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La poesía de la semana

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Blog de la AMPA

LA POESÍA DE LA SEMANA

Sulema

Pitingo

https://www.youtube.com/watch?v=U8YyPtja50o

Cuando Sulema camina,
El polvo de sus sandalias
Levanta el siroco isleño
Desde su casa a mi casa,
Desde su alma a mi alma.

Es la nube volandera
Que llega hasta las Canarias,
Es la triste mensajera
Del destierro que la embarga,
Es la triste mensajera
De las penas de su alma.

En el cielo la Luna
Enamora una estrella,
Sueña, Sulema, sueña,
Que aquella luna que besa su cara
Besa la tierra donde naciera.

Cuando Sulema amasa el pan,
Va floreciendo la libertad,
Cuando Sulema baila al compás,
Sale la Luna en el Sáhara,

Cuando Sulema riega el plantal,
Va floreciendo la libertad,
Cuando Sulema sueña en la paz,
Sale la Luna en el Sáhara.

Sulema vive en Tinduf,
A la sombra de una jaima,
Tiene la piel de aceituna
Y los ojos de melaza,
Tiene la piel de aceituna
De las mujeres del Sáhara.

Sulema reza en las noches
Y espera en las madrugadas
A que venga su querer
Que se enamoró del alba,
A que venga su querer,
La llama de su esperanza.

En el cielo la Luna
Enamora una estrella,
Sueña, Sulema, sueña,
Que aquella luna que besa su cara
Besa la tierra donde naciera.

canarias

Hace unos días se celebró el día de Canarias, tierra donde nací y que hace que de vez en cuando sienta “magua” (nostalgia) por ver sus paisajes, su agitado mar y sus gentes, especialmente, a la familia. Sin embargo, si hay algo que caracteriza a cualquier pueblo y que te hace sentirlo más cerca, es su música. El folclore canario rico y variado se forja a partir de los antiguos pobladores, los guanches, pero ha ido siendo enriquecido por la confluencia de diferentes culturas llegadas a las islas tras la conquista, reconociéndose  influencias de los portugueses y centroeuropeos. Además,  la ubicación geográfica de las islas, en el noroeste de África, en frente de la costa del sur de Marruecos y del norte del Sáhara Occidental, ha propiciado que a lo largo de los siglos recalaran en el archipiélago influencias europeas, americanas y africanas, es por ello que la música de las islas está impregnada de ritmos de estas tierras lejanas, enriqueciendo sus sonidos con instrumentos como la mandolina, de origen europeo, el cuatro venezolano, procedente de Latinoamérica, o el “bucio“, instrumento de ascendencia aborigen (raíz africana). Además, es importante mencionar la adaptación y creación de nuevos instrumentos de origen íntegramente canario, como es el caso del timple.

Timple

Actualmente en las islas podemos encontrar numerosos grupos folclóricos que dan a conocer el bagaje musical del archipiélago, el grupo que hoy me gustaría darles a conocer es Mestisay,  un grupo formado en 1978 a partir de un conjunto de personas interesadas en el folclore y la música popular canaria. Desde entonces, ha tocado varios géneros y estilos musicales, pero siempre conservando la esencia de las islas, con melodías enriquecidas con variedad de instrumentos, donde toma especial protagonismo la percusión, cuyos ritmos te envuelven y trasladan a las raíces de las distintas culturas que han dejado parte de su legado musical en las islas.

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Sulema, la canción que he elegido, habla de una realidad, que aunque no toca de lleno al pueblo canario, por la cercanía geográfica al Sáhara no puede pasar inadvertida. Nos traslada a Tinduf, región que limita con Marruecos al oeste, con el Sáhara Occidental al suroeste y Mauritania al sur, un lugar donde se ubican los campamentos de refugiados del Sáhara Occidental. Es una canción que me parece tremendamente esperanzadora y alegre, con toques de lucha y perseverancia, que recuerda la conexión que tenemos con el continente africano, tanto por nuestras raíces bereberes como por la calima que visita las islas cada cierto tiempo (reflejado en el polvo de las sandalias de Sulema), todo ello envuelto en ritmos que nos trasladan a la tierra y que nos llevan a mover irremediable los pies, y a darnos cuenta que las aspiraciones y sueños son compartidos por toda la humanidad, independientemente de dónde se encuentre los ojos que miran a la luna. Espero que la disfrutes.

Selección y reseña: Ana Palmero.

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LAS CONCHAS

Cada concha incrustada
En la gruta donde nos amamos,
Tiene su particularidad.

Una tiene la púrpura de nuestras almas,
Hurtada a la sangre de nuestros corazones,
Cuando yo ardo y tú te inflamas;

Esa otra simula tus languideces
Y tu palidez cuando, cansada,
Me reprochas mis ojos burlones;

Esa de ahí imita la gracia
De tu oreja, y aquella otra
Tu rosada nuca, corta y gruesa;

Pero una, entre todas, es la que me turba.

(Paul Verlaine)

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Casi nos despedimos, faltando una semana lectiva para la conclusión del curso, con un poeta del que, por ahora, y si mi memoria no me falla, no hemos publicado nada en esta sección: Paul Verlaine. Considerado uno de los padres del Modernismo, el poema seleccionado es una clara muestra, no exenta de humor, de ese erotismo que desprendía este movimiento literario en, sobre todo, su derivación hacia los voluptuosos corredores del decadentismo.

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El autor de los Poemas saturnianos, que en España tradujera el gran Emilio Carrere, transforma la gruta en un singular “locus amoenus” donde la concha se transforma en objeto evocador, bien de los apasionados mundos interiores de los amantes, bien de sus más terrenales exterioridades.

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Pero, el verlainiano (valga la palabra) toque radica en ese verso final, que cierra con picardía los cuatro tercetos anteriores, si bien pertenece al terreno del comedimiento, la fineza y la galantería.

Lean y disfruten de esta pequeña pieza de orfebrería, bien en su válida traducción, bien en su sonora lengua original: el francés, que como cierre de oro tengo a bien reproducir.

LES COQUILLAGES

Chaque coquillage incrusté
Dans la grotte où nous nous aimâmes
A sa particularité.

L’un a la pourpre de nos âmes
Dérobée au sang de nos coeurs
Quand je brûle et que tu t’enflammes ;

Cet autre affecte tes langueurs
Et tes pâleurs alors que, lasse,
Tu m’en veux de mes yeux moqueurs ;

Celui-ci contrefait la grâce
De ton oreille, et celui-là
Ta nuque rose, courte et grasse ;

Mais un, entre autres, me troubla.

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

“Mediterraneo” Joan Manuel Serrat

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Quizás porque mi niñez
Sigue jugando en tu playa
Y escondido tras las cañas
Duerme mi primer amor
Llevo tu luz y tu olor
Por dondequiera que vaya
Y amontonado en tu arena
Guardo amor, juegos y penas
Yo, que en la piel tengo el sabor
Amargo del llanto eterno
Que han vertido en ti cien pueblos
De Algeciras a Estambul
Para que pintes de azul
Sus largas noches de invierno
A fuerza de desventuras
Tu alma es profunda y oscura
A tus atardeceres rojos
Se acostumbraron mis ojos
Como el recodo al camino
Soy cantor, soy embustero
Me gusta el juego y el vino
Tengo alma de marinero
Qué le voy a hacer, si yo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo
Y te acercas, y te vas
Después de besar mi aldea
Jugando con la marea
Te vas, pensando en volver
Eres como una mujer
Perfumadita de brea
Que se añora y que se quiere
Que se conoce y se teme
Ay, si un día para mi mal
Viene a buscarme la parca
Empujad al mar mi barca
Con un levante otoñal
Y dejad que el temporal
Desguace sus alas blancas
Y a mí enterradme sin duelo
Entre la playa y el cielo
En la ladera de un monte
Más alto que el horizonte
Quiero tener buena vista
Mi cuerpo será camino
Le daré verde a los pinos
Y amarillo a la genista
Cerca del mar, porque yo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo
Nací en el Mediterráneo

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Joan Manuel Serrat, ha sido y es un referente musical en nuestro país. Graduado como Ingeniero
Agrónomo, su verdadera pasión era la guitarra, de la que se ha acompañado también en sus
reivindicaciones políticas.

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Nacido en Barcelona en 1943, es conocido también como “El noi del poble sec” o el Nano. Fue uno de los
pioneros de la Nova Cançó catalana y ha dedicado su vida a la música, llegando a convertirse en uno de
los cantautores más populares, con obras tanto en castellano como en catalán. Galardonado con distintos
premios musicales, como Latin Grammy y Premio Ondas a su trayectoria musical.

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En los años 70 todo cantante que se preciase debía ser además galán en alguna película romántica. De esta
manera y con bastante talento además, Serrat tuvo su incursión en el mundo del cine, probablemente a
consecuencia de algún contrato y con la finalidad de promocionar un disco que incluía entre sus temas,
qué casualidad, el título de la película, y en la cual obviamente el actor cantaba sus canciones. Sirva de
ejemplo su primera película “Palabras de amor” (1968). Tres o cuatro títulos completan su legado
cinematográfico.

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Inspirado en poetas como Neruda, Machado o Rafael Alberti, sus canciones son un regalo para los oídos.
Con Mediterraneo consigue dar forma a la vez a una canción un poema y un himno. Qué bonitos versos para describir lo que ha significado y significa el mar Mediterráneo para él. Sus recuerdos de infancia y de juventud. Los míos también, pues yo también nací en el Mediterráneo y comparto ese agradable sentimiento de pertenecia a él. Su olor, su sabor salado, el frescor de sus aguas, el calor del fuego en las hogueras de San Juan. Qué bonito.

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Pero Mediterráneo es mucho más, aunque no se sabe con certeza, hay leyendas urbanas que afirman que
compuso esta canción hacia finales de 1970 en un encierro en un monasterio catalán junto con otros
intelectuales, como protesta contra a la pena de muerte, en un momento político delicado. Podría inspirar
el mar esa falta de libertad que corría por esos tiempos.

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A grandes rasgos, sin entrar en detalle, podemos decir que sus versos inspiran sentimientos de nostalgia
hacia el lugar que ha sido tan importante para él, su niñez y su “hacerse hombre”. Con su mar ha
compartido sus primeras experiencias y guarda mil recuerdos a los que acudir desde la distancia. Resalta
su grandeza y su caracter histórico, distintos pueblos han estado y están ligados a él, desde Algeciras a
Estambul, y sus aguas llevan un poco de cada uno de ellos. “Empujad al mar mi barca” como si de su
cuerpo se tratase, no le importaría morir en él, pues es su mar añorado.

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La guitarra de Serrat convierte esta poesía en una canción preciosa que merece la pena disfrutar. Te va
cautivando con sus palabras y su melodía, emociona, despierta sentimiento. No pasa de moda, y como
dije al principio, es poesía, canción e himno.

Espero que os guste.

Alicia López Cerezuela (Departamento de Biología y Geología)

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LEOPOLDO MARIA PANERO (1948-2014)
A mi madre,
(reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia

tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida

por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con

empuñadura en forma de pato

y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra

y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema

(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

Poemas del manicomio de Mondragón, 1987

Correría el año ’95-96, cuando un profesor de la universidad, Túa Blesa, nos animaba
a acudir a una charla literaria que iba a dar el reconocidísimo Leopoldo Mª Panero. He
de admitir, que no me sonaba ni de lejos ni su nombre ni mucho menos su obra, pero
me pudo la curiosidad y el hecho de hacer algo “cultureta” que pegaba con ese estilo
de vida universitario al que queríamos conocer y en el que se nos reconociera como
tales universitarias.

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No puedo olvidar el momento en el que entré al aula magna donde se estaba dando el
encuentro para no dejar de centrar mi atención en ese personaje al que dicho profesor
miraba con admiración a la par de con miedo por la que pudiera liar el mencionado
poeta.

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Por aquel entonces se podía fumar en espacios cerrados y en el puesto de trabajo, así
que Leopoldo, además de beber Coca-cola sin parar, fumaba como un poseso.
Cuando empecé a escuchar su discurso, me asalto la duda de si la Coca-cola iba sola
o con algún tipo de misterio.

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Ese discurso desordenado y caótico era a la vez un poema en sí, lleno de belleza, de
metáforas, hipérboles y giros que me atrapaban a cada instante. Entre reflexiones e
ideas espontáneas, recitaba alguno de sus versos…

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Salí de ahí con unas ganas inmensas de saber sobre él, sobre su obra… y así
descubrí que este genio no era genio porque sí, venía de una saga de humanistas:
Era hijo del reconocido poeta Leopoldo Panero (1909–1962) y Felicidad
Blanc (1913–1990), hermano del también poeta Juan Luis Panero (1942–2013) y
de Michi Panero (1951–2004), sobrino del poeta Juan Panero (1908–1937) y primo del
periodista José Luis Panero (1975).

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El joven Leopoldo María, al igual que tantos descendientes de los prohombres
del régimen franquista se sintió fascinado por la izquierda radical y su
militancia antifranquista constituyó el primero de sus grandes desastres y le valió su
primera estancia en prisión. Tuvo una formación humanista, estudió Filosofía y Letras
en la Universidad Complutense de Madrid y Filología francesa en la Universidad de
Barcelona. Me fascinaba un hombre con esa formación y esa deformación física. De
aquellos años jóvenes datan sus primeras experiencias con las drogas: desde
el alcohol hasta la heroína —a la que dedicaría una impresionante colección de
poemas en 1992—,​ ninguna le es ajena. Viajero incansable, anduvo por los caminos
del hippismo de los Setenta, una época en que era imprescindible pensar en la India y
visitar el fascinante mundo africano de Tánger y Marrakech.

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Desde 1970 se le consideró dentro del grupo de los «Novísimos» (incluidos en la
antología Nueve novísimos poetas españoles de José María Castellet), aunque él se
sintió excluido del mismo, quejándose de haber sido el único poeta ausente en la
última cita de los «Novísimos» que, treinta años después de la aparición de la famosa
antología, se reunieron con motivo de su reedición.

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En los años 1970 fue ingresado por primera vez en un psiquiátrico; había empezado a
desarrollar una esquizofrenia en la cárcel. Las repetidas reclusiones no le impidieron
desarrollar una copiosa producción no sólo como poeta, sino también
como traductor, ensayista y narrador. A finales de la década de los 80, cuando por fin
su obra alcanzó el aplauso de la crítica entendida, ingresó permanentemente en
el psiquiátrico de Mondragón.

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Casi diez años después, se estableció, por propia voluntad, en la unidad psiquiátrica
de Las Palmas de Gran Canaria. Desde entonces, la Facultad de Humanidades de la
Universidad de Las Palmas se convirtió en su refugio, donde encontró la amistad de
algunos profesores y estudiantes que le convidaban a vivir sin sentirse un marginado
hasta su fallecimiento, el 5 de marzo de 2014.

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En 2003 fue galardonado con el Premio Estaño de Literatura por la antología poética
de Túa Blesa publicada dos años antes; tres años después, en 2006, es galardonado
con el Premio Quijote de Poesía por el libro Poemas de la locura (2005).

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A los pocos meses de su fallecimiento en 2014 aparece publicado el poemario Rosa
enferma. ​ En mayo de 2016 Huerga y Fierro Editores publica Acerca de un posible
testamento, una recopilación de ensayos, prólogos y artículos inéditos.
La biografía de este poeta y su entorno familiar siempre ha desatado interés en el
ámbito cultural, como muestra la película de Jaime Chávarri El desencanto (1976), un
documental que refleja cómo era su familia en plena desintegración del franquismo,
acomodada e intelectual, pero también desmembrada, autoritaria, y en la que la figura
de su padre pesaba incluso con su ausencia. En la década de los 90, Ricardo
Franco se fijaría de nuevo en «los Panero» para filmar Después de tantos años (1994),
pero esta vez sin la presencia de la madre, ya fallecida.

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Criticado y reivindicado a partes iguales, su «malditismo» fue su seña de identidad. A
continuación, dejo enlaces a alguna de sus entrevistas en televisión más comentadas:
https://www.rtve.es/alacarta/videos/negro-sobre-blanco/negro-sobre-blanco-leopoldo-
maria-panero-1999/2431342/


https://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-
rtve/poetas-fin-siglo-leopoldo-maria-panero-2000/2431651/

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Su imagen revela el sufrimiento del gran poeta loco, que disfrazado con los girones de
los excesos interpreta la rabia y el desengaño que siente ante todo lo que le rodea.
Panero manifiesta en diferentes ocasiones que no se siente valorado en España a
pesar de haber publicado numerosos libros de poesía y que en otros lugares, como
París, lo admiran sin tener ninguno publicado en esa lengua.

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En el poema que rescato, de una belleza apabullante y estremecedora, Panero no
muestra su lado más destructor y su continua negación. Quiere, a priori como indica
en el título, reivindicar la hermosura de su madre. Sin embargo, el homenaje es a la
belleza del encuentro de su madre con la muerte, la cual la acompaña como un
caballero, que acude a su cita montado en un corcel, y habla con ella de sus asuntos
más personales, y las estrellas los contemplan como testigos mudos y cómplices.
Solo en el principio del poema Panero (v. 1-6) describe a su madre, como una madre
abnegada, que recoge y hace las tareas domésticas cuando todos duermen y como
una mujer dulce que siempre tiene buenas palabras y espera a la Muerte con fe
cristiana. Para ello usa la 2ª persona del singular del imperativo “escucha”, incluyendo
a un receptor al que le cuenta como es su madre. Sin embargo, en el 4 verso ese “tú”
lírico es la propia protagonista a la que le reconoce su dulzura y a la que describe
físicamente con “flores en la mano”.

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Estremece sobremanera al verse convertido al autor en el niño que fue (v. 16) para
despedirse de su madre y acompañarla a esa noche que los envuelve, a uno de pena
y dolor, a la otra con la muerte.

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A pesar de la sobriedad del tema, el autor consigue un ritmo vivo apoyándose de
recursos como el polisíndeton y encabalgamientos. El poema es una sola oración
salvo la aposición del último verso que aparece entre paréntesis. De este modo, el
poema representa ese acompañamiento que hace a la madre hacia su muerte.
Característica de los novísimos es también la métrica y la rima, totalmente libre y sin
ninguna regla aparente.

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Como vemos, el tipo duro que quiere representar Leopoldo Mª Panero, se deshace, se
desvanece ante un momento tan duro como es la despedida de una madre. Y en esta
ocasión, deja sus giros y su léxico grosero, duro, soez, directo… para dar paso a una
reivindicación de la hermosura en el momento más feo de la vida de un hijo, de un
niño.

Mª Carmen Moliner (Departamento de Lengua y Literatura)

”Voglio vederti danzare” es el inicio de una canción que despierta la alegría en el alma. Esta maravillosa canción y su no menos maravilloso videoclip lo he utilizado en numerosas clases, para hablar a mis alumnos de la unión que existe entre poesía y fonética (inseparables e intraducibles), de como el discurso lírico despierta sentimientos sin necesidad de ser plenamente comprensible (de hecho, muchas de las letras de Franco Battiato siguen perteneciendo a ese maravilloso terreno de lo enigmático). Además, en estos tiempos en los que el inglés tiene tanta importancia, la canción de Battiato venía que ni pintada para hablar de la belleza de la lengua italiana, para defender el esteticismo y la hondura de una de nuestras románicas hermanas. Y por si esto fuera poco, a los chavales les chocaba (cuando veíamos el videoclip) el aparente descuido con el que está hecho, la graciosa manera de bailar de Battiato y esos irrepetibles primeros planos de su singular y carismático rostro (en el fondo, subyace toda una pretensión de destruir las convenciones estéticas del mundo en el que vivimos inmersos).

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“Voglio vederti danzare”, desde su arranque, se intuye como una oda que habla del amor a través de la luz que se desprende de algo que une a la humanidad toda: el lenguaje de la danza. El movimiento que trasciende, sin necesidad de lógica, tal que lo hacía la música de este maestro del pop que nos acaba de abandonar esta misma semana.

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No hace falta comprender a Battiato, simplemente escucharlo, simplemente sentirlo… Ahí radica su grandeza, ahí es donde puede aplicarse ese maravilloso lema que dice: “La música llega allá donde las palabras no alcanzan”. “Voglio vederti danzare” es, quizás, una bonita manera de decir “te quiero”.

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Se nos ha ido Battiato, uno de los grandes autores mediterráneos de la música de las últimas décadas. Se apaga su vida, que no su voz. Enigmático, solitario, practicante de la fe cristiana (incluso místico, decían algunos) marcha hacia el Parnaso, donde seguro que se encuentra con Elvis (Presley), Freddi (Mercuri), Leonard (Cohen), David (Bowie), y otros poetas de nuestra casi inmediatez.

Addio, caro amico!

Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

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LO QUE DE VERDAD IMPORTA /–Doctor Loncho

Dicen que con solo una vida no basta

¿Quién quiere vivir dos veces? si jamás olio la pasta

tu infancia fue una mierda, siempre haciendo la chasta

yo cogí el camino largo y amargo, el que desgasta

la calle te ensena, leña, drogas y el valor

de perder a quien te quiere, y no creerte un perdedor y

yo cogí lo peor y lo mejor de cada etapa

no controlas lo primero, y lo segundo se te escapa

así aprendería: vivir al día es stress

cómo me hablas de futuro si no creo en un después

me ves como un ejemplo a seguir y yo reniego

me canse de darme hostias y no voy a dar consejos

por eso me veo como con catalejos

los días en el patio de recreo quedan lejos

las noches de los litros en la calle, ya han pasado

buscando el calor, agarrando un vaso helado

yo sigo en busca de una motivación

y cada vez tengo más claro que solo una canción

puede sacarme de este pozo, llamado depresión

un minero que camina a oscuras en un túnel de carbón

el dinero nunca fue mi obsesión, ni la fama

pero que yo no soy del montón, y mi llama,

no se apaga, pues nacido dragón

tengo una escama en cada estrella de esta constelación

el calor de la familia, la amistad verdadera,

el respeto de los tuyos, tener alguien que te quiera

hermanos, esta vida es muy corta,

y yo al fin he descubierto lo que de verdad importa

Unos empezaron pensando que esto era un juego

luego lo dejaron porque no vieron dinero

llevo mucho tiempo en esto y, ¿sabes lo que veo?

demasiadas fichas para un solo tablero

y de enero en enero veo a tanto rapero

que cada vez me veo menos metido en este agujero

de reos y fariseos, pimpines y mochileros

ligero vuelo tan lejos como puedo pa no veros

empiezo de cero, Manuel Gonzalez Cavero

soltero hasta que vino esta musa a mi cabecero

tecleo hasta que dejo el teclado como un tintero

y los dedos de mis manos manchados por lodo negro

celebro cada día que paso en este infierno

retraso los relojes con un solo pensamiento

hermanos veo cerca cuando me falta el aliento

Orfeo me dejo su lira su ira su arte y su lamento

unos tienen duende, otros talento

a se me bendijo con el don del trabajo bien hecho

un corazón que no me cabe en el pecho

y un alijo en el cerebro que me tiene del todo desecho

a tiro hecho voy derecho al final

en mi balanza vital el bien y el mal pelean y danzan

tan solo espero que en el lecho mortal

a quienes quiero me hagan heredero de su confianza

el calor de la familia, la amistad verdadera,

el respeto de los tuyos, tener alguien que te quiera

hermano, esta vida es muy corta,

y yo al fin he descubierto lo que de verdad importa.

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El pasado martes 4 de Mayo alumnos de 1º, 3º y 4º de la ESO del Ies La Puebla de Alfin, asistieron a los talleres de Rap organizados por el Departamento de Música y dirigidos por Manuel González Cavero, más conocido en el mundo artístico como Dr. Loncho o Doctor Loncho.

Se distribuyeron en tres talleres diferentes de dos horas de duración cada uno. A cada taller asistió un curso diferente y trataron temas como la tolerancia, motivación y superación personal y “el arte del freestyle”.

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Dr. Loncho es un artista de Hip Hop nacido en Zaragoza el 22 de diciembre de 1976. Se caracteriza por su estilo original y sarcástico, y por su camaleónica presencia en los escenarios.

Tras dos maquetas “Alter Ego Records” ( 2000) y “Evolución” ( 2002 ) fundo junto a Sergio Aragón Belmonte ( Dj Grime ) el sello discográfico Alter Ego Records, con el que editaron el recopilatorio “Zaragoza Realidad” 2003 en el que había temas inéditos de Violadores del VersoRapsuskleiSharif , Cloaka Company, Dani Ro y otros artistas representativos de Zaragoza. A finales de ese año recibieron el Premio “A la Difusión de la Música Aragonesa” que otorgan “Los Premios de la Música Aragonesa”.

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En 2004 edita su primer LP “El Jesucristo de Las Películas” bajo el sello madrileño LAM records donde estaban sus paisanos Dani Ro y Rapsusklei. En 2005 tras actuar en el festival Viñarock aparece en el recopilatorio “Viñarap 05” del sello Latin Records. Durante 2005 y 2006 realizó una gira nacional cuyo nombre fue “Rapasedio Epico Tour” junto a los miembros de Cloaka Company Fuethefirst y Erik Beeler En 2007 debutó en el festival Internacional de Músicas del Mundo Pirineos Sur como Dr. Loncho y dos años más tarde en 2009 volvería con el proyecto de cooperación internacional “La Mirada del Otro” junto a un conglomerado de músicos europeos y africanos.

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A finales de 2008 edita su segundo LP en solitario “El fantasma de las Ojeras”, una especie de Opera Rap que tenía una presentación en la que además del CD incluía un comic, donde se narra una historia de misterio.

Tras varios años dedicándose exclusivamente al rap, en 2010 Dr Loncho se fusionó con la banda de música garage, Shepherd`s Bush para formar The Soul Brothers, donde fusiona música negra clásica, además de rock, soul, jazz y funk con el propio rap. Con esta agrupación, y bajo el sello Blackula Records, editó “La Casa Del Soul Naciente”.

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Su último trabajo hasta la fecha es el Maxi “El Libro de La Vida” con el que ganó el premio al Mejor E.P de Aragón en los “Premios de la Música Aragonesa” de 2014 Actualmente se encuentra trabajando en varios proyectos, musicales, literarios y en el área de la nueva educación.

