IES LA PUEBLA DE ALFINDÉN

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El libro de la semana

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Blog del AMPA

Semana 4. Segunda temporada (Elemental, queridos humanos, Juan Luis Arsuaga)

Tanto el título de esta obra Elemental, queridos humanos como el dibujo elegido para ilustrar la portada, nos dan clara cuenta de la intención de evocar en el lector el recuerdo de esa frase mítica atribuida al famoso detective Sherlock Holmes en las obras de sir Arthur Conan Doyle. Y es que, tan elemental como cada una de las deducciones que llevaba a cabo este personaje ficticio para resolver los crímenes, es la necesidad de tomar conciencia de la repercusión de nuestras acciones en nuestro planeta y actuar para detener el deterioro ambiental, y como no, salvar lo que aún es salvable, que es mucho.

El paleontólogo y codirector de los yacimientos de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, es el autor de esta obra, con la colaboración de Milagros Algaba Suárez, geógrafa apasionada por los temas relacionados con los yacimientos paleontológicos y la evolución humana. A ellos se une el trabajo gráfico de Antonio Fraguas de Pablo “Forges”, que con sus ocurrentes ilustraciones, casi siempre impregnadas de humor, ameniza la lectura de este libro de divulgación científica pensado para todo tipo de lectores.

“Elemental, queridos humanos” es un viaje a través de toda la historia natural de nuestro planeta,  entendiendo la Tierra como un cuerpo en constante cambio y autorregulación, y no solo como una casa.  El origen de la vida y su evolución, la historia geológica, las glaciaciones, los efectos de los seres vivos sobre el planeta, la aparición del hombre y su evolución hasta la actualidad, pasando de adaptarnos a nuestro entorno a modificarlo para satisfacer nuestras necesidades. Todo ello contado de forma amena a través de 24 capítulos con títulos tan sugerentes como: “¿Intercambias genes o te los guardas? Aparece el sexo”,  “El hombre propone y el cielo dispone”, “Guerra y paz”, “¡Cuánta basura!” etc. y donde no faltan las referencias a científicos como Lovelock, Darwin, Lynn Margulis, Whittaker etc. y filósofos como Nietzsche y Karl Popper. 

Sin duda es un libro con el que aprender, un libro con el que adquirir cierta cultura científica de una forma sencilla y entretenida, un libro que finalmente nos invita a reflexionar sobre la necesidad de actuar de forma responsable y hacerlo “desde ya” porque aún no todo está perdido.

Selección y reseña: Alicia López Cerezuela

Semana 3. Segunda temporada. (MARÍA Y YO, MIGUEL GALLARDO Y MARÍA GALLARDO)

No todos los seres humanos somos iguales, aunque a veces quieran vendernos esa idea. Con frecuencia hay personas que destacan entre las demás, como es el caso de María. Tenemos una tendencia innata a mirar de forma extraña a las personas que se salen de lo normal, en cierta medida para autoconvencernos de que nosotros no somos tan raros. A veces nos cebamos con el que es diferente, solo porque no podemos soportar que no siga los mismos patrones de comportamiento que nosotros.

En esta deliciosa novela gráfica Miguel Gallardo escribe y dibuja sobre el autismo (trastorno del espectro autista), sobre su día a día, sobre su hija María. Tratar un tema tan delicado con profundidad parece arriesgado, pero Miguel habla con el corazón, desde el profundo amor que siente un padre por su hija autista. A través de sus dibujos, uno se pone en la piel de Miguel y reconoce que cada día es una batalla, pero que una sola sonrisa de María posee un valor incalculable. Con frecuencia, sus dibujos hacen que uno sienta vergüenza de sí mismo, de cómo miramos a las personas que, como María, son diferentes. No obstante, se trata de un libro que rezuma amor, que te enriquece como ser humano, que lees en un rato pero que se te queda grabado toda la vida.

Miguel Gallardo es un reconocido dibujante (ha ganado tres premios en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona) que actualmente colabora en medios como La Vanguardia o The New York Times. También ha colaborado con otros artistas españoles como Paco Roca o Juan Mediavilla, dibujante con el que creó Makoki, un clásico de la cultura popular nacido en plena transición.

La novela gráfica María y yo fue publicada en 2007, ha sido traducida a nueve idiomas y ha recibido varios galardones. En 2010 se estrenó el documental homónimo dirigido por Félix Fernández de Castro, mientras que en 2015 se publicó María cumple 20 años, una actualización de la vida de María y su relación con el mundo. Así que si pruebas María y yo y disfrutas con su lectura, ten en cuenta que aún te queda mucho por explorar y deja que María y Miguel cambien la forma en que miras a los que no son como tú.

Selección y reseña: Mariano Turno (Departamento de Física y Química)

 

Semana 2. Segunda temporada. (LA MUERTE DEL DECANO, GONZALO TORRENTE BALLESTER)

Hacía tiempo que no me veía en una situación así, en la de leer en un solo día una novela, con un único afán, descubrir la verdad del caso…

La muerte del decano se publicó en 1992, momento en que su autor, Gonzalo Torrente Ballester, contaba con 82 años de edad.

Éste, nacido el 13 de junio de 1910 en Ferrol, y fallecido el 27 de enero de 1999 en Salamanca, fue un profesor y literato español, uno de los más aclamados de su generación. Muestra de ello es su galardón con el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias y el Premio Nacional de Narrativa entre muchísimos otros, los que fue ganando mientras enseñaba, escribía y, finalmente, era miembro de la Real Academia Española de la Lengua.

Pese a tanto galardón, la novela que he elegido siempre ha sido considerada de sus peores obras, no por carecer de calidad, sino por no poder equipararse a otras que han resaltado en el mundo literario durante todo un siglo.

La muerte del decano es una novela que podríamos clasificar por una doble vertiente, por un lado, y sin duda de manera prominente, es una novela policíaca, se acerca a la novela negra, suspense, asesinatos, clima oscuro…, pero también tiene una importante carga psicológica, con personajes que son tipos que representan una manera de pensar y actuar que dejan entrever muchos aspectos inherentes a los mismos, dejando a la vista su personalidad.

La acción se desarrolla en un lugar indeterminado de Galicia, sobre todo el clima descrito nos hará transportarnos allí sin ningún problema, así como las menciones a una importante Universidad. La época, no se concreta, pero se deduce allá por los años 40, deducido por las referencias a la guerra y personajes en la obra.

La historia vierte intriga desde su primer capítulo. En él, el decano de la Universidad, cuenta a otro personaje clave, su amigo, que cree que esa noche va a ser asesinado, no da muchas pistas, parece hablar de un pálpito, pero el presentimiento se cumple, esa noche aparece muerto en su habitación.

Toda la novela tratará de la investigación de su muerte, llena de luces y sombras, personajes costumbristas que facilitan y a la vez complican el caso, e incluso secundarios como la esposa, el juez y el policía que alimentan la historia de una manera muy productiva.

Se baraja el suicidio, pero sobre todo, el asesinato por parte de su compañero de trabajo, también profesor en la Universidad, Enrique.

Finalmente el Fiscal retira los cargos y absuelven al acusado, tampoco se asegura el suicidio, el resultado una muerte sin justiciar, una verdad indecible que cada lector, en su propia conciencia deberá deducir conforme ha entendido las pruebas y situaciones concluyentes de la investigación, un lector que puede y debe elegir un final.

Selección y reseña: Mar Castro (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 1. Segunda temporada. (LA HISTORIA INTERMINABLE, MICHAEL ENDE)

En febrero de 1977, el editor Hansjörg Weitbrecht visitó al escritor Michael Ende para hablar de una nueva novela. Tras la conversación, Ende tomó un papel y garabateó una idea que terminó consolidándose en uno de los más bonitos y populares homenajes a la literatura como vía de escape: “Un niño toma un libro, se encuentra literalmente dentro de la historia y tiene problemas para salir”. La idea no es nueva, pues no deja de tener estrecha relación con uno de los grandes temas de esa novela de novelas que es el Quijote, en la que un lector acaba haciendo de su realidad un espejo de sus lecturas del que, hasta las páginas finales, no podrá salir.

Si el Quijote tiene una obvia dependencia respecto de toda la épica anterior, lo mismo ocurre con La historia interminable, en tanto en cuanto la aventura y la maravilla cobran un obvio protagonismo, siendo un relato salpicado de valientes héroes, monstruos, dragones y princesas, tal que en la mejor tradición caballeresca.

Pero esta novela, hija de su tiempo, parece querer jugar con los planos narrativos, haciéndose eco de célebres teorías de lingüistas y literatos como Roland Barthes o Jorge Luis Borges, para quienes el lector forma parte del proceso de creación de un texto, pues tan solo en la lectura e interpretación adquiere éste sentido y razón de ser. Así las cosas, en la novela se obra el prodigio, y el lector, conforme va leyendo el texto, va descubriéndose protagonista de una trama que, a tenor de lo dicho, se antoja mucho más original y compleja de lo que apriorísticamente pudiera parecer.

La historia interminable es por ello una novela que va mucho más allá del concepto de cuento para jóvenes, no en vano Michael Ende explicó que la Divina Comedia de Dante era una de las obras maestras que la habían inspirado, concibiéndola como un texto que funciona como una elucubración acerca de la posibilidad de conocernos a nosotros mismos a través del proceso de escritura. La literatura entendida como un viaje inacabable que va configurando nuestro mundo interior.

Pero, a pesar de la aparente complejidad de lo susodicho, no debes tener miedo a abrir el volumen y disfrutar del maravilloso mundo que Ende va dibujando con sus palabras; no en vano, el cine vio grandes posibilidades en la novela, llevando a cabo una primera y excelente adaptación (luego vendrían otras) que dirigió Wolfgang Petersen. Sí que, no obstante, debes saber que la película tan solo adapta la mitad de la novela, puesto que trasladar a la pantalla toda la genialidad que destilan las más de quinientas páginas compuestas por Ende en diversos colores de tinta (y deberás leer el libro por ti mismo si quieres descubrir a qué obedece tal singularidad) hubiera supuesto un desmedido desembolso económico.

Por cierto, la creación de este clásico de nuestro tiempo no fue nada sencilla; tras esa primera toma de contacto que te he descrito al comienzo de esta reseña, Ende se vio sobrepasado por el proceso de escritura, sintiendo como la compleja trama se apoderaba de su trabajo, concluyendo la novela, en 1979, durante uno de los inviernos más fríos que se recuerdan en su casa de Genzano, abrigado con mantas para resistir las bajas temperaturas, pluma y papel en mano.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 33. (Arrecife y la fábrica de melodías, Patricia García Sánchez) 

En este libro la música, las aventuras y los valores se unen para crear una historia donde la libertad, la magia y la tenacidad son los ingredientes fundamentales.
Cada capítulo está acompañado de una referencia a la música de mujeres compositoras, en muchas ocasiones desconocidas: Clara Schumann, Gracia Baptista, Amy Beach, Celia Torrá…..
A la vez que lees cada uno de ellos puedes escuchar la medolia que acompañaría a ese texto.
Arrecife es la protagonista del libro y vive en la Isla de los Volcanes, en la fábrica de las melodías. Cuando el sol se queda quiero en el cielo, los días y las noches desaparecen y Arrecife tienen que realizar misiones casi imposibles para que todo vuelva a la normalidad. Hará un viaje por el reino de las Disonancias.
Selección y reseña: Julia Trullenque 

Semana 32. (El escalón de hojalata, Mónica de Cristobal Álvarez).

César tiene doce años y padece un trastorno genético que afecta al crecimiento óseo y que hace que su estatura sea notablemente menor a la de los niños y niñas de su edad. El escalón de hojalata es una historia de ficción de Mónica de Cristóbal Álvarez, en la que este niño cuenta en primera persona cómo afronta con ingenio y optimismo las barreras, no sólo físicas, que le pone por delante su condición. Lejos de deprimirse se crece ante esos problemas y es un chico feliz.

Por eso, su grupo de amigos, en el que también hay chicos de los que otros se ríen, se inspira en él a la hora de participar en un concurso de inventos que se organiza en su ciudad. Su proyecto será construir un escalón de 30 centímetros que ayude a César a realizar tareas cotidianas como colgar el abrigo en la percha o darle al interruptor.

