la naturaleza comparten dicha perfección pues son el centro de la misma. Para transmitir esta idea, Guillén se apoyaría en la perfección formal, particularmente en el uso de vocablos del campo semántico de la geometría como descripción del cosmos, “curvo”, “cúpula” o “cenit”.

Desde un punto de vista más filosófico no puede dejar e asociarse la descripción del mundo que contiene el poema con la idea parmenídea del ser esférico con la salvedad de que ese ser ya no es aquí ajeno al hombre sino que cobra sentido por la presencia de este.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 10. 30 de noviembre de 2018

Este poema nos hace sentir incómodos como muchas veces nos hace sentir la verdad injusta. La crudeza de las palabras reproduce con pocos adornos la frialdad de unos hechos espantosos que podrían suceder en nuestro entorno más próximo. Es una poesía preocupada y desasistida como la mujer que desesperada busca ayuda y no la obtiene o la obtiene tarde.

MARIDO

(de JESÚS MUNÁRRIZ en su Antología PEAJE PARA EL ALBA (2000))

Feliz, no era feliz, pero bebiendo

a veces lo olvidaba.

Así cogía fuerzas para pegarle a aquélla

que compartía su infelicidad.

Ella lo soportaba por los hijos – decía-

y por el matrimonio,

única profesión que conocía.

Entre golpes y broncas aprendían los hijos

que las cosas no eran

como debían ser.

Después de una paliza en que casi la mata,

ella lo denunció y planteó el divorcio

como única salida.

Antes de que el juzgado lo citara,

él degolló a los hijos y a la madre

y se cortó las venas,

aunque sobrevivió.

Las mujeres del barrio

se echaron a la calle con pancartas

reclamando justicia

y un juez lo condenó por parricidio

a no sé cuantos años.

Pero salió a los pocos

y aún tuvo tiempo y otra oportunidad

de volver a casarse.

Porque lo suyo era

el matrimonio.

Este verso, ese último verso, es una de las razones por las que he escogido este poema de Jesús Munárriz. Porque lo suyo era el matrimonio, es un verso que nos hiere y nos hace daño, y lo hace desde la desnudez de las palabras y de los hechos que Jesús Munárriz relata.

Y digo relata y no denuncia, porque Munárriz no participa en los debates que genera la poesía actual sobre la necesidad o no de actuar como vehículo de denuncia social. Para él, la poesía es un ejercicio más lógico que intimista; no rehuye los problemas de su época pero tampoco quiere adquirir una postura comprometida con esos grandes problemas de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Ve esos problemas y le afectan, y, en consecuencia, sus versos destilan amargura. Pero cree en el poder de la palabra y en el de la libertad y de ahí nace para él una pequeña puerta a la esperanza (una esperanza que en Marido cuesta demasiado ver).

Munárriz en esta antalogía nos advierte de la crueldad del capitalismo y de las miserias de una sociedad demasiado preocupada por el individualismo y por la catalogación de las personas por su situación económica. Busca ayudarnos a descubrir esas grandes mentiras de nuestra sociedad, y a golpearnos fuerte para despertarnos y hacernos conscientes de ellas (luchar contra ellas quizás sea demasiado difícil desde la visión desesperanzada que en ocasiones nos transmite). En cualquier caso, su poesía es una batalla contra el falso bienestar generado con una sociedad que nos bombardea con mentiras solamente para ocultar la dolorosa verdad.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 9. 23 de noviembre de 2018

TU SAL

Pide cambio
por lesión ortográfica
mi titular

y tú,
en vez de salir,
echas sal, tu sal,
en mi herida.

Tú, sal.

Tú, que rompes los partidos
corazones,
que los rematas
contra su propia meta…

Sal de aquí, sal de mí, de estos versos
pero no del todo;
sal aquí, sal a mí, a estos versos
pero no del todo

y no me duelas,
no me sales
que yo te echaré
de menos

dosificándote

en el terreno de juego
de mis palabras.

El título está en disputa.
Ese, que lleva tu nombre

y no sé ganar
no sé perder,
no sé
ni dónde tirar

contigo.

(Javier Castán)

En esta ocasión vamos a dedicar unas lineas a uno de nuestros poetas más cercanos y queridos, nuestro buen compañero Javier Castán, utilizando para ello la reseña que, acerca de una de sus composiciones, se llevó a cabo a través de la actividad «Poesía para Llevar», vinculada a un buen número de institutos.

Javier Castán, nacido en Jaca en 1975, es licenciado en Psicología y en Filosofía, ejerciendo actualmente como profesor de esta última materia en nuestro IES La Puebla de Alfindén, si bien su carrera docente ha estado vinculada a otros centros como el Tiempos Modernos o el Corona de Aragón, en Zaragoza.

De enore capacidad creativa e inquietudes intelectuales, Javier Castán es, además, socio fundador y presidente del Ateneo Jaqués y, como escritor, ha publicado Entre meses, con Ediciones Chacartoneras, y colaborado en libros solidarios como Escribiendo esperanza, Ábreme: versos entintados (ilustrado por alumnos del IES Damián Forment de Alcorisa) y en revistas diversas: «Raíces de Papel» o «El Eco de los Libres».

Ganador en dos ocasiones del “Slam poetry” de Zaragoza, es también responsable de las instalaciones Bosque de Pensamientos y Photoshopoemas (fotos a golpe de móvil pero trucadas con versos para el Encuentro de Creaciones de Jaca), así como miembro del grupo Los Poetijazz (donde la lírica se da la mano con uno de los más libres estilos musicales) y de la banda Los Notas (fundada por profesores y alumnos del IES Avempace de Zaragoza)

Del poema Tu sal, que hoy os reproducimos, los propios alumnos (y lectores) de Castán han dicho lo siguiente:

«El poema habla sobre un partido de fútbol, el partido de la vida. Pide un cambio de jugador, alguien que siempre ha sido titular en su vida, que siempre ha estado a su lado. Pero le rompe el corazón y le pide que se vaya. Le dice “sal” y, en vez de salir de su vida, echa sal en sus heridas… o algo así ». (Noelia Beltrán, 3º ESO).
«Se refiere a que una persona le ha roto el corazón y, en vez de dejarle en paz, sigue y sigue rompiéndoselo aunque él le pida que se vaya». (Mario Ramos, 3º ESO).
«Usa la metáfora de la sal como el “castigo” que sufrimos cuando alguien nos hace daño, también el daño que nos pueden hacer estos versos y, por último, el daño que se puede hacer deliberadamente». (Germán Arranz, 3º ESO).

«Yo creo que el autor hace de una pelea entre enamorados una final de un partido de fútbol en la que cada parte lucha por lo que quiere en ese momento. El título que está en disputa sería como “la chica” y el enamorado lucha por ella.» (Cristian Abarca, 3º ESO).

«Juega con dos significados de la palabra “sal”. El “yo poético” transmite desamor. Lo dice bien claro del verso 12 al 19. Se ve también que está echa/o un lío (vv. 25-29). En concreto el yo poético con este poema transmite sufrimiento por el amor perdido». (Gema Arboledas, 4º ESO).

«Me recuerda al desamor, a las rupturas, al no saber qué hacer cuando se está tan roto, porque habla de una persona a la que le duele que la otra persona se marche». (Marina Talavera, 4º ESO).

«El poema trata sobre el quiero pero no debo, la lucha entre la cabeza y el corazón. Es difícil eliminar de tu vida a alguien que ha formado parte de ella». (Anónimo, 1º Bachillerato).

«Este poema me recuerda al momento en el que me tuve que separar de todos los amigos que había conocido en un viaje e intentaba apartarlos de mi cabeza para no sufrir». (Anónimo, 1º Bachillerato).

¡Enhorabuena, Javier! (Grupo de Biblioteca del IES «La Puebla de Alfindén»)

Semana 8. 16 de noviembre de 2018

Cuando se trata de ella, me agrada la plática,
y exhala para mí un exquisito olor de ámbar.
Si habla ella, no atiendo a los que están a mi lado
y escucho sólo sus palabras placientes y graciosas.
Aunque estuviese con el Príncipe de los Creyentes,
no me desviaría de mi amada en atención a él.
Si me veo forzado a irme de su lado,
no paro de mirar atrás y camino como una bestia herida;
pero, aunque mi cuerpo se distancie, mis ojos quedan fijos en ella,
como los del náufrago que, desde las olas, contemplan la orilla.
Si pienso que estoy lejos de ella, siento que me ahogo
como el que bosteza entre la polvareda y la solana.
Si tú me dices que es posible subir al cielo,
digo que sí y que sé dónde está la escalera.

* * *

Melancólico, afligido e insomne, el amante
no deja de querellarse, ebrio del vino de las imputaciones.
En un instante te hace ver maravillas,
pues tan pronto es enemigo como amigo, se acerca como se aleja.
Sus transportes, sus reproches, su desvío, su reconciliación
parecen conjunción y divergencia de astros, presagios estelares adversos y favorables.
Mas, de pronto, tuvo compasión de mi amor, tras el largo desabrimiento,
y vine a ser envidiado, tras de haber sido envidioso.
Nos deleitamos entre las blancas flores del jardín,
agradecidas y encantadas por el riego de la escarcha:
rocío , nube y huerto perfumado
parecían nuestras lágrimas, nuestros párpados y su mejilla rosada.

* * *

Me quedé con ella a solas, sin más tercero que el vino,
mientras el ala de la tiniebla nocturna se abría suavemente.
Era una muchacha sin cuya vecindad perdería la vida.
¡Ay de ti! ¿Es que es pecado este anhelo de vivir?
Yo, ella, la copa, el vino blanco y la oscuridad
parecíamos tierra, lluvia, perla, oro y azabache.

* * *

(…)

Cuando se cimbrea al andar, parece
un ramo de narciso que se balancea en el jardín.
Diríase que sus zarcillos están en el corazón de su enamorado,
porque, cuando anda, en él repercuten el pinchazo y el tintineo.
Tiene el andar de la paloma, en el que no es censurable
la torpeza ni vituperable la lentitud!

* * *

Desearía rajar mi corazón con un cuchillo,
meterte dentro de él y luego volver a cerrar mi pecho,
para que estuvieras en él y no habitaras en otro,
hasta el día de la resurrección y del juicio;
para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte,
ocuparas las entretelas de mi corazón en la tiniebla del sepulcro.

                                                                                (Ibn Hazm de Córdoba)

La poesía, aunque son varias, que os presentamos esta semana, pertenece a un tratado sobre el amor, El collar de la Paloma, escrito por el poeta cordobés Ibn Hazm.

Abu Muhammad Ali ibn Hazm, pues ese es un nombre completo, nace en la capital del Califato la madrugada del miércoles 30 de ramadán del año 384 (el 7 de noviembre de 994 de nuestra era). Su infancia, feliz y despreocupada, se reparte entre los jardines de la corte y la residencia califal de Medina Azahara. Hijo y nieto de influyentes ministros de los Omeyas, dedica su tiempo a los placeres y a las artes.

De niño, correteando por palacio, inicia sus devaneos amorosos entre las caricias y juegos de las mujeres del harem,  las veladas literarias y el embriagador sabor del vino. Allí se recrea en la mirada displicente de la altiva princesa árabe, en la mirada sumisa o provocadora de la esclava cristiana o en la mirada cómplice de sus amigos amantes. Corren buenos tiempos, quizá demasiado buenos para una vida disipada…

Pronto destaca en sus estudios, y  reúne en torno a él un grupo de rebeldes poetas de entre los nobles con más talento, orgullosos de la tradición lírica árabe, pero más todavía de pertenecer a una corte ya más poderosa y refinada que  la oriental, lo que los lleva a buscar una voz propia, alejada de “esas oraciones de viejas”. Son jóvenes cultos, con ganas de reivindicarse:

¡Vete en mal hora, perla de la China!
Me basta a mí con mi rubí de España.