Es amante del baloncesto NBA, llegando a ser el único artista que ha actuado en directo dentro del programa de Canal + , “Generación NBA +” con su tema “I Love This Game” para la programación del All Star Weekend. También ha colaborado escribiendo artículos para la web especializada “Basket 4 Us”, además de escribir un relato para el libro de baloncesto “Transiciones Rápidas” editado en 2016 por Comuniter.

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El rap es una forma musical que incorpora “rima, habla rítmica y jerga apoteósica”, que se interpreta en una variedad de formas, por lo general sobre un acompañamiento musical. Los componentes del rap incluyen “contenido” (lo que se dice), “flow” (ritmo, rima) y “entrega” (cadencia, tono). El rap generalmente se interpreta sobre una pista instrumental, aunque también puede realizarse a capella. El rap forma parte de la música hip-hop, pero los orígenes del fenómeno son anteriores a la cultura hip-hop.

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El precursor más temprano del rap moderno es la tradición griot del oeste de África, en la cual “historiadores orales”, o “cantantes de alabanza”, diseminarían tradiciones orales y genealogías, o usarían sus formidables técnicas retóricas para cotillear o “elogiar o criticar individuos”. Las tradiciones de Griot se conectan con el rap a lo largo de un linaje de reverencia verbal negra que se remonta a las prácticas del antiguo Egipto, a través de James Brown interactuando con la multitud y la banda entre canciones. Por lo tanto, las letras y la música de rap forman parte del “continuum retórico negro” y pretenden reutilizar elementos de tradiciones pasadas al tiempo que se expanden por medio de “el uso creativo del lenguaje, los estilos y estrategias retóricas”. La persona a la que se considera como creador del estilo de “pronunciar rimas sobre música extensa”, que se conocería como rap, fue Anthony “DJ Hollywood” Holloway de Holly Springs, Georgia.

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El rap se suele pronunciar sobre un beat, normalmente proporcionado por un DJ, un turntablista, un Beatboxer o una A capela sin acompañamiento. Estilísticamente, el rap ocupa un área gris entre el habla, la prosa, la poesía y el canto. La palabra, que es anterior a la forma musical, originalmente significaba “golpear ligeramente”, y ahora se usa para describir el habla rápida o la réplica. La palabra había sido utilizada en inglés británico desde el siglo XVI. Fue parte del dialecto afroamericano del inglés en la década de 1960 que significa “conversar”, y muy pronto después de eso en su uso actual como un término que denota el estilo musical. Hoy en día, el término rap está tan estrechamente asociado con el hip-hop que muchos escritores incorrectamente usan los términos indistintamente. No se debe confundir la cultura hip-hop con el rap, cultura que engloba al rap, dado que el hip-hop no es un movimiento musical.

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En cada uno de los talleres, Dr. Loncho explica que hay que ir formando estrofas de 4 versos, creando el primer verso de cada una y buscando la unidad temática y rítmica a partir de este primer verso.

Los alumnos pudieron descubrir que no es fácil enfrentarse al papel, que no es fácil expresar lo que se siente y que ponerse delante de un público se hace cuesta arriba aunque se trate de nuestros amigos.

A pesar de todo, hicieron sus pinitos dando lugar a estribillos con mucho gancho y mucho Flow.

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Dr. Loncho nos regaló, al final del taller de 1º y para terminar la mañana, su actuación a capellade su tema más personal “Lo que de verdad importa”. La canción incluye, según me explica el propio autor, una interpolación al principio y que no figura en la letra escrita (ya que se considera parte instrumental) está extraída de un capítulo de una de sus series favoritas de los 90, “Mas Allá del Límite”. Eran capítulos autoconclusivos que presentaban diversas distopías futuristas y otros temas filosóficos en clave de ciencia ficción, al final de cada capítulo, la voz en off siempre se despedía con una reflexión relacionada con el tema tratado: “No hay sonido, ni voz, ni llanto en todo el mundo; que pueda ser oído, hasta que alguien lo escuche”.

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En la letra de este tema, un Dr. Loncho maduro, hace un recorrido y reflexión sobre lo que ha sido su vida. Se define como luchador, trabajador, desprendido y amante de su familia y amigos, que es lo que considera más importante.

En esa lucha por alcanzar el éxito que no la fama, se reconoce trabajador y con duende. Por eso, por creer en el mismo y en lo que hacía, no se rindió y siguió demostrando, a pesar de los que abandonaron, que los sueños, con perseverancia y esfuerzo, se cumplen.

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Dr. Loncho deja en su letra otros mensajes no menos importantes y que no podemos dejar escapar:

Sabe que puede ser ejemplo para jóvenes, pero reconoce haber cometido errores y no se cree quién para dar consejos.

Las drogas nunca ayudan. Siempre destrozan.

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El camino de la música no es fácil, ¿pero cuál es fácil?

Lucha por ser respetado en lo que hagas, lucha por ser respetado por los que quieres, la amistad verdadera, el sentirse amado, el calor de la familia.

No está mal para acabar la mañana ¿verdad?

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Gracias, Doctor Loncho.

Carmen Moliner (Departamento de Lengua Española y Literatura)

A Dafne huyendo de Apolo, de Francisco de Quevedo.

“Tras vos un Alquimista va corriendo,

Dafne, que llaman Sol ¿y vos, tan cruda?

Vos os volvéis murciégalo sin duda,

pues vais del Sol y de la luz huyendo.

Él os quiere gozar a lo que entiendo

si os coge en esta selva tosca y ruda,

su aljaba suena, está su bolsa muda,

el perro, pues no ladra, está muriendo.

Buhonero de signos y Planetas,

viene haciendo ademanes y figuras

cargado de bochornos y Cometas”.

Esto la dije, y en cortezas duras

de Laurel se injirió contra sus tretas,

y en escabeche el Sol se quedó a oscuras.

No hace mucho tiempo publicamos en la sección una reseña de un soneto de francisco de Quevedo: “A Apolo siguiendo a Dafne”. Os traemos ahora su poema-espejo, con los consejos del poeta a la ninfa, para que podáis compararlos, cumplir con la paridad, ahora que se insiste tanto…

Si recordáis la escena, la joven huye despavorida mientras Apolo trata de alcanzarla; cuando consigue rozarla, Dafne se está transformando ya en laurel.

En este soneto, sin embargo, todo el protagonismo recae sobre la chica, al que un “alquimista” (alguien que presume de volver la flecha de plomo de Cupido en oro amoroso) va persiguiendo de manera ridícula. Quizá el poeta va dejando puyitas hacia destacados miembros de la corte conocidísimos por sus aficiones alquímicas, como el propio Conde Duque de Olivares, al que detesta.

El segundo endecasílabo la muestra huyendo del sol, del tórrido amante, pero “cruda” – atentos a esta cosificación de la mujer como pura “carne- por haber rechazado sus intenciones, en una metáfora culinaria que repite más abajo. La metáfora fácil del murciélago, que huye del sol nada más barruntarlo, cierra el cuarteto. No te pierdas el contraste fónico entre las vocales abiertas de los dos primeros versos y esa oscura “u” de “cruda”, “murciégalo”, “duda”, “huyendo”, “ruda”, “muda”…

El quinto verso, favorecido por efecto del acento rítmico en el duro “gozar”, explora por fin la causa de la huida: La aljaba que suena de Apolo (caja portátil para las flechas que esconde también una alusión sexual) contrasta con su bolsa (la del dinero), que está muda, porque no piensa pagar por los favores de la joven. Por si no queda claro, lo reitera: “El perro, pues no ladra, está muriendo”, y es que “dar perro muerto” es un expresión muy vulgar que aún se conserva en Chile o Perú con el significado de “irse sin pagar la comida o la bebida”, vamos lo que hoy llamamos “hacer un simpa”. En nuestro Siglo de Oro, el significado estaba más restringido: “irse sin pagar tras consumar relaciones sexuales con una prostituta”.

Para el primer terceto, y quizá otra alusión más para los aficionados al ocultismo y la astrología, se ofrece un “buhonero” gesticulando,  “haciendo ademanes y figuras” mientras su “bochorno” muestra a las claras sus intenciones. ¿Sabías que “buhonero”, persona que vende informalmente cosas de poca calidad, proviene de “bufón”? El desprecio a Apolo es tan absoluto que ni siquiera aparece su nombre, sino un insultante “que llaman Sol”, un alquimista, un buhonero.

Como remate, la voz poética nos recuerda: “esto la dije, y en cortezas duras / de laurel se injirió contra sus tretas”. Y pongo “injirió” porque me parece más adecuado en su contexto. Injerir, de “inserere” significa “injertar una planta”, aunque verás en muchas versiones del soneto que aparece la forma “ingerir”, de “ingerere” (Introducir por la boca la comida, bebida o medicamentos) que también combina con la metáfora culinaria del último verso. La historia ya sabes cómo acaba; “ y en escabeche, el Sol se quedó a oscuras”, una antítesis de libro. Por si no cocinas demasiado, recuerda que al escabeche hay que echarle, siempre, muchísimo laurel…

Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Y ha llegado el momento de dedicar nuestra sección a las tres voces líricas ganadoras de nuestro concurso “Colados por la poesía”. A continuación proporcionamos foto del original y transcripción. ¡Enhorabuena!

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Primer premio: Jimena Alonso (1º de Bachillerato)

Y aunque la muerte

tentaba mi vida

con  solo mirarte

aquella sensación huía.

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Accésit: Rebeca Toro (4º de ESO)

Puntadas seguras pero delicadas

Así perfumaba su piel

Efímeras historias expresadas

Portadoras de un sentimiento fiel.

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Accésit: Diago Casaos. (2º de ESO)

ALFAJARÍN

A mi pueblo Alfajarín

cuatro cosas lo realzan,

el toro junto al castillo

nuestra ermita y La Portaza.

El río Ebro lo riega,

los Montesblancos lo admiran,

monte y huerta lo decoran

y el casino lo vigila.

Orgulloso de mi pueblo

he creado este poema,

Aljarín es su nombre,

y lo llevo por bandera.

LA POESÍA DE LA SEMANA

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ALFAJARÍN

A mi pueblo Alfajarín

cuatro cosas lo realzan,

el toro junto al castillo

nuestra ermita y La Portaza.

El río Ebro lo riega,

los Montesblancos lo admiran,

monte y huerta lo decoran

y el casino lo vigila.

Orgulloso de mi pueblo

he creado este poema,

Aljarín es su nombre,

y lo llevo por bandera.

(Diago Casado)

Mientras los miembros del Grupo de Biblioteca siguen decidiendo las obras ganadoras de nuestra particular “Colada por la Poesía”, dedicamos de nuevo nuestra sección a algunos originales trabajos que nos llamaron especialmente la atención. En esta ocasión os reproducimos Alfajarín, una bonita oda con cierto tono jotero que seguro os va a gustar tanto como a nosotros, ya seáis o no de ese precioso pueblo que da nombre a la composición.

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Y la próxima semana… más.

LA POESÍA DE LA SEMANA

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De libélulas

Mi amor flota con nenúfares en un estanque de libélulas azules.

El tuyo es un trío de golondrinas en un bosque de papel.

Centellas negras atravesando nubes.

Mi amor será agua del vapor de un barco, carboncillo en tuyo. Pulido anaquel para colgar platos.

Para colgar platos con lindos dibujos de árboles floridos. Para nuevas noches cálidas de olvidos.

El amor es de luz que pasa por ojos de puente romano.

Luz cambiante que acarició sus sillares con las manos que los tallaron.

Nuestro amor es busto de arcilla de bella liberta con pendientes.

Es de hojas blancas de te de aromas húmedos de los orientes.

Mi amor flota con nenúfares en un estanque de libélulas azules.

Castillo es, tejado de golondrinas en un bosque de papel.

Abandonadas ruinas bajo las nubes.

El arpa da notas, trémula de rosas, y un tu breve boca refila la flauta, viruta de brozas.

De broza de rizos, limaduras de ángel, de tu aliento dulce mazapán en bucles y anisillo en gotas.

Quemaré desde hoy mis rastrojos a diosas terrenales

Y en las noches sin luna, candiles votivos de buenos augurios a los nuevos amores.

No será más, mi amor, mano firme de anillo de mimbre ajustado.

Ya por siempre será de fierro argentino, su vaina de cuero gastado.

(Manolo García)

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Nacido en Barcelona, el 19 de Agosto de 1955, Manolo García es un conocido artista polifacético. Cantautor, compositor y amante de la pintura y de la naturaleza.Aunque principalmente es conocido en el mundo de la música también ha publicado en el mundo de la literatura, como por ejemplo con su libro de poesía “El fin del principio” en 2020.

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Grabó su primer disco como vocalista del grupo de rock Los Rápidos en 1981, que debe su nombre a la premura con la que se configuró  la banda.

En 1983, junto con Quimi Portet (guitarrista) y otros componentes, forma Los Burros, y grabarían su disco “Rebuznos de amor” que incluye temas tan conocidos como “Huesos” y “Mi novia se llamaba Ramón”.

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Debido al poco éxito comercial el grupo Los Burros se deshace  y es entonces cuando Manolo García y QuimiPortet se establecen como un dúo musical en “El último de la fila“, que llegaría a ser uno de los más importantes en el rock español en los 80 y 90. La discografía de “El último de la fila” la componen  siete discos, entre ellos “Enemigos de lo ajeno”  1986, y “Astronomía razonable”  1993,  que incluyen sencillos como “Insurrección” y “Como un burro amarrado a las puertas del baile”.

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Tras una carrera exitosa, en 1998 el grupo anuncia su disolución y Manolo García se dedica a trabajar en nuevos temas más personales, inicia su carrera en solitario y publica “Arena en los bolsillos” del cual es el autor y compositor de todos los temas (“Pájaros de barro”, Zapatero, “Prefiero el trapecio”, etc.) todos ellos muy populares.

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En 2004 con su tercer disco en solitario, “Para que no se duerman mis sentidos”, Manolo García ofrece su versión más serena y romántica; el amor o el desamor giran en torno a cada canción, y  así llega el sencillo “En un estanque de libélulas” o “De libélulas” (versión acústica) que es motivo hoy de esta reseña.

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Elegir este tema no ha sido fácil, me he sentido como una niña a la que se le pide que elija una sola entre todas las golosinas o caramelos de una tienda de chuches. ¿Cuál escoger cuando hay tantas que te encantan?

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Finalmente he escogido “De Libélulas” por lo que me trasmitió la primera vez que la escuché. Quedé enamorada de esta canción. Si la letra ya es bonita, cada acorde de guitarra española y cada nota de piano, consiguen, como pretende Manolo García,  que no se duerman nuestros sentidos.  Esta obra nos acerca a la idea del amor en toda su amplitud a través de bellas metáforas, mi favorita… “El amor es la luz que pasa por ojos de puente romano”.

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Pulido anaquel, sillares, bella liberta, trémula de rosas, refila la flauta… Manolo García hilvana una canción romántica con un hilo de palabras poco usuales en el lenguaje de calle, dando más complejidad y belleza a sus versos, y consiguiendo una canción de amor sin tópicos ni frases hechas tan comunes en otros tantos sencillos de los grupos o bandas de actualidad. De este modo nos permite ser libres en la interpretación y disfrutarla con la intensidad que cada uno/a necesita en ese momento.

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El amor puede flotar entre nenúfares, ser un trío de golondrinas, o puede ser el agua del vapor de un barco, centellas negras atravesando nubes, luz cambiante, busto de arcilla, ruinas bajo el cielo, etc. y es que cuando se ama, todo se impregna de ese amor, y hasta el mimbre puede “transmutarse” a fierro argentino.

Alicia López Cerezuela (Dpto. Biología y Geología)

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En esta ocasión vamos a dar prioridad a la creatividad de nuestro alumnado, ofreciendo una serie de fotografías que muestran algunos de los trabajos confeccionados para conmemorar “El día de la poesía”.

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Dada la actual situación sanitaria, hemos tenido a bien dar un enfoque distinto a nuestra tradicional colada poética. En esta ocasión hemos cambiado el trabajo grupal en nuestra biblioteca por el concurso lírico, de carácter individual, si bien respetando las plantillas habituales: jerséis, pantalones, botas, camisas, vestidos y alguna que otra prenda algo más ligada a la intimidad.

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Así las cosas, desde poemas con toques modernistas hasta versos libres que parecen evocar la poesía de la experiencia. De todo, y para todos los gustos.

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Tras las vacaciones daremos a conocer los tres textos ganadores y entregaremos a sus autores sus merecidos premios. Mientras tanto, sirva como aperitivo esta pequeña selección de lo mucho que hemos ido recibiendo.

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¡Felices vacaciones!

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Gracias a la vida

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me dio dos luceros, que cuando los abro
Perfecto distingo, lo negro del blanco
Y en el alto cielo su fondo estrellado
Y en las multitudes el hombre que yo amo

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me ha dado el sonido del abecedario
Con él las palabras que pienso y declaro
Madre amigo hermano
Y luz alumbrando, la ruta del alma del que estoy amando

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me ha dado la marcha de mis pies cansados
Con ellos anduve ciudades y charcos
Playas y desiertos, montañas y llanos
Y la casa tuya, tu calle y tu patio

Gracias a la vida, que me ha dado tanto
Me dio el corazón, que agita su marco
Cuando miro el fruto, del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales, que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida, gracias a la vida
Gracias a la vida, gracias a la vida

                    (Violeta Parra y Mercedes Sosa)

Aprovechando que la pasada semana la comenzamos con el día de la mujer, parece una buena opción escoger una canción atemporal, compuesta por una mujer, en este caso Violeta Parra, y que fue interpretada durante mucho tiempo por otra gran cantante, Mercedes Sosa. Es posible que ninguna de ellas les sea familiar, por ello, vamos a hacer una pequeña presentación de cada una.

Violeta Parra fue una artista chilena, reconocida como una de las principales folcloristas en Latinoamérica y fiel divulgadora de la música popular de su país.

Mercedes Sosa fue una cantante de música folclórica argentina, se la considera la mayor exponente de dicho género, fundadora del “movimiento del nuevo cancionero”, cuyo objetivo fue impulsar el desarrollo de un cancionero en renovación permanente, que fuera capaz de superar el enfrentamiento entre tango y folclore, y evitar las creaciones puramente comerciales. Este estilo musical tuvo un gran boom en la década de los 60 y se mantuvo en las décadas siguientes, en las que brotaban de diversas partes del planeta, y especialmente de Latinoamérica, auténticos himnos de libertad, tolerancia y humanidad, que tanto en los años anteriores como actualmente invitan a leer entre líneas o escuchar entre estrofas, profundizar en su mensaje y reflexionar sobre el mismo. Entre sus interpretaciones más conocidas se encuentra: Alfonsina y el mar, Al jardín de la República, Canción con todos, Como la cigarra, Zamba para no morir, Sólo le pido a Dios, La maza o Duerme negrito. Una de las últimas colaboraciones que realizó fue con René Pérez, más conocido como Residente, con la canción “Hay un niño en la calle” cuya letra es de Armando Tejada Gómez, otro argentino que llegó a diputado pero que en su infancia vivió de primera mano lo que era ser un niño de la calle.

“Gracias a la vida” es un canto a vivir con mayúsculas, a ser agradecidos, a valorar las pequeñas cosas y disfrutar de lo sencillo del día a día. Siguiendo el planteamiento de Luis Castellanos, hace un juego de palabras precioso, que si conseguimos habitarlas, cobrarán todo el sentido y nos harán darnos cuenta de lo afortunados que somos, simplemente dándole valor a esas pequeñas cosas, que poseemos y de las cuales disfrutamos cada día, pero el torbellino diario, nos hace ir de forma tan autómata, que ni siquiera caemos en la cuenta de que podríamos no tenerlas o quizás un golpe de mala suerte nos la podría arrebatar. Sin más, les invito a disfrutar de la canción y como no, de la VIDA.

Ana Palmero (Departamento de Biología)

Te espero sin plazo ni tiempo.

No temas noche, neblina ni aguacero.

Acude con sendero o sin sendero.

Llámame a donde tú eres, alma mía.

Y marcha recto hacia mí, compañero.

(Gabriela Mistral)

En esta ocasión dedicamos nuestro lírico espacio a la poetisa chilena Gabriela Mistral (seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga) a la que, con total seguridad, encontrareis en los manuales de Historia de la Literatura vinculada al Modernismo: movimientos artístico de carácter rupturista, que va a desarrollarse (más o menos) entre 1880 y 1917.

Sin embargo, y como suele ocurrir, la realidad siempre es mucho más compleja y fascinante de lo que las clasificaciones suelen reflejar, y en el poema seleccionado no nos encontramos un texto de carácter escapista subrayado por una estética decadente, si bien su métrica sí que parece obedecer a las innovaciones propias del susodicho movimiento. Antes al contrario, la claridad y la sencillez domina cada uno de los versos, aproximando la voz lírica a unos usos lingüísticos coloquiales, accesibles, para todo tipo de público. Y ahí radica la grandeza, en la versatilidad de la autora para desandar el camino, para despojarse de la afectación, abrazando la llaneza.

Poesía es decir poco con mucho. Que la palabra, ajustada a escueta métrica, sea capaz de crear una experiencia o, como es el caso del texto que nos ocupa, transmitir un sentir… un deseo: la llegada del amante, lo que vincula la poética de Gabriela Mistral con la lírica tradicional medieval, concretamente con las “albadas”, que eran canciones, también dominadas por la voz femenina, que hablaban del encuentro con el amado en la noche; las mismas en las que San Juan de la Cruz se inspiró para componer su magistral Noche oscura del alma.

Así las cosas, tal y como ocurre con todo texto clásico, el poema de Gabriela Mistral (la primera mujer iberoamericana en obtener el premio Nobel de Literatura) pertenece a toda una tradición secular de poesía amatoria, si bien resulta de una señalable actualidad al incluir como final de texto ese “compañero” que hace mucho más cercano, accesible y amigable, al deseado varón, haciendo que esos cinco versos estén mucho más cerca de las canciones populares que escuchamos hoy por hoy en cualquier emisora de radio que del corpus lírico que ocasiona su génesis.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

SELENITA

La noche

es un desliz

de la mañana.

Un tormento

para la luna

que siendo de naturaleza

apagada

se ve obligada

a brillar.

(Cecilia Vicuña)

La luna, esa eterna compañera de nuestras noches, ha ejercido siempre una especial influencia en las almas de los artistas, apareciendo como elemento protagónico en multitud de obras de órdenes tan diversos como la pintura, la escultura o, como es el caso del poema que hoy hemos elegido, la lírica.

Sus antiguas representaciones nos llevan hasta la mitología antigua, esa diosa Selene (hija de Hiperión y Tea) a la que hace referencia el título del poema, que en la mitología romana ya adoptará el nombre con el que hoy por hoy conocemos a tan popular astro: luna.

Indudablemente, el Romanticismo, con su gusto por el paisaje arrebatado, plagado de sombras y nocturnidades utilizará la susodicha luna hasta la saciedad, llegando incluso, tal y como hace este poema, a transformarla en inalcanzable dama, fantasía imposible, a través de una de las más bonitas leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer: El rayo de luna. Y de aquí pasará, como lógica evolución, a la literatura fantástica y de terror, que influirá de manera decisiva en la iconografía del cine de género: esas lunas que veremos en, por ejemplo, los grandes clásicos de las películas de la Universal: Frankenstein, Drácula y, por supuesto, El hombre lobo.

Pero, hablando de cine, no puedo dejar de mencionar la simpática y humanizada representación que de la luna hizo George Méliès en su magistral adaptación de la novela de Julio Verne: Viaje a la luna.

Así las cosas, esta breve pero bonita composición de la poetisa chilena Cecilia Vicuña se inserta perfectamente en una tradición milenaria. Pero su sencillez, y el uso del verso libre, lo acerca a tendencias de vanguardia; de hecho nos recuerda a una de aquellas ocurrentes greguerías de Ramón Gómez de la Serna, pues en el fondo estamos ante una definición de la noche, una original metáfora prolongada a lo largo de nueve versos. La imagen visual que la autora evoca, sobre todo con el juego de contrastes del final, es una de las peculiaridades más identificables de su estilo, puesto que Cecilia Vicuña es también una reconocida artista en el campo de la plástica y del cine.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

A Apolo siguiendo a Dafne

Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.

Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.

Volviose en bolsa Júpiter severo,
Levantose las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.

Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.

                        (Francisco de Quevedo)

Francisco de Quevedo (1580-1645) fue uno de los poetas más populares del Barroco español. Su producción narrativa es extensa: El Buscón, los Sueños, tratados morales, filosóficos, ascéticos, el género epistolar… pero fueron su genialidad lírica, sobresaliente también en el tono sublime, y su talento para retratar la sociedad los que hicieron de este poeta uno de los mayores genios del Siglo de Oro español. Sus obras satíricas y burlescas (entre las que se encuentra el poema que leemos hoy) le granjearon pronto una gran popularidad.

El soneto “A Apolo siguiendo a Dafne” es una muestra de su punzante ingenio y forma pareja con otro: “A Dafne huyendo de Apolo”, que también es una maravilla de agudeza y que os animo a disfrutar. Ambos son arquetipos de lo que algunos han llamado el contrafactumburlesco. Quevedo sigue la línea de muchos otros autores barrocos españoles,  dar la vuelta a los mitos clásicos (están ya muy vacíos, se vienen replicando desde la época Clásica hasta la caricatura) para suscitar la carcajada. El desengaño y la burla son una constante en la España en crisis del XVII,  en la que solo un niño o un loco confundiría el oro y el oropel.