Selección y reseña: María Dolores Ibáñez

Semana 31. (Creepshow, Bernie Wrightson y Stephen King)

Los amantes del cómic estamos de enhorabuena. Acaba de reeditarse Creepshow, uno de los trabajos más jugosos de Bernie Wrightson (el gran maestro de la ilustración, tal y como atestiguan obras maestras como Feria de monstruos, Batman: The Cult o Spiderman Hookie). En España, esta recopilación de escalofriantes historias (repletas de humor… negro) fueron dadas a conocer por vez primera por Josep Toutain, quien fue sin duda uno de los editores más importantes de nuestra Historia de los Tebeos. Las páginas de la mítica revista Creepy dieron a conocer buena parte de la producción de Wrightson (la magistral Jennifer, entre otras inolvidables historietas), editando Creepshow (por entregas, durante cinco números) por vez primera (posteriormente se editó un álbum recopilatorio que, hoy por hoy, es toda una pieza del coleccionismo).

Crepshow es un prodigio narrativo característico de esa década de oro que fueron los años 80, tan rica en propuestas relacionadas con la fantasía y el terror (vía novela, cine o historieta gráfica) que, actualmente, ya ostentan la categoría de clásicos. Concretamente, Creepshow rinde homenaje a series míticas como Twlight Zone o espacios televisivos en los que se nos presentaban pequeñas (o largas, depende del formato) y escalofriantes historias (en España, de la mano de Narciso Ibáñez Serrador, nos llegaron sus Historias para no dormir así como , posteriormente, Mis terrores favoritos).

Creepshow no solo impacta por la calidad de sus dibujos (el inconfundible estilo de Wrightson subrayado por un expresivo uso de del color), que tienen un inconfundible sabor cinematográfico (gracias a los encuadres y perspectivas elegidos) sino por su guión, que escribió el mismísimo Stephen King. Realmente, estamos ante un trabajo a tres bandas, puesto que, además de esta versión gráfica, puedes también disfrutar de la homónima película que dirigiera otro de los nombres míticos del género fantástico: George A. Romero (director de La noche de los muertos vivientes, entre otras, y amigo personal de King). Si quieres saber más al respecto, de esta película hablamos en nuestra habitual sección cinematográfica: “La Película de la Semana”.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua)

Semana 30. (Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda, 1988)

Esta novela escrita por Luis Sepúlveda, periodista, autor de cuentos y novelas y cineasta chileno, ha sido un gran éxito desde el mismo momento en que fue publicada en 1988, incluso se adaptó al cine.

Es la historia de Antonio José Bolívar Proaño, un viejo de unos 70 años, que vive en El Idilio, un pueblo del Amazonas donde viven los Shuar, tribu que le enseña a convivir y a conocer la selva respetando la Naturaleza. Su vida se complica cuando debe ayudar a cazar a una tigrilla que ya ha matado a varias personas, enloquecida por la muerte de sus crías. Su mayor afición es la lectura de novelas de amor, como reza el título de la obra, que le trae su amigo el dentista, Rubicundo Loachamín , y que le ayudan a soportar la soledad que le rodea tras la muerte de su esposa.

Se trata de una historia preciosa con la que su autor nos muestra su gran habilidad a la hora de contar relatos y nos demuestra que no es necesario un texto de muchísimas páginas para conseguir una obra de arte en una obra corta. A través de su lectura vamos conociendo la vida nómada de los shuar, pueblo de la selva amazónica que le ayuda a tener una visión de la Naturaleza diferente (como debe ser) . Debemos tener en cuenta que esta novela nació, precisamente, de la experiencia amazónica que Luis Sepulveda vivió en sus propias carnes con los shuar, igual que el protagonista de su novela. Por tanto, nuestro autor pretende que el lector reflexione sobre el cuidado que debemos tener con la Naturaleza para mantener ese equilibrio, tan difícil y en peligro constante desde hace tiempo.

Con Antonio recorremos el Amazonas y percibimos la dureza del personaje bajo cuya piel descubrimos un hombre sensible que sufre con la lectura de amores desgraciados,” de los de verdad”.

Su lectura resulta fácil y amena, está bien narrado y los personajes muy bien caracterizados, una fábula ecológica de plena actualidad, por desgracia.

Libro muy recomendable con el que puedes sentirte como en la selva, viviendo un sueño con los ojos abiertos porque su lectura tiene la capacidad de transportarte a ese mundo que añoramos, en el que el hombre vive en comunión con la Naturaleza y ello lo convierte en un hombre bueno (¿no sería el mito de la Edad de Oro el que asoma a través de estas páginas?).

Selección y reseña: Teresa Gómez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 29. (La hija del relojero, Kate Morton, 2018)

La estructura de este libro es rara. Está contada en forma de flash back y tenemos que ir adivinando quiénes son los narradores. Hay dos estructuras paralelas: por un lado apartados marcados con números romanos y por otro, diversos capítulos repartidos en las cuatro partes en las que se divide la obra.

En principio empieza con el apartado I. No sabemos quién narra la historia, pero es toda una incógnita que nos anima a seguir leyendo.

El resto del libro se divide en cuatro partes:

La primera titulada “El bolso” empieza en el verano del 2017. Llega hasta el capítulo nueve. En esta parte la protagonista es Elodie Winslow, una archivista de Londres que descubre una cartera de cuero donde aparecen una fotografía con una bella mujer y un dibujo de una casa con dos tejados, cercana a un río.

A partir de aquí se van intercalando dos relatos, en los cuales se nos cuenta por un lado la historia de Elodie y por otro vamos conociendo la historia sucedida en el verano de 1862, donde unos jóvenes artistas guiados por Edward Radcliffe viajan a Birchwood Manor, una casa a orillas del Támesis, donde sucederán una serie de acontecimientos que cambiarán la vida de todas esas personas.

La estructura de esta parte es la siguiente:

-Empieza en el apartado I y luego continúa con los capítulos uno y dos. Tras este viene el apartado II. Luego los capítulos tres, cuatro y cinco a los que les sigue el apartado III. Después del capítulo siete hay un apartado IV y finaliza esta parte con el capítulo nueve.

La segunda parte se titula “Los especiales”. Empieza con el apartado V. Luego continúa con el capítulo X (verano de 1899) y siguen los capítulos once y doce, continuando con el apartado VI. Posteriormente van los capítulos trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete y luego el apartado VII, al que siguen los capítulos dieciocho, diecinueve, veinte y veintiuno. Tras este, el apartado VIII. Continúan los capítulos veintidós y veintitrés. Termina con el apartado IX.

La tercera parte lleva el título de “El verano de Birchwood Manor”. Empieza en los capítulos veinticuatro, veinticinco y veintiséis. A ellos les sigue el apartado X. A continuación, el capítulo veintisiete (primavera 1882), capítulo veintiocho y veintinueve. Posteriormente, acaba en el apartado XI.

La cuarta parte titulada “Luz cautiva” empieza con el capítulo treinta (verano 2017). Continúa con el capítulo treinta y uno (verano 1992), capítulo treinta y dos (verano 1962). Sigue el apartado XII, que es con el que acaba el libro.

Es necesario seguir un orden y hacer una especie de guía de lectura, porque como ya he dicho anteriormente el tiempo de los capítulos va oscilando y a lo largo de todo el libro van apareciendo distintos años: 1862, 1899, 1882, 1928, 1940, 1962, 1992 y 2017. Sin embargo, aunque yo los haya ordenado cronológicamente, en la obra están salpicados aparentemente de forma arbitraria y aparecen como ráfagas en forma de flash back. En casi todos ellos los recuerdos son de los veranos, excepto en 1882 en el que se evoca la primavera, de la misma manera que se evocan distintas historias con sus correspondientes personajes, como Ada Lovergrave, Leonard, Kitty, Tom , Lauren, Juliet o Lilly Millington entre otros.

Al principio cuesta ir conociendo a los personajes porque su historia no se nos cuenta de una forma habitual y los saltos en el tiempo pueden desconcertarnos. Lo que nos sirve de referencia es el verano del 2017 y las investigaciones que está haciendo Elodie Winslow. Por eso, como he dicho, es necesario tener las referencias cronológicas que nos ayudan a ubicar adecuadamente a estos personajes.

Luego, poco a poco vamos sabiendo cuáles son los lazos que relacionan a unos con otros y empezamos a entender mejor la historia. Y ya cuando empezamos a desenredar el ovillo es cuando averiguamos que a lo largo de los apartados que están señalados con números romanos y que están desgranados por todo el libro hay un narrador que nos va contando la historia en primera persona (en los capítulos hay un narrador omnisciente) y que sirve de unión de toda la historia, hasta tal punto que descubrimos que es la tela de araña perfecta que nos ha envuelto durante todo el relato y que lógicamente es quien lo termina. Ahora debemos preguntarnos cuando empecemos a leer: ¿Qué ocurrió realmente aquel verano de 1862? Y lo que todavía es más inquietante: ¿Quién es el misterioso personaje que nos cuenta la historia?

Selección y reseña: Avelina Pablo (Departamento de LEngua Española y Literatura)

Semana 28. Conan el bárbaro (Robert E. Howard)

Antes de Juego de Tronos, incluso antes de Tolkien, el tejano Robert E. Howard escribió una serie de relatos (tampoco demasiados, dado que murió a temprana edad) que, hoy por hoy, resultan génesis de la fantasía heroica moderna (pues hemos de tener en cuenta que el relato heroico se pierde en la noche de los tiempos).

Howard, un escritor apasionante de literatura “pulp”, aunque de enorme calidad, compuso textos vinculados al mundo del boxeo, las aventuras de capa y espada y el western, pero, sobre todo, pasó a la Historia de la Literatura por ser el creador de Conan, el bárbaro cimmerio que, sable en mano, protagoniza una serie de aventuras donde la magia y el exotismo van de la mano.

Amigo de H. P. Lovecraft, otro de los grandes genios de la literatura fantástica, declaró en alguna que otra ocasión que las aventuras de Conan fueron escritas al sentir una poderosa presencia que, desde los abismos del tiempo, se apoderaba de su ánimo. Sea o no esto cierto, lo evidente es que esta breve saga fue el origen de un corpus textual cada vez mayor, agrandado por otros autores, tras la muerte de Robert E. Howard, como Sprague de Camp o Lin Carter.

Pero, sobre todo, en el mítico mundo de Conan se inspiraron numerosos historietistas, de la talla de John Buscema o Frank Frazetta, que visualizaron perfectamente sus épicas fantasías, gestando una cantidad de material inabarcable que llega hasta nuestros días.

El cine y los videojuegos (Conan o Conan Exyles son dos de las propuestas en diversas plataformas de entretenimiento) no tardaron en hacer lo propio, destacando el Conan de John Milius, la excelente producción cinematográfica de 1981 que guionizó Oliver Stone basándose en algunos de los relatos originales del propio Howard y que lanzó a la fama a Arnold Schwarzenagger, quien interpretaría de nuevo al aventurero en Conan el Destructor.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 27. Una columna de fuego, última entrega de la “saga de Kingsbridge” (Kenn Follet)

Ken Follett, el escritor de best-sellers, escritor de obra “no intelectual”, ¿facilón?, ¿maniqueo?…

¿Quién es realmente?

Este autor galés, nace en Cardiff el 9 de junio de 1949. Cuando tiene 10 años se traslada a Londres con su familia, profundamente religiosa, que no permite a sus hijos ver la televisión, ir al cine o escuchar la radio. Estudia Filosofía y se gradua en 1970, después de convertirse en padre prematuro dos años antes y casarse con Mary, su pareja. Realiza un curso de postgrado en Periodismo y poco después empieza a trabajar en el South Wales Echo de su Cardiff natal. En 1973 nace su hija Marie-Claire, y empieza a trabajar para el Evening News de Londres. Durante sus ratos libres empieza a dedicarse a escribir ficción.

En 1974 deja el periódico y empieza a trabajar en Everest Books, una pequeña editorial londinense. Comienzan entonces a publicarse varios libros suyos. La Isla de las tormentas, publicada en 1978, es su primer gran éxito, recibiendo el premio Edgar. A partir de ahí se sucederán los éxitos. Mientras tanto se relaciona con el Partido Laborista y allí conoce a su segunda esposa, Barbara. De la novela de espías, pasa a la narrativa histórica, para ir alternando una y otra. En 1989 llega su gran éxito, Los Pilares de la Tierra, a partir de ahí se convertirá en un narrador de fama internacional.