Ibn Hazm permanece en su juventud ajeno a la realidad, en su burbuja aristocrática. El mundo es acogedor, y la vida, puro disfrute. Pero las intrigas políticas que sacuden Córdoba pronto la sumergirán en cruentas guerras civiles y, más tarde, llevarán  a la disgregación del poder del califa en minúsculos reinos de taifas. La edad dorada termina abruptamente con la llegada de los temibles ejércitos bereberes, que dejan a su paso un panorama desolador: La opresión moral y religiosa llegará a hacerse insostenible. La ortodoxia religiosa lo impregna todo: se persigue la homosexualidad, el uso inmoderado de bebidas prohibidas, las mujeres comienzan a cubrirse el rostro… Los recién llegados desde el sur no son filósofos, maestros o poetas; son guerreros más semejantes a los fieros cristianos del norte, a esos iletrados que se dejan largas barbas, que están acostumbrados a largas jornadas a caballo, a crueles asedios y a ejecuciones sin juicio previo.

Cuando la familia de Ibn Hazm -todavía fiel a los Omeyas, y de origen muladí (posiblemente su abuelo era un cristiano recién convertido al islam)- cae en desgracia, deben partir al exilio. Alnazcázar, Valencia, Guadix, Játiva… Allí, en 1022, vería la luz El collar de la Paloma.

Escrito en un árabe purísimo, apenas encontramos en él voces vulgares o palabras romances. Presentándolo como un regalo para un amigo -quizá solo la  excusa del que pronto aspirará a ser un reputado teólogo, jurista, filósofo e historiador para tratar un tema en parecer liviano-, o tal vez para rellenar las interminables horas del destierro, Ibn Hazm decide componer un tratado del amor que nos refleja las reglas y costumbres amorosas de la sociedad de Al Ándalus en el siglo XI.

En treinta capítulos en prosa salpicados de bellos poemas originales, enhebra enseñanzas coránicas, bíblicas y griegas, recuerdos personales y sueños ya imposibles. Algunos de estos poemitas engarzados en el tratado constituyen las páginas más bellas de la poesía árabe andalusí. Mientras tanto, en Castilla, juglares cristianos aprenden de memoria interminables tiradas de versos irregulares…

Nuestro poeta nunca volverá al palacete de Medina Azahara. Ni siguiera volverá a escribir poesía. Ibn Hazm, en su soledad, en su ruina, paladea sus recuerdos de jardines y palacios. Allí vio con ojos curiosos, a sus ocho años, cómo su padre recibía de las mismas manos de Almanzor, El Victorioso, el sello que gobernaba la ciudad, la llave de la vida, el cautiverio o la muerte. Ahora, Ibn Hazm se desmorona, como las mismas ruinas del Califato.

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 7. 9 de noviembre de 2018

Prospective Immigrants Please Note  By Adrienne Rich

Prospective Immigrants Please Note

Either you will

go through this door

or you will not go through.

If you go through

there is always the risk

of remembering your name.

Things look at you doubly

and you must look back

and let them happen.

If you do not go through

it is possible

to live worthily

to maintain your attitudes

to hold your position

to die bravely

but much will blind you,

much will evade you,

at what cost who knows?

The door itself makes no promises.

It is only a door.

(Adrienne Rich)

Este poema, aunque por el título pueda parecer que se dirige a los inmigrantes que viajan de un país a otro buscando oportunidades, puede en realidad dirigirse a todos aquellos que vayan a realizar un cambio en su vida. En este caso, la autora, muestra primero las posibilidades de éxito que se pueden tener al realizar un cambio pero se distancia de ellas al nombrarlas como si se tratara de una advertencia: “puede que se recuerde tu nombre”. Después, explica el éxito que se encuentra también en quedarse tal y como uno está, pero en este caso advirtiendo de que, aunque se pueda vivir bien, son muchas cosas las que uno se pierde cuando no se atreve a realizar cambios en su vida.

De cualquier manera, la conclusión a este poema muestra que aunque la oportunidad de cambio esté ahí, esta no va a tener necesariamente un efecto positivo o negativo en nosotros porque esta misma, “la puerta”, no promete nada, sino que somos nosotros los que cambiamos dependiendo de lo que hacemos con ella.

La autora de este poema es  Adrienne Rich (1929 – 2012), poeta, intelectual y crítica estadounidense, cuyo  compromiso con el movimiento feminista, hizo que su escritura se convirtiese en una herramienta para alzar la voz ante distintas problemáticas de su contexto político y social, especialmente las relacionadas con la ideología de género y la orientación sexual.

Entre sus obras poéticas más destacadas se encuentran A Change of world (1951), Snapshots of a daugther-in-law (1963), Driving into the Wreck (1972) or Twenty –one love poems (1977).

Selección y reseña: Marta Moreno (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 6. 26 de octubre de 2018

 

Elegí la vida

No quise dormir sin sueños

y elegí la ilusión que me despierta,

el horizonte que me espera,

el proyecto que me llena,

y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:
y elegí la paz y la esperanza,
la luz,
el llanto que desahoga, que libera,
y no el que inspira lástima en vez de soluciones,                                                         
la queja que denuncia, la que se grita,
y no la que se murmura y no cambia nada.

No quise vivir cansado:
Y elegí el descanso del amigo y del abrazo,
el camino sin prosas, compartido,
y no parar nunca, no dormir nunca.
Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,
y llegar más lejos,
habiendo disfrutado del paisaje.

No quise huir:

Y elegí mirar de frente,

Levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas
porque no por darme la vuelta volarían.

No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miseria

y descubrir mis dones;

y  no vivir lamentándome

por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele,

por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.

No quise vivir solo:
y elegí la alegría de descubrir a otro,
de dar, de compartir,
y no el resentimiento sucio que encadena.
Elegí el amor.

Y hubo mil cosas que no elegí,
que me llegaron de pronto
y me transformaron la vida.
Cosas buenas y malas que no buscaba,
caminos por los que me perdí,
personas que vinieron y se fueron,
una vida que no esperaba.
Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla,

La esperanza para sostenerla,

La valentía para afrontarla.

No quise vivir muriendo:

Y elegí la vida.

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

Aunque no la elija…

…porque moriré viviendo.

                                      (Rudyard Kipling )

Este poema de Rudyard  Kipling nos indica cómo ve él la vida. Vemos en principio  que para él la vida es mucho más que el simple hecho de la supervivencia.

 Es elegir en definitiva la verdad, pedirla y gritarla, denunciar para cambiar el mundo y no quejarse sin más. Es disfrutar del camino sin prisa pero sin pausa.

  El poeta opta por la elección de aceptar el pasado con sus luces y sus sombras, y en definitiva aceptarse a sí  mismo, de elegir el amor frente al resentimiento y el odio.

  Y frente a estas aceptaciones y elecciones, hay cosas que nos llegan sin haberlas elegido;  por eso decide aceptar con paciencia las cosas no elegidas y circunstanciales de la vida, porque hay que hacer una elección de todo aquello que ayuda a vivir el día a día con intensidad.

 Y por todo eso, a pesar de no elegir la muerte, ésta no se acepta igual si se ha vivido intensamente que si sólo se ha sobrevivido.

 Releyendo el poema recuerdo otro especialmente  famoso de este escritor. If (Si…). incluido en Acciones y Reacciones (Rewards and Fairies) escrita en 1910. En dicho poema  el autor enseña a su hijo como enfrentarse a la vida, la verdad y la mentira de ella, los amigos y enemigos reales y ficticios. Todo el poema está lleno de sabios consejos que pretenden en definitiva mostrarle  cuál es el camino adecuado para ser la persona que debe.

Si en If, Kipling da consejos a su hijo, en Elegí la vida nos anima a enfrentarnos con valentía a la vida en vez de escondernos ante las dificultades, a luchar en vez de pararnos. Y en definitiva, tanto en un poema como en otro, el autor sigue dándonos una lección de vida que es atemporal. Y esa atemporalidad  y universalidad es lo que me ha llevado a elegir este poema, porque en él se dicen verdades transcendentes , porque a través de él he recordado a mis padres que se han ido hace poco y porque he comprendido a través de sus obras, su bondad y su amor que ellos también eligieron la vida.

  El autor, Rudyard Kipling , nació en Bombay (India) en 1865 y murió en Gran Bretaña el 18 de enero de 1936.

  Fue un escritor y poeta británico que escribió relatos, cuentos infantiles, novelas y poesía. Tiene obras tan populares como El libro de la selva, Kim, o El hombre que pudo ser rey.

Recibió el premio Nobel de Literatura en 1907.

Para confirmar lo expresado por el autor en el poema de Elegí la vida podemos recordar las frases de otros autores célebres:

La vida no vivida es una enfermedad de la que se puede morir” (Carl Gustav Jung).

La mejor forma de abordar tu miedo a morir es abordar tu miedo a vivir” (Pedro Jara Vera).

A vivir se aprende toda la vida, y toda la vida se aprende a morir” (Séneca).

Sólo existe un sentido de la vida: el acto de vivirla plenamente” (Erich Fromm).

Selección y reseña: Avelina Pablo (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 5. 19 de octubre de 2018

El otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:

apagadas cigarras, unos grillos apenas,

defienden el reducto

de un verano obstinado en perpetuarse,

cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,

pero un silencio súbito ilumina el prodigio:

ha pasado

un ángel

que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

(Ángel González)

“El invierno es una aguafuerte, primavera una acuarela, un óleo de verano y otoño un mosaico de todos ellos.”
(Stanley Horowitz)

“El otoño es una segunda primavera, cuando cada hoja es una flor.”
(Albert Camus)

“El otoño es triste para el que no sabe divertirse.”
(Céline Blondeau)

“No existe belleza primaveral, ni el verano tiene tanta gracia, como el que he visto en un rostro otoñal.”
(John Done)

“No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido.”
(Leopoldo Lugones)

“Nada es más fugaz que la forma exterior, que se marchita y se altera como las flores del campo en la aparición de otoño.”
(Umberto Eco)

“Cada hoja habla de felicidad para mí, agitando los árboles de otoño.”
(Emily Bronte)

“Viento de otoño, tan fugaz como tú se fue mi amor.”
(Masajo Suzuki)

“La montaña oscurece y asume la púrpura magnificencia de las hojas en otoño.”
(Yosa Buson)

“El otoño devuelve a la tierra las hojas que ella le prestó en verano.”
(George Christoph Lechtenberg)

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¿Cómo definir, cómo glosar, este mágico periodo del año que nos envuelve?
Nos encontraríamos tantos tópicos positivos como negativos.

Por supuesto la vuelta al cole, los días cortos, cielos grises, la lluvia, la rutina, me aburro… pero parafraseando a una de las autoras, Céline Blondeau, este regalo de la Naturaleza que es el otoño solo sería triste para aquellas personas que no saben divertirse, que no aprecian la belleza de lo cotidiano en un olmo, un chopo o un fresno que va cambiando de color de manera casi imperceptible junto a nuestros bosques de ribera, que no se sienten sobrecogidos ante la ardiente luz de un serbal bermellón, la penetrante magia de un cobrizo hayedo de musgoso tronco, de las lánguidas ramas hojidoradas de un abedul, de la lobulada fortaleza de la hojarasca de un viejo roble.

Los frutos del otoño no son solo patrimonio de la percepción y la emoción, siguiendo con la vista, proseguimos el recorrido por los sentidos y alcanzamos también el tacto y el gusto (si la suerte acompaña) al encontrarnos con especies de deliciosos hongos (bien distinguidos de los del viaje eterno) que seguirán llenando de formas, colores y fragancias nuestro viaje por la foresta. No es el único manjar de estos días el que puede llegar a nuestros paladares, la castaña, fruto también de los bosques nos acompañará, si es que sabemos apreciarla. El aroma de este fruto era considerado el alimento de los muertos en la civilización celta, que celebraba su Samhain, paso de un mundo a otro, de un año a otro en la noche de las ánimas.

Las mágicas nieblas, esas veladas junto al olor a leña…
El paso del tiempo, el ensimismamiento, de esos días que pasan lentos, de esa primavera al revés (recordando a Camus), de ese regalo que es el otoño.