Pero pongámonos en situación: el conocidísimo mito de Apolo y Dafne proviene de Grecia, pero se populariza en las Metamorfosis de Ovidio. Apolo, dios del Sol, la Música y las Artes, después de una afortunada sesión de cacería en la que mata a la serpiente Pitón, se burla de Cupido, el caprichoso y voluble niño que juega con arcos y flechas.  Este, irritado por la petulancia de Apolo, fabrica dos flechas para darle una lección: una de oro, que hace arder de pasión amorosa a quien alcanza y otra de plomo, que causa rechazo y desapego. La flecha de oro alcanzó el corazón de Apolo, pero el angelote lanzó la de plomo hacia una bella ninfa, Dafne, que huyó despavorida suplicando auxilio ante los insistentes requerimientos del dios.  Exhausta, a punto de  ser alcanzada, la ninfa rogó a gritos a su padre, Peneo, dios del río del mismo nombre, que no permitiera el ultraje y este, compadecido, la convirtió en laurel. Mientras su cabello se tornaba hojas, sus brazos ramas y sus pies raíces, Apolo solo pudo prometer, desolado, que como tributo a los méritos de Dafne el laurel sería desde entonces símbolo de la virtud y  del triunfo, adornando con sus hojas la cabeza de los vencedores.

Un mito bellísimo que nos ha dejado joyas en la literatura española, como el famoso soneto XIII de Garcilaso De la Vega:

A Dafne ya los brazos le crecían

y en luengos ramos vueltos se mostraban;

en verdes hojas vi que se tornaban

los cabellos que el oro escurecían;

de áspera corteza se cubrían

los tiernos miembros que aun bullendo estaban;

los blancos pies en tierra hincaban

y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,

a fuerza de llorar, crecer hacía

este árbol, que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,

que con llorarla crezca cada día

la causa y la razón por que lloraba!

Pero el paso del tiempo todo lo desgasta. Trillado el mito por mil poetas de variado pelaje desde Grecia y Roma, y rebajado a común y rutinario ejercicio en el Renacimiento, de la belleza inicial solo queda la cáscara. Y ni lo más sagrado se libra de la burla acerada de Quevedo. En Apolo siguiendo a Dafne, el poeta se enfrenta directamente al propio dios  con un vocativo, proponiendo desde el primer verso un duelo en el que Apolo solo puede ser el perdedor. Así, desde la superioridad del que aconseja, se dispone como un cirujano a la disección del mito:

“Bermejazo platero de las cumbres…”

En un comienzo deliberadamente solemne (un endecasílabo melódico, de ritmo lento y sonoro), con una imponente distribución rítmica, lo que podría pasar por un epíteto glorificador, un elogio al dios del Sol, que con su color rojizo colorea y dora con su luz las cumbres con su sola presencia es, por el contrario, una terrible burla.

Quevedo   está  deslizando unas insinuaciones que todos reconocerían en su época. “Bermejazo”, con un clarísimo sufijo despectivo, no puede ser un epíteto bien recibido, y no lo es, porque el color rojo lleva aparejadas connotaciones muy negativas. Desde muy antiguo, el cabello pelirrojo se asociaba con la traición, y las representaciones de judíos incluían frecuentemente personajes pelirrojos (se dice que el mismo Judas, que vendió a Cristo por treinta monedas de plata, lo era). Dicho color se asociaba también desde antiguo a la lujuria, porque las prostitutas romanas se teñían frecuentemente los cabellos de rojo, y el  propio enrojecimiento de la cara se apareja aun hoy al deseo sexual (nuestro “ponerse colorado”). Desde hace siglos, dicha coloración ha tenido esas connotaciones, ya se sabe, ni perro ni gato de aquella color…

Por si alguien tiene dudas, la profesión de “platero” también se asociaba a los judíos. En El Criticón, de Gracián, sospechan del origen judío de un personaje “porque dora, y adora un arca”. Por último, como broma final de Quevedo, como el golpe que sobraba cuando el contrincante ya no puede defenderse, ese “platear de las cumbres” es un tópico relacionado con la vejez y el paso del tiempo. ¿Insinúa Quevedo que Apolo no es más que un judío viejo, mal teñido, y además un avaro consumido por una loca pasión?

Con un lentísimo endecasílabo sáfico que se relame en el insulto, “a cuya luz se expulga la canalla”, Quevedo apuntilla, pues señala con su dedo que su divina luz ya solo sirve para que la gente ruin y baja (la canalla) se deshaga de las pulgas al amanecer (habrás sospechado que los acentos rítmicos que recaen justamente en la vocal cerrada -u-, subrayando la importancia de “luz” y “espulga”, no son casualidad). Para acabar el cuarteto, se insinúa que la ninfa escapa de esa luz (“se afufa” es un término muy vulgar que viene a significar “huir apresuradamente haciendo ruido con las faldas”) como en un juego amoroso en que ella ya no es la recatada víctima que huye, sino la que juega de tú a tú en complicidad con el perseguidor. La imagen queda subrayada por la aliteración de la –f-, donde casi oímos ese escapar ruidoso y fingido.  Y Dafne incita, sí, porque hace como que huye, pero “calla”,  al contrario que en el mito original. Por si Apolo, torpe amador, no ha visto las señales, es hora del primer consejo:

“Si la quieres gozar, paga y no alumbres.”

Habrás observado un fuerte acento antirrítmico en “paga”, el primer  término monetario de un campo semántico que puedes rastrear como ejercicio en todo el soneto.  El consejo a Apolo es que deje de “alumbrar”, de ser quien es, y directamente asuma el pago por la relación que pretende. Como Quevedo no apunta en balde, la palabra “alumbre”, como sustantivo, es un dardo que todos asociarían con un material que en la época era muy común para variados usos, el sulfato potásico: para los plateros, permitía decapar y ablandar materiales previamente calentados, y también era un socorrido cosmético, eficaz rejuvenecedor y común para fijar los tintes…

Y continúa el segundo cuarteto con el consejo de ahorrar (parece ser la verdadera causa de la huida silenciosa, porque el dios aún no ha entendido o no accede al juego de la ninfa), e insta a Apolo con el epíteto “Ojo del cielo” -conociendo a Quevedo y su producción escatológica, es más insulto que piropo, y más restallando en un endecasílabo enfático-  a que varíe su estrategia: “Trata de compralla”. El acento en sexta sílaba, prioritario en el soneto clásico, hace sobresalir al imperativo.

¿Por qué todo un Apolo había de hacer caso al poeta? ¿Hay precedentes de tal bajeza en un dios olímpico? Pues en el enlace entre el segundo cuarteto y el primer terceto se apuntalará el consejo: Los dos siguientes versos ridiculizan a Marte, ya que nos traen a la mente a todo un dios de la guerra que empeña su armadura (malla) para gastarla en confites (dulces) y azumbres (una medida de vino) en su afán por acostarse con Venus.

“En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.”

En efecto, recordarás que Zeus ya sospechaba que la inusual belleza de Afrodita (Venus) había de ser motivo de disputa entre los dioses varones, de modo que resolvió casarla con Hefesto (Vulcano), el dios del fuego cojo y deforme, pero temible. La diosa, insatisfecha, le fue infiel innumerables veces con dioses y aun con mortales, pero la más famosa es su aventura con Ares (Marte). Ambos se acostaban mientras Vulcano trabajaba en su fragua, de noche, alejados de la luz del sol (Febo, nuestro Apolo), porque es quien todo lo ve, y no es confidente fiable. Por eso mismo Marte se compinchaba con el joven Alectrión, que le avisaba puntualmente del fin de jornada del marido. Una vez, el jovencito se rindió al sueño y no dio la voz de alarma. Cuando el sol salió, sorprendió a los amantes desnudos y abrazados y le faltó tiempo para acudir a la fragua y soltar la bomba:

Y en este famoso cuadro de Velázquez tenemos capturado el momento en el que Febo, Apolo, coronado de laurel, da la terrible noticia ante el estupor de jefe y trabajadores. ¿Qué mejor manera de aconsejar a Apolo con un hecho del que fue testigo de cargo? La carcajada olímpica fue de órdago entonces, pues el resabiado Vulcano tejió una finísima red de oro donde atrapó a los amantes y los suspendió, apelotonados y desnudos, para escarnio del personal. ¿Qué peor imagen para un dios de la guerra como Marte que verse desnudo sin sus atributos divinos -su armadura- y atrapado en una red para pajarillos?

Sin duda, la escena debió ser un chisme risible desde su inicio, porque es cuento de corrillo desde su popularización con Ares y Afrodita en la Odisea y aparece ya en frescos de Pompeya con ánimo ridiculizador, y tampoco perdió gracia hasta el Barroco. Hay un lienzo de Botticelli de 1483 donde se recrea esta escena, con ambos amantes desnudos y un Marte borracho y rodeado de faunos con cuernecillos. No es de extrañar, porque estos eran asociados casi siempre con Baco, dios del vino (de ahí esos azumbres del soneto), y quizá por ello el italiano recreó para Marte y Venus una escena que recordaba de un sarcófago antiguo y que representaba en origen a Baco y Ariadna y el poder embriagador del vino como facilitador de las relaciones.

¿Que si el tema era una asociación común y era objeto de burla? Basta con que busquemos un cuadro icónico donde Tintoretto en 1555 coloca a Vulcano inspeccionando ridículamente la ropa interior de su esposa, desnuda en la cama, mientras Marte se esconde bajo la cama rogando por que un perrillo no lo delate. Y si quieres ver a ese Marte derrotado, en paños menores, como un soldado sin paga de Flandes, borracho y por eso más peligroso, busca cómo lo retrató Velázquez y verás, como Quevedo, un hombre duro que da más lástima que miedo. Ese es el dios del Barroco.

El primer terceto comienza con una paranomasia: “Volviose en bolsa”, y recrea oro mito al que se le da la vuelta, el de Dánae y el mismo padre de los dioses, Júpìter.

“Volviose en bolsa Júpiter severo,

Levantose las faldas la doncella

Por recogerle en lluvia de dinero.”

Según este mito, Acrisio, casado con Aganipe, no tenía herederos varones; su hija era Dánae, pero no se resignaba (eran otros tiempos) y consultó al oráculo. Su respuesta fue demoledora: “No tendrás hijos varones y tu nieto te matará”.

Así que el padre confinó a la niña en una torre de bronce inaccesible, con puertas de bronce y unos perros salvajes a la entrada. A pesar de las precauciones, Zeus (Júpiter) se enamoró de la doncella y consiguió engendrar con ella un hijo (Perseo, que sin saberlo mataría a Acrisio en un torneo, cumpliendo así la profecía) transformándose en una finísima lluvia de oro que se coló entre las vigas del tejado. Aquí, os invito a que investiguéis lo ingenioso que fue el padre de los dioses para conquistar a cualquier hombre o mujer de quien se encaprichara, desde Europa hasta Leda, Temis, Mnemosine, Ganímedes…

Hay representaciones de Dánae desde el siglo V a. C., primero recibiendo inocente al dios en forma de gotas que caen del techo (una imagen muy pura, que la primitiva Iglesia asociaba incluso a la Anunciación de María), y pronto se incluirán a su lado más personajes; Eros (Cupido), angelotes con flechas y generalmente una sirvienta. También, con el paso de los siglos, Dánae va perdiendo ropa hasta quedar, en el Barroco, ya completamente desvestida y al parecer más plácida y dispuesta. Por supuesto, del techo ya no caen rayos de luz, ni oro líquido, sino monedas contantes y sonantes que una dueña o sirvienta se apresura a recoger ahuecando la falda.

Así, mientras Polifilo, Mabuse o Correggio seguían respetando la pureza original, Tiziano y Rembrandt la presentan ya como una prostituta asistida por una celestina. Un siglo más tarde, Tiépolo sitúa la escena directamente en un burdel, Dánae tiene sobrepeso y Júpiter es ya un viejo asqueroso.

Quevedo asistió al proceso de hundimiento del mito en las galerías de arte de Italia, y tuvo acceso a la serie de cuatro cuadros que Felipe II encargó a Tiziano para su gabinete, solo accesible para hombres, donde el tema ya es solo apto para chistes.

Si Marte y el mismo padre de los dioses hubieron de pagar, Apolo solo tiene una solución:

“Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.”

Ahora ya sabemos que la huida de Dafne ha sido urdida seguramente por una dueña o celestina, pues no puede haber “buena estrella” sin servirse de una, y ese “no lo infiero” -única vez que aparece el yo poético- implica que Quevedo aconseja con un argumento de peso, por experiencia propia.

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Deparatamento de Lengua Española y Literatura)

EL ROCK

¿Quién no se ha desmelenado bailando con ACDC o Guns&Roses? ¿Quién no ha coreado las palmas del mítico We will Rock You?¿Quién no conoce el Rock?

Pues alrededor de 1920 este género todavía no había nacido, pero es en estos felices años 20 cuando surge el Blues y casi inmediatamente el Jazz, masa madre de la cual nace casi la inmensa mayoría de la música popular del siglo XX  y XXI. Aunque increíble, todo lo que circula in streaming  en variopintas plataformas, llamense YouTube o Spotify, surge de estos cantos de trabajo afroamericanos, de este Blues, de este Jazz.

Como no, el Rock también encuentra en estos géneros su origen. Nace en la década de los 50 como Rock&Roll, de la mano de los famosísimos Elvis Presley o Chuck Berry, utilizando la base de guitarra, bajo, voz y batería como primeros componentes a los cuales poco a poco se les fue añadiendo otros muchos.

Es en los 60 cuando alcanza gran popularidad y difusión y en esto contribuye en gran medida Reina Unido que se pone a la cabeza del género con dos grupos míticos donde los haya: Rolling Stones y Beatles.

De ahí,el boom. En los 70 grupos como Queen o Pink Floyd llevan el género al sinfonismo, mientras Ramones, Black Sabath o Led Zeppelin derivan hacia el punk o el heavy metal. Y miles de combinaciones van surgiendo: blues rock, hard rock, folk rock… 

Y suma y sigue. En los 80, 90, 2000 el rock continúa su eterna evolución ( o revolución) creando mezclas imposibles que surgen y funcionan y haciendo que grandes nombres de la música como Bruce Springsteen, ACDC, Elton John o los mismísimos Rolling sigan aún hoy llenando escenarios junto a nuevos artistas como LinkinPark y Aerosmith o en nuestro país donde por ejemplo pequeños grupos como los zaragozanos Hérpes del Silencio o la propia Amaral han llevado el género a la excelencia del poprock en castellano.

Un crisol eterno de experimentación y evolución porque EL ROCK NUNCA MUERE.

https://youtube.com/playlist?list=PLIBzJYkyPzFwUD-0Tejt1N0e5nWeUvPgT

LISTA DE REPRODUCIÓN  DE GRANDES TEMAS DEL ROCK ELABORADA POR 1ºESO C

Selección y reseña: Elsa Bermejo y alumnos de 1º de ESO C.

Discurso de Leonard Cohen al recibir el premio de Poesía de la Fundación Principe de Asturias del año 2011

Este año se cumplen los diez años desde que se le entregó el premio Principe de Asturias de Poesía a Leonard Cohen. Con motivo de este pequeño aniversario me atrevo a escribir unas palabras que no tienen por objetivo más que honrar la memoria del cantante y su distinguido discurso.

Pocas veces a lo largo de mi vida he podido escuchar como los agradecimientos de un premiado expresan certeramente las emociones que en el afortunado ganador se han despertado. Menos veces aun que puedan superar en entidad y envergadura el premio recibido. Desde mi humilde punto de vista Leonard Cohen lo consigue, y devuelve con sus palabras no un reconocimiento ya por el premio, sino hacia un país que en el año 2011 estaba sumergido en lo más profundo de una brutal crisis.

Su discurso es como una canción que ilumina lo mejor de España en sus momentos mas oscuros. Que en mitad de la locura de los despidos, las miserias y las lagrimas ponía voz a la cultura, el arte y la inspiración de un país hundido. Obviamente el jurado conocía la obra del autor y su intima relación con España. No es difícil. Desde estas reseñas publicadas semanalmente también nos hemos referido a su especial conexión con Federico García Lorca. Algo mas inadvertida era la historia de su guitarra Conde, una marca española que fabrica instrumentos de alta calidad para musicos de todo el mundo. Leonard nos habla de ella como si de su hija se tratara, nos expresa su peso, su olor, su tacto… todo ello con la alegría de un niño que piensa en su juguete favorito.

En el momento de recibir el premio ya tenía 77 años. Siempre he sentido cierta envidia hacia el aplomo y la lucidez que algunas personas son capaces de transmitir cuando llegan a una vejez dulce, es decir, en perfectas condiciones. Puede ser porque me evoca a mi propia familia perdida y esos momentos que como adulto no pude compartir con ellos. También me hace pensar que la sociedad de hoy en día va muy rápida, y que ellos ​a su ritmo representan un alto en el camino que sirve de reflexión y mensaje “no hace falta correr tanto”, “no te olvides de mirar hacia los lados”. Una voz paternal que calma y anima a seguir adelante con tranquilidad y sosiego. Aunque no sé exactamente como describirlo en sus formas hay una educación diferente, de mejores tiempos, respetuosa y honesta, sutil e inteligente que parece correcta al oirle como se expresa. Hay algo que veo y oigo, que reconozco pero yo no tengo. Algo que yo no sé.

Lo que sí sé es que nos encontramos ante un gran maestro de las palabras. Un contador de historias. Como toda buena canción que tiene una verdad escondida detrás, la cual transmite un mensaje más profundo y coge al oyente desprevenido, él guarda un secreto para la audiencia. Un pensamiento vital que nadie sabía de su existencia y que vuelca sobre el público inesperadamente 50 años después de comenzar a componer. Su tercera conexión con España. De la misma importancia que nuestra guitarra y nuestro poeta. Su tercer motivo por el que darnos las gracias. Personalmente no me atrevo a expresarlo con mis propias palabras, así que, os animo a leer o reproducir el artículo o video aquí expuestos para que juzgueis por vosotros mismos. El agradecimiento de Leonard Cohen es un regalo que no tiene precio, es poesía pura.

Selección y reseña: Jorge Franco (Departamento de Geografía e Historia)

ACERCA DE EMILY DICKINSON

El escritorio de Emily no es gran cosa, en realidad es pequeño, unos dos palmos de ancho, pero es el lugar donde sucede la magia, se puede convertir en una misteriosa puerta que da directamente al jardín o puede ser un barco que zarpa rumbo a Buenos Aires o Perú; allí escribe poemas a la luz del quinqué, cientos y cientos de ellos cuando el mundo ya  duerme. Todo esto a lo largo de su vida, desde que era niña y no deja de hacerlo nunca. “¿Qué las mujeres solo sirven para quedarse en casa? ¡No, no y mil veces no!” grita Emily, quien no está de acuerdo con esta idea: ¡ella quiere ser poeta! (Cita del libro)

Destacan las guardas donde están dibujadas muchas flores, distribuidas como en un herbolario ya que Emily también quería ser botánica, pero al final llego a ser poetisa, así como las ilustraciones con una precisión y colorido que llaman la atención.

David Aceituno (Badalona, 1977) es el escritor de una serie de cuentos infantiles. Destacan libros como Regálame un beso, Ensueños, Encantadas y La vida de los monstruos. Con este libro David Aceituno pretende acercar a Emily Dickinson, personaje importante de la historia,  al público infantil y quiere hacerlo usando como punto de partida un objeto que le represetne y que evoque toda su historia, el escritorio.

Esther Gili es una de las ilustradoras más populares actualmente. Tiene un buen número de títulos infantiles y juveniles publicados, como El lenguaje de las olas, Olivia y las plumas o La maceta encantada. En 2019 publicó Azul, el arte de Esther Gili.

Sobre Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10 diciembre de 1830 – Amherst, 15 de mayo de 1886)

Este álbum ilustrado nos adentra en la fuerte personalidad de Emily Dickinson y en su afán de alcanzar su sueño: ser poetisa. Procedía de una familia de prestigio y poseía fuertes lazos con su comunidad aunque vivió gran parte de sus vida recluida en su casa. Sus vecinos la consideraban excéntrica; tenía predilección por vestir siempre con ropa blanca y era conocida por negarse a saludar a sus invitados y en los últimos años de su vida, por ni siquiera salir de su habitación. Nunca se casó y la mayoría de amistades que tenía dependían completamente de la correspondencia.

En la intimidad de su hogar Dickinson era una prolífica poeta; sin embargo, durante su vida no se llegó a publicar ni una docena de sus casi 1800 poemas y los que se publicaban eran alterados significativamente por los editores, adaptándolos a las reglas y convenciones poéticas de la época.

Los poemas de Dickinson son únicos en comparación con los de sus contemporáneos: contienen líneas cortas, por lo general carecen de título, contienen rimas consonantes imperfectas y una puntuación poco convencional.  Muchos de sus poemas se centran en temas relacionados con la muerte y la inmortalidad, dos temas también recurrentes en las cartas que enviaba a sus amigos.

El poeta español y Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, fue el primero en apreciar y difundir versos de esta autora en España. En su obra Diario de un poeta recién casado (1916), traduce e incorpora en su poema CCXVIII, los poemas 674, 1687 y 308 de la autora.

The heart asks pleasure first

The heart asks pleasure first,
And then, excuse from pain
And then, those little anodynes
That deaden suffering.

And then, to go to sleep;
And then, if it shoud be
The will of its Inquisitor
The liberty to die.

(Traducción al español)

El corazón pide placer primero

El corazón pide placer primero,
y luego, excusa para el dolor
y luego esos pequeños calmantes
que atenúan el sufrimiento.

Y luego, ir a dormir;
y luego, si debiera ser
la voluntad de su inquisidor
la libertad de morir.

      (Emily Dickinson, c. 1862)

Selección y reseña: María Dolores Ibáñez (Maestra del Colegio Público “Los Albares”).

El hombre que casi conoció a Michi Panero

Es hora de recapitular

Las hostias que me ha dado el mundo

Hoy querrán oír mi último adiós

Bien. Poco a poco van llegando

Y yo los recibo en batín

Y unos me llaman chaval

Y otros me dicen caballero

Alguno no se ha querido pronunciar

Yo una vez tuve un amor

Pero si he de ser sincero

Dije no en el altar

Y cuando digo no es no

Fracasé una vez, fracasé diez mil

Y aun así alzo mi copa hacia el cielo

En un brindis por el hombre de hoy

Y por lo bien que habita el mundo […]

Nunca fui en nada el mejor

Tampoco he sido un gran amante

Más de una lo querrá atestiguar

Pero si algo hay capital

Algo de veras importante

Es que me voy a morir

Y cuando digo voy es voy

Lo he pasado bien

Y casi conocí en una ocasión a Michi Panero

Y es bastante más de lo que jamás

Soñaríais en mil vidas

[…]

(Nacho Vegas)

Enlace al videoclip: https://www.youtube.com/watch?v=cfl8OyjIUiQ

Ignacio Gonzáles Vegas, más conocido como Nacho Vegas es un cantante reputado por sus cuidadas composiciones en las que explora desde el sentimiento más íntimo del ser humano hasta los problemas de la sociedad actual.

Aunque este cantante asturiano ha formado parte de numerosos grupos (quizás Manta Ray sea el que más aceptación ha conseguido de la crítica internacional) es en su carrera en solitario donde más ha destacado.

Para muchos, uno de sus primeros éxitos musicales apareció en forma de sencillo en el año 2005, con la canción El hombre que casi conoció a MichiPanero. A ese éxito se unieron grandes canciones que ofrecían reflexiones intimistas y tranquilas (como Ocho y medio o El ángel Simón) o furiosos gritos contra las injusticias sociales (La gran broma final). Además tiene interesantes colaboraciones con Enrique Bunbury y con Christina Rosenvinge (fruto de esa colaboración tenemos canciones inolvidables como Me he perdido).

Su música, que resulta intensa pero huidiza, tranquila pero vertiginosa, muestra reconocidas influencias como Nick Cave, Bob Dylan o Leonard Cohen y sus textos recurren a referencias de otros artistas, ya sean músicos, escritores o cineastas. Precisamente es lo que vemos en esta canción en la que Nacho Vegas se apoya en la figura de Michi Panero.

El hombre que casi conoció a Michi Panero es una canción que trata de hacer una valoración de la vida al borde mismo de la muerte, haciendo un balance del paso del protagonista por este mundo. A pesar del tema de la canción no hay tristeza, incluso se percibe cierto aire festivo que asoma tras la derrota.

Y nos sorprende la alusión al hijo pequeño de Leopoldo Panero (conocido como el poeta del régimen franquista). Michi Panero conocido por muchos como el escritor sin libros siempre decía que “Lo peor que se puede ser en esta vida es un coñazo”, y dedicó toda su vida precisamente a eso, a no serlo y a vivir al máximo todas las situaciones siempre a la sombra de sus dos hermanos (escritores de gran talento). El magnetismo de la personalidad de Michi y su protagonismo en la vida bohemia de la noche de Madrid le hacen aparecer como símbolo de la dulce derrota y que bien se puede identificar con el film El desencanto (1976).  En esta película documental los tres hijos y la viuda de Leopoldo Panero narran sus vivencias, recuerdan buenos y malos momentos y se cruzan varios ataques de una familia en plena decadencia y que refleja a la perfección el desmoronamiento del régimen franquista.

La figura de Michi Panero, fallecido en el año 2004, es recuperada y homenajeada en esta canción del genial compositor asturiano a modo de símbolo de la vida, la muerte y la derrota. Una figura interesante y recordada pero siempre a la sombra de los demás Panero.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Diamonds & Rust​ by Joan Baez

Well, I’ll be damned
Here comes your ghost again

But that’s not unusual
It’s just that the moon is full

And you happened to call

And here I sit
Hand on the telephone

Hearing a voice I’d known
A couple of light years ago

Heading straight for a fall
As I remember your eyes
Were bluer than robin’s eggs
My poetry was lousy you said
Where are you calling from?
A booth in the midwest
Ten years ago
I bought you some cufflinks
You brought me something
We both know what memories can bring

They bring diamonds and rust
Well, you burst on the scene

Already a legend
The unwashed phenomenon

The original vagabond
You strayed into my arms
And there you stayed Temporarily lost at sea
The Madonna was yours for free

Yes, the girl on the half-shell

Could keep you unharmed
Now I see you standing
With brown leaves falling all around

And snow in your hair
Now you’re smiling out the window
Of that crummy hotel
Over Washington Square
Our breath comes out white clouds

Mingles and hangs in the air
Speaking strictly for me
We both could have died then and there

Now you’re telling me
You’re not nostalgic
Then give me another word for it
You who are so good with words
And at keeping things vague
‘Cause I need some of that vagueness now

It’s all come back too clearly
Yes, I loved you dearly
And if you’re offering me diamonds and rust

I’ve already paid.