Así pues, ¿cuál es el secreto de Ken Follett?

¿Cómo seguimos los pasos de la instalación de una emisora de radio clandestina en una isla de los confines de Escocia en plena Segunda Guerra Mundial u observamos las intrigas de un conde y un obispo cuando al calor de las llamas de un priorato surge una catedral? ¿Cómo nos hace acompañar a un proscrito escocés hasta la Virginia colonial o huir de la Peste Negra en Florencia hasta recalar en una próspera ciudad del sur de Inglaterra? ¿Cómo consigue la hija de un minero galés, ultrajada por el terrateniente, convertirse en la primera diputada laborista y uno de sus nietos en una estrella del rock, mientras se suceden la tensión por los Derechos Civiles o las protestas por el conflicto de Vietnam?

Quizá es que respiremos, palpemos, degustemos, se nos revuelva el estómago o rocemos nuestros labios mientras lo hacen los personajes del escritor que nos ocupa. Es posible que consiga conducirnos a otras épocas, otros mundos lejanos en el tiempo o en el espacio que en el fondo no son tan distintos del nuestro ya que la generosidad y la ambición, la pasión o la perfidia siguen presentes hoy día. Ese estilo “no intelectual” despunta como inmediato, fresco a la vez que reflexivo y emocionante. Un narración “facil” (aparentemente) apoyada sin embargo en una documentada información que hace próxima y verosímil cada trama.

La última publicación de Follett, la última entrega de la “Saga de Kingsbridge”, nos lleva hasta el fascinante y turbulento siglo XVI.

Otra novela “de espías”, pero…

¿Cómo puede ser tan simple la obra de un narrador que nos invita a un viaje, que nos permite acariciar desde un jubón de terciopelo hasta respirar el hedor de un tugurio del Londres isabelino; embarrarnos con el grasiento estiércol de un establo o danzar en las refinadas Cortes del Loira; comerciar en la contrarreformista Sevilla del oro, la miseria y la intolerancia o sobrevivir en el París de la “Matanza de San Bartolomé”; pasearnos entre ricos tapices y joyas flamencas o apreciar un buen ron en el sensual y floreciente Caribe colonial, antes de respirar el salitre y la pólvora de las Armadas inglesa e hispánica en el Canal de la Mancha convertido en un infierno flotante.

A todos estos lugares y más, viajamos con Ned Willard, que regresa a Kingsbridge en enero de 1558, donde anhela encontrarse con Margery Fitzgerald, pero que, tras diversos vaivenes familiares y políticos inicia un periplo vital que va a trastocar sus proyectos en una aventura insospechada.

El entorno no es políticamente favorable: conspiraciones, amenazas, conjuras, asesinatos, intolerancia, masacres, hogueras… pero también energía, decisión, generosidad, valor, vida, amor. Es la Europa de los Tudor, los Valois, los Médici, los Guisa o los Habsburgo, pero también de los Cobley, los Palot, los Cruz, los Aumande o los Ruiz, los Fitzgerald o los Willard.

La lucha entre la Inglaterra de María “la Sanguinaria” , la de su hermana Isabel o la de su prima Estuardo; la ambición de la nobleza francesa o la fe de los hugonotes; la búsqueda de la tolerancia en Flandes o en el Nuevo Mundo, huyendo del oscurantismo de la Corte de Felipe II.

No solo viajamos en el espacio, también en el tiempo, ya que la historia que ahora nos ocupa nos conducirá finalmente a los comienzos del siglo XVII para seguir paso a paso la “Conjuración de la Pólvora”. Sin embargo un último acto nos invitará de nuevo a cruzar el Atlántico unos años más tarde…

No desvelemos sin embargo más de esta emocionante aventura que es Una columna de fuego.

Selección y reseña: Pedro Vizcaíno (Departamento de Historia)

Semana 26. Los juegos del hambre (Suzanne Collins, 2008)

Hoy quiero hacer una reseña sobre el libro Los Juegos del Hambre, de la mano de la autora Suzanne Collins.

Lo primero, si no has leído historias distópicas, te lo recomiendo para empezar como yo hice, ya que te enganchará, aunque no esperes que te guste mucho nada más empezar.

Esta historia narra como una chica de 16 años, que vive en el Distrito 12 en el país de Panem, debe ir a los Juegos del Hambre, una competición organizada por el Capitolio en la que dos habitantes de cada distrito luchan en el campo de batalla para ser el ganador. Dentro de la historia hay amistades, amores falsos y rebelión.

Yo creo que este libro hay que leerlo, ya que te sumerge mucho en la historia, además, si te gusta, tienes la segunda y tercera parte de la trilogía, llamadas En Llamas y Sinsajo.

Selección y reseña: Pablo Elías.

Semana 25. Tus pasos en la escalera (Antonio Muñoz Molina, 2019)

Tras Un andar solitario entre la gente (una de sus narraciones más insólitas y experimentales) Antonio Muñoz Molina vuelve a brindarnos un texto de corte intimista, donde cada frase parece resultado de calmada meditación, ocasionando un poético efecto entre fondo y forma (desde mi punto de vista, la técnica narrativa de Muñoz Molina es una de las más hermosas y elaboradas de las últimas décadas), continuando con los hallazgos de obras maestras como El jinete polaco, Ardor guerrero o Plenilunio. El autor de En ausencia de Blanca no sólo vuelve a tratar de un vacío, sino que centra su narración en dos de las ciudades más presentes en su trayectoria vital y artística: Nueva York y Lisboa.

Bruno, en esta ocasión, es el personaje elegido para gestar la voz de una novela que, en la mejor tradición de Joyce y Proust (dos autores referentes del quehacer literario de Muñoz Molina), nos habla de la experiencia interior, de la odisea vital que procura la espera. Tal y como ocurre en otras de sus más logradas narraciones, no estamos ante una novela en la que prime trama y anécdota, sino que sustenta su eficacia en la reflexión, constituyendo para el lector una experiencia hermosa e intensa, alejada de los placeres efímeros, de las que dejan poso.

Desde mi punto de vista, Muñoz Molina es un clásico vivo. Beltenebros, El invierno en Lisboa o Shefarad son tan solo tres títulos de un cúmulo que está escribiendo con letras de oro una nueva página en la Historia de nuestra literatura. La novela que os recomiendo esta semana, recién salida de la imprenta, es su más reciente línea.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 24. Los renglones torcidos de Dios (Torcuato Luca de Tena, 1979)

Los renglones torcidos de Dios narra la historia de Alice Gould, o Alicia

de Almenara, una mujer que afirma ser detective y que ha sido

encerrada en un manicomio con un diagnóstico de paranoia.

Alice niega estar enferma y afirma que su encierro es parte de un plan

urdido por ella misma para investigar un asesinato, cuyo autor se

encuentra entre los enfermos de aquel hospital psiquiátrico. Al tiempo

que ella va familiarizándose con los enfermos y sus distintas

dolencias, así como haciendo migas con los enfermeros y doctores,

va dándose cuenta de que es considerada una loca más, y tratará de

convencer a todos de lo contrario. La novela, en fin, se debate entre si

Alice está realmente loca o no, con la intención por parte del autor de

crear en el lector una tensión y unas ansias por destapar la verdad.

Pero más allá de su tensión narrativa y los vericuetos de su historia, que casi he olvidado, lo
que me atrajo, sedujo y se me quedó grabado de esta novela fue la minuciosa reconstrucción,
ambientación y descripción de personajes tan curiosos como el hombre elefante, la niña
oscilante, Rómulo o el hombre de cera; además, por supuesto, de su enigmática y fascinante
protagonista, que atrapa por igual tanto a los personajes como al lector. De hecho, el propio
autor, Torcuato Luca de Tena, al igual que Alicia se internó varios meses en un psiquiátrico
para poder documentarse mejor y dotar así a la obra de una verosimilitud insuperable.

Recuerdo cuánto me fascinaron, como joven estudiante de psicología, los laberintos de la
mente humana, y el vértigo de la mirada interior a los abismos en los que podemos llegar a
reconocernos, sólo que, a diferentes alturas, en función de la salud mental de cada uno, pues
la diferencia entre cordura y locura es sólo cuestión de grado. Quién no ha estado alguna vez
“loco de alegría” o de amor; cuántos genios artísticos o científicos son tildados, con razón, de
locos…

Y a la inversa, cuántos psicópatas llevan una vida perfectamente normal y destacan por
un cociente intelectual superior a la media, su razonamiento lógico y su cabeza fría; cuántas
sociedades enteras han sufrido de locura colectiva, donde el cuerdo era el diferente o el
“anormal”. Conocer estos extremos ayuda a comprenderse uno un poquito, en alguna
medida, y a encontrar un equilibrio a aquellos que, como yo, usted o la protagonista nos
consideramos sanos. Ahora bien, ¿lo estamos? Piensen, por ejemplo, en los sueños que todos
tenemos cada noche, alucinaciones consideradas “normales” y llenas de escenas surrealistas
que, mientras las experimentamos, nos parecen reales sin ninguna duda… ¡exactamente igual
que ahora! Por tanto, ¿acaso podemos demostrar que ahora no estemos soñando… sin
ninguna duda?

Selección y reseña: Javier Castán (Departamento de Filosofía)

Semana 23. El Jarama (Rafael Sánchez Ferlosio, 1955)

Entre octubre de 1954 y marzo de 1955 la pluma de Rafael Sánchez Ferlosio obró el prodigio. Una palabra tras otra y el punto o la coma donde sea necesario (como diría Vázquez Figueroa) hicieron posible uno de los grandes clásicos de nuestra literatura.

El Jarama no propone una narración original e insólita, sino la paulatina exposición de lo cotidiano, pintándonos con llana elegancia el transcurrir de un caluroso día de campo. Una de las singularidades de esta novela, enclavada en el neorrealismo, radica en su tendencia contemplativa, en su obvia falta de intencionalidad manifiesta. Su espíritu mimético invita al lector tanto a la interpretación apetecida (se ha dicho que es “espejo y metáfora del estrangulamiento vital de la España del medio siglo” ) como al mero placer que otorga la belleza de su cervantino estilo.

Ferlosio, fallecido esta misma semana a la edad de noventa y un años, había publicado Industrias y andanzas de Alfanhuí en 1951, vinculándose no sólo a la tradición picaresca hispánica sino también al realismo mágico, ocasionando una de las novelas más originales de nuestra reciente (relativamente) narrativa. Tras ambas novelas (opuestas en intención y estilo) llegó un poético silencio tan solo vulnerado por el interés del autor en la columna periodística y el ensayo (reunidos éstos en cuatro volúmenes titulados Altos estudios eclesiásticos, Gastos, disgustos y tiempo perdido, Babel contra Babel y Qwertyuiop, donde se aprecia la diversidad de intereses de un autor que nos confesó en La forja de un plumífero su terror a tener que asumir el papel de literato.

Así las cosas, su relativa renuncia a la novelística (en la ensayística se dan en ocasiones verdaderas joyas de deslumbrante estilo, incluso poético) lo liga a la iconoclastia que, según dicen quienes le conocieron, le caracterizaba, y que indudablemente le llevó a perpetrar uno de los textos más sencillos y, a la par, más enigmáticos, ambientado en el río que le da título y vinculado a la reproducción dialógica del habla del Madrid de la época.

El río, El Jarama, figura poética, imperturbable, ve pasar la intrascendencia de las costumbres desde su silente sapiencia, casi mística, acogiendo en sus aguas (en su sorprendente tramo final) el cuerpo de uno de los once jóvenes protagonistas del texto. Del drama surge el contraste entre alegría y tristeza, movimiento y quietud, la lección metafísica de las vanidades de esta vida, emparentando la novela con la tradición elegíaca clásica. La profundidad tras la sencillez, los abismos que aguardan en la planicie, ocultos, como esa muerte escondida de la que nos hablaba Manrique.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de lengua española y literatura)

Semana 22. Los surcos del azar (Paco Roca, 2013)

La falta de tiempo libre para enfrascarme en la lectura de una novela, ha hecho que me fije en un género que hasta ahora no me había llamado la atención, la novela gráfica. Y en concreto, me ha encantado el trabajo de Paco Roca, como ilustrador y como contador de historias. Paco Roca (Valencia, 1969), consagrado ilustrador de comic, trabajos publicitarios y editoriales, ha sido reconocido con prestigiosos premios nacionales e internacionales, entre ellos con el Goya al mejor guión adaptado por la versión cinematográfica de su obra “Arrugas” (2007), en la que narra la conmovedora historia de Emilio, un anciano que comienza a notar los síntomas del Alzheimer.