Así que…difícil escoger. Por ello el poema de esta semana van a ser varios a modo de haikus que lanzan más que miradas, sentimientos, impresiones, que identificándome finalmente con Emily Brönte, al agitarse los árboles del otoño, cada hoja habla de felicidad para mí.

Escoge el verso que más te guste y feliz otoño.

Selección y reseña: Pedro Vizcaíno (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 4. 5 de octubre de 2018

Las tardes huelen al fin a ese otoño

que la memoria retiene en silencio,

los ocasos son suspiros y el frío

se hace piel de adolescente bisoño.

Hojas que caen haciéndose manto

para abrir las pisadas que deja

mi camino en esta tierra bermeja

que conoce los secretos y el llanto.

De lágrimas que en silencio vertía

en noches que no me alcanzaba el sueño

con la soledad como compañía

Y tu amanecer me hizo al fin el dueño

de la fuerza que en mi interior vivía,

y llegaste, haciendo real el sueño.

                                                  (Francisco Castro)

Francisco Castro es un poeta y escritor valenciano, colaborador de revistas y redactor de diferentes blogs de divulgación cultural y tecnológica ya que cursó estudios de Informática y Filosofía. Sus primeros contactos con la poesía fueron cuando todavía contaba con 17 años creando diferentes publicaciones independientes.

El poema forma parte del poemario El paseante entre cerezos, en el que trata temas relacionados con los sentimientos humanos tales como las pérdidas de seres queridos, la soledad o el dolor. En el caso que nos ocupa se aprecia, sin embargo, un sentimiento de recuperación, de superación del dolor, de capacidad ver las cosas positivas de la vida. Esos cerezos a los que se hace alusión en el título del libro hacen referencia a ese florecimiento, a esa capacidad de todo ser humano de sobreponerse a los acontecimientos negativos y al sufrimiento, a la capacidad de observar y, sobre todo, de ilusionarse con lo que el destino nos trae, permitiéndonos disfrutar de la vida. Porque la esperanza y el amor son capaces de mover el mundo.

Selección y reseña: Paula Sebastián (Departamento de Gegrafía e Historia)

Semana 3. 28 de septiembre de 2018

Pájaro azul 

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir

pero yo soy demasiado duro con él,
le digo, estate ahí dentro, no voy

a dejar que nadie 

te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir

pero yo derramo whisky sobre él e inhalo

el humo de los cigarrillos

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca saben que

él está

ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir

pero yo soy demasiado duro con él,
le digo, estate ahí abajo, ¿es que quieres

hacerme un lío?

¿quieres cargarte mis

obras?

¿quieres arruinar las ventas de mis libros

en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir

pero yo soy muy listo, solo le dejo salir

algunas veces por la noche

cuando todo el mundo está dormido.

Y digo, sé que estás ahí,

así que no estés triste.

entonces lo vuelvo a guardar,

pero él canta un poco

allí dentro, no le he dejado

morir

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es lo suficientemente hermoso

para hacer a un hombre

llorar, pero yo no

lloro, ¿lo haces

tú?

Charles Bukowski
(Poemas de la última noche de la tierra, 1992)

Bluebird

there’s a bluebird in my heart that
wants to get out
but I’m too tough for him,
I say, stay in there, I’m not going
to let anybody see
you.


there’s a bluebird in my heart that
wants to get out
but I pour whiskey on him and inhale
cigarette smoke
and the whores and the bartenders
and the grocery clerks
never know that
he’s
in there.

there’s a bluebird in my heart that
wants to get out
but I’m too tough for him,
I say,
stay down, do you want to mess
me up?
you want to screw up the
works?
you want to blow my book sales in
Europe?


there’s a bluebird in my heart that
wants to get out
but I’m too clever, I only let him out
at night sometimes
when everybody’s asleep.
I say, I know that you’re there,
so don’t be sad.


then I put him back,
but he’s singing a little
in there, I haven’t quite let him
die
and we sleep together like
that
with our
secret pact
and it’s nice enough to
make a man
weep, but I don’t
weep, do
you?

Charles Bukowski
(
The Last Night of the Earth Poems, 1992)

Decía al hilo de “la película de la semana” (Blade Runner) que una de sus imágenes me había evocado este poema. Allí uno de los personajes sostiene una paloma contra su pecho como símbolo del “alma” o simplemente de aquello que nos hace ser humanos. Aunque la paloma es blanca, recordemos que en inglés “blue” (azul) se puede traducir por “triste”. Recordemos también que se trata de un androide que quiere ser humano, que ese pájaro trascienda su pecho y forme parte de él por todo lo que ha vivido. En el poema, en cambio, es el pájaro el que intenta salir y no puede, es el humano inmerso en el vacío existencial de un mundo sin sentido, in-humano o, mejor dicho, des-humanizado por nosotros mismos. A veces es peor mostrarse humano que desnudarse, es más vergonzoso que ser “puta” en una sociedad exhibicionista, desde los realities de telebasura a las redes sociales en una especie de pornografía de los egos, más que de los cuerpos, egos proyectados como hologramas virtuales, que muestran más lo que queremos ser que lo que somos, en definitiva falsos como los de un androide, o un zombie, o una máscara (el mismo autor confiesa que se “prostituye”, o vende su alma al diablo, por la fama de sus libros: por su propio ego).

Charles Bukowski (1920-1994) no es un autor que especialmente me guste, pero es uno de esos tan prolíficos, tan de escribir por impulso, tan sin pensar demasiado pero fiel a sí mismo, tan visceral y compulsivo, que de vez en cuando, por pura probabilidad estadística, suelta joyas sin pulir, en bruto, como ésta. Es un exponente del llamado “realismo sucio” (nada que ver con la ciencia ficción… o sí: los extremos se tocan). Su estilo podría recordarnos aquí al de Leopoldo María Panero o, sin ir más lejos, al del zaragozano Rafa Sanz. De fama tardía, quemó media vida trabajando doce horas diarias en correos y la otra media con el alcohol y otros vicios que relata en sus poemas. La quemó, contaminó, pero a veces brilló, y deslumbró con un fuego triste y azul capaz de fundir la plomiza existencia.

Sorprende por su aplastante pureza, su contundente sencillez, por hacer incluso de la vulgaridad virtud, de sublimar la soez, de embellecer lo sórdido en una especie de reciclaje poético de las miserias propias y ajenas para hacer la vida más “sostenible” y llevadera.

Sin un alarde de talento , da la impresión de que podría haberlo escrito cualquiera simplemente por ser auténtico. Pero a veces eso es lo más difícil. El caso es que llega, llega a cualquiera con algo (¡algo!) de sensibilidad. Podría incluso formar parte del test Voight-Kampff que en la película sirve para distinguir los androides de los humanos.

Confesión intimista y sarcástica hasta el final, donde da y no da su brazo a torcer. Porque, obviamente, SÍ que llora, pero lo hace en solitario. O en todo caso en compañía del folio en blanco, que le conecta indirectamente con nosotros. O en todo caso con lágrimas efímeras que se pierden como alcohol en la garganta, o vapor en el humo, pero jamás (¡jamás!) ante los ojos de la lluvia como en la peli. Lo hace con un desgarro que simula ser arañazo. Acaso como lloras TÚ tras tu particular disfraz, ajeno a la tormentosa lluvia de las miradas.

Y sí, a veces es de belleza. A veces de alegría. A veces de risa, inocente… que en el fondo puede resultar ser malvada: porque quien bien te quiere te hará llorar.

Dejemos que ese pájaro nos cante al oído y nos eleve en con su vuelo interno.

Selección y reseña: Javier Castán

Semana 2. 21 de septiembre de 2018

Un poema, un libro y una película…

Nature’s first green is gold,
Her hardest hue to hold.
Her early leaf’s a flower,
But only so an hour.
Then leaf subsides to leaf.
So Eden sank to grief,
So dawn goes down to day.
Nothing gold can stay.

– Robert Frost –

De la naturaleza el primer verde es oro
su matiz más difícil de asir;
su más temprana hoja es flor,
pero por una hora tan solo.
Luego la hoja es hoja queda.
Así se abate el Edén de tristeza;
así se sume en el día el amanecer.
Nada dorado puede permanecer

“Notingh Gold Can Stay” es un poema del escritor estadounidense Robert Frost (San Francisco, 1874 – Boston 1963), quien es considerado como uno de los fundadores de la poesía moderna en su país. Fue publicado en la revista literaria The Yale Rewiew en 1923 y más tarde en la colección New Hampshire, que incluye los poemas “Fire and Ice” y “Stopping by Woods on a Snowy Evening”, lo que le supuso el Premio Pulitzer de poesía en 1924. Su poesía, sencilla e inmediata, cala hondo en el lector y conecta con la esencia más íntima de cada individuo, lo que queda patente en la lectura del poema.

¿Por qué lo he elegido?

La primera vez que lo leí fue en la novela “Rebeldes” de la escritora Susan E. Hinton, donde adquiere un papel fundamental en la trama de la obra. La primera vez que lo escuché (doblado al castellano como se recoge en la traducción) fue en la película del mismo título de Francis Ford Coppola (gracias a Internet ahora podemos escucharlo también en versión original y leído por el propio autor) . Algo tiene que tener para que este poema se haya convertido en referente de generaciones de lectores y lectoras que han llegado a él y a su autor, a través de la magia de la literatura o del cine, como es mi caso. De ahí el título inicial “un poema, un libro y una película”, porque de una manera u otra, hubiera llegado hasta él.

En el análisis del poema, Frost, marcado por sus experiencias vitales, nos muestra la pérdida como algo inevitable desde la observación cercana de la naturaleza, sometida a sus ciclos y al cambio. La idea de lo transitorio y fugaz está presente de manera clara: lo más precioso, lo dorado, es lo más difícil de asir. La referencia al Edén, como paraíso perdido y al instante del amanecer que se desvanece, nos lleva a recordar que debemos aprovechar al máximo los momentos valiosos que por su propia naturaleza no podemos retener.

Por ello, lectores y lectoras, intentar disfrutar de esos momentos que la poesía de Frost nos ofrece como algo precioso y que siguen inspirando libros, series y películas (¿a quién no le suena lo de “Fuego y hielo?). Si ya lo conocéis, os invito a recordarlo… si no lo conocías… ¿a qué estás esperando?

Selección y reseña: Ana Belén Arnauda Acero (Profesora de Geografía e Historia)

Semana 1. 14 de septiembre de 2018

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum seueriorum
omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit breuis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut nequis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
no nos importen.
El sol puede salir y ponerse:
nosotros, cuando acabe nuestra breve luz,
dormiremos una noche eterna.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros
ni el envidioso, y así no podrá maldecirnos
al saber el total de nuestros besos.

                                                           (Catulo)

Gayo Valerio Catulo (84-54 a.C.) nació en Verona, en el norte de Italia, de una familia perteneciente a la aristocracia municipal. Estudió en Roma y, tras regresar a Verona a la muerte de su hermano, viajó a Asia Menor formando parte del estado mayor del pretor Memmio. Estuvo relacionado con Clodia, esposa de Metelo y hermana del turbulento tribuno Cayo Clodio, de la antigua familia patricia de los Claudios. Según testimonios antiguos, esta Clodia, de la que Cicerón deja un retrato en su “Defensa a Celio”, debió de ser la Lesbia inmortalizada por el poeta en este poema. Conviene, sin embargo, guardar las debidas distancias entre los pintado y lo vivo: el propio Catulo recomienda al poeta ser atrevido y picante en sus versos, pero decente en su vida.