En esta canción, Joan Baez le canta a su antiguo amante Bob Dylan, recordando con cariño su aventura de los sesenta. Lanzada como single, esta pista se convirtió en su mayor éxito propio (cantado y compuesto por ella misma). Es una pieza extraña llena de melancolía que realiza un repaso a la relación sentimental que mantuvieron en la decada de los 60, diez años antes de que fuera escrita (1974). El punto de partida es una llamada de teléfono que Dylan realiza a Joan que reaviva parte del amor que ella le había profesado. El romance entre Dylan y Baez fue mitificado como una de las grandes parejas del momento y les catapultó a leyendas. Sin embargo, dejando de lado su importancia dentro de los estandares del corazón, ambos consiguieron transformar sus carreras gracias a él.

Joan Baez conoció a Dylan por primera vez en 1961, en Greenwich Village. En ese momento, ella ya gozaba de una gran popularidad como cantante. Mientras, Dylan era un chico nuevo de ciudad que estaba creando gran revuelo antes de grabar su primer álbum. Pasarían dos años antes de su encuentro en el Festival Folk de Monterey en 1963. Joan ya se encontraba en su cenit como “Reina del Folk”, habiendo sido portada de la revista Time. Dylan, empujaba con fuerza y estaba empezando a hacerse conocido por sus propias canciones. Con su segundo album en 1963, Dylan había compuesto ya varios de sus clásicos mas conocidos: “Blowin ‘in the Wind”, “A Hard Rain’s A-Gonna Fall”…

Una vez contactaron enseguida comenzaron a realizar colaboraciones. Las canciones de Dylan le dieron a Joan una nueva visión propia. Joan comenzó a escribir sus propios temas y poco a poco se fue convirtiendo en una “cantante política”, lo que, dados los acontecimientos históricos que estaban ocurriendo en ese momento (luchas de derechos civiles, Guerra de Vietnam…) le proporcionó una nueva dimensión a la hora de comunicar y conectar con su público. Dylan, cada vez mas famoso, se encontraría con todas las puertas abiertas gracias a la fama de ella. En medio del caos de los conciertos, la voragine emocional y su evolución musical comenzaron una relación. Su papel como “reyes” de la música folk americana era incuestionable. Sin embargo, muy pronto la relación se desequilibraría en contra de Joan Baez al ir alejandose poco a poco Dylan de ella.

En el momento de su gira conjunta por Estados Unidos a principios de 1965, su relación personal estaba casi acabada, sus agendas se distanciaban inexorablemente. Dylan rompió simbólicamente sus lazos como “rey” del folk con una actuación mas “eléctrica” ​​en el Festival de Folk de Newport. Mientras tanto, Joan se presentaba cada vez mas involucrada como activista política. El brillo de su tiempo juntos se había apagado.

El broche final ocurría poco después cuando ambos artistas dieron conciertos por separado en Londres. El público se sumió en una pequeñá depresión intentando compartir la pena por el fin de una relación que los había marcado. En el momento de la composición de esta canción la melancolía y la sinceridad de la letra ayudó a recuperar y cerrar una herida que nadie sabía que todavía seguía abierta. La voz y el acompañamiento de guitarra de Joan Baez relatan el desencuentro con una dulzura que todavía hoy transmite a sus oyentes. Sus dudas y vulnerabilidades se expresan de tal foma que ni su matrimonio ya roto ni su hijo pudo compensar.

Selección y reseña: Jorge Franco (Departamento de Geografía e Historia)

Por vuestros ojos juro, Elisa mía

-así con larga paz el cielo amigo

pueda volver de nuevo a ser testigo
de aquel morir, do vida se incluía-,
   que así cesó del monte el alegría
desque cesasteis vos de estar conmigo,
como va por nocturno y sin abrigo,
cuando alto siente, el causador del día.
   Y yo, por dar más fuerza a mi cuidado,
juré de siempre estar con baja frente
y a nunca ver mi cara me dispongo;
   tal que, si alguna vez traigo el ganado
para abrevarlo en clara y fresca fuente,
los ojos cierro y nuevo curso impongo.

      (Francisco de Aldana)

Francisco de Aldana fue otra de las más notables plumas de ese maravilloso periodo, el siglo XVI. Su labor queda así unida a la de otros autores del periodo, perfectamente reconocibles, como Garcilaso de la Vega, Juan Boscán o Diego Hurtado de Mendoza, si bien la Historia de la Literatura suele relegar su nombre a posiciones menos célebres y privilegiadas.

Nacido en Italia, cuna del Renacimiento, Francisco de Aldana flirteó tanto con las letras como con las armas (ostentando el cargo de capitán y perdiendo la vida en 1578, en la campaña africana del rey Don Sebastián). Esa doble vertiente, singular desde nuestra actual perspectiva, era tremendamente habitual en la época, tal y como es el caso de otros autores como Miguel de Cervantes, quien de ello va a dejar constancia incluso en el célebre discurso de las armas y las letras de su Quijote.

El poema elegido es clara muestra de la sensibilidad del periodo al que perteneció Aldana. Su tema (el amor) sirve al característico decoro renacentista (un soneto de mesurada elegancia), trayéndonos la Elisa del primero de los versos el recuerdo de la Laura de Petrarca. La voz lírica en primera persona, cuita amorosa que, gracias a algunos elementos naturales presentes (el cielo, el monte, la fuente y el ganado) se enmarca en los parámetros del género pastoril, tan de moda también en aquella época.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

EL ESPÍRITU DEL HAIKU

Primera nieve:

las hojas del narciso            

casi curvadas.

(Matsuo Basho)

Los amigos de la sección de poesía nos reuniremos hoy, para variar, no frente a una reseña de un poema, ni a un repaso de una trayectoria literaria, ni ante un subgénero de éxito, sino a las puertas de una revelación íntima de la conexión entre la sensación sensorial, un  goce puramente personal, con lo trascendente.

El esquema tradicional del haiku japonés, que hoy en día ya no es respetado en su forma original, porque no se ajusta a la prosodia de otras lenguas y limita sus inmensas posibilidades, supone una extremada brevedad: En su origen, el poemita solo podía constar de 17 sílabas, distribuidas en tres versos de 5, 7 y 5 sílabas, respectivamente.

La pequeña estrofa (antes llamada hokku) era un patrón de composición de un poema mucho más extenso llamado renga, que consistía poemas de 36, 50, o 100 versos que se componían en grupo, tras la propuesta inicial de un maestro. El primer alumno, estudiada la propuesta del maestro, debía escribir 3 versos, de 5-7-5 sílabas. Después, el segundo, tenía que hacer dos versos de 7-7 y dar el paso a los demás, hasta componer un texto armónico que, volviendo en círculo a la máxima propuesta en un principio, pareciera escrito por una sola mano.

Este ejercicio puramente escolar se acabó trasladando a la corte, donde se planteaban certámenes de considerable éxito, aunque la redacción múltiple y el mero lucimiento personal desvirtuaban el verdadero propósito del ejercicio: alcanzar una verdad, pero la verdad única, y ante eso sobran demasiadas palabras, y sobra el individualismo. ¿Para qué mil voces, si solo hay una voz cierta, y ha de ser comprensible al instante, y en solo tres versos?

Cuando esta estrofita inicial se independizó, comenzó a llamarse haiku o hai-kai, y adquirió un sentido puramente personal.

La temática de un haiku es muy rigurosa. Debe inspirarse en un marco bucólico, estar ligada a una estación del año (el kigo, que no supone nombrar necesariamente un mes  o una estación, pero sí un elemento asociado a ella, como el florecer de un árbol, la escarcha o la cosecha) o a un elemento de la naturaleza, preferiblemente contraponiendo dos imágenes que nuestro cerebro debe relacionar, conectándonos en una descarga instantánea con una realidad superior a la sensación individual, en verdadera unión con la esencia universal.

Tregua de vidrio                    El mar ya oscuro                    Un relámpago

el son de la cigarra                los gritos de los patos           y el grito de la garza,

taladra las rocas.                   apenas blancos.                     hondo en lo oscuro.

Se considera que el verdadero creador del haiku como expresión total es Matshuo Basho, hijo de un samurái de segundo nivel y que prefería, al contrario que su padre, la comodidad del palacio al rigor de las campañas. Dicen las crónicas que fue un notable cocinero, y habitual entre los intectuales de la corte.

Tras desprenderse de la condena que supone atar las sensaciones propias a las ajenas, a las ligaduras de lo comunitario, Basho decidió también desligar esa primera estrofa (hokku) y creó el auténtico haiku. Esta separación no solo manifestará, desde este momento, momentos intrascendentes, puramente observaciones casuales; sin renegar de una situación simple, ligada a la observación de la naturaleza, subirá al escalón de una progresiva y refinada espiritualización, la misma que se abre al propio poeta mientras se consagra al budismo zen en su vía de ascetismo y renuncia. Un camino místico hacia la iluminación.

Pareciera que el sapo
va a expeler
una nube

   (Kobayashi Issa)

Basho compondrá más de seiscientos haikus, acompañados de ilustraciones a pincel. El uso de un formato tan breve es el vehículo adecuado para la expresión de budismo zen, que busca la serenidad por el medio de mostrar el conflicto entre los contrarios. En contraposición con la mística occidental, no estamos ante un Dios representante de una Bondad absoluta, que presencia una naturaleza fallida, pálido reflejo de una creación que precisa ser purificada y perdonada de sus pecados originales; la mística oriental convive pacíficamente con la existencia del mal, con las tentaciones de la carne, con lo mundano y lo impúdico, sin luchar jamás con lo diabólico, porque absolutamente todo –bueno y malo, precioso y desagradable- es muestra de la esencia divina y reflejo de la totalidad.

Piojos, pulgas                                                 Carranca acerba:

y un caballo que orina                                  su gaznate hidrópico

junto a mi almohada.                                    la rata engaña.

Solo la renuncia a lo material, el desprenderse de lo superfluo, permite al individuo encontrar la armonía de lo que nos parece opuesto. No es el estudio metódico de larguísimos textos sagrados, sino la iluminación repentina del instante, lo que nos acerca al verdadero zen. Por ese motivo, una antigua práctica de los maestros consistía en enfrentar a sus discípulos a argumentos absurdos y contradictorios, cuando no completamente desprovistos de sentido (koans), animándolos a descubrir la armonía de la totalidad en busca de una espiritualidad superior en la cual alcanzarán siempre sentido. La siguiente traducción de  Octavio Paz y Eikichi Hayashiya, que trata de imitar la onomatopeya final (también lo era en japonés), es muestra de lo sorprendente de alguno de estos poemas:

Un viejo estanque:

salta una rana ¡zas!

chapaleteo.

A la quietud primera, al remanso placentero de la pintura japonesa del primer verso, se une un elemento inesperado. Una rana, en un movimiento instantáneo, deshace la calma. Un tercer verso, ahora desarmados, nos enfrenta al ruido asombroso de un instante que no se repetirá por mucho que observemos, y que precede sin embargo a la restauración del orden inicial. Tras el chapoteo, todo quedará en la calma absoluta.

Esa es la esencia del haiku. El tiempo no existe, y la realidad puede ser intuida solo por las pequeñas revelaciones de un instante, de un cambio que, si no es observado, desaparece como clave de lo absoluto. Es una reivindicación de los pequeños detalles de lo cotidiano, de lo aparentemente discordante, que son los verdaderos destellos de la divinidad, lo único constante. Solo la aparente pequeña imperfección del presente, no el pasado ni el futuro, es muestra de la grandeza de la trascendencia.

Lluvia de flores
Un cuervo busca en vano
su nido

Vestido de escarcha
cubierto de viento
un niño abandonado

En la comprensión instantánea de un instante fugaz, de un presente rabioso, y en ese paso feliz e intenso, aunque brevísimo, del alma a la conexión con lo divino reside para el poeta el Nirvana, donde todo se conecta, donde no hay contrarios, donde no existe el bien ni el mal, la riqueza material ni la posición social. Solo existe el infinito, los detalles y compañeros que encontramos en cada instante, y ante ellos sobran las palabras.

Señalan con la mano.

En puntillas los niños

la luna admiran.

Es mi lago interior.

En la sombra merodea

un tigre negro.

Mañana de otoño me miro en el espejo

y veo a mi padre.

Estos poemitas, de origen japonés, llegaron a occidente a principios del siglo XX gracias al interés de los referentes literarios de la época. Ezra Pound y los surrealistas Paul Éluard y Apollinaire descubrieron el gusto a estas brevísimas composiciones a la intelecutualidad europea e iberoamericana.

En castellano, fue el mexicano José Juan Tablada el primero en componer haikus, que llamó “poemas sintéticos”. Aquí tenemos uno, de 1919, donde se observa que ya no se respeta la pausa silábica:

Tierno saúz,

casi oro, casi ámbar,

casi luz . . .

(José Juan Tablada)

Claro está, esto es más fruto del exotismo modernista propio de finales del XIX y del ambiente parisino, del Orientalismo en boga, que de un verdadero conocimiento de la literatura oriental. A las letras hispánicas, el haiku llega siempre con un perfume demasiado estético, alambicadamente falso, muy francés.

Muy pronto, la literatura iberoamericana del XIX, muy pendiente de las modas europeas, los aceptó con entusiasmo, y los practicaron entre otros, con desigual fortuna, Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Octavio Paz, o Leopoldo Lugones. Mucho más tarde, en 1979, renacerá el interñes por el haiku gracias a la publicación de “Senda de Oku”, una obra escrita por Matsuo Basho, que fue traducida por Octavio Paz en colaboración con HayáshiyaEikichi en 1957.

¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?

(Jorge Luis Borges)

Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.

(Octavio Paz)

Tiembla el rocío
y las hojas moradas
y un colibrí.

(Mario Benedetti)

Incluso en nuestro país, se acercaron tímidamente Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Luis Cernuda o Antonio Machado.

Está el árbol en flor

y la noche le quita, cada día

la mitad de las flores.

(Juan Ramón Jiménez)

Muchos han querido ver en el Machado puramentemodernista, simbolista, el anterior a 1907, el verdadero precursor del haiku en España, pero quizá solo sea una feliz coincidencia.

Junto al agua negra

olor de mar y jazmines.

Noche malagueña.

(Antonio Machado)

En su búsqueda de espiritualidad, de sencillez extrema y de referencia al símbolo, a Machado le resultó útil unir el viejo (y novedoso y parisino) modelo japonés con una tradición hispánica de referencia: la seguidilla, de composición muy similar (versos de 5-7-5-7), que añade muy a menudo elementos naturales y cuya referencia, obligada por su brevedad, la hace intensa en contenido. Lo cierto es que la seguidilla hunde las raíces en la Edad Media, y está íntimamente ligada al cante, como vemos en Lorca:

Hacia Roma caminan

dos peregrinos,

a que los case el Papa,

porque son primos.

(Federico García Lorca. Los peregrinos)

Hoy, no podemos explicar sin recurrir al haiku algunos poemas memorables, como estos de Juan Ramón Jiménez o Luis Cernuda:

Está el árbol en flor,

y la noche le quita, cada día,

la mitad de las flores.

¡Ay, el aire yerto,

campana en el frío,

ojos en la escarcha!

No sé con qué decirlo,

porque aún no esté hecha

mi palabra.

Tú, palabra de mi boca, animada

de este sentido que te doy,

te haces mi cuerpo con mi alma.

Es verdad ya. Mas fue

tan mentira, que sigue

siendo imposible siempre.

iQué lejos, azul, el cielo,

de la tierra pobre! Pero

los dos son el día bueno.

¿Sabes lo que espera

el pájaro quieto

por la rama seca?

Lo raro es que al mismo tiempo

Conozco que tú no existes

Fuera de mi pensamiento.

Como un pájaro de fuego

La luna está entre las ramas

Del enebro.

Negro es el cuerpo del árbol

Y gris el aire nocturno,

Oro el astro.

Dios por lo visto hace muestra

Que ha oído alguna estampa

Japonesa.

​Después de los años 70, las nuevas generaciones poéticas renuevan su pasión por el haiku, y lo cultivarán poetas como Félix Arce, Elías Rovira, Toñi Sánchez, María Victoria Porras, Verónica Aranda, Frutos Soriano, José Luis Parra, o Isabel Pose. Si estáis deseando leer más haikus, podéis acercaros a antologías muy recomendables: “Aldea poética”, “Alfileres”, “Poetas de corazón japonés”, “Tertulia de haiku” o “Un viejo estanque”. También hay asociaciones muy implicadas en su difusión: la “Asociación de la Gente del Haiku en Albacete” (AGHA) o la revista HELA. Si preferís acercaros desde la red, podéis consultar algunas páginas digitales que os ayudarán a componer y disfrutar estos poemas: “El Rincón del Haiku”, “Paseos.net”.

Dicen que el maestro Basho dedicó sus últimos días a deambular sin rumbo por caminos no transitados, sonriendo y deteniéndose a observar al azar una flor que despierta, un insecto sorprendido, o el oscilar de una caña con la leve brisa. Quizás había alcanzado el Nirvana.

Mi cuenco de mendigar
Acepta hojas caídas.

(Taneda Santoka)

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

TANTO GENTILE

Tanto gentile e tanto onesta pare

la donna mia, quand’ella altrui saluta,

ch’ogne lingua devèn, tremando, muta,

e li occhi no l’ardiscon di guardare.

Ella si va, sentendosi laudare,

benignamente e d’umiltà vestuta,

e par che sia una cosa venuta

da cielo in terra a miracol mostrare.

Mostrasi sì piacente a chi la mira

che dà per li occhi una dolcezza al core,

che ‘ntender no la può chi no la prova;

e par che de la sua labbia si mova

un spirito soave pien d’amore,

che va dicendo a l’anima: Sospira.

(Dante Alighieri)

TANTO ES GENTIL (traducción)

Tanto es gentil el porte de mi amada,
tanto digna de amor cuando saluda,
que toda lengua permanece muda
y a todos avasalla su mirada.

Rauda se aleja oyéndose ensalzada
-humildad que la viste y que la escuda-,
y es a la tierra cual celeste ayuda
en humano prodigio transformada.

Tanto embeleso el contemplarla inspira,
que al corazón embriaga de ternura:
lo siente y lo comprende quien la mira.

Y en sus labios, cual signo de ventura,
vagar parece un rizo de dulzura
que el alma va diciéndole: ¡Suspira!

(Dante Alighieri)

Aunque la fecha de nacimiento de Dante sea desconocida (se estima que vino al mundo en torno al año 1265, nada desconocida resulta su obra, aunque, obviamente, su Divina Comedia (uno de los cantos más venerados de toda la Literatura Universal) eclipsa otros de sus textos, tal que el bonito poema que hemos seleccionado para esta ocasión, como pequeño homenaje a esa lengua, de hermosa sonoridad, que no es otra que el italiano y en la que el amigo Dante tenía la costumbre de expresarse.

Su ligazón a una de las más hermosas ciudades del mundo, Florencia, quizás tenga mucho que ver con la cuidada estética de los catorce versos que conforman el poema seleccionado, que es todo un clásico de ese maravilloso periodo en el que el mundo se transforma, en el que de manera paulatina la Edad Media va dando paso a ese Renacimiento en el que la lírica va a a cantar con claridad clásica a la belleza femenina, al amor, a la vida…

“Il sommo poeta”, tal y como se le conocía, reelabora en soneto algunos de los grandes tópicos de la lírica amatoria, formando parte de esa tradición, que hoy por hoy conocemos como petrarquismo, que terminará cuajando en algunos de nuestros más célebres vates, algunos de los cuales ya han aparecido en esta misma sección, tal y como es el caso de Juan Boscán, Garcilaso De la Vega, o Diego Hurtado de Mendoza.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

AQUALUNG

Sitting on a park bench
Eyeing little girls with bad intent

Snot running down his nose
Greasy fingers smearing shabby clothes

Hey, Aqualung
Drying in the cold sun
Watching as the frilly panties run
Hey, Aqualung
Feeling like a dead duck
Spitting out pieces of his broken luck
Whoa, Aqualung

[Chorus]
Sun streaking cold, an old man wandering lonely
Taking time the only way he knows
Leg hurting bad as he bends to pick a dog-end
He goes down to the bog and warms his feet
Feeling alone, the army’s up the road
Salvation a la mode and a cup of tea

Aqualung my friend, don’t you start away uneasy
You poor old sod, you see, it’s only me


Do you still remember
December’s foggy freeze?
When the ice that
Clings on to your beard was
Screaming agony (Hey!)
And you snatch your rattling last breaths
With deep-sea-diver sounds
And the flowers bloom like
Madness in the spring


[Chorus]
Sun streaking cold, an old man wandering lonely
Taking time the only way he knows
Leg hurting bad as he bends to pick a dog-end
He goes down to the bog and warms his feet
Oh-oh-oh-oh-oh
Feeling alone, the army’s up the road
Salvation a la mode and a cup of tea
Aqualung my friend, don’t you start away uneasy
You poor old sod, you see, it’s only me

Me-me-me-me-me
Oh-oh-oh-oh-oh

Aqualung, my friend, don’t you start away uneasy
You poor old sod, you see, it’s only me


Sitting on a park bench
Eyeing little girls with bad intent

Snot running down his nose
Greasy fingers smearing shabby clothes

Hey, Aqualung
Drying in the cold sun
Watching as the frilly panties run
Hey, Aqualung
Feeling like a dead duck
Spitting out pieces of his broken luck
Hey, Aqualung

Whoa, Aqualung

(Escrita por Ian Anderson en 1971)

Traducción castellana

Sentado en el banco de un parque, 
observando a las muchachitas, con malas intenciones.
Mocos cayéndole de la nariz, 
dedos grasientos manchando ropas raídas.
Aqualung
secándose bajo el frío sol,
mirando correr a las braguitas con volantes.
Aqualung,
sintiéndose como un pato muerto, 
escupiendo trozos de su suerte rota,
Oh, Aqualung.

El sol golpéa frío,
un hombre mayor deambulando solitario, 
tomándose su tiempo
de la única forma que sabe.
La pierna le duele mucho,
mientras se agacha para recoger una colilla.
Baja hasta el baño público

y se calienta los pies.

Sintiéndote solo, 
el Ejército de Salvación está por el camino, 
salvación a la moda, y una taza de té.
Aqualung, amigo mío, 
no te empieces a marchar molesto,
Pobre desgraciado,
ves, soy solo yo.

¿Aún recuerdas, 
la helada con niebla de diciembre?
Cuando el hielo que
se pega a tu barba
gritaba con agonia.
Y tú te arrancas tus últimas borboteantes respiraciones,
con sonido de buceador,
y las flores florecen como
la locura en primavera.

El sol golpea frío,
un hombre mayor deambulando solitario, 
tomándose su tiempo
de la única forma que sabe.
La pierna le duele mucho,
mientras se agacha para recoger una colilla.
Baja hasta el baño público
y se calienta los pies.

Sintiéndote solo, 
el ejército está por el camino,
salvación a la moda, y una taza de té.
Aqualung, amigo mío, 
no te empieces a marchar molesto,
Pobre desgraciado
ves, soy solo yo.

Aqualung, amigo mío, 
no te empieces a marchar molesto,
Pobre desgraciado,
ves, soy solo yo.

Sentado en el banco de un parque, 
observando a las muchachitas,
con malas intenciones.
Mocos cayéndole de la nariz, 
dedos grasientos manchando ropas raídas.
Aqualung,
secándose bajo el frío sol,
mirando correr a las braguitas con volantes.
Aqualung,
sintiéndose como un pato muerto, 
escupiendo trozos de su suerte rota,
Oh, Aqualung.

Jethro Tull Aqualung


El pálido sol de diciembre, apenas se vislumbra tras
la niebla, paisaje habitual de finales de otoño los días  en que el sol intenta colarse entre la bruma.

Esos días  en los que la boira de nuestro valle del Ebro nos envuelve,  evocan un paisaje menos poético y mas urbano en los versos del tema quizá mas emblemático de una mítica banda británica, cuyo nombre está basado en un agrónomo e inventor inglés del siglo XVIII, Jethro Tull.

Formada en 1968 y con distintas formaciones todavía en activo, cuenta con mas de 20 discos de estudio además de directos y recopilaciones.

Su música se  suele encuadrar en el denominado Rock Progresivo: paraguas para guarecer a veces a músicas inclasificables, originales que constituirían sonoridades procedentes o asimilables también a otros estilos. En el caso de Jethro Tull, el HardRock, el Rock Sinfónico, el Rithm & Blues surgen entremezcladas habitualmente con el folklore de la Islas Británicas o de melodías renacentistas y barrocas.

Aporta así mismo otra originalidad, el uso como instrumento solista de la flauta travesera a través del vendaval de su líder y voz solista Ian Anderson, al que muchas personas habitualmente identifican con el grupo en sí y la denominación del mismo.

Todo esto da una atmósfera mágica, irreal a su música, a la vez que desciende a lo cotidiano, viajando de recónditos bosques a barriadas en mitad del asfalto.

Y es ahí, donde nos encontramos a Aqualung, sobrenombre debido a la entrecortada respiración de un empedernido fumador de colillas, emblemática canción de emblemático álbum.

Y es ahí, donde aparece este perdedor, este homeless sentado en un banco, en un frío día invernal, quizá de finales de otoño.

Voyeur de hábitos nada edificantes e incluso repulsivos, rayano en la delincuencia.

Con el invierno adherido a su sucia y pegajosa barba, con esa existencia anónima de vida golpeada por la miseria (y a buen seguro por la enfermedad) a pesar de la caritativa taza de té del Ejército de Salvación ; en esos días helados en los que se adivina un sol prisionero de la neblina que no acaba de nacer.