Esta semana os recomiendo la que considero una de sus mejores novelas gráficas, “Los surcos del azar”, donde su calidad como dibujante salta a la vista, y su habilidad para emocionar con su relato lo convierte en un excelente narrador.
A través de los recuerdos de Miguel Ruiz, republicano español exiliado en Francia, Paco Roca reconstruye la historia de “La Nueve”, compañía de la División Leclerc, y formada mayoritariamente por republicanos españoles. Poca gente sabe, que los primeros carros de combate que entraron en París para liberarla de los nazis, llevaban escrito en el morro nombres como Madrid, Don Quijote, Ebro o Guernica. Poca gente conoce esta contribución española en la Segunda Guerra Mundial, que Roca nos narra de forma emotiva, conectando al lector con una realidad pasada y lejana, que sin embargo no debe de ser olvidada.

Selección y reseña: Marta Moreno

Semana 21. Ryszard Kapuscinski: La guerra del fútbol y otros reportajes.

Kapuscinski nació en el año 1932 en la ciudad polaca de Pinsk (territorio que actualmente pertenece a Bielorrusia). Ya desde pequeño únicamente tenía una gran pasión, el fútbol, especialmente el equipo de su pueblo, cuya portería defendió desde los cuatro años de edad. El periodista siempre afirmaba que si había televisión en su casa solamente era para poder seguir los partidos de fútbol. Tal era su pasión que pasaba días enteros en el campo de entrenamiento sin más preocupación que no recibir gol. Llegó, en su etapa de juvenil, a defender la portería del equipo de referencia de su país, el Legia de Varsovia. Sin embargo, un día, el joven Ryszard envió un poema a un periódico y, al poco, cambió el césped del campo de fútbol por la redacción de un diario.

Allí conoció su otra gran pasión: el periodismo Y lo hizo de una manera especialmente afortunada; convirtió el mundo en su despacho y supo desarrollar la extraña habilidad de estar siempre en el lugar donde se genera la noticia. Sus experiencias en sus viajes por el mundo los recoge en varias obras de gran interés como: Ébano, El Imperio, Un día más con vida o La guerra del fútbol y otros reportajes.

Este volumen, La guerra del fútbol y otros reportajes recoge sugerentes experiencias e historias que vive el periodista en diferentes estancias tanto en América Latina como en África. Kapuscinski sabía que él, con su vieja máquina de escribir, debía estar en los sitios más remotos del mundo, sin temer ni bombas ni metralletas, ni leones ni escorpiones, siempre buscando la noticia.

Y transcurría el verano del 69… Toda la prensa mundial miraba a la luna y se ultimaban los detalles para el despegue del Apolo XI, pero Kapuscinski observaba todo esto a la distancia, desde Tegucigalpa, donde dos países enteros ( Honduras y El Salvador) luchaban por una plaza para el mundial de México 1970. Una eliminatoria de clasificación que daría lugar a una guerra que Kapuscinski contaría en primera persona.

El partido de ida se vivió en un ambiente enfervorecido y de creciente violencia. El conjunto hondureño marcó por medio de José la Coneja Cardona el gol de la víctoria. La derrota de El Salvador conmocionó todo el país e incluso una aficionada salvadoreña se suicidó de un disparo en el pecho.

8 Junio 1969

Tegucigalpa

Honduras 1

El Salvador 0

Los periódicos caldearon el partido de vuelta en El Salvador. La violencia se radicalizó y en un ambiente de odio y casi bélico la selección salvadoreña venció por tres goles a cero forzando el desempate en terreno neutral. Los jugadores hondureños fueron escoltados por carros blindados hasta la frontera de su país. Los altercados durante los días siguiente contra la población salvadoreña en Honduras iban en aumento mientras la policía no tomaba ninguna medida.

15 Junio 1969

San Salvador

El Salvador 3

Honduras 0

El 27 de ese mismo mes se disputaba el partido de desempate en el estadio Azteca de México. La situación política entre Honduras y El Salvador se había agravado y el partido se disputó entre increíbles medidas de seguridad (con más de cinco mil policias mexicanos armados con grandes porras separando a las dos aficiones). El partido fue tremendo, llegándose con el resultado de dos a dos al final del tiempo reglamentario. En la prórroga Mauricio el Pipo Rodríguez marcaba el gol definitivo obteniendo así el pase mundialista la selección de El Salvador.

27 Junio 1969

Ciudad de México

El Salvador 3

Honduras 2

Diecisiete días después de ese gol el conflicto político entre ambos países era insoportable y estalló la guerra. Ryszar Kapuscinski, el único periodista de medios occidentales presente en el surgimiento del conflicto, llamó a esta guerra, la guerra del fútbol. La contienda fue corta pero sangrienta con más de cinco mil muertos.

Como en esta historia, Kapuscinski siempre se ha caracterizado por estar siempre en primera línea de los acontecimientos significativos de su siglo y este libro es un ejemplo de su habilidad para contar la realidad de lugares que en ese momento poco importaban a los demás periodistas occidentales. Esta habilidad le ha valido numerosos reconocimientos y la admiración de infinidad de periodístas que citan la obra de Kapuscinski como la razón que les ha llevado a elegir el periodismo como profesión.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 20. Verne y la vida secreta de las mujeres planta (Ledicia Costas, 2015)

Premio Lazarillo 2015.

Reconozco que lo primero que me llamó la atención de este libro, igual que me ocurrió con el de mi anterior reseña, Eco, fue la cuidada edición que presentaba. Al cogerlo y abrirlo tuve la impresión de tener entre las manos un pequeño tesoro y que, si comenzaba a leer, me sumergiría en una historia mágica que seguro que me enganchaba…Y he de decir que, efectivamente, así fue.

La historia, narrada en tercera persona, transcurre en la ciudad de Vigo a mediados del siglo XIX, a donde llega Jules Verne. El escritor, acompañado por el grumete Pierre, conocerá a la familia de la joven Violeta, que esconde un antiguo secreto: todas las mujeres de la familia pertenecen a la estirpe de las mujeres planta y, con el paso del tiempo, se transforman en la planta que lleva su nombre.

Verne y la vida secreta de las mujeres planta es un homenaje de Ledicia Costas al escritor Jules Verne, y en ella se mezclan la fantasía, los viajes submarinos y la ciencia ficción con algunos hechos históricos como la visita de Verne a Vigo o el submarino que se probó por vez primera en la ría de esta ciudad.

Ledicia Costas hace uso de un lenguaje sencillo y cuidado, que tiende en ocasiones al lirismo, y logra sembrar en la historia una serie de interrogantes que nos arrastran en la lectura para descubrir su emocionante final.

(Si estás interesad@ en descubrir más, esta novela está esperándote en nuestra biblioteca).

Selección y reseña: Esther Herguedas (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 19. 10 negritos (Agatha Christie, 1939)

Ten Little Niggers es el título original de la novela de Agatha Christie publicada en 1939 que hace referencia a una canción infantil. Sus connotaciones ofensivas hicieron que el título se cambiara por And then there were none y el título del poema por un no más afortunado Ten Little Indians en la versión americana y finalmente por Ten Little Soldier Boys. Lo que no imagina el lector, es que esta canción será el hilo conductor de una de las mejores historias del género de misterio y suspense de todos los tiempos llevada con diversas adaptaciones al teatro, cine, televisión y radio.

¿Serías capaz de rechazar una fantástica invitación a pasar unas vacaciones en una isla de ensueño a gastos pagados? Esto es lo que se plantean los ocho “afortunados” que finalmente aceptan la invitación del misterioso señor U. N. Owen y se reúnen en la isla con dos sirvientes en espera de conocer a tan generoso anfitrión. Pronto se dan cuenta de que están atrapados y se empiezan a suceder misteriosos asesinatos que se producen de forma similar a lo que dicen las estrofas de la canción. ¿Quién será el asesino? Solo puede ser alguna de las 10 personas que se encuentran en la isla…

Agatha Christie (1890–1976), escritora y dramaturga británica alcanzó fama y reconocimiento internacional por sus obras, entre las que destacan además títulos como Asesinato en el Orient Express o El asesinato de Roger Ackroyd. Sus detectives, como Hércules Poirot y Miss Marple son un referente para los amantes del género con el permiso del gran Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. Diez Negritos encumbró a su autora como una de las grandes de la denominada “Edad de Oro” de la novela policíaca británica que buscaba despertar la curiosidad del lector exponiendo una trama encaminada a la investigación de un misterio en la que se evitan elementos sobrenaturales y en la que en el desenlace final se desvela al culpable y se dan las explicaciones pertinentes.

Si quieres saber lo que ocurre tendrás que leer esta fantástica novela, considerada paradigma del género de detectives que han hecho que sea una de las obras más leídas de todos los tiempos. Sin duda digna del mejor Escape Room tan de moda en la actualidad.

Selección y reseña: Ana Belén Arnauda (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 18. El clan del oso cavernario (Jean M. Auel, 1980)

¿Cómo eran nuestros antepasados? ¿Cómo pensaban? ¿Cómo actuaban? ¿Cómo fue la convivencia entre Neanderthales y Homo Sapiens? Tal vez no sea una pregunta que nos impida dormir, pero desde luego, es una de las mayores incógnitas de la historia de nuestros antepasados.  Jean M. Auel es la encargada de resolver nuestras dudas en su best seller mundial El Clan del Oso Cavernario, primer libro de  la serie Los Hijos de la Tierra, al que seguirían El valle de los Caballos, Los Cazadores de Mamuts,  Las llanuras del Tránsito y Los refugios de la Tierra.

Todos ellos son dignos de mención pero, para mi gusto, El Clan del Oso Cavernario es el mejor de todos. Me lo leí cuando tenía 17 años, recomendado por mi hermana mayor, otra apasionada de la historia, y nunca le estaré lo suficientemente agradecida porque fue  el punto de inflexión para una implacable lectura de todos los libros históricos que fueron cayendo en mis manos.

Pero… vayamos al grano,  toda la serie te relata la vida y las aventuras de Ayla, una niña de la especie Homo Sapiens que tras un gran terremoto es adoptada por un grupo de Neanderthales, el Clan del Oso Cavernario. A partir de aquí, la  autora nos va introduciendo en el mundo del Paleolítico, describiéndonos cómo era Europa en un momento en el que la glaciación ocupaba gran parte del norte del continente y explicándonos la teoría de que ambas especies convivieron durante un periodo de tiempo. Basándose en la idea de que Neanderthales y Sapiens no solo vivieron en la misma época sino que llegaron a tener contacto nos va ilustrando las diferentes formas de pensar y de actuar y los distintos modos de enfrentarse a la vida de cada una de las especies. Toda una serie de diferencias que acabarían determinando la extinción de unos y la permanencia de otros.

El libro, aunque algunas veces peque de ser demasiado descriptivo provocando que en ocasiones se ralentice la lectura, es en general una obra de arte. Su autora, consiguió algo que es realmente complicado de explicar, esto es, conocer las formas de vida de vida de cada especie y conseguir que el lector sea partícipe de las decisiones de cada uno de ellos, de sus comportamientos, sus pensamientos y sus creencias. Consigue que no nos pongamos solo de parte del Homo Sapiens por el mero hecho de que nosotros seamos uno de ellos, sino que también consideremos entrañables a muchos de los Cromagnones y seamos capaces de comprenderles y ponernos en su lugar ante determinadas circunstancias.

Toda la trama y las descripción de los lugares responden a un detallado estudio de la autora, quien realizó un concienzudo trabajo de investigación antropológica y de documentación. Su deseo de ser absolutamente fiel a la realidad le llevó incluso a realizar cursos de supervivencia en los que aprendió a hacer fuego, a elaborar herramientas de piedra, curtir pieles…. es decir; todos los conocimientos necesarios para poder sobrevivir  en una época en la que el frío extremo era la principal característica.

Sin embargo, a pesar de la documentación exhaustiva a la que sometió a la obra, no debe olvidarse que es una novela histórica pero con detalles de ficción porque no conocemos con exactitud la forma de vida de la época. Debemos tener en cuenta, además, que es un libro escrito en los años 80 y que los descubrimientos y avances en cuanto al periodo han sido numerosos, por ejemplo, en el hecho de que en la actualidad sí que existan datos que demuestren que ambas especies tuvieron descendencia común, lo que se aprecia en el el hecho de que nuestro genoma actual tenga un porcentaje significativo de Neanderthal.