Autor del primer libro conservado de poesía lírica latina, enriquece la cultura occidental con un nuevo concepto de relación amorosa en la que un ciudadano romano rompe el decoro que se espera de su elevada posición aristocrática, aceptando pasivamente las infidelidades de la amada y trasladando a la antaño ocasional y pasajera pasión por una mujer cualquiera los sentimientos de lealtad y reciprocidad en que se apoyaba la vida social romana y el sentido de perdurabilidad y eternidad de un matrimonio. Catulo es el poeta de lo momentáneo, capaz de convertir en poesía cualquier situación cotidiana, trasladando a sus versos la vida social de la época, tratando a sus protagonistas con ternura o sarcasmo, con delicadeza o brutalidad, con refinada ironía o evidente rudeza. Dotado de una gran técnica poética que sabe ocultar con mucha habilidad, disfraza el arte con la máscara de la verdad vital, aspecto que valora por encima de todo nuestra época, pero que no fue el más apreciado por sus contemporáneos, quienes imitaron sobre todo sus excelencias como poeta, la movilidad de sus variados registros y el haber puesto la poesía romana a una altura desde la que su propio quehacer resultó a la vez más fácil y más difícil.

La relación que tenía el poeta con Clodia fue conflictiva ya que, después de entregarse por primera vez a él, le fue infiel, y dejó a Catulo en un constante debate entre el amor y el odio por ella y sus conocidos (recordamos el verso “Odi et amo”, te odio y te amo). Este poema, en pleno éxtasis amoroso, invita a Lesbia a vivir, a amar, es una exaltación del instante presente, feliz. En ese momento del amor no importa nada: ni los rumores, ni los envidiosos, ni lo que está bien o mal, sólo el hecho de estar con el otro cobra absoluta importancia, el darse “mil besos, luego ciento, después mil otra vez…” y olvidarse del mundo para entregarse a la amada.

El hecho de pedir más y más besos viene porque en esa época se creía que el conocimiento exacto del número de besos podría atraer las maldiciones de los envidiosos. También el concepto del “carpe diem”, del “tempus fugit” aparece en esa “noche eterna para dormir”. En resumen, Catulo nos abre paso al amor con todas sus consecuencias, nos enseña además que el sentimiento de amor hacia una persona es innato al ser humano, es tan contemporáneo que cualquiera de sus versos bien podría utilizarse en las cartas de los enamorados de nuestra época.

Profesor: Javier Alcutén (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 22. 22 de junio de 2018.

Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium
paterna rura bobus exercet
suis, solutus omni faenore,
neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare,
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.

Dichoso aquél que lejos de los negocios,
como la antigua raza de los hombres,
dedica su tiempo a trabajar los campos paternos con sus propios bueyes, libre de toda deuda,
y no se despierta como los soldados con el toque de diana amenazador, ni tiene miedo a los ataques del mar,
que evita el foro y los soberbios palacios
de los ciudadanos poderosos.

                                                                 (Horacio)

A diferencia de Catulo, Horacio (65-8 a.C.) es un poeta de origen humilde. Hijo de liberto, recibió una educación esmerada gracias a la dedicación de su padre y apareció en la élite intelectual y política de Roma en el momento de su máxima expansión. Cuando para otros este dato sería triunfalista, para él se transforma en su obra en un motivo de humildad, de falta de vanidad y de sentido del límite, explicando de esta manera esa “aurea mediocritas” (dorada medianía, todo en su justa medida) anhelada en sus poemas. Horacio aparece de una manera más creíble en sus poemas que Catulo, en cambio su individualismo es mucho menor. Es un experto en hablar de sí mismo de manera significativa, ofreciendo un rasgo egocéntrico que nunca cansa, como se refleja en su poema “Beatus ille” (dichoso aquél).

Si nos fijamos en el poema, es probable que Horacio quisiera criticar a los ricos que se retiran al campo despegándose de la riqueza terrenal, como se puede ver en los cuatro últimos versos. Más tarde, el hombre del Renacimiento buscará esa vida tranquila y placentera del campo en detrimento de la ciudad, y junto al “locus amoenus” (lugar ameno) y al “tempus fugit” (el tiempo huye), se convertirá en una de las aspiraciones, como se puede apreciar en la oda A la vida retirada de fray Luis de León:

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruido,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido…

Selección y reseña: Javier Alcutén (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 21. 15 de junio de 2018.

Esta semana queríamos presentaros algo diferente. Se trata de la obra de Bárbara Serrano, una escultora afincada en Zaragoza que también se dedica a la enseñanza en el ámbito de secundaria.

Bárbara acostumbra a presentar sus esculturas acompañadas siempre de unos versos. A través de ellos somos capaces de vivir con una mayor intensidad y tener una mejor percepción de lo que nos quiere transmitir con su obra.

En esta ocasión queremos presentaros una de sus últimas creaciones: Pérdida.

Tristes tiempos de guerra.

Desde la lejanía observo

el campo de batalla.

Dolor, muerte, destrucción.

Campos angostos que un día

brillaron con el verdor de la primavera.

El dolor crece, me ciega,

se concreta, se me apodera,

me agarra el alma,

la estruja y la zarandea.

Sólo puedo gritar, sólo puedo llorar.

No puedo escucharte, no puedo verte.

¿Qué mundo es éste

en el que tú no estás?

Campos de guerra denostados

tras la batalla, luchas absurdas, victorias vacías,

sembrados regados con sangre

que sangre nos ofrecen.

Abandono, culpa, venganza, miedo,

palabras poderosas

que en la sombra callan.

¿Quién mató a quién?

¿Dónde damos sepultura

al tiempo que nos faltó por vivir?

Desde la lejanía observo

el campo de batalla.

Enraizada en su lecho veo absorta

lo que no viví, lo que perdí.

No hay consuelo, no hay esperanza.

Tal vez el perdón sea el único camino.

                                               (Bárbara Serrano)

Esta fusión entre escultura y poesía, nos lleva a experimentar la pérdida de un ser amado. La obra plástica, a través de una mirada hacia la lejanía, pretende transmitir tristeza, soledad y silencio. Los versos enfatizan el aporte de la escultura, nos hacen experimentar paulatinamente los diferentes estados del proceso de decir adiós, la rabia, la desesperanza y el abandono que conducen finalmente a la resignación.

Selección y reseña: Ana de Val.

Semana 20. 8 de junio de 2018.

EN LA MUERTE DE JOSÉ DE CIRIA Y ESCALANTE

¿Quién dirá que te vio, y en qué momento?
¡Qué dolor de penumbra iluminada!
Dos voces suenan: el reloj y el viento,
mientras flota sin ti la madrugada.

Un delirio de nardo ceniciento
invade tu cabeza delicada.
¡Hombre! ¡Pasión! ¡Dolor de luz! Memento.
Vuelve hecho luna y corazón de nada.

Vuelve hecho luna: con mi propia mano
lanzaré tu manzana sobre el río
turbio de rojos peces y verano.

Y tú, arriba, en lo alto, verde y frío,
¡olvídame! y olvida el mundo vano,
delicado Giocondo, amigo mío.

                                                       (Federico García Lorca)

Federico García Lorca escribía en una carta a Melchor Fernández Almagro sobre su gran amigo José de Ciria y Escalante lo siguiente:

Estos días los he pasado mal, porque yo quería dedicarle a nuestro Ciria un tierno y auténtico recuerdo, pero por más que luchaba no conseguía (y esto es raro en mí) que la fuente, ¡mi fuente!, manara por él. Ayer tarde estaba en una oscura y fresca alameda y le dije: Pepe, ¿por qué no quieres que te evoque? Y sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas. Entonces, y tras diez días de esfuerzo continuo, conseguí en un instante parir el soneto que te envío.

Este magnífico soneto, que fue recogido por Gerardo Diego en la primera edición de su Antología poética, ha permitido que se mantenga la memoria de este poeta santanderino fallecido prematuramente a los veinte años.

El poema recoge la delicadeza de las imágenes y sentimientos típicamente lorquianos a través de menciones como la de la luna y el nardo ceniciento.

 Dando forma poética a lo que el propio Lorca refleja en su carta respecto al proceso de creación del soneto, se nos presenta el duelo de la muerte como la suspensión del tiempo y el vaciado del espacio, ambas cosas metáfora de la pérdida de sentido que nos embarga con el fallecimiento de un ser tan próximo. Como contraste, Lorca adopta aquí una forma poética clásica, el soneto, que, a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, con el fluir casi instintivo del romance, que fuerzan a la contención a unos sentimientos que no se va a permitir desbordar, lo que intensifica el impacto emocional del poema.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 19. 1 de junio de 2018.

Hagamos un trato

Compañera, 
usted sabe 
que puede contar conmigo, 
no hasta dos ni hasta diez 
sino contar conmigo. 

Si algunas veces 
advierte 
que la miro a los ojos, 
y una veta de amor 
reconoce en los míos, 
no alerte sus fusiles 
ni piense que deliro; 
a pesar de la veta, 
o tal vez porque existe, 

usted puede contar 
conmigo. 

Si otras veces 
me encuentra 
huraño sin motivo, 
no piense que es flojera 
igual puede contar conmigo. 

Pero hagamos un trato: 
yo quisiera contar con usted, 
es tan lindo 
saber que usted existe, 
uno se siente vivo; 
y cuando digo esto 
quiero decir contar 
aunque sea hasta dos, 
aunque sea hasta cinco. 

No ya para que acuda 
presurosa en mi auxilio, 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe que puede 
contar conmigo.

(MARIO BENEDETTI)

HAGAMOS UN TRATO” es generosidad, amor, amistad y lealtad.
Benedetti parte de un concepto cotidiano, el trato, para exponer una promesa. Estos versos de Benedetti carecen de drama, de estruendo romántico; el poeta se ofrece sin ambages, sin esperar nada a cambio.

¿Amor o amistad? Tal vez sea esa dualidad, a veces contradictoria, la que late en el reverso de este poema. La pasión puede ser egoísta, pero el amor incondicional no conoce la codicia.

Desde este ENLACE se puede escuchar al propio Benedetti recitando su “Hagamos un trato”.

Incluso Joan Manuel Serrat en el álbum “El sur también existe” (1985) hizo de esta poesía una preciosa canción: https://www.youtube.com/watch?v=fYVrb4O1PWs

Mario Benedetti(1920-2009)

Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembóa 200 kilómetros al norte de Montevideo.

A los cuatro años, se trasladó a Montevideo, debido al trabajo de su padre, farmacéutico.

Cursó primaria en el Colegio Alemán de esa ciudad y secundaria, como alumno libre. Desde los catorce años, empezó a trabajar como taquígrafo, cajero, vendedor, librero, periodista, traductor, empleado público y de comercio.

Miembro destacado de la llamada «generación uruguaya del 45«, sus libros participaron del «boom» de ventas de la narrativa latinoamericana de los años 50 a los 70 y sus textos han sido recogidos y divulgados por cantantes comoViglietiRosa LeónJairoLuis PastorIsabel ParraSoledad Bravo, y Claudia y Alberto.

De 1945 a 1975 trabaja en el semanario Marcha, clausurado por la dictadura. Es profesor de literaturay parte como exiliadoen los años setenta a Buenos AiresLimaLa HabanaEspaña.

Cultivó todos los géneros, con iniciación en la poesíaen libros como Poemas de oficina(1956), de tono cotidiano y existencial. Con los cuentos Montevideanos(1960) incursionó en el realismo. En 1960 ensayó la crítica político-socialcon El país de la cola de paja. Sus novelas La tregua(1960) y Gracias por el fuego(1965) tratan de los vicios sociales de la sociedad de consumo. Su narrativase politizó con El cumpleaños de Juan Ángel (1971) y Primavera con una esquina rota(1982), incorporando el tema del exilio y el retorno en La casa y el ladrillo(1977), Vientos del exilio(1982), Geografías(1984) y Las soledades de Babel(1991). Su obra de teatro Pedro y el capitán(1979) aborda la tortura.

Sigue leyendo: https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/869/Mario%20Benedetti

Selección y reseña: Elena Galay

Semana 18. 25 de mayo de 2018.

Mai, mira me as mans;

As trayo buedas,

Lasas de amar…

Son dos alas

D’un biello pardal

que no puede

sisquiera bolar.

Mai, mira me os güellos,

n’o cielo perdius

n’un fondo silenzio…

Son dos purnas

Chitadas d’o fuego

Que no alumbran

ni matan o chelo.