Selección y reseña:  Pedro Vizcaíno (Departamento de Geografía e Historia)

Una pareja perdida

Iban los dos vestidos con descaro
—minifalda, melenas—
cogidos de la mano,
tan jóvenes que casi daban miedo,
tan absortos en un cero
que, aunque no se veían, les unía absolutos
algo fieramente puro.
Iban a cualquier parte cogidos de la mano.
Se amaban sin tristeza,
ni alegría, ni nada.
Y a veces se miraban, pero no se veían.
Y luego se sentaban en un banco cualquiera.
Pero no se veían.
Ella era muy bonita; parecía aturdida;
él, feroz y esmirriado.
No hablaban. No tenían ya nada que decirse.
Ya no se deseaban.
Pero seguían juntos, cogidos de la mano,
frente a algo que espantaba.

Mientras el transistor seguía sonando.

(Gabriel Celaya)

Rafael Gabriel Múgica Celaya, nació en Guipúzcoa en 1911. En su juventud se trasladó a Madrid, vivió en la Residencia de Estudiantes, fundada en 1910, primer centro cultural de España, donde Celaya tuvo la oportunidad de conocer a los poetas de la Generación del 27, entre ellos a Federico García Lorca. La influencia sería tan fuerte que acabó abandonando su carrera de ingeniero industrial para dedicarse a la poesía, llegando a convertirse en uno de los representantes más destacados de la poesía social en la España de la posguerra.

El uso de un lenguaje cercano y el contenido político y social de su obra definirán el estilo personal del poeta, que en sus versos abarca temas tan cotidianos como la amistad, las injusticias, la libertad, la dignidad humana, o como en el poema que os traigo en esta ocasión, el amor.

Una pareja perdida es una imagen de los amores acabados, donde los amantes están acomodados a hacerse mutua compañía, y el miedo a quedarse solo es más fuerte que la apatía de una relación monótona y sin pasión. Los primeros versos del poema son engañosos. Dos jóvenes son los protagonistas, van cogidos de la mano en todo momento, parece un retrato propio de dos enamorados, sin embargo, la realidad es bien diferente, pues ese vínculo físico, es la única conexión que queda entre ellos y es quizás su último recurso para negar lo evidente, ya no hay amor ni interés del uno por el otro.  Se amaban sin tristeza, ni alegría, ni nada. La desconexión es total, su relación no tiene futuro. No tenían ya nada que decirse. Ya no se deseaban. Son muy  jóvenes, aún les queda por aprender que  el amor es algo más profundo que estar acompañados, si bien es cierto que el miedo a la soledad puede ser tan poderoso que aún entrados en años nos haga olvidarnos de esta premisa. Es lo que me gusta de esta poesía, que plantea una situación que se da con mucha frecuencia en la relaciones humanas. El autor finaliza el poema, que no la historia, dando protagonismo a un  transistor, cuya misión es hacer menos incómodo el silencio entre ambos. Los finales posibles para esta pareja son tantos como lectores haya de estos versos.

Selección y reseña: Alicia López (Departamento de Biología y Geología)

Milonga del moro judío

Por cada muro un lamento
En Jerusalén la dorada
Y mil vidas malgastadas
Por cada mandamiento
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida
Y cada piedra querida
Guarda mi amor más profundo
No hay una piedra en el mundo
Que valga lo que una vida

Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos
No sé qué dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos

No hay muerto que no me duela
No hay un bando ganador
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste

Yo soy un moro judío
Que vive con los cristianos
No sé qué dios es el mío
Ni cuales son mis hermanos

Y a nadie le permiso
Para matar en mi nombre
Un hombre no es más que un hombre
Y si hay dios, así lo quiso
El mismo suelo que piso
Seguirá, yo me habré ido
Rumbo también del olvido
No hay doctrina que no vaya
Y no hay pueblo que no se haya
Creído el pueblo elegido

                       (Jorge Drexler)

“Esta canción considero que siempre impacta al que la escucha, tiene una letra que no te deja indiferente y que bien se podría usar para debatir durante horas sobre nuestra sociedad, tan diversa y tan intransigente frente a algunos temas. Con su letra meticulosamente hilada, se nos quiere hacer entender que todos en el fondo, somos, de ningún lado del todo, y de todos lados un poco, según palabras del autor, que refleja en la canción su vivencia en casa de sus padres,  en la que conviven la práctica judía con la católica.

Es una canción que me remueve especialmente, ya que vivimos en una sociedad en la que categorizamos todo como si fuera una imposición. Estamos tan acostumbrados a hacerlo, que cuando no obtenemos un categoría clara para algo nos vemos forzados a buscarla,  nos obcecamos en ello, sin darnos cuenta de que nosotros mismo por el simple hecho de ser humanos seamos totalmente incategorizables de manera intrínseca. Hay que seguir percutiendo mentes cual martillo hidráulico con la afirmación de que, ¡somos únicos! Únicos como entidades pensantes y diversidad de opiniones, percepciones y sentimientos. Siempre me ha llamado la atención como se nos exige que atendamos a la diversidad en determinados sectores de la sociedad, y en otros tenemos que encajar en un grupo definido o seguir reglas estrictas.

Una vez más, Drexler, en esta canción, siguiendo la estructura de décima, nos da una lección de humanidad, en la que no valen las luchas absurdas, ni la defensa irracional de símbolos creados por el ser humano para el beneficio de unos pocos y daño de un gran número. La frase “Yo soy un moro judío que vive con los cristianos”, creo que recoge de un plumazo una filosofía de vida, en la que reine el respeto en mayúsculas, la empatía y apertura de mente, la no categorización y cordialidad tendrían que ser las que se sentaran en la mesa cada día.

Trasladando esta idea a nuestra realidad, en la que parece mentira que continúen existiendo conflictos bélicos e injusticias, Drexler, lanza un mensaje de cordialidad y esperanza, que bien podría parecer utópico, pero sin embargo, tan cerca como en la Península Ibérica tenemos ejemplos de convivencia de tres culturas (árabe, musulmana y cristina), como en el Toledo del s. XIII en el que convivían tradiciones y reinaba la tolerancia. Lo más curioso de todo esto es que cuando se estudia la composición genética de las distintas poblaciones o razas, resulta que todos somos mestizos y muchas veces nos llegaría a sorprender el inesperado resultado (ver https://www.youtube.com/watch?v=csVywNHr7Vo).

Como curiosidad indicar que esta canción la ideó Drexler con la estructura de “décima” tras el consejo de Joaquín Sabina, que con ayuda de un posavasos, le explica esa rima que lanza al mundo hispanoamericano Vicente Espinel, 10 versos octosílabos que riman entre sí más o menos así, 1 – 2 – 5, 6 – 9 – 10, 3 con 4, 7 con 8, una rima que le da una base rítimica a su letra. Como agradecimiento a este descubrimiento, que provocaría el impulso de la carrera musical de Jorge Drexler, en su álbum Salvavidas de Hielo el cantautor le dedica una canción a Sabina que se llama “Pongamos que hablo de Martínez”.

Es una canción para reflexionar, que me emociona como el “Imagine” de Lennon, que habla de una sociedad que a veces parece más un sueño que un objetivo, pero que siempre transmite esperanza.

¡Espero que les guste tanto como a mí!

Selección y reseña: Ana Palmero (Departamento de Biología)

“Érase una vez”

Érase una vez

un lobito bueno

al que maltrataban

todos los corderos.

Y había también

un príncipe malo

una bruja hermosa

y un pirata honrado.

Todas estas cosas

había una vez

cuando yo soñaba

un mundo al revés

   (José Agustín Goytisolo)

Nacido en Barcelona en 1928, José Agustín Goytisolo fue un escritor de la Generación del 50 que destacó en poesía. Una de sus más conocidas creaciones es este poema “Érase una vez” que fue musicalizado por el cantante español Paco Ibáñez.

De la forma, lo que más me gusta de estos versos es precisamente la musicalidad con la que se suceden uno tras otro, con una rima que hace fácil grabar cada frase en la memoria, más aún, si se escucha la canción. “Érase una vez”, empieza; Goytisolo es transparente en su intención desde el principio, este poema arranca como un cuento, y en los cuentos, todo lo imaginable es posible. Pienso que es una canción escrita para niños y niñas. ¿Quiénes si no ellos iban a prestar más atención a un lobo, una bruja o un pirata? ¿Quiénes si no ellos, libres de prejuicios, iban a ser más hábiles en imaginar cosas diferentes?

Estas tres estrofas son una invitación a romper con los tópicos, con los idealismos, son una llamada a imaginar un mundo más abierto, no tan rígido, donde lo bueno y lo malo, lo bonito y lo feo no estén determinados de antemano. Porque no hay un mundo ideal, ni un mundo al revés, tan solo un mundo donde no siempre las cosas son lo que parecen ni las personas lo que aparentan. Espero que os guste y el niño o la niña que lleváis dentro lo disfrute e incluso, ¿por qué no? lo aprenda. Yo voy a leerlo otra vez, o a cantarlo. “Erase una vez, un lobito bueno…”

Selección y reseña: Alicia López (Dpto. Biología y Geología)

ALGO SE ME HA QUEBRADO ESTA MAÑANA

Algo se me ha quebrado esta mañana

de andar, de cara en cara, preguntando

por el que vive dentro.

Y habla y se queja y se me tuerce

hasta la lengua del zapato,

por tener que aguantar como los hombres

tanta pobreza, tanto oscuro

camino a la vejez; tantos remiendos,

nunca invisibles, en la piel del alma.

Yo no entiendo; yo quiero solamente,

y trabajo en mi oficio.

Yo pienso: hay que vivir; dificultosa

y todo, nuestra vida es nuestra.

Pero cuánta furia melancólica

hay en algunos días.

Qué cansancio.

Cómo, entonces,

pensar en platos venturosos,

en cucharas calmadas, en ratones

de lujosísimos departamentos,

si entonces recordamos que los platos

aúllan de nostalgia, boquiabiertos,

y despiertan secas las cucharas,

y desfallecen de hambre los ratones

en humildes cocinas.

Y conste que no hablo

en símbolos; hablo llanamente

de meras cosas del espíritu.

Qué insufribles, a veces, las virtudes

de la buena memoria; yo me acuerdo

hasta dormido, y aunque jure y grite

que no quiero acordarme.

De andar buscando llego.

Nadie, que sepa yo, quedó esperándome.

Hoy no conozco a nadie, y sólo escribo

y pienso en esta vida que no es bella

ni mucho menos, como dicen

los que viven dichosos. Yo no entiendo.

Escribo amargo y fácil,

y en el día resollante y monótono

de no tener cabeza sobre el traje,

ni traje que no apriete,

ni mujer en que caerse muerto.

                  (Rubén Bonifaz Nuño) 

El poeta mexicano Rubén Bonifaz Nuño nació en 1923, en la ciudad de Córdoba, en Veracruz. Muere en Ciudad de México, un día 31 de enero del año 2013, ya consumido por la ceguera.

Desde pequeño tuvo contacto con la cultura indígena y su interés por ella y por el arte prehispánico le llevó a conocer la poesía Nahuatl en profundidad, hasta el punto de considerla una lengua más bellamente preparada para la poesía que el propio español.

Bonifaz tuvo una solida formación académica, iniciándose en el estudio del Derecho pero centrándose posteriormente en el estudio y la traducción de las lenguas clásicas.

Como poeta también se puede apreciar su formación humanística. Publicó dieciocho libros de poesía durante su vida y en ellos se puede apreciar su formación clásica pero también las palabras en libertad. Además el oscuro universo del nahuatl se ve también reflejado en un hondo pesimismo que irradia toda su poesía.

El poema Algo se me ha quebrado esta mañana…fue escrito, según el propio poeta mexicano, a finales de 1958 y se incluyó en su libro Fuego de pobres.  El poema fue escrito en una casa en ruinas, en una máquina de escribir en ruinas y sobre un escritorio viejo sobre el que había un retrato de mujer. El poeta entre cigarrillos, cerillas y cafés esperaba la llamada telefónica de esa mujer. Una llamada que nunca llegó y que hizo que el poeta se sumiera en una profunda soledad y abandono.

La soledad de los hombres, el abandono y la tristeza son temas que nacen de un sentimiento personal del poeta pero que se hacen universales en su poesía y se ven perfectamente reflejados en este poema.

A modo de anécdota el poeta se mostraba como un fiel admirador de la actriz de telenovelas y cantante mexicana Lucía Méndez y es que Rubén Bonifaz Nuño amaba la vida y tenía especialidad debilidad por las mujeres. A esta actriz le dedicó también un poema Pulsera para Lucía Méndez en el año 1989, año en el que de forma curiosa se entremezclaba poesía y telenovela gracias al devoto poeta y a la popular actriz.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Todo se transforma
Tu beso se hizo calor
Luego el calor, movimiento
Luego gota de sudor
Que se hizo vapor, luego viento
Que en un rincón de La Rioja
Movió el aspa de un molino
Mientras se pisaba el vino
Que bebió tu boca roja

Tu boca roja en la mía
La copa que gira en mi mano
Y mientras el vino caía
Supe que de algún lejano rincón
De otra galaxia
El amor que me darías
Transformado, volvería
Un día a darte las gracias

Cada uno da lo que recibe
Y luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma
Todo se transforma

El vino que pagué yo
Con aquel euro italiano
Que había estado en un vagón
Antes de estar en mi mano
Y antes de eso en Torino
Y antes de Torino, en Prato
Donde hicieron mi zapato
Sobre el que caería el vino

Zapato que en unas horas
Buscaré bajo tu cama
Con las luces de la aurora
Junto a tus sandalias planas
Que compraste aquella vez
En Salvador de Bahía
Donde a otro diste el amor
Que hoy yo te devolvería

Cada uno da lo que recibe
Y luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma

Todo se transforma
Todo se transforma
Todo se transforma

Supe que de algún lejano rincón
De otra galaxia
El amor que me darías
Transformado, volvería
Un día a darte las gracias

Porque cada uno da lo que recibe
Y luego recibe lo que da
Nada es más simple
No hay otra norma
Nada se pierde
Todo se transforma

Nada se pierde
Todo se transforma

Nada se pierde
Todo se transforma
Todo se transforma

Todo se transforma
Todo se transforma
Todo se transforma

(Jorge Drexler)

Trasladando la ley de conservación de la masa a nuestro caminar por el libro de la
vida, Drexler nos da una lección magistral sobre una de las más antiguas normas de
la existencia, “todo se transforma”. Como si de un mensaje subliminal se tratase, tras
la melodía pegadiza y la historia de dos, se esconde una lección de civismo y regla
básica de interacción social: “no hagas a los demás lo que no quieres vivir en carne
propia”.

A lo largo de la canción nos va haciendo conscientes del efecto mariposa, además de
irnos desvelando partes de la vida de los dos protagonistas y de su propia historia en
común, de cómo cada acción tiene su impacto y cómo ese impacto nos vendrá de
vuelta, siempre con un tono muy positivo y dando la impresión por momentos de que
realmente estamos unidos por un fino hilo rojo a las personas que estamos abocados
a cruzarnos en la vida y que están destinados a dejarnos huella.

Hay dos afirmaciones que se repiten “todo se transforma” y “cada uno da lo que
recibe, luego recibe lo que da”, realmente si tuviera que elegir un dogma de vida sería
este, considero que si cada uno de los seres humanos lo tuviéramos presente, las
interacciones sociales serían mucho más cordiales y respetuosas, el medio ambiente
no estaría tan dañado y los conflictos bélicos habrían pasado de moda. Quizás por eso
me gusta tanto, ya que tararearla me transmite buen rollo y me recuerda que más vale

estar del lado de las fuerzas positivas que del lado oscuro, ya que al final te terminará
afectando sí o sí toda esa contrariedad y mala energía.

Acompañado de su guitarra, sus letras elaboradas y su melodía pegadiza, Drexler
consigue una canción fácil de escuchar, una letra que es inevitable no terminar
tarareando y un mensaje que poco a poco va haciendo mella en el oyente.

Te invito a escucharla, disfrutar de su rítmica atípica y dejarte envolver por el efecto de
sus palabras.

Selección y reseña: Ana Palmero (Departamento de Biología)

PRIMER DÍA DE VACACIONES

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,

justo en ese momento

en que las luces flotan como brasas

de una hoguera rendida

y en el agua se queman las preguntas,

los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya

roja, la que se esconde como el sol

al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,

solitario y perdido en el crepúsculo,

me adentraba en el mar

sintiendo la inquietud que me conmueve

al adentrarme en un poema

o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la ví sobre las aguas.

Una mujer mayor,

de cansada belleza

y el pelo blanco recogido,

se me acercó nadando

con brazadas serenas.

Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,

se detuvo un momento y me miró a los ojos:

no he venido a buscarte,

no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado

y el ruido de una moto

que cruzaba la calle con desesperación.

Era media mañana,

el cielo estaba limpio y parecía

una bandera viva

en el mástil de agosto.

Bajé a desayunar a la terraza

del paseo marítimo

y contemplé el bullicio de la gente,

el mar como una balsa,

los cuerpos bajo el sol.

En el periódico

el nombre del ahogado no era el mío.

 Luis García Montero, Poesía completa (1980-2015). Ed.Tusquest 

¿Quién no ha vivido un primer día de vacaciones? Todos hemos vivido esa sensación de tener la libertad y el control de nuestro tiempo libre. Esa falsa sensación de que somos dueños de nuestra vida.

Luis García Montero posee un don y es que hace fácil lo difícil. En su poesía de apariencia mundana y sencilla, se oculta el hombre culto que es. Este poema que os acerco no se centra en comunicarnos lo que siente el autor, sino que nos muestra un “yo poético” observador que cuenta lo que pasa, y de esta experiencia personal y cotidiana surge el sentimiento, la emoción y la reflexión. 

Luis García Montero nació en la bellísima ciudad de Granada en el año 1958. Cursó la carrera de Filosofía y Letras y se doctoró en 1985 con una tesis sobre Rafael Albertí (poeta de la Generación del 27); al que admiraba y al que le unía una gran amistad. En los libros de texto lo veremos encasillado en “poeta de la experiencia” (o la otra sentimentalidad), junto a Benjamín Prado, Javier Egea o Ángeles Mora, entre otros.

Muy amigo de Joaquin Sabina, Miguel Ríos, Joan Manuel Serrat y cónyuge de Almudena Grandes, ÉL es mucho más que todo eso. Entre los galardones poéticos que ha obtenido destacan el Premio Federico García Lorca, el Premio Loewe, el Premio Adonáis de poesía y el Premio Nacional de Poesía con el que fue galardonado en 1995, y el Premio Nacional de la Crítica en el 2003. En el año 2010 se le concedió en México el Premio Poetas del Mundo Latino por su trayectoria. Actualmente es el director del Instituto Cervantes.  Este poema lo podemos encontrar en el libro Poesía completa (1980-2015) que es una compilación de su obra. 

El poema que os presento trata motivos existenciales de carácter universal: carpe diem y la muerte. Lo misterioso aparece en el mundo doméstico, cotidiano; por lo que se trata de un poema más llevadero, en el que cualquiera pueda sentirse identificado. El lenguaje sencillo, el vocabulario coloquial, el tono conversacional son rasgos típicos de este poema donde el poeta extrae connotaciones poéticas de un material que aparentemente no es literario. Cuenta con una estructura narrativa, similar a la de un relato que nos introduce en la vida de personajes hasta hacernos sentir parte de ellos, transmitir su memoria y conseguir que la sintamos como propia.

El título nos advierte del comienzo del poema. Es relevante el hecho de que remite al tiempo y al espacio del poema y permite que, nosotros como lectores, podamos anticipar lo que va a venir después. Todos, a nuestra medida, hemos vivido un “primer día de vacaciones” en nuestra vida, por lo que el poeta conecta con sus lectores desde el primer momento. Estamos ante un poema narrativo que desarrolla una historia que bien pudiera ser materia de un microrrelato. El “yo poético” es un veraneante, que se aloja en una zona turística junto a la playa, se despierta al medio día por el efecto del ruido callejero. Ha tenido un inquietante sueño: mientras nadaba por la tarde mar adentro, ha experimentado con la muerte. Pero es su primer día de vacaciones y baja a desayunar a la terraza del paseo marítimo. No obstante, tenemos que diferenciar lo que dice el poema de lo que quiere decir el autor, en este caso el tema que nos presenta de manera latente no es otro que el tópico literario del Carpe Diem, a través de otros tópicos como son el sueño y la muerte. 

El cruce de dos atmósferas diferenciadas; por un lado, la ambientación onírica cercana a la muerte, (crepúsculo, inquietud, silencio, noche larga, ahogado, mujer mayor) y por otro, el ambiente vacacional (agosto, terraza, tumulto del mercado, sol, mar, bullicio, paseo marítimo), hace que haya un contraste entre los dos mundos situándolos en dos momentos muy significativos: el atardecer para el mundo onírico y la mañana para el mundo real. 

Podría seguir hablando de este poema sin encontrar un final. Os podría contar como el mar cobra una doble significación: como símbolo del tránsito hacia la muerte y como representación del ambiente playero, lúdico de un lugar de vacaciones. Os podría contar que la personificación de la muerte también es muy significativa, echando mano de la imagen tópica de una anciana acompañada de adjetivos con carga connotativa (mayor, cansada, serena). Una imagen que data ya de la Edad Media, anterior a la imagen de esqueleto que nos es muy familiar y que también tiene su espacio en autores tan distantes en el tiempo como Petrarca y Lorca (Bodas de Sangre). Os podría hablar de todas las figuras literarias de las que sutílmente echa mano y no nos damos cuenta. Os podría decir mil cosas, pero no quiero….solo quiero que la disfrutéis.

Selección y reseña: Charo Palos (Departamento de Lengua Española y Literatura)

00000 CERO de Pedro Salinas

 

Invitación al llanto. Esto es un llanto,

ojos, sin fin, llorando,

escombrera adelante,por las ruinas

de innumerables días.

Ruinas que esparce un cero -autor de nadas,

obra del hombre- , un cero, cuando estalla.

 

Cayó ciega. La soltó,

la soltaron, a seis mil

metros de altura, a las cuatro.

¿Hay ojos que le distingan

a la tierra sus primores

desde tan alto?

¿Mundo feliz? ¿Tramas, vidas,

que se tejen, se destejen,

mariposas, hombres, tigres,

amándose y desamándose?

No. Geometría. Abstractos

colores sin habitantes,

embuste liso de atlas.

Cientos de dedos del viento

una tras otra pasaban

las hojas

márgenes de nubes blancas

de las tierra de la tierra,

vuelta cuadernio de mapas.

Y a un mapa distante, ¿quién

le tiene lástima? Lástima

de una pompa de jabón

irisada, que se quiebra;

o en la arena de la playa

un crujido, un caracol

roto

sin queres, con la pisada.

Pero esa altuta tan alta

que ya no la quieren pájaros,

le ciega al querer su causa

con mil aires transparentes.

Invisibles se le vuelven

al mundo delgadas gracias:

La azucena y sus estambres,

colibríes y sus alas,

las venas que van y vienen,

en tierno azul dibujadas,

por un pecho de doncella.

¿Quién va a quererlas

si no se las ve de cerca?

 

Él hizo su obligación:

lo que desde veinte esferas

instrumentos ordenaban,

exactamente: soltarla

al momento justo.

Nada.

Al principio

no vio casi nada. Una

mancha, creciendo despacio,

blanca, más blanca ya cándida […]

 

 

El madrileño Pedro Salinas fue uno de los miembros más destacados de la Generación del 27. Aunque nacido en Madrid muere en Boston en el año 1951, tras su exilio provocado por la Guerra Civil española. En el exilio escribió su poemario Todo más claro y otros poemas (1949) en el que se incluye como décimo quinto y último poema Cero. Hemos seleccionado un pequeño fragmento de este extenso poema en el que Pedro Salinas nos transmite una amarga reflexión provocado por el horror de la bomba atómica y el temor a una tercera guerra mundial.

El poemario recoge una serie de poemas en el que se integran muchas de las preocupaciones de los hombre de su época con una vinculación entre la poesía y una inquietud social y cívica. En estos poemas se muestra a veces las preocupaciones propias del poeta y otras las colectivas de la sociedad del momento. Además el poeta manifiesta diferentes actitudes ante el momento que le ha tocado vivir: evasión, confianza, inquietud e incluso terror pero en todo momento con el objeto de crear una poesía de la verdad, una nueva actitud comprometida que mantenga una pequeña luz de esperanza.

En el poema Cero, en casi cuatrocientos versos, Salinas rememora los sentimientos y sensaciones de aquel 6 de agosto de  1945, día en el que cayó la bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. El poeta sabe captar el caos generado, el mundo derrumbado que se extiende y se mezcla con la evocación de la naturaleza y de sus propios recuerdos de la infancia.

Este Cero que titula el poema, alude a lo que queda de la civilización creada por los hombres después de la acción destructora de la bomba atómica. Ese Cero es la nulidad, la imagen de la nada absoluta y de la oscuridad y las tinieblas de la noche que se han adueñado del mundo.

El fragmento que hemos seleccionado de este extenso poema muestra la visión subjetiva del aviador al dejar caer la terrible bomba. Una visión lejana desde la que no se puede apreciar la vida ni los daños que la bomba puede causar a nuestro mundo.

Selección y reseña: Sebastian Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

No hay bien que del mal me guarde,
temeroso y encogido,
de sinrazón ofendido
y de ofendido cobarde.
Y aunque mi queja, ya es tarde,
y razón me la defiende,
más en mi daño se enciende,
que voy contra quien me agravia,
como el perro que con rabia
a su mismo dueño ofende.

                          (Vicente Espinel)

En cierta ocasión, paseando por las bonitas calles de Ronda (quizás uno de los más bonitos pueblos de nuestra geografía) salió a mi encuentro, como si de un fantasmagórico encuentro se tratara, la figura de piedra de uno de esos poetas que han acompañado desde siempre a todo buen amante de la lírica: Vicente Espinel.

La estatua en cuestión muestra el grave rostro de este célebre rondeño que vivió en la fascinante España de los Siglos de Oro, concretamente entre 1550 y 1624, por lo que su vida se escribe paralela a la de otras celebridades de nuestra literatura, tal y como es el caso de Lope de Vega y Miguel de Cervantes.