El libro, escrito en 1980, está lleno de acción, de momentos de tensión y también de otros más tranquilos, y tuvo tantísimo éxito que en 1986 acabó siendo llevado al cine y convirtiéndose en una especie de libro de culto para todos los apasionados de la Prehistoria.

SI alguien decide leerlo y se encuentra con descripciones demasiado largas solo le pido que no sucumba, que siga leyéndolo porque la experiencia no solo le hará disfrutar sino también aprender.

Selección y reseña: Paula Sebastián (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 17. Eco (Pam Muñoz Ryan, 2016)

(Premio Newbery Nonor Book 2016)

Otto se pierde en un bosque prohibido cuando de repente se encuentra con tres misteriosas hermanas. En ese momento su destino quedará ligado a una insólita búsqueda que entraña una profecía, una promesa y una armónica.

Con esta premisa comienza la deliciosa novela de la escritora estadounidense Pam Muñoz Ryan. En ella, y a lo largo de las cuatro partes que componen el libro, viajaremos desde la Alemania del año 1933 hasta la ciudad de Nueva York en 1955 pasando Filadelfia (1935) y el Sur de California (1942); conoceremos parte de las vidas de Fiedrich, que intentará rescatar a su padre en la Alemania nazi, Mike, cuyo principal objetivo es proteger a su hermano, e Ivy, que desea sobre todas las cosas que su familia permanezca unida; descubriremos cómo las vidas de estos niños están unidas por una extraña armónica viajera y las veremos converger en un curioso final (musical, no podía ser de otra manera) que es la guinda del pastel perfecta para una lectura amena y entrañable.

Pese a que la novela tiene más de 400 páginas, lo cierto es que se lee casi de un tirón. Los personajes, las descripciones y la ambientación están tan bien creados que no cuesta nada imaginar la historia y, lo que es mejor, sentirla. La edición, además, está cuidada al detalle, y la historia de Otto, de corte más fantástico, aparece al principio y al final en páginas decoradas para diferenciarla de las historias de los otros tres personajes. Eco es, en definitiva, una novela muy humana pero también imaginativa y estoy segura de que, si os animáis a leerla (está en nuestra biblioteca), no os dejará indiferentes.

Selección y reseña: Esther Herguedas (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 16. La lluvia amarilla (Julio Llamazares, 1988)

De un tiempo a esta parte, volvemos a hablar de esa “España vacía”, el interior peninsular despoblado. Aragón y sus zonas rurales lo sufren desde los años cincuenta del siglo pasado. La provincia de Huesca, gana la liga de “pueblos abandonados”, con más de doscientos, aunque también es la provincia donde más lugares se han recuperado y vuelto a la vida.

Julio Llamazares, escritor, y periodista del “El País”, vive de niño la desaparición de su pueblo, por la construcción de un pantano, Vegamián en León, por lo tanto lo sabe en primera persona. Julio Llamazares se inspira para componer su relato, en otro libro, del maestro Enrique Satué Oliván “El Pirineo abandonado”DGA-1984), donde narra como su pueblo Ainielle, en el Sobrepuerto , cerca de Biescas y Sabiñánigo, es vendido al Estado y abandonado. En el queda un solo habitante, testigo de cómo las familias se van, mueren los mayores, y el silencio, la nieve, el ruido de los tejados que se derrumban son sus compañeros de soledad.

El relato, es pura poesía, con un lenguaje castellano medido, sobrio , pero musical. Después del libro, Ainielle se ha convertido en el símbolo de los pueblos abandonados, es visitado por senderistas y montañeros, incluso “Ainielle”, es nombre de pila de mujer, se le dedican reportajes televisivos, estudios…Fue una llamada de atención al abandono rural, ya hace treinta años. Y lo bueno es que la novela “La lluvia amarilla”, se sigue leyendo, por que es magnífica. Recomiendo después de leer la novela, leer “El Pirineo abandonado”, de Enrique Satué, por que nos explica de forma amena y sencilla, la vida en una aldea perdida en el Pirineo aragonés en los años sesenta. Si además queremos tener un estudio actualizado de la cuestión, debemos continuar con el ensayo de Sergio del Molino “La España vacía”, que ha reabierto la cuestión y ha empezado de nuevo a mover conciencias.

Selección y reseña: Francisco Javier Murillo Esteban (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 15. El curioso incidente del perro a medianoche (Mark Haddon, 2003)

Cuando me hablaron por primera vez de El curioso incidente del perro a medianoche lo primero que me llamó la atención fue ese título tan largo y curioso. Fue hace unos siete años, mientras yo estudiaba un postgrado de Musicoterapia. El protagonista del libro, Christopher Boone, es un chico un tanto original. A sus quince años, conoce las capitales de todos los países del mundo, puede explicar la teoría de la relatividad y recitar los números primos hasta el 7.507 pero le cuesta relacionarse con otros seres humanos. Le gustan las listas, los esquemas y la verdad, pero odia el amarillo, el marrón y el contacto físico.

La historia comienza cuando nuestro protagonista descubre que el perro de su vecina ha sido asesinado. Este hallazgo hará que se decida a investigar esta extraña muerte como un detective, siguiendo los pasos de su ídolo, Sherlock Holmes, y aplicando todos sus conocimientos de lógica deductiva. La investigación se convertirá en un proceso de aprendizaje para el protagonista que le hará conocer la realidad de su vida familiar y un poco más del pequeño mundo que le rodea.

El curioso incidente del perro a medianoche es un libro que se lee muy fácilmente, bastante corto y que además podría ser una lectura no muy complicada para hacer en otro idioma (inglés o francés), de hecho, es bastante fácil encontrarlo en otra lengua.

El Curioso incidente del perro a medianoche es el primer libro escrito por Mark Haddon para el público adulto. La obra fue un gran éxito de ventas, sobre todo debido al efecto boca a boca, vendiendo más de millón y medio de ejemplares. Ha sido traducida a 35 idiomas y ha ganado premios como el Whitbread Book of the Year Award o el Commonwealth Writer’s Prize Overall Best First Book.

Tanto el personaje como el libro me conquistaron desde la primera página, así que sin duda os recomiendo que os hagáis con él, que lo leáis, que lo disfrutéis. Como curiosidad y en modo aviso para navegantes, contaros que el protagonista nos cuenta de pe a pa el argumento del libro de Conan Doyle, El perro de los Baskerville, desenlace incluido. Así que si aún no te has leído el libro mejor hazlo antes de hacerte con El curioso incidente del perro a medianoche porque si no Christopher te hará un spoiler en toda regla.

Selección y reseña: Mar Rodríguez (Departamento de Música)

Semana 14. La soledad de los números primos (Paolo Giordano, 2008)

Cuando cayó en mis manos La soledad de los números primos, extraño título , no sabía qué es lo que iba a encontrar, así pues fue para mí una verdadera sorpresa lo que hallé . Se trata de una novela que te atrapa y te envuelve desde el primer capítulo , es tan profunda y provoca tal sensación de amargura y desazón que no te abandona ni siquiera tras haber acabado su lectura; te induce a pensar y a reflexionar porque cada uno debe saber vivir su vida con todas las grandes y pequeñas cosas que la conforman.

Su autor, físico teórico, nos presenta a dos personajes muy peculiares , dos seres únicos , cuya vida ha quedado estigmatizada por haber sufrido una situación trágica en su infancia , así Alice sufrió un accidente de esquí que le provocó una cojera de por vida y Mattia abandonó a su hermana gemela , minusválida psíquica, en un parque y no ha vuelto a verla más. Como consecuencia de estos dos episodios tan traumáticos, Alice padece anorexia y Mattia se autolesiona. Así pues, lo destacado de esta novela son sus dos protagonistas , seres muy distintos a todos los demás, tan diferentes que son rechazados por todos y, a su vez, ellos mismos rechazan a los otros.

El título hace referencia a los dos personajes principales: “dos números primos gemelos”, separados por un único número par que les impide encontrarse a pesar de su cercanía.

El destino es juguetón y propicia el encuentro de ambos en el instituto, y así comienza la historia de dos seres diferentes, de su relación , que es como una montaña rusa que va y viene, porque son seres inseguros, incapaces de madurar, con dificultades para relacionarse con su entorno, pero con una amistad tan profunda que los mantendrá unidos y separados a lo largo del tiempo de la misma forma que los números primos viven en soledad ya que no terminan de encajar en la sociedad. Su actitud , con el paso de los años, los sumergirá en un camino antisocial y de automarginación.

En resumidas cuentas, se trata de una narración que no deja a nadie indiferente , con una trama muy original , con personajes bien desarrollados y un final curioso. A mí, en particular, me resultó bastante amena y muy distinta a otras, en cierta manera“brutal” e incluso “aterradora” . Si hay una palabra que podría definirla sería “AMARGURA”.

Selección y reseña: Teresa Gómez

Semana 13. Manhattan perfecto (Leanne Shear y Tracey Toomey, 2005)

Esta novela, combina a la perfección una crítica social a la alta sociedad americana, concretamente a los veraneantes en los Hamptons, el destino vacacional más elitista de Nueva York, y su forma de relacionarse con la clase trabajadora, con los que no pertenecen al gueto que ellos forman.

Personalmente, me encandiló desde el primer momento su argumento: Cassie Ellis, una joven licenciada dispuesta a ganarse la vida escribiendo guiones, pagándose sus gastos como camarera de un local, y tentada por el dinero “fácil” que ganará sirviendo copas a una elegante clientela que se desmadra a base de enormes billeteras entre ricos y famosos, mientras se libra de ligones que piensan que todo es comprable. Como es de recibo, surge el amor, se enamora de un joven guapo y rico que acabará con la relación por no considerarla lo suficientemente buena para su entorno.

Atractivo resulta el hecho de que la novela está basada en las propias experiencias de las autoras dando lugar a una mezcla perfecta, cual cóctel de la mejor licorería, que combina a la perfección sátira social, romanticismo, comedia y escándalo, ofreciendo una divertidísima y vertiginosa visión de la vida de los ricos y famosos newyorkinos y los que con ellos se codean.

Un libro divertido, original, rápido de leer, pero a la vez con un trasfondo muy importante. Está escrito en primera persona, pero de tal manera que no es un inconveniente sino bastante importante saber qué es lo que siente la protagonista en todo momento. Los secundarios están bien narrados y creo que cada uno tiene un papel importante dentro del libro. Los escenarios están bien descritos pero sin demasiadas explicaciones, aunque prácticamente la trama está narrada dentro de un bar y de una barra. Lo recomiendo a quién quiera leer un libro con una trama interesante y divertida y con un mensaje muy importante.

Selección y reseña: Mar Castro

Semana 12. After (Anna Todd, 2014)

El libro que os recomiendo se titula After. Es mi libro favorito y forma parte de una saga muy popular entre los jóvenes de hoy en día. Su autora, Anna Todd, es una escritora, nacida en 1989, de origen norteamericano, que también ha escrito el resto de esta saga compuesta por cinco entregas: Aquí empieza todo, En mil pedazos, Almas perdidas, Amor infinito y Antes de ella.

Una novela larga, pero muy entretenida, que gustará mucho a todas aquellas personas, jóvenes o no tan jóvenes, a las que les guste lo romántico.

Selección y reseña: Noelia Cembellín (1º de ESO, grupo D) 

 

Semana 11. El maravilloso mundo de la ópera (Ana Alcolea, Óscar T. Pérez, 2018)

Con este libro Ana Alcolea nos da la bienvenida a un mundo, el de la ópera, que carga con la dudosa fama de ser elitista, tanto por no estar al alcance de cualquier bolsillo, como por ser considerado un género para una minoría que, a menudo, se califica de esnob.

En realidad, en un teatro de ópera, además de aquellos que van por simple pose, se encuentran también aficionados a la música que, a menudo, hacen verdaderos sacrificios por algo que solo se puede calificar como de una pasión. No hace falta más que echar un vistazo a la gente durante los descansos para darse cuenta de que se hayan representadas todas las procedencias, las clases sociales, las nacionalidades y las ideologías. El cómo es esto posible es algo que la línea argumental del libro nos permite comprender. Y es que la autora ha reflejado el impulso que conduce a la mayor parte de los amantes de la ópera, y este es la emoción. Luego vendrán los análisis, tecnicismos y virtuosismos, pero eso no explica la reacción visceral del público en los momentos álgidos de las representaciones. De hecho, una de las críticas más duras que aquel puede hacer a una función es lo que se describe como su frialdad.