Mai, mira me l’alma

aflamada de sete,

enxuta d’asperanza…

Ye un campo labrau

an no i crecen qu’allagas

que punchan a vida

dica qu’a matan.

Mai, mira me á yo.

¿Me reconoces, mai?

Fue o tuyo ninón…

Uei só un ome

Que no sé como só.

Mai, ¿ me reconoxes?

¡¡Mai, ¿ni sisquiera tu?!!

                                (Anchel Conte)

POEMA EN LENGUA ARAGONESA DE ANCHEL CONTE, EN SU POEMARIO “ NO DEIXEZ MORIR A MÍA BOZ”. 1972.

Los poemas que componen este libro son la reivindicación de una lengua, la aragonesa, que ya a principios de 1970, cuando se escribe el libro, está en retroceso. A principios de esta semana de mayo de 2018, la Unión Europea, calificaba a nuestra lengua como la que más peligro tenía de desaparecer en el viejo continente.

El autor, Anchel (Ángel en aragonés) Conte es uno de los escritores fundamentales en la reivindicación y el uso del aragonés en poemas y novelas. Ha sido profesor de instituto en varias localidades aragonesas, y hoy jubilado se dedica a escribir novelas y poemas en aragonés y de temática aragonesa.

Si buscáis en Internet, veréis que este poema está bellamente musicado y cantado por cantautores como Mario Garcés, Gabriel Sopeña o María José Hernández.

La traducción es fácil, pues su lengua hermana el castellano es muy similar. ¿Quién se atreve a traducirla?. Algunas pistas de vocabulario aragonés:mai: madre/ buedas: vacías/ güellos: ojos/ chelo: hielo/ purnas: chispas/ punchan: pinchan….

Selección y reseña: Francisco Murillo (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 17. 18 de mayo de 2018.

DEL POEMA DE VIRGILIO: ENEIDA

(Descenso a los Infiernos)

Ibant obscuri sola sub nocte per umbram

perque domos Ditis uacuas et inania regna:

quale per incertam lunam sub luce maligna

est iter in siluis, ubi caelum condidit umbra

Iuppiter, et rebus nox abstulit atra colorem.

uestibulum ante ipsum primisque in faucibus Orci

Luctus et ultrices posuere cubilia Curae,

pallentesque habitant Morbi tristisque Senectus,

et Metus et malesuada Fames ac turpis Egestas,

terribiles uisu formae, Letumque Labosque;

tum consanguineus Leti Sopor et mala mentis

Gaudia, mortiferumque aduerso in limine Bellum,

ferreique Eumenidum thalami et Discordia demens

uipereum crinem uittis innexa cruentis.

Iban oscuros por las sombras bajo la noche solitaria

y por las moradas vacías de Dite y los reinos inanes:

como el camino bajo una luz maligna que se adentra en los bosques

con una luna incierta, cuando ocultó Júpiter el cielo

con sombra y a las cosas robó su color la negra noche.

Ante el mismo vestíbulo y en las bocas primeras del

Orco el Luto y las Cuitas de la venganza su cubil instalaron,

y habitan los pálidos Morbos y la Senectud triste,

y el Miedo y Hambre mala consejera y la Pobreza torpe,

figuras terribles a la vista, y la Muerte y la Fatiga;

el Sopor además, pariente de la Muerte, y los malos Gozos

de la mente, y, en el umbral de enfrente, la guerra mortal

y los tálamos de hierro de las Euménides y la Discordia enfurecida

enlazado su cabello de víboras con cintas ensangrentadas.

                                                                            (Virgilio)

Estamos ante un fragmento del poema épico más famoso de la literatura latina, la Eneida de Virgilio. He escogido concretamente este fragmento porque relata el tópico literario del descenso a los Infiernos, la llegada al inframundo de Eneas que otros héroes han hecho como si se tratara de ese rito de purificación (catarsis) para limpiar todos los males que les persiguen. En este libro Virgilio pone de manifiesto el pensamiento común de gran parte de la sociedad de la época de que la muerte era una liberación y no el fin de un drama, y que la providencia divina nivelaba con creces las adversidades sufridas en la vida.

Nuestro héroe ya había sufrido en su propia carne todos los sufrimientos humanos más dolorosos, inmediatos y punzantes que pueden herir la condición humana: destrucción de su patria, la muerte de su padre Anquises, la desaparición de su esposa Creúsa, y si esto fuera poco, la dolorosa decisión de rechazar el amor de Dido por el destino marcado por los dioses (pius Aeneas, piadoso Eneas).

Fragmento lleno de lirismo, se va describiendo a los diferentes seres monstruosos que deambulan errantes, ansiosos de conocer a ese mortal que se atreve a desafiar al propio Hades adentrándose en “las moradas vacías de Dite…”.

Entre esos seres fantasmagóricos aparecen el Llanto y los Remordimientos vengadores, las pálidas Enfermedades, la triste Vejez, el Hambre, la mala consejera…las Gorgonas, las Arpías, Caronte el barquero,etc.

He optado por mostrar una versión bilingüe para reconocer lo cercano que es el latín clásico al castellano actual. Quiero remarcar la consecución de adjetivos que colorean, aunque estemos ante un mundo oscuro y sombrío, las estancias más recónditas del Averno. Al comienzo hay un símil fantástico de la noche “…ubi caelum condidit umbra Iuppiter, et rebus nox abstulit atra colorem…”. Destacar también la diferente polisemia utilizada para el Infierno (inferus, aquello que está abajo, en el interior): Averno (sin pájaros, porque los gases que emanaba el lugar mataba a la aves), Tártaro (lugar donde estaban encerrados los Titanes después de luchar con los dioses del Olimpo), Orco (recuerda que ex-orcismo significa sacar el Orco del cuerpo).

La descripción que lleva a cabo Virgilio del Infierno en la Eneida ayudó a apaciguar las inquietudes de sus contemporáneos particularmente preocupados por el destino de las almas con posterioridad a la muerte. Por primera vez en la historia de la literatura un autor se atreve a componer el vademécum de algo tan desconocido y prohibido como es el mundo de los muertos, tema connatural al ser humano. Virgilio sirvió de fuente a otros escritores que se atrevieron a relatar las estancias más lúgubres del inframundo, como Dante en su Divina Comedia. No es casualidad que el acompañante de Dante sea Virgilio, y que el simbolismo que impregna esta obra esté basado en el descenso a los infiernos de Eneas. Pero ésta es otra historia.

Selección y reseña: Javier Alcutén (Departamento de Lengua castellana y Literatura).

Semana 16. 11 de mayo de 2018.

El viaje interior 

Fuera de ti no esperes encontrar

lo que dentro de ti nunca has buscado.

No es más hermoso el sol de otros lugares,

por lejanos que estén:

lo que importa es la luz que da vida a tus ojos.

No fatigues tus días

en recorrer países en busca de otros mundos.

No tardes en emprender el viaje a tu interior,

no vaya a ser que pronto sea tarde:

no estás de ti tan cerca como crees,

ni es tanto el tiempo de que aún dispones

para descubrirte y conquistarte.

(Ángel Guinda)

Esta semana nos hemos decantado por un poema del gran Ángel Guinda, nacido en Zaragoza en 1948.

Ángel Guinda es todo un personaje, cuenta que a los dieciséis años, en un banco del Paseo de la Constitución, meditando frente a una escultura de amantes emparaguados, se le apareció la Poesía, poseyéndole en ese mismo momento.

Fue en los setenta cuando empezó a dar recitales, compaginándolos con la enseñanza, su otra vocación, que le hizo dejar de lado los estudios de Medicina, y hoy en día, a sus setenta años, sigue dedicándose a ello plenamente, aunque ya en tierras madrileñas, donde vive desde 1987.

Su calidad literaria le ha hecho conseguir varias menciones, así fue galardonado con el Premio de la Letras Aragonesas en 2010, en reconocimiento a su trayectoria de creación literaria, en 2011 fue finalista de los premios de la Crítica y el Nacional de poesía en 2012, respectivamente.

Pero no sólo es un poeta, un educador, es un innovador, de hecho, cuando yo le conocí fue en un recital poético, en la ciudad de Barbastro, donde no sólo declamaba sus composiciones, sino que las rapeaba con un ritmo y estilo incomparable.

Ángel Guinda siempre ha defendido una opción poética, escribir cómo se vive, muestra de ello el siguiente documental en el que cuenta uno de los peores episodios de su vida, que le hizo obsesionarse por dos temas claves de su poesía: la vida y la muerte.

https://www.youtube.com/watch?v=vONxXwZc3YI

El poema que he escogido, uno de mis favoritos, trata de la vida. Insta, recurriendo en cierto modo a un medieval “carpe diem”, a disfrutar del momento, pero de una manera diferente, sin seguir ningún patrón convencional, sino buscando la vitalidad, la evolución, el descubrimiento y la felicidad dentro de uno mismo, algo más que entendible en nuestro poeta, ya que está relacionado con su modus vivendi.

Como anécdota para entender esa personal filosofía de la vida, y acabando con esta reseña, apuntaré que no hace mucho se ha comprado casa, su casa definitiva, donde piensa acabar sus días, pero no ha optado por una nueva construcción en un barrio caro ni de nueva creación, se ha comprado un piso antiguo en el madrileño barrio de Lavapiés, lo ha reformado y allí vive rodeado de diversas culturas, personas de todo tipo, calles con historia, que le ayudan a encontrar la vida, la felicidad, sin tener que irse lejos, sino mirando en lo que le rodea y en su propio interior.

Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

Selección y reseña: Marimar Castro Giménez (Departamento de Lengua castellana y Literatura).

Semana 15. 4 de mayo de 2018.

Solamente por el muerto reciente
podemos sentir pena o compunción.
Los muertos muy antiguos inspiran respeto
y acaso indiferencia.
Si esperas que al morir te lloren
procura mientras vivas ser causa de alegría
y admite sin demora que el dolor
es dura experiencia intransferible.
Hay dolores que menguan con el tiempo,
otros no se aplacan jamás. Temamos esos,

pero suframos sin alardear. Sea un sufrir callado.
(Desde la cima bifronte, Encarnación Ferré)

Sirvan estas breves líneas como reivindicación de una de las voces poéticas más personales del panorama literario actual: Encarnación Ferré. Dentro del maremágnum de obras y autores resulta difícil discernir grano de paja, y quizás la catarata de letras impresas que asola el mercado libresco impida que encontremos los tesoros; más bien nos topamos, de manera inesperada, con ellos. Así las cosas, tengo a bien omitir los detalles del casual camino que me hizo llegar hasta la obra de Encarnación Ferré, pero también tengo a bien exponer la importancia de su labor literaria, que contempla teatro, prosa y poesía, entendiendo los tres géneros como senderos de ida y vuelta, conformando una obra plenamente coherente, que podemos describir como ejercicio valiente de exposición del alma de su autora; es decir, paisajes de mundo interior.

Produce serenidad saber
por qué se hizo aquello que se hizo
pero los enemigos se reducen a uno
y lo levamos dentro.
Detalles insignificantes
brindan en ocasiones razón para seguir
porque lo arduo de nacer es sobrevivirse.
(Desde la cima bifronte, Encarnación Ferré)

Su voz se antoja, siempre, desnuda de vanidad, palabra en busca de un sentido que hace del discurso algo auténtico y latente. Su literatura no es belleza entendida como pose sino como trascendencia. Encarnación Ferré ignora lo fácil abrazando lo complejo. Siempre obvia lo meramente sencillo y placentero, entregándose con frenesí al beso de éxtasis del dolor de crear (uno de los lugares comunes de su obra) en la que el proceso de aprendizaje también es entendido desde existencial perspectiva sufriente.

¿Por qué siempre hay algo
que empuja hacia el abismo?