Vicente Espinel es el autor, en sintonía con las tendencias narrativas de aquel entonces, de una estupenda novela picaresca (Vida del escudero Marcos de Obregón) pero, sobre todo, su fama obedece a la transformación de la estructura de la décima, estrofa métrica que a partir de rimas como la que hoy hemos elegido, pasó a denominarse, en su honor, espinela. Es decir, que no puede negarse que don Vicente fue alguien que creó estilo y tendencia.

Al margen de la belleza y complejidad conceptual que desprenden los versos del poema elegido, de su vibrante ritmo y sonoridad, me gustó mucho encontrarme con aquella piedra labrada, puesto que me retrotrajo no ya a los Siglos de Oro sino a cuando, hace ya algunas décadas, yo ocupaba un pupitre en el colegio de mi barrio y nuestro magnífico maestro de Lengua Española (don Manuel) nos hizo aprender de memoria el dichoso esquemita métrico de la espinela. Me costó lo mío, pero, como si de un conjuro se tratara, no me he olvidado aún de ello: a b b a a c c d d e.

Sea pues esta reseña un homenaje a don Vicente… y a don Manuel.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Yo no soy nadie. ¿Quién eres tú?

¿También tú no eres nadie?

¡Entonces ya somos dos!

¡No lo digas! Lo pregonarían, ya sabes.

¡Qué aburrido ser nadie!

¡Qué ordinario! Estar diciendo tu nombre,

como una rana, todo el mes de junio,

a una charca que te contempla.

(Emily Dickinson)

En esta ocasión volvemos nuestra mirada hacia una de las voces más personales de la literatura norteamericana del siglo XIX, la poetisa Emily Dickinson, cuyos versos, tal y como se desprende de los que hemos seleccionado, siguen estando plenamente vigentes.

En el puñado de líneas que conforman la composición elegida, Emily Dickinson pone al individuo cara a cara con su mediocridad, yendo en contra de la exacerbación del individualismo propia tanto de la época que le tocó vivir (recordemos que es uno de los temas habituales del Romanticismo) como de nuestra actualidad.

¿Quién no ansía, hoy por hoy, la notoriedad y el protagonismo? Las redes sociales se antojan esa charca donde, cuales ranas, nos contemplamos, abismados por la fuerza de un espejismo efímero. Así las cosas, el poema es una apuesta por la vida discreta y apacible, una invitación, no exenta de ironía, a asumir complacientemente la pertenencia a un anonimato; una lección lírica acerca de la virtud del no ser.

Además, el uso de la segunda persona, apelando directamente al lector, hace que el texto sea una clara muestra de la originalidad estilística de esta gran autora. Ese cercano trato hace que el poema tenga además una atmósfera de irresistible confidencialidad, sensualmente persuasiva, tal que la delicadeza de un susurro.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Porque un abrazo bien dado

tiene el poder de

detener el tiempo,

suturar heridas

ser paréntesis en el lío

que llevas en la cabeza.

(Rafael Cabaliere)

Los premios literarios (al igual que muchos otros relacionados con otras disciplinas artísticas) siempre han estado ligados a polémicas diversas, quizás motivadas por los obvios intereses económicos que hay detrás. Así las cosas, el reciente premio Espasa de poesía, otorgado a Rafael Cabaliere, se ha publicitado más de lo habitual en virtud de la disconformidad que ha motivado.

Quienes han mostrado su descontento con el fallo del jurado, han apelado entre otras cosas a que Cabaliere, publicista venezolano de 34 años de edad, es un perfecto desconocido en los cenáculos literarios (como si para alzarse con el galardón hubiera que formar parte de algún tipo de logia más o menos secreta). Debe tenerse en cuenta que en nuestra reciente historia literaria tenemos casos felizmente similares como la irrupción en el panorama libresco de Espido Freire, al ganar el premio Planeta por Melocotones helados, o, más recientemente, el éxito alcanzado por Carmen Mola (una total desconocida, cuya verdadera identidad incluso se sigue ocultando tras seudónimo)  con su excelente trilogía de novelas policiacas (La novia gitana, La red púrpura, La nena).

También se le ha achacado a Cabaliere que su lírica sea sencilla, directa, simple, prácticamente carente de artificio; si bien todo ello puede conformar un estilo que muchos lectores estimen, apostando por la llaneza, un quehacer poético ligado a la vieja práctica del aforismo, reflejo de esa extendida tendencia de las redes sociales: breves citas de autores, máximas taxativas, que pretenden una rápida enseñanza vital.

Los soplos de aire fresco son necesarios. El ayer debe ser sucedido por el hoy, de manera natural. Y ese presente puede gustarnos más o menos (tan solo se trata de un premio), si bien el pataleo excesivo suele comportar, en estos casos, un cierto descuido estético, una tendencia a la inelegancia, por parte de quien protesta.

El librito de Cabaliere (Alzando vuelo) es una propuesta por una poesía de consumo rápido, para digerir sin problemas mientras esperamos en la terminal del aeropuerto, mientras viajamos en el Metro, en el autobús, mientras esperamos a que el microondas caliente el plato precocinado. Poesía quizás adecuada para estos tiempos que corren, reflejo, en definitiva, de los mismos.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

UN PEQUEÑO HOMENAJE A JOAQUÍN CARBONELL

Hace unos días, el 12 de septiembre, falleció Joaquín Carbonell, el tigre de Alloza, a causa del maldito Covid-19. Para los
aragoneses y más en su tierra, Teruel, fue un duro golpe, otra tristeza más en estos tiempos de pandemia.

Si hay algo que destacar de él entre otras cualidades, fue su enorme energía y activismo para hacer
realidad diferentes proyectos culturales y musicales durante décadas y muchas veces a contracorriente.
Los que de una forma u otra se dedican a la labor musical o cultural saben lo difícil que es mantener “las
ganas” en tiempos tan difíciles. Joaquín llegó a celebrar sus 50 años de compromiso con la música, la
poesía y este Teruel que como otras zonas de España van muriendo poco a poco.

Cabe destacar su avidez para la lectura y su necesidad de expresión vital. Así, aunque con 15
años dejó de estudiar y se puso a trabajar, al cabo de unos años retomó los estudios de Secundaria en
Teruel donde conoció y se impregnó de la pasión por la Música de Autor, de la mano de José Antonio
Labordeta, fermento y condición para una imparable carrera de amor a la Música, a la Escritura y a su
tierra, siempre embelleciendo sus canciones con un toque tan poético como irónico, porque la misma vida
tiene esas dos caras de una misma moneda. Sólo sus ganas de vivir y de expresarse han tenido un enemigo
que ha apagado su corazón vital y alegre.

Descanse en Paz.

Selección y reseña: Toyo Gabarrús.

SUEÑOS

Embadúrnate el cuerpo

de obscuridad

y de silencio,

y podrás levantar

la copa de los sueños

Pasaron superpuestas

ráfagas de recuerdos,

y los nuevos clisés

solo quedan impresos,

mientras hay luz de menta

dentro del pensamiento.

Una astilla de luz

agujerea

los tulipanes negros.

(José María Hinojosa)

Si la semana pasada dedicaba este espacio a uno de los nombres esenciales del ultraísmo, en esta ocasión hemos elegido una composición de uno de los grandes nombres del surrealismo hispánico: José María Hinojosa. Y, para ello, nada mejor que Sueños, cuyo título refiere ese ámbito ominoso, inaprensible, directamente relacionado con la artística tendencia.

Codirector junto con Emilio Prados de la revista Litoral (otra de las publicaciones, al igual que Ultra, que contribuían a difundir los movimientos vanguardistas en nuestro país), Hinojosa pasa a la Historia de nuestra literatura por uno de los textos seminales de nuestras vanguardias: Flor de Californía.

Al igual que ocurre con Larrea, Hinojosa es otro de esos nombres de la Generación del 27 eclipsados por un institucionalismo cultural que, dada la complejidad del susodicho grupo poético, parece haber apostado por una simplificación a través de la cual se destacan una serie de personalidades que, en realidad, convivieron y amistaron entre sí: así, por ejemplo, Hinojosa y García Lorca.

No obstante, en el caso del poeta que nos ocupa, quizás su prematura muerte (falleció a los treinta y dos años) contribuyera a que su nombre no suela pertenecer a esa elite de elegidos, pues, indudablemente, su obra no resulta tan prolífica como la de algunos de ellos, aunque sí que tremendamente original, influyente, marcada por una personalidad singular, tal y como se desprende de los versos elegidos, paradigma del cultivo del surrealismo en España.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Aunque bajo el temor

En el fondo estas mujeres necesarias del frío
estas mujeres sin recuerdos más allá de los abedules
palidecen sin saber por qué

El cielo en cambio está enfermo de pizarras
y sus cabellos caen como pozos de mina

El cielo el cielo ingeniero amigo mío
construirás un velero con el soplo que me anima
puesto que el reloj hace el dragado de nuestros fastidios
y su círculo viene a ser nuestra corona a menudo de espinas

Sobre el horizonte de ciego que la hora mojada tentalea
los pichones se conducen como segundas intenciones
empleando hasta el final la mano de obra del otoño

Aunque la tarde haga sus víctimas
si tú no temes el deterioro de los mares
ven con tus párpados hinchados por un aire familiar
ven a expandirte como los autores de cartas anónimas

Sol de las cumbres sol

(Juan Larrea)

Si la semana pasada os hablaba De Vicente Huidobro, esta he elegido a otro de esos grandes poetas a los que le tocó vivir épocas convulsas (tanto a nivel artístico como social y político), que de indudable manera marcaron tanto su devenir vital (fue uno de los exiliados, tras la Guerra Civil) como artístico: Juan Larrea fue uno de los más brillantes exponentes de lo que en España se dio en llamar ultraísmo, es decir, tendencias artísticas de carácter rompedor y que pretendían ir un paso más allá de las normas clásicas.

La Generación del 27 es, obviamente, el grupo al que deberíamos adscribirlo, lo cual nos permite hablar de la complejidad que entraña la concepción de dicha etiqueta, dado que cuanto más se indaga en la configuración del grupo artístico más se amplía; es decir, aparecen muchos más nombres, como el del poeta que nos ocupa, ligados al mismo.

Si bien el paso de los años y las enseñanzas regladas parecen haber relegado a Juan Larrea a una posición marginal (Lorca, Cernuda, Alberti, Salinas, Aleixandre… terminan acaparando todo el protagonismo) su nombre resplandece en la célebre autobiografía de Luis Buñuel, Mi último suspiro, puesto que el autor de Un perro andaluz declara que Larrea es uno de sus autores favoritos, lo cual no resulta nada raro, dada la obvia filiación del autor al surrealismo, tal y como demuestra el poema que he elegido.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Noche

Sobre la nieve se oye resbalar la noche.

La canción caía de los árboles
y tras la niebla daban voces.

De una mirada encendí mi cigarro.

Cada vez que abro los labios
inundo de nubes el vacío.

En el puerto
los mástiles están llenos de nidos.

Y el viento
gime entre las alas de los pájaros.

Las olas mecen el navío muerto.

Yo en la orilla silbando
miro la estrella que humea entre mis dedos.

(Vicente Huidobro)

Si la poesía se caracteriza por un deseo de crear belleza a través de la palabra, Vicente Huidobro debe ser considerado uno de sus más claros exponentes. Este autor chileno, que va a desarrollar su labor en ese momento crucial en el que los movimientos de vanguardia, fuertemente incluidos por los cambios sociales de su mundo inmediato, deciden romper con la concepción clásica de las artes, reformulándolo todo, contagió a buena parte de los poetas en lengua española con su célebre creacionismo.

En efecto, aludiendo al célebre artículo de Ramón Gómez de la Serna (Ismos), el creacionismo viene a unirse a impresionismos, impresionismos, futurismos y surrealismos. Así, Huidobro, influido por el simbolismo (importante movimiento que precede y anuncia las vanguardias), concibe el poema no como un ejercicio mimético respecto de la realidad, sino como una posibilidad de crear una belleza única, propia y exclusiva del propio texto.

Con Huidobro y otros poetas coetáneos o algo posteriores (José María Hinojosa, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca) la poesía se adentra más en los fascinantes caminos de lo ominoso. Ya no hay que interpretar la cadena de palabras, simplemente sentir esas nuevas realidades que nos proponen. El arte se intelectualiza o, como diría Ortega y Gasset “se deshumaniza” dando paso a una novedosa serie de hallazgos poéticos que se encuentran, tal que el caso del poema que nos ocupa, entre los grandes logros de la lírica de todos los tiempos.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Ausencia

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

(Jorge Luis Borges)

Tras las dos reseñas dedicadas a nuestro teatro en verso de las dos últimas semanas cedemos la palabra a uno de los grandes autores de la literatura hispanoamericana. El argentino Jorge Luis Borges es sin duda uno de los grandes renovadores del relato moderno siendo antológicas las compilaciones que podemos encontrar en títulos indispensables como Ficciones.

Pero, además de su originalidad narrativa, Borges fue también un excelso poeta, como demuestran los versos de su Ausencia, uno de los poemas más angustiosos y desgarradores que surgieron de su pluma, donde reformula uno de los grandes temas de la literatura, el amor, desde el punto de vista de la pérdida del mismo.

El uso de la primera persona, junto a una serie de poderosas imágenes, conforman un desesperado canto lírico que, en sus versos finales se antoja “autoelegía”, evocando el posible suicidio del poeta enamorado, quizás la disolución de su alma, tras el tránsito, en las poéticas aguas del mar.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 24. 3ª TEMPORADA. 22 DE MAYO DE 2020.

Clamé al cielo, y no me oyó.

Mas, si sus puertas me cierra,

de mis pasos en la Tierra

responda el cielo, no yo.

(José Zorrilla)

Si hace un par de semanas os reproducía un bonito soneto de Lope de Vega perteneciente a una de las obras maestras de nuestro teatro en verso, en esta ocasión he elegido uno de los pasajes más memorables de otro de nuestros grandes clásicos, el Don Juan Tenorio de José Zorrilla, perteneciente a nuestro siglo XIX.

Quizás la obra de Zorrilla sea uno de los textos dramatúrgicos más populares de nuestras letras (uno de los más representados, adaptados e influyentes), de manera que muchos de sus pasajes forman parte del acervo popular común: así su célebre arranque (¡Cuán gritan esos malditos! (…)), algunas de sus escenas amorosas (¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor (…)?) o el cuarteto seleccionado, que constituye uno de los momentos climáticos del texto, cuando don Juan, febril y soberbio tras matar al Comendador, padre de doña Inés, desafía incluso a Dios, constituyéndose así en uno de los grandes rebeldes de nuestro Romanticismo.

José Zorrilla elaboró un texto cargado de fuerza y movimiento, ideal para una espectacular escenografía, adaptando el mito del burlador de Sevilla a los gustos de una época que nos sigue fascinando (de ahí la actualidad del texto). Don Juan, como mito universal, ya fue tratado magistralmente por Tirso De Molina durante nuestro periodo áureo, así como por el francés Moliére en una versión igual de magnífica.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 23. 3ª TEMPORADA. 15 DE MAYO DE 2020.

Camina bella, como la noche

De climas despejados y de cielos estrellados,

Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz

Resplandece en su aspecto y en sus ojos,

Enriquecida así por esa tierna luz

Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,

Hubieran mermado la gracia inefable

Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,

O ilumina suavemente su rostro,

Donde dulces pensamientos expresan

Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,

Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,

Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan

Y hablan de días vividos con felicidad.

Una mente en paz con todo,

¡Un corazón con inocente amor!

(Lord Byron)

Nuestras cuatro reseñas de esta semana están dedicadas al vampirismo, dándole (en nuestros apartados de cine y libros) un protagonismo especial a Drácula, el espectral conde creado por Bram Stoker, quien supo otorgar un halo de romanticismo a una criatura de raíces folklóricas.

Y vosotros os preguntaréis, ¿qué tiene que ver el autor de nuestro poema semanal con la popular criatura transilvana? Muchos estudiosos han relacionado la arrolladora y egocéntrica personalidad de Lord Byron con la reformulación del mito vampírico. Su elegante fisonomía y decadente manera de vestir, su capacidad de seducción y, por supuesto, su gusto por los elementos nocturnos, hacen de Lord Byron un modelo en el que su médico, el también escritor John William Polidori, se inspiró para gestar uno de los primeros relatos de vampiros del Romanticismo: El vampiro (según algunos, surgido prácticamente a la par que el Frankenstein de Mary Shelley, otro gran mito de la literatura fantástica, también directamente relacionado con el citado Lord Byron, puesto que fue él quien alentó a la autora a escribir su novela durante unas veladas marcadas por fuertes tormentas en su célebre y preciosa finca suiza: Villa Diodati).

Así las cosas, aunque en el texto original de Bram Stoker, publicado por vez primera en 1899, el conde Drácula no termina de tener esa filiación con el dandysmo que, posteriormente, el cine se encargó de popularizar, Lord Byron ha pasado a la Historia de la Literatura como una figura legendaria, que trasciende la propia realidad de su persona.

El poema elegido es una clara muestra de la estética romántica por la que siempre se dejó guiar el poeta. Al igual que en la novela de Stoker (y aquí sí que hay plena coincidencia) Lord Byron expresa a través de esos bonitos versos su fascinación por la luna (poético elemento que utiliza para describir a una de esas enigmáticas mujeres que llenaron páginas y páginas durante el siglo XIX). No en vano, otro de los grandes autores del periodo, nuestro Gustavo Adolfo Bécquer, quizás inspirado por el poema de Lord Byron, compuso una de sus más hermosas y célebres leyendas, El rayo de luna, en la que el astro nocturno y la belleza femenina también confluyen y difuminan sus límites.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 22. 3ª TEMPORADA. 8 DE MAYO DE 2020.

Amar por ver amar, envidia ha sido,

y primero que amar estar celosa

es invención de amor maravillosa

y que por imposible se ha tenido.

De los celos mi amor ha procedido

por pesarme que, siendo más hermosa,

no fuese en ser amada tan dichosa

que hubiese lo que envidio merecido.

Estoy sin ocasión desconfïada,

celosa sin amor, aunque sintiendo;

debo de amar, pues quiero ser amada.

Ni me dejo forzar ni me defiendo;

darme quiero a entender sin decir nada;

entiéndame quien puede; yo me entiendo.

(Lope de Vega)

Dado que durante estos días estamos trabajando con los grupos de tercero una de las bonitas obras que Lope de Vega escribió durante su prolífica carrera dramatúrgica, El perro del hortelano, tengo a bien reproducir el segundo de lo sonetos que aparece en esta obra maestra de nuestro teatro amoroso en verso.

En el fragmento en cuestión, Teodoro, protagonista y galán, lee el papel que le entrega Diana (supuestamente escrito por una amiga suya), donde confiesa su pasión amorosa y trata de explicar el origen de su sentir, vinculado a los celos.

Llama la atención el complejo juego conceptual elaborado por Lope a lo largo de los catorce versos (los conformados por los canónicos dos cuartetos y dos tercetos endecasílabos), siguiendo las tendencias estilísticas de la época. Obsérvese al respecto como en el plano léxico hay una intencionada repetición de términos que contribuyen a oscurecer el sentido del poema, a lo que sin duda Lope alude, con cierto humor e ironía, en los dos últimos versos. Téngase en cuenta que, en la época, el conceptismo fue una estética que, en mayor y menor medida, cultivaron todos los autores. Algunos de los más célebres, como Luis de Góngora, presumieron de ello: “Célebre me ha hecho ser oscuro”.

En la época, el amor, uno de los grandes temas de la Historia del Arte, tuvo un original tratamiento, pues se llegó a aducir su capacidad de perfeccionar al ser humano, incluso en un sentido intelectual, dotándolo de mayor elocuencia y elegancia. Este aspecto, tratado por León Hebreo en sus Diálogos de amor (una de las obras filosóficas más prestigiosas del periodo), planea sobre El perro del hortelano e, indudablemente, inspiró otra de las grandes creaciones de Lope: La dama boba.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 21. 3ª TEMPORADA. 17 DE ABRIL DE 2020.

SONETO CXXIX

Garcilaso, que al bien siempre aspiraste
y siempre con tal fuerza le seguiste,
que a pocos pasos que tras él corriste,
en todo enteramente le alcanzaste,

dime: ¿por qué tras ti no me llevaste
cuando de esta mortal tierra partiste?,
¿por qué, al subir a lo alto que subiste,
acá en esta bajeza me dejaste?

Bien pienso yo que, si poder tuvieras
de mudar algo lo que está ordenado,
en tal caso de mí no te olvidaras:

que o quisieras honrarme con tu lado
o a lo menos de mí te despidieras;
o, si esto no, después por mí tornaras.

(Juan Boscán)

Juan Boscán es uno de los nombres mayúsculos de la estética literaria renacentista hispánica. Nacido en Barcelona en 1487, fue un poeta que frecuentó (tal y como era habitual en aquel entonces) los ambientes cortesanos, a los que se encuentra ligada buena parte de su obra.

Su propia casa sirvió de centro de reunión de artistas de la España del Renacimiento, por lo que no es de extrañar que la amistad lo ligara a Garcilaso de la Vega, tal y como delata el poema que hemos seleccionado en esta ocasión.

A través de su ingente tarea poética (su producción es mucho mayor, aunque menos pulida, que la del mentado maestro), Juan Boscán contribuyó de manera decisiva a la introducción de novedosos metros en nuestras letras: así el soneto, estrofa a la que se ajusta nuestra elección de esta semana.

Con no menos elegancia que ánimo entristecido, en los característicos catorce versos que conforman la composición, Boscán une loa y elegía, alabando y lamentando la ausencia de su amigo, el mentado Garcilaso de la Vega, en una de sus más conmovedoras composiciones.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 20. 3ª TEMPORADA. 3 DE ABRIL DE

2020.

Expectación

No sabría decir por qué algunas cosas me producen

Una sensación de maravillas inexploradas por venir,

O de grieta en el muro del horizonte

Que se abre a mundos donde sólo los dioses pueden vivir.

Es una expectación vaga, sin aliento,

como de grandes pompas antiguas que recuerdo a medias,

o de aventuras salvajes, incorpóreas,

plenas de éxtasis y libres como un ensueño.

La encuentro en puestas de sol y en extrañas agujas urbanas,

en viejos pueblos y bosques y cañadas brumosas,

en los vientos del Sur, en el mar, en collados y ciudades iluminadas,

en viejos jardines, en canciones entreoídas y en los fuegos de la luna.

Pero aunque sólo por su encanto vale la pena vivir la vida

nadie alcanza ni adivina el don que insinúa.

(H.P. Lovecraft)

Así como en alguna ocasión, el gran maestro de la literatura fantástica, Edgar Allan Poe, ha sido el protagonista de esta sección, hoy cedemos la palabra a uno de sus más excelsos sucesores (y uno de mis autores favoritos): Howard Philips Lovecraft.

De Lovecraft quizás conozcas su obra narrativa, con piezas maestras como El horror de Dunwich, En las montañas de la locura o El caso de Charles Dexter Ward; sin embargo, es posible que su labor en los terrenos de la poesía te sean menos familiares.

Debes saber que aunque Lovecraft ha pasado a la Historia de la Literatura como uno de los grandes configuradores del relato de terror moderno, su gusto por el arte de la pluma estaba muy ligado a la poesía, concretamente a la del siglo XVIII, a la que en sus inicios como autor trataba de imitar.

Lovecraft fue un hombre anacrónico, con una personalidad marcadamente singular, con cierta tendencia a aristocráticas posturas (cuando él no tenía nada que ver con la nobleza), motivo por el que llegó a despreciar la remuneración por sus quehaceres literarios (como si fuera un escritor de épocas pasadas), padeciendo penurias extremas; por ejemplo, llegar a mantenerse a base de latas de económicas latas de judías (las famosas “beans”), recluido en su casa, sin apenas salir, dado que padecía una enfermedad relacionada con la temperatura corporal (sentía frío constantemente).

Su peculiar vida puedes conocerla extensamente gracias a la extensa y detallada biografía escrita por Sprage de Camp, donde también encontrarás las explicaciones pertinentes acerca de la gestación de Los hongos de Yuggoth, magistral recopilación de poemas al que pertenece el que aquí hemos reproducido.

En “Expectación” podemos adivinar la sensibilidad de este gran artista, genial a la hora de transmitir la inquietante sensación de que algo acecha, expectante, tras lo cotidiano. El horror se transforma en belleza, a través de unos versos de reminiscencias románticas (ese gusto tanto por el espectáculo natural y por la belleza arquitectónica) que, como es habitual en toda su literatura, insinúan antes que mostrar, destilando una elegancia inusual, y configurando imágenes tan poderosas (que recuerdan al simbolismo de Poe) como esos “fuegos de la luna” del antepenúltimo de los versos.

Expectación es síntesis en verso de todo Lovecraft. Una gota de sombra procedente de los extraños mundos que supo imaginar (quizás captar) la creativa mente del autor de “Los mitos de Ctulhu”.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

SEMANA 19. 3ª TEMPORADA. 27 DE MARZO DE 2020.

A continuación os facilitamos el enlace a la reseña del profesor Sebastián Solana. Debido a la singularidad de su propuesta, hemos decidido hacerlo de esta manera para respetar la totalidad de las imágenes y decisiones tipográficas de su trabajo.

Esperemos que disfrutéis de su estupendo texto.

Oda a la Real

SEMANA 18. 3ª TEMPORADA. 20 DE MARZO DE 2020.

Pensando, señora, en vos,

vi en el cielo una cometa;

es señal que manda Dios

que pierda miedo y cometa

a declarar el deseo

que mi voluntad desea,

porque jamás no me vea

vencido como me veo

en esta fuerte pelea

que yo conmigo peleo.

(Jorge Manrique)

Jorge Manrique es uno de los grandes autores de las letras universales. Sus Coplas a la muerte del maestre don Rodrigo es, quizás, la más hermosa elegía jamás escrita, si bien en esta ocasión hemos elegido para nuestra habitual sección lírica semanal una composición no tan popular, pero tremendamente paradigmática, en tanto en cuanto refleja perfectamente ese ambiente cortesano que al autor le tocó vivir.