Como dice Ana Alcolea en la introducción, en este mundo cabe el drama y la comedia, la literatura y los argumentos más absurdos, las heroínas y los payasos, la leyenda y la realidad, el dolor y la alegría. No hay lugar del mundo ni momento histórico que no se presten a este género. Y como ejemplo, las treinta obras que componen una selección personalísima y, sin embargo, representativa que comienza con el Orfeo de Monteverdi, que es la ópera más antigua que todavía se representa con regularidad en los teatros, y finaliza con una joya española del año 2016, María Moliner. Ana cuenta de un modo conciso y ameno el argumento de cada una de ellas y alguna anécdota que retrata el universo de la ópera. Merecen, también, ser destacadas las bellisimas ilustraciones de Óscar T. Pérez que acompañan a cada una de las composiciones y que dan idea idea de la dimensión teatral de este arte. Como regalo, para cada una de las obras descritas la autora ha seleccionado un pasaje representativo al que se puede acceder mediante un código QR.

Al final del libro nos encontramos un anexo de compositores y un breve glosario de términos relacionados con la ópera.
Espero que disfrutéis de este libro tanto como yo lo he hecho, o más. Pero sobre todo espero que os conduzca al mundo que desvela.

Así pues bienvenidos a todos a lo que Wagner calificó como obra de arte total.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Innovación Educativa)

 

Semana 10. Timantti (2016)

Os recomiendo la lectura de Timantti, una novela escrita por Rebeca Stones que trata de una chica llamada Timantti, cuyos padres son espías. Un día, les envían a una misión muy importante y peligrosa. Entonces deciden llevar a su hija a un orfanato para que esté a salvo. Ella se cambia su nombre por el de Daniela y dice que sus padres murieron en un accidente para que no la descubran.

Durante el viaje, nuestra protagonista se va a encontrar con una anciana bastante sospechosa, ya que Timantti descubre que le miente, y en el orfanato conoce a una chica llamada Akva, con un pasado desconocido. También conoce a Bruno, un chico que no es el que parece ser, y también a más gente…

Pero, conforme van pasando los días, Timantti se dará cuenta de que el orfanato en el que estaba no era un simple orfanato, sino algo más…

Si queréis descubrir el misterio, no dejéis pasar la oportunidad de leer esta emocionante novela.

Selección y reseña: Valeria Martínez (2º de ESO, grupo B)

Semana 9. Último deseo (Fernando Lalana y José Videgaín)

Dado que, durante la próxima semana, nos visitarán Fernando Lalana y José Videgaín, tenemos a bien reseñar Último deseo, trepidante novela resultado de la colaboración del célebre novelista (Lalana) y popular guionista (Videgaín).

La novela en cuestión, de la que tenemos que comenzar destacando su trepidante ritmo, sustentado en una serie de tramas paralelas que juegan con el ayer y el ahora, es, entre otras cosas, un homenaje a la amena literatura juliovernesca (Miguel Strogoff, De la tierra a la luna, 20000 leguas de viaje submarino, El rayo verde…), con artefactos imposibles también presentes, tal y como era del gusto del célebre autor francés.

Novela de su tiempo, las referencias cinematográficas también resultan obvias, en tanto en cuanto la búsqueda de un artefacto mítico (motivo central del relato) nos recuerda de manera inmediata las andanzas de Indiana Jones tras arcas divinas y santos griales, con plaza de San Marcos también incluída.

En esta ocasión, es nada más y nada menos la lámpara maravillosa de Aladino, lámpara de los deseos (de ahí el título del libro) la que los jóvenes protagonistas del libro deberán encontrar, siguiendo los pasos de su padre y tío, dos hermanos coleccionistas de rarezas, entre otras cosas (las conexiones con otras películas como La búsqueda o incluso videojuegos del calibre de Tomb Raider o Uncharted son más que apetecibles).

Ello llevará al lector a acompañarles en una odisea a través de la cual no sólo viviremos de intensa manera la aventura, sino que conoceremos mucho más de cerca personajes como Marco Polo, Guttenberg o Iván el Terrible.

La ficción y la historia, la fantasía y la realidad se saludan a lo lago de unas páginas escritas con la llana precisión que requiere la buena novela de aventuras, esa de la que tanto gustaba el citado Verne, pero también Emilio Salgari, Edgar R. Burrougs, Robert E. Howard o nuestro Alberto Vázquez Figueroa.

¡No os la perdáis!

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 8. Novecientos (Alessandro Baricco, 1994)

 Novecientos es, quizás, una de las historias más bonitas del mundo, la historia de un hombre que no existió, que nunca llegó a pisar la tierra, pero poseedor de uno de los mayores talentos que el mundo conoció. La historia de Danny Boodman T.D. Lemon Mil Novecientos.

El mago o ilusionista al que debemos esta creación es Alessandro Baricco, un escritor italiano nacido en Turín, la ciudad del chocolate, y al que tenemos que agradecer un buen número de historias fabulosas. De su obra literaria me quedo con Océano mar (1993), una sugestiva historia que te deja literalmente pasmado, y Seda (1996), una relato pequeñito y absolutamente envolvente. Entre ambas creaciones, publica Baricco Novecientos, que unos años después fue llevada a la gran pantalla por Giuseppe Tornatore (director de Cinema Paradiso) bajo el título La leggenda del pianista sull’oceano  con música compuesta por Ennio Morricone.

El propio Baricco dice que pensó este texto como un monólogo teatral que le habían encargado unos amigos, un director y un actor de teatro. Sin embargo, al terminarlo y revisarlo le pareció más una novela dialogada en primera persona o quizás un monólogo exterior… En cualquier caso, logra un relato emocionante y conmovedor en el que las pequeñas cosas y los detalles adquieren una enorme importancia y son capaces de definir una vida.

Conocemos a Danny Boodman T.D. Lemon Mil Novecientos a través de la voz de un trompetista de jazz que lo había perdido todo. Todo menos una maravillosa historia que contar y que conoció mientras trabajaba en la Atlantic Jazz Band, una banda que tocaba todas las noches en el Virginian, una especia de barco gigante a lo Titanic que unía Europa con América varias veces al año. El pianista de la Atlantic Jazz Band era Danny Boodman T.D. Lemon Mil Novecentos.

En el Virginian de principios del siglo XX viajaban miles y miles de hombres con sus ilusiones y sus sueños de una vida mejor en América. A veces viajaban sin mirar atrás, en busca de una nueva vida y olvidando todo. Incluido un bebé. Ese bebé era Danny Boodman T.D. Lemon Mil Novecientos. Con los años mostró un talento al piano sin igual en tierra firme. Porque Danny Boodman T.D. Lemon Mil Novecientos nació en el Virginian y nunca quiso salir de él. Pero hasta los barcos, y también el Virginian, con el paso del tiempo mueren. En el caso de este barco con la ayuda de seis toneladas y media de dinámicta. Tal vez, este sea el momento adecuado para que Danny Boodman T.D. Lemon Mil Novecientos pise tierra firme o quizás su destino sea desaparecer con el Virginian… y tú, ¿qué harías?…

Selección y reseña: Sebastián Solana.

 

Semana 7. El camino (Miguel Delibes, 1950)

La melancolía tiñe las páginas de esta novela que Miguel Delibes compuso en un arrebato sincero de genio creativo. Hay textos que son fruto de una meditada elaboración (pensemos, por ejemplo, en la Madame Bovary de Flaubert), otros surgen del placer que el escritor encuentra al contar una de esas historias que lleva dentro; es el caso, ni más ni menos, de clásicos de la literatura del tamaño de La Celestina (escrito, al parecer, durante una vacacional quincena durante la que Fernando de Rojas estuvo liberado de sus obligaciones profesionales ligadas al Derecho). Al parecer, también Delibes disfrutó mientras echaba fuera, en, según cuentan, tantos días como capítulos, las vicisitudes que conforman el corpus textual de esta hermosa obra maestra de nuestra narrativa.

La nostalgia es el eje vertebrador de un relato marcado por la concisión, en el que la voz del protagonista, un niño que pasa desvelado su última noche en el pueblo que lo vio nacer, y crecer, logra la magia del juego con el tiempo. Así las cosas, el aquí y el ahora, las horas puntuales de sueño interrumpido por la angustia y los nervios de ese mañana que se acerca, se transforman, mágicamente, en recuerdo evocador de los acaecimientos del pasado, conformándose una catarata de anécdotas que plasman con poética mesura la vida en un pueblo durante la España de la posguerra. La memoria como narración. El recuerdo hecho novela.

Pero, a diferencia de lo que puede parecer, no es El camino una novela lacrimógena. Sus páginas, ricas en divertidas eutrapelias, contienen vitalidad y humor a raudales, configurando una tan inolvidable como amena personajística. Esa melancolía y esa nostalgia de la que antes hablábamos no otorgan a la novela un tono apesadumbrado, sino esa contenida tristeza que ha sabido embellecer la prosa de uno de los más grandes autores de nuestras letras. Y es que, el estilo de Delibes, como buen cervantista, siempre ha estado marcado por la discreción, esa inimitable llaneza de la que nos hablaba y que recomendaba el autor del Quijote y que está presente en otras obras maestras del autor que hoy nos ocupa, como Cinco horas con Mario, Cartas de un sexagenario voluptuoso o la impagable Señora de rojo sobre fondo gris.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

 

Semana 6. El guardián entre el centeno (J. D. Salinger, 1951).


¿Qué puede haber más inquietante que descubrir que algunos de los asesinos más conocidos del siglo XX han sentido especial predilección por esta novelita?

En 1980, a las puertas del edificio Dakota,  Mark David Chapman acabó con la vida de John Lennon de cinco disparos. No huyó: se limitó a sentarse en las escaleras, junto al cadáver del ídolo, y esperó a la policía mientras hojeaba El guardián entre el centeno. En él había escrito “esta es mi declaración”. Al ser interrogado, se sinceró: “Estoy seguro de que la mayor parte de mí es Holden Caulfield, el personaje principal del libro. El resto de mí debe de ser el Diablo”.

Un  año más tarde, John Hinckley Jr. Intentó matar al presidente Reagan. Su bala quedó a pocos centímetros del corazón. Declaró que “estaba obsesionado con el libro”. Aunque, también había visto quince veces seguidas Taxi driver… Vaya usted a saber.

En 1989, Robert John Bardó asesinó a la actriz Rebecca Lucile Schaeffer en la puerta de su apartamento. La había estado acosando durante tres días. Mientras huía de la policía, tuvo tiempo de sacar un ejemplar de El guardián entre el centeno de su bolsillo y arrojarlo a un tejado.

No fueron los únicos a quienes se intentó relacionar con esta novela: Charles Manson;  Lee Harvey Oswald, presunto asesino de John F. Kennedy y Sirhan B. Sirhan, que fue arrestado por el asesinato de Robert F. Kennedy, confesaron haber sido influenciados fuertemente por El guardián entre el centeno. Al menos, eso dice la leyenda.

Con estos precedentes, quizá alguien se sienta tentado a pensar que esta breve ficción tiene una influencia directa en alguno de estos crímenes, que su lectura es peligrosa, o que incita a la violencia, pero nada de ello es cierto. Todo es pura coincidencia, en una obra que cosechó de inmediato un éxito sin precedentes. J. D. Salinger ya la había publicado como serie entre los años 1945 y 1946, pero su triunfal despegue editorial parte de la edición en 1951.

Esta breve novela narra en primera persona las aventuras del adolescente Holden Caulfield en la Nueva York conservadora de los años 50, que todavía se recupera de la guerra.

El joven Holden, de diecisiete años, acaba de ser expulsado de la escuela, y no es la primera vez. Ante la amenaza de ser enviado a una escuela militar, decide escaparse. Viaja a Nueva York  para no enfrentarse a la violencia familiar, pero también para ver a su hermana Phoebe, de 10 años (también la voz de la conciencia) y tratar de descubrir un camino propio. Mediante algún que otro flashback, asistimos a la relación tensa que mantiene con su familia, y conoceremos a sus otros hermanos.