¿Por qué escuece la recriminación
como fuego en la herida?
No aguardes ese viento que más te favorece.
Brisas humildes son también halagüeñas.
(Desde la cima bifronte, Encarnación Ferré)

Si la poesía es labor de esmero y selección, decir mucho con poco, tras sus versos late una labor de cuidadoso acabado, con el fin de crear el placer estético que no deja de lado la profundidad. Así las cosas, los poemas de Desde la cima bifronte (una de las grandes joyas del panorama lírico actual, insisto) parecen retrotraernos tanto al aforismo latino como a autores de la talla de fray Luis de León o Baltasar Gracián. Leyendo a Ferré siempre se tiene la sensación de que la autora acaba de superar su propio naufragio, de que nos habla desde la sinceridad que otorga toda experiencia extrema, si bien con la calma de la pulida reflexión. Sus letras son fruto del necesario refreno del que surge toda elegancia, del buen hacer del escritor que sabe que concreción y silencio expresa más que ambages y artificio.

Quien no tiene pan
se conforma con llegar a tenerlo.
Quien lo tiene,
comienza a pensar en que lo loen.

(Desde la cima bifronte, Encarnación Ferré)

En la poesía de Ferré nos reencontramos con una concepción de la escritura como labor de selección, pues escribir es silenciar, escoger una palabra que omite posibilidades infinitas, alumbrando el concepto perseguido, deseado.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura).

Semana 14. 27 de abril del 2018.

Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena      
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado       
cubra de nieve la hermosa cumbre;

marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

                Garcilaso de la Vega


En esta ocasión nos vestimos con los atuendos más clásicos de nuestra poesía, reproduciendo la que quizás sea más popular poesía de Garcilaso de la Vega (uno de nuestros más populares poetas). El soneto XXIII es una de las composiciones más conocidas de la lírica hispánica, reproducida en infinidad de ocasiones, a través de los medios más diversos, así como trabajada en escuelas, institutos y universidades. Su alcance es tal que no conocer sus primeros versos "de memoria" resulta incluso inusual.
Es una de las obras maestras del Renacimiento, de impecable factura y ortodoxia, respetando los parámetros tradicionales del soneto; es decir, dos cuartetos y dos tercetos...

Nacido en Toledo, Garcilaso compaginó armas y letras, tal y como también lo hiciera el ilustre Cervantes, contribuyendo a la introducción, pero sobre todo al perfeccionamiento, de la lírica italianizante en nuestra lengua. Una piedra arrojada desde lo alto de una almena en el sitio de Le Muy lo hirió de gravedad,  muriendo en Niza, el 14 de octubre de 1536,sin haber llegado a los cuarenta años de edad, asistido por su amigo Francisco de Borja.
Dada su juventud, su obra literaria resulta breve, aunque magnífica. Tal que en el caso de otro de nuestros grandes, Federico García Lorca, quizás no podamos hablar de madurez intelectual y, por ende, artística, pero sí de excelsitud. Composiciones como la aquí reproducida, o su célebre Égloga de Salicio y Nemoroso, dan fe de ello.
Un clásico siempre lo es por la permanente vigencia de su significado. A pesar de los cientos de años que nos separan de su fecha de composición, este soneto XXIIIº resulta de incuestionable actualidad, en tanto en cuanto el paso del tiempo continúa siendo condicionante inexorable de la condición humana. La delicadeza de sus versos introducen con sutileza la reflexión vital, hablándonos desde el pasado de los mismos avatares que nos siguen, y que nos seguirán, afectando. 

(Selección y reseña: Alberto Jiménez. Departamento de Lengua Española y Literatura).

Semana 13. 20 de abril de 2018.

AMADA

Amada mía de antes,

tenías la ternura de las playas en tu vientre.

El verde dulce de las uvas en tus ojos.

La miel y el vino y la pimienta en tu saliva.

La seda, el ala, el pétalo,

la fragancia de los niños,

la ciencia de los sabios

en las yemas de tus dedos.

Tenías la tormenta entre tus piernas,

la tormenta y la alegría,

la incitación y el reposo,

la furia y la caricia.

Tenía la suavidad del horizonte,

la curva de su cuerpo entre las sábanas.

Tenías, y no has muerto.

Tenías, y aún queda.

Por eso, amada mía de antes, es tan grande mi tristeza.

Fernando Fernán-Gómez

Aprovechando la cercanía del día del libro, vamos a utilizar este apartado para reivindicar una de las figuras más insignes del panorama literario español de los últimos años. Reconocido por su gran labor actoral, Fernando Fernán-Gómez es una de las más lúcidas plumas de la literatura hispánica de las últimas décadas, con títulos impagables como El viaje a ninguna parte (quizás una de las mejores novelas de todo el siglo XX). Su labor ensayística también resulta encomiable, con obras maestras como Puro teatro y algo más, Nosotros los mayores y, sobre todo, Impresiones y depresiones. Creador del clásico teatral Las bicicletas son para el verano, menos conocida resulta su obra poética, de la que hemos tenido a bien seleccionar Amada, espléndida composición en la que, con su tendencia general a la melancolía y al erotismo, Fernán-Gómez evoca el pasado amor. La enumeración como rasgo de estilo, la repetición y el paralelismo como creadores de ritmo, y la importancia de ese verso final, que otorga significado al texto todo, subrayándolo de emotiva tristeza. Dulzor amargo.

(Selección y reseña: Alberto Jiménez. Departamento de Lengua Española y Literatura).

Semana 12. 13 de abril de 2018.

Annabel Lee

[Poema – Texto completo.]

Edgar Allan Poe

Hace de esto ya muchos, muchos años,
cuando en un reino junto al mar viví,
vivía allí una virgen que os evoco
por el nombre de Annabel Lee;
y era su único sueño verse siempre
por mí adorada y adorarme a mí.
Niños éramos ambos, en el reino
junto al mar; nos quisimos allí
con amor que era amor de los amores,
yo con mi Annabel Lee;
con amor que los ángeles del cielo
envidiaban a ella cuanto a mí.
Y por eso, hace mucho, en aquel reino,
en el reino ante el mar, ¡triste de mí!,
desde una nube sopló un viento, helando
para siempre a mi hermosa Annabel Lee
Y parientes ilustres la llevaron
lejos, lejos de mí;
en el reino ante el mar se la llevaron
hasta una tumba a sepultarla allí.
¡Oh sí! -no tan felices los arcángeles-,
llegaron a envidiarnos, a ella, a mí.
Y no más que por eso -todos, todos
en el reino, ante el mar, sábenlo así-,
sopló viento nocturno, de una nube,
robándome por siempre a Annabel Lee.
Mas, vence nuestro amor; vence al de muchos,
más grandes que ella fue, que nunca fui;
y ni próceres ángeles del cielo
ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
de la radiante Annabel Lee.
Pues la luna ascendente, dulcemente,
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.

(Poema seleccionado por Belén Modrego)

Nuestra amiga Belén ha tenido la gentileza de enviarnos esta estupenda  traducción del clásico poema de Edgar Allan Poe, Annabel Lee, originalmente escrito en inglés. El poema fue popularizado en nuestro país por el grupo de pop-rock, Radio Futura,  cuyo enlace a su canción también nos ha facilitado.

El norteamericano Poe, nacido en Bostón en 1809, influyó enormemente en autores como Charles Baudelaire, Rubén Darío o Emilio Carrere, alumbrando el relato sobrenatural moderno, que posteriormente cultivarían creadores del calibre de Howard Philips Lovecraft, Arthur Conan Doyle o, más actualmente, Stephen King.

En nuestro país, tenemos la singular fortuna de leer dos autores clásicos a la par, dado que Julio Cortázar tradujo sus impagables Narraciones extraordinarias, en las que nos encontramos cuentos tan célebres como El gato negro, El corazón delator o El pozo y el péndulo.

Creador del relato detectivesco moderno, gracias a creaciones como La carta robada o Asesinato en la calle de la Morgue, tan solo escribió una novela, de peripecias marítinas, Las aventuras de Arthur Gordon Pym, cuyo inquietante final nos lleva de nuevo hacia esos misteriosos parajes de lo fantástico que constituyó a través de sus cuentos y poemas.

Más Poemas de Edgar Allan Poe

POEMA HECHO CANCION POR RADIO FUTURA

(ENLACE VIDEOCLIP) https://www.youtube.com/watch?v=SNWdvjKDybY

Semana 11. 23 de marzo de 2018.

EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo

lo que tiré, como un anillo, al agua,

si he perdido la voz en la maleza,

me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo

lo que era mío y resultó ser nada,

si he segado las sombras en silencio,

me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro

puro y terrible de mi patria,

si abrí los labios hasta desgarrármelos,

me queda la palabra.

Blas de Otero

https://www.youtube.com/watch?v=GaekDamHBWk

Nuestro amigo Julian Trullenque, padre de uno de nuestros alumnos de segundo de ESO, Sergio, nos envía un selecto texto y un estupendo enlace a YouTube para conmemorar el 102º aniversario del nacimiento de uno de los poetas más significativos del pasado siglo, el bilbaíno Blas de Otero.

Tal y como expresan los versos del poema elegido, el autor de Ángel fieramente humano defendió la función combativa de la palabra, arma poderosa capaz de llevar a cabo, parafraseando a Miguel de Unamuno, una labor más importante que vencer: convencer.

Exiliado en París, Blas de Otero encontró la libertad necesaria para articular sin censuras su sincera e inconfundible voz poética, para pedir la paz, y la palabra.

Semana 10. 16 de marzo de 2018.

DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega

Una vez más, la palabra puesta al servicio del intento de definición de lo mistérico, lo inaprensible. El soneto como catarata frustrada de verborrea, siendo la antítesis el principo rector de lo que no se puede expresar, tan solo sentir en la propia carne, tal y como en el verso final concluye Lope de Vega, uno de los autores clave del Siglo de Oro, época que puede observarse como encrucijada en la que coinciden algunos de los más grandes artistas de nuestras letras.
Quien escribió las anteriores líneas, confeccionando uno de los poemas más célebres no ya del Barroco sino de toda nuestra tradición poética ha pasado a la Historia de la Literatura como uno de los más grandes dramaturgos de todos los tiempos, con una facilidad asombrosa para la versificación en octosílabo; lo que le llevó a ser tildado de fénix de los ingenios españoles (a la par que monstruo de la naturaleza), pues imparable fue su caudal de producción: La dama boba, El perro del hortelano, El caballero de Olmedo, Fuenteovejuna, El mejor alcalde, el Rey… Y así hasta un número ingente, puesto que se le han llegado a atribuir más de mil obras (ahí es nada).

Pero, además, don Lope, buen conocedor del asunto amoroso (tal y como constatan los diversos biógrafos que han investigado su azarosa vida) también compuso novela (así La Dorotea o Peregrino en su patria) y poesía, gestando obras maestras como la que hemos seleccionado esta semana, donde parece latir esa pulsión vitalista que en sus posteriores Rimas de Burguillos va a dar paso a un tono más amable y reflexivo.

La experiencia como forma de conocimiento parece entroncar el poema con la corriente mística, en tanto en cuanto la imposibilidad de nombrar es aquí utilizada por Lope, conllevaba a un juego de contrarios que deja de manifiesto la incapacidad del lenguaje racional para hablar de realidades ajenas a la cotideanidad. Y es que la expresión del sentimiento amoroso ha sido una de las constantes artísticas más antiguas, y también más modernas, y, en este sentido, quizás tengamos que llegar hasta el simbolismo para encontrar nuevos recursos con los que tratar de aprehender las mismas inquietudes; recursos que estaban ya (en forma embrionaria) en los juegos de palabras de los maestros conceptistas (Góngora, Quevedo, el hoy elegido Lope…), que supieron intuir como la palabra, descontextualizada, es capaz de transmitir los más íntimos de los sentires.

(Selección y reseña: Alberto Jiménez. Departamento de Lengua Española y Literatura).

Semana 9. 9 de marzo de 2018.