El amor, además de un sentimiento, es una creación cultural. La poesía ha contribuido de manera indudable a ello, tal y como es el caso de los diez versos (conformados por una cuarteta y una séxtupla de versos octosílabos) que nos hablan del dilema de declarar el amor o sufrirlo en silencio. La referencia a la dama como “señora”, así como la divinización del sentimiento amoroso, enlazan directamente la composición con los usos amorosos del “amor cortés”. El amante se sentía vasallo de su dama, que pasaba a ser su señora, trasladándose así al terreno emotivo las relaciones serviles típicamente medievales, de la misma manera que los torneos (a los que Manrique también atendió en su lírica) emulaban la guerra.

Al margen de lo expuesto, el debate amoroso , la tensión emocional interna del poeta, sus dudas, significadas sobre todo en esa “pelea” evocada en los dos últimos versos, que parecen adelantarse en cientos de años al célebre soneto de Lope de Vega, que a continuación reproducimos como colofón:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

(Lope de Vega)

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 17. 3ª temporada. 13 de marzo de 2020

LE DÉSESPOIR DE LA VIEILLE

La petite vieille ratatinée se sentit toute réjouie en voyant ce joli enfant à qui chacun faisait fête, à qui tout le monde voulait plaire ; ce joli être, si fragile comme elle, la petite vieille, et, comme elle aussi, sans dents et sans cheveux.

Et elle s’approcha de lui, voulant lui faire des risettes et des mines agréables.

Mais l’enfant épouvanté se débattait sous les caresses de la bonne femme décrépite, et remplissait la maison de ses glapissements.

Alors la bonne vieille se retira dans sa solitude éternelle, et elle pleurait dans un coin, se disant : — « Ah ! pour nous, malheureuses vieilles femelles, l’âge est passé de plaire, même aux innocents ; et nous faisons horreur aux petits enfants que nous voulons aimer ! »

(Charles Baudelaire)

Traducción

LA DESESPERACIÓN DE LA VIEJA

La viejecilla arrugada sentíase llena de regocijo al ver a la linda criatura festejada por todos, a quien todos querían agradar; aquel lindo ser tan frágil como ella, viejecita, y como ella también sin dientes ni cabellos.

Y se le acercó para hacerle fiestas y gestos agradables.

Pero el niño, espantado, forcejeaba al acariciarlo la pobre mujer decrépita, llenando la casa con sus aullidos.

Entonces la viejecilla se retiró a su soledad eterna, y lloraba en un rincón, diciendo: «¡Ay! Ya pasó para nosotras, hembras viejas, desventuradas, el tiempo de agradar aun a los inocentes; ¡y hasta causamos horror a los niños pequeños cuando vamos a darles cariño!»

(Charles Baudelaire)

Considerado pilar del simbolismo, el poeta Charles Baudelaire no sólo nos legó sus quintesenciales Flores del mal sino que dinamitó (fiel a su decadentista tendencia) uno de los cánones de la poesía tradicional: la versificación.

Visionario, Baudelaire no sólo defendió a Edgar Allan Poe como uno de los protagonistas de la Historia de la Literatura en un célebre ensayo, sino que se anticipó a las vanguardias en la estima de la prosa como un soporte apto para la lírica.

Tal que ocurre con las grandes composiciones, Baudelaire cultivó la grandeza de lo breve el decir mucho con poco, gracias a una precisión en el lenguaje y a un saber callar a tiempo que, en el caso del ejemplo que nos ocupa, extraído de su Petits poèmes en prose, resulta especialmente conmovedor.

La sonoridad del poema original (tenemos a bien aportar la versión en francés y su traducción al español) es reflejo del gusto por la selección expresiva (rasgo también reseñable en el uso que Poe hiciera del inglés o, posteriormente, nuestro García Lorca de nuestra propia lengua) de un autor que actualiza algunos temas clásicos (tempus fugit, collige virgo rosas), dándoles un novedoso tratamiento descarnado que aproxima su texto a autores  más recientes como Jaime Gil de Biedma, Leopoldo María Panero o Ángel Guinda.

Selección y reseña: Alberto Jiménez Liste (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 16. 4ª temporada. 28 de febrero de 2020

A veces la poesía es mucho más que la expresión de la belleza o del sentimiento; a veces se convierte en recuerdo del horror o en una demanda de justicia.

Y ese es el caso de este poema de David Huerta. 

Este poema forma parte de una instalación situada en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca ( México ), estos versos escritos en negro fueron lanzados en dos columnas y a sus pies se encendieron cuarenta y tres pequeñas velas que recordaban los hechos sucedidos en la madrugada entre el veintiséis y veintisiete de septiembre del año dos mil catorce.

Esa madrugada cuarenta y tres estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos desaparecieron cuando se dirigían a una manifestación conmemorativa en Ciudad de México que recordaba los asesinatos estudiantiles del año mil novecientos sesenta y ocho. Ese trayecto fue interrumpido de manera violenta por policías municipales, federales y miembros de crimen organizado. Durante el ataque hubo seis muertos, cuarenta heridos y cuarenta y tres estudiantes desaparecidos. Todavía hoy, casi seis años después, los desaparecidos siguen sin ser localizados y las familias siguen demandando justicia y nuevas líneas de investigación que puedan aportar luz a estas desapariciones.

Ayotzinapa

Mordemos la sombra
Y en la sombra
Aparecen los muertos
Como luces y frutos
Como vasos de sangre
Como piedras de abismo
Como ramas y frondas
De dulces vísceras

Los muertos tienen manos

Empapadas de angustia
Y gestos inclinados
En el sudario del viento
Los muertos llevan consigo
Un dolor insaciable

Esto es el país de las fosas
Señoras y señores
Este es el país de los aullidos
Este es el país de los niños en llamas
Este es el país de las mujeres martirizadas
Este es el país que ayer apenas existía
Y ahora no se sabe dónde quedó

[…]

Gracias a este poema de David Huerta y a la instalación de museo Oaxaca hay un lugar en el que se puede recordar a estos estudiantes desaparecidos a pesar de que sus restos probablemente yacerán amontonados en alguna de las cientos de fosas comunes que, como si fueran accidentes geográficos, conforman el paisaje de México. 

Ahora estos muertos tienen nombre, tienen rostro, una familia, un trabajo y, por encima de todo, un recuerdo. El recuerdo de una tragedia, que como nos recuerda el poeta, es la tragedia de un país que vive habituado a la violencia sistemática y generalizada. Un país donde son tan habituales los asesinatos que lo normal es no mirar y pensar en otra cosa.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 15. 4ª temporada. 21 de febrero de 2020

Escribo sin modelo
a lo que salga,
escribo de memoria
de repente,
escribo sobre mí,
sobre la gente,
como un trágico juego
sin cartas solitario,
barajo los colores
los amores,
las urbanas personas
las violentas palabras
y en vez de echarme al odio
o a la calle,
escribo a lo que salga.
(Gloria Fuertes, 1917-1998)

Cuando esta profesora era pequeña solía proclamar a los cuatro vientos, a todo el que
quisiera escucharla, una frase algo sorprendente a oídos de los adultos: “Me gusta la
poesía”.

Una de mis tías, tras escucharme, me regaló un libro (decepcionante para mis siete u
ocho años) titulado “Yo voy soñando caminos”, cuyo autor, según ponía en la portada,
era un tal Antonio Machado. El caso es que, pese a que la antología estaba destinada a
un público de mi edad, para mí aquello no era poesía, o no, al menos, la poesía que yo
leía una y otra vez e incluso a veces memorizaba de tanto releer. Para mí, lo tenía muy
claro en aquel entonces, la poesía tenía un nombre propio: Gloria Fuertes.

“Piopio Lope el pollito miope” o “Las tres reinas magas” fueron algunas de mis lecturas
favoritas en aquellos tiempos, como seguro lo fueron para muchos niños y niñas de mi
generación, y sirvieron para acercarme al verso escrito, igual que las retahílas de mi
abuela lo hicieron a la poesía oral.

Tardaría unos años todavía en apreciar el libro de Antonio Machado y en incluirlo en
mi lista de grandes poetas. Y a ella se fueron sumando, en mi tiempo de ocio y también
en el de estudio, un buen puñado de autores y autoras que ensancharon mis
horizontes y reforzaron aquel amor temprano e infantil que había nacido en mí de la
mano de Gloria Fuertes.

Solo muchos años después, ya adulta, redescubrí a la autora de mi infancia. Pacifista, feminista, “autodidacta y poéticamente desescolarizada”, como se definía ella, escribió, dirigidos a un público infantil, cuentos, poesía y teatro, por los que recibió distintos premios y reconocimientos.

Sin embargo, Gloria Fuertes también cultivó la llamada “literatura de adultos”, siendo
considerada a día de hoy como una de las voces femeninas iniciales de la poesía de la
posguerra. Así, y aunque nunca se sintió ligada a ningún movimiento o tendencia, su
poesía, definida como social por la crítica, se relaciona tanto con la Generación de los
50 como con el Postismo.

El poema que traigo, sencillo, directo y coloquial desde sus primeros versos, expresa
muy bien su concepción de la poesía y la literatura, su “primero siento, después
pienso”, el rápido juego por el que el sentimiento se hace pensamiento y palabras de
forma casi instantánea.

Para ella, el poeta ha de preocuparse por contar lo que pasa antes de contar las
sílabas, sin importar el modelo. La poesía debe tener la capacidad de llegar a todos, de
ser clara y reflejar a la gente, “los colores”, “los amores”. Más aún, la poesía ha de
servir para alejar el odio pues, como ella misma dijo:

“Un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre
ellas.”

Me gustaría pensar que un adulto tampoco.

Selección y reseña: Esther Herguedas (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 14. 4ª temporada. 14 de enero de 2020

Oda a la Alegría

¡Oh amigos, dejemos esos tonos!

¡Entonemos cantos más agradables y llenos de alegría!

¡Alegría! Alegría!

¡Alegría, hermoso destello de los dioses,

hija del Elíseo!

Ebrios de entusiasmo entramos,

diosa celestial, en tu santuario.

Tu hechizo une de nuevo

lo que la acerba costumbre había separado;

todos los hombres vuelven a ser hermanos

allí donde tu suave ala se posa.

Aquel a que la suerte ha concedido

una amistad verdadera,

quien haya conquistado a una hermosa mujer,

¡una su júbilo al nuestro!

Aun aquel que pueda llamar suya

siquiera a un alma sobre la tierra.

Mas quien ni siquiera esto haya logrado,

¡que se aleje llorando de esta hermandad!

Todos beben de alegría

en el seno de la Naturaleza.

Los buenos, los malos,

siguen su camino de rosas.

Nos dio besos y vino,

y un amigo fiel hasta la muerte;

lujuria por la vida le fue concedida al gusano

y al querubín la contemplación de Dios.

¡Ante Dios!

Gozosos como vuelan sus soles

a través del formidable espacio celeste,

corred así, hermanos, por vuestro camino alegres

como el héroe hacia la victoria.

¡Abrazaos millones de criaturas!

¡Que un beso una al mundo entero!

Hermanos, sobre la bóveda estrellada

debe habitar un Padre amoroso.

¿Os postráis, millones de criaturas?

¿No presientes, oh mundo, a tu Creador?

Búscalo más arriba de la bóveda celeste

¡Sobre las estrellas ha de habitar!

(Friedrich von Schiller)

La Oda a la Alegría es un poema de Friedrich von Schiller, poeta, historiador, filósofo y dramaturgo  considerado, junto con Goethe, como una de las figuras más importantes del romanticismo alemán. Sin embargo, la fama de este poema es debida a la musicalización que hizo del mismo el compositor Ludwig van Beethoven y que incluyó, como cuarto movimiento con el nombre de “Himno a la Alegría”, en su Sinfonía número 9, también conocida como Sinfonía coral. De hecho, es la primera vez en la que se incluye un movimiento coral en este tipo de composición musical gracias a que Beethoven se permitió la libertad de “hacer hablar” a la que acabó siendo su última obra sinfónica.

El “Himno a la Alegría” es considerado actualmente no solo como un cántico a la fraternidad universal, sino como una de las grandes influencias en la historia de la música, tanto clásica como pop, como encontramos en la versión que hizo el cantante Miguel Ríos.

https://www.youtube.com/watch?v=sTv-t8-Ssdw&feature=emb_title

Ya desde su estreno en público este movimiento se convirtió en un símbolo popular por el tema que trata, hecho que culminó en 1984 cuando fue adoptado como himno oficial de la Unión Europea, aunque fue retirada la letra como una manera de preservar el principio de igualdad y de libertad. La versión que se tomó de la “Oda a la Alegría” fue una adaptación realizada por Herbert von Karajan en 1972.

https://www.youtube.com/watch?v=jPNeJeZ3ODc

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 14. 4ª temporada. 7 de enero de 2020

Insisto

Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.

(Miguel D’Ors)

Nieto del célebre escritor Eugenio d’Ors, Miguel d’Ors es un poeta gallego aunque afincado en Granada desde hace muchos años, en cuya Universidad ha ejercido como profesor. Su poesía ha sido ampliamente reconocida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y ha ejercido una importante influencia en posteriores generaciones de poetas. Los ejes temáticos de sus libros son la nostalgia, el deseo de aventura, la reflexión religiosa, la ironía y la cultura. Su estilo es moderno en cuanto a la métrica y al léxico, aunque en ocasiones recurre a referencias culturalistas que generalmente son de corte clásico. Aunque aparentemente sencillos, sus versos muestran una complejidad e intencionalidad mucho más profundas.

En este breve poema se plantea una reflexión sobre lo que no ha sido y lo que ha sido una vida. No ha sido lo que se esperaba porque no ha realizado su vocación de arqueólogo, no ha viajado todo lo que hubiera querido y tampoco recibió todo el amor que esperaba. En cambio, el tiempo siempre ha estado presente, imparable, haciéndonos contemplar el paso de los días. Además, los días señalados son “los martes, los miércoles, los jueves”, días que están en medio de la semana o que ocupan posiciones equívocas en esta. Y el elemento con el que se comparan es con un tubo de dentífrico, potente imagen que nos proporciona una visión del paso del tiempo a cámara rápida. “El tiempo es una estepa / desesperada” es una metáfora igualmente visual que nos ayuda a entender el tiempo como un paisaje uniforme y monótono. El adverbio solo se repite tres veces, en relación con “tiempo” y “vacío”.

La forma que el autor ha escogido son versos de 7 y 11 sílabas, sin rima. Se trata por tanto de una silva sin rima, forma métrica propia del siglo XX, pero que se encuentra emparentada con la silva empleada por los modernistas desde finales del siglo XIX. La combinación de ambos metros permite al poeta un juego de contención-expansión anímica. Además, los versos de 7 sílabas tienen encabalgamientos en casi todo el poema, trasladando la tensión al siguiente verso, en el que se produce la expansión.

Por tanto, en este poema confluyen la decepción por aquellos sueños o metas que no se han cumplido y el desengaño también por el rápido paso del tiempo. El estilo típicamente condensado de d’Ors y su hábil utilización de las imágenes visuales consigue que en unos pocos versos visualicemos lo que el autor nos transmite. Por último, la ironía acerca de la pasta de dientes que nos recuerda a la Rayuela de Julio Cortázar.

Selección y reseña: José Alberto Martín (Departamento de Lengua Española y Literatura) 

Semana 14. 4ª temporada. 31 de enero de 2020

La montaña rusa

Durante medio siglo la poesía fue
el paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
echando sangre por boca y narices.

(DeVersos de salón, 1962)

NICANOR PARRA

Nicanor Parra fue un hombre polifacético, que se dedicó a la poesía, las matemáticas y la física con similar éxito y reconocimiento. Nació en Chile en el año 1914, en una familia donde se respiraba arte: su padre era docente y, al igual que su madre, sentía una gran pasión por la música. A los 18 años de edad consiguió una subvención para completar sus estudios humanísticos en la capital, donde tuvo la oportunidad de relacionarse con otros intelectuales de gran importancia para el arte de su país. Más tarde comenzó diversas carreras universitarias, aunque finalmente se decantó por Matemáticas y Física; una vez recibido, fue catedrático e incluso director durante mucho tiempo.

En su vida, la formación académica ocupó un lugar primordial; en más de una ocasión viajó al extranjero para realizar cursos, siempre a través de becas, lo cual indica el gran esfuerzo que realizó para acceder a ellos. Se trató de un hombre de números y letras, que triunfó simultáneamente en dos mundos que muchas veces se creen opuestos.

De la multitud de premios que recibió en su carrera, resalta el Miguel de Cervantes. Algunos de sus libros más conocidos son “Cancionero sin nombre“, “Manifiesto” y “Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas“. Parra falleció a los 103 años, el 23 de enero de 2018 en la casa de la familia Parra en La Reina, Santiago de Chile.

La montaña rusa” es uno de sus antipoemas, donde un antihéroe se enfrenta a espacios urbanos, todo expresado con un lenguaje coloquial, asequible, formando una especie de collage plagado de emociones que se superponen de manera poco lógica, con una simbología que, emparentada con las vanguardias, hace imaginarse una historia surrealista, en el precipicio de la realidad y la imaginación.

El poema es una reflexión sobre qué es poesía, ha sido monótona, pero el autor, hace otro tipo de poesía, usa la metáfora de la montaña rusa, eso es su poesía, cargada de emociones a las que cualquiera puede subir y disfrutar, o no, porque hay gente que puede disfrutar de la montaña rusa y gente que no, igual que pasará con la inmersión en su poesía.

No puedo acabar sin decir que es totalmente recomendable, es otra poesía, otra manera de hacer, leer, entender y sentir las cosas. ¡Subámonos a la montaña rusa de Nicanor Parra!

Marimar Castro Giménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 14. 4ª temporada. 24 de enero de 2019

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás

porque la vida ya te empuja

como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir

con la alegría de los hombres

que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada

te sentirás perdida o sola

tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán

que la vida no tiene objeto

que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás

como a pesar de los pesares

tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer

así tomados, de uno en uno

son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti

cuando te escribo estas palabras

pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás

como a pesar de los pesares

tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección

y este mundo tal como es

será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte

nada más pero tú comprende

que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti como ahora pienso.

(José Agustín Goytisolo)

Hay canciones que llegan al alma, poemas que son canciones y canciones que son poemas, es el caso de “Palabras para Julia”. El poema de José Agustín Goytisolo cantado por Paco Ibáñez se ha convertido en un himno de resistencia para las generaciones que han padecido alguna dictadura.

La famosa estrofa: “La vida es bella. Tú verás, como a pesar de los pesares, tendrás amigos, tendrás amor” es también un canto a la esperanza, una llamada a disfrutar de la vida por muchas dificultades que se encuentren.

El poeta dedica este poema a su hija Julia para afrontar la vida con valentía. En 1938 José Agustín Goytisolo tenía diez años, cuando su madre, Julia, murió en un bombardeo de Barcelona por la aviación franquista, había salido de casa para ir a comprarle un regalo y ya nunca volvió. Este trágico acontecimiento marcó para siempre su vida y su obra. Así que, de alguna manera, estas “palabras para Julia” son al mismo tiempo palabras de ánimo y esperanza dirigidas a su hija, y un recuerdo amoroso de su madre.

El poema fue musicalizado por Paco Ibáñez y después se hicieron varias versiones del mismo: Mercedes Sosa, Liliana Herrero, Rosa León, Kiko Veneno, Los Suaves, Iván Ferreiro, Ismael Serrano y Rosalía.

Dedicada a todas las chicas y sobre todo una en especial, que tengan esperanza porque la vida es bella y merece la pena vivirla…

Dejo enlaces a algunas de las versiones más significativas:

Julián Trullenque (Maestro de Primaria)

Semana 13. 4ª temporada. 17 de enero de 2019.

Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,

Over many a quaint and curious volume of forgotten lore—

    While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,

As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.

“’Tis some visitor,” I muttered, “tapping at my chamber door—

            Only this and nothing more.”

(Edgar Allan Poe)

El poema completo está en este link.

En el escritor norteamericano Edgar Allan Poe se han mezclado siempre su obra y su vida. Su oscura existencia, plagada de desgracias y de abuso de alcohol y opio, y su temprana muerte a causa de estos abusos van paralelas a su producción literaria, en la cual el poema narrativo “The Raven” es una de las piezas más célebres. 

El tema central es el que se repitiría en otras obras de Poe como “Ligeia” o “Annabel Lee”: la desesperación por la pérdida de la mujer amada. En este caso, el narrador es un hombre joven que le pregunta sobre su amada a una aparición en forma de cuervo, al que ve incluso como un profeta (““Prophet!” said I, “thing of evil!—prophet still, if bird or devil!”). Pasando de la desesperación a la furia, y de la furia a la locura, el narrador sólo escucha la palabra “Nevermore” de la boca del pájaro cuando le interroga sobre su añorada Lenore. 

En “The Raven” se mezcla la devoción con el ocultismo, lo cual ha hecho que este poema forme parte de la cultura popular norteamericana. Su peculiar métrica en aquel momento, heptámetros trocaicos, donde se alternan una sílaba átona y otra tónica, contribuye a su musicalidad y facilita que “The Raven” sea una de las obras más recordadas del autor.

Incluso en los Simpson se atrevieron con su peculiar interpretación del mismo, en un episodio temático de 1990. https://www.youtube.com/watch?v=bLiXjaPqSyY

Selección y reseña: Ángela Peralta (Departamento de Inglés)

Semana 12. 4ª temporada. 10 de enero de 2019.

Cultivo una rosa blanca

Cultivo una rosa blanca

en junio como en enero

para el amigo sincero

que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca

el corazón con que vivo,

cardo ni ortiga cultivo;

cultivo la rosa blanca.

                               (José Martí)

José Martí (1853-1895) fue un político y escritor cubano de origen español, creador del Partido Revolucionario cubano y organizador de la guerra de independencia de Cuba.

Sus vínculos con la ciudad de Zaragoza son muy estrechos. Tras ser deportado a España con dieciocho años por motivos políticos, vivió en Cádiz, Madrid y, finalmente, Zaragoza donde permaneció veinte meses. Aquí se matriculó en el Instituto Goya, que estaba en la plaza de la Magdalena y, posteriormente, en Derecho y en Filosofía y Letras. Durante su estancia disfrutó de vida cultural de la ciudad: de la pintura, del teatro y de la música.

Su obra literaria se inscribe dentro del movimiento modernista hispanoamericano del que fue precursor junto a autores como Rubén Darío y Amado Nervo.

El poema “Cultivo una rosa blanca” es el número XXXIX del libro Versos sencillos, publicado en 1891. En él, el poeta se refiere tanto al valor de la amistad (la rosa blanca) como a la importancia de no guardar o cultivar rencores (cardos y ortigas) hacia aquellos que no piensan como nosotros, nos hacen daño o nos traicionan. De estructura sencilla, como ya anticipa el poemario, Martí elige la redondilla, una estrofa de arte menor clásica habitual en la poética popular, para llegar al mayor número posible de personas.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Matemáticas)

Semana 11. 4ª temporada. 20 de diciembre de 2019.

A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron
presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.

Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

(Félix María Samaniego)

Hoy dedicamos nuestra sección poética a un texto sencillo, claro y ameno: una de las populares fábulas de Félix María Samaniego, uno de nuestros célebres ilustrados, quien junto al no menos importante Tomás de Iriarte contribuyó a resucitar un género que hunde sus raíces tanto en la literatura grecolatina como en el folklore.

Tal y como era preceptivo de buena parte de la literatura dieciochesca (sobre todo de la producción surgida de la pluma de los defensores de la Razón) , el poema en cuestión debe su sencillez a la búsqueda del didactismo. El placer literario unido a una finalidad docente, de corte ético , afín a los intereses morales de una burguesía en estado de efervescencia que, finalmente, acabaría configurando (tras el posterior y lógico proceso de revolución industrial) la sociedad en la que vivimos. Así las cosas, a pesar del relativismo actual, seguimos identificándonos con muchos de los valores que estos poemillas inculcan, si bien su estética puede resultar tendente a la cursilería (téngase en cuenta que, desde su fecha de composición hasta nuestros días, han acaecido infinidad de movimientos estéticos que tienden a contrastar con las tendencias del XVIII, evidenciando sus singulares características).

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 10. 4ª temporada. 13 de diciembre de 2019.

Una noche cualquiera.

El estaba tumbado en la cama, sonaba música en Inglés, raro en el. No pensaba en nada. Solo disfrutaba de la noche.

Entonces vibro su móvil. Otro WhatsApp

Era ella…

“Muchas veces me equivoco y muchas veces no elijo a la gente correcta para que me rodee en mi día a día, pero prometo que valoro cada acto. Y te preguntarás “Que dice esta loca a estas horas”. La respuesta es “Lo mismo me pregunto yo” Buenas noches y descansa. Y gracias.”

El sonrío, por primera vez estaba siendo sincera del todo. Solo le salió poner cara de sorpresa. Es de esas personas que dan ganas de abrazarlas hasta sin conocerlas. Que sabes que su fondo es increiblemente bueno. Siempre que habla suena a dolor, a miedo de que la “Maten” otra vez.

Hablaron hasta muy tarde, no le pidió nada, sólo que si un día la necesitaba, el estaría. Que daba igual la hora o el día. Y por una vez, ella no dudó ni un instante. Le creía.

                                                           (@Defreds)

Defreds es el seudónimo o nick de José Ángel Goméz Iglesias, que describe así su primera incursión en la literatura:

Una noche bastante llena de soledad y con mucha lluvia fue la primera vez que escribí una frase sobre algo que me estaba pasando en esa época. En Twitter. Supongo que ahí empezó todo. Gente me leía, cada vez más. Gente que se sentía identificada conmigo. No me podía creer que alguien leyera con ganas mis pensamientos. Casi sin querer. Casi sin buscarlo”

Defreds forma parte de una nueva generación de jóvenes poetas que con sus palabras sencillas y cotidianas, ponen voz a aquellas experiencias que todo joven empieza a vivir, la emoción del amor, el dolor de la ruptura, el camino para averiguar quienes somos y qué es lo queremos.

Una noche cualquiera” puede estar sucediendo cada noche, en cualquier habitación, donde una joven habla con ese mejor amigo que siempre está ahí, aunque a veces no se le hace todo el caso que merece porque hay otros que te deslumbran con su brillo fugaz, pero que tarde o temprano encontrará su lugar.