Es un relato sobre el fracaso escolar, la rebelión ante las rígidas normas familiares y el descubrimiento de la sexualidad en sus más torpes inicios. En la ciudad, se enfrenta a una sociedad hipócrita y falsa. Para este joven rebelde, Nueva York es un escaparate sugerente donde la prostitución, el tabaco y el alcohol están al alcance de la mano.

Escrito con un lenguaje sencillo, a veces repetitivo y barriobajero, muestra la personalidad de un adolescente inadaptado. Un  chico incomprendido, y que, en ocasiones, cuando se enfrenta a la realidad más sórdida, se obstina en no comprender. Un libro que engancha fácilmente al lector al hilo de las reflexiones más agudas o más absurdas y que plantea más preguntas que respuestas.

¿Será Holden capaz de proteger a su hermana Phoebe y a los demás, sobre todo a los niños, para que  la sociedad no los devore?

(…) me imagino a muchos niños pequeños jugando en un gran campo de centeno y todo. Miles de niños y nadie allí para cuidarlos, nadie grande, eso es, excepto yo. Y yo estoy al borde de un profundo precipicio. Mi misión es agarrar a todo niño que vaya a caer en el precipicio. Quiero decir, si algún niño echa a correr y no mira por dónde va, tengo que hacerme presente y agarrarlo. Eso es lo que haría todo el día. Sería el encargado de agarrar a los niños en el centeno. Sé que es una locura; pero es lo único que verdaderamente me gustaría ser. Reconozco que es una locura”.

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

 

Semana 5. El rey recibe (Eduardo Mendoza, 2018)

El libro relata una parte de la biografía del autor; en realidad es una autobiografía desde sus comienzos como periodista desde finales de los sesenta hasta finales de los setenta.

Su autor, Eduardo Mendoza (Barcelona 1943) ha escrito tanto obras consideradas “serias” como: La verdad sobre el caso Savolta, La ciudad de los prodigios, El año del diluvio, etc…como las de entretenimiento como: El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas o Sin noticias de Gurb .

Tiene varios premios entre los que se encuentran el premio Planeta y el Cervantes

El protagonista de esta obra, Rufo Batalla, es el alter ego del autor, que representa al antihéroe de características barojianas, muchas de las cuales se repiten en varios libros de Mendoza.

Se cuentan en primera persona las andanzas como periodista del joven Rufo Batalla, empezando por un reportaje de crónica rosa sobre un matrimonio de alta alcurnia que se celebra en Mallorca. A partir de esta circunstancia se establece una relación continua entre el protagonista y el príncipe Tukuulo, heredero del trono inexistente de Livonia y cuya existencia se empeña en recuperar.

Tras un tiempo, recibe una oferta de trabajo que le lleva a instalarse en Nueva York, lugar en el que le suceden muchas cosas, pero ninguna trascendente: conoce gente muy diversa, realiza viajes, tiene relaciones que no llegan a cuajar de forma satisfactoria… Finalmente su trayectoria acaba cuando ocupa una plaza provisional en la delegación de la Cámara de Comercio española en Nueva York.

La obra está pensada para ser la primera de una trilogía que se titulará “Las tres leyes del movimiento”.

A lo largo del libro están diseminadas citas ajenas en las que no se señalan los nombres de los autores y asimismo hay también varios episodios en los que se deja constancia de la relación cordial que se prolonga en el tiempo entre el protagonista y el príncipe Tukuulo, que aparece ya al principio de la novela y con el cual colabora fielmente Rufo Batalla, hasta el punto de llevar a cabo empresas realmente peculiares, salpicadas a veces de anécdotas incluso estrambóticas que nos recuerdan a personajes de otras obras de Mendoza, donde desgrana su sentido del humor característico con tintes irónicos e incluso caricaturescos.

Eduardo Mendoza es uno de mis autores favoritos, y en este caso tampoco me ha decepcionado, porque no sólo ofrece una lectura agradable y fluida, sino que a medida que conocemos la vida del protagonista, reconocemos y recordamos la España de los sesenta y setenta, aprendiendo no sólo estructuras de la macro-historia, sino la enseñanza de forma sutil pero evidente de facetas de la intrahistoria: el movimiento gay, la cultura hippy, los cambios en las relaciones entre sexos etc… Y mezclado con todo ello, la convivencia de distintas clases sociales, modos de vida y pensamiento.

Es en definitiva un libro que nos hace retroceder a los últimos años de la dictadura franquista y a los primeros de la democracia española que se asoman tímidamente y en los que vemos a través de los ojos de su autor que no es oro todo lo que reluce y que algunos de los personajes que conocimos en la España demócrata tienen en muchas ocasiones un pasado –como mínimo- poco claro. Y descubrimos de nuevo la mezcla de historia e intrahistoria, de la misma manera que se superponen los personajes reales con los ficticios o que la mirada de una España anticuada se mezcla también con la visión que el autor tiene de una ciudad tan cosmopolita y moderna como Nueva York, para descubrirnos que la realidad no es monocolor, sino que tiene muchos ángulos, muchos colores para mirarla de muy diversas maneras.

Es éste el libro que podemos leer con deleite en estas jornadas otoñales, al caer la tarde, y con el cual no nos vamos a sentir ni aburridos ni defraudados, porque está narrado de forma clara, elegante y ágil, haciendo una mezcla perfecta entre la seriedad y el humor, señas inequívocas de un autor inconfundible.

Selección y reseña: Avelina Pablo (Departamento de Lengua Castellana y Literatura).

Semana 4. Inés y la alegría (Almudena Grandes, 2010)

 

Almudena Grandes es la autora del libro titulado Inés y la alegría, primer tomo de una serie que lleva por nombre “Episodios de una Guerra Interminable” mediante la cual narra la Guerra Civil española y la posguerra realizando un guiño a los “Episodios Nacionales” de Benito Pérez Galdós.

El libro llegó a mis manos hace poco más de dos años, así, por casualidad. Nunca había leído nada de Almudena Grandes y tampoco sabía muy bien de qué trataba el libro, por aquel entonces ni siquiera sabía que formaba parte de algo mucho más grande. Me puse a leerlo y a los cinco minutos ya era plenamente consciente de que no podría parar hasta que lo acabara. Es un libro que engancha no sólo por la manera de escribir de su autora, que cautiva, sino también porque cuenta un acontecimiento poco conocido de la Guerra Civil Española, la invasión del valle de Arán (1944) por las fuerzas republicanas en un último intento de expulsar a Franco del poder.

La historia gira en torno a una mujer, Inés, personaje ficticio que, poco a poco acaba convirtiéndose en una de las figuras claves de la denominada “Reconquista de España”, término con el que se hacía referencia a la invasión. No proporciona una visión general sino particular, la visión antifranquista. Inés es una mujer de clase acomodada que, seducida por el socialismo representado en Galán (que ha luchado en la Agrupación de Guerrilleros Españoles) va introduciéndose poco a poco en ese mundo. En torno a ella, Almudena Grandes va describiendo a los personajes más importantes que colaboraron en la invasión, habla de Jesús Monzón, cabeza del Partido Comunista Español en Francia y encargado de dirigir la resistencia española en Francia y describe las luces y  las sombras de la Pasionaria, entre otros. Al mismo tiempo, describe con claridad los principales problemas con los que se encontró el Comunismo en concreto, aunque podría extrapolarse a las diferencias y dificultades que los partidos de izquierdas encontraron para lograr la unidad con la que hubieran podido ganar la guerra. La autora consigue tratar el tema con gran imparcialidad gracias a los previos estudios y análisis de documentos con los que plantea tanto los intereses personales como los falseamientos ideológicos que perjudicaron al intento de invasión.

Leyendo lo anterior puede parecer que el libro es un manual de historia, pero no es así. Si bien es cierto que hay pasajes en los que la narración histórica es larga y a veces un poco enrevesada u otros en los que los saltos en el tiempo complican la lectura, también lo es que la parte más vinculada con la novela, en la que se desarrolla la acción, lo compensa con creces. No consiste sólo en conocer un hecho tan importante en la historia de nuestro país sino también en sumergirse en la forma de vida y las diferencias ideológicas de la época, aún presentes en la actualidad. En él podemos reconocer la vida de nuestros abuelos, tanto de un bando como de otro, las ideologías de ambos, aunque centrada en la comunista, y la forma de vida de gente anónima que sin ser adepta a ninguno de los dos bandos, se vio obligada a inclinarse por aquellos que conquistaron más rápidamente las localidades en las que vivían.

La novela es larga, no voy a engañar a nadie, pero sólo se necesita concentración, tranquilidad, un buen sofá y muchas ganas de dejarse seducir por una historia que, estoy segura, no va a defraudar a nadie.

Selección y reseña: Paula Sebastián

Semana 3. No digas que fue un sueño (Terenci Moix, 1986).

Si eres un apasionado de la novela histórica y del Antiguo Egipto no te puedes perder esta novela ganadora del Premio Planeta en 1986 que convirtió a su autor en uno de los más leídos de la literatura española contemporánea. Una barca remonta el Nilo. En ella, la reina Cleopatra muestra al mundo su dolor tras ser abandonada por su amante Marco Antonio, que ha acudido a Roma a contraer matrimonio con Octavia, hermana de su colega y amigo Octavio, que en el futuro se convertirá en su principal rival político.

“Y dijo la mujer: Maldito sea Amor, que me asesina. Teñid de muerte el Nilo. Poned luto a las nubes. Convertid Egipto en un sepulcro”.

Terenci Moix, escritor nacido en Barcelona en 1942 (aunque a él le gustaba decir que en Alejandría) y fallecido en 2003 (¡maldito tabaco!), enamorado del cine y del Antiguo Egipto, nos dejó en esta obra un ejemplo de sus grandes pasiones. Los personajes históricos (Cleopatra, Marco Antonio, Julio César, Octavio…) desfilan ante el lector a lo largo de sus páginas y cobran vida de una manera excepcional con el telón de fondo de una época histórica apasionante que marca la decadencia final del Antiguo Egipto con el nacimiento de la Roma Imperial como dominadora del mundo.

¿Por qué lo he elegido?

Este libro cayó en mis manos hace mucho tiempo, en una época en la que las cajas de ahorros, para conmemorar el día del libro, regalaban ejemplares a cambio de un ingreso en la cuenta. Un familiar me lo regaló y lo que me atrajo inmediatamente fue el tema. Todo lo relacionado con Egipto me llamaba ya poderosamente la atención y Cleopatra era uno de esos personajes que me parecía fascinante. Lo que yo por aquel entonces conocía de ella era lo que circulaba en el imaginario popular (es curioso cómo a día de hoy siguen los mismos tópicos) y la imagen proyectada por el cine encarnada en Liz Taylor, dorada y majestuosa, en su entrada a Roma.

Sin embargo no os voy a engañar. No fue fácil. Yo era muy joven y no estaba preparada para lo que me iba a encontrar. La prosa de Moix, con ese ritmo poético, calificada de sutil y casi lírica, supuso para mí un hándicap importante. El ritmo lento con el que empieza la novela, las minuciosas descripciones… hacían que la lectura se me hiciera larga y tediosa, hasta un punto que hice algo que hasta entonces era impensable para mí: abandoné su lectura.

Llegados a este punto, tengo que agradecer a mi cabezonería y a mi amor por la Historia el que finalmente lo retomara, y no solo eso: se convirtió en uno de mis libros favoritos. Finalmente quedé atrapada en esta novela cuyo tema principal es el amor en todas sus fases y manifestaciones y donde se alza, reivindicada por el autor, la figura de Cleopatra VII. Junto con Totmés, joven sacerdote de Isis que instruye y acompaña al príncipe Cesarión, fui recorriendo sus páginas. Además, me abrió la puerta a otras obras de Moix, como son “El sueño de Alejandría”, que puede considerarse su continuación al retomar la acción y los personajes de esta novela, o “Mundo macho” y deja pendiente la lectura de muchas otras obras de este reconocido y galardonado autor.

Selección y reseña: Ana Belén Arnauda Acero (Departamento de Geografía e Historia)

Semana 2. Sicario (Alberto Vázquez-Figueroa, 1991).