A LEONOR
Tu cabellera es negra como el ala
del misterio; tan negra como un lóbrego
jamás, como un adiós, como un «¡quién sabe!»
Pero hay algo más negro aún: ¡tus ojos!Tus ojos son dos magos pensativos,
dos esfinges que duermen en la sombra,
dos enigmas muy bellos… Pero hay algo,
pero hay algo más bello aún: tu boca.Tu boca, ¡oh sí!; tu boca, hecha divinamente
para el amor, para la cálida
comunión del amor, tu boca joven;
pero hay algo mejor aún: ¡tu alma!Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas…
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!
 
Amado Nervo
 
Aportación de Mª Dolores Ibáñez
 
 
Amado Nervo fue un autor de origen mejicano perteneciente al movimiento Modernista. Autor de novelas como El bachiller (1895) y muy vinculado al mundo de la prensa (fue redactor de El Imparcial), publicó también poemarios de indudable calidad como Perlas negras (1898) El éxodo y las flores del camino (1902) o su obra póstuma, La amada inmóvil (1922). Su inquietud intelectual y su carrera periodística le llevó a viajar a capitales Europeas como París, donde se gestaba ese elitismo artístico en el que encontramos nombres decisivos como el de Rubén Darío, autor con el que trabó amistad. También se codeó con autores no menos insignes, tal que Oscar Wilde, José Cantos Chocano, Luis G. Urbiunma o Campoamor.
 
Su nombre, que por sonoridad parece pertenecer al juego estético modernista, era en verdad el que le habían dado al nacer, tras la decisión de su padre de acortar su apellido: Ruiz de Nervo.

Semana 8. 2 de marzo de 2018.

ÍTACA

Constantinos Kavafis

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Reseña

La vida del autor de Ítaca, Constantinos Kavafis, es un ejemplo de la azarosa historia europea de finales del XIX e inicios del XX. Fue el último de los ocho hijos de una familia griega originaria de Constantinopla (actual Estambul, en Turquía), que había emigrado a Alejandría por los negocios del padre, disfrutando de una vida burguesa entre las élites de la ciudad. La muerte del padre obligó a su madre a emigrar a Liverpool y tras siete años, se vieron obligados a regresar a Alejandría, donde ya nunca la vida familiar volvería a disfrutar el nivel que tuvo en los tiempos en que el padre vivía. En 1882 tras el bombardeo inglés sobre la ciudad, la familia se desplazó a Constantinopla durante tres años. Tras ello, llegó el regreso definitivo a Alejandría, ciudad que ya nunca abandonaría hasta su muerte. Nunca llegó a publicar un libro con sus poemas. Únicamente, por iniciativa personal, mandó imprimir dos libretos con algunos de ellos.

En este poema, nos habla sobre la importancia de disfrutar el camino, cualquier camino, y no sólo añorar el objetivo: una metáfora que puede extenderse a muchos procesos de nuestra vida. Como le sucede a Odiseo en el poema homérico, todos queremos volver a casa, a Ítaca, ver desde el mar la isla en la que crecimos, volver a ver a la mujer que amamos (Penélope) y que nos espera hace tantos años. Por esta razón, Ïtaca es la metáfora perfecta del propósito de la vida, de eso que nunca dejaremos de perseguir. Es una excelente enseñanza para que nuestros alumnos del instituto aprecien el camino que recorren día a día entre nosotros y que no siempre es valorado con justicia, no hay que perseguir un fin en exclusiva, hay que disfrutar del proceso para obtener tal fin.

En el poema se resalta la importancia de disfrutar del camino hacia nuestra propia Ítaca (cualquiera que ésta sea), pues el viaje es mucho más enriquecedor que la llegada al destino final. Podemos extraer una enseñanza que a priori parece simple pero que, frecuentemente, olvidamos. En una vida atolondrada, de recompensas fáciles e instantáneas, solemos olvidar que el camino no solamente es lo que más puede enseñarnos sino también de aquello que más podemos disfrutar.

(Seleción y reseña de Txema Vallejo. Departamento de Geografía e Historia)

Semana 7. 23 de febrero de 2018.

RUBAIYAT

Original en persa.

The rose claimed to be Jacob of grass and dirt
A red ruby resurrected with a green skirt
I said if this is so, show a sign of your hurt
Said just take a look at my bloody shirt.

Look to the blowing Rose about us–“Lo,
Laughing,» she says, “into the world I blow,
At once the silken tassel of my Purse
Tear, and its Treasure on the Garden throw.”

¡Mira esa rosa, cómo su aire de reina asume!
Ella sonríe y dice: -«Yo en esta tierra impero;
de mi bolsa de seda el nudo se consume,
y vierte en los jardines la gracia del perfume».

Versión literal rimada en inglés

Versión de Edward FitzGerald (1859)

Versión de Joaquín V. González

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Mi corazón me ha dicho: “Quiero saber, conocer. ¡Instrúyeme
tú, Jayyam, tú que tanto has trabajado!”;
pronuncio la primera letra del alfabeto y el corazón me dice:
”Ahora ya lo sé. Uno es la primera cifra de un número que no tiene fin”.

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Ghiyath al-Din Abu l-Fath Omar ibn Ibrahim Jayyam Nishapurí, conocido como Omar Jayyam u Omar Khayyam fue un matemático, astrónomo, filósofo y poeta persa que vivió a caballo entre los siglos XI y XII. La traducción literal de su apellido es “fabricante de tiendas”, profesión que, seguramente, ejerció algún miembro de su familia. Nació, vivió y falleció en Nishapur, ciudad situada al noreste del actual Irán.

Entre sus aportaciones cabe destacar la reforma del calendario zoroástrico musulmán, que se sigue utilizando en Irán y Afganistán y diversos tratados sobre aritmética, álgebra y geometría en los que formuló conjeturas que se demostraron varios siglos más tarde. Como anécdota curiosa mencionar la teoría, ampliamente extendida aunque discutible, de que se le debe el uso de la letra x como incógnita fundamental en el álgebra. Su filosofía se desarrolló en el marco del materialismo, del pesimismo y del escepticismo.

En lo que concierne a la poesía, su obra nos transmite sus ideas acerca de temas tan distintos como la ciencia y el conocimiento, la moral y el comportamiento personal, la religión y la teología, el carpe diem, el nihilismo, la crítica a las instituciones, la muerte y la sabiduría.

Rubaiyat es el título que le dio el poeta y traductor Edward FitzGerald a la traducción de una selección de poemas (rubāʿī del árabe, ‎cuarteto, plural, rubāʿiyāt). El rubāʿī es una estrofa de cuatro versos en los que riman el primero con el segundo y el cuarto, quedando libre el tercero. Según las fuentes que se consulten, el número de rubaiyat atribuidos a Jayyam puede variar desde 200 a 600. Se han seleccionado dos rubaiyat. El primero de ellos, recogido en la selección de FitzGerald, se ofrece en persa, inglés y español, respetando la rima de la estrofa. En el segundo se suple la ausencia de rima con la belleza del tema.

(Selección y reseña de Ana Bellé. Departamento de Matemáticas)

Semana 6. 16 de febrero de 2018.

ES AMOR

Es amor un no sé qué,

que viene no sé por dónde,

que se va no sé por qué.

(Miguel de Cervantes)

Aprovechamos la proximidad del día de San Valentín (ese día popularmente dedicado al noble sentimiento del amor) para dar a conocer unos versos de, posiblemente, el mejor escritor en nuestra lengua. Miguel de Cervantes, hombre de azarosa vida, fue un novelista de primer orden, pero también fue un excelente dramaturgo y un no menos excelso poeta. Hombre de su tiempo, veneró armas y letras, cultivando y destacando en más de un arte, si bien el paso de los años y ese vendaval llamado Quijote han hecho que muchas veces se tenga una visión sesgada de su grandeza, motivo por el que versos tan perfectos como los que aquí reproducimos sean menos conocidos que las andanzas del ingenioso caballero.

Siguiendo las consignas renacentistas, Cervantes sigue en su terceto los pasos del “nescio quid”, elegante tendencia de la poesía latina en la que el desconocimiento sirve de motor creador. La poesía puesta al servicio de un misterio que es incapaz de desvelar; la definición frustrada como aliento de la pluma del poeta.

Cervantes elige uno de los grandes temas de la literatura universal: el amor (quizás, el tema). En sus novelas, desde La Galatea a Los trabajos de Persiles y Sigismunda, subyace toda una teorización acerca de lo que Ovidio considerara un arte (de nuevo, el amor). Cervantes también era conocedor de las teorías amorosas de León Hebreo, pero en su obra late su propia experiencia; de ahí esa tendencia al desengaño que destilan los hermosos versos que hemos seleccionado. Como siempre (o casi siempre) en Cervantes, las cosas de la vida vistas en tonos claroscuros, el arte de la letra al servicio de una mímesis que embellece por su fidelidad a lo cierto: latido rítmico de verdad, y en octosílabo (metro hispánico por excelencia). Y lo cierto en materia amorosa es, tal y como indica el poema, pura ambigüedad. Lo que es y no es. Lo que está y no está. Lo que viene, y se va. ¿Cuántos ojos no habrán llorado al toparse con esas diecinueve palabras sintiendo una ajustada identificación con la experiencia personal?

Diecinueve palabras. Tres versos. La buena poesía siempre es palabra exacta. Así las cosas, una de sus grandezas, que aquí respeta Cervantes, es el decir mucho con poco, evitando cataratas terminológicas innecesarias, siendo campo de trabajo para la lima y la depuración. En este caso, la sencillez es la pauta, fruto, como diría fray Luis de León, de esmero y selección. El mismo Cervantes, en la segunda parte de su Quijote, nos habla de sus constantes estilísticas al respecto: “Llaneza muchacho, no te encumbres, que toda afetación es mala.”

No quisiéramos terminar sin incidir nuevamente en la esterilidad del poema para lograr su aparente propósito: la definición. Donde la prosa no alcanza, se interna la palabra hecha poema, volviendo a fracasar, aunque logrando una emoción perdurable, que se renueva día a día, pues lo clásico siempre es actualización de lo eterno, tal que ese enigmático amor del que nacemos, que nos acompaña, que a veces se va, pero que quizás (¿quién sabe?) no se diluya tras la muerte.

(Selección y reseña de Alberto Jiménez Liste. Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 5. Viernes 9 de febrero de 2018.

Un poema de Safo de Mitilene

Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.

Selección y reseña: Javier Alcutén (Departamento de Latín)

Nos encontramos en el siglo VI a.C. una isla esparcida del mar Egeo, Lesbos, donde reside un grupo de mujeres amantes de las artes, la literatura…y del amor. Safo, su máxima representante, la décima musa, destaca sobre todas ellas porque plasma por escrito los más variados y primarios sentimientos del ser humano: sensualidad, pasión, despedida, celos, añoranza, reproches, recuerdos amor, siempre amor. Confluyen en ella circunstancias que, desde esa Grecia antigua, la han hecho objeto de interés, unas veces para admirarla, otras, en cambio para censurarla, pero por encima de todo para reconocer la hermosura y sensibilidad de su poesía. Es demasiado banal pensar en el círculo sáfico como un grupo de mujeres de Lesbos amantes y amadas, dedicadas al ocio y disfrute de los paisajes helenos, seguidoras del culto a  Afrodita. Su círculo se asemeja a esos pensadores y filósofos de Academias y Liceos, pero la historia va más allá. Sus poemas líricos no sólo muestran esos sentimientos más íntimos, también critican esa injusta situación de inferioridad y aislamiento a que estaba sometida la mujer griega. Safo es una mujer culta e independiente, sin miedo a expresar lo que siente, sin el yugo del androceo habitual en esta época. Todo ello hace que su lírica sea una poesía nueva, alejada de la épica de Homero y la poesía didáctica de Hesíodo, personal y cautivadora.

Semana 4. Viernes 2 de febrero de 2018.

PEQUEÑO VALS VIENÉS

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del «Te quiero siempre».