Selección y reseña: Patricia Chavarrías (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 9. 3ª temporada. 29 de noviembre de 2019.

1. Nostalgia

2.

Paseo lentamente por el Lido

una tarde guardada en la memoria.

Las horas sosegadas

retrasan su camino hacia la noche.

Se apaciguan los pasos.

Revive el Adagietto de Mahler en el alma

fundido con la luz y aquella espuma

inatrapable y suave de las olas.

Es tanta la belleza que mis lágrimas,

al ocaso, se funden con el mar.

(Reflejos en un espejo roto, Miguel Ángel Yusta)

En Reflejos de un espejo roto, su libro más reciente, el poeta zaragozano Miguel Ángel Yusta aborda la complejidad de la vida en su totalidad. Afirma en la introducción que estos poemas no pretenden ser una autovía cómoda, sino un sendero lleno de dudas y trampas. O quizá diríamos que es como una difícil carretera de montaña que, al asomarse en cada curva a los desniveles del paisaje, permite apreciar la belleza y el esfuerzo del camino recorrido.

¿Qué es lo que sucede a menudo cuando una persona se mira en un espejo y descubre una imperfección en la superficie? Instintivamente intenta borrarla y el verdadero fastidio sería que, en realidad, el espejo estuviera dañado. Pero, ¿y si lo que ocurre es que es la persona que se refleja la que está marcada? ¿Intentaríamos borrar esas cicatrices también o sería mejor asumirlas como vivencias que nos dan forma?

La poesía que he escogido es una alegoría sobre el tránsito, momentáneo y, a la vez eterno, entre el amor y el desamor. Esto se refleja en que capta ese instante en el que no es de día ni de noche, esa frontera imprecisa entre la playa y las olas, entre las lágrimas y el mar, con la banda sonora del Adagietto de Mahler, un guiño a la pasión con la que el autor vive la música.

Yusta hace referencia a la película Muerte en Venecia de Luchino Visconti, metáfora crepuscular del amor imposible hacia la belleza absoluta e inalcanzable.

Selección y reseña: Ana Bellé (Departamento de Innovación Educativa)

Semana 8. 3ª temporada. 22 de noviembre de 2019.

A veces rotundo, a veces muy hondo, se va por el mundo girando, Girondo”

Gritaba por las calles de Buenos Aires Oliverio Girondo.

Poeta excéntrico como pocos, llamaba la atención gritando estos versos mientras paseaba como alma en pena o lleno de goce.

Octavio José Oliverio Girondo (1891- 1975) enseguida se mostró como un personaje especial de la vanguardia argentina. Gracias a sus continuos viajes a Europa tomó contacto con los movimientos artísticos y literarios de vanguardia, como el cubismo de Picasso, el dadaísmo de Tristan Tzara o el futurismo de Marinetti.

En su poesía logró abordar el mundo desde inéditos ángulos y puntos de vista que le llevan a una interpretación del mundo que va desde lo más sublime a lo más cotidiano.

De entre el conjunto de sus obras resulta especialmente significativa la titulada Espantapájaros publicada en el año 1932. Cuando ya tuvo el libro listo, el escritor se puso manos a la obra, y creó un enorme muñeco de papel maché, un enorme espantapájaros de casi tres metros inspirado en la portada de su libro. El muñeco vestía de traje, guantes blancos y monóculo. No era la típica imagen de un vulgar asusta pájaros sino que representaba la imagen de un académico.

Durante los quince días siguientes el gigantesco muñeco recorrió las calles de Buenos Aires subido sobre una carroza fúnebre tirada por seis caballos. El carro estaba guiado por dos lacayos vestidos con levita, chaleco y pantalón y completando el desfile, en su parte trasera, un grupo de mujeres jóvenes vendían ejemplares de Espantapájaros.

La maniobra no fue bien vista por otros escritores más tradicionales y levantó gran controversia en algunos escritores amigos de Girondo, como por ejemplo en Borges. Sin embargo, hay que reconocer que fue un ejercicio de marketing impecable con la venta de más de 5000 ejemplares del poemario en el primer mes.

No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.

Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar.

Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!”

Este fragmento pertenece al poemario Espantapájaros y aparece en la película El lado oscuro del corazón con una trama basada en poemas de Oliverio Girondo. En ella, el director Eliseo Subiela plantea un sugestivo argumento en la que el protagonista de la historia (llamado Oliverio) recorre las calles de Buenos Aires intercambiando poesía por alimento.

https://www.youtube.com/watch?v=dP14x8s6hrs

Hoy se puede ver la escultura de Girondo de su espantapájaros en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.

Selección y reseña: Sebastián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 7. 3ª temporada. 15 de noviembre de 2019.

Fray Luis de León y un “pobré pastó”, de Ansó.

Traigo aquí estos dos fragmentos , en estos momentos tan agitados, en todos los sentidos, buscando en ambas estrofas, el descanso y la paz mental, que tanto necesitamos.

El primero es un clásico poeta español renacentista, adelantado a su tiempo, encarcelado por la Inquisición, Fray Luis de León , que busca la serenidad en la tranquilidad que da la naturaleza. El otro es un poema anónimo en lengua aragonesa de Ansó, que habla de lo mismo , de la felicidad que proporciona la vida en el campo, el trabajo de pastor y el soberbio paisaje pirenaico.

Canción de la vida solitaria (Fray Luis de León).

¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!

(…)¡ Oh monte, oh fuente, oh río!

¿Oh secreto seguro, deleitoso!,

roto casi el navío,

a vuestro almo reposo

huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre quiero,

no quiero ver el ceño

vanamente severo

de a quien la sangre ensalza, o el dinero.

Despiértenme las aves

con su cantar sabroso, no aprendido;

no los cuidados graves

de que es siempre seguido

el que al ajeno arbitrio está atenido(…)

Del monte en la ladera,

por mi mano plantado tengo un huerto,

que con la primavera

de bello flor cubierto,

ya muestra en esperanza el fruto cierto.(…).

SOI UN POBRE PASTÓ (anónimo ansotano).

En esta perra vida

tamién bi,stá cosas güenas;

biendo o mon tan majo

se me ocurre pensá y tiengo ideas(…)

O que busque paz en as ziudaz,

loco se tornará de su cabeza.

Agora a mi se me antoja que ixas cosas

que beo en as laderas,

s,en escapan de a ziudá y puyan

t,a montaña, fuyendo d,as fieras…

pa bibí esta vida

en do bi,stá paz, salú y cosas güenas.

Que s,esmicazen os ombres allá ajbajo,

que fablen de este mundo o que quieran,

que armen reboluzions, que fayan güelgas;

pero a mí que me dejen en o mon

solo con as obellas

¡ SOI L,AMO DEL MUNDO

POSAU EN ESTA PEÑA!

Selección y reseña: Fco. Murillo Esteban (Departamento de Profesor de Geografía e Historia).

Semana 6. 3ª temporada. 8 de noviembre de 2019.

Yo soy un hombre sincero

I

Yo soy un hombre sincero

de donde crece la palma,

y antes de morirme quiero

echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,

y hacia todas partes voy:

arte soy entre las artes,

en los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños

de las yerbas y las flores,

y de mortales engaños,

y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura

llover sobre mi cabeza

los rayos de lumbre pura

de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros

de las mujeres hermosas:

y salir de los escombros

volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre

con el puñal al costado,

sin decir jamás el nombre

de aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,

dos veces vi el alma, dos:

cuando murió el pobre viejo,

cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez, en la reja,

a la entrada de la viña

cuando la bárbara abeja

picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte

que gocé cual nunca: cuando

la sentencia de mi muerte

leyó el alcaide llorando.

Oigo un suspiro, a través

de las tierras y la mar,

y no es un suspiro, es

que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero

tome la joya mejor,

tomo a un amigo sincero

y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida

volar al azul sereno,

y morir en su guarida

la víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo

cede, lívido, al descanso,

sobre el silencio profundo

murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,

de horror y júbilo yerta,

sobre la estrella apagada

que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo

la pena que me lo hiere:

el hijo de un pueblo esclavo

vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,

todo es música y razón,

y todo, como el diamante,

antes que luz es carbón.

Yo sé que al necio se entierra

con gran lujo y con gran llanto,

y que no hay fruta en la tierra

como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito

la pompa del rimador:

cuelgo de un árbol marchito

mi muceta de doctor.

(José Martí)

Cuando pases por la calle Manifestación, en Zaragoza, detente unos instantes hasta descubrir la placa de José Martí, el héroe de la revolución cubana. Allí podrás leer unos versos. También encontrarás un busto de mármol en relieve.

Y es que la vida de este poeta está muy ligada a la capital aragonesa, porque huyendo de la represión en su país (condena a seis años de cárcel, trabajos forzados, deportación…), y arrastrando su penoso y recurrente mal estado de salud, acudió con 18 años a terminar sus estudios en abril de 1873, tras una breve estancia en Madrid.

José Martí se dedicó incansablemente a la literatura y la política: cultivó novela, periodismo, ensayo y poesía, aunque la compaginó con una incansable y reconocida labor diplomática. Sigue siendo, para muchos, el verdadero artífice de la revolución que desembocaría en la independencia de Cuba, certificada tres años después de su muerte. 

Pocos saben que el IES Pedro de Luna, donde obtuvo el Bachillerato, aún conserva su brillante expediente académico. Después, y en un periodo de apenas 19 meses, tras matricularse como alumno libre en la Universidad de Zaragoza (era lo que podía permitirse, al ser más barato) consiguió licenciarse en Derecho y Filosofía y Letras. Los títulos los expidió a su costa la Universidad en 1955, como reconocimiento, porque el poeta no pudo reunir el dinero y jamás pasó a recogerlos. También le dedicó un busto de bronce que se conserva en el Paraninfo.

En el poemario Versos sencillos, de 1891, hay alguna referencia al Aragón de su juventud: “que allí tuve un buen amigo, /que allí quise a una mujer”. En efecto, el primer amor (recordado en algún que otro poema, y plasmado en varias cartas sinceras que los dos conservaron hasta la muerte) fue una muchacha de Zaragoza, Blanca de Montalvo. Otro amigo cubano, con quien coincidió en ese tiempo en nuestra ciudad, nos la describe en Ofrenda de hermano como «una blonda y bella y distinguida señorita a quien amó». Se contaba que Blanca preparaba infusiones de violetas, para intentar curar la tos y la profunda tristeza del poeta. No pudo retenerlo, pero a su primer hijo lo llamó José, muy poco después de que el cubano muriera en combate.

En su cuento Hora de lluvia, que escribió un año después de despedirse de Blanca, Martí le dedica el prólogo: 

Mi Blanca: A las ocho y media empiezo a escribir para ti esta brevísima historia—feliz ya, porque nace de tu cariño y tu deseo.

Espacio estrecho es una hora, y cosa rápida y risible ha de ser todo lo que en ella precipitadamente escriba yo. Tiempo, papel—todo es estrecho para este poderoso amor que vive en mí.

Llueve copiosísimamente; llueve sin cesar. Es, Blanca mía—y no te rías—que el cielo mismo frunce el ceño, y se pone mohíno, y llora, porque no hemos podido hablarnos hoy. Tú eres el cielo.

En Versos sinceros, de José Martí, destaca este famosísimo poema que traemos esta semana, y cuyos primeros versos sirvieron de inspiración a una canción que aún pervive en las verbenas populares. ¿La recuerdas?

Selección y reseña: Miguel Ángel Aragüés (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 5. 3ª Temporada. 25 de octubre de 2019

Al túmulo del rey Felipe II en Sevilla

¡Voto a Dios, que me espanta esta grandeza

y que diera un doblón por describilla!;

porque ¿a quién no suspende y maravilla

esta máquina insigne, esta braveza?

¡Por Jesucristo Vivo! Cada pieza

vale más que un millón, y que es mancilla

que esto no dure un siglo, ¡oh, gran Sevilla!,

Roma triunfante en ánimo y riqueza!

Apostaré que la ánima del muerto

por gozar este sitio, hoy ha dejado

el cielo, de que goza eternamente”.

Esto oyó un valentón y dijo: “Es cierto

lo que dice voacé, seor soldado,

y quien dijere lo contrario, miente”.

Y luego, encontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese y no hubo nada

                                       (Miguel de Cervantes)

Hoy traemos a nuestra sección quizás el poema más popular del autor del Quijote. Con motivo de las honras fúnebres de Felipe II en 1598, Cervantes da a conocer un poema de circunstancias que llegó a leerse frente a la tumba. Una tumba que no era tal, porque jamás se enterraron allí los restos del monarca.

Cervantes siempre mostró orgullo por esta composición, y así lo menciona en el Viaje del Parnaso:

Nunca voló la pluma humilde mía

por la región satírica, bajeza

que a infames premios y desgracias guía.

Yo el soneto compuse que así empieza

por honra principal de mis escritos:

Voto a Dios, que me espanta esta grandeza”.

En el soneto se alternan dos voces. En primer lugar, la de un soldado valentón -el miles gloriosus clásico, que sin duda conoció en carne y hueso y a docenas el poeta, en su azarosa carrera militar- que profiere un juramento que debía resultar retador hasta en su época (Cervantes usa frecuentemente un exabrupto más suave: “voto a tal”), y que remata con un juramento escandaloso: “por Jesucristo vivo”, más blasfemo al gritarse en el recogimiento de la catedral sevillana.

El motivo del asombro del soldado es la magnificencia del monumento erigido para la ocasión. Un catafalco de tres pisos de altura se levantó a ambos lados del crucero por esas fechas, y fue enriquecido por los mejores artesanos, pintores y escultores que se pudo reunir. El monumento alegórico estaba coronado por un obelisco de cinco metros que remataba una cúpula, y sobre él un niño ardiendo sobrevolado por un Ave Fénix que aletea para que el fuego no se extinga. Un monumento vacío, de madera, cartón y papel, imitando materiales preciosos. Más de cincuenta días costó levantar una inmensa maqueta que había de perdurar… los dos días de luto oficial. En la imitación de un nicho, se leía QUAM BREVIS URNA CAPIT, CUI BREVIS ORBIS ERAT! (¡En cuán pequeña urna cabe, para quien el orbe todo era pequeño!). Una tumba vacía en un edificio falso.

Por eso resulta más ridícula la apuesta tabernaria del soldado, que afirma que el difunto (“el muerto”, llama sin pudor al hombre más poderoso del planeta) no se encuentra allí: “por gozar este sitio, hoy ha dejado / el cielo de que goza eternamente “. Al otro lado de la tumba, podía leerse NON EST HIC, NAM REGNAT INTER SUPEROS (No está aquí, pero reina entre los santos).

Y ahora, tras las terribles palabras, surge la segunda voz del poema. Un fanfarrón lo ha escuchado todo, y no solo reafirma las palabras del soldado, sino que retará a quien ose contradecirlas. Tras esto llega el gesto teatral, se cala el sombrero, tienta su arma, mira de reojo y… se va.

Lo que parece ser el antecedente a una trifulca es solo una pose, un envanecimiento gratuito, un falso alarde. No nos engañemos. Ya hace tiempo que Sevilla no es una Roma triunfante en riquezas, ni Felipe II puede mantener la herencia de sus antepasados. Solo puede mantener el oropel, el orgullo y la rabia, pero sin ánimo para acometer más empresas; solo quedan acometidas de toro manso, que cabecea y que no embiste.

La falsa disputa entre el soldado y el fanfarrón es la caricatura de este carísimo armazón, metáfora de una España moribunda y hueca. Acaba el estrambote un verso afilado y genial: “miró al soslayo, fuese, y no hubo nada”.

Semana 4. 3ª Temporada. 18 de octubre de 2019

Intelijencia

Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma,
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!

(Juan Ramón Jiménez, de Eternidades)

El presente poema es uno de los más conocidos de la Obra (con mayúscula, tal y como  él  le gustaba nombrarla) de Juan Ramón Jiménez, quien fue gran maestro de Federico García Lorca.

El poeta de Moguer (Huelva), a través de la poesía, buscaba una “redefinición” del mundo sustentada en la relación que la sensibilidad
del artista mantuviera con éste. Así, con su pluma, la lírica adquiere una condición de herramienta mística,
transformando al autor en demiurgo y hacedor de mundos, en claro paralelismo con algunas de las ideas
de los versículos bíblicos del Génesis concernientes al verbo y su capacidad creadora.

La idea, juanramoniana, de sensibilidad controlada por razón, presente en este poema, el uso metafísico
del poema, el pulido de sus versos, eliminando la ornamentación excesiva es a la par coincidente con
algunos de los parámetros estilísticos de la Generación del 98, como es el caso de don Miguel de Unamuno, cuyos usos
poéticos parecen latir en el poema que hemos elegido esta semana.

Como curiosidad, y por si hubiera algún alumno “despistadillo”, Juan Ramón Jiménez tenía por costumbre escribir con “j” todas las palabras, de ahí las permitidas erratas del poema en cuestión.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua) 

Semana 3. 3ª Temporada. 4 de octubre de 2019

Jesús Lizano es de esas personas que ya por su imagen trasnmiten una fuerte personalidad. El salón de su casa. Libros, papeles y máquinas de escribir rotas se acumulan por los rincones. No tiene ordenador. Mirada profunda. Vestido de negro. Barba de poeta, o más bien, de profeta. Su fuerza personal es la fuerza de su poesía. Se declara un anarquista poético (que no político) y entre sus virtudes se encuentra la capacidad de decir en su poesía lo que nadie se atreve a decir aunque con ello se gane a más de un enemigo.

En una entrevista concedida al diario La Vanguardia en el año 2011, se declara una persona de otro mundo, de un mundo llamado Lizania. Desde allí ha publicado una de sus últimas obras: El ingenioso libertario Linazote de la Acracia o la conquista de la inocencia. Sabe, en esa entrevista, que una larga enfermedad está terminando con su vida como acaba sucediendo unos años más tarde (2015). En esa entrevista recuerda su etapa de profesor de instituto, cuando invitaba a los alumnos a salir al jardín a realizar las clases; cuando el primer día de clase anunciaba: “¡Estáis todos aprobados, venid a clase sólo si queréis!”. Indudablemente ahí ya se veía que Jesús Lizano no era una de esas personas rectas…

Toda la obra de Lizano o como él se hacía llamar también, Lizano de Berceo, merece ser leída, destacando especialmente tres poemas extensos: Los Picapedreros, El vendedor de globos y Los sastres. Sin embargo, el poema escogido esta semana nace del recuerdo de unas palabras que la madre repetía al poeta en su infancia: “A mí me gustan las personas rectas…”.

LAS PERSONAS CURVAS
Mi madre decía: A mí me gustan las personas rectas.

A mi me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas;
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A mi me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mi me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo es recto,
las ideas rectas;
a mi me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas;
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mi me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
Ni los dioses rectos:
¡Libérennos los dioses curvos de los dioses
rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mi me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

(Jesús Lizano)

Enlace del video

Selección y reseña: Sebatián Solana (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 2. 3ª Temporada. 27 de septiembre de 2019

Sonetos a Orfeo, XXVII Rainer Maria Rilke, 1922-1923

El tiempo destructor ¿existe realmente?
¿Cuándo sobre el monte apacible se derruirá el castillo?
Y este corazón que infinitamente a los dioses pertenece,
¿al Demiurgo cuándo se habrá de someter?

¿En verdad somos tan angustiosamente quebradizos
que quiera el destino hacérnoslo verificar?
La infancia acaso, prometedora y profunda,
más tarde ¿en las raíces enmudece?

Ah, el fantasma de la caducidad
se filtra como el humo
en el que fue sin malicia susceptible.

Así, como somos, y aun siendo pasajeros,
las permanentes fuerzas remontamos
para un divino menester.

                                (Rainer Maria Rilke, 1922-1923)

Rilke nació en Praga (1875-1926), aunque su lengua materna y literaria era el alemán. La publicación de los Sonetos a Orfeo se produce en la última etapa de su vida, que coincide con su segunda gran etapa poética y en la que aparecen también las Elegías de Duino. Se trata, por tanto, de una obra de madurez donde aparecen condensadas todas las preocupaciones del autor: la construcción objetiva de una realidad poética a partir de elementos reales, la consideración del poeta como un intérprete o mediador ante la trascendencia, los recuerdos del pasado lejano o las relaciones del hombre con la divinidad.

Este poema destila una melancolía que se abre con la pregunta acerca de si existe este tiempo inmisericorde que devasta todo a su paso. El monumento imponente caerá y nuestra vida llegará a su fin, aunque desconocemos los plazos de vencimiento. Es de notar que Rilke no dice que ese corazón tenga que obedecer a los dictados de Dios, sino que alude al “Demiurgo”, figura que aparece, entre otras partes, en Platón y en los gnósticos cristianos, y que representa al Dios creador.

Parece como si no nos creyéramos del todo vulnerables y necesitáramos una confirmación, una prueba. La madurez, el alejamiento de la infancia, nos hace ir hundiéndonos poco a poco en la tierra, siendo conscientes de esa verdad inmutable que desde hace millones de años rige el mundo. Cada vez somos más conscientes de esta ley innata. Rilke habla de “caducidad”, sustantivo que hace referencia tanto al fin de los productos perecederos como al recorrido de un plazo. Pero no todo es tan negativo y existe una fuerza que nos empuja “para un divino menester”, es decir, que invisibles poderes nos alientan a cumplir los misteriosos caminos que el destino nos tiene trazados.

Pero volvamos a la pregunta del principio: ¿existe el tiempo? Este poema se pregunta sobre cuál es su función, en caso de existir, y qué misteriosas fuerzas nos hacen seguir adelante sin desfallecer aún en las peores adversidades.

Selección y reseña: José Alberto Martín Mancera (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 1. 3ª Temporada. 20 de septiembre de 2019

Cuéntamelo otra vez

Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso

que no me canso nunca de escucharlo.

Repíteme otra vez que la pareja

del cuento fue feliz hasta la muerte,

que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera

se le ocurrió engañarla. Y no te olvides

de que, a pesar del tiempo y los problemas,

se seguían besando cada noche.

Cuéntamelo mil veces, por favor:

es la historia más bella que conozco.

                                            (Amalia Bautista)

Como primer poema del curso entrante, un hermoso ejemplo de como con poco se puede decir mucho, de como la poesía, exigente proceso de esmero y selección, es capaz de transmitir un elevado concepto con los elementos mínimos y sin necesidad de ornamentos o fuegos retóricos excesivos. La poetisa madrileña Amalia Bautista (ya reseñada en alguna otra ocasión en esta misma sección) celebra la utopía de la vida perfecta, subrayada por ese amor incorruptible (tan limpio y puro) que casi parece de cuento. La literatura, una vez más, funcionando en esos limpios, precisos, perfectos, diez versos tal que un espejo en el que mirarse, una posibilidad necesaria de creer en la pasión inmaculada.

Licenciada en Ciencias de la Información, Amalia Bautista es una de las voces más claras, reconocibles y conmovedoras del reciente panorama literario. Quienes queráis conocer más, podéis leer obras de la talla de Cárcel de amor, La poesía y el mar o Cuéntamelo otra vez (de donde se ha extraído el poema que aquí nos convoca).

Su tremenda calidad ha hecho que buena parte de sus textos haya conocido traducción a lenguas tales como el portugués, italiano, ruso o árabe.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 44. 21 de junio de 2019

Los besos de amor

Oda III

Cuando mi blanda Nise
lasciva me rodea
con sus nevados brazos
y mil veces me besa,

cuando a mi ardiente boca
su dulce labio aprieta,
tan del placer rendida
que casi a hablar no acierta,

y yo por alentarla
corro con mano inquieta
de su nevado vientre
las partes más secretas,

y ella entre dulces ayes
se mueve más y alterna
ternuras y suspiros
con balbuciente lengua,

ora hijito me llama,
ya que cese me ruega,
ya al besarme me muerde,
y moviéndose anhela,

entonces, ¡ay!, si alguno
contó del mar la arena,
cuente, cuente, las glorias
en que el amor me anega.

(Juan Meléndez Valdés)

Y terminamos nuestro lírico curso con unos versos de uno de los poetas de un siglo decisivo: el XVIII. La Ilustración y el Racionalismo, indudablemente, sentaron las bases de nuestra sociedad, alentando una nueva sensibilidad perfectamente rastreable en la bonita oda que nuestro Batilo (sobrenombre del autor) dedica a su Nise (siguiendo la arcana tradición lírica de los nombres como disfraz).

En efecto, lo vetusto y lo novedoso se dan la mano en esta delicada composición que escapa de las oscuridades barrocas, apostando por esa amable claridad que llegó a alumbrar una de las estéticas más curiosas de la época, ligeramente presente en este texto: la “cursilería”, esa elegancia impostada que surge del Buen Gusto (uno de los pilares del arte del periodo), con su tendencia al diminutivo y al comedimiento, como si la explosión expresiva se avergonzara, alumbrando una belleza discreta, que transforma el erotismo explícito en jocosa sugerencia.

El XVIII quizás sea aún encrucijada de tendencias por descubrir. Si rascamos en esa superficie convencional, nos toparemos con literaturas radicales (Sade o Voltaire) que adelantan los juegos vanguardistas del siglo XX (e incluso del XXI), tal y como es el caso de las Noches lúgubres de José Cadalso, que parecen hartarse del elegante refreno  de la fantasía sicalíptica de Valdés. Como diría Bécquer, poco tiempo después, “junto al volcán la flor”.

Quizás la respuesta a las muchas sensibilidades de ese periodo fascinantes de nuestra Historia la encontremos en la mirada de otro de los grandes nombres del periodo, Gaspar Melchor de Jovellanos, también magistralmente representado por Francisco de Goya en uno de sus cuadros, destilando ese toque melancólico del incomprendido, del estar desubicado, de pertenecer a la tierra de nadie de un mundo en proceso de transformación.

Selección y reseña: Alberto Jiménez (Departamento de Lengua Española y Literatura)

Semana 43. 14 de junio de 2019

Romance del Conde Niño

Conde Niño por amores
es niño y pasó la mar;
va a dar agua a su caballo
las mañanas de San Juan.
Mientras el caballo bebe,
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a es