Alberto Vázquez Figueroa es uno de los autores más leídos de nuestra bonita lengua. Sus novelas suelen colocarse en los primeros puestos de las listas de ventas, habiendo llegado a ser incluso algunas de ellas adaptadas al cine. Si es reseñable su tremenda popularidad también lo es su disidencia de las filas de los cenáculos literarios y culturales habituales, obviando con cierto humor socarrón las quimeras relacionadas con la pragmática literaria. A él se debe la mordaz observación de que la literatura consiste en escribir una palabra tras otra colocando el punto o la coma donde sea menester.

Afincado en su querido archipiélago canario, su periplo vital no sólo se liga al quehacer novelesco sino también a la aventura, siendo uno de esos reporteros intrépidos (tal que Pérez-Reverte o De la Cuadra Salcedo) que, tras patearse medio mundo, tiene a bien transformar su experiencia en vibrantes líneas, confluyendo lo autobiográfico y lo fantasioso.

Tuve la suerte de conocer su labor gracias a uno de esos regalos que llegan como quien no quiere la cosa pero que acaban marcando: Tuareg, quizás su más conocida novela. Su lectura me subyugó inmediatamente, leyendo el texto, prácticamente, de tirón. Las descripciones de las costumbres de la tribu que da título a la novela, perfectamente integradas en una trama que dosificaba suspense y acción de manera magistral, dotaban de trascendencia a las inolvidables aventuras del personaje protagonista. Diversión y antropología perfectamente mezcladas, combinación constante en la novelística de su autor.

No tardé en adquirir otra novela de Vázquez – Figueroa: Sicario, de la que, entre otras, hablaré hoy aquí. Si la lectura de Tuareg me resultó entusiasmante, todavía lo fue más la de ésta que, para mí, es uno de los más logrados títulos del escritor. Al igual que me ocurriera con Tuareg, no pude dejar la lectura de Sicario. En esta ocasión, el autor cambiaba la difícil vida en el desierto por la no menos peligrosa supervivencia en las calles de Bogotá. Tras Tuareg, Sicario comenzaba a configurar en mi experiencia lectora una de las constantes de la literatura de Vázquez-Figueroa: la adaptación del ser humano al entorno que le ha tocado vivir. En este caso, la novela se antoja justificación de una situación final de existencia despiadada: la de un asesino a sueldo. Así las cosas, el arranque de la novela, uno de los más electrizantes que yo haya disfrutado, expone sin demasiadas reservas la descarnada vida de uno de esos gamines que malvive en una Bogotá deshumanizada, absoluta pesadilla urbana en la que los temibles Ángeles de la Muerte segan vidas inocentes. En este sentido, podríamos decir que Sicario pertenece a esa literatura dura y directa donde se inscribirían títulos como La Virgen de los sicarios o El desbarrancadero (ambos del colombiano Fernando Vallejo); pero la habilidad y el olfato comercial (que lo tiene, y mucho) de Vázquez-Figueroa hacen que Sicario, poco a poco, se vaya transformando en un relato policiaco, en una novela negra con unas señas de identidad tremendamente personales, donde, una vez más, el uso del suspense va a vertebrar una tensión siempre creciente.

Tanto por sus implicaciones sociales como por su filiación genérica, Sicario es una de esas novelas a las que todo aficionado debería asomarse, pues es posible que, tras ello, el complacido lector se interese por otros textos del autor no menos significativos. Ébano, La iguana, Marfil, Manaos, Bora Bora… son lecturas inolvidables, de esas de las que uno recuerda, sobre todo, la sensación de disfrute; ese pasar de páginas embebido en una trama que aísla de la noción del paso del tiempo.

Quizás considerado de importancia menor por la crítica literaria especializada, desde estas líneas rompemos una lanza a su favor. Con más de cincuenta novelas publicadas y más de ocho décadas de intensa vida a la espalda, reivindicamos a Vázquez-Figueroa como nuestro Salgari, nuestro Burroughs, nuestro Verne…

Si tenéis curiosidad no ya sólo en su labor como novelista sino en su propia biografía, tremendamente recomendable resulta Anaconda, texto de fuerte contenido autobiográfico que contribuye de decisiva manera a completar la experiencia lectora.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

 

Semana 1. El resplandor (Stephen King, 1977).

Tengo el placer de inaugurar esta sección con un título muy especial, no ya por la calidad de la novela en sí, sino por los muchos recuerdos que la lectura de sus hojas me traen. Toda una experiencia vital que quizás haya contribuido a mi dedicación actual a tratar de enseñar un poco de literatura.
A Stephen King, a quien jamás he conocido en persona (es un tipo que no se presta a viajar demasiado fuera de su Nortamérica natal) lo tengo como a uno de esos buenos amigos que te acompañan a lo largo del camino de la vida. Me interesé por él no gracias a la literatura, sino gracias al cine, puesto que en 1981 Stanley Kubrick rodó una de las más terroríficas películas de aquella época, basada en la novela de la que aquí hoy trataremos.


Pero no adelantemos acontecimientos. Tendría yo unos nueve años cuando una serie de televisión de tan solo tres capítulos nos tuvo aterrorizados a todos los compañeros de clase: “El misterior de Salem’s Lot”, basada en, también, una novela de Stephen King. La espectral imagen del niño flotando en la bruma, ante la ventana de su hermano, rasgando con sus afiladas uñas el cristal de la ventana forma ya parte del imaginario de toda una generación que íbamos entendiendo que King y el terror eran sinónimos.


La curiosidad y el video me hicieron descubrir “Carrie”, “Miedo azul”, “Christine”… pero yo quería conocer más, llegar al fondo del asunto, conocer de primera mano el material original del que nacían aquellas películas tan especiales.

Durante el verano de 1984 (tengo la suerte de cumplir años en julio, por lo que yo estaba de vacaciones escolares) mis padres me preguntaron por el regalo que yo quería.

-“El resplandor”, la novela de Stephen King -respondí yo.

La librería Pérez era un típico lugar de mi ciudad, hoy ya desaparecido, en donde uno podía encontrar libros de ocasión, tebeos baratos y, cómo no, las novelas de Stephen King. Olía a madera y su suelo crujía a cada paso. Mis padres estuvieron la mar de generosos, pues no sólo me regalaron “El resplandor”, sino que añadieron la edición de “Cujo” en Grijalbo, cuya portada es una de mis favoritas.


Aquella noche la recuerdo de manera especial. De los libros que más me gustan tengo presente, más que su contenido, las situaciones que rodearon el acto de lectura. La luz de la lamparilla de noche de la habitación, la ventana abierta hacia una noche de julio no demasiado cálida con una luna brillante en el cielo, las suaves sábanas bajo las que me iba sumergiendo en el Overlook hotel.


“El resplandor” es un cuento de miedo de unas quinientas páginas, y es a la vez la radiografía de uno de los pilares de la sociedad norteamericana: la familia (en proceso de fatídica descomposición). En este sentido, es un King clásico; una puesta al día del relato de miedo tradicional y, a la par, una descripción de una Norteamérica al borde de la esquizofrenia que se antoja espejo del mundo que nos ha tocado vivir. Eso es siempre (o casi siempre) King: literatura de género que va más allá de sus típicos límites.


Stephen King, a diferencia de lo que creen algunos (quizás quienes no lo han leído o lo conocen tan solo de oídas), es uno de los más intensos cronistas de la América actual. Quienes se asomen a su literatura descubrirán que sus novelas no son espectrales relatos al uso, sino verdaderas instantáneas de la inmediata realidad que conoce. “Dolores Claiborne”, “La tienda”, “La milla verde”, “La cúpula” o la magistral “22/11/63” parecen continuar la labor emprendida por los grandes maestros del realismo “made in USA”. Los elementos fantásticos que acreditan el sello identitario de King, prescindibles en algunas de sus narraciones más radicales (así en “Rabia” o en “Carretera maldita”), pueden interpretarse como elementos naturales dentro del proceso de esperpentización con el que King describe la pesadilla americana (en efecto, nos encontramos ante el reverso tenebroso del mito del sueño americano). Novelas desesperanzadas como “Apocaplypsis”, por las que vagabundean personajes perdidos (el mismo Jack Torrance de “El resplandor”), subrayadas por esa melancólica belleza de la que “It” (uno de sus mejores textos) hace gala.

En “Mientras escribo”, Stephen King nos confesó su hoy por hoy superada adicción al alcohol (uno de los temas recurrentes de su literatura), explicando como “Carrie”, su primera novela, fue milagrosamente rescatada de la papelera por su esposa, Tabita King, quien la envió a una editorial que tuvo a bien publicarla pasando a ser un fenómeno de ventas que dio al escritor ánimos para superar su grave problema. Tras “El misterio de Salem’s Lot” (una de las mejores novelas de vampiros jamás escritas), llegó “El resplandor” (quizás su novela más célebre), posiblemente uno de los tres textos más personales de King (junto con “Misery” y “La mitad oscura”). “El resplandor” parece un ajuste de cuentas de King consigo mismo. El carismático protagonista, Jack Torrance (uno de los personajes más intensos y logrados de la literatura en lengua inglesa de las últimas décadas), en constante proceso de desquiciamiento, se antoja por momentos alter ego del amigo Stephen.


La acción de la novela se ubica en un vetusto aunque elegante y enorme hotel, el Overlook, sito en una zona montañosa que queda completamente aislada, a causa de la nieve, durante el crudo invierno. Allí acudirá Jack Torrance, quien ha conseguido trabajo de guarda para los fríos meses que se avecinan, junto a su esposa Wendy y el hijo de ambos, el pequeño Danny. Iremos descubriendo que Torrance, al igual que King, trabajó de profesor de literatura; iremos descubriendo que Torrance, al igual que King, está intentando abrirse camino en el complicado mundo de la literatura (otro de los temas característicos de la obra del autor); e iremos descubriendo que Torrance, al igual que King, tuvo graves problemas con el alcohol.


El hotel Overlook es un personaje más de la novela; quizás el verdadero protagonista. Sus largos pasillos y sus sombríos misterios van conformando, desde el primer capítulo, una de esas irrepetibles atmósferas que de vez en cuando nos regala la literatura de género. “El resplandor” es una actualización del tema de la casa maldita, uno de los elementos más recurrentes de la novela de terror, presente en las narraciones de los grandes autores clásicos: Poe, Conan Doyle, Lovecraft o, más recientemente, Richard Matheson. Pero las ambiciones de la novela superan la previsible simplicidad, convirtiéndose sus páginas en un fascinante estudio de la paulatina disolución del núcleo familiar, de como la insatisfacción humana conduce a, parfraseando a Oscar Wilde “destruir lo que más amamos”.

Jack Torrance, una de las grandes creaciones kingianas, se antoja persona en inexorable y paulatino proceso de descomposición, sirviendo para introducir la ambigüedad en un relato que juega con mesura con los mecanismos de lo abiertamente fantástico. ¿Está el Overlook realmente maldito? ¿No será todo una alucinación producto de la febril imaginación de Torrance, alentada por su recaída en el alcoholismo? Frente a Jack, la débil figura del niño, Danny, y su madre, Wendy, otros dos personajes creados por la fantasía del amigo Stephen que dejarán imborrable huella en el lector.


Danny, el niño, también funciona como tópico actualizado, introduciendo la vinculación con el mundo fantasmal, gracias al don, el resplandor, que da título a la novela. Inolvidable la primera conversación del pequeño Danny con Dick Halloran (de nuevo, otro de los grandes personajes de la literatura de King), explicándole en que consiste el poder en cuestión y advirtiéndole que, ante todo, no entre, jamás, en la habitación 237, elemento que constituirá uno de los clímax más impactantes de este texto inolvidable.


Si habéis oído hablar de Stephen King (¿quién no?) y tenéis curiosidad por adentraros en su irrepetible universo literario, creedme; al igual que yo hice, El resplandor es una de las mejores maneras de comenzar. Uno de esos textos que, mágicamente te enreda, te atrapa y no te suelta hasta el final. Recuerdo haber leído, en la noche antes descrita, sus primeras 150 páginas de un plumazo, como ese enorme vaso de agua que se bebe de golpe para saciar la sed.

Como ya os he indicado al comienzo de esta reseña, Kubrick adaptó la novela, si bien posteriormente Mick Garris, amigo personal de King, se encargó de adaptarla de nuevo para la pequeña pantalla.

La fama y el éxito de este clásico de la literatura actual llevó al propio King a volver sobre el personaje de Dany, ya adulto, en “Doctor sueño, pero esa es ya otra historia”.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

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