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Pequeño vals vienés es un poema de Federico García Lorca que pertenece a su libro Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930 durante la estancia del escritor en la Universidad de Columbia. En la obra, una de las cumbres de la poesía en español en el siglo XX, influyen de forma notable el recuerdo de la infancia, el amor no correspondido, el sufrimiento injusto y la muerte violenta. Considerada como un punto de inflexión en la evolución artística de Lorca, Poeta en Nueva York bebe de las fuentes del surrealismo entendido como instrumento de renovación artística.

Decía Leonard Cohen en el discurso improvisado que pronunció al recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Letras: “(…) Ustedes saben de mi fuerte asociación con Federico García Lorca y puedo decir que mientras era joven y adolescente no encontré una voz. Y solo cuando leí a Lorca, en una traducción, encontré una voz que me dio permiso para descubrir mi propia voz, para ubicar mi yo, un yo que aún no está terminado. …”.

Cohen tomó contacto con la obra de Lorca en 1949 cuando, con quince años, descubrió en una librería de viejo de Montreal una edición de Diván del Tamarit, que marcó profundamente al cantautor canadiense.

En 1986 participó en el disco Poetas en Nueva York, un álbum de homenaje el poeta granadino con motivo del cincuentenario de su fallecimiento y en el que también participaron, entre otros, Georges Moustaki, Francis Cabrel, y Víctor Manuel. Cohen aportó una versión traducida prácticamente de forma literal al inglés de Pequeño vals vienés que tituló Take this waltz y cuyo resultado final es el siguiente:

https://www.youtube.com/watch?v=JQm1OmLMNno

Más tarde incluiría la canción en uno de sus mejores discos, titulado I’m your man.

Una versión en español de esta canción con la música compuesta por Leonard Cohen se puede encontrar en el álbum Omega, cantado por Enrique Morente y acompañado por el grupo Lagartija Nick. Omega, considerado un referente en la revolución de la música flamenca vio la luz en 1996 y fue reeditado en 2008.

Así suena Pequeño vals vienés en la voz del gran Morente:

https://www.youtube.com/watch?v=JQoU3kjQVsw

Semana 3. Viernes 25 de enero de 2018.

Canción tonta

Mamá,

yo quiero ser de plata.

Hijo,

tendrás mucho frío.

Mamá,

yo quiero ser de agua.

Hijo,

tendrás mucho frío.

Mamá,

bórdame en tu almohada.

¡Eso, sí!

¡Ahora mismo!

FEDERICO GARCÍA LORCA

Poesía seleccionada por Julia Trullenque. 5º de Primaria.

Federico García Lorca es un poeta mayúsculo. No ya su obra sino también su persona han trascendido la Historia de la Literatura, pasando a ser un símbolo de alcance universal. Referente tanto de artistas como de estudiosos, nos gustaría destacar su excelencia partiendo de aquello que jamás llegó a hacer o que dejó incompleto, pues su muerte, en un camino de la Vega de Granada (él nació en Fuente Vaqueros, un 5 de junio de 1898), truncó su quehacer literario, impidiéndonos el disfrute de los que hubieran sido sus trabajos de madurez. ¿De qué palabras nos privaron aquellas balas? ¿Qué esplendor hubiera sido capaz de alcanzar quien en su juventud nos legó uno de los más bellos textos poéticos, en cualquier lengua, como lo es el Primer romancero gitano? La genialidad de Lorca resulta incompleta, siempre. Sus inmaculados logros evocan lo que jamás pudo ser. Si una guerra fratricida nos hubiera privado de las cervantinas Novelas ejemplares, de El caballero don Quijote o de Los trabajos de Persiles y Sigismunda, disfrutaríamos de la belleza de La Galatea y de los hallazgos de la primera entrega de las aventuras, y desventuras, del ingenioso hidalgo. Pues esto ocurre con Lorca. Jamás podremos disfrutar de lo que hubiera sido, si bien en lo que es, tal que el bonito poema de juventud (como siempre fue Lorca, joven) que nos ha facilitado Julia Trullenque, de 5º de Primaria, encontramos a uno de los más grandes autores de la Literatura en cualquier lengua.

Tenemos a bien remarcar lo de «en cualquier lengua», pues rompemos una lanza en favor de la naturaleza intraducible del texto poético, dada la especial sonoridad de la obra de Lorca (tal que ocurre con otros autores, en sus lenguas madre, como Baudelaire, Shakespeare o Poe), quien buscaba una singular musicalidad (no en vano, siguiendo los pasos de su madre, Vicenta Lorca, aprendió a tocar el piano de la mano de Antonio Segura) que ha sido, en ocasiones, comparada con la del compositor francés Claude Debussy.

En efecto, si atendemos al texto facilitado por nuestra amiga Julia, observamos ya desde el mismo título la referencia al mundo de la música. Los versos se suceden, en una catarata de repeticiones (constante lorquista) que recuerdan esa tendencia a la anáfora característica de la canción popular.

Nos encontramos también con la sencillez (fruto del influjo del Modernismo que Lorca, amigo de Juan Ramón Jiménez, cultivó en su juventud), ligada a algunos elementos característicos de su universo personal (plata, frío, agua) que van a ser protagónicos en textos posteriores donde observamos como Lorca, influido tanto por las incipientes vanguardias como persuadido por sus amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel, va a ir abrazando otro tipo de tendencias como, sobre todo, el surrealismo (mucho más presente, por ejemplo, en el Romancero gitano, de lo que en ocasiones se da a entender y ya cultivado de pleno en Poeta en Nueva York o los Sonetos del amor oscuro).

Y nos encontramos, cómo no, con su marcada sensibilidad, encarnada en ese uso dialógico del verso (otra de las características del lorquismo) en el que el niño, símbolo de debilidad (recuérdese al respecto el conocido Romance de la luna, luna) conversa con esa madre protectora, que todo lo da en los dos últimos versos que cierran el poema, con la intensificación propia de los signos de exclamación, tan habituales también, junto con los ayes y otras manifestaciones propias del dolor, en la poesía del autor del Poema del cante jondo.

Canción tonta es pues poema de juventud, incluido en el libro Canciones, obra que recoge más de ochenta poemas compuestos entre 1921 y 1924; pero en su brevedad y sencillez encontramos el embrión de esa genialidad que el maestro irá alcanzando, hasta que la crueldad de la guerra fraticida sesgue, como siempre, el ansia por crecer a la que siempre aspiran arte y belleza.

(Texto reseñado por el profesor Alberto Jiménez. Departamento de Lengua y Literatura del IES La puebla de Alfindén)

Semana 2. Viernes 19 de diciembre de 2018.

Recuerdo infantil

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel

se representa a Caín

fugitivo, y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco

truena el maestro, un anciano

mal vestido, enjuto y seco,

que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil

va cantando la lección:

«mil veces ciento, cien mil;

mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría

de invierno. Los colegiales

estudian. Monotonía

de la lluvia en los cristales.

(Antonio Machado)

Poesía seleccionada por Sergio Trullenque (2º F)

Ligero de equipaje. Esta era, al parecer, la recomendación machadiana para viajar. Dicha recomendación entronca perfectamente con los reconocibles versos que ha elegido nuestro alumno de 2º F, Sergio Trullenque, y que generosamente nos ha enviado. En efecto, el recuerdo (una de las constantes de la poesía machadiana) nos acompaña a lo largo del camino, sin ocupar lugar, como una maleta de pocos kilos. Su peso es el del sentimiento provocado por su evocación, en este caso, una nostalgia teñida de tristeza, si bien no áspera, sino melancólica, tal que esa lluvia que parece resbalar por los cristales creando ese ambiente de la clase en invierno que todos, en algún momento, hemos degustado.

La poética machadiana se construye a partir de algo innato en todo artista, la mímesis de lo vivido y de lo observado (un amor perdido, una fiera guerra, una monótona clase…). Imitación a través de esa palabra que es perseguida con ansia (pues el poema siempre exige medida y precisión), para hacer pasar los acaeceres a través de un filtro de belleza, del que resulta una realidad alternativa, sonora, que es espejismo de lo que ya se fue. Recuerdo.

Así las cosas, en la obra poética de don Antonio, los campos de Castilla, la musa Leonor, la tarde, la fuente, el aire, la tierra, la colmena o el jardín, incluso el cainismo (presente también en este texto que nos aporta Sergio) son sus campos, su musa, su tarde, su fuente y su aire; son su visión, su versión, como si quisiera escapar de ese simbolismo en el que se le etiqueta, anticipándose visionario a esa poesía de la experiencia que sería bandera e insignia de poetas posteriores, hoy ya clásicos, como Luis Alberto de Cuenca, Luis García  Montero, Juan Cobo o Jaime Gil de Biedma.

Antonio Machado es hijo de su tiempo, pero padre del porvenir, integrándose perfectamente en esa dialéctica de toda tradición literaria en la que lo presente bebe de lo previo para alumbrar lo posterior. Tal que la lluvia del poema, ciclo de monotonía natural que, sin embargo, renueva.

(Texto reseñado por el profesor Alberto Jiménez. Departamento de Lengua y Literatura del IES La puebla de Alfindén)

Para más información, pueden consultarse los siguientes libros:

Campos de Castilla, Antonio Machado. Cátedra.

Soledades, Galerías, Otros poemas, Antonio Machado. Cátedra.

Juan de Mairena, Antonio Machado. Cátedra.

Ligero de equipaje: la vida de Antonio Machado, Ian Gibson. Random House.

La filosofía poética de Antonio Machado, José María García Castro. Siruela.

Semana 1. Viernes 12 de diciembre de 2018.

Desafío a la vejez

Cuando yo llegue a vieja

-si es que llego-

y me mire al espejo

y me cuente las arrugas

como una delicada orografía

de distendida piel.

Cuando pueda contar las marcas

que han dejado las lágrimas

y las preocupaciones,

y ya mi cuerpo responda despacio

a mis deseos,

cuando vea mi vida envuelta

en venas azules,

en profundas ojeras,

y suelte blanca mi cabellera

para dormirme temprano

-como corresponde-

cuando vengan mis nietos

a sentarse sobre mis rodillas

enmohecidas por el paso de muchos inviernos,

sé que todavía mi corazón

estará -rebelde- tictaqueando

y las dudas y los anchos horizontes

también saludarán

mis mañanas.

(Gioconda Belli)

[Selección de la profesora Esther Herguedas]

Gioconda Belli,  poeta y novelista nicaragüense (Managua, 1948), nació  en el seno de una familia acomodada. Diplomada en Publicidad y Periodismo en Filadelfia, Estados Unidos, su oposición a la dictadura de  Somoza la llevó a exiliarse en México y Costa Rica.

El compromiso político y el ser y el sentir femenino son los dos temas fundamentales en su obra, que ha contado con el respaldo de la crítica y del público desde la publicación de sus primeros poemas en un semanario cultural de su país en 1970.

Sobre la grama, premio “Mariano Fiallos Gil” de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en 1972, es el poemario con el que inicia su producción poética.  En 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba) en el género poesía por su libro Línea de Fuego. Más tarde publicará Truenos y arco iris (1982), De la costilla de Eva (1986), Apogeo (1997), Mi íntima multitud (Premio Internacional de Poesía Generación del 27, 2002), Fuego soy apartado y espada puesta lejos (Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla 2006), y las antologías  Amor insurrecto (1984), Poesía reunida (1989) y El ojo de la mujer (1991).

A su producción poética se une la novelística, desde que en 1988 publicara su primera novela, La Mujer Habitada, que obtuvo un éxito clamoroso a nivel internacional y que obtuvo el Premio de la Fundación de Libreros, Bibliotecarios y Editores Alemanes, y el Premio Anna Seghers de la Academia Alemana.  A esta novela siguieron  Sofía de los Presagios (1990), Waslala (1996),  El pergamino de la seducción (Premio Pluma de Plata 2005  en la Feria del Libro de Bilbao, España) y El infinito en la palma de la mano, galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2008  y, posteriormente,  con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

Gioconda Belli es también es autora de los cuentos para niños: El Taller de las Mariposas, Cuando Floreció la Risa, y el Apretado abrazo de la enredadera y de El País bajo mi piel, testimonio-memoria de sus años en el sandinismo.

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